Ur-U2
| URBE Mi perdición (2008) |
| URIAH HEEP Chapter & Verse (2005) |
| URIAH HEEP Into The Wild (2011) |
| UZIEL Pulse (2003) |
| UZZHUAÏA Diablo Blvd. (2003) |
| UZZHUAÏA No intentes volver atrás (2006) |
| UZZHUAÏA Uzzhuaïa (2006) |
| UZZHUAÏA Destino Perdición (2008) |
| UZZHUAÏA 13 veces por minuto (2010) |
| U2 How To Dismantle An Atomic Bomb (2004) |

URBE “Mi perdición” (2008)
El caso de Urbe es el de tantos otros grupos que llegaron a su fin por la marcha de componentes y promesas que nunca se llegaron a cumplir, pero vuelven a las andadas tiempo después al picarles de nuevo el gusanillo del Rock & Roll.
La banda fue creada en Sevilla en 1988 por el vocalista Arturo Vallano (ex–Daga). Se sucedieron diferentes formaciones desde finales de los ´80 a comienzos de los ´90, consiguiendo grabar la primera maqueta en 1990, llegando a realizar varios conciertos en Madrid, uno de ellos en la histórica y mítica sala Canciller.
En 1992 Arturo recluta a los músicos de una banda local, Dandelion, consolidando con ellos la formación y grabando la segunda maqueta. La música de Urbe llegó a ser emitida en diferentes emisoras, y el grupo apareció en la prensa local y en bastantes revistas rockeras y metaleras de la época. Más de cuarenta conciertos hicieron de 1993 a 1994, llegando a tocar en el país vecino, Portugal.
Se separan en 1994 pero regresan, más de once años después, en mayo de 2006, consiguiendo volver a los escenarios a lo grande en la concentración del Moto Clube de Faro (Portugal) el 20 de julio de 2007, compartiendo escenario con Kiss Forever Band, Orishas, Joe Cocker…
Ya a punto en esta nueva etapa, y con la formación que lo dejó en 1994, regresan con su primer disco. Arturo Vallano (voz), José María Py (guitarra), Jesús Bernal (bajo) y Julián Sánchez (batería) grabaron en los estudios Unomusic de Sevilla en el fin de semana del 28 al 30 de marzo de 2008 nueve canciones en las que rezuma el buen Hard Rock & Roll clásico, Sleazy Rock, Southern Rock… y en las que podemos encontrar aires de grandes formaciones a las que admiran como AC/DC, Rose Tattoo, L.A. Guns, Guns N´Roses, Junkyard, Circus Of Power…
No esperes una superproducción, ni falta que hace. Para ser un disco auto-editado está fenomenal el sonido conseguido crudo y directo de genuino Rock duro con letras (todas del vocalista) de denuncia laboral y social, macarras, de pasiones como las mujeres, las motos, el Rock, los tatuajes (el de longuísima melena, Arturo, es tatuador profesional, no hay nada más que verle sus brazos) y de barrio.
El dial de una emisora de radio avanza y avanza hasta comenzar “Buitres negros”, así se inicia el disco. Ese primer tema me recuerda a los grandes The Cult y alguna banda más. En cambio, una de las influencias de los ingleses, los australianos AC/DC, planea en el ritmo base de “Chico malo”, aunque durante el solo de guitarra puede venirte a la testa alguna que otra formación norteamericana de Sleazy Rock, teniendo Arturo en su manera de cantar algunos dejes de vocalistas de ese estilo.
Cual banda de Southern Rock, con la guitarra utilizando bottleneck, comienza el buen tema “Mi perdición”. El sencillo estribillo de “Loco” es de fácil asimilación, arropado con simples pero efectivos coros, como a lo largo de todo el disco. Ruge una moto al comienzo de “Reina de la carretera”, una oda a las dos ruedas. Toda una declaración de principios rockeros plasman en “Cruce de caminos”. “Tattoo” tiene un ritmo más cadente y marcado que cualquiera de las otras canciones, pero para mi es una de las que más destacaría.
