BARBABLANCA “Un tro a la nit” (2017)

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Mucho ha llovido ya (a pesar de la pertinaz sequía) desde el adiós a los escenarios de Sangtraït, grupo que en Cataluña gozó durante unos años de una popularidad que fue bastante más allá del círculo de los seguidores del rock duro. Tras aquel “L’últim concert” en la Razzmatazz de Barcelona que quedó reflejado para la posteridad con la edición de un DVD para el recuerdo, el quinteto ampurdanés se disolvió y sus integrantes emprendieron caminos separados, no siempre ligados al mundo de la música. Con el paso de los años, algunos de sus componentes sacaron a la luz breves proyectos vinculados al rock duro, como la guitarrista Lupe Villar, quien sacó aquel disco bajo el nombre de Lupe i amics, llamado “Kcor D Rock”, compuesto por versiones de clásicos del rock y el heavy cantados en catalán. Esa aventura, según sé, no dio más de sí. Por otra parte, Quim Mandado y Martín Rodríguez, montaron junto al ex Rockson (entre otros) Joan Cardoner los LGP, grupo en forma de trío y más pesado que Sangtraït, cuyo tercer disco (que ha sido, para mí, decepcionante) salió a la calle hace apenas unos meses.

Pues bien, el batería Martín Rodríguez se ha embarcado en otro proyecto más. Sin dejar de lado a sus LGP se ha juntado con Josep Maria Corominas a la guitarra (cómo no, también ex Sangtraït), Dany Llop en la otra guitarra, Toni Bernal al bajo y Roger Batlle a la voz para crear Barbablanca, grupo cuyo debut discográfico, “Un tro a la nit”, se reseña hoy para The Sentinel.

Salvando las distancias y pecando de simplificación, pero para que el lector pueda hacerse una idea rápida y sencilla, Barbablanca suenan muy a lo Whitesnake pero en catalán. Hard Rock de toda la vida, sin experimentos ni riesgos excesivos es lo que encontramos en este interesante “Un tro a la nit” que disfrutarán todos los que gusten de las sonoridades que antaño nos tenía acostumbrados el grupo de Coverdale y compañía.

La canción con la que arranca el disco, “Dos estranys”, nos marca el camino de las sonoridades y temáticas que, en líneas generales, encontraremos a lo largo de los 48 minutos repartidos en 12 cortes que componen la totalidad del CD. Hard Rock bien ejecutado, cantado con un timbre de voz ligeramente rasgado y unas letras que nos hablan, fundamentalmente, de relaciones humanas, amores y desamores, y rock and roll. La homónima, “Com un tro a la nit”, es la que sigue y es también de las que más frío me han dejado, aunque he de decir que no me parece una mala canción. No hay, de hecho, ninguna canción en este disco que me haya parecido realmente mala o aburrida, mantiene el conjunto una regularidad que hace agradable su escucha de principio a fin. La siguientes, “El circ del rock and roll” y “He vist la llum” (de la que ya existe videoclip) son de las que me han resultado más entretenidas, gracias en parte a esos estribillos propios del estilo tan coreables y que uno acaba canturreando sin darse cuenta en cualquier momento.

“Surt del meu llit” es “la cañera” del disco. No abandona en ningún momento el estilo practicado antes y después pero sí que es probablemente la que tiene una cadencia más pesada y un riff inicial que encajaría perfectamente en un disco de características más heavies. Otra de las canciones más rápidas y con solos más metaleros la encontramos iniciando ya el último cuarto del disco, es “Dilema” y, si no fuera por esos repetitivos y vacíos “nananana” sería también de las más interesantes del disco. Si antes os escribía que “Surt del meu llit” es la cañera del disco, el premio a la canción merecedora de ser considerada “la balada” es “Sota el gel”. Muy power-ballad, con un magnífico estribillo y muy de mecheros alzados. Es, además, la canción en la que la voz de Roger Batlle me gusta más, ya que lo percibo mucho más cómodo en los tonos medios. De hecho, en alguna ocasión, cuando ha tenido que subir a tonos más exigentes, lo he sentido sufrir un pelín de más como, por ejemplo, en la penúltima canción del disco, “Un cop més”, tema que, por otra parte, es de las más hímnicas de este “Un tro a la nit”. Se inicia con un bajo que os recordará ligeramente al “Sign Of The Hammer” de los Manowar y unas guitarras dobladas que nos dan pie a pensar, por un momento, que los Barbablanca se van a desatar con un tema netamente heavy. No es así y el hard rock marca de la casa vuelve a imponerse hasta conducirnos, “Vola alt” mediante, al cierre de este debut discográfico.

Aunque sea “Un tro a la nit” un debut discográfico, no son los Barbablanca unos debutantes. Todo lo contrario. Son sus cinco componentes unos veteranos y experimentados rockeros de la escena catalana que creo que han parido el disco que les apetecía hacer, sin más. Sin ninguna pretensión de ir un paso más allá o dar una vuelta de tuerca al sonido propio del estilo que todos conocemos. Que recuerden tanto a Whitesnake (al menos a mí), puede tener dos lecturas: La primera que pequen de excesivamente conservadores y que, por no aportar nada nuevo, carezca de interés para algunos escuchar su música. La segunda, sin embargo, puede ser que, precisamente, ese tratamiento tan clásico les haga sonar frescos hoy en día; no es habitual que en pleno 2017 nos lleguen propuestas como ésta y menos aún en catalán. A mí me han gustado y, si tú que me lees, eres de los que disfrutan del buen hard rock, dales una oportunidad. No te volverán loco, no descubrirás la octava maravilla del mundo, pero pasarás un buen rato. ¡Dale!

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