FESTIVAL ROCKTIEMBRE 2016 – Sábado 17 de septiembre de 2016, Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid)

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Septiembre de 1978: En una España que daba sus primeras bocanadas de libertad tras la reciente muerte del dictador, la emergente escena rockera que apretaba desde el underground se reunió en un festival que resultaría mítico. Organizado por los propios músicos de aquellos grupos pioneros, de aquel festival salió un documental llamado “Nos va la marcha” que ha quedado como un documento histórico imprescindible para conocer los primeros años del rock en España. En aquel concierto participaron algunos de los mejores grupos del momento: Topo, Teddy Bautista, Cucharada, Leño o Coz, entre otros.

Septiembre de 2008: Recordando aquel mítico festival, varios músicos de renombre en el panorama nacional organizaron un festival a imagen y semejanza de aquel Rocktiembre original,  auspiciados por la Fundación Autor de la SGAE. Con vocación de ser un festival itinerante y con intención de plasmarlo también en vídeo, haciendo un DVD que inmortalizara el evento, se dieron cita en un auditorio del barrio de Vallecas los grupos Obús, Asfalto, Sherpa, Casablanca, Coz, Motociclón y Boletus, en un concierto en el que estuvimos presentes y cuya crónica podéis encontrar en esta misma web. La asistencia de público fue buena pero ciertos problemas de sonido y desencuentros entre algunos de los músicos participantes impidieron que dos de los objetivos (repetición del festival en otras localidades y edición del DVD) se cumplieran).

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Septiembre de 2016: De nuevo con la idea de recordar el mítico festival del ’78 se organizó un nuevo concierto en el que tendrían cabida grupos históricos del rock nacional, con el mismo espíritu inicial pero con todos los medios dignos para un evento de estas características. En esta ocasión serían 6 grupos históricos los que participarían en el evento: Coz, Topo, Ñu, Asfalto, Barón Rojo y Burning, manteniendo la idea de editar un DVD como legado del festival.

Siempre he sido reacio a los festivales. Prefiero los conciertos individuales, ver a los grupos con su repertorio completo rodeados de gente que ha ido exprofeso para ese grupo concreto. Además, la idea de estar más de 6 horas en un concierto no me seduce especialmente. Pero reconozco que tiene su encanto. Estos grandes festivales permiten, si se tiene éxito, que el aforo se multiplique, consiguiendo disfrutar de un concierto masivo, algo normalmente reservado a los grupos extranjeros que nos visitan en sus giras.

Las buenas cifras de venta anticipada y, sobre todo, las largas colas de acceso a la Plaza de Toros de Las Ventas nos auguraban una noche plena. Una vez dentro, pudimos comprobar que no se habían escatimado medios para que el espectáculo fuera total: un escenario inmenso, un generoso juego de luces y 3 grandes pantallas de vídeo. Entre el público que abarrotó el recinto (se habla de en torno a 12.000 personas), muchos músicos conocidos, compañeros de otros medios y gran cantidad de seguidores del rock nacional. Me hizo especial ilusión ver a padres con sus hijos, este relevo generacional tan necesario y que se hace de rogar. Emocionante la sensación de mostrar a sus vástagos cómo eran sus ilusiones de juventud, plasmadas en estos grupos que desafían el paso de los años para mostrarnos estos temas clásicos que íbamos a escuchar.

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Fueron los primeros en romper el hielo. Coz participó en aquella primera edición, en 1978, pero curiosamente sin Juan Márquez en sus filas (militaba en Mad, que también estuvo en aquel festival) pero sí con Armando de Castro, que ahora repite pero en Barón Rojo.

conciertos2016_coz_1709aEl grupo de Juan Márquez apareció en escena a las 6 en punto, aún con mucha gente esperando entrar en las largas colas formadas en el exterior. Y es que a muchos les pilló el toro por apurar el tiempo, y se perdieron este primer envite.

