LEYENDA “Cibernética” (2017)

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Conocí a los Leyenda con su disco de 2012 “Ciudad del caos”. Recuerdo que es un disco que disfruté con agrado y que sonó en mi reproductor con frecuencia durante unos cuantos meses. Era un disco que, sin alardes ni fuegos artificiales, tenía un buen puñado de excelentes canciones que convirtieron a “Ciudad del caos” en uno de mis discos favoritos de aquel año. Hará un par de años fui hacia atrás en su discografía y, tras encontrarlo de segunda mano a buen precio, me hice con su LP debut de 2005, “Quintaesencia”, que era su primer trabajo “largo” tras la edición de tres maquetas previas. Quizás “Quintaesencia” no me enganchó tanto como “Ciudad del caos”, aunque también me pareció un disco plenamente disfrutable.

En ambos casos, Leyenda nos ofrecían música heavy rock “de toda la vida”, sin practicar ese deje power tan presente en numerosas bandas nacionales de principios del milenio. Las letras, tal vez, sí que estaban centradas en temas más “legendarios” aunque muy lejos de ser un Señor de los Anillos al uso. Con esas, a mediados de la presente primavera, se me ofreció la posibilidad de reseñar para The Sentinel su último trabajo hasta la fecha, “Cibernética”, salido a finales de 2017.

De modo que mi relación con la música de Leyenda empezó con un disco de 2012, el cuarto de su discografía, salté al primero de 2005 y, desde ahí, un salto más grande hasta llegar a “Cibernética”. ¿Qué me esperaba? Ahora voy, pero antes dejadme comentar que, obviamente, no hay nada como poder seguir la trayectoria de un grupo desde el principio, cronológicamente, disco a disco, a medida que van saliendo sus trabajos para así degustarlos poco a poco y apreciar la natural evolución que todo grupo tiene a lo largo de los años. Por suerte o por desgracia, entenderéis que eso es literalmente imposible hacerlo con todos los grupos. Uno tiene “sus grupos”, aquellos que le marcan cuando entra en este rollo y de los cuales puede y quiere seguir su trayectoria desde los inicios. Con otros (a veces más, a veces menos y siendo inabarcable escucharlo todo), uno tiene que conformarse con adquirir algún que otro disco de su discografía y, probablemente, no en el mismo orden en que fueron saliendo. Este es mi caso con Leyenda.

Con esas referencias, lo que esperaba era, seguramente, que por una razón temporal “Cibernética” (noviembre de 2017) se pareciese más a “Ciudad del caos” (septiembre de 2012) que éste a “Quintaesencia” (marzo de 2005). Pues bien, pongo el CD en el lector, doy al play y… “¿¿y este teclado??”

Efectivamente, la música de Leyenda ha cambiado. Desconozco si me hubiera sorprendido menos en caso de haber podido escuchar su penúltimo trabajo, “Bienvenido al paraíso”, que salió dos años antes (ese me queda pendiente para después de esta reseña) y que, tal vez, me hubiera servido de puente o me diera pistas pero he de admitir que, de entrada, “Cibernética” no sólo me descolocó sino que no me gustó especialmente.

A pesar de que una de las características más destacables de la especie humana es su enorme capacidad de adaptación, a todos nos cuestan los cambios. Adaptarse a vivir en una nueva ciudad, a cambiar de trabajo, a dejar de fumar, a que cambie el paisaje de nuestras calles y, a fin de cuentas, dejar de hacer y vivir “según lo acostumbrado”, requiere un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a realizar. Es más fácil quedarse en una opción cómoda que requiera poco esfuerzo o ninguno, sea en la política, la pareja, la dieta o la música. Ciertamente, en el caso que me ocupa aquí, lo más fácil habría sido quedarse con las primeras sensaciones, en la superficie, y escribir una reseña señalando que Leyenda ha tomado un rumbo que no me gusta, bastante alejado de la música que pude escuchar en “Quintaesencia” y “Ciudad del caos”. La segunda opción ha sido proponerme bucear en él y escuchar “Cibernética” como si no tuviese referencias anteriores.

