Editorial noviembre 2016: “Requiem por el Foro”

¡ Comparte esta noticia !

El mundo de las comunicaciones sociales a través de internet evoluciona a la misma velocidad que la propia red. Los usos y costumbres con los que las personas interrelacionan mutan constantemente, ya sea por “modas” o por las nuevas herramientas que nos ofrecen con el paso de los años.

En los 15 años largos de presencia de The Sentinel en la red hemos pasado por todas ellas. Los más antiguos del lugar recordarán aquel chat de #IRC en el que nos pasábamos las horas muertas hablando de mil y una aventuras, musicales o no.

También desde el principio tuvimos un Foro de debate en el que compartíamos y discutíamos, a veces acaloradamente y otras con más decoro, de las cosas que nos unían.

editorial_noviembre2016bAquel primer foro. Hace 15 años, tuvo mucho éxito y no sólo sirvió como vehículo para que nuestros lectores se comunicaran entre sí, sino que además propició que se forjaran verdaderas amistades, algunas de las cuales se mantienen a día de hoy. De todos los apartados de la web, el Foro es el único que no tenía control por parte del staff, más allá de una pequeña moderación para eliminar spam y poco más. Al igual que la web, fuimos cambiando de formato a lo largo de los años, a medida de que las herramientas dedicadas a ello iban modernizándose.

Hubo un tiempo en el que el Foro tenía una vida plena y casi agobiante, con varias páginas diarias de participación. En un momento dado, una crisis no provocada por el staff pero sin duda mal gestionada por nuestra parte propició el abandono de la mayoría de los que allí posteaban a diario, quedándonos en familia. Aún así, durante bastantes años hemos continuado con ese medio de contacto. Éramos pocos los que escribíamos, pero bien avenidos. Y muchos los que entraban a leernos a diario, sin escribir nunca. Antiguos foreros, músicos, promotores y gente de paso. Las estadísticas de lecturas seguían disparadas aunque se escribiera poco.

editorial_noviembre2016cY apareció el Facebook. Y se llevó todo por delante. No sólo el Foro de The Sentinel, sino la práctica totalidad de los foros dedicados al rock (salvo alguna excepción puntual). Poco a poco, aquellos habituales que aún frecuentaban nuestro Foro lo hacían cada vez con menos asiduidad.

Hace no demasiado tiempo, los dos componentes actuales del staff de The Sentinel (Mr. Bison y yo mismo), junto con algunos de los amigos más antiguos y cercanos a la web, nos planteamos cerrar el Foro definitivamente, dado el bajo nivel de participación. Finalmente, ya que no nos costaba dinero (usamos un servicio gratuito con servidores ajenos a la web), decidimos mantenerlo, más por nostalgia que por otra cosa.

editorial_noviembre2016dDurante este mes de octubre que acaba de terminar, alguien ha tomado la decisión por nosotros. El proveedor que nos otorgaba este servicio ha abandonado el dominio, seguramente por los mismos motivos ya expuestos: Los foros han dejado de ser útiles. Evidentemente, a estas alturas no vamos a reiniciar desde cero otro foro con otro proveedor (si existiera), así que ha llegado el momento de cerrar este capítulo de nuestra historia.

Atrás quedan cientos de conversaciones, algunas intrascendentes y otras muy interesantes. Quedadas de foreros para conocerse, algunas multitudinarias y otras más privadas. Y, en definitiva, un medio de comunicación utilizado durante década y media que nos trae muchos buenos recuerdos.

editorial_noviembre2016eEl Foro ha muerto. Yo os recomiendo que participéis en el Facebook de The Sentinel, lugar en donde hemos aterrizado muchos de los que un día poblamos este Foro. Y donde estaremos hasta que un nuevo canal de comunicación lo desbanque, o hasta que The Sentinel cierre sus puertas. Lo que ocurra antes.

Para los más antiguos, con el Foro se cierra un capítulo importante de nuestras vidas en la red. Amigos, enemigos, conocidos y gente de paso. Atrás quedan cientos de anécdotas en su interior y propiciadas por el contacto ahí forjado. Ahí va un trocito de nuestra vida, por eso quería dedicar este editorial para, a modo de epitafio, despedirle como se merece, y dar las gracias a todos los que, de una forma u otra, ayudasteis a enriquecerle todos estos años.

Santi Fernández “Shan Tee”