ULTIMATUM ROCK “30 noches de abril” (2017)

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Underground significa bajo tierra. Bajo nuestros pies, en la ciudad, convive con nosotros un ecosistema rico y complejo que, no por invisible, deviene fundamental para el correcto funcionamiento de lo que hay “on the ground”, es decir, nosotros. Mucha gente rehúye o aborrece la fauna que habita el underground de nuestras ciudades y vive como si las ratas o las cucarachas (que nos superan por millones) fueran seres despreciables, horrorosos e inútiles que deberíamos eliminar. Con ello, se tienden a olvidar dos cosas muy importantes: la primera, que somos nosotros mismos quienes, con nuestra continua generación de desechos, alimentamos de manera continuada a esas y otras especies; la segunda, que éstas ejercen un papel fundamental en el mantenimiento del equilibrio ecológico alimentándose, precisamente, de toneladas de esos desechos que diariamente generamos.

Bien. Pues a pesar de todo lo que les debemos, a pesar de que para que haya “on the ground” tiene que haber “under the ground”, los despreciamos. Sabemos que existe, pero hacemos como que no. Ocasionalmente, en el metro o en una callejuela (preferentemente por la noche), vemos a alguno de esos seres del underground que nos recuerdan su existencia, es un “oye, que estamos aquí y somos más que vosotros”. Y nosotros, altivos e ignorantes, los esquivamos. Alzamos la vista para quedarnos con nuestro “on the ground” sin detenernos por un instante a pensar cuánto le debemos a ese “under the ground”, sin el cual no seríamos nada.

El “on the ground” musical, copa portadas, llena recintos y luce con orgullo en nuestras camisetas estampadas. Luego, tal vez incluso vacilamos de que conocemos a aquel grupo “under” que tiene o tuvo mucho menos reconocimiento del que consideramos merece. Y luego existen, bajo las profundidades más recónditas, grupos absolutamente ignorados y desconocidos no ya por la mayoría, sino por la inmensa minoría. Esos son Ultimatum Rock. Vivo en Barcelona desde 1999 y, no sólo no había oído hablar nunca de ellos, sino que, preguntando, no he encontrado entre mi círculo a una sola persona que los conociera y, en la red, la información que he podido encontrar de este grupo barcelonés del barrio de Trinitat Vella de 30 años de trayectoria tiende a cero. La verdad, cuando me pasa algo así, tiendo a preguntarme qué coño hace alguien como yo, ignorante de tantas cosas, escribiendo reseñas de discos como un “enterao” más de los que pululan por ahí. ¿Cómo es posible que no hubiera escuchado nunca antes ni una sola canción de Ultimatum Rock? Ciertamente, el grupo catalán apenas grabó algunas maquetas a lo largo de su trayectoria y es ahora, tras 30 años de existencia, que sacan un magnífico álbum de aniversario a través de Jam Session Bcn Records. Pero, ¡tachán! He aquí que siguiendo el hilo de mis “investigaciones” he podido encontrar mi nexo de unión entre Ultimatum Rock y quien esto escribe. El sello Jam Session Bcn Records fue fundado en 2004 por Luís Blanco, quien fue cantante del grupo tributo, que tal vez algunos recuerden, Perfect Strangers y a quienes tuve ocasión de ver una vez en un desastroso concierto (por la gran cantidad de problemas técnicos que sufrieron) junto a Saxon durante una actuación en la Mephisto de Barcelona en la gira de presentación de su disco del ’99, Metalhead. Pues bien, Luís Blanco es la voz de Ultimatum Rock. Si es que al final somos cuatro gatos… perdón, ratas de underground.

“30 noches de abril” se compone de un vinilo con dos actuaciones en directo de 1988 y 1989 más un CD con 14 canciones regrabadas en 2017 que recogen gran parte de su trayectoria. A los medios no nos ha llegado el vinilo con las actuaciones en directo, así que no puedo opinar sobre él, pero sí sobre el CD y, ciertamente, vale la pena.

Quienes tengáis ocasión de escucharlo, os encontraréis un conjunto de canciones heavy-rock en castellano (excepto un pequeño guiño en catalán en la última canción) que hablan mucho de lo urbano, “Atrapado en la ciudad”, “La cárcel” o “La esquina del viejo barrio”, son tres ejemplos claros de ello y son además las tres primeras canciones del CD. Hay otras canciones cuya temática juega más con lo fantástico, como “Jezabel” o “Libertad o morir”, una de las que más me han gustado del disco y que es, a su vez, de las más cañeras del conjunto. “30 noches de abril”, que da título al disco, es de las que se adentran más en el hard rock de calidad y que, para que os hagáis una idea, a mi me ha recordado vagamente al hard que practicaron grupos como Sátira en los primeros años ‘90. Canciones de desarrollo pesado y oscuro lo representan temas como “Sueño sin final” o “Diosa del amor”, otra de las que más me han gustado junto a “El usurpador”. “¿Dónde estás?” Es una semi-balada que por letra y ejecución perfectamente podrá haber entrado en la discografía de Medina Azahara. La remisicencia “purple-rainbowiana” también está presente con la participación de ese sonido de teclado tan característico en “Noches de Satán”.

“30 noches de abril” llega tarde. Aunque nunca es tarde si la dicha es buena, en esta ocasión el asfalto que divide el “on the ground” del “under the ground” ha sido tan impermeable que ha hecho imposible que Ultimatum Rock grabaran su primer disco “de verdad” hasta 30 años después de su creación. Una pena para mis oídos. Tal vez la edición de este trabajo permita a Ultimatum Rock de sacar material 100% nuevo en no mucho tiempo. Seguirán por siempre en el underground, eso seguro, pero si no fuera por fauna como esta, bien podría ser que yo no hubiera conocido jamás a muchas de mis bandas preferidas del “on the ground” ni hubiese tenido oportunidad de escribir nunca una reseña como esta. ¡Gracias!

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