The Sentinel: Weekend Warriors - Crónica de una muerte anunciada

Crónica de una muerte anunciada, ¿que por qué ese subtítulo? Pues es muy sencillo: cuando emprendes un viaje y tienes mil cosas que hacer y mil sitios que visitar en un mísero fin de semana (que al final se reduce a un solo día, en este caso el sábado) ya sabes de antemano que no vas a salir muy bien parado (en todos los sentidos, física, psíquica y económicamente), pero también sabes que el esfuerzo bien puede merecer la pena, y de hecho así fue.

Primera fase. El tren (a lo Leño)

Todo comenzó allá a las 14:00 h. del viernes 14 de diciembre, tras acabar cada uno de los componentes de la expedición (Antonio Napalm, Santaje, Bubba y Aguskill) con nuestras correspondientes labores (unos dormir y otros currar), hora en la cual comenzamos a llegar a la estación de autobuses de Benidorm donde supuestamente saldría el bus de las 14:30 con destino a Alicante, y decimos “supuestamente” porque de dos y media nada. Las tres menos cuarto y el autobús sin llegar. Nervios. Aguskill con Silvia (su novia, que había ido a “despedirle”) en la estación de Villajoyosa esperando nuestra llamada (él se incorporaría en dicha población, y por eso había que indicarle bus y hora nada más pillarlo), con el móvil en una mano y la botella de Cerol en la otra (sorry Rust, no llegó a su destino): “¿Pero dónde estáis? ¡Que son las tres menos cuarto y el tren sale a las cuatro!”. Decisión de última hora: canje de billetes por dinero (tras convencer a la señorita de la estación) y plan nuevo, nos vamos en el coche del Bubba (con padre incorporado para que traiga de vuelta el carro, claro) y recogemos a Agustín en La Vila. Y comienza la cuenta atrás, a lo Europe.

Las 15:00 h. pasadas y aún estamos en Villajoyosa, risas de nerviosismo y pláticas de lo más variopinto: el señor Fernández alias “The Butcher” (o sea, el padre del Bubba) informándonos que antes la marcha estaba en Villajoyosa, y que poco a poco se fue trasladando hacia nuestra localidad (Benidorm). Recordando viejos tiempos, vamos. Hablamos de Camilo Sesto, de si es mejor por autopista o carretera y de que esto empieza a tomar tintes a lo Willy Fog (por eso de ir contrarreloj, coger los trenes en marcha y demás), qué recuerdos (¡corre Bully estúpido, perderemos el tren!).

Y finalmente lo logramos (¡prueba superada!), con dos minutos de margen (sobraos), y encima al Aguskill que le da por ir a comprarse el “Hola!”. Vaya tela. Y cómo no, nos toca el último vagón (a lo Barricada), así que a seguir corriendo.

Durante el trayecto nos encasquetan “The Grinch”, y con dos minutos tenemos suficiente. Es tiempo de consultar nuevas (y clásicas) publicaciones metaleras: Popular 1, Rock Hard, Rock Sound, Battle Hymns’zine, Erukto’zine (english edition) y el primer número del Metal Mania’zine (¡Hail René!), de todo un poco.

Segunda fase. The Arrival (a lo King Diamond)

Atocha se acerca (bueno, el tren), y el Peto (Jose Alfonso Puerta, también conocido como king_diam, nothingsacred2001, etc. en los foros), miembro de esta web, aguarda con la parienta (¡hello Raquel!, lo que tuviste que aguantar).

Llegada a la citada estación, cogemos los aperos y ya, subiendo por la rampa de la misma, se oyen los primeros ladridos: Uah, uah, uah!!! No cabe duda, es él. Abrazos y saludos varios y nos subimos al coche (cuatro plazas para séis personas, no está mal). A la altura de Neptuno la poli no da crédito a lo que ve. Somos jevis. Con las maletas en el coche y con el cansancio del viaje no nos lo pensamos dos veces: hay que aprovechar y empezar ya. Aparcamos el carro en el parking y nos dirigimos al Burger King más cercano (Gran Vía), el presupuesto no da pa más. Tras hacer la buena acción del día (cedemos muy gustosamente un vaso-regalo del Burger a una niña que pide limosna, y que curiosamente lo que quería era el vaso) salimos a la calle a comprobar que es cierto, en Madrid hace un frío de cojones.