En la recta final seguimos directos por vías rockeras para que la batería y sonidos de maquinaria ferroviaria arranquen “Cuidado con el tren”, todo vicio, pero cuidado que ya estás informado. “Calle D.A. y S.” puede estar dedicada a cualquier barrio bajo de cualquier ciudad, las siglas son De Amor y Sangre.
Bajo una portada más que sugerente con ese buen par de tet… glándulas mamarias y esa guitarraza Gibson, no sólo se queda en eso el disco, nos hacen pasar un buen rato… aunque sólo sea R & R. Y es que “Mi perdición”, como todo buen trabajo de Hard Rock & Roll, nos hace estar moviendo los pies e incluso bailar cimbreando el cuerpo canción tras canción.

URIAH HEEP “Chapter & Verse” (2005)
Nunca me gustaron los recopilatorios. Siempre los vi como una especie de mutilación del trabajo de los músicos. Además si el grupo te gusta te terminas comprando los discos y si no te gusta ¿para qué quieres un recopilatorio? Está claro que los gerifaltes de las compañías discográficas no piensan lo mismo que yo, y mucho menos en Navidad donde inundan el mercado con un amplio repertorio de “The Best of...” o “Lo mejor de Fulano”. Dentro de esa vorágine recopilatoria nos encontramos con la última publicación de Uriah Heep, con motivo de su trigésimo quinto aniversario, un artefacto atómico en forma de caja que da un repaso a la extensa historia del grupo inglés y que, para contradecirme de todo lo dicho al principio del texto, no sólo merece la pena si no es que es una auténtica joya y una inversión perfecta para pasar unas navidades con las orejas bien contentas.
Envoltorio de lujo para seis discos, casi cien coplas, más un libro con todos, y cuando digo todos quiero decir absolutamente todos, los datos que necesitas saber sobre Uriah Heep. Un primer CD con temas de las bandas en las que militaban varios de los componentes antes de formar Uriah Heep. Canciones de The Gods, National Head Band, Toe Fat, Head Machine o Spice bastantes más “sesentas” que el posterior trabajo que todos conocemos pero que ya dan constancia claramente de la calidad que tenían estos tipos. Luego la cosa continúa recorriendo cada disco, cada época, con una elección más o menos acertada (ahí sí jode la mutilación) pero lo suficientemente amplia para dejar tranquilo al más exigente. Sin embargo en el último CD volvemos a encontrarnos algunos bocados exquisitos en forma de tomas en directo que hacen que esta compilación tenga todavía más interés. Ahí están, por ejemplo, varias escogidas del concierto que dieron en Newcastle en 1979 que nunca fueron publicadas como la perenne “Easy Livin´” o “Look At Yourself” o “Rockorama” del “Equator” sacada del Cadem Electric Ballroon que antes sólo podía oírse a través del DVD “Gypsy”
El libro de sesenta páginas es un perfecto resumen de la vida, obra y milagros (que algunos tienen) de la banda. Un trabajadísimo texto de consulta con todos los datos posibles de cada disco como ediciones, singles, videos, directos, formaciones o listados de canciones. Todo bien salpimentado con fotos de carpetas y de la propia banda. Simplemente inmejorable.
Incompresiblemente hoy en día los Heep no gozan de la popularidad ni del prestigio de algunos de sus colegas de generación, llámense Led Zeppelin, Deep Purple o Black Sabbath, cuando son tan buenos como ellos y ahí esta tremenda historia en verso y por capítulos de la banda. Un perfecto regalo de Navidad para darnos a nosotros mismos. Yo así lo he hecho.
