Editorial Junio 2007: “Salsa Rosa”

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Toda mi vida he sentido que formaba parte de algo especial, diferente. Quizás he tenido una idea demasiado romántica de lo que significaba ser rockero, acostumbrado a ir contracorriente en una Sociedad que trata a los individuos como una masa fácilmente manejable. El Rock no sólo es un tipo de música, es un modo de pensar, de no conformarse con lo que nos quieren vender, de ver el inconformismo y en la rebeldía contra el Sistema como algo natural. Quizás por eso siempre he querido estar alejado del entretenimiento de masas, como esos zafios programas del corazón que inundan de cotilleos de portera los Medios de Comunicación.

Según han ido pasando los años, me he ido desengañando. Me he dado cuenta que en el Rock también hay mucha gente más preocupada por descubrir las vergüenzas de los músicos que en disfrutar de su arte, que busca con más interés una buena polémica que un buen disco, promoviendo el enfrentamiento constante entre facciones dentro del Rock, como si no tuviéramos bastante con la marginalidad que nos ofrecen los Estamentos públicos y privados, ignorando nuestra presencia.

La mayoría de vosotros ya nos conocéis. Somos una web amateur formada por un grupo de amigos que, tras cumplir con nuestras obligaciones laborales, nos dejamos aquí un montón de horas (y un poco de dinero también) para ofreceros un producto digno, que os sea de interés y que sea diferente de otras opciones que podéis encontrar en el mundo virtual o real. Y os lo ofrecemos gratis, ya que rechazamos incluir publicidad para no poner en peligro nuestra independencia.

Por eso, la entrevista publicada recientemente a Carlos de Castro nos llenó de orgullo, al igual que la efectuada a Sherpa en un pasado reciente. Al fin y al cabo, son dos de los pilares en los que se basó el grupo de Heavy Metal más grande de la Historia de España. Y las dos entrevistas tienen puntos comunes, más de los que nos hubiera gustado. Todas nuestras entrevistas están basadas en una charla amistosa que después es transcrita de forma literal, con el ánimo de haceros partícipes de esa conversación, que os sintais como si hubierais estado allí. Tanto Sherpa como Carlos de Castro se mostraron muy cordiales con nosotros y nos hablaron del presente, del futuro y, cómo no, del pasado. Y en ambos casos los entrevistados dieron su opinión totalmente libre sobre las circunstancias que acontecieron hace 20 años y que tanto nos preocuparon a los que las vivimos en su día como espectadores.

Vistas las reacciones de algunos de nuestros lectores, parece que esto último es lo único que importa. Ambas entrevistas tienen mucha “miga”, en ellas se dicen cosas muy interesantes y nos permiten conocer de primera mano muchos detalles de la carrera de estos dos artistas. Es realmente frustrante para nosotros comprobar que la mayoría de esas aportaciones quedan en un segundo plano en favor del cotilleo de “mira lo que ha dicho de Fulanito”. ¿Tan importantes son sus rencillas personales para que eclipsen sus opiniones sobre sus discos, sus conciertos o cómo fueron sus comienzos?

¿Realmente los rockeros somos tan diferentes de las marujas del “Salsa Rosa”? Si echáis un vistazo a los foros de los grupos afectados, encontraréis ciegos defensores de sus ídolos que vengarán cualquier afrenta, aunque sea dialéctica, que pueda afectar a sus venerados dioses, aunque para ello tengan que malinterpretar (la mayoría de las veces de forma consciente) las palabras e intenciones de entrevistadores y entrevistados. Y tras ellos siempre hay un grupo de fieles seguidores de su líder, que creerán a pies juntillas una rebuscada interpretación errónea que sólo sirva para atacar al “enemigo”.

Afortunadamente, y por mucho “ruido” que hagan, son una minoría. Pero una minoría que hace daño. No a nosotros, que ni ganamos ni perdemos con esto, sino de forma contraproducente a los artistas que tanto veneran y admiran. Porque, y en el caso que nos ocupa, si los seguidores de Barón Rojo no estuvieran divididos en dos bandos, o al menos no estuvieran tan enfrentados, las ventas de sus discos y la asistencia a sus conciertos se vería duplicada.

En lo que a nosotros respecta, es toda una inyección de moral. El insulto de un enemigo es tan alentador como el abrazo de un amigo. “Deja que los perros ladren, Sancho amigo, es señal que vamos pasando.” (Don Quijote de la Mancha). Tras 6 años de presencia en la Red, no podemos sino agradeceros a todos vuestro apoyo. Y a nuestros enemigos, un saludo cordial y, por favor, ¡no cambiéis nunca!

«Si alguien que me escucha se viera retratado

sépase que se hace con ese destino.

Cualquier reclamación que sea sin membrete.

Buenas noches, amigos y enemigos.»

Shan Tee