THE DRUG DEALERS + 13 NOMBRES – Viernes 18 de junio de 2010, pub El Zaguán (Almería)

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La semana conciertil la había comenzado el miércoles con el desilusionante concierto de Suffocation, aunque salvado gracias al gran hacer de Dying Fetus, Reincarnation e Hindrance, como ya te comenté hace días. Dos días después había una oferta concierteramuy variada donde elegir en Almería capital. En el Auditorio Maestro Padilla mostraba su clase el guitarrista Al Di Meola (con acceso gratuito al conseguir invitación, pero cuando me enteré días antes ya estaban agotadas); en la zona de marcha, en concreto en el pub Lili Marlene, tocaban los norteamericanos de Psychobilly Koffin Kats, añadiéndosele a última hora los galeses psicóticos Cowboy And The Corpse; en el pub Malevaje descargaban su Heavy Metal los jóvenes de Transylvania (haciendo doblete al tener también ese día un concierto en las fiestas del barrio de San Luis). Como no me apetecía agobios, opté por la tranquilidad que suponía que habría en el concierto que daban The Drug Dealers en en El Zaguán. No me equivoqué, poquísima gente acudimos a ver a los toledanos, acompañados por los almerienses 13 Nombres. Bien para servidor por estar sin agobios, pero mal por la sensación que se llevaría el grupo castellano, aunque creo que se lo pasaron estupendamente encima de las tablas y nos contagiaron con sus temas rockeros de aires setenteros a los pocos que acudimos a la cita.

Cuando mi queridísima Janny y servidor llegamos al garito, allí no había nadie que cobrara la supuesta entrada a cinco euros. Gente de los dos grupos y pocos seres humanos más había, incluso allí permanecían las bajas mesitas y sillas que suele haber cuando no hay conciertos, o hay conciertos de cantautores, recitales de poesía, representaciones teatrales… Así que tras pedir un par de cervezas y algo de picoteo, ocupamos una de las pequeñas mesas y sillas, mientras el quinteto toledano probaba sonido.

Finalmente se retiró el mobiliario de apalancamiento, y por allí aparecieron agradables amistades con las que habíamos quedado para echar un buen rato ameno disfrutando de la música.

13 NOMBRES

Hasta esa noche no había tenido la ocasión de ver en directo al grupo procedente del pueblo almeriense de Tabernas. Aunque en los cuatro años que llevan en activo (desde el 2006) ya han tocado por diversos escenarios de la capital almeriense y de la provincia, habiendo compartiendo tablas en su pueblo en 2009 con Skunk D.F. (+ Sweet Lie + Los Malos del Cuento + Exit 514 + RT Familia) y con Hamlet (más otras bandas locales: Sweet Lie + Sourain + Obsidium) en 2008, en el V y IV Desierto Rock, respectivamente.

Pasaban siete minutos de la media noche cuando el cuarteto subía a las tablas. Antes de comenzar, el vocalista Álex daba las buenas noches, mencionando la poca gente que había, aunque eso no sería impedimento para echar un rato de buena música, finalizando su charla diciendo de donde eran (Tabernas). Todo ello lo dijo dirigiendo su mirada más hacia el suelo que hacia el público.

“Oración”, la primera canción que tocaron, perteneciente a su primera maqueta, tenía un inicio calmado, recordándome inmediatamente a Tool, y por consecuente a bandas como Sôber y a los desaparecidos almerienses Leteo (antes Ozono). Después de la calma y sosiego subían en intensidad, para acabar de nuevo con ambiente reposado. El rapado vocalista cantaba y vocalizaba bastante bien.

Nombraba a un tal Willy, diciéndole que iba por él. En el pub había casi absoluto silencio, por lo cual Álex hizo mención a ello y algún comentario más sobre la farlopa y la peña. Continuaando con “Límite”, también de la maqueta grabada en 2008. Un medio tiempo reposado, pero con ese filo denso y rockero & metalero.

Después de un gracias tras los aplausos, anunciaba la versión de la noche: fue “Stinkifist” de… Tool, que les quedó bastante bien.