Acompañado de sus habituales compañeros, los guitarristas Miguel Ángel López “Cahorro” y el jovencísimo Dani Moreno, el histórico batería Enrique Ballesteros y el no menos histórico teclista Juan Carlos Redondo “Snoopy”, apoyados por dos coristas femeninas, Coz ofrecieron un compendio de sus temas más conocidos

Comenzaron con “Abran fuego”, al que siguió “Leche en polvo”, un tanto irregular ya que Juan Márquez perdió el tono y no lo recuperó hasta el final de la canción. Afortunadamente, después se fueron entonando: “Te persigue un cowboy” dio paso a “Más sexy”, uno de los cañonazos de su repertorio.

conciertos2016_coz_1709bDos homenajes a músicos desaparecidos como “Imagínate” (por John Lennon) y “Adiós delgadita” (por Phyl Lynott) se convirtieron en un homenaje diferente, en este caso a nuestros propios caídos, con imágenes en las pantallas de vídeo de algunos de nuestros músicos ya fallecidos (Manolo Tena, Pepe Morales, Victor Ruiz o Toni Urbano). Como era de esperar, con “Las chicas son guerreras” conectaron por completo con el público que poco a poco iba llenando Las Ventas. Finalmente cerraron con “Juega para ganar”.

Coz cumplieron con el incómodo cometido de abrir el festival, con un horario adverso y una clara luz de día que les impidió gozar del juego de luces. La voz de Juan Márquez es cada vez más ronca pero cumple a base de echarle arrestos. A destacar la labor de ambos guitarristas, en especial Dani Moreno, quien a sus 21 años se desenvuelve con la soltura de un veterano.

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Los cambios de backline fueron rápidos y precisos. Con buen criterio, todos los elementos propios de cada grupo (teclados, batería) estaban preparados sobre tarimas con ruedas para favorecer los cambios. El resultado fue óptimo. Además, todos los intervalos fueron amenizados por el Mariskal Romero y El Pirata, quienes animaron al personal poniendo algunos temas míticos de grupos que participaron en aquella primera edición, como Cucharada o Leño.

conciertos2016_topo_1709aJunto con Coz, Topo es el único grupo que repetía con respecto a la edición de 1978. José Luis Jiménez y Lele Laína sobreviven de aquella formación, dicho lo de “sobreviven” con toda la intención, ya que lamentablemente tanto Terry Barrios como Víctor Ruiz dejaron este mundo hace ya bastantes años.

Pronto tuvimos a Topo sobre el escenario. Era la primera vez que veía a su nuevo batería, Jesús Sánchez, quien me causó buena impresión. A su vera, esos monstruos que son José Luis Jiménez, Lele Laína y Luis Cruz, toda una garantía para hacernos disfrutar.

Y a fe que lo hicieron. Topo dieron un concierto inmenso. Su set, lleno de sus grandes clásicos, caló de lleno en el público, volcado con ellos desde el principio.

conciertos2016_topo_1709bComenzaron con “Los chicos están mal”, empalmando con “Marea negra”. Uno tras otro fueron cayendo sus temas más emblemáticos. Ni siquiera algún despiste de José Luis Jiménez con alguna letra esquiva les restó efectividad. Tanto él como Lele siguen manteniendo ese feeling inigualable. La nota de calidad la pone Luis Cruz, un guitarrista excelso no siempre valorado en su justa medida.

Siguieron con “Ciudad de músicos” y el “Blues del Dandy”, con un Luis Cruz inconmensurable. “Vallecas 1996” fue presentado como una canción futurista… pero ya pasada, debido a que ya hace 20 años que caducó la profecía compuesta en 1978. Inevitablemente nos acordamos de Terry Barrios, el tristemente desaparecido batería que puso su voz en la versión original de este tema.

La bonita “Colores” nos llevó hasta “Trae a casa tu amor”, la adaptación del viejo tema de Sam Cooke que, como bien dijo José Luis, ya tocaron en aquel “Rocktiembre” original del año ’78.

Siguió impresionante “Días de escuela”, de aquel mítico primer disco de Asfalto en el que participaron José Luis Jiménez y Lele Laína, un tema siempre es una garantía de conexión total con los presentes. Y así fue, mostrándose como lo que es: uno de los mejores temas jamás compuestos en el rock español. El final, con la inevitable “Mis amigos donde estarán”, con miles de personas saltando y cantando, cerró un concierto inolvidable.

