Editorial Febrero 2015: “10 años sin ti. La estrella del Heavy Metal hispano”

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editorial_febrero2015Ayer sábado 31 de enero de 2015 se cumplían diez años desde que dejaba este mundo la añorada Azucena Martín-Dorado Calvo, más conocida en nuestro apasionante mundo del Heavy Metal como Azuzena Dorado. Nacida en Madrid el 12 de diciembre de 1955 y encontrada fallecida en su domicilio madrileño el 31 de enero de 2005 a causa de un edema pulmonar. Aquella cantante femenina que rompió cánones en un mundo dominado por los hombres, fue una de las pioneras en cantar Heavy Metal en nuestro país en la década de los ’80, consiguiendo ser la más reconocida en esa década y recordada por siguientes generaciones, aunque no como se merecía. Se dio a conocer y tuvo relevancia con el grupo Santa, banda formada en sus comienzos con el nombre de Viuda Negra por Juan Luis Serrano y Fernando Sánchez (la base rítmica y mítica de Obús), quienes tras ver a Azuzena cantar con Huracán (donde estaba el guitarrista Dios Ponce, también fallecido hace unos años), decidieron comenzar el proyecto junto a la vocalista y al guitarrista Jerónimo Ramiro (ya con una dilatada trayectoria, tocando entre otros con Ramoncín y sus W.C.? y Ñu). Una maqueta de dos temas compuestos por Juan Luis y Fernando hicieron que, el por aquel entonces sello referencia en el Heavy Metal de nuestro país, Chapa Discos, los ficharan para editar su primer álbum en 1984. Aunque los obuses pronto dejaban sus puestos, en el mismo 1983, para el bajista Julio Díaz (anteriormente en Mazo) y Bernardo Ballester (batería que había sido compañero de Jero en bandas como Barracuda, Naranja Ficción, Salamandra y Ñu). «Reencarnación» -con el torrente vocal y personal de Azuzena acompañaba unos potentes temas de Heavy Metal, e incluso algunos precursores en nuestro país del Heavy / Speed Metal, junto a Mazo y Evo- causa sensación entre los metaleros hispanos. En mi mente, y en aquellos que vivimos esa época, el recuerdo de la actuación de Santa en el programa televisivo Tocata presentando «Reencarnación» (también en dicho programa presentaron el segundo álbum). Además de la canción «Héroe de papel» grabada por mi hermano de la radio (cuando en emisoras nacionales se podían escuchar programas de Rock y Metal, o incluso en otros congeniaban perfectamente temas de Heavy Metal con otros estilos musicales) en una cinta de esas recopilatorias que grabábamos de la radio. Además del single que me pasó un vecino, que le había dejado, junto con otros vinilos (Saxon, Scorpions, Pink Floyd…), el camarero del bar de su padre, donde venían en la cara A «Mis noches tienen R´n´R» y en la B «Al lado del diablo». O las apariciones de Santa y Azuzena en la revista Heavy-Rock

Los problemas personales en Santa pronto empezaron a florecer, por guerra de egos entre Jero y Azuzena. En «No hay piedad para los condenados» (1986), también bajo etiqueta Chapa Discos, se cambió el estilo de las composiciones, con mucha más melodía, y adentrándose en terrenos de Hard Rock clasico y melódico. Además de Azuzena, Jero y Bernardo, Julio Díaz (luego en Sangre Azul) era sustituido por el bajista Diego Jiménez, y pasaban a quinteto con la entrada del teclista Miguel Ángel Collado (antiguo compañero de Jero y Bernardo Ballester). Aún siendo los dos primero discos de Santa diferentes en estilo, a ambos los considero obras maestras, conseguidas al principio grabadas de los cassettes originales dejados por mis amigos Mariano y Cristóbal, respectivamente, luego con el paso de los años los logré comprar en vinilo. Recuerdo también contarme mis amigos Mariano y Rober «Pitman» el ver a Santa, junto a Barón Rojo, en la localidad costera granadina de Motril. ¡¡¡Lo que hubiera dado por ver a Azuzena junto a Santa!!!…

… aunque años después tuve la fortuna de estar viendo a Manowar en una de las gradas del Pabellón del Real Madrid en diciembre de 1989, durante un rato junto a la inigualable vocalista, que por aquella época ya había iniciado su carrera en solitario, pero yo tampoco le supe dar en ese tiempo la importancia que merecía tal encuentro, aunque charlamos un poco, ella iba acompañada por un chaval, y cuando los norteamericanos hicieron el numerito de pedir a alguien del público para tocar la guitarra junto a ellos, la cantante animó a su acompañante a que fuera hacia el escenario a intentarlo, nunca sabré si era un chaval aficionado a la guitarra o uno de los guitarristas que acompañó en su carrera solista a la cantante. El caso es que su primer álbum, «La estrella del Rock» (1988), editado por el pequeño sello Luna Discos, se distanciaba del estilo al que habíamos conocido a la cantante con Santa, y el tema que daba título al álbum llegó a salir en Tocata, y lo grabé en cinta de vídeo, pero en aquella época me chocó la canción. Con el tiempo, si mal no recuerdo ya avanzada la década de los 90, conseguí «La estrella del Rock» y su segundo álbum «Libéración» (1989), éste volviendo al Metal, en cintas originales… y curiosamente a través del tiempo he escuchado mucho más el primero que el segundo. Percibiendo más matices de voz de la vallecana en las variadas composiciones, digamos simplemente rockeras, de ese primer trabajo, la mayoría compuestas por gente como Manolo Tena, Hilario Camacho, músicos de Labanda, Manuel Maestre (Cráneo)… Y aún más sorpresa me llevé al conseguir las ediciones en CD lanzadas hace unos años por Leyenda Records, y especialmente en la de «La estrella del Rock», en la que, entre otros temas extras, viene «Tengo un teatro», una canción que data de alrededor 1980 de la obra teatral «Pecar en Madrid», y donde escuchamos a una Azuzena inconmensurable a la voz, con unos registros vocales que llegan a poner los pelos como escarpias. Y es que la madrileña se curtió desde chica cantando, ya que en su familia había artistas flamencos, absorviendo como una esponja el mundo del espectáculo y siendo una todoterreno musicalmente, de hecho llegó a editar en 1982 un single de estilo totalmente opuesto y diferente a lo que vendría después con Santa.

Una lástima que, sin apenas trascendencia con sus dos discos en solitario y realizando algunos conciertos en la capital del país, abandonara su carrera musical y pasara a regentar pubs en Madrid y Alicante. Bastantes años pasaron sin tener noticias de la vocalista hasta que nos enteramos de su muerte aquel fatídico 31 de enero de 2005. Como muchos otros músicos apreciados y adorados, nos quedará su increíble voz en las canciones de Santa y en solitario, además de sus colaboraciones en temas de Casablanca, Franky Franky… Hace años se hizo un concierto homenaje en su honor, pero creo que este décimo aniversario ha quedado un poco en el olvido, lógico, estamos en Is-Pain, y no se pueden pedir peras al olmo, pero lo justo hubiera sido haber montado un concierto especial con la mayoría de los músicos que tocaron con ella y diversas cantantes, pero bien ensayado, trabajado y preparado… eso creo es una utopía en este país.

«Soy una más en esta selva

Soy una más, apostando sólo a ganar

Soy una más en esta selva.»

Starbreaker