Tercera fase. Afterdark: toma de contacto

Sin dudarlo un momento nos ponemos en busca y captura del Afterdark, conocido garito heavy de la zona de Huertas, por si se nos escapa de la ruta del próximo día (sábado). Al final caería de nuevo. Durante la búsqueda no fueron pocos los relaciones públicas de garitos que nos abordaron (“chicas guapas, buena música, if if, between between –sí sí, entre entre-“, y nosotros claro, claro...). Al tercero ya le cortamos: “¿Y el Afterdark?, ¿dónde está?”. El tío que pone cara de asombro e incertidumbre, mira a su compañero y dice (con un claro tono argentino): “¡¿Afterdark?, ¿es eso de los locos, no?!” (y nosotros mirándonos como diciendo, ¡por fin!). Finalmente nos indican el sitio exacto y le prometemos tomarnos una a la vuelta en su bar (ja ja ja), otra vez será.

Llegamos a la puerta (esto parece el templo del metal), que por cierto, no se ve el nombre por ningún sitio (pero se intuye). Entramos y nos recibe King Diamond con su reciente “House Of God”, concretamente con “The Trees Have Eyes” (joder, si se está como en casa). Destacar sobre todo la decoración del antro, muy acorde con el ambiente. Comprobamos que hay infierno, perdón Fernando, planta baja, y vamos a husmear. Caen videos de Blind Guardian (“Bright Eyes”), Sepultura (“Inner Self”), Cathedral (“Witchfinder General”) y Cradle Of Filth (lo nuevo) entre otros, y también los primeros cabezazos con la primera (y única) ronda. Aguskill se separa del grupo y se dirige a la barra a por una segunda, pero el intento es fallido:

- “Agu, Agu, ¿dónde vas?”, interroga Jose Alfonso.

- “A pedir otra”, contesta.

- “Agu, que se nos escapa de las manos, déjalo pa’ mañana”, insiste.

- “¡Puta!”, sentencia el Agu con cara de desolación por la aparición de un nuevo padre a los 27 tacos. Mu fuerte.

Lo bueno es que al final le daríamos las gracias por frenar el ímpetu inicial. Al día siguiente hubieramos pagado el atrevimiento...

Posteriormente llegaríamos a Boadilla del Monte (sitio de hospedaje), donde asentaríamos posiciones y descansaríamos para lo que se nos avecinaba. Mañana será otro día... (y qué día).

Cuarta fase. Arrasando Madrid (a lo Ñu), ¿o fue al revés?

Nada más encender los móviles de buena mañana tenemos un mensaje de Shan Tee preguntándonos por la ruta que vamos a tomar y por un posible punto de encuentro, pero como a esas horas mañaneras aún no sabemos nada emplazamos la quedada para más tarde. Tras un suculento desayuno con bizcocho-glassé y bollería variada nos ponemos otra vez en la ruta (a lo Obús –esto de las citas empieza a cansar-): autobús Boadilla-Campamento y metro hasta Gran Vía.

Una vez allí se produce una escisión en el combo: Antonio Napalm, que pese al pseudónimo no es amante de esta música (lo de “Napalm” viene simplemente porque los vió en directo una vez –y todavía tiene pesadillas por las noches...-), ocupará su tiempo en el Museo del Prado mientras el resto (Aguskill, Santaje y Bubba) hacen sus compras musicales. Pues a ello vamos. Nos dirigimos hacia “La Metralleta”, una de las tiendas que conocemos de veces anteriores, en busca de algún clásico (preferiblemente vinilo) que llevarse al estante. De camino se nos cruza otra tienda, La Gramola (de dimensiones inferiores), y la abordamos. En ella vemos cosas interesantes (están a punto de caer discos como “Lick It Up” de Kiss, material de Van Halen, una versión “spanish” del “Killers” de Maiden en cassette titulada “Asesinos” e incluso algo de Europe), pero nos retenemos (por lo que podamos encontrar después) y lo dejamos para más tarde.