Pedro Salinas “Pears”

URIAH HEEP “Into The Wild” (2011)
Son uno de los grandes referentes de la historia del Rock. A pesar de que siempre les faltó un escalón para igualar la leyenda de otros históricos coetáneos suyos como Black Sabbath o Deep Purple, la carrera de Uriah Heep es básica para entender hacia donde ha crecido el Hard Rock desde sus inicios hasta nuestros días. No en vano han pasado ya más de cuatro décadas desde aquel debut llamado “Very ‘eavy… very ‘umble” que en el lejano 1970 abrió las puertas del mundo a los Heep de Mick Boxy, Ken Hensley y el fallecido David Byron.
Evidentemente, en estos años ha pasado de todo, y sería utópico pensar que la formación se hubiera mantenido inalterada hasta nuestros días. De hecho, el único miembro original que permanece es el guitarrista Mick Box, aunque Trevor Bolder (bajo) llevan en el grupo desde los 1976 y tanto el teclista Phil Lanzon como el vocalista Bernie Shaw llegaron en 1986, por lo que únicamente el batería Russell Gilbrook podría considerarse relativamente nuevo en el grupo (llegó en 2006 proveniente de la banda de Ozzy Osbourne).
Con este pedigrí, y si sobre todo no se ha visto a la banda en directo últimamente, podríamos esperar un disco “de continuación” que alargara un poco más la ya longeva carrera de este grupo. Nada más lejos de la realidad. Como bien demostraron en su última visita a España, en el festival Sonisphere, Uriah Heep están en plena forma, con una frescura y unas ganas realmente sorprendentes.
Todo ello se refleja en este “Into The Wild”, que consigue adaptar a nuestros días el sabor añejo del Rock setentero, con la energía y vitalidad de siempre, envueltos en la calidad fuera de toda duda de músicos con esta experiencia.
Todos los músicos rayan a gran nivel, en especial Mick Box y Bernie Shaw, cuya voz se ha hecho imprescindible para entender a los Uriah Heep de los últimos 30 años, pletórico y lleno de feeling como el primer día. El punto setentero lo sigue poniendo el Hammond de Phil Lanzon, dotando al disco de ese sonido característico que siempre ha tenido el grupo.
El disco no tiene desperdicio. Temas como “Nail On The Head”, “I Can See You”, “Believe”… hacen que en cada escucha nos quedemos con un corte diferente, todos ellos cumplen a la perfección con las más altas expectativas que debe cumplir un grupo con esta solera, temas atrayentes desde el primer momento que nos enganchan por su calidad, donde la excelente voz de Bernie Shaw lidera un disco enorme, a la altura de los mejores de la banda, y después de tanto tiempo tiene mucho mérito.
Si me tuviera que quedar con un tema del disco, éste sería “Trail Of Diamonds”, el más trabajado de todos, con varios ambientes que se van sucediendo para construir una historia en sí misma, recuperando el espíritu más creativo de los ’70 y adaptándolo a nuestros días.
Quien lo hubiera pensado. Aquí estoy en el 2011 disfrutando con el nuevo disco de un grupo con más de 40 años de historia. Esto sólo pasa en el Rock. Y por eso me gusta. ¿Te lo vas a perder?

UZIEL “Pulse” (2003)
Uziel, banda barcelonesa, nos presenta su primer disco, “Pulse”, grabado en los estudios Locate 0 bajo los controles de Santiago García. Definirlos o encasillarlos no es tarea fácil porque las palabras que se vienen a la cabeza no pertenecen a ninguna etiqueta aunque sean más clarificadoras. Las que yo utilizaría serían “tralla” o “caña”, aunque si finalmente hay que usar una etiqueta podríamos meterlos en el saco, excesivamente grande, del Metal a secas. Desde luego no es una banda, como le pasaba a sus compañeros de sello Moksha, donde su faceta visual, su estética (tanto la de ellos como la del disco), vaya muy en la onda de los grupos de metal extremo y esa variedad se agradece. Sonido muy potente, crudo y limpio a la vez, con una voz desgarrada, un ambiente sofocante y angustioso en ocho canciones que te dejan con ganas de más.