“0,0” la comenzaron los riffs de guitarra de Rafa acompañados por la marcada y sólida base rítmica de Antonio (bajo) y Juan (batería). Los dos cuerdas se juntaban frente a frente para realizar movimientos a la vez. Volviendo a resaltar las buenas dotes vocales de Álex, dando un buen grito antes del solo de guitarra, y manteniendo la nota en la recta final.

Sin descanso unieron la anterior a “Ponte en mi lugar”, otra de su primera demo, volviendo a juntarse el bajista y guitarrista cara a cara, con final metálico, acabando con gritazo del cantante y con Rafa frente al bafle que tenía a su espalda.

“¿Cómo estáis?”, ante la escasa respuesta, Álex respondía que igual que antes, mencionando con bastante razón que la indiferencia es lo peor que hay.

El último tema que tocaron, si no me equivoco, fue “Algo que no llega”, de nuevo con comienzo tranquilo, sonándome a Tool. Al final daban las gracias y nos dejaban con The Drug Dealers, nombrando el vocalista pelón al guitarrista de los toledanos como sex symbol y como doble de Bunbury, jejeje.

Poco más de cuarenta minutos estuvieron los de Tabernas en el escenario, y la verdad que lo hacen realmente bien, aunque casi la mayoría de sus temas estén cortados por el mismo patrón y recuerden bastante a Tool y grupos similares. Quizá a los toledanos le hubiera quedado mejor compartir escenario con Caravan Band o algún grupo parecido, pero para mi tampoco sobraron 13 Nombres, es más, así los pude ver por primera vez en directo y estuvo bien la variedad musical de la que pudimos disfrutar aquella noche.

P.D.: Agradecimientos a Rafa y Antonio.

THE DRUG DEALERS 

El quinteto toledano venía a presentarnos en vivo su primer álbum, “Dollhouse” (Producciones Malditas, 2009). Pensé en el tipo de espectáculo que daría el guitarrista R. Rivera, porque como pudimos comprobar cuando el vocalista Álex hacía referencia de él al final del concierto de 13 Nombres, llevaba una jumaera considerable. Y la continuó arriba del escenario, aunque más o menos se comportó, excepto en la recta final que ya se hizo pesado a la hora de querer improvisar y alargar los temas y el concierto.

Habiendo transcurrido veinte minutos desde el final de la descarga de 13 Nombres, cuando eran las 1.09 h. los de Toledo arrancaron con “Round Trip”, recordándome el tema de primeras a los Rolling Stones, haciéndose acompañar J.M. Ruiz de una pandereta (instrumento que sacó más veces en otros temas) mientras cantaba, y su compañero el guitarrista con efusividad de más.

Sin respiro enlazaron con “Impossible Way”, inundando El Zaguán de buen sonido rockero de las décadas de los 60 / 70, con el pequeño vocalista forzando la voz demasiado, y las teclas de G. Casanova sonando muy clásicamente rockeras y con muy buen gusto. El seis cuerdas intentaba campar a sus anchas por el pequeño escenario, volviendo a plantar uno de sus pies en la tarima de la batería de A. Gómez, dándonos la espalda

“¡Buenas noches, somos The Drug Dealers de Toledo y es un placer estar aquí!”, esa fue la presentación del cantante, para después agradecer a 13 Nombres y a Alfredo (dueño y responsable del garito) el tocar allí y seguir presentando su primer disco, que fue masterizado en Londres (por Steve Rooke en los prestigiosos Abbey Road) y grabado en Ciudad Real (Tiramillas Records), dando paso a “Bad Love”, destacando la voz del chiquito, y pasando el sombrero que llevaba el guitarrista a la cabeza del teclas.

J.M. Ruiz pedía que nos aproximáramos al escenario, tomando la decisión el rubio guitarrista de bajar de las tablas, comenzando la balada “No More Tears”, y regresando con sus compañeros para el solo de guitarra.

