DEAD KENNEDYS “Fresh Fruit For Rotting Vegetables” (1980)

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deadkennedys_freshfruitfortottingvegetablesLas interacciones entre el rock y su momento histórico a lo largo de los años son de lo más interesantes. En este sentido, es posible que los nuevos oyentes no puedan gozar de algunos discos clásicos del rock por haber perdido su marco de referencia; es el caso del “Never Mind The Bollocks” (1977) de los Sex Pistols, o del disco que nos ocupa hoy, el primer LP de los Dead Kennedys. En ambos casos asistimos a un sonido y a un concepto de disco totalmente revolucionarios para su época. Un rock directísimo, muy sencillo y sin intermediarios, con una producción muy cruda y, sobre todo, un uso nunca visto de las letras de las canciones, marcarían una nueva era para nuestra música.

Y es que a finales de los años ’70, la cultura del rock se propone tomar partido del resto de la cultura circundante de una forma nueva. Si en los ’60 los grupos psicodélicos y de folk protestaban enérgicamente contra el Vietnam o a favor del ecologismo, en los años ’70 americanos ya se empieza a ver que esto sirve de más bien poco. Resignados y acallados, los músicos decidirán protestar mediante la parodia, la crítica ácida, el sarcasmo y la mala leche. El “Make love, not war” se sustituye por el “No future”. La amabilidad del merseybeat, por la rabia de la distorsión. Las melenas se vuelven crestas, y las reivindicaciones, ironías y burla del sistema.

Sólo con el uso de la todopoderosa guitarra eléctrica el cuarteto de California podía reírse así de los valores republicanos de los Estados Unidos. Para ello se reinventa en el lenguaje del punk la vieja tradición satírica americana; en efecto, “Fresh Fruit…” es algo así como unas viñetas del New Yorker de muchísimo más mal gusto, o como un Huckleberry Finn todavía más envilecido.

El impacto que suscitó el disco es equiparable al del Manifiesto anarquista de 1850, por decir algo. Es decir, que “Fresh Fruit…” sentó las bases musicales de todo el hardcore punk posterior y de cualquier banda mínimamente interesada en hacer, o mejor aún, en reírse, de la política. Un auténtico referente en su género, en definitiva. Su sonido directo, rudo y natural, sin virguería alguna y con gran protagonismo de la voz de Biafra, nos descubre unas canciones con un gancho tremendo y muy provocadoras. “Kill the Poor”, “Chemical Warfare” o “California Über Alles” son ya himnos contestatarios, unas patadas en el estómago al poder y a la pulcra moral de Occidente. “Holiday In Cambodia”, el tema estrella del disco, resulta en la culminación del humor negro y del descaro más salvaje de la banda.

Con su combinación de melodías pegadizas y letras devastadoras, los Dead Kennedys consiguieron, en este primer disco suyo, hacer verdadero uso de las posibilidades que ofrecía la cultura del rock. Sabían que el rock era un buen vehículo para la parodia y la crítica de la actualidad, y que el mensaje de la música impactaría a sus oyentes. Y es que bromas aparte, “Fresh Fruit…” es una versión musical de algún tipo de panfleto antisistema distribuido de forma masiva.

Para acabar, repito aquí una reflexión que ya he hecho en alguna otra reseña de esta web. “Fresh Fruit…” se compuso y grabó en una época en la que el arte, y por extensión también la música, conservaban su poder provocador y transformador, que en este caso se canalizó con el sarcasmo. Hoy en día me llegan discos de punk que precisamente adolecen de esta voluntad de sátira. Los Dead Kennedys tenían muy mala leche, pero por encima de eso estaba su sentido del humor punzante y crítico. En mi opinión personal, el punk no vive de la denuncia, sino de la ironía. Esto es algo que muchas bandas modernas no han entendido aún. Pero por suerte, siempre nos quedará Cambodia.

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Jaume “MrBison”