Entrevista a Luis Blanco (Ultimatum Rock) – Abril 2018

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Tras concertar telefónicamente el 2 de abril mi encuentro con Luis para el jueves 5, me dirijo andando hasta la Escola Superior de Música Jam Session, de la que es director, y donde se imparte la primera titulación universitaria oficial en España en el ámbito del Rock. Como he llegado un poco antes de la hora, él aún no está y decido esperarle fuera aprovechando el solete tan majo que hace hoy en Barcelona. Al poco rato le veo llegar, con su camiseta con una cinta de cassette estampada, americana negra y, bajo el brazo, un par de copias de “30 noches de abril”, el excelente disco de “auto-homenaje” a una época, a un barrio (la Trinitat Vella) y a unos compañeros que ya no están, reflejados en un grupo, Ultimatum Rock, que pudiera valer a su vez de ejemplo de tantos y tantos grupos que nunca salieron del underground en esta piel de toro que habitamos y cuya reseña publicada en The Sentinel podéis leer aquí.

Tras presentarme, entramos en la Escola, me ofrece un café y nos disponemos a iniciar la entrevista que, desde el principio, fue una agradable e interesante conversación que se alargó hasta casi las dos horas. En este encuentro, con la excusa de la edición de “30 noches de abril”, hablamos sobre todo de un tiempo pasado, de Luis y su trayectoria, de quienes no están ya en este mundo, de por qué recuperar ahora las canciones de Ultimatum Rock y de un montón de cosas que “en traducción libre” a partir de la grabación que realicé y las notas que fui tomando durante la entrevista, voy a intentar reflejar aquí para todos vosotros.

The Sentinel: Empezamos hablando sobre el nacimiento de Ultimatum Rock y cuánto influyó en su carácter el hecho de haberse originado en Trinitat Vella, barrio de la periferia (en aquel entonces) de Barcelona surgido en los ‘60 a partir, principalmente, de la inmigración llegada a la ciudad desde muchos puntos de España. ¿Y si fueseis de Pedralbes (barrio “bien” de la ciudad) habría existido Ultimatum Rock?

Luis Blanco: Lo que es seguro es que, de existir, lo habrías conocido. El origen, el barrio en el que tienes tu cuna, puede dar o no acceso a determinados medios de difusión de la propia música, como por ejemplo grabar material y editar un disco. Eso no significa que sea imposible hacerlo desde un barrio obrero pero sí que es más difícil.

The Sentinel: Más allá de eso, sin duda el barrio en el que creces tiene que influir en las letras.

Luis Blanco: Sí, el hecho de pertenecer a un barrio tan obrero, tan humilde, tan apartado, se refleja en estas letras. Si hubiéramos nacido en Pedrables, las letras no tendrían la profundidad que tienen éstas. Dicen que el blues es fácil de tocar pero difícil de sentir. Pues bien, el hard rock underground viene a ser lo mismo, es fácil de tocar pero difícil de sentir.

Con el tiempo, todos cambiamos, evolucionamos y la vida de Luis ya no es la de aquella Trinitat Vella de finales de los ‘80 que vio nacer a Ultimatum Rock. Le pregunto entonces por el motivo de grabar, precisamente ahora, treinta años después, aquellas viejas canciones.

Luis Blanco: Aunque con el tiempo evolucionas, montas otras bandas, haces otras cosas y finalmente progresas, tu primera banda es como aquella novia de adolescencia que siempre ocupa un lugar especial. Además, se da la circunstancia de que en 2011 murió Juanan, bajista original, quien unos meses antes nos había contactado planteando la idea de retomar Ultimatum Rock, pero claro, no podía ser porque todos teníamos nuestros trabajos y tal, pero yo sí me reencontré con él y fue muy bonito recuperar esa amistad después de tantos años. La cuestión es que Juanan tenía un bar musical en Pineda de Mar (localidad a unos 45 minutos al norte de Barcelona) y, al fallecer, su familia heredó una serie de gastos. Para ayudar a sufragarlos hicimos un concierto homenaje en su bar junto a Agua Bendita, cuyo guitarrista fundador, Alonso Valle, curiosamente había substituido a Juanan en el bajo cuando éste se fue a la mili en 1990 y ahí, junto a Jordi Aguinaliu, que también era guitarrista fundador de Ultimatum Rock, tras tocar esas viejas canciones, me doy cuenta de que, hostias, yo con los estudios formales que he llegado a hacer, con los medios que hay hoy en día, con acceso a estudios de grabación, que soy director de una escuela de música, tengo un sello discográfico (Jam Session BCN Records), etcétera, vemos que sería relativamente sencillo meter a la banda en el estudio y revisitar aquellas canciones para ver cómo sonarían hoy en día. Sumando esto al hecho de que ya se había muerto un miembro fundador de la banda y constatar que el tiempo se acaba y nos podemos morir en cualquier momento, decidimos hacer realidad aquel sueño haciendo sonar aquellas canciones como nunca tuvimos oportunidad de producirlas.