Caña por un tubo, desde la primera a la última, desde el comienzo atronador de “Goodbye”, la “slayerítica” (perdón por el palabro) “Martyr”, mi favorita del disco, o la monumental “Drivin Shock” que cierra el disco. Riffs cercanos al Death Metal más corrosivo mezclado con el Hardcore abrasivo de nuevo cuño. Aunque no sólo de tralla vive el hombre y Uziel nos demuestran su variedad de registros en las introducciones de algunas canciones (“Martyr”) o en la bonita instrumental “Come Back Home Track” que sirve como desengrasante ante la avalancha sónica de sus compañeras.
Sin duda un buen disco, de una banda que se sale del camino marcado abriendo el suyo propio y demostrando que, cuando tienes cosas que ofrecer no necesitas copiar lo que hacen los demás.
Y para terminar, mi punto de friqui o de consumidor de discos exigente. Mi enhorabuena a Underhill Records por darnos otra buenísima presentación. Ya que vas a vender algo, hazlo lo más atractivo posible. A ver si otras Compañías toman nota.
Pedro Salinas “Pears”

UZZHUAÏA “Diablo Blvd.” (2003)
Yo
conocía muy vagamente a Uzzhuaïa, lo reconozco. Me sonaba el nombre por haber
participado en el Festival Serie Z del año pasado, pero poco más. Sabía que
tenían un disco en la calle, pero no había tenido oportunidad de escucharlo.
Por eso, cuando tuve éste su segundo disco en mis manos y lo pinché en mi
equipo de música, mi sensación era entre escéptica y curiosa ante el trabajo
de estos valencianos.
Diablo
Blvd. es su segundo disco, para el cual han cambiado de bajista y de cantante,
es decir, casi medio grupo, pero parece que llevan tocando juntos toda la vida,
porque suenan compactos como una banda totalmente rodada.
La
base de su música es un hard rock enérgico, a medio camino entre los Black
Crowes más cañeros y los Alice in Chains más inspirados. Ya desde el primer
momento muestran todas sus cartas: guitarras rocosas, energía a raudales y...
caña al mono!! El primer corte, “He cambiado”, es toda una patada en el
culo: estos tíos tienen algo especial. Las influencias de Black Crowes se hacen
evidentes en temas como “Viaje sin fin”, aunque afortunadamente están muy
lejos de ser una copia de los hermanos Robinson. Básicamente son canciones para
mover los pies, como mandan los cánones, con unas guitarras siempre en primer
plano.
Desconozco,
como he dicho, su primer disco y con ello a su primer cantante, pero el actual
(Pablo) hace una labor fantástica, su voz le va como anillo al dedo al rock
pesado de Uzzhuaïa. Sus temas son una avalancha de rock contundente, aunque también
tienen tiempo para algún tema tranquilo (“En el final”) que dejado de la
mano del buen hacer de Pablo nos transporta al sonido de los ’70 en el cual el
grupo ha mamado mucho, directa o indirectamente. Incluso algunos temas recuerdan
a Black Sabbath por la pesadez de sus guitarras, tónica generalizada en todo el
disco y especialmente en “Yo era yo”.
El
disco finaliza con un relajante “Recuerdos”, un largo tema de casi ocho
minutos que merece una atención especial por mi parte. A mi cabeza me viene el
“Ron Vudú” de cuando M*Clan eran aún la gran esperanza nacional. El tema
es melancólico, triste, y genera una atmósfera especial que me hace recostar
en el sofá...
...y
desde el sofá os recomiendo que, si tenéis oportunidad, no dejéis pasar de
largo este disco. A mi me ha encantado.

UZZHUAÏA “No intentes volver atrás” (2006)
Tres años han pasado desde su última entrega discográfica, “Diablo Blvd.”. Tres duros años con algunos reveses importantes, como el robo de todo su equipo, y en los que su continuidad como grupo se llegó a poner en entredicho.
Afortunadamente aquí los tenemos de nuevo. En septiembre verá la luz lo que será su tercer disco oficial, que se llamará simplemente “Uzzhuaïa”. Para ir abriendo boca, el grupo ha querido editar este bonito EP llamado “No intentes volver atrás”, un digipack de gran calidad en el que nos muestran por donde van a ir los tiros en el nuevo disco.
