ASFALTO – Jueves 9 de noviembre de 2017, sala Joy Eslava (Madrid)

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La gira del 45º Aniversario de Asfalto está siendo muy fructífera, si no en cantidad de conciertos sí al menos en la calidad de cada uno de ellos. Esto se hace más relevante en Madrid, su feudo más fiel y donde Asfalto obtiene siempre muy buena respuesta. El punto más álgido lo tuvimos en el llenazo de La Riviera, un lugar que pocos grupos nacionales consiguen agotar las entradas. Su consecuencia, el DVD y doble CD “Sold Out” del que ya hemos hablado en esta web.

Ahora llega el turno de cerrar con todos los honores esta gira del 45º Aniversario, al menos en Madrid, ya que aún queda alguna fecha pendiente fuera de la capital. Así que para este cierre oficial en casa, el grupo nos había preparado un menú al que difícilmente íbamos a poder negarnos: Se anunciaba la interpretación al completo de su último disco en estudio, “Crónicas de un tiempo raro”, aunque un par de semanas antes del concierto ya se aclaraba que por motivos de tiempo iba a ser imposible tocarlo al completo, sobre todo porque eran varios los músicos invitados ilustres que iban a enriquecer con su presencia el concierto, lo que significaba otro de los alicientes más apetecibles.

La cita era el jueves 9 de noviembre, día festivo en Madrid capital, no así en la mayoría de poblaciones aledañas. El local elegido, la sala Joy Eslava, un recinto elegante mítico en la noche madrileña, que normalmente ejerce de discoteca de alto nivel para público de mediana edad, y en el que hemos visto no pocos conciertos (incluido alguno más de Asfalto en el pasado), siempre con el condicionante de tener que terminar pronto para poder desmontar y a las 12 abrir la sesión discoteca. En fin, es lo que hay.

Los seguidores de Asfalto en Madrid han tenido recientemente muchas oportunidades de ver al grupo en directo. Al mencionado concierto de La Riviera hay que añadir su participación en el Rocktiembre, el año pasado, más dos llenazos casi consecutivos en la sala Penélope. Por eso quizás alguno se replanteó ver de nuevo al grupo aunque, por otro lado, las sensaciones que siempre deja en los asistentes nos animan a repetir.

Entramos en la sala muy pronto con intención de estar en primera fila y poder ofreceros las mejores fotos posibles. Joy Eslava es una sala bonita y elegante. Nada que ver con otros antros en los que estamos habituados a ver conciertos. Sin embargo, no todo es perfecto, ya que la mayoría de luces están apostadas detrás de los músicos, enfocando (y deslumbrando) a los espectadores de la primera mitad de la sala, dejando buena parte del escenario pobremente iluminada. Justo lo contrario de lo que debería ser. Además, en este concierto sufrimos el excesivo uso de la máquina de humo, que estuvo funcionando la mayor parte del concierto, para desgracia de todos. Ojalá los responsables de los conciertos dejen pronto de verle la “gracia” a esta maquinita.

A las 20:45, las luces se apagaron y en la enorme pantalla de vídeo que ocupaba la parte trasera del escenario pudimos ver la presentación que ya disfrutamos en el concierto de La Riviera, con imágenes retrospectivas de Asfalto en las que, de forma cronológica, fuimos avanzando desde sus inicios hasta nuestros días.  Todo ello con una introducción a los teclados de Nacho de Lucas, primer músico que apareció en el escenario. Al término de la introducción y el vídeo, el resto del grupo tomó posiciones: Paul Castejón, Pablo Ruiz, Arturo García y, por su puesto, Julio Castejón, quien con una florida camisa se acercó al micrófono para arrancar el concierto con una versión muy cañera de “Déjalo así”, el tema con el que suelen arrancar sus últimos conciertos.

El público no llenaba la sala, aunque estábamos con esa agradable sensación de “lleno cómodo”, es decir, no había ni apreturas ni espacios vacíos. Eso sí, sólo se abrió las plantas superiores para algunos invitados vip (familiares de los músicos, en su mayor parte), así que todo el público de pago más los medios de prensa estábamos en la parte inferior.

Tras el primer tema, muy bien recibido por el público, Julio se mostró agradecido a todos los presentes. También comentó que, como estaba anunciado, la primera parte del concierto iba a estar dedicada al último disco de estudio, “Crónicas de un tiempo raro”, aunque por motivos de tiempo no iban a poder acometerlo por completo. Y, palabras textuales, después “os vais a cagar…”, provocando las risas del público.

Y efectivamente, el repaso del disco comenzó en el mismo orden que aparece en el CD, abriendo con la propia “Crónicas de un tiempo raro”, que en directo suena más dura que en la versión de estudio. El sonido, al menos donde yo me encontraba, era pulcro y definido desde el primer momento, algo que nos permitió disfrutar del concierto plenamente, salvo por el dichoso humo que nos ahogaba y nos impedía hacer fotos decentes.

