REDITIO “La virtud del pecado” (2016)

¡ Comparte esta noticia !

reditio_lavirtuddelpecadoA alguien a quien se le publican reseñas de discos, bien sea porque se dedica a ello profesionalmente, bien porque sea una afición más, se le presupone que “sabe” de música y que “sabe” de lo que escribe. Esa presunción es lógica y creo también que, en cierto modo, debe ser mínimamente exigible. Ahora bien, de vez en cuando puede suceder que, por alguna razón, ese disco a analizar, escrudiñar y diseccionar para después escribir una reseña, se te escape y tengas la sensación de que no logras pillarlo sin saber muy bien el por qué.

¿De acuerdo? Vale, pues ahora toca decir que esto es lo que le ha pasado a quien escribe estas líneas con este disco de Reditio. Mira que le he dado vueltas, lo he escuchado del vuelto y del revés, de fondo o leyendo el libreto, con auriculares o desde la ducha… pero no ha habido manera. El recurso fácil sería decir que el disco no me ha gustado o que, directamente, me ha parecido malo. Pero no voy a hacer ninguna de las dos cosas, sobretodo la segunda. Si algo tengo muy claro es el respeto que siempre me merecen aquellos que dedican su tiempo a crear arte (sin duda con la mejor de las intenciones) y, para el autor, su obra es como un hijo al que desea el mejor de los tratos. Luego el público es soberano y tiene todo el derecho del mundo a apreciar, disfrutar y valorar (o todo lo contario) esa obra, lo que en este caso concreto es el segundo disco de los Reditio titulado “La virtud del pecado”.

Algo fundamental para poder disfrutar de una obra de arte o, al menos, poder hablar de ella con propiedad, es comprenderla. Resulta mucho más difícil disfrutar del Surrealismo de Miró o el Modernismo de Gaudí si no se comprenden esos estilos artísticos. Suele caerse más a menudo en el rechazo de aquello que no se entiende (sea pintura, música, política o literatura) que cuando tenemos la capacidad de empatizar con ese estímulo que nos entra por alguno de los 5 sentidos. A mí no me gusta el Surrealismo de Miró o Tàpies pero eso no significa que su arte no sea bueno; de hecho, ambos artistas son reconocidos por los entendidos en esta corriente de la pintura abstracta como dos de los mejores pintores de todos los tiempos. Me gustaría ser capaz de apreciar ese estilo pictórico, pero soy completamente incapaz.

No sé si Reditio tienen el talento que en su campo tuvieron Miró, Tàpies o Gaudí; no sé si llegarán a tener su mismo reconocimiento mundial, y no lo sé (ni siquiera lo intuyo) porque no soy capaz de comprender su música como tal vez debería. Pido disculpas por ello. Cuando recibo un disco a reseñar en el que me reconozco como entendido o al menos no extraño admito que me siento con más capacidad de escuchar el CD con elementos de juicio objetivo, determinar si me gusta o no y, sobretodo, explicar por qué opino una cosa o la otra.

Cuando aparecieron los Beatles o los Rolling Stones, dos de los grupos más influyentes de la historia de la música en el siglo XX y reconocidos mundialmente por su talento y capacidad, no fueron pocos los “críticos” del momento que les pusieron a caer de un burro (sobretodo a los primeros), afirmando rotundamente que su talento era nulo, su música “ruido” y su, en aquel entonces naciente, popularidad un suflé que se desinflaría en cualquier momento. ¡¡Futurólogos!! Yo no tengo ningún máster en futurología, aunque a veces sí algo de intuición. No la tengo en el caso de Reditio pero (y no digáis que no) anda que no sería divertido que dentro de 20 o 30 años de trayectoria, los Reditio fuesen reconocidos como una de las bandas más grandes e influyentes del primer cuarto de siglo XXI y alguien se acordara de esta pobre reseña escrita por un tipo que usa el apodo de Jebimetal cuando escribe sobre rock en internet. Sería para troncharse de risa y recordarle aquello que escribió un mes de febrero de 2017 sobre aquel “La virtud del pecado” de los Reditio. Oye, pues ¿sabéis qué? Que no me importaría nada en absoluto, me ayudaría a convencerme aún más de que el talento puede estar en cualquier parte, que no hay más ciego que el que no quiere ver y que, afortunadamente, aún me queda mucho por aprender. Yo esta vez no he sabido ver lo que tal vez (o tal vez no) haya en este disco pero, como siempre pienso sobre quienes me mandan su obra para que dé mi punto de vista, gracias. Con el tiempo le (me) daré otra oportunidad a este disco, tal vez entonces sí que sea capaz de sumergirme entre sus notas y apreciarlo bien. Espero. Tiempo al tiempo.

Imagen de previsualización de YouTube

Jebimetal