BÁRBARA BLACK + 51 GRADOS – Viernes 9 de marzo de 2018, Sala Boite (Madrid)

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Como ya sabréis quienes sigáis esta web o nuestro programa de radio, “Ad Libitum” es el primer disco en solitario de Bárbara Black tras cerrar su etapa con Black Rock, precedido de un EP anterior en el que ya marcaba el camino a seguir en esta nueva etapa.

La cita para presentar el disco en Madrid era el pasado viernes 9 de marzo, en la céntrica sala Boite de la capital. Además del concierto, se había anunciado el estreno en exclusiva del nuevo video-clip de “Nice To Meet Me”, uno de los temas del disco, una faceta que Bárbara siempre ha cuidado mucho.

Los encargados de abrir la noche fueron 51 Grados, una formación de trío formada por Carlos González (voz y guitarra), Iván Martinez (bajo y coros) y Rodrigo Montoro (batería). Durante el tiempo del que dispusieron desgranaron casi al completo su último disco, “Destino” (2017), con algunos temas rescatados de su segundo trabajo, el EP “Miedo” (2015), dejándose en el tintero su debut, “La conjunción de los opuestos” (2013).

La banda practica un rock alternativo cercano al grunge, con mucha energía. Gozaron de buen sonido y algunos problemas de movilidad en el escenario sobre todo por parte de Carlos González, muy activo todo el concierto, lo que le llevó a tropezarse más de una vez con cables y pies de micro. El estilo de la banda, rocoso y directo, es poco dado a los matices y al lucimiento instrumental, aunque me gustó especialmente el batería Rodrigo Montoro.

Dentro del despliegue de fuerza y contundencia se agradecieron los temas más trabajados como “Déjame”, que comienza como balada y va subiendo en intensidad o el medio tiempo “Faro”, ambas presentadas con mayor detenimiento por parte del grupo, explicando el significado de las letras, algo que agradó sobre todo a los seguidores de la banda que se habían animado a asistir al concierto.

El resto del set se basó en rock alternativo robusto y con mucho nervio, especialmente en temas como “Redentor”, “Invencible” o “Desconexión”, con tiempo para otros más cadenciosos como “Seguir aquí”.

En general, 51 Grados dejaron buen sabor de boca, sobre todo por la energía y las ganas que pusieron para darse a conocer y agradar a un público que, en su mayoría, no había ido a verles a ellos.

Tras el concierto del grupo invitado, el locutor Jason Cenador, de MariskalRock, tomó la palabra para presentarnos a las estrellas de la noche y para dar paso al estreno anunciado del nuevo vídeo-clip, de Bárbara Black, basado en el tema “Nice To Meet Me”.

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Tras la première del vídeo-clip, la banda de Bárbara tomó posiciones en el escenario. El grupo es numeroso, lo que obligó a la organización a ampliar la superficie del escenario lo suficiente para que se pudieran mover con un mínimo de soltura. Y es que el número de músicos es generoso: Javier Peláez (guitarra), David Yera (guitarra), Daniel Márquez (bajo), Elena Álvarez (teclados), Esther Mazzadonia (coros) y su inseparable Nitro Destruction a la batería. A ellos habría que sumarles los numerosos invitados que se fueron incorporando al concierto en diversas fases. Todo un quebradero de cabeza para el técnico de sonido, cuya función no siempre salió bien parada.

Una vez retirada la sábana que hacía las veces de pantalla para el visionado del videoclip, y bajo los sonidos de una introducción, la banda al completo tomó posiciones para arrancar el concierto con “Southern Soul”, tema rescatado de su EP debut “Spiritual Rock”, al que siguió “Love Murders”, primer tema de “Ad Libitum”, disco que presentaban y que tocaron casi al completo. Muy bonito el final del tema, alargando la parte acústica que viene incluida en la versión del disco.

El sonido era algo apelotonado, cosa que no había pasado con 51 Grados. Evidentemente no es lo mismo sonorizar a 3 músicos que a 7, así que, sin ser malo, lamentablemente no pudimos disfrutar de un sonido claro en todo el concierto. Aun así, la calidad de los músicos se puso de manifiesto en todo momento, destacando la labor de Nitro Destruction, muy competente a la batería, así como el bajista Daniel Márquez, muy activo toda la noche.

La nómina de músicos invitados al concierto era tan extensa que por fuerza tenía que empezar pronto. Los primeros fueron Diego Cardeña, vocalista de Eon, y David García con su armónica, que subieron al escenario para hacer la sureña “Ghost”, combinando la potente voz de Bárbara con los guturales de Diego Cardeña, aunque el bajo volumen del micrófono de Diego evitó disfrutar de forma óptima estos contrastes vocales.