Siguiendo con el orden del disco llegó “Melani”, tema de inspiración Supertramp cuya letra denuncia los malos tratos. Dada la imposibilidad de tener en este concierto a John Heliwell, quien participó tanto en el disco como en el pasado concierto de La Riviera, fue Lorenzo Azcona quien puso su saxo en este y otros temas del concierto. Lorenzo es un grandísimo músico que ya colaboró con Asfalto en el disco “Sólo por dinero”. En el concierto, Lorenzo se mostró como un magnífico instrumentista que aportó mucha elegancia en varias partes del show. En “Melani”, Lorenzo Azcona no desmereció en absoluto la brillante labor original de John Heliwell, compensando en gran medida el olvido de la letra en parte de la canción por parte de Julio Castejón. Cosas del directo…

Siguiendo con el orden del disco, llegaba el turno de mi preferida. Y es que “Nani Albox” me emociona cada vez que la escucho. Y si en disco me llega al corazón, con la magia del directo aún mucho más, ya que la banda sabe siempre exactamente donde aumentar la intensidad y dónde mostrarse suave. Y es que esta formación no tiene nada que envidiar a las anteriores. Julio puede estar orgulloso de los músicos de los que se ha rodeado, desde la compacta base rítmica formada por Arturo García (quizás el mejor batería que haya pasado nunca por Asfalto) y Pablo Ruiz (¡qué gran descubrimiento!), hasta la elegancia en los teclados de Nacho de Lucas, pasando por la versatilidad de su hijo Paul Castejón, quien se ha convertido en pieza esencial en esta formación. Toca la guitarra (y muy bien), la flauta, hace coros y pone la voz principal en algunos temas, además de componer y ejercer de productor. Indispensable.

Prueba de ello fue el siguiente tema, “Paradoja”, un tema en el que todo el peso lo lleva Paul Castejón, tanto por ser el compositor como la voz principal, aunque Julio le hace la segunda voz, más aguda, durante todo el tema, algo que comentó entre risas a su término.

El repaso a los temas de “Crónicas de un tiempo raro” finalizó con esa delicia llamada “Lluvia de abril” y “Los pies de Buda”, para la cual Julio cambió la Fender Telecaster con la que llevaba toda la primera parte del concierto por una guitarra acústica de 12 cuerdas. Impresionante el juego de voces que aportaron todos los músicos del grupo, una de las señas de identidad de Asfalto en buena parte de su carrera.

Hasta aquí llegó el repaso al nuevo disco. Nos hubiera gustado que hubieran podido llevar al escenario el disco completo, pero nos esperaban emociones fuertes y no daba tiempo a todo, así que había llegado el momento de que comenzar el desfile de músicos invitados.

El primero de ellos fue Jorge Salán, extraordinario guitarrista por todos conocido. Julio se descolgó la guitarra para dejar que Jorge se ocupara de esa labor solista, conjuntamente con Paul. Fue uno de los momentos de la noche, tanto por la calidad del invitado como por abordar uno de los temas clave de la discografía de Asfalto como es “Más que una intención”. El público, pletórico y Jorge Salán, como hacen los grandes, sabiendo cuándo integrarse en la canción y cuando aprovechar sus momentos solistas. Hubo tiempo reservado para su lucimiento personal y para un bonito duelo guitarrero con Paul Castejón. Como ha demostrado con su carrera en solitario, Jorge Salán cada vez toca con más gusto, dejándonos con la sensación de haber disfrutado de uno de los mejores guitarristas que ha dado nuestro país. Sin duda, uno de los mejores momentos del concierto. Chapeau!

Jorge Salán se despidió y con Julio colgándose de nuevo su guitarra, comenzaron a tocar “Corredor de fondo”. Como en la versión original, Julio canta las dos primeras estrofas, hasta que Richie Benítez, cantante que grabó aquel disco, aparece en escena para hacer el resto del tema. Todo un lujo poder disfrutar, como ya hicimos en La Riviera, de la voz original que grabó aquel disco. Richie conserva la potencia y la calidez de aquella voz que nos cautivó en su breve paso por Asfalto hace 30 años, aunque no hubiera estado de más que Richie se hubiera estudiado un poco más los temas para presentarse ante nosotros, ya que ni se sabía las letras (se apoyaba en unos folios preparados en los monitores) ni tenía muy claro cuándo entrar en cada momento.

