IRON MAIDEN + THE RAVEN AGE – Miércoles 13 de julio de 2016, Barclaycard Center (Madrid)

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conciertos2016_ironmaiden_1307aHace tiempo que perdí la cuenta de las veces que he tenido ocasión de ver a Iron Maiden en directo. Es uno de los grupos de mi vida y, afortunadamente, nunca dejan a España fuera de sus giras. Desde aquel lejano 1983 en que “debuté” en la gira de Piece of Mind, nunca he dejado de acudir cada vez que la Doncella ha visitado nuestro país, a veces en más de una ocasión en un mismo tour.

Hace unos meses pensé que todo se había acabado. El cáncer de lengua que afectó a Bruce Dickinson me pareció el triste final a una carrera gloriosa. Pocas veces me he alegrado tanto de haberme equivocado. No sólo se ha recuperado al 100%, sino que junto a sus compañeros ha editado un gran disco, “The Book of Soul” y están presentándolo por todo el mundo con multitudinarios conciertos, 4 de ellos en España.

Las entradas para el show de Madrid se habían agotado desde hace meses, a unos precios elevados. Iron Maiden son siempre una garantía y se puede considerar una inversión de bajo riesgo.

Muy bien acompañado de grandes amigos, algunos de los cuales venidos de distintos puntos de España, nos plantamos en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, ahora rebautizado como Barclaycard Center por motivos de patrocinio. Tras cobijarnos del calor veraniego madrileño en un bar cercano, decidí entrar pronto en el recinto, ya que siempre tengo interés en ver al grupo telonero.

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El grupo que abriría el concierto era The Raven Age, cuyo máximo aliciente a priori era la curiosidad por ver a uno de sus guitarristas, George Harris, hijo del mismísimo Steve Harris. Evidentemente este parentesco les ha abierto las puertas para hacer la gira junto a Iron Maiden, pero tenía la duda de si podrían ganárselo también sobre las tablas.

15 minutos antes de la hora prevista, las luces se apagaron y el batería Jai Patel entró corriendo en escena con una gran bandera española, con el ánimo de ganarse al público desde el principio. Le siguió el resto del grupo: Dan Wright (guitarra), Michael Burrough (voz), Matt Cox (bajo) y, por supuesto, George Harris, con una gorra al revés cual rapero.

Dispusieron de 45 minutos en los que pusieron ganas, pero poco más. Un grupo del montón (muy del montón), lineal y bastante aburrido. Heavy Metal moderno sin apenas nada que llamara la atención. El sonido tampoco ayudó en absoluto, ya que salvo la voz y la batería, el resto era una bola en la que no se distinguían las dos guitarras ni el bajo. A medida de que avanzaba su concierto fue mejorando, pero en ningún momento fue bueno. Sus ganas de agradar junto con el ansia de divertirse del público fueron lo único que nos despertó del letargo, desando que llegara la hora de las estrellas de la noche.

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Y llegaron. Y vieron. Y vencieron. Iron Maiden dieron un concierto fabuloso, de los mejores que se les recuerda en los últimos años. Con una escenografía grandiosa, juegos de luces espectaculares, llamaradas por doquier y telones de fondo que cambiaban en cada tema, el show fue perfecto de principio a fin.

conciertos2016_ironmaiden_1307bComo siempre, el “Doctor, Doctor” enlatado de UFO, más un espectacular vídeo ofrecido por las pantallas en el que se veía al Ed Force One enredado en una selva sudamericana liberado por la mano de Eddie, sirvió para encender la mecha del público y dar la bienvenida al grupo, que comenzó con Bruce Dickinson encapuchado, inclinado sobre un caldero humeante, arrancando con “If Eternity Should Fail”, a la que siguió “Speed Of Light”, ambas del último disco “The Book Of Souls”. Iron Maiden siempre acostumbra a dar mucha presencia en sus directos al disco que vienen presentando, aún a costa de dejar fuera del set a alguno de sus grandes clásicos. Esto muestra la confianza que tiene la banda en las nuevas composiciones, huyendo de confeccionar un set list de “Grandes Éxitos”, como hace la mayoría de grupos con su largo recorrido. En esta ocasión fueron 6 los temas de “The Book Of Souls” que fueron incluidos. Dado el largo metraje de estos temas, éstos ocuparon casi la mitad de las 2 horas que duró el concierto.

