EÓN “Médula” (2016)

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Este disco ha supuesto para mi una agradable sorpresa, sobre todo por lo inesperada. Por regla general, las voces guturales provocan en mi un claro rechazo, nunca he sabido valorarlas ni he comprendido cómo su uso es cada vez más extendido. Más de una vez he rechazado de plano un disco por esta sensación poco agradable que me produce.

Y mira por donde, no sólo “Médula” me ha parecido un gran disco, sino que considero que su cantante es uno de sus máximos atractivos. Los motivos los explico más adelante.

Pero empecemos por el principio: Eón es un grupo madrileño formado por Diego Cardeña (voz), Rubén Ortiz (guitarra), Oriol Borrás (guitarra), Miky Sánchez (bajo) y David Viana (batería). Hace cuatro años debutaron en el mercado discográfico con “IN[visible]”, siendo “Médula” su segundo disco, con el que han dado un paso de gigante en su evolución.

“Médula” desprende rabia y contundencia, pero siempre dejando un lugar para la melodía, de tal forma que oídos ajenos al metal extremo puedan disfrutar de su propuesta. La instrumentación se basa en fieros riffs de guitarra, apoyados sobre una base rítmica que suena con un cañón, todo ello con una producción pulcra y nítida en la que todo suena en su sitio, con poder y extrema limpieza. Y sobre ellos, la versátil voz de Diego Cardeña, quien pasa del empleo de la voz gutural al uso de registros naturales con una facilidad pasmosa, mostrando además una amplitud de registro sorprendente. Si bien la contundencia y definición de la parte instrumental merece elogios, es la voz lo que da seña de identidad a Eón.

Los que estamos formados en el heavy metal clásico siempre nos encontramos algo ajenos a este metal moderno con buena parte de voces guturales y sin solos de guitarra. Por eso mismo, es todo un ejercicio de actualización dejarse imbuir por estas propuestas más actuales, hasta sacarles el punto que sin duda tienen.

Salvado el shock inicial, los temas enganchan. Las guitarras se combinan con acierto y Diego Cardeña sabe en todo momento cuándo aportar la energía de los guturales y cuándo sacar su voz natural, ya sea en unos graves que domina con soltura o cuando sube algo más, siempre lejos de agudos imposibles.

Esta dualidad, este camino en el alambre entre el metal extremo y el moderno, ese contraste constante entre la voz gutural y la natural, lo que produce son buenos temas, algo que al fin y al cabo es lo importante. Con una temática que siempre gira entorno a lo emocional, encontramos temas realmente atractivos. Y a pesar de que la banda (o la Compañía, quizás), ha elegido “Placebo” y “Soma” como singles, cada uno con su correspondiente vídeoclip, mi gusto particular tira más hacia otros temas como “Verbo” y “Llaga”, este último con la excelente colaboración de la voz femenina de Lydia Rodríguez, que hace dueto con Diego Cardeña en un tema emocionante.

El disco se cierra con “Víctima”, el tema más definidamente extremo del disco, 6 minutos largos de death metal con el que dan portazo a un trabajo que, como decía al principio, me ha gustado más de lo inicialmente previsto. Sólo por eso ya merecen mi enhorabuena.

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Shan Tee