ACIDPROYECT “Baba Yaga” (2017)

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Para alguien como yo, criado en el hard rock y el heavy metal de los ’80, se hace especialmente difícil entender la propuesta de un grupo como AcidProyect. Me considero abierto de oídos y de mente, pero hay cosas que, debo reconocerlo, me cuestan. Por ello, todo lo que leas a continuación debes tomarlo sabiendo que quien lo escribe tiene unos gustos muy alejados al estilo concreto que ofrece este disco.

“Baba Yaga” es el segundo trabajo de los orensanos AcidProyect, tras un debut editado en 2014 llamado “Where’s your God Now”, el cual desconozco. Siguiendo con los datos del disco, decir que la banda está compuesta por Carlos Murias (voz), Brais Vazquez (guitarras), Iván Gonzalez (guitarra), David Cortiñas (bajo) y Gaby Montes (batería).

La primera escucha del disco me ha causado entre estupor y desconcierto. He necesitado insistir varias veces para comenzar a sacarle las virtudes que tiene este trabajo. Su estilo podría considerarse como metal alternativo, aunque AcidProyect es mucho más agresivo de lo habitual en ese estilo. Esta agresividad se refleja especialmente en la voz de Carlos Murias, quien alterna voces naturales con gritos desaforados en los que la deliberadamente renuncia a la melodía, la cual desaparece por completo, dejando a un lado la armonía de la canción para basarse en un despliegue de cólera del que se puede sacar mucha intensidad pero poca música. Es por ello que me quedo con los momentos en los que su forma de cantar permite desarrollarse musicalmente a los temas.

Instrumentalmente nos encontramos con metal alternativo con una clara herencia del grunge, tanto en el trabajo de las guitarras como en el soporte que le da la base rítmica. No hay grandes exhibiciones de ninguno de los músicos más allá de algunas guitarras destacadas, siendo un conjunto compacto en el que las composiciones no siguen los patrones habituales sino que constantemente sorprenden con giros inesperados, algunos más inspirados que otros. Temas sorprendentes a los que cuesta cogerles el punto. Tras varias escuchas con atención, en algunos casos se descubre su atractivo, aunque no ocurre siempre, ya que la versatilidad en las composiciones permite que el oyente se acerque más o menos a según qué temas, dependiendo de sus gustos particulares.

Por ello es un alivio encontrarnos con temas más asequibles como “Getting Lost” o, en menor medida, “Unholy Maker” en los que la agresividad deja paso a la melodía. En los demás hay que buscar los mejores momentos de temas como “I Could Bleed”, “New Sin” o el inicial “Dear Witch” para encontrar los mayores atractivos del disco. En ellos, amén de una concepción más standard a la hora de componer, disfrutamos de mayores momentos en los que la voz de Gaby Montes nos permite degustar una armonía asequible y una melodía vocal reconocible.

En su conjunto, “Baba Yaga” es un disco destinado a un tipo de público muy concreto. Para el resto, a pesar de que se pueden extraer momentos interesantes, este trabajo nos deja un tanto descolocados.

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Shan Tee