DREAM THEATER – Martes 18 de junio de 2002, Sala La Riviera (Madrid)

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¡Qué calor! ¡Cómo explicarlo! a ver… imaginaos que sois un garbanzo en mitad de la olla y dentro del tocino de un cocido. Bueno, pues más o menos esa era la temperatura en Madrid aquél día, y dentro de la sala, a reventar por cierto, os podéis imaginar. Chorreando acabamos.

La cosa venía precedida de una KDD sentinelera con un montón de foreros que minutos antes de entrar andabamos en la cola de la sala, a ver si me acuerdo de todos: Viper y Starbreaker se fueron antes del concierto, por allí quedamos Shan Tee, Pears, Bittor, Anaxides, Roykhan, Sinner, Nemesis, Felix Gomez, Kilrot, Alfonso, Rust in Pears, Kikyblack y yo, pasándonos los botes de cerveza caliente, comiendo pipas y comentando las jugadas más interesantes en la moviola.

Después de que Rust echara de comer a los patos del Manzanares (…) nos metimos en la sala pija esta, todavía con luz del día. Para los que no la conozcan, es una especie de plaza de toros con una palmera-incordio en el medio, y la mitad del techo es móvil para que entre la luz y el fresco (en su caso) y salgan jumerios varios. Por allí dentro nos encontramos con Sunthunder y su sonrisa permanente y buscamos sitio para acoplarnos. Zona izquierda, al lado de una columna y cerca de la barra del bar. Bueno, digo barra del bar por decir algo, pero en realidad era un sitio donde por echarle un trago a un litro de cerveza te metían una mojá en el tercer espacio intercostal que se te debería quitar la sed pa to la noche, aunque aún así reconozco que lo visitamos varias veces.

Bueno, a lo que íbamos. Un mozo de espadas sale al escenario y quita el telón de una masa impresionante que había en medio del escenario y que resultó ser la batería. En realidad se trataba de dos baterías unidas en un kit, una de doble bombo más grave y otra de afinación más alta con un solo bombo, pero completa igualmente. La colocación de los músicos la de siempre: a la derecha Petrucci con su Music Man, en el centro Portnoy y La Brie, a la izquierda Myung y sobre un pedestal Rudess con su teclado giratorio.

El sonido no fue como en la vez anterior en el mismo sitio. La última vez que pisaron el escenario de La Riviera fue para presentar el “Scenes from a memory”, con un sonido casi cristalino, pero esta vez, aunque no sonó mal del todo, la batería enguarrinó una mezcla a la que le faltaba guitarra. Especialmente brillante la voz de James LaBrie, no solo por el sonido sino por la ejecución de los temas (perfectos en todos los músicos, como siempre). Fue la vez que mejor le he escuchado cantar de las tres que los he visto, llegó a los agudos sin problema y no se fue de tono en ningún momento (las dos veces anteriores perdí la cuenta).

El concierto se dividió en dos partes diferenciadas por un corte de unos quince minutillos, que les sirvió a Bittor y a Shan Tee para volver a ponerse la camiseta, y a mí para hablar un rato con un par de seguidores de Rush a los que conocí por que llevaban (igual que yo) una camiseta de los canadienses, tonterías de la vida. También nos dio tiempo a hablar por teléfono un rato con FIoopy y a intentar hablar con Javibackyard.

En la primera parte del concierto se tocaron los temas del último disco que conforman el primer CD, además de algunas partes del anterior “Scenes from a memory”, alguna del “Falling into infinity” y clásicos como “Take The Time” aderezado, por cierto, con una versión de Rush al final de la que -desgraciadamente- muy poca gente se dio cuenta. No me preguntéis el orden porque no llevaba libretilla y no recuerdo, solo sé que duró cerca de un par de horas (De 8 y media a 10 y pico). La segunda parte fue para el segundo CD de tirón, 42 minutos en los que clavaron nota a nota las ocho partes del “Six Degrees Of Inner Turbulence”. Pero el momento cumbre llegó con “Pull Me Under” y toda la sala cantando a coro. A alguno de los nuestros se le quedó la voz por ahí, y algún kilillo de menos de pegar brincos (Bittor – Pears).

En fin, que a eso de la media noche termina el concierto después de tres horas y pico de boca abierta, babas varias, sudor repegajoso y litros al precio del azafrán. Buen concierto en general, eché de menos algún solo más (solo se lució en solitario Jordan Rudess), algún despliegue más de luces y/o efectos y un sonido algo más nítido, aunque insisto en que no es el mejor que les haya visto. Salimos y hay reparto de camisetas, fotos, y se añaden Fridden y Marcial (Metropolis VI). Despedida y cierre, porque yo pillo el coche y me trago ciento y pico kms hasta mi casa. El resto se fue por ahí de copas, pero eso le toca contarlo a otro.

Texto: Alvar de Flack