Aún no tengo claro si con “Cibernética”, Leyenda me gusta un poco más, un poco menos o básicamente se quedan en el “están bastante bien” de antes. Son poquísimos los grupos de considerable o larga trayectoria que, no sólo no evolucionen con los años, sino que no tengan algún disco “de salto” o que marque un punto de inflexión en su carrera. Es posible (y tengo como referencia sus trabajos de 2005 y 2012 que he vuelto a escuchar estos días) que ese momento en la carrera del grupo esté aquí. Una de las principales conclusiones a las que he llegado escuchando “Cibernética”, es que este disco es menos rocanrol, menos espontáneo, más de darle vueltas al tema; como si hubieran tenido la sensación de que no debían quedarse ellos tampoco con lo acostumbrado, con lo cómodo. Intentar ir más allá, trabajarlo todo un poco más. En definitiva, que se lo han currado y mimado mucho. Todo eso, por supuesto, no tiene por qué significar que lo que vaya a salir de ahí sea necesariamente mejor o vaya a gustar más. Enormes fiascos hay a lo largo de la historia del heavy y el rock en general, con lo que se presuponía iban a ser discazos que luego resultaron quedar muy lejos de las expectativas creadas.

Puedo decir que “Cibernética” me ha gustado. Junto y tras ese “tirurí” con el que arranca la primera canción, “Alma errante”, he vivido en cierta manera la metalmorfosis general del disco. He pasado de arrugar la nariz a cabecear ligeramente. Los sintetizadores de “Magia negra”, la que sigue, son toda una apuesta arriesgada pero, como antes, gana con las escuchas. Otra tónica general que marca la diferencia con los trabajos previos que conozco es el letrístico, ya que Leyenda focalizan, esta vez, más su atención en temáticas tal vez más cercanas a la realidad de nuestros días, aunque siempre de forma más o menos indirecta. La voz de Antonio la he sentido más arriesgada, también saliendo de sus registros a los que me había acostumbrado anteriormente y que tal vez le sean más cómodos. He de decir que en canciones como la que da título al disco le he visto sufrir mucho, tal vez demasiado, pero también tengo que decir que a cada escucha me he ido haciendo la oreja un poco más, llegándome a parecer muy interesante su juego vocal, aunque alguna vez fuera rozando su límite de confort que no está, precisamente, en los registros más altos. Diego participa en la composición de la mayoría de las canciones que más me han gustado de “Cibernética” y su trabajo con la guitarra me parece excelente, demostrando una gran técnica a lo largo de todo el disco. No sé si, por contra, ese empeño en hacer bien su trabajo (como no podría ser de otra manera) le quita algo de frescura… no hay ni una sola nota “mal puesta”, para que nos entendamos. Los estribillos están en general muy bien, melódicos, tarareables y fáciles de recordar. Probablemente este sea un disco agradecido de ser tocado en directo, al menos en ese aspecto.

El disco lo cierran, como extra, con “Más allá del fin”. Canción que, mira tú por dónde, pertenece a su “Quintaesencia” del que os hablaba al principio y que inauguraba su carrera discográfica. Con esta versión dan un enfoque bastante distinto a la original, más larga y con la sonoridad que caracteriza al nuevo disco pero, sí, manteniendo la esencia. No tengo ni idea, pero me gusta imaginar que no es casualidad. Es como si nos dijeran “eh, que somos nosotros”. Como si Leyenda nos dijeran que “sabemos de donde venimos; nos gusta, lo reivindicamos y también sabemos a dónde queremos ir”. Yo me quedo a la espera, con la curiosidad renovada, a ver a dónde me llevan en el futuro estos Leyenda y sus discos. Habrá que verlo y, sobre todo, escucharlo.

Jebimetal