The Misión - Yo, el Español Missionero

The Mission o The Mission UK (en USA), es uno de los grupos góticos bandera que siempre me han apasionado.

Sus letras y sus melodías son algo que desde la primera vez que las oí (allá por el año 1988, dos años después de la formación del grupo), me han hecho convertirme en un gran seguidor de todos sus discos (llegando a tener una de las discografías más completas de la banda incluidos videos y discos bootlegs o piratas). Hacen una música de esa que cada vez que la oyes te gusta más porque mejora con el tiempo al igual que el buen vino.

UNA PEQUEÑA INTRODUCCIÓN

La banda se deshizo en 1996 tras no funcionar su segunda formación, pero en 1999, el bajista Craig Adams dejó The Cult para volver a The Mission con Wayne y trajo consigo al batería de dicho grupo, Scott Garret. Juntos hicieron el disco y la gira Resurrection en 1999, pero abandonaron a Wayne en mitad de la gira Aura Tour 2002 de su nuevo disco AURA, dejándolo en la estacada.

El primer concierto tras la ruptura fue en Sala Republicca (Valencia) y recuerdo que Wayne se burlaba del nuevo bajista Richard Vernon cuando se equivocaba en alguna canción. En mitad de la actuación mostró al público la botella de vino que siempre lleva consigo y dijo: “este vino es portugués, mejor que el de España”, para provocar al auditorio y ganándose varios silbidos.

Mr. Hussey, terminó la gira haciendo actuaciones en solitario y en acústico.

Y tras esta breve introducción del grupo, comenzamos el relato que nos ocupa:

En Noviembre 2003, mi empresa me obligó a coger los días de vacaciones que me restaban antes de finalizar el año y coincidió que esa semana, Wayne Hussey (el vocalista y líder de la banda) actuaba en solitario en nuestro país vecino, Portugal.

Mis colegas trabajaban entre semana y a los que no, tampoco les gustaba tanto el grupo como para ir a Portugal a verlos. Así que pensé, ¿qué hago, me quedo en casa jugando con el ordenador o me voy a Portugal y veo el Wayne Hussey el mismo show cuatro días? La respuesta era obvia.

El viaje en coche desde Alicante, las 2 primeras citas eran en Oporto, la tercera en Coimbra y la última en Lisboa.

PRIMER CONCIERTO EN OPORTO

En Oporto actuaban en un garito que se llamaba “O mercedes e millor que o teu” osease “mi Mercedes es mejor que el tuyo”. Bajaba la ventanilla de mi coche para preguntar donde estaba, pero me contestaban en portugués: “español cabrón, a presumir de coche a tu país” o algo así.

El concierto empezaba a las 22:00h y era justamente, la hora a la que llegué a la ciudad. Se me había hecho tarde, busqué una pensión donde tras dejar las cosas me indicaron que eran las 21:00h ya que en Portugal es una hora menos.

¡Qué dicha! Además la Riviera, zona donde se encontraba el Pub, estaba casi al lado de la pensión.

Me puse mis mejores galas siniestras, y me dirigí al sitio en cuestión. Estaba a orillas del río Duero y bajo el puente de San Luis, en un callejón en la zona antigua de la ciudad y bajando unas oscuras escaleras. Daba miedo de verdad y más aún yendo solo, pero los siniestros no le tememos a nada.

En “O mercedes es millor que o teu” cabían unas 200 personas más o menos, había un reservado en la parte superior con mesas donde me acoplé a beberme unas copas y a practicar mi nulo “portugués” antes de que comenzara el evento.

Por fin las luces se apagaron y el concierto comenzó con el “Raising Cain”. Yo me sabía todas las letras de sus canciones y no podía evitar cantar. Con la castaña que llevaba encima pedí que tocara el “Grapes of Wrath” y la tocó, y no pude evitar tener que bajarme del gallinero y ponerme cerca del escenario.

La cuarta canción fue el “Swim with the dolphins”, y a mitad de la canción Wayne paró de tocar y dijo en inglés: “Oigo a alguien del público que se sabe nuestras canciones”. Todos se quedaron callados y empecé a gritar: “yo!, yo!” y me subí al escenario.

Wayne se quedó un poco sorprendido y me dijo que cogiera el micrófono. Lo primero que se me ocurrió decir fue: “el vino de España es mejor que el portugués”.

Los asistentes empezaron a silbar y a decirme de todo en la parla hereje, lo tomaron como un insulto, ya que Oporto es la cuna del vino de Portugal, y Hussey, para cambiar un poco de tercio comenzó a tocar unas notas del “Swim…” con su guitarra electro-acústica.

Me quedé mirándole como diciendo “me he quedado en blanco” y paró de tocar. Entonces le pegué una patada al pie de micro quedándome solo con el micro y empecé a gritar, más que cantar, el estribillo de la canción que recordaba (solo 4 frases).

