ARGOS “Rompiendo el silencio” (2017)

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A veces pienso que se nos va la mano con las etiquetas. Sin embargo, es algo necesario para hacernos entender, para que el lector pueda situarse sobre un punto de partida leyendo una reseña sobre un grupo sin haber escuchado su música. Porque, dejando a un lado el talento de cada banda, cada oyente es más proclive a disfrutar de unos estilos u otros, y la creación de etiquetas, estilos y sub-estilos es un recurso periodístico al que nos aferramos conscientes de que nunca acertaremos del todo.

Con estas premisas podríamos decir que Argos es un grupo de heavy metal melódico. Evidentemente porque hacen heavy metal y porque incluyen melodías muy asequibles, sobre todo en las líneas vocales de Javier Arias, siempre buscando bonitas armonías más cercanas al rock melódico que al heavy metal que se desprende de la instrumentación, en la cual destacan las guitarras de David Santamaría y el propio Javier Arias. La base rítmica, responsabilidad de Daniel Hidalgo (bajo) y Marcos Minaya (batería), es contundente y ahonda en la concepción metalera de Argos. Como valores añadidos se incluyen puntuales voces guturales que endurecen los temas y un colchón de teclados en buena parte del disco, obra de Javier Racaño.

Esta mezcolanza entre la agresividad del heavy metal y el gusto por las melodías tiene el riesgo de quedar en tierra de nadie, de que la dulzura de la melodía haga perder el interés al amante del metal y que, por el contrario, la contundencia instrumental espante a los seguidores de un rock menos agresivo. Afortunadamente, el caso de Argos es el contrario, ya que sabe combinar ambos factores en pos de unos temas que, a la postre, van a gustar a sus seguidores. Y eso es de lo que se trata.

Con la excepción de “Dile que”, una power-ballad no exenta de fuerza, el resto del disco sigue una línea homogénea, con todos los temas compuestos con la misma idea, con una instrumentación robusta en la que los momentos de lucidez son para la voz y las guitarras, protagonistas en no pocos momentos del disco con elaborados solos. Este carácter uniforme nos ofrece un disco compacto con una idea clara de lo que Argos quiere ofrecer, aunque como es natural cada tema goza de mayor o menor inspiración.

Entre los temas más atractivos nos encontramos con “Hogar”, directo y que engancha a las primeras escuchas. Sin embargo, al ahondar en el disco mis preferencias se quedan en “Mi mundo” y “No volverás”, dos temas más trabajados en los que además de las buenas melodías vocales podemos disfrutar de una parte instrumental más compleja, incluyendo un trabajo de guitarras más extenso e inspirado.

Es posible que el heavy metal melódico sea el nexo de unión entre dos tendencias del rock que se separaron en algún momento del tiempo. O puede que, simplemente, vengan a llenar un vacío entre la contundencia y la melodía. Sea como fuere, las etiquetas son sólo son definiciones que no deben sustituir a la experiencia de escuchar un disco e intentar sacar de él el mayor partido posible. Así que olvídate de todo lo anterior y dale una oportunidad a “Rompiendo el silencio”. Así podrás juzgar por ti mismo.

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Santi Fernández “Shan Tee”