Por fin llegamos al subterráneo que conduce a La Metralleta, donde nos ponemos manos a la obra (¡esos dedos negros de pasar discos!). Empiezan a caer cosas en el carro: Loudness “Soldier Of Fortune”, Van Halen “Diver Down”, Destruction “All Hell Breaks Loose” y algo de Rap cañero para Santaje (todo en CD); Bon Jovi “7800º Fahrenheit” (vinilo), Barón Rojo “Volumen Brutal (English Version)” (vinilo) y Scorpions “Blackout” (vinilo) para Aguskill; Pretty Maids “Sin-Decade”, Rainbow (“Long Live Rock ‘N’ Roll” y “Down To Earth”), “Shout At The Devil” de Mötley Crüe, “Acorralado Por Ti” de Ñu y “World Wide Live” de Scorpions (todo vinilo) y “Creatures Of The Night” (CD) para el que suscribe (Bubba). Puro fetichismo/coleccionismo (muchas de las cosas ya las teníamos en otro formato o estabamos jartos de oírlas). Lo bueno fue la entrada al almacén de la tienda: en un ataque de ansiedad, Aguskill y un servidor nos metimos en una especie de trastienda a ver discos, muchos de ellos sin precio, y el dueño casi nos echa literalmente de allí (“venga, mejor iros fuera, que todo esto está en los mostradores también”, qué salao, je je...). Por cierto, buena colección de singles, aunque un poco carillos (estuvo a punto de caer el “Reencarnación” de Santa, pero mil pelas un maxi...).

Cual topo de su madriguera salimos del subterráneo con las bolsas en la mano. ¿Y qué pregunta Santaje?

- “¿Vamos a La Metralleta entonces?”, a lo que responde Aguskill:

- “Santos, mira las bolsas...”. 2 horas en la dichosa Metralleta y no se había coscao el tío!!

Pues lo dicho, pasamos de nuevo por La Gramola y Santaje se adueña del “5150“ de Van Halen, que ya le había echado el ojo en la visita anterior. Ya tenemos más discos y menos dinero.

A continuación es hora de comprar algún que otro souvenir para los más allegados (para que vean que nos acordamos de ellos en nuestras salidas, je je), además de algún décimo de lotería (a las señoras de la puerta claro está, que cualquiera hace cola con el frío que hace y con el tiempo de que disponemos); y así hacemos, sobre todo Aguskill, que se había perdido el cumple de su hermana por el viaje que nos ocupa (pero bueno, le pusieron un cubata en su honor al lado de la tarta –no le busquéis sentido-). Justo a la salida de la tienda de regalos recibimos la llamada de Shan Tee, el cual se descojona al contarle que nos estamos quedando sin blanca. La cita: 16:30 h. en el Café Jamaica, esquina Gran Vía con Princesa, a la que no faltarán maese Alvar de Flack, esposa e hija. Allí estaremos.

Hora de comer. Se reincorpora al grupo Antonio Napalm (tras su incursión al museo) y nos metemos en el primer antro que vemos en Plaza Santo Domingo (ni tenemos los bolsillos como para delicatessens ni el estómago como para seguir buscando), donde nos metemos entre pecho y espalda unos buenos platos combinados. Y viene lo cumbre, lo máximo: mientras engullo me encuentro mirando hacia la calle, frente al cristal, y veo a lo lejos cómo se va acercando poco a poco una silueta que me es muy familiar. ¡No puede ser, es él! Sin dar pistas simplemente suelto a mis compañeros comensales un: “¡preparáos para sacarosla!” (expresión típica nuestra que demuestra sorpresa/admiración, lo de “sacársela” digo). ¡El gran Chiquito de La Calzada por la misma!, ¡¡¡apiticainderocíodemor!!!, ¡¡¡y nosotros con la comida en la boca!!! La verdad es que se libró de una buena, porque si nos llega a pillar por la calle... (mejor así, que nos habríamos cargado el carrete, y para la noche hacía falta).

A lo largo de la comida recibimos la llamada de Jose Alfonso (nuestro casero), que dicho sea de paso estaba currando el pobre, diciendo que se incorporaría al grupo a la hora del café más o menos y que nos volvería a llamar para quedar en algún lugar exacto.

Después de comer y como teníamos algo de tiempo por delante fuimos al Fnac a seguir con las compras y a hacer tiempo mientras llegaba J. Alfonso. Aguskill se compró el “Skeleton Skeletron” de Tiamat y Santaje hizo una buena desvalijada de DVD’s (Manowar, Mötley Crüe, Rage, Dream Theater..., en fin, una burrá); al cabo de un rato J. Alfonso llamó, se incorporó al grupo y acto seguido fuimos a la cafetería donde ya estaban Santi (Shan Tee) y Rubén (Alvar de Flack) con su mujer e hija. Tras las pertinentes presentaciones subimos a la planta de arriba para tomarnos unos cafeses y de paso enseñar las compras (anda que tardaron en cotilleárnoslo tó).

