ATLAS – Viernes 19 de junio de 2015, sala We Rock (Madrid)

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Viernes 19 de junio de 2015, sala We Rock (Madrid)

Para muchos es el mejor grupo de hard rock nacido en España en la última década. Tras dejar editaros dos discos (“Atlas” – 2008 y “Contra viento y marea” – 2010) y conquistar el corazón de gran parte del rockerío nacional, José Martos e Ignacio Prieto decidieron dejar la banda. Los hermanos Arias (Ángel y Manolo) intentaron continuar con otros músicos, pero la situación general del rock en España les hizo caer en el desánimo y el grupo se fue diluyendo hasta desaparecer. Sin embargo, el recuerdo que habían dejado esos dos discos y la calidad de sus directos nos habían hecho siempre desear un retorno. Por ello todos los amantes del buen hard rock nos alegramos enormemente cuando hace unos meses nos comunicaron la reunión de la formación original.

El caluroso viernes 19 de junio había sido la fecha elegida para la presentación de este retorno en Madrid. Desde semanas antes había un run-run en los mentideros cibernéticos en los que se palpaba una sensación especial. Ese día había que estar en la sala We Rock, el concierto prometía mucho. Además, según están las cosas quizás no habrá muchas oportunidades en el futuro para verles de nuevo.

conciertos2015_atlas_1906aSiguiendo mi costumbre, me acerqué a la sala antes de la hora prevista. En un bar cercano, el grupo y muchos amigos, seguidores y rockeros de a pie refrescaban el gaznate antes de entrar al concierto. Se palpaba la sensación de las grandes ocasiones. A pesar de que en Madrid estamos un tanto saturados de tantos conciertos, había algo especial que flotaba en el ambiente que nos indicaba que ese no iba a ser un concierto más. Finalizada la noche, todas nuestras buenas expectativas fueron ampliamente superadas.

Una vez dentro de la sala, me coloqué en el espacio reservado para los fotógrafos, justo a pie de escenario. Según se acercaba la hora de inicio, estuve observando con agrado cómo el público fue entrando en la sala hasta completar el aforo. Hacía mucho tiempo que no veía un lleno así con un grupo español, que además ni siquiera presentaba disco nuevo.

No había grupo telonero, así que directamente Atlas salió a escena, poco más tarde de las 10 de la noche. Una salida en tromba con “2040”, que enlazaron con “Oveja negra” y “Condenado loco”, sin un momento de respiro entre ellos. La banda salió al escenario con el hambre de una banda adolescente y con el aplomo de toda la experiencia que atesoran estos músicos. Cada uno de ellos salió a darlo todo desde el primer instante, aunque si tuviera que quedarme con uno sería sin duda Ignacio Prieto. Formidable, con una exhibición constante de facultades vocales y una movilidad en escena pasmosa, no paró de saltar, rodar por el suelo y moverse ni un minuto. Realmente impresionante.

conciertos2015_atlas_1906bLa parte instrumental de la banda mostró estar al máximo nivel. Manolo Arias es majestuoso en escena y volvió a dejarnos constantes evidencias de que es uno de los guitarristas con más feeling del rock nacional. Y la base rítmica formada por Ángel Arias y José Martos no tiene parangón, son tantos años tocando juntos al máximo nivel que su compenetración es perfecta, amén de tener ambos un nivel técnico muy elevado.

Ignacio Prieto apoyó con una segunda guitarra en distintas fases del concierto. La primera de ellas fue “Parte de ti, parte de mi”, en cuyo final hicieron un arreglo vacilón que terminó con José Martos gritando el yabadabadú de Pedro Picapiedra. Y es que fueron varias las bromas que se fueron gastando durante el concierto, demostrando el buen rollo entre los miembros de la banda, algo que se transmitía al público.

Hablando de José Martos, su habitual ímpetu tocando la batería hacía desplazar el bombo hacia adelante, trayendo por la calle de la amargura al “pipa” (o “roadie”, que queda más fino) durante la primera mitad el concierto, hasta que apareció con un martillo y unos clavos para fijarlo a la tarima de la batería. Con dos cojones. Para enmarcar las palabras de Manolo Arias: “Bienvenidos a un concierto de rock y carpintería”.

conciertos2015_atlas_1906cUna pequeña intro en la que la parte instrumental cesó para dejarnos un breve pero precioso lapso vocal a cuatro voces, dio paso a “Demasiado bueno para durar”, el emocionante medio tiempo que nunca puede faltar en sus conciertos. La sala, llena hasta los topes, cantaba el estribillo animada por Ignacio, creando el ambiente de las noches más grandes.

