Ni-Ñ
| NI POR FAVOR NI OSTIAS 13 (2008) |
| NICKELBACK Silver Side Up (2001) |
| NICKELBACK The Long Road (2003) |
| NIGHT RANGER Hole In The Sun (2007) |
| NIOBETH The Shining Harmony Of Universe (2008) |
| NÍOBETH Dreaming (2010) |
| NO APTO La gran manzana (2009) |
| NOCTEM Divinity (2009) |
| NOCTURNAL RITES Shadowland (2002) |
| NOSTRADAMEUS Hellbound (2004) |
| NOVA ORBIS Imago (2009) |
| NOWAN Imagina (2004) |
| NUMEN Basoaren Semeak (2004) |
| ÑU Colección (2000) |
| ÑU Requiem (2002) |
| ÑU Títeres (2003) |
| ÑU Viejos himnos para nuevos guerreros (2011) |

NI POR FAVOR NI OSTIAS “13” (2008)
Con este nombre, os podéis imaginar que no estamos ante un grupo de baladas, precisamente. Ni por favor ni ostias se presentan como un grupo de Punk Rock, aunque ya os adelanto que la parte Punk de su estilo domina sobre todo lo demás.
El grupo lo forman Jorge (voz y guitarra), David (batería) y Nano (bajo). Vienen de Burriana (Castellón), y no son unos recién llegados, ya que llevan en esto desde 1992. De hecho, “13” es su cuarto disco, tras los anteriores “Ni pa kaldo”, “El demonio ke llevamos dentro” y “Directos a la parrilla”, grabado en vivo en la Salatal.
Quizás si yo llevara cresta y tuviera la costumbre de ponerme ciego a kalimotxo vería el disco de otra forma, pero como no es el caso, la verdad es que el disco no me dice gran cosa. Soy consciente de que el Punk es así, y que no se pueden pedir peras al olmo, pero las canciones me parecen insulsas y no aportan nada, más allá de la agresividad que se les supone, tanto instrumentalmente como en los textos que escupe Jorge en cada canción. Y a fe que estos condicionantes los cumplen, al menos.
El CD contiene 13 temas, la mayoría de ellos con una estructura más simple que el mecanismo de un botijo. Esta simpleza seguro que agrada a más de uno, pues es base fundamental sobre la cual cantar contra los objetivos marcados en cada uno de ellos. Y si encima esas canciones son pegadizas, mejor que mejor. Con estos supuestos, me quedo con “Reunión de Punks”, un tema con un estribillo de los que se quedan enseguida en la cabeza, y cuya letra pretende reencontrar a los verdaderos punkies de los ’70. Otro buen tema es “Nadie”, que habla de la marginación social.
Me ha llamado la atención un detalle que demuestra el agresivo espíritu punk de la banda: La canción “Mujer”, dedicada al candente asunto de la violencia de género, termina recomendando a la mujer maltratada unas medidas drásticas un poco… punkies, evidentemente (“Sabes ke tienes derechos, ke lo puedes denunciar. Ordenes de alejamiento, burokracia, bla, bla ,bla. Sabes ke hay una pistola, ke puedes dejarle frito. A la próxima agresión no te kortes, pégale un tiro”). ¿Alguien da más?

NICKELBACK
“Silver Side Up” (2001)
Este
álbum salió al mercado hace ya un año, tercero en la carrera de los
canadienses Nickelback contando con el reeditado “Curb”. Aunque inicialmente
no tenía intención de comentarlo, visto lo interesante del mismo y que su
entrada en las listas españolas se ha producido recientemente, no he podido
resistirme. “Silver side up” contiene frescura, vitalidad y, ante todo, un
surtido de temas con mucho gancho. Que la banda sea un fenómeno de ventas,
suene en todas las emisoras habidas y por haber (en la del vecino que no se
entera también) y sea llamada a convertirse en “the
next big thing” puede constituir una barrera para ser tomados en serio.
Nada más lejos de la realidad. En cuarenta minutos el grupo destripa diez
canciones cuyas mezclas confieren un cierto sabor a los Metallica de “Load” y
“Reload” (no en vano es Randy Staub el encargado de las mismas, quien además
de estos dos trabajos, facturó “Beyond good
and evil” de The Cult con idénticos resultados) pero que en esencia
proponen un viaje por el Rock de Seattle que transformó la escena metálica
en los primeros noventa.
La influencia de los “cuatro jinetes” (siempre en su época más reciente) está presente en el corte que abre el compacto, “Never again”. En versión edulcorada y con clara llegada comercial, Chad Kroeger adopta la contundencia de James Hetfield en el estribillo, llegando a pensar que efectivamente es este último el que interpreta el mismo. Más versátil se muestra “How you remind me”, en la que resuena algún eco de Kurt Cobain, si bien su accesibilidad recuerda a Counting Crows. Esta facilidad para alcanzar una audiencia heterogénea se repite en “Too bad” y “Good times gone” (ésta impregnada de reminiscencias setenteras), sin perder por ello la orientación rockera. Ryan Peake guiña un ojo a COC en “Where do I hide” por el estilo retro que imprime, aunque en este caso se haga más ligero en su desarrollo que el de Keenan y compañía.
“Hollywood”, “Woke up this morning” o “Just for” nos devuelven diez años atrás. Pearl Jam o Stone Temple Pilots me vienen a la cabeza y, aunque las diferencias sean grandes (el tiempo no pasa en balde), los temas respiran un inequívoco aire grunge. Posiblemente la elección de Rick Parashar como productor del trabajo, artífice del multimillonario “Ten” y del fabuloso “Temple of the dog”, haya sido un factor decisivo.
Dejemos madurar el disco para ver si el repertorio de hit singles recogidos en “Silver side up” alcanza el estatus de “Jeremy”, “Would?” o “Plush”. De momento, Nickelback han propiciado una bofetada a las rígidas listas americanas y nos han refrescado los oídos con una pizca de nostalgia. Al rock de los noventa todavía le queda un halo de esperanza para sobrevivir al comienzo del milenio.
J. A. Puerta