Le comento a Luis que, claro, como comentábamos antes, el tiempo pasa y uno no es el mismo de adolescente que cuando se ronda la cuarentena y le pregunto que cómo se siente él al cantar letras escritas antes de cumplir los veinte años.

Luis Blanco: Es interesante que me preguntes esto porque, por alguna razón, las canciones han pasado la prueba del tiempo. Las puedo cantar y me doy cuenta de que las letras son atemporales”.

The Sentinel: Estoy de acuerdo.

Luis Blanco: Cuando, tras el homenaje a Juanan, nos juntamos y damos unos cuantos conciertos por locales, me doy cuenta de que esas canciones las puedo defender, que son una fotografía sonora de cómo eran los barrios del extrarradio a finales de los ‘80 y te puedes hacer una idea del ambiente que los jóvenes vivíamos en aquella época. Esencialmente, hemos madurado pero no hemos cambiado tanto, hemos podido presentar una propuesta actualizada sin perder la esencia de los años ‘80.

The Sentinel: Paradójicamente, a pesar de que hoy en día es mucho más sencillo que hace 30 años grabar material en condiciones aceptables, el respeto y consideración que se tiene hacia los creadores de arte y, en este caso, los músicos y sus grupos en particular, ha caído en el desdén absoluto. Ultimatum Rock grabaron un cortometraje titulado “El promotor de mierda” que podéis ver aquí. ¿por qué ese cortometraje? ¿qué es un promotor de mierda?

Luis Blanco: Es el promotor que está en la escena de mierda que tenemos ahora. La verdad es que antes teníamos muy pocos medios, era todo muy rudimentario, pero había verdaderas intenciones de hacer las cosas bien. Ten en cuenta que yo tengo un contrato de 1989 en el que nos pagaban 25.000 pesetas por concierto. Y, joder, hoy en día no te pagan y tienes que alquilar salas para poder tocar.

The Sentinel: ¿Y eso por qué crees que ha ido evolucionando en esta dirección?

Luis Blanco: Es un cúmulo de circunstancias pero, por ejemplo, antes, en la época preolímpica (Barcelona ’92) por parte de la Administración había una actitud diferente respecto a la juventud, había que apoyarla, porque si tocabas generabas un movimiento y, aunque fuera por interés, eso a la Administración le venía bien. Nosotros ganamos un concurso llamado Eurorock que nos permitió ir de gira con De Kalle. Como no teníamos dinero, el Centro Cívico de Trinitat Vella nos adelantó el pago de los conciertos. Eso hoy sería impensable. También, yo pertenezco a una generación del llamado Baby Boom de los nacidos a finales de los ‘60 y principios de los ‘70, y recuerdo que cuando venía Barón Rojo a Barcelona éramos hordas de heavies que íbamos a esos conciertos porque, además, nos identificábamos con ese movimiento. ¡A un concierto de Ultimatum Rock iban miles de personas! Hoy, yo tengo una hija y la mayoría de mis amigos no tienen hijos, es decir, no hay relevo de gente joven. En aquella época, la mayoría éramos hijos de la inmigración nacional llegada a Barcelona y ahora quienes más hijos tienen son fruto de una inmigración más general que no se identifica con el rock como lo hicimos nosotros. Antes no existía internet. Para tener relaciones sociales tenías que ir a los sitios y ahora cuelgas una foto de un concierto y tienes más “me gusta” que personas que realmente hayan ido a ese concierto. Entonces, entre que somos pocos, estamos disgregados y existen las redes sociales, pues no existe movida musical. Si escuchas el vinilo de “30 noches de abril”, en la cara A hay un momento en que se me oye decirle a la gente que se aparte un poco de las vallas y se tranquilice; ahora es totalmente al contrario, tienes que animar a la gente para que se acerque un poco. En aquellos tiempos, el underground era algo que tenías que ir a buscar. Con internet, en realidad, el underground deja de existir porque internet nos iguala a todos, todos estamos a un clic de distancia y ya no tienes que moverte de casa para encontrarlo.