Tras una amena conversación (que no se puede reproducir aquí por posibles represalias) pagamos la cuenta y nos piramos. A la salida, la señora de Flack captura el momento con la instantánea, grato recuerdo para la posteridad (a ver si lo escaneas y te lo pasas pasas jodío). A unos los emplazamos hasta próximas visitas/quedadas (Alvar & familia) y a otros hasta la noche (Shan Tee). Y no contentos con arramplar con las compras mencionadas hasta ahora nos dirigimos hacia Sun Records, donde definitivamente nos despedimos de Rubén y familia (que gustosamente nos habían acompañado hasta la puerta y que se dirigían rumbo Cortylandia). Decir que pillamos tarde la tienda (la mayoría íbamos ya a esas alturas con el dinero más justo que la bofetá al gitano, que ni faltó cara ni sobró mano), aunque Santaje insistía con lo de los DVD’s (cayó el de Spinal Tap, y van...).

Pues eso, que con el dinero en reserva (para la noche, claro) pillamos el Alfonso-móvil y nos dirigimos de vuelta a Boadilla para descansar una miaja y meter algo en el estómago.

Una vez allí nos ponemos en contacto con otra de las personas de la quedada (y miembro de esta güeb), nuestra preciosa Kiky, que tras cenar con la family (que había venido desde Alicante de visita) se incorporaría al grupo, concretamente a las 23:00 h. en la puerta del Lemmy, Argüelles. Ahí nos vemos. Aguskill también se pone en contacto con Jaime, otro madriles colega de esta casa de años ha (profesor de la UNED de día y guitarrista metalero de noche, aunque últimamente poco...), que asegura que aparecerá. Otro más, verás que crazy night...

Después de la cena y de meternos los primeros ceroles los vecinos de abajo subieron para llamarnos la atención porque a su entender arrastrábamos los muebles, ¡no teníamos nada mejor que hacer! Esto nos supuso un cierto retraso para pillar el bus que se dirigía a Moncloa, así que corriendo nos dirigimos hacia la siguiente estación, ya que en la primera ya había parado y otra vez por los pelos lo pillamos. ¡Vaya estrés!

Quinta fase. Crazy crazy night (a lo Kiss)

Una vez en Moncloa Agus llama a Jaime para concretar el sitio, pero Jaime dice que prefiere vernos mañana ya que se le ha hecho muy tarde, con lo que Agus comunica al resto del grupo: “Jaime out, ¡que siga la crazy!”. Así que nos dirigimos hacia los bajos de Argüelles, más en concreto a la puerta del Lemmy, que era el lugar donde habíamos quedado con Kiky. Al llegar, Bubba (el único que la conocía personalmente) no podía aguantar más y se metió dentro para mear, mientras que el resto seguimos esperando fuera. Al poco llega una chica que se queda en la misma puerta, ¡tiene que ser ella, fijo! Así que Antonio Napalm se acerca y efectivamente era Kiky. Tras las presentaciones sale Bubba del Lemmy y ahora sí, ¡todos adentro!

Empiezan a caer los primeros minis de “butano”, una bebida que ya conocíamos de la vez anterior que estuvimos en Madrid (gira del “Jugulator” de Judas), y junto con el butano empiezan a caer los primeros clásicos: Maiden, Barón, Obús, Motörhead (qué raro), W.A.S.P., en fin, como en casa. Y tras charlar, pribar y cruzar (esto último mejor que no sepáis lo que significa) nos dirigimos al Tuareg, lugar donde Kiky tenía ganas de ir, y que estaba al ladito. El caso es que el sitio estaba abarrotao y no pudimos ni entrar, pero al lado también teníamos el Orion, así que nos metimos allí y empezaron a caer más minis y más clásicos. También presenciamos como echaban a un borrachín del lugar (qué mal rollo).

Otra de las notas curiosas fue ver anunciada una fiesta (en el mismo lugar) de King Diamond que se iba a celebrar después de que éste tocase en Madrid (por curiosidad me gustaría que si alguno de los que leéis esto estuvísteis dejáseis un post en el foro para contarnos en qué consistía). Y junto con los minis caían nuestros gorgoritos y guitarrazos. El Orion en cuanto a música es muy parecido al Lemmy; no faltaron temas emblemáticos de Helloween (“Victim Of Fate”), Manowar (“Blow Your Speakers”), Guns ‘N’ Roses (“Nightrain”), Saxon y todo lo que se nos olvida...