El CD contiene 4 temas, 2 de los cuales irán incluidos en el nuevo disco (“No intentes volver atrás” y “La cuenta atrás”). La otra mitad del EP lo componen la inédita “Corriendo tras de mi”, que no será incluida en el nuevo disco, y la versión de Mötorhead “Don’t let daddy kiss me”, rescatada del Tributo que grupos nacionales hicieron a la banda de Lemmy.
Si en el anterior disco, el brillante “Diablo Blvd.”, la formación había sufrido recientes cambios en su seno, estos 3 años con sus miembros inalterados han servido para que Pablo, Israel, Alex, Álvaro y José conformen ya una formación estable y plenamente conjuntada.
Sinceramente, esto tiene una pinta bárbara. Los nuevos temas siguen la misma buena línea marcada en “Diablo Blvd.”, con guitarras poderosas, melodías que enganchan y sobre ellas la poderosa voz de Pablo. Las canciones enganchan a las primeras de cambio, son temas directos que demuestran que el grupo está vivo de nuevo, y de qué manera. “No intentes volver atrás” es un excelente tema de choque para el nuevo disco, aunque me quedo con la más rápida “La cuenta atrás”, de excelente factura. Habrá que esperar a ver qué nos ofrece el resto del disco, allá por septiembre, pero es una pena que “Corriendo tras de mi” se haya quedado fuera, es un excelente tema que no desentona en absoluto. Y finalmente, la curiosa versión de “Don’t let daddy kiss me” de Mötorhead es una perfecta guinda que adorna el final del pastel.
Ahora sólo nos queda esperar a que el futuro disco cumpla las expectativas que nos ha levantado este EP de adelanto. Si es así, estaremos ante un gran disco, que devolverá a Uzzhuaïa al prometedor camino que abrió “Diablo Blvd.” y que creíamos perdido. Y aquí estaremos para contarlo.

UZZHUAÏA “Uzzhuaïa” (2006)
Si el mundo del rock fuera libre y se rigiera únicamente por criterios cualitativos, Uzzhuaïa sería un grupo puntero instalado en la primera división del rock nacional. Desafortunadamente, multitud de factores externos a la calidad de los grupos hacen que el talento no sea garantía de éxito.
Tres años después del excelente “Diablo Blvd.”, Uzzhuaïa vuelven a la carga con un disco homónimo que no dejará indiferente a aquel que se aventure en su escucha. En estos tres años han peleado contra las adversidades, como fue el robo de todo su equipo, y se han pateado pequeñas salas del territorio nacional. Hace poco nos enviaron el EP “No intentes volver atrás”, que nos entusiasmó, adelanto de este “Uzzhuaïa” del que os hablo ahora.
Cumpliendo las expectativas que nos abrió “No intentes volver atrás”, el disco es brillante. El grupo ha conseguido el equilibrio perfecto entre la solidez de una formación estable y la frescura de un grupo nuevo lleno de ganas. La formación es la misma que en el anterior “Diablo Blvd.”, ahora mucho más rodada, y es que Pablo Monteagudo (voz), Israel Ferrer (guitarra), Alex (guitarra), Álvaro Monteagudo (bajo) y José (batería) funcionan como un único ente, una máquina de rock and roll finamente ajustada, plena de potencia.
Las referencias a grupos como The Cult son innegables (y si no, escucha temas como “No intentes volver atrás”), pero esas influencias no hacen sino adornar el trabajo de un grupo maduro. Los mejores momentos los viven en temas cañeros y contundentes como “Más allá”, “Perdido en el huracán” o la trepidante “La cuenta atrás”, donde hacen gala de una energía increíble. Digna de mención es la afortunada versión de “La chispa adecuada” de Héroes del Silencio, con una exhibición vocal impresionante por parte de Pablo Monteagudo, algo que se puede extender al resto del disco, mostrándose como uno de los cantantes más en forma de la actualidad. Tampoco podemos dejar de destacar “La otra mitad”, donde bajan las revoluciones para construir un tema emotivo y pasional, lleno de sentimiento.