Hasta aquí la primera parte de la entrevista centrada en los inicios de Luis en la música de la mano de Ultimatum Rock, pero la carrera de Luis Blanco ha dado mucho más de sí.

Luis Blanco: Tras abandonar la primera banda en 1991, Jordi y Juanan ya se habían ido, estaba irrumpiendo con fuerza el ska, la magia estaba desapareciendo y yo siento que tengo que cambiar de aires. Es entonces cuando me incorporo a Ohuija en 1992, justo antes de ir a la mili tras varias prórrogas, y finalmente tras la obtención de un permiso grabo la maqueta en un 8 pistas de unos estudios de grabación que había en el barrio de Roquetes. Pero en aquellos tiempos la mili lo rompía todo: novias, trabajos, grupos… y ya en 1993 es cuando Ohuija termina su andadura. Es entonces cuando, al acabar la mili, decido dar un cambio en mi vida y no quiero que la música sea más un acorde misterioso. Quiero aprender la ciencia que existe detrás de un acorde, hago un esfuerzo y decido estudiar música. Cuando encuentro cierta estabilidad económica, tras acabar la FP, trabajando primero de tornero fresador y más tarde en una prensa por las noches, puedo estar unos años aprendiendo en una academia de música. Al acabar, el director me pide que me quede en la academia para enseñar a los nuevos alumnos que entran y yo acabo cambiando el torno y la prensa por la tiza y la pizarra. Soy jefe de estudios y profesor de canto pero, claro, cuando estudias música también aprendes solfeo, harmonía, leguaje musical… un montón de cosas.

Toda esta experiencia y aprendizaje permitió a Luis volar solo y arrancar su propia escuela siguiendo su metodología personal

Luis Blanco: En 1997 creo Jam Session, a la vez que canto en una orquesta y en una banda de soul que acaba derivando en mi propia banda llamada Luis Blanco Soul Band. Es entonces cuando, tocando por Lleida, me entero de que hay una banda de versiones de Deep Purple, con cierta proyección internacional, que quiere grabar discos y que tiene trabajo con giras europeas. Me presento a las pruebas, me dan el puesto y es ahí cuando empiezo una serie de giras internacionales con el grupo que, en aquel momento, pasó a llamarse Perfect Strangers.

Estamos ya en 1999. Luis ya no es el chaval que diez años antes se subía a los escenarios con Ultimatum Rock. Ha aprendido música, tiene su propia escuela, ha creado sus propias bandas y en 1999 ya ha grabado su primer disco con Perfect Strangers llamado “Purple Party” que le permitirá girar por toda Europa durante tres largos años en los que compartió escenario con, entre muchos otros, Saxon o Motörhead.

Luis Blanco: Con Perfect Strangers estuve hasta 2002 ya que, entre otras cosas, hacíamos giras muy largas y cuando estás tanto tiempo fuera de casa, tu familia empieza a sufrir, y si eres millonario aún, pero yo ganaba 100.000 pesetas (600€) de la época al mes, que era lo mismo que se ganaba por un trabajo aquí. Además, no podía llevar bien mi trabajo como director de Jam Session, convivíamos 24 horas al día con los compañeros del grupo entre furgoneta y pensiones y… claro, surgen las cosas normales de la convivencia continua. Por otra parte, el éxito que tuvimos te lleva a tener que a repetir todas las noches el “Made in Japan”, se volvía… en fin, al final estábamos muy cansados, yo tenía nuevas inquietudes musicales y decidimos dejarlo en 2002.