Después del Orión volvimos a intentar arrasar el Tuareg; esta vez había menos gente y entramos, y más minis, estos creo que costaban 1200 pts. 3 minis, lo cual no esta nada mal. Este lugar es muy similar también al Lemmy y al Orión, pero aquí ponen más heavy nacional (¡Panzer!), aunque todo hay que decirlo, la srta. Kiky se encargó de pedirlo. A diferencia de los anteriores aquí en la pantalla de TV no ponían videos musicales, sino que estaban poniendo “Cobra” (¡todo era clásico, hasta eso!), y cuando acabó la peli nos fuimos (joder, esto suena como si hubiésemos ido al cine, agus).

Un mensaje al móvil decía que Shan Tee y Pedro Giner ya estaban en el “Excalibur” (parece ser que el Afterdark estaba hasta los topes, y decidieron anticipar la ida a la citada discoteca vallecana), así que allí nos veríamos. Con un pedal de dimensiones considerables nos dirigimos en busca de un Taxi para que nos llevase al “Afterdark” (no se nos iba a escapar). En el primer taxi que encontramos subieron Santaje, Bubba y Kiky, y en el segundo (que tardó mucho más en aparecer) Peto (Jose Alfonso), Antonio Napalm (que haría una parada en un lugar donde había quedado con unos amigos) y yo (Aguskill). Así que Antonio Napalm out, ¡que siga la Crazy!

No recuerdo dónde paramos, el caso es que el Peto no sabía dónde estábamos y yo menos, así que comenzamos a andar y casualidades de la vida, nos topamos con la misma puerta del “Afterdark”. Aquí fue donde hicimos una llamadita al sr. Javibacky (para informarle de la evolución de la “crazy” y contarle que ya íbamos puntas y tal). Al entrar vimos al grupo y nos volvimos a juntar; otra vez más minis y adelante... El “Afterdark” es un lugar más grande que los que hay en los bajos de Argüelles (ya damos una descripción más arriba); por cierto, ¡volvió a caer el video de los Cradle!

Bueno, resumiendo y retomando el tema (Bubba), como bien dice el Agus a esas horas ya con un torpedo considerable y alcanzando unos agudos que ni el propio Halford (o al menos eso nos parecía a nosotros). Tras deleitarnos un ratito en el citado After Kiky nos dice que se retira, que al día siguiente hay faena pendiente. Tras varios intentos fallidos de convencerla de que se quede (¡lo primero es lo primero leche!) fotos para el recuerdo y las despedidas y los emplazamientos a nuevas quedadas. Kiky out, ¡que siga la crazy!

Los que quedamos (Santaje, Peto, Aguskill y un servidor) pillamos un taxi y nos dirigimos rumbo Excalibur, Vallecas (donde aguardan Shan, Pedro y Rust). En el trayecto tenemos una grata charla (etílica) con el joven taxista, que parece ser degustador del buen rock. Hablamos de Lenny Kravitz y Twisted Sister entre otras cosas (o al menos eso creo recordar). Por cierto, el tío con la calefacción a todo lo que da, así que entre eso, el alcohol y los pies de Santaje os podéis imaginar... cocidos.

Agus y Peto no paran de descojonarse, algo traman. Efectivamente, justo al llegar a la puerta del Excalibur dicen que se vuelven al Lemmy, que tienen pendiente una canción de Muro que no les han puesto antes.

- “Anda, salid cagando leches ahora mismo del coche y dejaos de paridas” (si es que no se les puede dar de beber)

Finalmente los disuadimos de tan descabellada idea y nos vamos padentro (the four horsemen y un bote de banderillas picantes que portaba mr. Alfonso toda la noche –que no, que no le busquéis explicación-).

Nada más entrar vemos a Shan Tee que nos hace ademanes con el brazo. Efectivamente está acompañado de mr. Pedro Giner, un ilustre donde los haya de la prensa metalera (¡esa Guía del Rock Duro indispensable!). Tras los pertinentes saludos y presentaciones Shan Tee se va en busca y captura de Rust, que andaba (a trompicones, claro) por ahí con una tajá que no tenía nada que envidiar a la nuestra. Y por fin aparece, ¡y qué tía más maja, de verdad! ¡Y encima es más heavy que el viento!

Empieza la charla (o más bien el balbuceo), en la que cosemos a preguntas al sector más veterano (Pedro/Shan), sobre todo por parte de Alfonso y el menda, aunque eso los que mejor lo pueden contar son ellos, porque el recuerdo de la conversación por nuestra parte es más que borrosa, je je...

