VALKYRIA “Tierra hostil” (2018)

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He decido hacer un esfuerzo y ponerme delante del teclado después de mucho, mucho tiempo sin hacerlo para esta web. Creo recordar que lo último que escribí fue la reseña del concierto despedida de Koma en la sala Santana de Bilbao y ya ha llovido desde entonces. En cuanto a reseñar un disco, ya ni yo mismo me acuerdo, y es que se me junta la dificultad para poder escribir (los años pasan factura en algunas cosas), la falta de tiempo y la realidad de que hoy en día hay gente muchísimo más capacitada que un servidor para estas cosas.

Dicho esfuerzo creo que merece la pena para poder aportar mi pequeño granito de arena a una banda de chavales que intentan hacerse un hueco en esta locura en la que se ha convertido el “Rock” y más el género del “Heavy Metal”

A Valkyria les descubrí a principios de 2016. Por aquel entonces “Airless” presentaban su EP “Make It Right” en la sala Stage Live de Bilbao. En su cartel incluyeron a unos jóvenes desconocidos. Pocos días antes, Miguel Manjón y Robert Rodrigo me presentaron a Yeray Hernández, guitarrista y voz de Valkyria, durante el concierto de The Winery Dogs en el Kafe Antzokia de Bilbao, ahí ya me comentaron el proyecto que el propio Yeray había creado junto con otros tres músicos, y digo me comentaron porque me encontré a un chaval de 19 años, tímido, callado y bastante cortado, algo lógico al encontrarse con gente que le sacábamos casi tres décadas en cuanto a edad.

El caso es que durante aquella presentación de Airless, Valkyria se subieron al escenario de la Stage Live para ofrecernos su primer concierto (al menos a mi) .

Lo más curioso de todo es que el que escribe andaba frio aquella noche, una dolencia severa en la espalda estuvo a punto de que me perdiese el concierto de Airless, así que me presenté allí con el único propósito de verles a ellos, acabar rápido y tirar para casa, porque no tenía el cuerpo para muchas fiestas.

¿Y qué pasó entonces con Valkyria? Pues que para el primer tema ya consiguieron que me olvidase de mi espalda y enchufase mis antenas. ¿Por que? Porque de aquel escenario salía algo que por calidad no me cuadraba con lo que a la edad de los autores se refería. Aquel chico de 19 años que me presentaron pocos días atrás estaba encima del escenario con una solvencia y con una técnica insultante con su guitarra, la cual era compaginada con su voz. Y no sólo el, el resto de los componentes (Gorka Pérez al bajo, Jon Romero a la batería y Borja Aguirre con la otra guitarra) no se quedaban atrás. Vamos, que estaba presenciando el debut de unos músicos jovencísimos que tenían el mismo desparpajo o incluso más que músicos mucho más veteranos ya vistos y oído antes.

El caso es que después de aquella experiencia tan positiva solo quedaba escuchar su primer trabajo “Principio y fin” el cual salió al mercado mes y pico después y que me dejo igual de sorprendido. Un disco con nueve temas, con una duración suficiente, a la vieja usanza, de esas duraciones que antaño te entraban en una cara de una Basf de 90 y que por lo tanto te dejaba espacio para la grabación en ella de un segundo disco. Discos con un minutaje que provocaban una audición más dinámica y que evitaban la saturación que por ejemplo hoy provocan una gran cantidad de trabajos por su excesivo contenido de canciones.

“Principio y Fin” tuvo una gran acogida, que fue creciendo a medida que ellos iban subiendo a los escenarios (en estos dos últimos años no han sido pocas) para defenderlo. Es más, en directo esos temas sonaban más contundentes, más compactos. Más no se les podía pedir.

Escribía más arriba sobre el hueco que están intentando encontrar y por ello estos dos años de trabajo duro, ensayos y conciertos deberían de tener la lógica continuidad con un segundo disco. El resultado es esta segunda criatura llamada “Tierra hostil”, puesta en circulación el pasado 10 de octubre. Bajo mi punto de vista el mayor enemigo de este segundo trabajo puede ser la excesiva oferta que hay actualmente. Una cosa es que mole el que la escena esté viva y otra diferente es que esté sobresaturada. Debería existir un equilibrio sobre todo para los que nos consideramos melómanos y que, por tanto, la vida no nos da para todo. Pero bueno, para eso están las selecciones naturales y el gusto de cada uno a la hora de elegir qué cosas te llevas a las orejas.

