TAIFA “Embrujo” (2016)

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Son de Mallorca pero nadie lo diría al escuchar su música. Su estilo es un crisol donde conviven el metal progresivo, el rock andaluz y la música árabe. Un cóctel curioso en el que cada estilo tiene sus momentos de protagonismo.

Con una carrera previa en la que ya tienen editados los discos “Más allá del sur” (1999), “Alhambra” (2008) y “Despertando el silencio” (2012), “Embrujo” es el cuarto disco de este trío mallorquín, para el cual estrenan nuevo guitarrista, Miguel Maya, quien se une en esta aventura a Antonio Medina (batería) y al fundador de la banda, Luis Massot, quien se encarga de la voz, bajo, bouzouki y palmas.

Por lo heterogéneo del estilo, el disco resulta algo desconcertante en las primeras escuchas, hasta que entendemos que de esta mezcolanza surge el estilo propio de Taifa. Si bien en un primer momento el nombre de Medina Azahara se viene a la mente, pronto queda descartado, ya que a pesar del estilo aflamencado de la buena voz de Luis Massot, con muy buenas maneras (aunque le que le sobran un par de agudos que no vienen a cuento), los temas de Taifa son mucho más complejos que los de la banda cordobesa. El buen nivel técnico de estos músicos y su gusto por temas elaborados es un aliciente innegable.

Pero no todo es técnica, ni mucho menos. Taifa también impregna buenas dosis de pasión y sentimiento. Temas como “Tan solo la lluvia” o “Caravana de la vida” son los mejores ejemplos de cómo llegar al corazón a través de la música. En el resto, la potencia de la banda se combina con el siempre peculiar encanto del rock andaluz, al que se le añaden toques del estilo magrebí. A veces son más que un toque, como en “Tetuán”, en el que la música arábiga tiene momentos de total protagonismo.

La contundencia de “El dueño del tiempo” o “Libre para soñar”, el bonito juego de guitarra de “Rumbo incierto” o el pegadizo estribillo de “Escrito en la piel” aumentan la sensación de estar ante un disco completo y muy inspirado de una banda en plena madurez.

“Embrujo” es un disco para escuchar con atención y sin prejuicios. La prueba sonora de que, con el suficiente talento, el mestizaje entre estilos a priori tan dispares como el metal progresivo, el rock andaluz y la música árabe no sólo es posible, sino que el resultado puede ser realmente atractivo.

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Shan Tee