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De nuevo El Pirata y el Mariskal Romero amenizaron el poco tiempo de intervalo hasta que salieron Ñu al escenario. Aún tengo fresca en la memoria la impresionante actuación en su concierto del 40º aniversario en la sala Joy Eslava, así que sabía lo que se nos venía encima.

conciertos2016_nu_1709aY llegaron, vieron y vencieron. José Carlos Molina está en plena forma, tanto físicamente como con su voz. Su energía y su vitalidad contagiosa, apoyado en un set compuesto de grandes clásicos, pasaron como un terremoto por Las Ventas.

Arropado por Javier Arnáiz “Bumper” a la batería, el carismático Peter Mayr con el Hammond, Luis Calzada a la guitarra, Ramón Álvarez al bajo y dos guapas coristas que no pararon de bailar mientras hacen coros, José Carlos Molina se mostró pletórico y feliz.

Arrancaron con “Preparan”, demostrando que venían con ganas. Le siguieron “No hay ningún loco” y “La granja del loco”, con todo el público volcado con ellos.

Una brutal “Fuego” mostró a los Ñu más contundentes. Siguieron con “Ella”, siempre muy bien recibida y cantada por todo el público, a la que siguió “Sé quién”.

conciertos2016_nu_1709bContinuaron con “El tren”, el viejo tema compuesto por José Carlos Molina junto con Rosendo en aquellos primeros tiempos de la banda. En mitad del tema apareció Judith Mateo, habitual colaboradora en los concierto de Ñu, para con su violín y sus animosos bailes darle un punto más de calidad a la actuación. Judith se mantuvo en el escenario para “El flautista”, haciendo un bonito duelo con el guitarrista Luis Calzada.

Su despedida con “Más duro que nunca” nos dejó más que satisfechos. Impresionante concierto de otros de los triunfadores de la noche. Tras despedirse, Molina intentó hacer una especie de bis acústico, pero ya le habían desenchufado la guitarra y el micro. Insistió cantando a capella media estrofa de “Tocaba correr”, pero le indicaron que el tiempo se había agotado y nos quedamos con las ganas.

El intervalo entre Ñu y Asfalto fue especialmente interesante. El Pirata pinchó “Rock and Roll en la plaza del pueblo” de Tequila y “Maneras de vivir” de Leño. ¡Y Las Ventas se caía! 12.000 personas cantando a voz en grito. Impresionante.

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Tras la energía de Ñu, la entrada de Asfalto aplacó un poco los ánimos. Aparecieron en escena totalmente vestidos de blanco y comenzaron con “No estás solo”, el tema que abre su disco “Al otro lado”. Esta elección puede ser buena para los seguidores de Asfalto, pero quizás no tanto para los no tan avezados en su discografía. Después de la energía de Ñu, este tema de marcado espíritu progresivo bajó los ánimos a más de uno.

conciertos2016_asfalto_1709aMejoró el ambiente con “Ya está bien”, recuperando el espíritu setentero del festival original, pero no fue hasta “Más que una intención”, con una impresionante y preciosa parte central extendida, que el grupo realmente conectó con el público. Muchos de los presentes, no muy avezados en la situación actual de Asfalto, se mostraban gratamente sorprendidos por la calidad de los músicos que acompañan a Julio Castejón: Su hijo Paul, multi-instrumentista y productor de su último trabajo, el enorme batería Arturo García, el teclista Nacho de Lucas y el bajista Pablo Ruiz.

Siguieron con “Molinos de viento” y “La batalla” hasta llegar a uno de sus pesos pesados: “Días de escuela”, que ya habíamos escuchado en el set de Topo. Igualmente impresionante, en pocas horas pudimos comprobar los diferentes arreglos que ambos grupos han ido introduciendo en este clásico. Hay quien prefería la versión de Topo y quien lo hizo con la de Asfalto. También quien opinaba sobre la idoneidad de que ambos grupos tocaran el tema. Si bien pertenece a la discografía de Asfalto, José Luis Jiménez y Lele Laína están entre sus compositores, como rezan los créditos, así que ambos tienen el derecho (y quizás el deber) de tocarla. En mi caso, me alegré de disfrutar por partida doble de un tema que siempre me emociona.

conciertos2016_asfalto_1709bLa emoción continuó con “Rocinante”, también cantada a todo pulmón por todos los presentes, evocando aquel histórico disco debut de Asfalto. Pelos como escarpias.