La gente comenzó a aplaudir y me bajé del escenario recibiendo varias palmadas de ánimos en la espalda y Hussey dijo: “Sras. y Sres., esto es fantástico” o algo así.

Sonaron las canciones más emblemáticas de la banda: Wasteland, Beyond the pale, Deliverance, Butterfly on a Wheel, Severina, Blood brothers, 1969, Kingdom come, Tower of strenght, Garden of delight, Mr. Pleasant, Forever more y algunas canciones de Aura, como Evangeline, Slave to lust, Mesmerised, Dragonfly. LA CREMA!

El concierto terminó tras dos horas y la gente en lugar de pedir otra canción, estaban todos callados. Pensé que en Portugal tenían una forma de ser más europea. Yo primero pedí otra copa y luego otra canción a gritos, provocando las miradas de todos los asistentes y consiguiendo que varios de ellos me siguieran. “Otra” en portugués se dice igual, me contestó uno de los presentes ante mi ignorancia. Pero ya había hecho dos descansos y no salió otra vez.

Salí del garito hacia mi coche y saqué del maletero una botella de vino Rioja de 3 € que había comprado en el Mercadona, le puse un post-it con la dirección de una web que hice hace tiempo del grupo (http://perso.wanadoo.es/themission/) y que no tiene muchas visitas y me dirigí a “O mercedes…” para dársela al Hussey.

Los porteros no me dejaban entrar con la botella, yo le decía “regalo para Hussey”, pero no se enteraban. Se montó un corro a mi alrededor de curiosos que querían ver qué pasaba y uno de los porteros, al ver el pollo que se había montado, entró y volvió con el manager / guardaespaldas de Hussey. Le di la botella y le dije en inglés que era un regalo de España. Y le llevó la botella.

LA SEGUNDA ACTUACIÓN EN OPORTO

El segundo día fue más tranquilo, por la mañana estuve visitando las Caves del vino y las bodegas de Taylor y Croft, dos de las más prestigiosas de Oporto, y me llevé varias botellas de recuerdo, vi el partido de Copa de Europa “Oporto vs. Lenns”, cené en las casas de los pescadores de la Riviera y aparqué el coche cerca de “O mercedes…” dispuesto a ver la actuación por segunda vez. Vi a dos gorrillas que venían hacia mí con pinta sospechosa. Creía que me iban a pedir dinero por aparcar, pero me sorprendió oír: “hey! Tú eres el español, tú fuiste al concierto ayer!” me preguntaron si fumaba y me invitaron a “hach”, pero les dije que sólo fumaba tabaco. Me preguntaron de qué parte de España era, pero no conocían Alicante, les dije Benidorm y eso sí que lo conocían y les sorprendió que hubiera ido tan lejos sólo para ver el concierto.

En la entrada del local noté cómo algunos asistentes del día anterior me miraban de reojo, ya que me recordaban de cuando subí al escenario, pero las canciones, el concierto fue más tranquilo, había menos gente, no entraban tantos whiskies y en las canciones que interpretó Hussey en acústico y con su piano, se notaba una gran pena y melancolía en la actuación, Amelia, Dancing barefoot, Love me to death, Mercenary, Swoon, Bird of passage…

Me había dejado un colega un mini-disk de Sony para grabar la actuación, y lo metí en la sala, pero cuando terminó el concierto me di cuenta de que no se había grabado, se estropeó la batería. Hubiera sido un buen recuerdo. No recuerdo exactamente el orden de las canciones, ni siquiera las apunté y creo que confundo algunas hasta de día.

COIMBRA

Coimbra es una ciudad militar y universitaria, no era tan bonita como Oporto y actuaban en una discoteca que se llamaba Le Son situada en una zona de naves industriales. Una de ellas era la discoteca.

En aquella zona sólo había un restaurante que podríamos denominar “de carretera”, y cual fue mi sorpresa cuando entré a cenar que me encontré al manager de Hussey con una chavala rubia de bastante buen ver, y los dos pelucas que le montaban / desmontaban el equipo a Hussey. En otras mesas se encontraban varios seguidores guiris de la banda, fácilmente reconocibles por sus indumentarias góticas.

Me senté y pedí el menú para cenar, cómo no, con vino. Y entonces entró Wayne Hussey en el restaurante y se dirigió hacia la mesa en la que se encontraban sus compañeros de gira. Mi mesa le cogía de camino y me levanté y le llamé por su nombre, le dije que había estado en Oporto pero no se acordaba, entonces el manager y su mujer (la rubia) vinieron hacia la mesa junto a la que estábamos de pie y le comentaron que era “el español que se había subido al escenario”.

Me dio corte y les respondí que era porque había bebido mucho y que era la primera vez que subía a un escenario. Hussey me preguntó si iba a ir a todos los conciertos y le dije que sí, “dos Oporto, hoy Coimbra y mañana Lisboa”, me preguntó de qué parte de España era y al igual que los gorrillas no conocía Alicante pero sí Benidorm.