La experiencia ganada con Perfect Strangers, el surgimiento de esas nuevas inquietudes musicales (“yo quería hacer ópera, jazz, fussion”) le llevó a crear Free to Dream.

Luis Blanco: Era un sueño para mí pero costó muchísimo trabajo hacer cosas, ir de gira… porque me di cuenta de que sin ser conocidos y sin hacer versiones era muy difícil sacarlo adelante. Aún y así, conseguimos sacar el disco “La mujer invisible” en 2004 (cuya reseña publicada en The Sentinel en abril de 2014 podéis leer aquí) y un directo que tienes aquí (me lo enseña), el “Live in Barcelona” con una edición para Japón que funcionó muy bien.

Luis Blanco: Las ganas de hacer cosas no terminan ahí. Del interés por la ópera y la experimentación surge en 2009, junto a Jeroni Pagan, actual jefe de estudios de la ESM Jam Session, un experimento llamado Ludovico Monk, grabado bajo seudónimo mío y del pianista (Jeroni), en el que queríamos un proyecto de innovación para comprobar cómo sonaría la ópera clásica si fuese música actual. Su argumento propone un viaje al pasado de la música europea iniciado en 1993 hasta 1699, para volver paulatinamente hasta 1996. En el camino se encuentran lenguas muertas como el latín, y repertorios para castratis, barítonos, tenores dramáticos, ligeros, spintos y sopranos, pero todos unidos por una misma fórmula musical. Con Ludovico Monk pretendía, entre otras cosas, saber la opinión de los críticos de ópera sobre nuestra experimentación y, una de las razones por las cuales lo hicimos bajo pseudónimo, fue para evitar el prejuicio que los críticos pudieran tener por el hecho de ser ópera cantada por un rockero.

En 2011, Free to Dream da vida a “Rocktámbulo”, disco de rock progresivo editado en vinilo que les permitió ir de gira por los países bálticos y Cuba. Es una original suite dividida en varios movimientos de música programática. Crítica social a la actual situación de la cultura y a su control político. Registrado íntegramente en sistema analógico sin ordenadores, con instrumentos originales de museo (Mellotron, Hammond, Moog, Clavinet, Fender Rhodes, Vocoder, etc.) en solo tres sesiones de grabación.

Luis Blanco: con Rocktámbulo trabajamos muchísimo. Ha salido un directo, “Live in Latvia”, de cuando tocamos en Letonia, junto con un libro que se llama “La ciudad secreta del rock”, y ahí explico por qué, cansado de la escena musical tan apática que tenemos actualmente, a pesar de que criticamos mucho el capitalismo, al final todos somos capitalistas, porque nos dejamos un pastizal en ver a las grandes bandas pero luego no somos capaces de dedicar 15 míseros euros en ir a ver a un grupo emergente.

Hastiado de la movida de aquí y cargado de contradicciones capitalistas, Luis se va con Rocktámbulo a descubrir antiguas ciudades soviéticas prácticamente abandonadas, muchas de las cuales eran “ciudades secretas” (De ahí el título del libro) de uso principalmente militar que se desmantelan tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991. Una de esas ciudades fue Karosta.

Luis Blanco: Todo eso lo explico en “La ciudad secreta del rock”, que te recomiendo que te consigas… es que yo te daría uno pero es que se ha agotado, ¡se ha agotado y no tengo! ¡Ha salido este año pero ya se ha agotado! Es que ha sido… Tenía uno aquí para que los alumnos lo ojearan pero se lo han llevado. Mira, tengo uno aquí de “¿Llegaré a esa nota?” (libro de técnica vocal escrito por Luis en 2006 y cuya reseña publicada en The Sentinel podéis leer aquí) pero en el de “La ciudad secreta del rock” explico la experiencia de por qué nos vamos a esas ciudades de la antigua Unión Soviética y decidimos tocar en una ciudad fantasma.

Tal y como apuntaba unas líneas más arriba, Rocktámulo les permitió ir también de gira por Cuba en 2012, una experiencia que fue contradictoria para Luis.

