Cain’s Dinasty “Eva” (2018)

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Si hay un adjetivo que me permita definir el cuarto trabajo de los alicantinos Cain’s Dinasty, este es ambicioso. Este no es un trabajo que se piensa en cuatro tardes, se construye en un ratito, se empaqueta con cualquier cosa que tengas en el trastero y se entrega. No señores: Rubén Picazo, Joaquín Leal, Emilio Benavent, Álex Ramírez y Raúl Canales (quien, por cierto, fue sido substituido por Andrius MW en el bajo tras la finalización del disco en varios shows y es ya bajista oficial del grupo) han creado toda una historia con hilo argumental, con sus personajes que sufren, luchan, dudan, pasan miedo y se entregan a un objetivo.

Si la mayoría de los discos empiezan con la primera canción que suena en el reproductor, en este caso, si queremos entender la obra en toda su complejidad, debemos detenernos antes a dedicar un buen rato a la lectura de las primeras páginas del libreto. En unos tiempos en los que aquello que se denomina “el arte” que acompaña a los discos está en un segundísmimo plano y, a menudo, es tan solo un envoltorio del CD con portadas más o menos curradas, en este caso la presentación de “Eva” merece que nos detengamos un rato en él. El extensísimo libreto arranca con una historia narrada en 5 capítulos en la que se nos coloca en el contexto adecuado para entender y seguir la historia que, más adelante, se irá desarrollando mediante las canciones que forman parte del disco. Se nos presenta a los diferentes personajes, sus vicisitudes, las relaciones entre ellos y, así, podemos entender mejor los diálogos que son lo que, predominantemente, se sucede en las letras de las canciones. Diálogos, por cierto, participados por numerosas colaboraciones tales como las de Óscar Sancho, Débora Blanco, Arturo Megamuerte, Sophie Laporte o Hisaya Sassa quienes, para reforzar el concepto narrativo del disco, interpretan varios personajes distintos o meten concienzudos coros que nos ayudan a visualizar mejor la película de “Eva”. Mención especial merece el apartado ilustrativo: Pablo Fernández se ha encargado de los dibujos de portada y contraportada (me gusta más éste último) pero sobre todo me ha gustado el detalle de tratar de ilustrar, con más dibujos, las escenas que nos representan lo que acontece en cada una de las canciones. De eso se ha encargado Ángel Sánchez Torelló.

Tenemos, por tanto, un disco que destila trabajo por los cuatro costados; con una historia detrás, un arte esmerado desde el libreto hasta el concepto y una técnica musical elaborada. En lo que respecta precisamente a la práctica musical, en “Eva” encontramos una base de Power de influencia europea con varios momentos que recuerdan a Edguy o Gamma Ray, pero con un trasfondo bastante más oscuro y pesado, con bastante de los Iron Maiden de sus últimos discos. El Death melódico de los Children of Bodom de los tiempos del “Follow the Reaper”, también aparece aquí y no sólo por las voces que puntualmente vamos oyendo, sino por el sonido que proporciona el tratamiento que dan a las guitarras. Todos los componentes hacen un buen trabajo en este disco, pero son Rubén jugando con su garganta y los guitarristas Joaquín y Álex combinándose en las labores solísticas quienes más oportunidad tienen de lucirse.

El disco es complejo en su elaboración y también en su degustación. Es decir, exige mucha atención para ser imbuido por su música y es relativamente fácil perderse entre canciones si no lo vas siguiendo con el libreto. Las canciones, al ser complejas y variadas, con partes muy distintas dentro de cada una de ellas, podrían dar pie a tener la sensación de que son canciones distintas lo que en realidad es solo otro pasaje del mismo corte. A mí, desde luego, me gusta esta manera de componer que va más allá del típico “estribillo-solo-estribillo y bla bla bla”, pues puede ofrecer a los oídos entrenados el aliciente de escrudiñar y descubrir más allá de los que ofrece una escucha arcade que tal vez otros grupos cultivan más y de la cual también disfruto. En esta ocasión, mi sensación es que he disfrutado más de grandes momentos que de grandes canciones. Son numerosos los momentos en los que Cain’s Dinasty me han hecho disfrutar con “Eva”, pero me ha faltado una canción que me dejase la sensación de “el temazo del disco”. Creo que, de hecho, soy más justo si enfoco esta reseña como el análisis de una obra en su conjunto, más que en un compendio de canciones que gustan más o menos.

Si estás pensando qué disco te vas a poner en el coche para que suene mientras te desplazas, probablemente no vea este “Eva” de Cain’s Dinasty como la opción más adecuada. Si, en cambio, ahora que llega el frío, tienes un domingo tranquilo en casa y ganas de ponerte cómodo a escuchar música, “Eva” puede ser una opción muy interesante con quien pasar la tarde.

Jebimetal