Envuelto en un bonito digipack y disfrutando de un buen sonido, “Uzzhuaïa” es una excelente opción para aumentar tu discografía personal y para demostrar que dentro de nuestras fronteras se siguen haciendo productos de calidad.

UZZHUAïA “Destino perdición” (2008)
Cuarto paso en el camino de Uzzhuaïa, y a cual más firme. Si te gustaron los anteriores trabajos de la banda valenciana, no dejes pasar este “Destino perdición”, ya que mantiene todos los elementos que hacen de este grupo uno de los más atractivos del Rock nacional. Cada uno de sus discos anteriores (3000 grados -2000, Diablo blvd -2003, Uzzhuaïa – 2006) les han ido consolidando como el gran grupo de Hard Rock que es en la actualidad. Con una sólida base de fans, ganada a pulso en sus conciertos y sus entregas discográficas, su nombre está siempre en boca de los que defendemos que hay buenas bandas en la actualidad.
La banda se mantiene inalterada desde su anterior disco, logrando repetir este sonido contundente y elegante a la vez. De esto tienen buena culpa la excelente base rítmica formada por Álvaro Monteagudo (bajo) y José Lï (batería), que sirven de base para la presencia contundente y destacada de las guitarras, responsabilidad de Alex Uzz y Israel Ferrer, dando en conjunto el empaque necesario para el lucimiento vocal de Pau Monteagudo, un gran cantante que demuestra en cada corte que no hace falta llegar a agudos imposibles para ser un excelente cantante de Hard Rock.
“Destino perdición” no se queda atrás en cuanto a las cotas de calidad de sus dos anteriores discos. Uzzhuaïa sigue siendo la banda cañera y contundente que nos asombró en sus anteriores entregas discográficas, cada tema mantiene ese difícil compromiso entre la energía desplegada y la suficiente sofisticación para hacer de cada nueva escucha algo interesante. Las referencias a The Cult y Black Crowes siguen presentes, aunque manteniendo la distancia necesaria para que Uzzhuaïa tenga su propia personalidad. En algunos temas esas influencias se difuminan para dar paso a aromas diferentes, como “No somos perfectos” y ese tufillo a Rolling Stones tan atrayente.
La banda ahora suena quizás algo más madura, sin perder el camino siquiera unas décimas de agresividad. Los temas enganchan a las pocas escuchas. Desde la inicial “Baja California”, pasando por “Nuestra revolución”, (aquel adelanto que publicaron como aperitivo hace unos meses) hasta la desmelenada “Desde septiembre” que cierra el disco, tenemos un buen puñado de temas que no desmerecen los mejores momentos que Uzzhuaïa nos brindó en el pasado. La cañera y directa “Blanco y negro” y la contundente “Cuando ya no quede nada” demuestran el poderío del quinteto valenciano, talonadas por otros temas que muestran la madurez que han adquirido en estos años, destacando el tema que da nombre al disco, “Destino perdición” o “Púrpura”, temas que se quedan en la cabeza a las primeras escuchas.
Para redondear el resultado, el disco se presenta en un precioso digipack en relieve, que hace que merezca aún más su compra. Esto sí que es un sistema anti-piratería.
Esperábamos mucho de esta cuarta entrega de Uzzhuaïa, y no nos han defraudado. Ojalá lleguen hasta donde se merecen, que es muy lejos.
Web UZZHUAÏA - MySpace UZZHUAÏA

UZZHUAÏA “13 veces por minuto” (2010)
Aunque en la hoja de promoción los de Maldito Records, nueva Discográfica de los de la ciudad por donde pasa el Turia, digan que “13 veces por minuto” es el cuarto lanzamiento, yerran, suponiendo que se les pasó, o no contabilizaron, el primero: “3000 grados” (2000). Al menos el quinteto sí lo tiene en cuenta en su página web y, aunque era un estilo diferente al que comenzaron con “Diablo Blvd.” (2003), no reniegan de sus principios o pasado, no como por ejemplo Hamlet, que parece que a veces para ellos no exista su mini-LP ni su álbum “Peligroso”.