El concierto finalizó con “Es nuestro momento” y una versión diferente de “Capitán Trueno”, más corta de lo habitual y muy cambiada con respecto al original.

Asfalto fueron de menos a más, dejando un buen sabor de boca en el personal. La banda suena como un cañón y sus temas no podían faltar en este homenaje común al rock patrio.

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Barón Rojo es el grupo de mi vida. Mi pasión por el rock comenzó a la vez que el nacimiento del grupo. Aquel “Larga vida al rock and roll” que me compré nada más salir me enganchó al grupo como desde el principio, y con su crecimiento yo también crecí como seguidor de esta música que continúo amando 35 años después.

Por todo ello, lo que pudimos contemplar en el concierto de Barón Rojo me entristece especialmente. Ver volar tan bajo a un grupo que fue tan grande me da mucha lástima. Mis últimas experiencias con los directos de la banda fueron hace años. No fueron buenas, pero no llegaron al nivel de lo que padecimos en este festival.

conciertos2016_baronrojo_1709aMusicalmente tienen un pase. La base rítmica funciona muy bien. Rafa Díaz es un gran batería, técnico y muy preciso, conformando buena base rítmica con Ángel Arias, cuya vuelta a Barón Rojo después de unos años fuera de la banda es un revulsivo para todos. Los problemas se centran en los hermanos De Castro, quienes han mantenido vivo el nombre de Barón Rojo desde sus inicios. Armando sigue siendo un guitarrista fabuloso, aunque da la impresión de ir por libre la mayoría del tiempo, sin empastarse con la guitarra de Carlos y mucho menos con la base rítmica. Carlos se mantiene en su rol de guitarrista rítmico, con sus momentos de solista, con una actitud pasiva que contagia (para mal) al público.

Los verdaderos problemas vienen en la parte vocal. Ni Carlos ni Armando han tenido nunca buena voz, pero más o menos cumplían (sobre todo Carlos) con la función que han asumido desde la salida de Sherpa del grupo y el brevísimo paso de Maxi González como cantante solista. De un tiempo a esta parte, esta función ha ido decayendo paulatinamente hasta llegar a tocar fondo. Es lamentable escuchar cómo se destrozan uno tras otro los himnos de nuestra generación. Para colmo, ahora Carlos acostumbra a hacer una especie de gorgoritos cada vez que tiene que mantener una nota que no hacen más que empeorarlo aún más.

conciertos2016_baronrojo_1709bAunque no lo reconozcan (o sí, no lo sé), el comienzo de su concierto era la aceptación de sus limitaciones: Un primer tema cantado por Carlos (“Rockero indomable”), seguido de un instrumental (“El Barón vuela sobre Inglaterra”, rebautizado como “El Barón vuela sobre Madrid”) y un tema cantado por Armando (“Chica de la Ciudad”).

Como digo, lo que ofreció Barón Rojo era un barullo guitarrero en el que sólo se salvaba la base rítmica, rematado con unas voces lamentables. Sólo el hecho de tener unos temas históricos hizo que el público los cantara, salvando lo que pudo el rendimiento que nos venía del escenario.

El set se compuso exclusivamente de temas compuestos por Armando y Carlos, ya sea en solitario o compartido con sus ex compañeros de la formación original. El resto, todos de la “factoría De Castro”: “Incomunicación”, “Las flores del mal” (especialmente horrible), “Hermano del Rock and Roll”, “Con botas sucias” y “Satánico plan (volumen brutal)”, finalizando el concierto con “Cuerdas de acero”.