conciertos2016_ironmaiden_1307cEn los primeros minutos el sonido no terminaba de estar apunto, en especial para las 3 guitarras, pero después se fue solventando. La banda sonaba como un cañón. En un estado de forma envidiable, todos ellos se estaban dejando la piel para ofrecer lo mejor de sí mismos. Si bien Adrian Smith y Dave Murray siempre han sido más estáticos, Janick Gers sigue siendo una cabra loca. No para de hacer diabluras con la guitarra, saltando, bailando y haciendo piruetas sin parar. Eso le lleva a hacer menos solos que sus dos compañeros, pero su presencia escénica es inmensa. Steve Harris ya no corre sin parar como antaño debido a sus problemas de espalda, pero se mueve con soltura, además de no desfallecer ni un momento con el bajo. También impresiona Nicko McBrain con su imponente set de batería, que aporrea con la misma energía de siempre. Las grandes pantallas de vídeo de los laterales nos ofrecían muchos primeros planos en los que se podía observar que, además, no para de gesticular y bromear durante todo el concierto.

conciertos2016_ironmaiden_1307dMención aparte merece Bruce Dickinson. Corre, salta, bromea sin parar… y exhibe una voz en plena forma que no desfallece ni un momento. Totalmente recuperado del cáncer de lengua que tanto nos asustó, su presencia es vital en el éxito de Iron Maiden en directo. Se cambia varias veces de vestuario, escenifica cada canción con su temática correspondiente y su conexión con el público es perfecta, aun dirigiéndose al público siempre en inglés.

Tras los dos primeros temas, Dickinson nos contaba que además de los temas nuevos iban a tocar algunos antiguos. El siguiente lo presentó como uno “compuesto cuando muchos de vosotros erais sólo niños”. Para preservar el elemento sorpresa, yo me había negado a ver el set-list de la gira antes del concierto, así que pegué un brinco de satisfacción cuando presentó “Children Of The Damned”, recogido de aquel disco maravilloso llamado “The Number of the Beast”. Con la banda en tromba y el público entregado cantando sin parar, ni el calor ni las apreturas que obligaba la gran concentración de gente en la “arena” nos privaron de disfrutar enormemente de este clásico.

conciertos2016_ironmaiden_1307gTras él, Bruce Dickinson nos habló de la figura del fallecido actor Robin Williams, buen amigo de la banda. Su depresión y suicidio que acabó con su vida fue la inspiración para “Tears Of A Clown”, tema de su último disco reconocido entre el público como uno de sus clásicos. Realmente emocionante.

Otro tema nuevo, “The Red And The Black”, mostraba la calidad de su último disco, cuyos temas no desentonaban al lado de sus grandes clásicos. Es uno de los temas que más me gustan de su último disco, 13 minutos de gran calidad que en directo no pierden ni un ápice de su excelencia. El sonido, sin llegar nunca a ser perfecto, sí permitía disfrutar de la música en todo su esplendor, adornada por el impresionante juego de luces, llamaradas y cambios de telón constantes. También era patente el contraste entre las carreras y movilidad de Bruce Dickinson y Janick Gers, en relación a las posiciones más estáticas de Dave Murray, Adrian Smith y Steve Harris.

Con el siguiente cambio de telón, con Eddie en el campo de batalla vestido de soldado portando una bandera británica hecha jirones, ya sabíamos qué tema venía a continuación. En efecto, el inmortal “The Trooper” nos volvió a mostrar a Bruce Dickinson ondeando la Union Jack y a todo el público cantar a pleno pulmón uno de los temas más conocidos (que no mejores) de la banda británica.

conciertos2016_ironmaiden_1307eMás ilusión me hizo escuchar la intro de “Powerslave”, uno de mis temas preferidos de toda su carrera. Con un telón en el que en vez de una pirámide egipcia aparecía una maya, y con Bruce Dickinson cubierto con una máscara de luchador mexicano (¿?), fue uno de los momentos de la noche. Realmente impresionante, tanto por la exhibición vocal de Dickinson como por el rendimiento del resto del grupo, en especial los tres guitarristas. Pelos como escarpias, sobre todo en el momento que vuelven de la parte central lenta y vuelven a la carga. Inenarrable.

