Editorial Agosto 2002: “Comunicación y adoctrinamiento / Aborregamiento”

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Todo el mundo habla de la influencia e importancia de los nuevos medios de comunicación en la actualidad, pero el parecido entre la utilidad que podrían tener y la que realmente tienen es pura casualidad. Entiendo que la comunicación es una parte fundamental en el proceso de la Educación, en mayor o menor grado. Evidentemente, el contenido de la comunicación no siempre se plantea como objetivo de la Educación como tal, pero si se admitirá que “algo se saca” de una información, pues enriquece el conocimiento, aunque sea poco.

Estoy suponiendo al decir esto, una información objetiva, en todo lo amplio del término. Pero, ¿qué pasa cuando la información ofrece una presión ideológica sobre el que escucha la radio, ve la TV, lee una revista o una web, sin que éste la busque, la solicite o tan siquiera la necesite?, pues que se convierte en un ADOCTRINAMIENTO. De esto saben algunos jefecillos o pseudocaudillos que se mueven en nuestro ámbito, y estoy hablando de música obviamente, heavy metal si queremos. Ya está bien de echarle los perros a los mismos como únicos culpables. Hay mucho jeta dentro del heavy que se está hinchando a costa de mucha gente en pleno proceso educativo básico, con las consecuencias económicas, ideológicas y de aborregamiento que paso a enumerar, por si alguien las reconoce:

1.- El adoctrinamiento es una instrucción violenta, que impone el pensamiento, sin dejar opciones al informado. En niños o personas sin la suficiente personalidad/Educación incluso se detiene la capacidad de pensar por sí mismos. ¿O no se meten a la fuerza determinados grupos a base de dar la barrila?

2.- No necesita argumentos, pruebas o evidencias porque no intenta ser racional y convincente, solamente impone dogmas. ¿O no es cierto que determinados locutores radiofónicos venden el producto porque lo dicen ellos, y con eso vale?

3.- Es un proceso instructivo totalitario, no deja opción a la libre iniciativa, censura el pensamiento. ¿O no es cierto que hay quien teme decir que le gusta o que no le gusta determinado grupo?

4.- Es una represión, coarta. ¿O no es cierto que al ‘fuera de onda’ se le aparta del grupo social, o se montan grupos sociales en el seno de otro?

5.- Es una instrucción distorsionada y antieducativa. ¿O no es cierto que en la mayoría de los casos no se dice toda la verdad porque no interesa?

6.- Manipula, prescinde de la libertad y originalidad individual, abusa de la inexperiencia e ignorancia del que pretende informarse, que al final desemboca en una aceptación ciega y en la creencia o fe en lo inexplicable. Transplanta información sin permitir descubrir por sí mismos la realidad. ¿O no es cierto que se da todo hecho y dicho por parte de compañías, medios, DJs, etc.?

7.- Inculcan irracionalmente creencias, dogmas de fe incuestionables. ¿O no es verdad que alguien saca un bulo y es creído ipsofacto por los fans (que no deja de ser la abreviatura de fanático/a)?

8.- Se apoya en la efectividad y no en la argumentación que lo justifica. ¿O no es cierto que ‘bueno’ está empezando a ser aceptado también en el heavy como sinónimo de ‘vender’?

En general el aborregamiento se consigue a base de impartir una doctrina al margen de cualquier criterio de verificación, análisis crítico y reflexivo. Y eso es lo que están consiguiendo en general los medios de comunicación (y no solo ellos) y el personal no se da o no se quiere dar cuenta. ¿Para cuando programas que argumenten sus informaciones con datos suficientes para contrastarlos?¿Para cuando gente que se pare a contrastar si lo que se dice es cierto? Es interesante desde el punto de vista cultural que la gente sepa lo que es una escala pentatónica, pero no desde el punto de vista comercial y de dominio de la masa. Es mucho mejor tratar con borregos.

Probablemente frases como estas las habréis escuchado muchos: “Este grupo es el mejor porque lleva nosecuanto tiempo en el Nº 1 de esta, tu emisora, los 50 doctrinales”. “Repito que este grupo es el mejor (lo dicen los 50 y se acabó). Cuánto sé de esto…”. “¿Qué disco le regalo?. Este, que sale en los 50, los otros deben ser poca cosa. Que moelno soy joder.” “¿Será verdad que ese grupo es el mejor? ¡Cómo no!, ¡si salen en los 50!” “Con esta canción, que sale en los 50, fliparás más que con esa otra que no sale. Ni se te ocurra preguntarme por qué, porque sale en los 50 y sacabao la historia. Escucha y calla.” o “No escuches a fulano que no sale en los 50”. Bueno, pues si cambiáis “Los 50” por cualquier programa de radio heavy, o web del ramo veréis que la cosa no está tan lejos.

Evidentemente nadie me obliga a escuchar los 50… ¿o sí?

Salud

Alvar de Flack