FÜEL “Sólo para adictos” (2017)

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Para empezar esta reseña, tres anotaciones:

Primera: Recuerdo que cuando empecé con esto de escuchar música allá por los años ‘90, cada disco que caía en mis manos (me gustase más o menos) lo exprimía hasta prácticamente aprendérmelo de memoria. Lo bueno de tener pocos discos (el cumpleaños, los reyes magos y las cintas grabadas) era que, al menos en mi caso, tenía mucha más paciencia a la hora de oír la música que pasaba por mis manos, dándose el caso de que discos que de entrada no me gustaban casi nada (o sí), con las semanas y los meses podían llegar a convertirse en mi nuevo disco favorito. Con el paso de los años y la consecuente ampliación paulatina de la discoteca personal más el acceso a millones de canciones que da internet, un disco que de entrada no te atraiga especialmente corre grave peligro de ser escuchado un par de veces y caer en el cuasi olvido, sobre todo si no tienes el compromiso de escribir una reseña sobre él, lo cual requiere que se le preste una especial atención a base de atentas escuchas.

Segunda: Un grupo, cuyo nombre no mencionaré por la amistad que me une con algunos de sus miembros, grabó un disco. Ya lo tenían prácticamente terminado, pero no lo lanzaban porque sonaba “un poco flojo de volumen”, querían que sonase más cañero, más potente, y decidieron retocarlo. Desde mi punto de vista, fue un error. Sonaba más fuerte, sí, pero peor. Las canciones eran las mismas pero el disco (donde todo cuenta, no solo la composición) no hacía justicia a las canciones que de él formaban parte. Escuchando el CD, había que bajar el volumen para no acabar con dolor de cabeza debido a la saturación sónica que la compresión había dado a su música.

Tercera: Yo no tengo ni idea de componer música, no sé cuál es el procedimiento más adecuado. Aunque nada es sólo blanco o sólo negro y cada maestrillo tiene su librillo, sé que hay artistas que a partir de una letra crean la música y otros que generalmente hacen las letras después de tener la música. Hay grupos en los que la mayoría de las letras o la música recae en un único miembro de la banda y otros casos en los que esta tarea está mucho más repartida.

Y ahora es cuando empieza propiamente esta reseña del disco de Füel, llamado “Sólo para adictos”.

Haciendo referencia a los dos primeros apuntes previos que he escrito, para ser sincero debo decir que si no hubiera tenido que reseñar este disco, con toda seguridad le habría dado menos escuchas. No es por las canciones en sí (a las que me referiré más específicamente más adelante), es porque suena mal, joder (y con perdón). No es que suene mal del palo “yo habría bajado esto o dado más presencia a esto otro”, es que es de esos discos cuyo sonido, al menos a mí (qué le vamos a hacer) me da dolor de cabeza. ¿A vosotros no os pasa a veces? Mira que he probado múltiples cambios de ecualización en mi equipo, pero ni así. No ha habido más remedio que bajar el volumen y aguantarse. Y yo refiero mil veces tener que subir el volumen antes que tener que bajarlo. Es así.

Para bien o para mal, empaparme de este “Sólo para adictos” me ha permitido darme cuenta de que el sonido de este disco no hace justicia a las canciones que componen el CD. Y es que las canciones de Füel tienen madera, algunas incluso me han parecido bastante buenas, pero, ¡coño! que el sonido es el 50% del resultado final! Lamentablemente (y creo que injustamente para el grupo y para las canciones que nos presentan), a un tipo cualquiera que viva en una ciudad cualquiera, que no tenga ningún tipo de afinidad personal con el grupo, se la va a sudar el esfuerzo que hay detrás o lo justo o injusto del resultado final. El tipo escuchará una canción por Youtube o donde sea de un grupo al que tal vez no haya oído nunca antes y, si no le gusta (por cómo es la canción, por cómo suena o por cualquier otro motivo) pasará a otra cosa en un plis plas, porque, hoy en día, el zapping también se hace con la música. Así de crudo.

Enlazando con el tercer apunte que he señalado al inicio de esta reseña, me apuesto un garbanzo a que acierto: algunas canciones en las que primero fue escrita la letra y algunas en las que la música ha ido primero y se ha escrito la letra después. Primero la letra en: “Morir por el rock”, “Bajo la piel” y “Posesión”. Primero la música en: “Los elegidos”, “Reina maga” y “El vuelo del dragón”. Hay más canciones en el disco, sí, pero no me mojo tanto. ¿En qué me baso para decir tal cosa? En el encaje (o desencaje) de las estrofas y las sílabas. Aquellas en las que, según mi apuesta tal vez equivocada, ha ido antes la música, tienen más casos en los que la melodía vocal se desajusta e incluso cuesta más de entender como oyente sin ayuda del libreto. Por el contrario, aquellas en las que la letra ha ido antes, se clavan más (el castellano, por su fonética, requiere mucho de eso en mi opinión) y son más fáciles de memorizar tras varias escuchas. Que se haya seguido un procedimiento u otro no hace que las canciones sean mejores o peores, por supuesto. Puede que me haya pasado tres pueblos con mi apuesta pero, leyendo el libreto, se lee que todos los temas han sido compuestos por Füel, sin especificar nombres, aunque supongo que cada uno de los miembros del grupo (Jesús Mínguez a la voz, Pako Ramos y Carlos Santos a las guitarras, Oscar Díaz al bajo y Juan Luis Álvarez a la batería) habrán hecho más o menos aportaciones dependiendo de la canción. Me quedo con la curiosidad de saber la participación de cada uno de ellos en la construcción de los temas.

Tras el arranque potente de “Los elegidos”, donde Jesús da un tono en el estribillo que me ha recordado a un tenor (y no será la única vez), “Fuerza y valor” sigue con un riff que a muchos os recordará a un conocido tema del primer disco de Santa y un buen estribillo. “Morir por el rock”, más roquera, podría haber ido en uno de los primeros discos de Beethoven R.. “Reina maga” y “El vuelo del dragón”, de temática más fantástica (pero sin irnos a “Dragones y mazmorras”), tienen detalles interesantes, pero me han parecido de las más flojas, en general, del disco. En “Rebelión” vuelve a producirse lo que he llamado antes “estribillo tenor” que le da un punto muy interesante, con una segunda parte del tema que, con su cambio de ritmo, se vuelve de las más interesantes del CD, a pesar de que esta canción es una de las más perjudicadas por el embrollo del sonido general. Los tres últimos cortes son, a mi parecer, una buena manera de conseguir que el disco acabe en una línea ascendente. “Bajo la piel” es de las que más me han gustado, la letra me dice cosas y el sólo de guitarra me ha gustado mucho. Posesión también es de las buenas, aunque tanta repetición del estribillo alarga innecesariamente la canción; un pelín más corta me habría gustado más. Cierra este “Sólo para adictos” un tema que seguro les funciona muy bien en directo y que me ha recordado por momentos a los catalanes Regresión, con interesantes melodías vocales y musicales, de lo mejor del disco.

En fin y para cerrar: “Sólo para adictos” es un disco que me ha parecido peor de lo que seguramente es. Tal vez este sonido es el que Füel querían conseguir y a ellos les guste así (y no sólo a ellos), ojalá así sea. A mí me ponen de mal humor determinadas producciones pero eso es cosa mía. A quienes me leáis la reseña, no me hagáis mucho caso, soy sólo una opinión más. Dadle una oportunidad a “Sólo para adictos” y, si os mola el sonido, me mandáis una buena colleja.

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