Los dos últimos temas recogidos de su último disco fueron “Death Or Glory” y “The Book Of Souls”. En el primero, Bruce Dickinson apareció con un gorro de mono vuelto del revés, por lo que cuando estaba de espaldas parecía un chimpancé real (salvando las distancias). También llevaba un monito colgado al cuello para entrar aún más en la temática de la canción. El tema que da título al disco sonó de forma impresionante. Emocionante, vital, lleno de calidad, esta larga composición permite a cada músico tener su parcela de lucimiento. En este tema aprovecharon para dar salida al escenario a un Eddie cachondo y provocativo que con se tocaba sus partes, daba cortes de manga, y vacilaba con los músicos. Janick Gers pasaba entre sus piernas y finalmente se encaró con Bruce Dickinson, que sin dejar de cantar le arrancó el enorme corazón del pecho, con una luz que lo hacía aún más espectacular, y que acabó arrojando al público.

De ahí al final sólo quedó espacio para los grandes clásicos. A pesar de que llevo toda la vida escuchándolo, siempre me da un vuelco al corazón cuando escucho “Hallowed Be Thy Name”, mi tema preferido de toda la carrera de Iron Maiden. Y a tenor de la reacción de todo el público que me rodeaba, muchos coinciden en esta afirmación. Realmente impresionante, uno sabe que en ese momento está donde quiere estar. Por supuesto, no faltaron las arengas de Bruce Dickinson: “Scream for me, Madrid”, “Scream for me, España”, todo milimétricamente estudiado.

Tras esta hemorragia de sensaciones, pocos temas pueden sobrevivir a continuación. La elección de “Fear Of The Dark” es más que acertada. Emocionante e igualmente seguida desde el público, fue la continuación del éxtasis anterior. ¡¡Qué noche!!

conciertos2016_ironmaiden_1307hOtra parrafada de Bruce Dickinson nos dejó con el tema con el que empezó todo hace 36 años: “Iron Maiden”, en el que apareció una figura de Eddie gigantesca detrás de la batería, no sin ciertos problemas hasta que ocupó su posición. Siempre me ha llamado la atención lo bien que la banda ha adaptado esta canción, grabada hace 36 años en un disco crudo, a la formación actual con 3 guitarras y mucho más recorrido. Sigue sonando con la misma energía y el público sigue vibrando con ella de igual forma.

Tras ella, la banda desapareció del escenario, que se quedó a oscuras… hasta que sonó la inconfundible introducción del Libro de Revelaciones que da paso a “The Number Of The Beast”. El gran clásico. Y el Palacio de Deportes se puso patas arriba, claro, con todos a mi alrededor cantando no sólo el estribillo sino todas las estrofas. Y es que este tema está grabado a fuego en el corazón de todos los presentes.

conciertos2016_ironmaiden_1307fEl concierto estaba llegando a su final, y algunos lo estábamos notando. No sólo el público, al cual el calor y las apreturas nos estaban poniendo a prueba, sino también alguno de los músicos, en especial Steve Harris, cuya cara daba claros síntomas de agotamiento. Bruce Dickinson aprovechó para otra de sus largas parrafadas, en la cual agradeció nuestra presencia, llenando el recinto con 16.000 personas que habíamos agotado las entradas con meses de antelación. Dijo que estaba siendo así en toda la gira, tanto en España como en otros países, y que todos formábamos una especie de hermandad… dando paso a “Blood Brothers”, como homenaje a todos sus fans.

El concierto terminó con “Wasted Years”, con la banda y el público en plena comunión. A Steve Harris sólo le faltó sentarse, se le veía realmente agotado. Sin embargo, Bruce Dickinson parecía estar intacto, tanto de voz como de estado físico, pues no dejaba de moverse, además de vacilar a Adrian Smith, a quien le movía el micro para no dejarle hacer coros. Todo con muy buen humor.

El concierto terminó con la plena satisfacción de todos los presentes. Por supuesto, a mi alrededor siempre había comentarios sobre algún tema que se echaba de menos en el repertorio, pero en mi opinión el hecho de tocar gran parte del disco nuevo es una opción muy valiente y acertada, aunque suponga dejar fuera del set alguno de sus grandes clásicos.

No sé si es el mejor concierto de Iron Maiden que he visto en mi vida. Después de haber tenido esta experiencia en casi 20 ocasiones, es difícil quedarse con uno de sus conciertos, pero la sensación que tenía al salir del Palacio de Deportes era de que ser afortunado por haber asistido a un show muy especial. Emocionado y agotado, me abracé a los amigos con los que compartí concierto y salimos en busca de aire fresco.

Inolvidable. Up the Irons!

Texto: Shan Tee

Fotos: Jesús Cuaresma