Editorial Octubre 2015: “El último de los independientes”

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editorial_octubre2015El presente editorial supone un regreso. No sé si esperado o no, pero un regreso. Por razones personales tuve que abandonar mi colaboración con The Sentinel a mediados de febrero, y es ahora cuando me dispongo a volver. En este período de descanso he aprovechado para hacer yoga, esgrima, natación sincronizada, aprender arameo y ganar diversos concursos de comer flanes. Y entre estas notables actividades, he ido poniéndome discos y leyendo sobre música, que las pasiones no se abandonan tan fácilmente.

Uno de mis recientes discos de cabecera es aquel glorioso “Photo-Finish” (1978) del maestro irlandés Rory Gallagher. Con su mezcla de blues y rock and roll hecha con mucha clase, Gallagher me ha proporcionado grandes momentos. Tengo especial debilidad por este “Photo-Finish” por dos motivos: uno, por ser el primer disco suyo que me llevé a los oídos; dos, por tener uno de los temas más cojonudos de la carrera de Gallagher, “The Last Of The Independents”. Ya sabemos todos que el rock and roll no está hecho de lírica ni de literatura, pero el mensaje de la canción me parece sensacional. La resistencia contra el régimen, el último independiente. Una declaración de principios, un acto de rebeldía.

Puedo decir que estos meses que he estado leyendo sobre música me han dejado un poco KO. Por dos motivos: uno, porque estaba acostumbrado a no hacerlo y a ocuparme de The Sentinel exclusivamente, ignorando qué se cocía en el vasto mundo de internet. Dos, porque la situación periodístico-musical de este país da un poco de lástima.

Vamos a situarnos en contexto. El internet de 2015 no tiene nada que ver con el de, pongamos, 2005. Si en los tiempos pretéritos de la red el personal se ponía en contacto entre sí en base a sus intereses comunes (música, política, literatura, etc.), en los tiempos actuales el personal ve la red como una prolongación de su vida privada. No estoy diciendo que haya que hacer amigos por internet, pero el hecho de que Facebook ya supere a Google en cuanto a número de visitas diarias ilustra muy bien el uso que damos a esta herramienta. Ya no buscamos información, opiniones o referencias. Los foros de debate (insisto, de debate) han muerto. Realmente, el debate en si es quien ha muerto en internet. Y la información ha pasado a estar en manos de unos poquísimos.

En el panorama musical ocurre algo parecido a pequeña escala. Las pequeñas webs han sido marginadas por las grandes. Grandes webs, no grandes críticos ni melómanos, ojo. En el periodismo musical escrito en inglés esto es muy claro. En castellano tenemos la suerte de no haber llegado aún a esta situación límite, pero, en contrapartida, tenemos que aguantar a un periodismo donde los músicos pasan por delante de la música. Donde lo privado, lo personal y lo morboso se llevan más importancia que la música en sí.

No hablamos ya de amiguismos, de un nivel pésimo de redacción o de reseñas que rozan la adulación, cosas que más o menos siempre han circulado con fluidez. Hablamos de un único periodismo banalizado y que es de todo menos musical. A veces no sé si estoy leyendo una noticia sobre rock and roll o el “Hola”.

Además, las ganancias y los beneficios publicitarios no se llevan bien con la libertad de opinión. En The Sentinel no es que no tengamos publicidad, es que no nos casamos con absolutamente nadie, posiblemente porque somos muy feos. Sí, formamos parte de ese selecto grupo de feos que son los últimos independientes. No somos los únicos, por suerte, pero casi, casi. Menos mal que Gallagher, desde el cielo, nos ayuda inspirándonos cada día para hacer un periodismo independiente y serio.

Jaume “MrBison”