JORGE SALÁN – Viernes 2 de junio de 2017, sala Changó (Madrid)

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Que Jorge Salán es uno de nuestros artistas con más talento y más reconocimiento en la escena nacional e internacional es algo que, a estas alturas, es más que sabido. A base de mucho trabajo, dedicación y constancia, y con la humildad que tienen los más grandes, Jorge no ha parado de mejorar, alcanzando cotas muy altas tanto en su faceta solista como acompañando a estrellas de la talla de Jeff Scott Soto, Robin Beck o Joe Lynn Turner, entre otros.

The Sentinel ha sido testigo de este crecimiento desde sus inicios. Buceando en el archivo de esta web podemos encontrar la reseña de su maqueta del año 2000, así como la crónica de algunos de sus conciertos en 2003, 2005 y 2006. Han pasado casi 15 años desde entonces, y la carrera de Jorge Salán no ha parado de crecer desde entonces.

En sus dos últimos trabajos en solitario, Jorge se ha acercado al blues, un estilo que le viene como anillo al dedo y que compagina con el hard rock que ha practicado siempre. Por ello, cuando me llegó la noticia de que Jorge Salán iba a grabar un DVD en directo en una sala madrileña, marqué en rojo esa fecha en el calendario como cita ineludible.

El concierto daría lugar en la sala Changó, un local de mediano aforo que registró una excelente entrada, sin llegar al lleno total. Allí nos dimos cita amigos, colegas de otros medios y algunos músicos que no querían perderse esta noche que tanto prometía. Además, el hecho de que el concierto se grabara para su posterior comercialización en DVD siempre es una garantía de que los músicos van a dar lo mejor de sí y que todos los detalles se cuidarían con mimo, como así fue.

Para abrir boca se había anunciado la presencia de Jeff Espinoza y Francisco Simón, dos de los nombres más prestigiosos del blues nacional. Lo que nos encontramos no podía ser más minimalista: Sin más músicos que les acompañaran (ni bajo, ni batería…), nos dieron una lección de cómo hacer blues sencillo y sin adornos.

Durante la media hora larga que estuvieron en el escenario desgranaron un buen puñado de clásicos del blues. Jeff Espinoza cantaba y tocaba guitarra rítmica y Francisco Simón se encargaba de las partes solistas. Nada más y nada menos. Con gran simpatía y con un talento depurado a lo largo de los años, esta forma atípica y fresca de ofrecer un concierto nos cautivó a todos los presentes.

Una vez calentado el ambiente con Espinoza y Simón, y dado que no había que hacer cambio de backline, no tardaron en apagarse las luces para dar la bienvenida a Jorge Salán y su banda. Los músicos que le acompañan son de gran nivel, como era de esperar. Jóvenes pero con una calidad que no pararon de demostrar en todo el concierto: Sergio Pascual al bajo, Mateo Arroyave a la batería y Víctor Elías a los teclados. En el caso de este último, se trata de un actor que fue bastante popular al hacer el papel de “Guille” en la serie de televisión “Los Serrano” durante bastantes años. Esa noche demostró que, además, es un músico como la copa de un pino.

Toda la parte trasera del escenario estaba ocupada por una pantalla de vídeo. Como introducción al concierto nos ofreció un resumen de toda la carrera de Jorge Salán, y durante el concierto no paró de ofrecernos imágenes de artistas clásicos del blues, sincronizadas cuando se interpretaba una versión de cada uno de ellos.

Una vez retirado el telón, la banda se presentó ante nosotros, con Jorge portando una preciosa guitarra Gibson SG de doble mástil. El repertorio del concierto giró en gran medida en torno a su último disco, “Graffire”. De ese trabajo de eligieron los dos temas con el que comenzó el concierto, “On My Own” y “Victim Of Desire”, más otros cortes que fueron intercalando durante el concierto, como “Leave My Girl Alone” (versión de Buddy Guy), “Take Me To The River” (versión de Al Green), “Born Under A Bad Sign” o la emocionante “Para Paco de Lucía”, incluida en un intervalo acústico que había comenzado con la preciosa “Face To Face”, como detalle a quienes seguimos su carrera desde sus inicios, ya que este tema se publicó en aquel “The Utopian Sea Of Clouds” que significó el debut discográfico de Jorge Salán allá por el año 2002.