El concierto avanzaba y sería injusto dejar fuera del comentario algún tema, porque todos ellos destacaron, tanto por su calidad como por la forma de ser interpretados. Tantos años de espera, tanto por el público como el propio grupo, unido a una sala llena hasta los topes vibrando con el concierto creó esa atmósfera mágica de las grandes ocasiones.

Ignacio Prieto nos iba presentando los temas, incluyendo de vez en cuando algunas explicaciones de las letras, como la historia de Homero contenida en “Odisea” o el sentimiento de rebeldía de “Abriendo los ojos”.

De vuelta a la caña con que empezaron el concierto, “Nosotros somos la revolución” exaltó las virtudes de estos músicos y mostrando que cada tema de ambos discos es un single en potencia.

conciertos2015_atlas_1906dEl concierto estaba en su ecuador, y la banda introdujo una fase de menos revoluciones. Comenzó dejando solo en el escenario a Manolo Arias, quien sobre una base pregrabada de teclados hizo un bonito solo de guitarra, con mucho feeling. A su término, salió del escenario dando el relevo a Ignacio Prieto, quien empuñó una guitarra acústica y tras bromear un rato con pequeños retazos de grandes temas del hard rock, hizo la preciosa balada “Quien ha sido un perdedor” en un ambiente entrañable. Tras ella, el resto de la banda entró en escena para hacer la otra emocionante balada de su repertorio, “Viviré”.

Ambas baladas fueron ampliamente coreadas por el público, cosa que también se podría decir de “Si me faltas tú”, de corte blusero y con una guitarra grandiosa de Manolo Arias.

El concierto se encaminaba a su final y la intensidad no bajaba ni un momento. “Da igual” fue un cañonazo y “Generación sin miedo a vivir” sonó fuerte y contundente, con los coros en el más alto nivel, tanto por parte del grupo como del público que, al menos en las primeras filas donde estaba yo, se sabía todas las canciones.

El concierto llegaba a su fin, a falta de los bises, y el propio Ignacio comentó que harían el habitual paripé de irse para luego volver. Nos prometió un largo tema para despedirse y varios de propina, y lo cumplió porque “El imperio de la ley”, al primer tema que se conoció de Atlas allá por 2008, fue alargado más de lo habitual, tras lo cual se retiraron a ese escobero que en la sala We Rock llaman “camerinos”.

conciertos2015_atlas_1906eUnos minutos de reclamo y los músicos fueron volviendo al escenario en una estudiada desorganización ficticia, que poco a poco convirtieron en el “Highway Star” de Deep Purple, que a su mitad convirtieron en “Unidos”. Tras él, le tocó el turno a “Nada que hablar”, tema rescatado de la última etapa de Ángel Arias en Barón Rojo, donde puso su voz en este corte de aquel “Ultimasmentes” y que ahora está incluido como bonus-track en la doble reedición de los discos de Atlas, ya cantado por Ignacio Prieto.

El concierto llegó a su fin con una pletórica versión de “No necesito a nadie” y el cierre definitivo con “Contra viento y marea”, tras dos horas y cuarto de una exhibición de lo que debe ser un concierto de hard rock.

Noches así justifican toda nuestra pasión por el rock. Conciertos como éste compensan todos los sinsabores que a veces conlleva este mundillo. Una banda de 4 maestros, un repertorio excelso, ganas para llenar un camión y una sala llena de fans deseosos de recuperar en una noche estos 5 años de ausencia de Atlas de los escenarios. Parece que sólo valoramos las cosas cuando nos faltan, así que no me gustaría que estas sensaciones que vivimos en este concierto de retorno sean flor de un día. Ahora depende de nosotros, los que estamos fuera del escenario, demostrar que esta reunión es “una nueva oportunidad” y que todos “unidos” les apoyaremos “siempre hasta el final” para que “de una vez por todas”, Atlas se mantenga como un grupo activo. No nos podemos permitir perder el lujo de perder bandas como esta.

Texto y fotos: Santi Fernández «Shan Tee»