La formación valenciana sigue fija desde aquel segundo álbum: Israel Ferrer (guitarra; y único miembro original de aquella primera formación de 1993), José (batería), Álex (guitarra), y los hermanos Monteagudo: Pablo (voz) y Álvaro (bajo), algo que es digno de admirar, y más en los tiempos que corren en la música y de crisis general.
En abril de 2010 grababan la decena de canciones en los Mojave Estudios (de L´Eliana, Valencia), propiedad de Carlos Goñi (sí, el de Revolver). Produciéndolo el grupo y Manuel Tomás, siendo éste quien grabara y realizara la mezcla (habiendo ya intervenido en el anterior “Destino perdición” de 2008). Trabajando la masterización Mikka Jussila en Finnvox Studios (Helsinki, Finlandia), quien hiciera la misma labor para “Uzzhuaïa” (2006).
A estas alturas no voy a descubrir que el quinteto valenciano es una de las más destacadas bandas de Rock Duro o Hard Rock que tenemos en nuestro país en la primera década del siglo XXI, tanto en sus discos, como en sus directos. Pero al echarme al oído este quinto larga duración me queda una sensación a medias, porque aunque todo suena muy bien, no es hasta el cuarto corte en el que me capturan totalmente, habiendo después hasta el final temas mejores y no tanto.
La inicial, y tema-título, “13 veces por minuto” aúna dos de las influencias más patentes de los valencianos, el Hard Rock más clásico ochentero con el Rock norteamericano de los 90, pero encuentro la canción falta de algo y no me satisface del todo, quizá sea por ese toque accesible y pegadizo que le dan, como en la siguiente, “La mala suerte”, que aunque tiene una gran letra, tampoco llega a convencerme. Luego viene el medio tiempo “Magnífico fracasado”, de inicio calmado con guitarras acústicas (sonando también a lo largo de la canción) que me trae a la cabeza a los primeros M-Clan, pasando luego a dar más chicha eléctrica, aunque tampoco es un mal tema, los valencianos siguen sin atraparme en los primeros cortes del CD.
“No quiero verte caer”, con ese comienzo muy de aquel grupo integrado por Axl Rose, Slash y cía… ya me pone totalmente las pilas, haciendo que me “cuelgue” y toque mi guitarra imaginaria, además de moverme y rockear, con sumo gusto por el piso. Aunque después le sigue otro medio tiempo, “Ante la tempestad”, que me parece correcto, pero nada más.
En la oscura, y con potentes y gruesos riffs, “Ángeles malditos” resuenan los sonidos del Seattle de los 90, en concreto de los magníficos Alice In Chains.
Contagian buen rollo y nos hacen rockear espléndidamente cuando suena “O.C.K.”, una composición de Boogie Rock con la participación del señor Kiko “Suzuki Samurai” (Babylon Rockets / Gang Bang 69) con su Hammond, dándole ese sonido clásico a lo Deep Purple o a nuestros Sex Museum.
Que en un tema, mientras lo escuchas, te vengan a la mente sonoridades a The Cult, Guns´n´Roses y AC/DC, por norma general, tiene que ser una buena composición, como así resulta con “Antes del amanecer”.
En “Durango”, dedicada al garito rockero valenciano, nos sorprenden, sin ningún tipo de complejos, con un tema de cariz Rockabilly, aunque también planea por él la sombra de los Ramones.
La canción más tranquila del disco la dejan para el último puesto, “Desierto”, siendo una balada donde vuelven a sonar las acústicas.
