IN FLAMES + PAIN – Viernes 18 de octubre de 2002, Sala Macumba (Madrid)

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Tenía mucha curiosidad por ver a Pain, pues creo que ver al bajista y al batería de Immortal y al guitarrista que acompaña a Hypocrisy haciendo un rollo industrial era digno de ser presenciado. Casi no había escuchado nada de ellos y espero hacerlo pronto, pues en el concierto no me enteré de nada. Y no es porque no estuviera pendiente, sino porque el sonido era realmente espantoso. Empezaron a las 19’30h. con “If Only Them”, todos melenas al viento, y la guitarra no hacía más que ruido. Luego “On And On” y “Suicide Machine”, que es, en mi opinión, de sus mejores canciones. El estilo que tenían me gustó bastante: industrial, con una voz oscura, como gótica, y a pesar del mal sonido, se les intuía potentes y con garra. Después tocaron “Dark Fields Of Pain” y la que fue una espléndida sorpresa para mí, la versión de los Beatles “Eleanor Rigby”. Si ya era curioso lo que os he dicho al principio, el ver a semejantes miembros haciendo semejante estilo musical, ¡imaginaos cuando versionaron a los Beatles! Muy original, sí señor. Sin embargo, la que vino después, “End Of The Line”, no me pareció tan original, pues se me asemejaba demasiado a Rammstein. Aun así, he de confesar que me gustó mucho, sobre todo los coros (cosa que en directo no me suelen gustar). Y ya con un mejor sonido (más vale tarde que nunca) se despidieron con “Shout Your Mouth”. Otra cosa me gustaría decir: espero que en el próximo concierto se dignen a presentar alguna de sus canciones…

Y tras poco más de media hora pegando botes, sobre las 20’30h. comenzó a sonar la melodía de Indiana Jones, mientras el humo inundaba el escenario y las primeras filas. Soilwork entraban en escena con “Follow The Hollow”. El cantante parecía lleno de fuerza y de rabia, al igual que el bajista, que se asemejaba totalmente a un vikingo. Después de hablar un rato con el público, el vocalista presentó “Needlefeast”, para continuar después con “As We Speak”. El sonido era, afortunadamente, bastante mejor que el de Pain, pero aun así, seguía sin ser muy bueno.

La siguiente, “Millionflame”, fue increíble. Las guitarras, muy melódicas, contrastaban a la perfección con gritos “death” acojonantes. Además, a mitad de la canción, el bajista se marcó un solo que fue ampliamente ovacionado por el público y continuaron con unos riffs que me atrevería a decir que sonaban muy stoner. Continuaron con “Natural Born Chaos” y “Structure Divine”, alternando partes muy cañeras, donde podía apreciarse una batería bestial, con otras más melódicas acompañadas de teclado.

En “The Flameout” el sonido traicionó un poco. Los instrumentos estaban demasiado apelmazados y las partes en que la voz aparecía limpia, ésta apenas se escuchaba. Aun así, fue también una de las mejores de toda la actuación, pues, a mitad del tema, quedaron solos la batería y el teclado haciendo un dúo increíble. El cantante, a su vez, animaba al público dejándose la piel, totalmente entregado y pidiéndonos que gritáramos para él (a lo Dickinson…) Y, para terminar, nos brindaron “Like An Average Stalker”, con una voz extremadamente bestia, pero haciendo los tonos, que es, en mi opinión, como mejor queda y como más te llega. Y entre un maremagnum de aplausos, gritos, luces y la melodía de la Warner Bross, los Soilwork nos abandonaban cuando ya eran pasadas las 9 de la noche.

