LEGADO DE UNA TRAGEDIA “El Secreto de los Templarios” (2019)

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Joaquín Padilla lo ha vuelto a hacer. La aclamada trilogía de Legado de una Tragedia dedicada a Edgar Allan Poe supuso una obra cumbre pocas veces realizada en el mundo de la música. Una pléyade de músicos y cantantes dieron forma a una historia en tres entregas en una obra conceptual que llevó el concepto “Ópera Rock” a su más alta concepción.

Tres años después, tenemos entre nosotros una obra de similar magnitud en la que las muchas virtudes de su predecesora han sido acentuadas para dar como resultado un trabajo de una enjundia superlativa.

“El Secreto de los Templarios” supone la reinvención de Legado de una Tragedia. Una vez finalizada la trilogía anterior dedicada a Edgar Allan Poe, era fundamental encontrar una temática adecuada que encajara en el concepto de este ambicioso proyecto. Y la decisión no ha podido ser más acertada, ya que La Orden del Temple y sus integrantes, los Templarios, fueron una hermandad con un aura mítica y una leyenda a la altura de su importancia histórica. Su relevancia militar, religiosa y económica en la Edad Media ha llegado hasta nuestros días con fuerza, ayudado por la literatura y la cinematografía, quienes a menudo han ayudado a engrandecer la leyenda. Todo ello encaja a la perfección en un proyecto con la pomposidad, envergadura y ambiciosa grandeza de Legado de una Tragedia.

Una vez elegida la temática, Joaquín Padilla tuvo que ponerse al ímprobo trabajo de escribir la historia que quería contar y componer la música adecuada con la riqueza instrumental y vocal que exige el alto nivel que esperamos de él. Y, como seña de identidad del proyecto, elegir la pléyade de músicos y cantantes invitados, amén de una orquesta clásica y un coro lírico que ofrecen un resultado imponente.

La concepción de “El Secreto de los Templarios” sigue la estela de anteriores entregas. Estamos ante una historia contada a través de sus personajes, en la que cada cantante encarna un papel concreto. El propio Joaquín Padilla en el papel de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple, personaje sobre el que gira la obra y que se rodea de Papas, Reyes, Hermanos Templarios y demás personajes que encarnan cantantes de primerísimo nivel. Muchos de ellos repiten de la edición anterior, como Alfred Romero (Darkmoor), Charly López (Bon Vivant), Chus Herranz, Frank Vázquez (Cherokee), Ignacio Prieto (Atlas), Israel Ramos (Avalanch), Jorge Berceo (Zenobia), José Broseta (Ópera Magna), Manuel Escudero (Ago, Armando Rock), Miguel Franco (Saurom) y Tete Novoa (Saratoga). A ellos podríamos añadir a Tony Solo, que si bien no participó en la anterior entrega sí lo hizo en las dos primeras partes de la Trilogía.

En cuanto a los nuevos fichajes para las labores vocales, hay muchos y todos buenos: Aquí encontramos nada menos que a Thomas Vikstrom, cantante de los suecos Therion, quien es la primera vez que canta en español. Su ascendencia familiar (es hijo de un cantante de ópera) le viene como anillo al dedo para un proyecto como este. También está Baol Bardot Bulsara, vocalista español aunque nacido en Argentina que es el actual cantante de los noruegos TNT. Además, otras voces importantes del panorama nacional como José Andréa (Uróboros, ex Mago de Oz), la gutural voz de Diva Satánica (Bloodhunter), David Arredondo (Taken), Sara Benito (Hiranya) y los desconocidos para mi David Ortiz y Nancy Catalina. La guinda del pastel la pone Andrea Padilla, hija del propio Joaquín y quien tiene un corto pero bonito papel en la obra, en el emocionante tema “Entre un padre y un hijo”.

A nivel instrumental la cosa no se queda atrás. El disco está interpretado por una banda base excelente. Como en todas las entregas anteriores, el mayor peso de las guitarras lo lleva el extraordinario Abel Franco junto a otros grandes guitarristas como Manuel Seoane (Burdel King), Manolo Arias (Ñu, ex Atlas, ex Niágara, etc.) y el propio Joaquín Padilla. Los bajistas son cuestión de José Pineda (Snakeyes) y Ricardo Esteban (Amaral), estando la batería a cargo del prestigioso Carlos Expósito (Stravaganzza, Leo Jiménez).

Los solos de guitarra repartidos por el disco están a cargo de Alberto Rionda (Avalanch), Paco Ventura (Medina Azahara), Javier Nula (Opera Magna), José Rubio (Uróboros), Pablo García (Warcry), Miguel Angel Leal (Ago) y los ya mencionados Manolo Arias, Abel Franco y Manuel Seoane.

Por si fuera poca tal pléyade de músicos de prestigio, el disco aumenta su carácter épico con una orquesta real de 13 músicos, incluyendo instrumentos clásicos (violines, violas, violonchelos, flautas, clarinetes…) e instrumentos exóticos como whistle y un bousouki tocado por Juanjo Melero (ex Sangre Azul), más un coro lírico de 11 componentes. La participación de todos estos músicos y cantantes viene detallado en el libreto, elemento imprescindible para seguir con detalle el desarrollo de tan magna obra.

Al igual que sucedía con las entregas anteriores, este disco no está hecho para escucharlo en un bar ni de fondo mientras se hacen otras cosas. Para su disfrute pleno es necesaria, amén de un interés profundo por la música, unas condiciones apropiadas y el tiempo disponible para dedicarlo sin prisas a su degustación. Lo ideal es un lugar cómodo (sofá o similar) y unas condiciones óptimas de sonido (buen equipo hi-fi o unos auriculares de calidad). Una vez preparados, coger el libreto para seguir la trama y darle al play para escuchar el disco de principio a fin.

La trama está dividida en dos Actos en los cuales el oyente se sumerge durante una hora en un apasionante relato épico sobre los Templarios en el que la música y el texto se combinan para imbuirnos en la emocionante historia que camina desde el origen de la Orden hasta su traumático final, pasando por las intrigas palaciegas, luchas de poder y tiranteces del protagonista con reyes y papas.

Música y texto están perfectamente entrelazados, combinando momentos de tensión y pomposidad con otros más tiernos y delicados, con sentimientos como orgullo y tristeza colocados en momentos clave de la historia. Incluso, para ahondar en el sentimiento épico, algunas partes del texto se cantan en latín (convenientemente traducidas en el libreto).

Dado el carácter global de la obra es difícil destacar unos temas sobre otros, ya que “El Secreto de los Templarios” debe contemplarse como un todo. Aún así, el innegable atractivo de “El Cruzado”, la majestuosidad de “Orden del Temple” o el arrebatador sentimiento de “La penitencia de la duda” se encuentran entre los mejores momentos del disco, mostrando la versatilidad compositiva que hace que la escucha del disco pase en un suspiro.

Estamos ante un trabajo excelso para melómanos exquisitos. Y si, además, te gusta la historia medieval, te engancharás a este trabajo tanto como lo he hecho yo.

Como complemento, desde la web oficial del proyecto https://www.legadodeunatragedia.es/ se puede descargar un .pdf con el argumento narrado en forma de pequeña novela en la que cada capítulo corresponde a uno de los temas del disco y ayuda a comprender mejor el devenir de la historia.

Como decía al principio, Joaquín Padilla lo ha vuelto a hacer. Esta nueva entrega de Legado de una Tragedia es de nuevo una Obra de Arte. Con mayúsculas. Haceos con ella y disfrutadla. No os arrepentiréis.

Santi Fernández “Shan Tee”