“Tierra Hostil” es la continuación natural de su primer disco, pero con la ventaja de que sus creadores tienen una mayor madurez y eso lo han sabido aprovechar componiendo un disco más trabajado en cuanto a contundencia, letras y música.

Nos encontramos ante diez temas de Heavy Metal melódico sazonados con la etiqueta “Power”, algo lógico y normal dadas las influencias musicales de sus creadores, que han sabido meter todas esas influencias en una coctelera y a partir de ahí construir un disco donde se percibe desde el principio un sonido propio que les identifica. Por supuesto, hay líneas instrumentales que te recuerdan a bandas de las que ellos han mamado, cosa inevitable por otro lado.

Musicalmente el disco es un cañón, no dan tregua ni lugar a que durante su escucha te despistes. Vamos, que tiene todos los ingredientes suficientes para disfrutarlo desde el primer segundo. Unos tempos más rápidos que su predecesor y una temática mucho más elaborada y trabajada hacen que ese peldaño al que estaban obligados a subir, lo solventen con amplia holgura.

Otro de los aspectos que destacan del disco es la mejoría en la voz de Yeray, que le imprime personalidad a la banda; una voz que escapa de la típica aguda y chillona tan generalizada en grupos del género. A esto le podemos añadir el virtuosismo y el talento que posee mezclando estilos con las seis cuerdas (hay que oírlo para comprobar que no exagero)

Lo que destaca muy por encima de todo es la ejecución instrumental de toda la banda. Las guitarras de Borja y Yeray son de quitarte el sombrero y no ponértelo hasta encontrar a alguien que con esa edad (y con mucha más) pueda hacer lo que ellos hacen. Para mí son el ingrediente fundamental del sonido Valkyria, pero sin por supuesto olvidar la base rítmica de Gorka al bajo y Jon a la batería. Este último va a tener que sudar de lo lindo para defender estos temas en directo (visto cómo se maneja lo solventará sobrado) y es que el nivel de exigencia es muy alto durante prácticamente todo el disco. Por otro lado, el bajo está muy presente, y es de agradecer, porque en otros muchos discos oídos parece como si la presencia del bajo fuera puramente testimonial. Por otro lado, recordar que hará un año Gorka estaba atravesando un problema preocupante de salud que le obligo a estar fuera de la banda en algunos e importantes conciertos. Por suerte está recuperado y con mucha ilusión, con lo que este disco tiene el aliciente de que él haya podido estar al cargo de su bajo.

Y preguntareis: ¿y qué canciones destacarías del disco? Pues eso lo dejo para los que decidáis pegarle unas escuchas, porque cada uno tiene sus gustos particulares, pero no voy a marcharme sin mencionar la que para mí es la auténtica joya: “Selenelion” es un precioso medio tiempo que con su letra y ejecución consiguen ponerte esa piel de gallina a la vieja usanza, cuando un tema te tocaba la fibra sensiblera.

La temática está inspirada de la antigua mitología griega en la cual el Sol y la Luna eran una pareja de humanos enamorados. Este amor llegó a oídos de la diosa Afrodita, que presa de la envidia bajo del Olimpo para seducir e intentar enamorar al joven Sol. Al verse rechazada por éste, decidió castigarles enviándoles al Cielo para que de este modo no pudieran volver a estar juntos. Zeus, que por lo visto era un poco más majo, les dio un poco de amnistía y le dijo a Sol que podía ver a Luna siempre que lo intentara con todas sus fuerzas. De ahí que cuando el Sol brilla en toda su intensidad se pueda ver a Luna saludándole desde el horizonte.

Así que a partir de esta preciosidad de canción ya podéis darle candela al resto del disco: “Codigo de honor”, “Abatido” “Vida eterna”, “Tierra hostil”… vamos, que estaba diciendo que no quería destacar ningún tema y al final lo estoy haciendo. Me dejo llevar porque no hago más que darle vueltas al disco mientras escribo esto.

No quería terminar sin olvidarme del magnífico trabajo de producción a cargo de Pedro J. Monge en Chromaticity Studios. Sin duda, Pedro tiene que ver mucho con todo este resultado final. Incluso yo me atrevería a calificarlo como quinto miembro de la banda dada su implicación para con ellos.

“Tierra hostil” será presentado en sociedad el próximo 10 de noviembre en la sala Bilborock de Bilbao. Sin duda un escenario perfecto para un trabajo hecho con mucho esfuerzo e ilusión. Ojalá tengan recompensa. Se lo merecen.

Bittor Urrutia