Luis Blanco: Nos inspeccionaron previamente el contenido del disco porque si no, no nos daban permiso para tocar allí. Toda una aventura, con muchas dificultades para recorrer toda la isla. Como no existe la empresa privada, no podíamos contratar un autocar, no podías generar actividad económica, no podías cobrar por hacer conciertos… en el libro de “La ciudad del rock” comento un poco también lo que supuso para nosotros esa gira por Cuba y es que, en cierta manera, para nosotros supuso un shock. Nosotros éramos unos confesos amantes de la revolución y ver la situación tan difícil que hay en algunas provincias, las dificultades que tuvimos… se nos cayó un poco el mito en algunos aspectos. En otros, no. Cuba es maravillosa y su gente también.

A pesar de lo “revolucionario” que fue que una banda barcelonesa hiciese una gira recorriendo toda la isla, ese acontecimiento no tuvo prácticamente ninguna repercusión aquí.

Luis Blanco: Llegamos a salir en un programa de la televisión cubana llamado Cuerdaviva que nos dedicó un especial entero. A pesar de todas las dificultades, yo tengo muy buenos recuerdos de la gira cubana, del país y de su gente.

Como vemos a lo largo de esta entrevista, la carrera de Luis Blanco es profusa en proyectos, experiencias, discos, libros… Una rica carrera musical en la que la edición de “30 noches de abril” ha supuesto para el entrevistado cerrar un círculo de treinta años de trayectoria.

Luis Blanco: La parte triste de este asunto es que en 2012, cuando decidimos dar unos cuantos conciertos con Ultimatum Rock y regrabar aquellas viejas canciones, Jordi Aguinaliu empieza a padecer unos dolores de lo que, al principio, parecía una hernia discal pero se acaba confirmando en un cáncer. Jordi fallece durante la grabación y es un golpe brutal. Él era el alma. Era el mayor, el que ponía la gasolina, el coche, el que firmaba los contratos… era el padre del grupo. Entonces, después de haber conseguido hacer realidad el sueño de Juanan de renacer Ultimatum Rock, después de haber recuperado con él una amistad de juventud muy profunda tras tantos años en los que habíamos seguido caminos diferentes… fue un golpe muy duro. Ultimatum Rock es una banda maldita y “30 noches de abril” un canto a la amistad.

Luis Blanco: Este golpe dejó la grabación de lo que iba a ser el primer disco de Ultimatum Rock sin terminar, pero cinco años después vuelvo al estudio de grabación, oigo las pistas de Jordi y me doy cuenta de que ahí está, tocando en su momento más intenso y decido terminar el trabajo. Tardo cinco años en terminar el trabajo, desde que Jordi muere en 2012 hasta 2017 en que puedo dar el disco por acabado. El sueño de Jordi era sacar este disco y él lo graba sabiendo ya que está muy enfermo. Por eso tengo que terminarlo y sacarlo a la luz.

The Sentinel: ¿Tuvo tiempo Jordi de grabarlo todo?

Luis Blanco: Casi todo. Con mi amigo Cristóbal, teclista, completo algunos de los pasajes de Jordi con fugas de Bach, porque me doy cuenta de que hay huecos donde Jordi quería meter esas líneas de música clásica y, escapándome por las noches y los fines de semana, consigo terminar el trabajo.

Luis Blanco: Finalmente, cuando el 2017 sale la edición digital de 30 noches de abril, con ese sonido que se le ha conseguido dar a las viejas maquetas de Ultimatum Rock… ¡es impresionante!

The Sentinel: A mí me ha gustado mucho el sonido que tienen las canciones del CD, aunque he leído una reseña en otro medio que decía que el sonido no era bueno… todo son opiniones.

Luis Blanco: Por supuesto, todo son opiniones y no pasa nada. No he leído esa reseña que dices pero vaya, yo que he grabado en analógico, con bobinas de 2 pulgadas, en 4 pistas, en un 8 pistas… realmente para mí entrar en un estudio digital hoy en día, oír la sesión de Pro Tools… decir que hoy en día el sonido digital no es bueno… realmente, estamos en la era donde el sonido suena mejor.

