THE DOORS “The Doors” (1967)

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thedoorsCreo que no exagero si digo que el primer disco de los The Doors merece estar en los puestos más altos en cualquier ranking de los mejores discos del rock. El cuarteto de California consiguió fusionar el rock intelectual con el blues del ghetto, una música agresiva con unas letras poéticas y cultas, el talento al órgano de Manzarek con la sucia guitarra de Krieger, y todo ello aliñado con la irrepetible voz y personalidad de Jim Morrison. Definieron, además, el concepto de frontman, se erigieron como portavoces de una generación entera y crearon un sonido único e irrepetible, entre oscuro y psicodélico, que no encontramos en ninguna otra banda de la época. Su primer LP, además, representa a la perfección los años sesenta americanos tanto en el plano lírico como en el musical.

Los miembros de The Doors se conocieron en la universidad, y la banda conservó siempre ese aire intelectual que se sumó al tono de protesta y desacato propio de su generación. Morrison, estudiante de filmografía y con problemas con la ley, plasmó como letrista del grupo los demonios del siglo XX; desde el abuso de drogas en la censurada “Break On Through (To The Other Side)”, pasando por los poemas de Bertolt Brecht en “Alabama Song (Whisky Bar)” y acabando por el complejo de Edipo en “The End”, la lírica del grupo retrata su época a más no poder. Sin embargo, también supieron ser descarnados y directos cuando se lo propusieron; así en los temas de blues rock (“Twentieth Century Fox”, “Back Door Man”), que contrastan con otros momentos en los que el órgano Vox Continental se luce como toca (el sempiterno “Light My Fire”, que “suena” directamente a poesía musicada).

En efecto, The Doors combinaron la energía del blues de los ’60 (Cream, Ten Years After) con la sofisticación incipiente de unos Velvet Underground, por ejemplo. Su sonido resulta ser excepcionalmente suelto y melódico, y la voz de barítono de Morrison le da a veces un aire misterioso y sobrio, y otras un tono rasgado y potente. La guitarra, la batería y el órgano se van pasando el protagonismo de forma muy natural cuando Morrison no canta, elaborando bien las melodías y las transiciones, y poniendo el énfasis en un ambiente psicodélico pero también agresivo en algunos momentos. Esto los distancia de otras bandas californianas de psicodelia como The Grateful Dead: los The Doors, en efecto, forman parte de un ambiente hippie que ya ha perdido la inocencia, y que ha cambiado la amabilidad por la provocación y la rebeldía declarada.

El LP debut de The Doors supera, y de mucho, todos los siguientes lanzamientos de la banda y suena fresco y potente hasta el día de hoy. Es un disco que se aguanta bien porque, esencialmente, el rock no ha cambiado tanto desde entonces: hay quien lo sigue viendo como una forma más de tocar música pop, y hay quien lo ve como un vehículo artístico único y abierto a la exploración. The Doors optaron por esta segunda senda y el resultado impactó tanto que todavía nos estamos recuperando del shock a día de hoy.

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Jaume “MrBison”