El concierto continuó con un tema íntimo y sentimental como es “Alabama Rose”, tan personal que Bárbara lleva tatuado el nombre en su muñeca, como explicó al introducirnos esta preciosa balada. Destacar al acompañamiento acústico de Javier Peláez y el juego de voces de Bárbara con Esther Mazzadonia, quien a pesar de arrastrar un molesto catarro cumplió de forma excelente. El siguiente tema fue “Stardust”, también del último disco, que sonó más contundente que en la versión de estudio, algo que se podría extender a casi todo el concierto.

Además de los temas propios, la banda nos tenía preparadas algunas sorpresas en forma de versiones. La primera de ellas fue “The Bible Or The Gun” de Blues Saraceno, guitarrista norteamericano cuyo paso por Poison le puso en el mapa del rock, pero que se ha hecho un nombre con su carrera en solitario. El estilo sureño del tema encajó a la perfección con el repertorio habitual de Bárbara Black, así que la elección no pudo ser más acertada.

Para “Island Of Youth” subieron los siguientes invitados de la noche: Alan Cueto a la guitarra y el bajista Peri Díaz, conocido por su larga etapa en Mago de Öz y ahora en las filas de Uróboros. Un gran instrumentista que aportó su buen hacer, tanto musical como estético, en un tema que derrochó energía.

Al término, Peri Díaz se despidió pero Alan Cueto se mantuvo en escena para el siguiente tema, “Shiva”, una preciosa balada sobre el piano de Elena Álvarez que va ganando en intensidad. Al igual que en el disco, el tema se adorna con unos coros góspel, aquí interpretados por 4 alumnos de Bárbara (es conocida su faceta como profesora de canto). Lamentablemente, los micros de los 4 jóvenes apenas sonaron, por lo que no pudimos comprobar la riqueza de sus voces.

La segunda versión de la noche fue toda una sorpresa. Por su elección y por lo bien que sonó “Seven Nation Army” de The White Stripes, convenientemente endurecida y acelerada hasta convertirla en una fiesta de hard rock. En su parte central incluyeron un pequeño guiño al “Sweet Dreams” de Eurythmics para después retomar el tema inicial.

Tras este momento tan divertido, Bárbara explicó que también tiene su parte friki y que en el disco le ha compuesto una canción a Arya Stark, personaje de Juego de Tronos. Por supuesto se estaba refiriendo a “A Girl Has No Name”, para la cual invitó al escenario a Natalia Martín, la excelente cantante de Casa de Fieras, con la que cantó a dúo este tema, pletórico de feeling y energía, incluyendo un duelo de voces en la parte final que nos puso la carne de gallina.

La tercera y última versión de la noche fue la rocanrolera “Are You Gonna Be My Girl” de Jet, también endurecida con respecto a la original y que sonó como un disparo. El tema fue alargado en su parte central para que Bárbara fuera presentando uno a uno a los miembros de la banda.

Tras el tema de Jet, se añadió al concierto el excelente guitarrista Ix Valieri, ex Infernoise y actualmente en las filas de Zero3iete, quien ya no se bajaría del escenario en el resto del concierto. El primer tema con Ix Valieri en la banda fue “Non Human Person”, una bonita balada para la cual salió de nuevo el coro góspel, cuyos componentes volvieron a tener problemas para hacerse oír.

El concierto estaba llegando a su fin, siendo los últimos temas elegidos los sureños “The Hill” y “Nice To Meet Me”, para el cual Bárbara se acompañó de unas bailarinas, junto a las cuales tenía preparada una coreografía que ahonda en la voluntad habitual de Bárbara por hacer de cada concierto un espectáculo visual, además de musical.

La teoría decía que en ese momento debían despedirse para volver y hacer el bis previsto, pero la premura de tiempo de la sala evitó (afortunadamente) que hicieran el habitual paripé  y directamente acometieron el último tema de la noche, con la última invitada prevista: Diva Satánica (cantante de Bloodhunter). Con ella, el tema que cerró definitivamente el concierto fue “Black Snakes”, rescatado de aquel primer EP “Spiritual Rock”. La combinación de las dos voces fue espectacular, sobre todo en la primera parte del tema, más tranquilo, ya que a partir de que la banda entra en tromba, la voz de Diva quedó apagada por falta de potencia en su micrófono, un defecto que les persiguió todo el concierto. Aun así, su conocida voz gutural fue un complemento espectacular para este final de concierto.

Con la sensación de haberlo dado todo y de haber dejado satisfecho al público, la banda se despidió de todo el público que había abarrotado la sala para disfrutar de esta noche de ROCK con mayúsculas.

Texto y fotos: Santi Fernández “Shan Tee”