The Sentinel: En digital, hay buenas grabaciones y malas grabaciones.

Luis Blanco: Efectivamente, las hay buenas y malas. Pero yo que he estado en todo el proceso de grabación y digitalización, dedicándole 5 años… solamente hay 2 fallos que sé exactamente dónde están

The Sentinel: …y que un oyente ajeno a la grabación no detecta.

Luis Blanco: Claro, yo lo sé porque he estado ahí pero… de 0 a 10, mejorar esto es súper difícil, tendrías que irte a los grandes estudios de Londres, hacer una mega producción… pero estamos muy cerca. La verdad es que la era digital ha llegado un momento que ha igualado mucho la calidad final que puedes sacar de un gran estudio extranjero o uno más pequeño de aquí y hemos estado muy cerca. De hecho, la grabación se la llevó para masterizar a los Finnvox Studios de Mika Jussila, quien había venido a la escuela a dar una master class, y cuando le fui a ver a Finlandia me dijo que el disco le había gustado muchísimo, hizo el trabajo con mucho cariño y, realmente, creo que el sonido es el mejor al que podíamos llegar.

The Sentinel: Tal vez, el hecho de Mika Jussila haya hecho la masterización pueda ayudar a que el disco tenga cierta repercusión fuera.

Luis Blanco: Es muy difícil. Como decíamos antes, hoy, a pesar de todo, se graban más discos que nunca, hay un bombardeo de información y la gente no tiene tiempo casi ni de escucharse un disco. Los que nos sentamos y escuchamos un disco entero de arriba abajo, somos unos privilegiados. Con internet, la gente escucha los primeros segundos de una canción y pasan a otra cosa porque te da la sensación de que te estás perdiendo otras cosas, no nos damos la oportunidad de profundizar en las canciones de un disco. Es fast food.

A pesar de que dos de los miembros originales de Utimatum Rock ya no están entre nosotros, a pesar de lo difícil que resulta que una obra musical como esta tenga repercusión y, por tanto reconocimiento, pregunto a Luis si, aprovechando la edición del disco, se plantean la posibilidad de dar algún concierto.

Luis Blanco: Es muy difícil que lo hagamos, aunque tenemos una oferta para ir a tocar a Argentina. El disco ha caído en algunas manos y hay bastante interés por vernos ahí. Debido al idioma, existe un mercado latinoamericano de millones de personas y a mí siempre me ha gustado cruzar fronteras y conocer países, pero al no estar Jordi, al no estar Juanan, sería yo y los músicos que me acompañaran. Como estoy también con otros proyectos de Rock Andaluz que me han llevado a Nueva York y Canadá y que tiene posibilidad de ser presentado en Japón… tengo que valorarlo todo. Este verano me lo voy a tomar de descanso.

Luis Blanco: Quiero aprovechar para hacer cosas de hard rock con alumnos de aquí, de la escuela… ¡Yo soy un animal del hard rock! He hecho, jazz, fussion, flamenco, clásica… son experimentos que se han derivado de mis años de estudio, pero mi medio natural, de hecho, es éste, el hard rock. Pero estoy ocupadísimo y tengo que establecer prioridades. De algún modo, el disco de Ultimatum Rock ha sido como decirle a mi novia de la adolescencia que ha sido una aventura fantástica pero que lo nuestro no puede seguir.

En este momento, tras una larga conversación, detengo finalmente la grabadora. La charla sigue un rato más. Hacemos alguna foto para ilustrar esta entrevista, Luis me enseña algunos de los discos que ha grabado a lo largo de estos años, me muestra las magníficas instalaciones de su escuela y, finalmente, nos despedimos. Espero que a los lectores os haya parecido esta entrevista tan amena e interesante como me resultó a mí el encuentro con Luis. Quiero agradecerle de nuevo su amabilidad, su tiempo y su predisposición antes, durante y después de la entrevista, así como las imágenes de toda una vida dedicada a la música que me ha enviado y que sirven como magnífico complemento gráfico a la conversación.

¡Hasta la próxima!

Texto: Jebimetal

Fotos: Jebimetal y archivo personal de Luis Blanco