Afortunadamente, disfrutaríamos de la voz de Richie en más temas, siempre pertenecientes a aquel gran disco. Por supuesto, no podía faltar “Prisionera enmarcada”, mi tema preferido de ese trabajo, una canción intensa y sentimental que gana mucho en directo, así como “No es solo amor”, quizás el tema más conocido del disco, el que se mantuvieron las virtudes y defectos comentados en el tema anterior, es decir, una voz cálida y muy competente versus falta de trabajo para refrescar la memoria y entrar a tiempo. El balance de la participación de Richie, sin embargo, fue muy positivo.

Al término, el resto de miembros de Asfalto abandonaron el escenario, quedándose únicamente Julio y Richie. Se colocó un nuevo teclado en el centro de la escena y Julio dio una cariñosa bienvenida a Jorge García Banegas, músico clave en gran parte de la carrera de Asfalto. Los tres músicos, en formato acústico, nos ofrecieron una bonita versión de “Halley”, también perteneciente a aquel disco. Envuelto en aplausos, Richie Benitez se despidió del público para dejar a Julio Castejón y Jorge García Banegas que continuaran con el largo acústico que nos tenían preparado.

El siguiente tema del acústico fue “Nadie ha gritado”, una joya de aquel disco llamado “Al otro lado” que ya tiene casi 40 años de historia. Una dulce tonada disfrutada, sobre todo, por los más antiguos seguidores de Asfalto, y que enlazaron con “Tiempo gris”, otra delicia para la que contaron con la colaboración de Lorenzo Azcona, esta vez con un clarinete. Pelos como escarpias.

Lorenzo volvió a dejar el escenario, quedando Julio y Jorge, con toda su magia en el resto del acústico, que incluyó partes de “Mujer de plástico” y la vertiginosa “¿Dónde estáis?”, para culminar con “Canción para un niño”, una de las canciones más queridas, por tiernas y sentimentales, de la carrera de Asfalto, como demostró la cantidad de gente que la cantó junto al grupo. Tras ella, el resto de músicos de Asfalto volvieron al escenario para, junto a Jorge García Banegas, regalarnos una emocionante versión de “El viejo”.

Jorge García Banegas se despidió entre aplausos, siendo relevado por otro gran guitarrista invitado como es Juanjo Melero, conocido sobre todo por su etapa en Sangre Azul, pero con una larga carrera que incluyó otros grupos como Marshal Monroe o Santa Fe, y que actualmente tiene su propia carrera en solitario.

Con Juanjo en escena disfrutamos de una pletórica “Es nuestro momento”, que sonó como un cañón, incluyendo un atractivo duelo a tres guitarras entre los Castejón, padre e hijo, más el propio Juanjo Melero, que se lució como el gran guitarrista que es.

Estaba anunciada la presencia de Judith Mateo, pero no apareció. En cambio, en un momento del concierto, el bajista Pablo Ruiz vio entre el público a Ángel Belinchón, cantante de los castellonenses Dry River, y avisó de ello a Julio Castejón. Así que, sin estar preparado, Julio le reclamó para subir al escenario, algo que Ángel aceptó de inmediato, ya que entre ambos grupos hay una relación estrecha.

Ángel subió al escenario y Pablo Ruiz comenzó la inconfundible entrada al bajo de “Días de escuela”. Y como siempre, este tema significa el clímax del concierto, en este caso alternándose para cantarla Julio Castejón y Ángel Belinchón, intentando sin éxito cantar por encima del público que, a voz en grito, cantaba este himno de varias generaciones.

Dando las gracias a Ángel Belinchón por aceptar la encerrona, el grupo se despidió y se fue a camerinos, en el tradicional paripé antes de los bises. Al cabo de pocos minutos volvieron al escenario, incluyendo a Lorenzo Azcona con el clarinete, dieron las gracias y empezaron un pequeño medley con “Quiero irme” y “El emigrante” que desembocó en “Rocinante”, otro de los temas más históricos incluidos en aquel mítico primer disco.

Ahora sí había llegado el momento del climax final, para lo cual Julio invitó al escenario a todos los invitados que habían participado en el concierto, incluido Johan Cheka, manager de Asfalto y antiguo cantante de Cráneo y Phantasy. Y con el escenario lleno de músicos cerraron el concierto con una versión bastante anárquica de “Ser urbano”, con las estrofas cambiadas de orden, ya que el fragor del momento hizo confundirse a Johan Cheka primero y a Julio Castejón después. Pero daba igual, la sensación de fiesta y de estar ante un momento inigualable pudo con todo.

Tras el concierto se palpaba en el ambiente la satisfacción de haber asistido a una noche muy especial. No puedo decir que inigualable porque Asfalto ya nos ha regalado unos cuantos conciertos de este nivel, pero sí que colmaron con creces las altas expectativas con las que acudimos a añadir una experiencia más a nuestra vida musical.

Texto y fotos: Santi Fernández “Shan Tee”