Entre “os acordáis de aquella gira” o “¿qué os parece tal disco?” van cayendo clásicos, véase Dio, asedecé, Heaven’s Gate... y las guitarras ya tocan el suelo. Llueven las fotos (y los cubalitros de whisky) y la locura se empieza a mascar en el ambiente. Santaje levanta a hombros a todo el que se le acerca (menos mal que están las fotos, que si no dirías que es coña), Rust se encuentra entre dos aguas, por un lado alterna con nosotros y por otro con unos amigos que también andaban por allí, y Alfonso y yo nos turnamos en la plática con Pedro y Shan, dependiendo del tema que suene. En el “Resurrection” se para la charla en seco y guitarras imaginarias al viento. Me pregunto que opinión se llevarían dos personas serias como Pedro y Shan Tee con semejante espectáculo.

Y llega otro de los momentos cumbres: un viejo conocido de esta casa, el rey del Black Metal vallecano, el señor Pascual alias Blackiemendie (un híbrido entre Gargamel y Juan Tamaríz, ver foto) merodeando por la sala. ¡A por él! Tras echarnos unas risas y hablar de tiempos pasados (esa Josele Román, ¡Melania al poder!) le dejamos marchar y nos reunimos con el grupo. Al poco tiempo la sección veterana anuncia su retirada (los años no perdonan, je je), y así hacen. Tras las pertinentes despedidas y aquello de “¿para cuándo la próxima?”, volvemos a coger los instrumentos (imaginarios, claro) y a lo nuestro. Pedro y Shan Tee out, ¡que siga la crazy!

Nos vamos de cabeza a la pista (más ciegos ya que Serafín Zubiri) y ¿qué nos ponen? “The Sentinel”, ¿de qué nos suena a nosotros esto? Rust, que estaba en ese momento en el grupo “paralelo”, aparece como por arte de magia (en cuanto escuchó el primer acorde salió zumbando en nuestra busca, ¡qué detalle!) y coge el bajo, que era el instrumento que quedaba. Vaya tela. Blackiemendie observa desde arriba de la escalinata perplejo, sí hijo sí, seguimos siendo nosotros, hay cosas que nunca cambian...

También hay tiempo para el pasteleo (en el buen sentido): “Cherokee” de Europe, “Runnaway” de Bon Jovi, Scorpions... (la verdad es que no sé ni cómo me acuerdo). Peto baila por inercia (está dormido de pie), y Santaje, Aguskill y un servidor tenemos que franquearle literalmente para que no se caiga al suelo. Lo más. Rust (que se había ido y había vuelto a aparecer) anuncia que se marcha (en compañía, por cierto). Un placer. Rust out, ¡que siga la crazy! (pero poco)

Pues eso, que ya va siendo hora de retirarse (el Peto se cae literalmente), así que nos dirigimos hacia la puerta. ¿Y quién entra? El teclista de los Ñu, al que abordamos rápidamente y le hacemos saber lo mucho que nos gustó el concierto que dieron recientemente en la Sala Stereo de Alicante. Le hablamos de The Sentinel y dice que nos conoce (¡¿?!), y nos cuenta que el Molina ya está mu viejo pa salir a “arrasar Madrid”. Foto y pa fuera. Ha sido épico.

Taxi-metro-bús (qué odisea), o mejor dicho o-bús, porque la que lió nuestro querido Alfonso Puerta en el mismo ya fue la guinda del pastel: el tío que se empieza a poner blanco y a hacer ruidos gástricos difícilmente reseñables aquí. ¿Resultado? El autobús parado en mitad del trayecto a Boadilla y todos sus pasajeros contemplando por las ventanas a mr. Alfonso echar la raba cual poseso en pleno exorcismo. Lo máximo, y para colmo pierde las banderillas...

En fin, poco más que añadir (¿todavía queréis más?), por la mañana a hacer las maletas y pa casita. De vuelta más prisas (para variar), vista con Eddie (la mascota de Maiden) en el tren (no preguntéis) y taxi Alicante-Benidorm, ya que no quedaban buses de línea (putadón). Ni un duro en el bolsillo, un palizón a cuestas de órdago y al día siguiente a currar, pero estoy convencido (y creo que hablo en nombre de todos mis compañeros) de que ha merecido la pena.

Gracias una vez más a todos los que nos aguantasteis, nos lo pasamos en grande, de verdad, si no fuera por momentos así nuestras vidas serían mucho más aburridas. Y a los que faltasteis ya sabéis, la próxima vez no habrá excusas que valgan. Un abrazo a todos, nos vemos en la próxima batalla.

Texto: Aguskill & Bubba