Me preguntó si había ido sólo para ver los conciertos a lo cual respondí afirmativamente. Y me dijo “Tú estás loco”, le respondí un simple “yes”.

Se descojonaron él, su mujer y el manager.

Le pregunté si iban a sacar un nuevo disco y me dijo que sí (en 2003 sacaron Aural Delight), y que iba a buscar a nuevos miembros para volver a juntar a la banda, aunque se le notaba bastante desanimado.

Le pregunté por Andy Cousin, un bajista que tuvieron, pero me dijo que ahora quería hacer otras cosas, le pregunté por Mick Brown, el batería de la banda original, pero me dijo que ahora era un gordo que le pegaba al drinking en su pueblo en Leeds. Se le notaba desanimado de verdad.

Entonces le dije: “Tú eres The Mission, los demás son sólo músicos”.

Se quedaron todos callados por un momento mirándome como si hubiera metido el dedo en la llaga, y Wayne me agradeció que le diera ánimos de esa forma. El manager llamó a los otros dos y se fueron todos hacia “Le Son”. No me corté y lo primero que me salió fue algo del tipo “que no empezaran hasta que terminase de cenar” y a lo cual contestaron que tardarían una hora todavía en empezar.

Llegué a Le Son, una discoteca en la que cabían unas 600 personas y estaba casi vacía. Estaba practicando mi “portugués” con la camarera cuando me veo a tres pelucas y una chica que venían hacía mí, y uno de ellos me dice: “tú eres el español” y le dije “sí, ¿cómo lo sabes?”.

Se llamaba Joao Alves, hablaba bien el español y tocaba la guitarra en un grupo local de Lisboa que hacían algunas versiones de The Mission y estaba siguiendo también todos los conciertos con la peña de su grupo. Estuvimos charlando un rato y todavía hoy nos cambiamos canciones y videos de actuaciones en TV de la banda a través de Internet.

Empezó el concierto y no seríamos más de 40 asistentes, estábamos en familia, tan solo una fila frente al enorme escenario y algunas parejas de góticos en unas mesas de plástico que había a ambos lados del local. Pero el Hussey se portó, tocó canciones que pocas veces se habían tocado en directo, Black mountain mist, Trail of scarlet, From one Jesus to another, Even you may shine, Heaven knows, Stars don´t shine without you, y estuvimos más de dos horas.

Entre canciones enseñó la botella de rioja que le había llevado y se la ventiló durante la actuación, poniendo caras de “qué amargo está esto”. Y dijo que era vino de España. Me gustó la actitud de músico que tuvo, ya que puede que otro artista hubiera anulado la actuación y el enfrentarse a un público en esa situación debe ser bastante duro.

Terminó el concierto y fui al coche a coger una de las botellas de Taylor’s que había comprado en Oporto para dársela al Hussey. De nuevo los porteros no me dejaban entrar con la botella y fueron a llamar al manager.

El manager / guardaespaldas me dijo que pasara dentro para darle la botella en persona. De camino al camerino Joao Alves nos vio y se nos pegó y se coló en el camerino con nosotros.

Le di la botella de Taylor’s y no le pregunté por la otra ya que por las caras que ponía en el concierto deduje que no le había gustado mucho. El vino de Oporto es más dulce para aperitivo y chatear, el español es diferente. Me dio las gracias por la botella.

Nos presentó a su mujer. Joao le preguntó por una maqueta que le había enviado de su grupo y si la había oído, Hussey le dijo que sí. Tenían una versión de “Amelia”. Se le notaba bastante cansado por la actuación y no paraba de decir “Oh my God”.

Yo había leído en varios foros y faqs que el motivo de que siempre llevara gafas de sol era por su timidez. Y como no se me ocurría qué preguntar le pregunté si llevaba siempre gafas por ese motivo. Debe de estar hasta el gorro de que se lo pregunten porque le hizo un gesto a su manager y nos sacaron del camerino a Joao y a mí.

EPíLOGO

El concierto de Lisboa me lo perdí, volví a casa. Joao luego me envió un e-mail diciendo que no había sido como los de los días anteriores.

Pero valió la pena el viaje y puede que si no hubiera ido solo y en el plan que iba no me lo hubiera pasado tan bien ni hubiera hecho las cosas que hice ni me hubiera pasado lo que me pasó.

Yo siempre he admirado a los músicos que siguen haciendo su música sin importarles la cantidad de discos que vendan, la gente que vaya a verles o lo comerciales que sean. Admiro a la gente que a pesar de los discos que hayan vendido, se ganan la vida actuando en sitios pequeños y disfrutando con el público y haciéndoles disfrutar. Admiro también los músicos a los que no se le sube el estrellato a la cabeza y pueden invitar a sus seguidores a una conversación para convertir en realidad los sueños.

Es una lástima que no tengan muchos seguidores en nuestro país, así que animo a todos a los que les guste la música de verdad, pura y sencilla, a descubrirlos e ir a los conciertos de The Mission y de su líder el caballero Wayne Hussey.

Luis Cubi