También tuvimos ocasión de disfrutar de más versiones de clásicos del blues, algunos de ellos incluidos en su disco “Madrid / Texas” como “The Thrill Is Gone” (versión de BB King) o “The Hunter” (versión de Albert King), así como otros incunables del estilo como los temas popularizados por Stevie Ray Vaughan “Boot Hill” y “The Sky Is Crying”, además de “Going Down” (versión de Freddie King) o “Key To Love” (versión de John Mayall & The Bluesbreakers).

La calidad de Jorge Salán a la guitarra es incuestionable. Con una técnica envidiable, es capaz de impregnar todo el sentimiento posible en cada solo, en cada riff. Además, su incursión en varios estilos hace que su estilo tenga cada vez más riqueza, siendo su versatilidad otra de sus virtudes. En cuanto a su voz, ha mejorado mucho desde que decidiera dejar de contar con un cantante solista para su banda. En estos años ha encontrado la forma de cantar con una voz que, sin ser espectacular, sí modula con acierto y consigue que no echemos de menos otro cantante.

Como he dicho anteriormente, cada uno de los miembros del grupo que le acompaña (“The Majestic Jaywalkers”) cumple sobradamente su cometido. Músicos de gran nivel, su labor no pasa desapercibida tanto por su ejecución como su participación en el show, en especial el teclista Víctor Elías, todo un descubrimiento al que habrá que seguir en el futuro. Todos ellos tuvieron su momento de gloria, con solos amenos, sobre todo en el caso de Mateo Arroyave, con un solo de batería sobre unos backing tracks de guitarra con clásicos del rock. Mención aparte merece Víctor Elías, quien se colgó unos teclados portátiles para corretear por el escenario en varias ocasiones.

En todo momento Jorge Salán estuvo muy simpático y cercano todo el concierto, interactuando con el público y metiéndoselo en el bolsillo. Se notaba que, aún con la responsabilidad del concierto y su grabación, estaba a gusto y nos lo estaba haciendo pasar bien. Satisfaciendo a sus gustos propios y a los del público, el repertorio del concierto incluyó algunas piezas de buen hard rock, como una excelente versión del “Can’t Get Enough” de Bad Company, el recuerdo a los Rolling Stones con “Doom And Gloom” o al mítico Jimi Hendrix con “Fire”, además del tema propio “Back In Time”, que incluyó en su disco “From Now On” hace ya 13 años. Incluso tuvimos nuestra ración de soul con “One More Empty Feeling”, otro de los cortes de su último disco “Graffire”, además de la siempre emocionante “Subsuelo”, que presentó orgulloso de haberla co-escrito con Miguel Ríos.

Toda la noche estuvo plena de grandes temas interpretados por músicos de mucha calidad. ¿Hay algo más que se pueda añadir para tener una gran noche que grabar para la posteridad? Pues sí: Sentido del espectáculo. Y de eso también estuvimos sobrados, como en “Take Me To The River”, en cuya parte central bajó del escenario para hacerse el solo en medio del público.

En otro momento Jorge apareció con una “cigar box guitar” de cuatro cuerdas, haciéndose un solo en el que incluyó el riff inicial de “Thunderstruck”, para algarabía (y coros) del público. (Nota: Una “Cigar box guitar” es una especie de guitarra que utiliza una caja de puros vacía como resonador, utilizada en los primeros tiempos del blues)

En este sentido, lo mejor llegó con los bises. Tras despedirse “de mentira”, desde detrás del escenario comenzaron con los acordes de “La Grange”. El júbilo al reconocer el riff del clásico de ZZ Top llevó al público a saltar y dar palmas, momento en el que el grupo apareció en escena llevando largas barbas blancas postizas. El tema fue toda una fiesta, en medio de la cual Jorge Salán y Víctor Elías (con su teclado portátil) bajaron del escenario para tocar los solos de la parte central en medio del público.

Una vez de vuelta al escenario tocaron una gran versión del “Summertime Blues” de Eddie Cochran, que fundieron con el inconfundible “Rockin’ All Over The World”, el clásico de John Fogerty que popularizaron Status Quo, con todo el personal entregado, saltando y cantando junto al grupo, con un buen número de personas del público sobre el escenario, reclamadas por Jorge Salán para despedir el concierto en una fiesta total.

Las sensaciones que tuvimos después del concierto fueron unánimemente positivas. A poco que el DVD consiga plasmar lo que allí vivimos, será un documento indispensable para todos los que allí estuvimos y los que se lo perdieron.

Texto y fotos: Shan Tee