FUNKADELIC “Maggot Brain” (1971)

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funkadelic_maggotbrain¿Puede una banda de funk tocar rock? Funkadelic hicieron explícita esta pregunta en su álbum “One Nation Under a Groove” de 1978, pero se la habían formulado mucho antes. Como mínimo, desde su álbum homónimo de 1970. Y la respuesta, obviamente, es afirmativa. Sólo así George Clinton y compañía pudieron combinar los ritmos tribales con la colorida psicodelia de los sesenta, unos solos de guitarra alucinógenos con una base rítmica cargada de swing, lo mejor de los Ohio Players con lo mejor de Jimi Hendrix. Así, los álbumes que Funkadelic parió en los setenta son un puente indiscutible entre el rock pesado y la música más bailable de raíces africanas. Aliñados con un buen gusto pocas veces visto, la banda americana llegó a sus cotas más altas de creatividad con el presente “Maggot Brain”, su segundo disco y el último con la formación original. Y dejadme decirlo: “Maggot Brain” es mucho más que una auténtica delicia musical; es, sobre todo, una lección magistral para cualquier músico blanco.

¿Una lección? Así es. Funkadelic consiguieron algo pocas veces visto: enlazar con el pasado y hacer evolucionar la música negra hacia su prolongación natural. “Maggot Brain” es un álbum sorprendente porque no desea enmarcarse en una tradición cerrada, sino que apuesta por llevar al funk y al R&B negros hacia su esperable continuación en un ambiente electrificado, psicodélico y heavy. Un auténtico puente musical, en definitiva, del que tomar nota. El chirriante y apoteósico solo de “Maggot Brain”, el funk asalvajado de “Hit It And Quit It”, la pesada “Super Stupid” o los ruidos desconcertantes en “Wars Of Armageddon” anticipan buena parte de la música negra y experimental posterior (Electro-funk, Old School Hip Hop) y superan las distinciones entre rock, funk y psicodelia. Unos temas donde los guitarristas Eddie Hazel y Tawl Ross brillan con luz propia acompañados de una percusión y un bajo que parecen sacados del segundo de Zeppelin. La banda suena pesada, divertida, virtuosa y experimental, pero sobre todo bailable. Sorprendentemente bailable.

Alabados, sampleados y citados como influencia hasta la extenuación, puede que Funkadelic sea la banda negra más definitiva de los setenta. Sus álbumes son espectaculares y los músicos que los parieron pasarán a la historia de la música con todo el mérito del mundo. Si no te gusta el funk, ya estás tardando en descubrir a Funkadelic. Te cambiarán el chip, lo digo por experiencia.

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Jaume “MrBison”