Tras casi media hora de espera con una, a veces insoportable, música industrial, comenzaba a sonar la intro, penetrándote los bajos en el pecho. Todo se cubrió de humo y unas estrellas luminosas a lo ABBA comenzaron a lucir en el escenario. La intro se me hizo muy larga, pero por fin aparecieron los cinco, vestidos de punta en blanco, para estallar con “System”. Una luz anaranjada cubría todo el escenario y una I y una F gigantes centelleaban al fondo, al igual que las estrellas antes citadas. Al terminar, y una vez chocadas unas cuantas manos de las primeras filas, continuaron con las increíbles “Pinball Map” y “Episode 666”, ésta última incluida en el grandioso disco “Whoracle”.

Riffs melodiosos, potentes, mucha caña y mucho gancho era lo que desprendían por todos los poros de su piel. Era el momento de mover las greñas con “Bullet Ride”. UN inicio como muy sensual se vio seguido de mucha caña. El público parecía una gran masa moviéndose de arriba abajo. El sonido era mucho mejor que el de los dos grupos anteriores, lo que nos permitió disfrutar al máximo de los increíbles punteos de las guitarras. Un melódico inicio nos alertaba de que era la hora de retroceder hasta el “Colony” con “Embody The Invisible”, que contó con una batería realmente atronadora.

Volvieron a su nuevo trabajo con “Cloud Connected”. Yo no sé si fueron cosas del directo, pero me sonaba muy a nu-metal, eso sí, con una gran potencia y unos punteos muy muy heavys. El público respondía muy bien a los temas nuevos. “Clayman” sonó increíble, con toques muy “death” y con el estribillo altamente coreado por el respetable. Volvíamos al “Whoracle” con “Food For The Gods”, donde la gente se volvió literalmente loca, sin parar de cantar y saltar durante toda la canción. Además de que la sala estaba abarrotada, se notaba que había verdaderos fanáticos de la banda, totalmente entregados a ella.

Tras otra parada, “Clad In Shadows”. Esa fue una de las cosas que menos me gustó del concierto, que apenas unían las canciones, con lo que se perdía dinamismo. Eso sí, Anders animaba muchísimo al público, provocándole (“I can’t hear you, Madrid!”) y peloteándole (“Madrid capital de Europa”). “Reroute To Remain” “Trigger” continuaban el concierto. Dobles bombos, ecos en la voz y melodías preciosas eran lo que ponía pequeñas guindas a lo que estaba siendo un conciertazo. Otra del nuevo, “Drifter”, me dejó literalmente con la boca abierta. Un sonido increíblemente potente, baterías muy bestias y unos juegos de voces muy trabajados. Ahora Anders se sienta y comienza a cantar “Square Nothing”, lo que parece una hermosa baladita. Hasta que emite un desgarrador grito y comienza la caña. En el estribillo, las voces y las guitarras se compenetraban de forma magistral. Entre los gritos del público, comenzaba “Gyroscope”, que enlazaba con “Only For The Weak” y “Behind Space”.

“Ordinary Story” me dejó sin palabras. Al son de este tema, no pude más que dejarme llevar por la música y, en consecuencia, ponerme a dar saltos y gritos cual posesa. Era ya la recta final, pues continuaron con la melódica y estruendosa “Black & White” y, tras dar las gracias al público, terminaron con su principal himno: “Colony”. Entre la apoteosis final de esta canción, una lluvia de confeti plateado cayó sobre nuestras cabezas. Si no llega ser por la música que taladraba mis oídos, y la enorme fuerza que irradiaban tanto la voz como los instrumentos os digo, que entre las estrellitas luminosas y el confeti, no habría sabido a qué grupo había ido a ver.

Un concierto muy bueno, es cierto, pero no sé qué falló, que me gustó mucho más el que dieron en el Rock Machina 2001. Algo realmente ridículo, pero escuché decir a muchísimos heavy-true-metaleros, fue una dura crítica contra las pintas de los miembros de In Flames, así como los movimientos de Anders, tan criticados por ser similares a los de Johnathan Davis. Así fueron las cosas y así se las he contado… Y sudando como pollos y casi moviendo la cabeza por inercia, abandonamos la sala en busca de algún bálsamo que nos relajara y nos calmara la sed.

Texto: Clara González Lobo (Kiky)