Editorial Junio 2017: “Vamos a contar mentiras, tralará”

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Hace unos días estuve comentando con un amigo algunas afirmaciones que se hacen en el mundo del rock, que de tanto repetirlas se dan por ciertas sin someterlas a un análisis racional. Tanto dio de sí aquella conversación que me propuse desmontar algunos de los tópicos que rodean al rock y que afectan a todos los estamentos: músicos, periodistas y aficionados. Valga esta reflexión como una opinión meramente personal. Mi intención no es sentar cátedra, sino llamar a la reflexión a quienes hayan dado por válidos estos axiomas sin pararse a reflexionar sobre ellos. Valgan estos ejemplos:

1.- “No importa piratear los discos porque los grupos cuando ganan es en los conciertos”

Dejando a un lado el hecho de que los conciertos no suelen ser rentables para la mayoría de los grupos, aunque así fuera no justifica el hecho de no pagar por un producto que se vende y que conlleva mucho trabajo y muchos gastos. Igual que si llamas a un fontanero no le dices “el arreglo de los grifos no te lo pago porque tus ingresos ya los tendrás cuando arregles las cañerías”. Los gastos de grabación, fabricación, técnicos de sonido, diseñadores gráficos, transportistas, etc. no se cubren con un futuro concierto. Primero, porque nadie obliga a un grupo a hacer conciertos. Y, sobre todo, porque son actividades independientes.

2.- “Mi disco está disponible gratis porque así después va más gente a los conciertos”

Esta afirmación hace ya tiempo que está cayendo por su propio peso. Los grupos ya se han dado cuenta de que regalar su disco no implica mayor asistencia a conciertos. Aún así, muchos grupos siguen regalando su disco. En mi opinión, algo que es gratis no se valora de igual forma por parte del consumidor, pero sigue siendo una opción personal de cada grupo.

3.- “Cantamos en inglés para abrirnos al mercado internacional”

Sinceramente, ¿cuántos grupos han conseguido abrirse brecha (de verdad) en el mercado internacional? Sigue siendo una opción personal, pero los grupos deberían valorar lo que se dejan en el camino: llegar con sus letras en castellano al público de España y de todos los países hispanohablantes: 437 millones de personas con el castellano como lengua nativa. Además, cantar en inglés con una pronunciación deficiente consigue el efecto contrario al ser escuchados por un nativo anglosajón.

4.- “El idioma del rock es el inglés. Si los ingleses cantaran flamenco, lo harían en español”

Cualquiera que conozca la idiosincrasia de los ingleses o americanos sabrá que para ellos hay un idioma, el suyo, “que es el que se tiene que hablar”. Y luego hay otros. No tengáis ninguna duda de que si el flamenco se extendiera por el mundo como lo está el rock, los ingleses y los americanos cantarían flamenco en inglés. Sin excepción.

5.- “Los grupos tributo quitan trabajo a los grupos originales”

¿Conocéis eso de la “Ley de la Oferta y la Demanda”? Hay muchos grupos tributo porque hay mucha gente dispuesta a verlos. Los motivos habría que analizarlos tranquilamente, pero no echéis la culpa a los grupos de versiones. Además, en muchos de estos grupos encontramos a grandes músicos que se han hartado de intentarlo con sus bandas originales o, simplemente, les gusta pasar un buen rato encima de un escenario haciendo canciones que les gustan. Por último, pensad que la mayoría de público que va a un concierto tributo y no va a un concierto de un grupo original, no iría a este último por mucho que limitáramos los tributos.

6.- “Yo promociono mis conciertos porque los anuncio en Facebook”

En este error caen incluso músicos con una larga trayectoria a sus espaldas. Un evento en Facebook no es garantía de nada. Primero, porque la vida es mucho más que Facebook y hay mucha gente que no lo tiene o lo tiene y no lo usa. Segundo, porque los que sí lo usamos recibimos una cantidad de eventos diarios que es imposible enterarse de la mayoría de ellos. Facebook es una buena herramienta de comunicación pero no la única. Hay muchas webs que anuncian gratis los conciertos (esta es una de ellas) y hay otras opciones de promoción que por poco dinero publicitarán el concierto (flyers, cartelería, etc.). Todo suma y hay que utilizar todo lo que esté en nuestra mano. Es demasiado habitual enterarse a toro pasado de muchos conciertos a los que nos hubiera gustado acudir.

7.- “Mi concierto está anunciado a las 9 pero saldremos a tocar a las 10”.

O a las 11. Muchas veces, el desfase entre la hora anunciada y la real es aún mayor. Sinceramente, es una falta de respeto al público que ha sido puntual, que suelen ser los que más interés tienen en ver el concierto. Tener al público esperando durante horas a que empiece el concierto es algo inadmisible que se suele dar con demasiada frecuencia. Además, para aquellos que dependan del transporte público o que deban madrugar al día siguiente, el descalabro es mayor.

8.- “Salir “puesto” al escenario ayuda a desinhibirse y a dar un mejor concierto.”

Afortunadamente cada vez son menos casos. El consumo de alcohol u otras sustancias mejora las sensaciones propias del músico, que se creerá estar haciendo el bolo de su vida, pero la realidad es que eso siempre se nota, los conciertos son peores y suelen acabar entre la vergüenza y la indignación del que lo soporta y ha pagado por ello. Son muchas las carreras acabadas por este motivo.

9.- “Si hubiera nacido fuera de España sería una estrella mundial.”

O no. Seguramente hubieras tenido que competir con un montón de músicos mejores que tú. En todos los rincones del planeta hay musicazos en el casi total anonimato. Para triunfar hace falta mucho talento, pero también mucho trabajo y mucho sacrificio. Y aún así no es garantía de nada. Pero, con todo ello, triunfar no es algo imposible, si se lleva el talento, el trabajo y el sacrificio hasta el objetivo final. Que se lo pregunten a Jorge Salán.

10.- “Las acreditaciones sirven para que los periodistas entren gratis a los conciertos.”

Estoy bastante cansado de esta cantinela. Para mi es bastante más cómodo ir a un concierto a disfrutar y a pasármelo bien. Con la música y con mis amigos. Cuando eso sucede, me pago mi entrada. Solicito acreditación cuando voy a hacer una crónica del concierto, que incluye llevarme una buena cámara de fotos (que vale una pasta), estar atento a todos los detalles del concierto, abstrayéndome de todo lo que me rodea durante el show, para después estar horas entre redacción del texto, elección y tuneado de las fotos, maquetación del artículo, publicación y promoción del mismo. Todo ello en favor del grupo que ha tocado. Un trabajo que me gusta, pero trabajo al fin y al cabo. No cobro nada por ello, así que sólo me faltaba pagar por trabajar. Los grupos o promotores a los que no les compense, que lo digan claramente y tan amigos. Si me gustan, iré a verles igualmente, me pagaré mi entrada y a la salida comentaré la jugada con mis amigos. Igual me hacen un favor.

Para bien o para mal, con nuestras virtudes y nuestros defectos, hace poco que The Sentinel cumplió sus 16 años ininterrumpidos en la red, siendo uno de las webs más longevas del rock en España. Por eso quería dar las gracias a todos los que en un momento u otro formaron parte de este barco y, sobre todo, a todos los lectores nos han acompañado en esta travesía y hacen que esto tenga sentido.

Texto: Shan Tee

Foto: Rubén G. Herrera