Ultra Infierno “Atroz” (2017)

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Dejadme que empiece esta reseña lanzando unas preguntas: ¿Cuál es la mejor manera de escuchar un disco? ¿En qué medida el medio que se utilice para reproducirlo determina cuánto se va a disfrutar de su música? ¿Quien graba el disco debe tener en cuenta estos factores? ¿De qué manera?

En el editorial de mayo publicado en esta web, se comentaba que el concepto “maqueta” se ha ido diluyendo con el paso de los años, ya que los avances en tecnología digital han permitido que cualquiera pueda tener, como quien dice, un estudio de grabación en el ordenador de su casa o, al menos, abaratar muy significativamente los costes de producción de una grabación, adelgazando cada vez más, hasta desaparecer, la línea que separa el concepto maqueta del concepto disco.

Esto en cuanto a la manera de generar música grabada pero ¿y en cuanto a la manera de escucharla? Sin duda eso ha cambiado completamente también. No sólo por el ya lejano tránsito del soporte analógico al digital, sino, sobre todo, por la evolución en el modo de escuchar la música en digital. Lejísimos quedan ya los tiempos en que la manera de escuchar música digital era introduciendo un CD en la cadena de música y escuchar las melodías desde los dos grandes altavoces estéreo en la habitación o el salón de casa. La aparición de los mp3, streamings o similares ha convertido el escuchar música en algo mucho más arcade, cada vez menos gente se pone a “escuchar un disco”. Oír canciones sueltas, con los auriculares del teléfono móvil, o desde una memoria externa, bien comprimidas “para que quepan más” o de fondo desde plataformas en línea, han dado a vuelta como a un calcetín al modo y la cultura de escuchar música. Incluso, en el resurgir del vinilo, hay masterizaciones vergonzosas que no son más que un volcado de la grabación digital tremendamente comprimida y pensada para ser escuchada desde el pc.

Pues bien, ¿de quién es la culpa? Es más, ¿acaso hay culpables? Y todavía más ¿es que acaso está mal que los tiempos, usos y costumbres cambien? Seguramente no. Pero los que gustamos de sentarnos a escuchar “en condiciones” un disco echamos de menos que no se nos tenga en cuenta a la hora de grabar un disco.

Pues bien, en la grabación objeto de esta reseña, el disco (o maqueta) de Ultra Infierno titulado “Atroz”, adolece de estas características. ¿Por qué? Ahora lo digo. Cuando recibí el CD-R y lo puse en el equipo de música (de esos de toda la vida pero con opción multicanal) pensé, “suenan fuertes, tienen caña, se les nota actitud… pero no acabo de entender lo que dicen ni las voces ni las guitarras”. A ver, no es que no se entendiera nada, ni mucho menos, las letras podían seguirse más o menos de oído (el disco no incluye las letras de las canciones) pero notaba algo raro. La razón, señores, no es que el disco esté mal grabado, que no lo está, es que no está pensado para ser escuchado a la “manera tradicional”. Me explico: Mosqueado por ese “no sé qué” puse el CD-R en mi PC portátil, con sus altavoces de mierda integrados y… ¡magia! sonido cristalino o, para no exagerar, mucho más claro. ¿Podría decirse que mejor? La verdad, no lo sé. Volvería a referirme a que todo depende de para qué, quién o cuándo se he grabado esa música. Tengo la sensación que los Atroz (o su productor) han grabado las canciones pensado que la inmensa mayoría de la gente se va a descargar sus temas desde su Bandcamp y van a oír este “Ultra Infierno” con los auriculares desde el móvil y no han pensado tanto (o nada) en quienes tenemos la costumbre de comprarnos discos físicos y sentarnos a escucharlos.

Vamos a las canciones en sí. Ultra Infierno me han gustado bastante en este debut “Atroz”. Ya indican en su hoja promo que han parido su música con influencias de Accept, Motörhead y WASP y la verdad es que tienen toda la razón. Sobre todo de los alemanes y sobre todo por la manera de cantar de Chacal quien, si cantara en inglés, perfectamente podría pasar por Udo en algunos tramos del CD. La primera canción, titulada como el grupo, es en la que tal vez la influencia de Accept es más evidente. Las letras de Ultra Infierno son gamberras, sangrientas, violentas y de cagarse en todo lo que se menea y/o molesta, pero siempre desde un punto teatral que te permite tomar cierto distanciamiento y saber que no hay 4 tíos por las calles de Barcelona a punto de descuartizar a alguien. “Muerte Natural” ha sido una de las canciones que más me han gustado del CD y que, es tan de brocha gorda, que me ha recordado a los punks zaragozanos Animales Muertos que sacaron un ya mítico disco ahí por el ‘95 ó ‘96. Todas las canciones son puñetazos, no esperéis en “Atroz” ningún tipo de contemplaciones; canciones cortas (alrededor de 3 minutos) y directas a la boca del estómago. Una bofetada tras otra hasta el final con otros buenos momentos como “Holocausto” o “Prutefacto”.

Si Ultra Infierno son capaces de llevar al escenario la actitud que se les presupone al escuchar este debut, sus conciertos pueden ser toda una experiencia aterradoramente interesante. Si me entero de alguna actuación es muy posible que la curiosidad me lleve a tomar la decisión de acercarme a verles. ¡Espero salir vivo!

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