STIGMA “El fin?” (2017)

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Hasta hace unos años, la sección “Maquetas” de esta web tenía mucha vida. Los grupos que empezaban o que aún no estaban preparados para la edición de un disco propio se hacían sus propias grabaciones con 3 ó 4 temas, por sus propios medios y un presupuesto ínfimo, y nos las enviaban a la espera de comenzar a hacerse un hueco que les permitiera subir el siguiente peldaño y grabar un disco en condiciones. Nosotros, al recibir esas maquetas, éramos comprensivos en los defectos de sonido, composición y ejecución, ya que como maquetas sólo significaba que una nueva banda llamaba a la puerta.

Desgraciadamente, hace tiempo que no recibimos maquetas, salvo contadas excepciones. La frontera entre disco autoproducido y maqueta se fue diluyendo hasta la prácticamente desaparición de este último concepto, lo cual es una lástima, porque ahora todos los discos “compiten” en la misma categoría, sin importar el nivel de la banda o los medios con los que se haya grabado el CD.

Este es el caso de “El fin?”, tercer disco de Stigma. No son unos recién llegados, precisamente, ya que hace más de 20 años que sus dos principales valedores, Iñaki Nzo-ela (voz y bajo) y Patricia Valera (batería), arrancaron lo que es la banda de su vida. Con ella grabaron dos discos anteriores, “Stigma” (2002) y “Flores Negras” (2010), para llegar ahora al tercer escalón de su carrera discográfica. En este tercer disco se mantiene la presencia de Miguel Ángel Suero, ahora único guitarrista, más los teclados de José Luis.

La ilusión con que el grupo ha grabado el disco y el compromiso con lo que hacen no debe hacernos esconder la realidad. Una realidad muy dura, ya que “El fin?” no llega a los mínimos exigibles para ser presentable, ya que nos encontramos con un trabajo del que se pueden extraer muy pocas cosas positivas.

Lo primero que llama la atención es el sonido, seguramente el menos afortunado que hemos escuchado en años. Estamos en 2017 y las posibilidades técnicas disponibles para una grabación casera han mejorado tanto que se puede grabar decentemente sin grandes dispendios económicos. Esta circunstancia no ha sido aprovechada por Stigma, ya que “El fin?” suena realmente mal. Sin la protección de considerarlo “maqueta”, este sonido deja en evidencia todo el disco, siendo un lastre que condiciona todo el resultado final.

A veces, un mal sonido enmascara otras virtudes del disco, pero en este caso ni siquiera es excusa para ello. Me duele especialmente por Iñaki y Patricia, de quienes me consta su amor por el rock, pero sinceramente deberían replantearse las cosas. Dejando a un lado el mencionado sonido, ninguno de los elementos primordiales en un disco, como son la composición y la ejecución, permiten salvar este trabajo.

El estilo de la banda es el claro reflejo de aquel heavy metal ochentero tan común en las bandas españolas de aquella época, del cual arrastra todos sus defectos y muy pocas de sus virtudes. Los temas son, salvo puntuales excepciones, anodinos y pueriles. Únicamente momentos concretos en temas como “Real o irreal” o “Ignorándonos” se salvan de la quema, pasando el disco sin pena ni gloria, requiriendo un esfuerzo por parte del oyente para continuar sin abandonar hasta el final del disco.

Además, la ejecución no queda en mejor lugar. El mal sonido del disco no debe esconder que estos músicos necesitan muchas más horas de trabajo en sus respectivos instrumentos para llegar a un nivel adecuado. La voz de Iñaki, además, deja al grupo en aún peor lugar. Su constante falsete falto de fuerza completa el desastre.

Ni siquiera el recurso de buscar un tema mítico que versionar, como el exigente “Maldito sea tu nombre” de Ángeles del Infierno, consigue mitigar la sensación, ya que la inevitable comparación con el original les deja en mal lugar. Tampoco la aportación de dos grandes músicos como la excelente cantante Natalia Martín (Casa de Fieras) y el gran bajista Peri Díaz en una segunda versión del tema “Ignorándonos”, uno de los bonus track que junto a una versión a piano de “Una herida” (tema de 2010), extiende la duración del disco hasta más allá de la hora.

Esta dura crítica me duele especialmente por una banda como Stigma, que siempre ha confiado en el criterio de The Sentinel. Espero fervientemente que se replanteen su situación y le pongan remedio. No quisiera enmascarar la realidad con bellas y falsas palabras, porque no estaría siendo honesto conmigo mismo ni con los lectores de esta web, y estaría engañando al propio grupo. Nada me gustaría más que el próximo disco de Stigma corrija todos los defectos que tiene “El fin?” y que potencie las virtudes que apenas se pueden disfrutar en el presente. De corazón.

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Shan Tee