No sé cuánto tiempo más aguantarán los hermanos De Castro con este intento de prolongar la vida de Barón Rojo. Ni cuánto tiempo pasará hasta que Ángel Arias y Rafa Díaz se den cuenta de que este avión ya está hundido. Pero, con todo el dolor de mi corazón, espero no volver a sufrirles en directo nunca más.

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Tras la decepción de Barón Rojo, sólo quedaba una bala en la recámara: Burning. Su rock and roll macarra y vacilón parecía adecuado para cerrar un largo evento que nos tenía ya con las fuerzas justas. Su presencia como cierre del Festival y su prestigio parecían propiciar que lo suyo iba a ser coser y cantar, nunca mejor dicho. Y si no lo consiguieron del todo fue por, en mi opinión, un error en la confección de su repertorio, ya que la inclusión de 4 temas de su último disco, poco conocido entre los asistentes al festival, enfrió bastante los ánimos. Una cosa es un concierto propio y otra la participación en un festival donde gran parte del público no es experto en tu discografía. Así lo entendieron todos los grupos, salvo Burning.

conciertos2016_burning_1709aLa banda en directo es todo un espectáculo. Por supuesto, Johnny es el centro de atención. Con un piano en el centro del escenario que no usó en demasiadas ocasiones, su gran carisma hace que un solo gesto suyo sea el centro de todas las miradas. La banda que le acompaña es un lujo: Las guitarras de Nico Álvarez y el legendario Eduardo Pinilla, el bajo de Carlos Guardado y la batería del gran Kacho Casal se enriquecen con el saxo de Mike Slingluff, cuya labor está apoyada por 3 metales más, a los que hay que añadir 2 coristas que completan la big band que es Burning actualmente.

El inicio no pudo ser más acertado, arrancando con “Madrid” (“Ah no, sin vivir en Madrid no lo entenderás”) y “Jim Dinamita” (“En La Elipa nací y Ventas es mi reino”, más adecuado imposible). Sin embargo, tres temas seguidos de su último disco (“Willie Dixon”, “Tú te lo llevas todo” y “Todo a cien” aplacaron al personal, por mucho que los músicos pusieran de su parte para que no decayera.

De repente despertamos con “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” al que añadieron unos retazos del “Jumpin’ Jack Flash” de los Stones, demostrando que el público estaba deseando escuchar sus temas clásicos para reengancharse al concierto.

conciertos2016_burning_1709bSin embargo, el concierto sufrió otro pequeño bajón con “Bestia azul”, otro de los temas nuevos, al que siguió “Like A Shot”, presentado por Johnny como el primer tema que grabó Burning, allá por 1974.

De ahí al final, toda una fiesta: “Ginebra seca” abrió las hostilidades, y el trío “Esto es un atraco”, “Es especial” y “Mueve tus caderas” convirtió Las Ventas en una pista de baile. Todo el mundo saltando, cantando y disfrutando del rock and roll chulesco y descabellado de Burning. Esto sí es lo que estábamos esperando.

Tras despedirse, el Pirata y el Mariskal se apuraron a comunicarnos que no nos fuéramos, había un fin de fiesta especial. Un homenaje que iban a hacer a otro de los rockeros pioneros: el argentino Moris. Y allí salieron miembros de todos los grupos participantes en el festival, salvo Burning y Barón Rojo. Una jam session enorme en la que, literalmente, destrozaron el mítico “Sábado a la noche”.

Con el escenario lleno de músicos, la sensación es que cada uno iba por una parte diferente de la canción. Las imágenes eran preciosas: Julio Castejón y José Luis Jiménez cantando juntos, Peter Mayr como loco saltando y chocando unos grandes platillos, músicos de grupos diversos compartiendo escenario… Sin duda, el momento histórico que estábamos viviendo compensaba el descontrol y el desmadre que maltrató un tema tan mítico.

Era un día para estar allí. Para disfrutar de un momento único, con seis de nuestras bandas míticas en un abarrotado recinto espectacular y con unas condiciones óptimas. Un día para disfrutar, almacenarlo en la memoria y para contarlo a los demás. Y eso es lo que he hecho. Espero que se repita más pronto que tarde.

Texto: Shan Tee

Fotos: Chema Granados (Rockcultura)