Cambio de guitarra para tocar “Nothing”, mencionando que en ésta en el disco participaba Lyndon Parish (The Sunday Drivers). Se demoraron en empezar porque aún seguía el guitarrista habla que te habla y afinando, diciendo después que íbamos a liarla, comparando su concierto animado de Zaragoza con los de Andalucía. Gritando graciosamente uno entre el público que acompañaba a la banda: “¡Viva el Alcázar!”… ahora el sombrero quedaba en la cabeza del bajista J. Rodríguez. Había escuchado “Nothing” esa misma tarde en el Myspace de la banda, no gustándome apenas, pero en directo ganó algo, ya que la tocaron más movida. Volviendo a ofrecernos el guitarrista otra de sus posturas de rodillas hacia el final, incluso intentando morder uno de los pedales, aprovechando la ocasión el vocalista para hacer gestos como si le petaba el ojo oscuro, jajaja.

El cantante se colgaba una guitarra acústica y dedicaba la siguiente a Cristóbal, un técnico de 29 años recientemente fallecido, donde quisiera que estuviera iba para él esta canción: la preciosa “Wish You Were Here”, que ya habíamos escuchado al llegar al pub mientras probaban sonido, y que nos volvió a encantar que sonara de nuevo la versión al enorme tema de Pink Floyd.

El borrachín y parlanchín guitarrista volvía a tomar su guitarra Gibson para hacer “Puppets”, el single del disco que consiguió quedar finalista en un concurso de la cadena televisiva Cuatro. Guitarrazos en el comienzo, para hacer una cuenta en inglés… y añadirse las teclas, y luego la banda en sí, haciéndose notar el bajo. El rubio jumentas ponía su guitarra por encima de su cabeza, arrodillándose de nuevo hacia el cañero final de la canción.

Insistían en que los pocos que estábamos allí nos acercáramos al escenario, diciendo que venían desde lejos, Toledo, consiguiendo que unos pocos (tampoco es que estuviéramos muchos más) por fin accediéramos a las peticiones, y soltándonos la gran “Whole Lotta Love” de los enormes Led Zeppelin, incluyendo jam session. Llegando a bajar de las tablas el vocalista, y más tarde el guitarra, volviendo éste arriba y haciendo un duelo con el teclista, y acabando al final todos juntos el histórico tema.

Regresaban a ofrecernos canciones de su disco como “Don´t Stop”, soplando la armónica el vocalista, y la movida “Rock Life” (precedida de un amago al “Black Night” de Purple entre teclas y guitarra), donde el vocalista aprovechó para presentar al teclista, volviendo el guitarrista a hincarse de rodillas en el suelo y alargando el solo, bajando de nuevo entre el público, alargando… y el vocalista ocupando las teclas, el teclista con el batería… regresando de nuevo todos a sus puestos. Presentando con cachondeo al batería (Arturo), al bajista (Jaime), al teclas (Gabriel), al guitarrista (Rubén) y a él mismo (José Manuel). Haciéndonos partícipes a la hora de cantar “Rock Is My Life”, como habían hecho en otros sitios y en Almería no iba a ser menos. Alargando más el tema, desgañitándose el vocalista agachado y con pandereta, el solo final de guitarra… pero seguía, duelo de nuevo de teclas y guitarra… quedándose solos el batería y guitarra, volviendo a subir los demás y acabar cuando el reloj marcaba las 2.50 h. pero aún hubo tiempo de enloquecer y desfallecer con el “Rock And Roll” de Zeppelin.

Lo que son las cosas en el mundo de la música, como pude comprobar en pocos días. Un grupo joven, con un sólo disco en su haber, se marca un concierto gratuito de cerca de dos horas. En cambio, un grupo histórico en el Brutal Death Metal (Suffocation) hace un conciertillo de 50 minutos raspados. Sin comentarios. No hay color ni hay precio para pagar eso, habrá que tener en cuenta esas cosas, dejar de hacer el gilipollas engordando el bolsillo de las “estrellitas del Metal Extremo” y que éstas vayan a timar a su país o a su madre.

The Drug Dealers, una muy buena banda sin complejos (ante los cuatro gatos que nos dimos cita), haciendo disfrutar y disfrutando, aunque uno (el guitarra) se pasó de locuaz y graciosete. Abandonamos el garito cerca de las tres de la madrugada, cansados pero bien satisfechos.

Texto y fotos: Starbreaker