En definitiva, el álbum es bueno, entrando y asimilándose fácilmente por lo oídos, dejándose escuchar bastante bien. Aunque quizá sea el más flojo de los que tienen, sin contar el primero. Prefiriendo servidor las canciones donde verdaderamente echan toda la carne en el asador rockeando como es debido, siendo éstas tan sólo la mitad del disco.
Web UZZHUAÏA - Myspace UZZHUAÏA

U2
“How To Dismantle An Atomic Bomb” (2004)
Cuando uno es el capitán de un barco y tiene en su mano el timón, ya sea por incipiente necesidad o por mero capricho puede cambiar el rumbo del mismo, y eso es precisamente lo que han hecho Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr.
Sin entrar a valorar qué motivos han llevado a los reyes del pop-rock a retomar su antiguo camino, lo cierto es que trabajos como “Zooropa” o “Pop” quedan ahora relegados por el presente como meros experimentos del momento, caprichos o simplemente adaptaciones del guión, necesarias por otra parte en un estadio determinado (llamémoslo ‘los 90’), si bien también hay que tener en cuenta que jamás sonaron forzados ni bajaron en cuanto a calidad o tirón comercial se refiere. Simplemente gajes del oficio.
Con
“All That You Can’t Leave Behind” y la década de la experimentación ya
superada retomaron su clásico estilo, es decir, el de guitarra, voz, bajo y
batería, y con este “How To Dismantle An Atomic Bomb” de curioso título
retoman además el arte de aquellos primeros discos, no en vano hay quien dice
que está hecho de recortes y retales del pasado (bienvenidos son, en su caso).
La
portada refleja lo dicho, ellos al natural, sin más artificios, y la
contraportada por su parte ilustra fehacientemente el título, si no me
equivoco con una de esas bombas que arrasó Hiroshima, dichoso el día.
Entrando
ya en materia, la rítmica “War And Peace” sintetiza perfectamente la idea
del disco, así como recuerda a cadencias de antaño del calibre de “When
Love Comes To Town” o similares. “Vertigo” es, por su parte, el primer
sencillo, y abre de forma contundente el plástico más o menos como lo hacía
“Beautiful Day” para su anterior trabajo, con otro de esos vídeos súper-producidos
(poderoso caballero es don dinero).
Siguiendo con la línea más cañera y directa del disco, “All Because Of You” se presenta marchosa y festiva a partes iguales, muy Stones si se me permite, pero junto a las otras dos son las menos, ya que la tónica general del compacto es la tranquilidad y el romanticismo. En esa onda abre el filón “Miracle Drug”, con un inicio que recuerda un tanto al celebérrimo “With Or Without You” y un desenlace que recuerda otro tanto a Smashing Pumpkins (¿qué fue de ellos?), aunque supongo será inconscientemente.
“Sometimes You Can’t Make It On Your Own” prosigue con esa línea intimista y casi onírica, con esas esbeltas melodías a la irlandesa en una especie de cruce híbrido entre el rock de Thin Lizzy y el gótico de unos The Mission, aire que peina a otras coplas como “Crumbs From Your Table”, la emotiva “Original Of The Species”, con esa inconfundible guitarra de The Edge, la sosegada “One Step Closer” o la que cierra, “Yahweh”, ya incluso metafísica.
Me reservo para el final dos piezas de especial relevancia, escúchense “City Of Blinding Lights”, con esos efluvios de imponderables himnos a lo “I Still Haven’t Found What I’m Lookin For” o “Where The Streets Have No Name”, o la semiacústica pero no menos enervante “A Man And A Woman”, condición que la hace si cabe más especial.
Y
poco más que decir. Si eres un incondicional del grupo imagino que ya llevará
algunas vueltas el disco, y tanto si eres de los que les perdió la pista como
de los que nunca la siguió aquí puedes coger el testigo. En ocasiones es
bueno que los grupos experimenten, exploren nuevos caminos y, si el tiempo y el
dinero lo permiten, retomen lo que siempre supieron hacer mejor. Como decían
unos de por aquí, a veces todo es más sencillo.
Bubba