BAJOPRESIÓN “La máquina de sueños” (2018)

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Han pasado ya tres años desde el nacimiento de BajopresiónN. Este proyecto, fruto de la unión del bajista Javier Canseco (Cuatro Gatos, Asfáltika) y el guitarrista Rodrigo Álvarez-Martín, no tardó en producir su primer vástago: un disco que se llamó “Desafiando el caos” y que se mostraba como la simple unión de estos dos experimentados músicos, contando con multitud de colaboraciones para completar la grabación de aquel debut. Un proyecto diferente, apoyado por numerosos video-clips en los que se mostraba a la mayoría de los invitados con los que la banda había contado para la grabación.

Tres años después, las cosas son diferentes. Este tiempo ha permitido a Javier y Rodrigo completar lo que no tuvieron en aquel momento: una banda sólida con miembros permanentes que ahora sí es un verdadero grupo de rock. Para ello han contado con Antonio Robledillo, vocalista de voz ruda y poderosa que se defiende bien a ambos lados de la difusa línea que separa el hard rock y el heavy metal, un alambre sobre el que BajopresióN camina de forma consciente. Para la batería han contado con la buena labor de Nacho Ortiz, complemento perfecto para la compacta base rítmica que forma con Javier Canseco.

Además, el disco no está exento de colaboraciones. Aunque en este nuevo disco aparecen en menor medida, el descenso de cantidad no ha implicado descenso de calidad. Es más, todos ellos son de primer nivel, como Fernando Ponce de León (flauta), la excelente guitarra de Víctor de Andrés (Zenobia) y las potentes voces de Leo Jiménez y Manuel Escudero.

Como decía, “La máquina de sueños” es un camino en el filo que separa el heavy metal con el hard rock, con una combinación de temas duros en lo instrumental pero sin desdeñar la melodía, sobre todo en las voces. A pesar de que Antonio Robledillo parece llevar su voz más allá de su límite en ciertos momentos, sabe adaptarse al estilo que exige cada tema, con algunos momentos de flaqueza que pueden achacarse a algunas de las melodías vocales, a veces algo forzadas, algo a revisar en un futuro.

La base rítmica es potente, en especial el bajo de Javier Canseco, muy presente en todo el disco, conformando el sonido contundente que podemos apreciar en todo momento. La guitarra de Rodrigo Álvarez-Martín, uno de los elementos protagonistas del disco, se aleja de la aportación de un guitar-hero al uso, estando más orientada a lo que necesite cada canción concreta. Aún así tiene buenos momentos de lucimiento personal, como en “Falsedad” o “Tú mismo”.

Dos temas se apartan del equilibrio entre hard rock y metal que se muestra en el disco. Por un lado, “Último adiós” es un tema de rock melódico, cuasi AOR, que sorprende por su temática y es un soplo de aire fresco a mitad de disco. Por otra parte, “Cien años más” es una power-ballad en el que la banda muestra su lado más tierno, no exento de fuerza.

Del resto del disco es inevitable fijar la atención en los temas que conllevan colaboraciones. El toque delicado de la flauta de Fernando Ponce de León en la inicial “El alquimista”, las poderosas voces de Leo Jiménez en “Tú mismo”, uno de los mejores cortes del disco, y de Manuel Escudero en “Hermanos de sangre”, más la gran aportación de la guitarra de Víctor de Andrés en “Juicio final” le dan a estos temas un punto más de interés que no pasa desapercibido.

Entre el resto destacan temas con fuerza como “Delirios” y “Falsedad”, junto a otros más melódicos como “Cambiando el destino”, sumando para conformar un disco inmerso en este heavy metal melódico que parece asentarse como la tendencia más acusada en los últimos años.

El segundo disco de una banda siempre es la de su asentamiento. En el caso de BajopresióN es, además, su punto de partida como banda al completo. Seguro que “La máquina de sueños” tendrá su continuidad en el futuro para el siempre necesario crecimiento de una banda.

Y aquí estaremos para contarlo.

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Santi Fernández “Shan Tee”