NICKELBACK “The long road” (2003)
Los mismos actores, los mismos escenarios... ¿la misma película? En absoluto, aunque si afirmo que “The long road” se ayuda de un guión parejo al de “Silver side up”, habrá quien lo piense y huya despavorido. Peor para él.
Con Joey Moi y Randy Staub a los mandos de las mesas, los canadienses se han metido en el estudio para facturar once cortes que ahondan en su particular visión del rock. De este modo, perfilan unos rasgos que les permiten alzar la cabeza por encima de los símiles que a priori los ligó al movimiento de Seattle. La garganta de Chad Kroeger es santo y seña de estos Nickelback, lo cual es una ventaja a la hora de distinguir la propiedad de la hiper-radiada “Someday”, “Do this anymore” y cualquier otra que se ponga por delante (la fabulosa “Hero”, por ejemplo). Además, la facilidad que poseen para incubar melodías como las de “Believe or not”, “Figured you out” y “Another hole in the head” hace de esta colección de cheap-shots un plato jugoso. El capítulo de las canciones pausadas, dentro del cual entrarían “Feelin’ way too damn good” y “Should’ve listened”, lo resuelven igualmente con soltura.
Pese a carecer de diferencias notables respecto al álbum que los hizo populares, se entrevé un ligero recrudecimiento en “Because of you”, donde las guitarras de Ryan y Chad danzan descaradamente al ritmo de Pantera, “Flat on the floor”, en la que pisan el acelerador a fondo, y “Throw yourself away”, de estrofas pesadas y densas donde merodean los Metallica de los noventa.
Para los curiosos, la edición digi-pack viene con dos canciones extra y una versión de “Saturday night’s alright (for fighting)” que no pasa de correcta (si alguien recuerda el EP de Flotsam & Jetsam, lo entenderá).
El prisma de unos ve cualquier estándar de Mötley Crüe como sumamente indispensable y a estos tipos salidos de la caja de un Starbucks como una panda de niñatos sin criterio ni personalidad. Sin embargo, siendo honesto y dejando a un lado cegueras incurables (“See you at the show” responde más al prototipo angelino que al de Vedder o Cantrell), creo que “The long road” es un disco repleto de temas dignos de la altura de su predecesor. De momento, Nickelback ganan el pulso, aunque el no haberse movido de la casilla donde estaban puede ser un arma de doble filo si bajan la guardia.
J. A. Puerta

NIGHT RANGER “Hole In The Sun” (2007)
Otros que vuelven, aunque me temo que con poco tino. Los que fabricaran aquella perla de 1983 titulada “Midnight Madness” han intentado adaptarse a las nuevas tendencias, creando un disco del que se sabe que son ellos porque lo pone en la carátula, porque el resultado de la escucha no es, ni por asomo, lo que estamos acostumbrados a escuchar de ellos.
Los músicos son los mismos: Brad Gillis y Jeff Watson (guitarras y voz), Jack Blades (bajo y voz), Kelly Keagy (batería y voces) y Michael Lardie (teclados y voz), pero su música navega entre los recuerdos del Rock melódico de los ochenta, y las guitarras gruesas actuales, con un sinfín de arreglos electrónicos y unas melodías que en nada recuerdan a los originales, quiero decir, a los de siempre.
Algo así pasó con House of Lords y su disco “The Power And The Myth” de 2004, pero en aquella ocasión el cambio fue a mejor, presentando una faceta desconocida en la que la accesibilidad mutaba a desarrollo técnico, y los patrones estándares se sustituían por la imaginación y la creatividad sin reservas. Nada que ver con este disco, en el que han apostado por abarcar un tipo de público más variado y, especialmente, por las nuevas generaciones de seguidores del “Rock de moda”, y digo bien.
No es que el disco sea malo, es que te gustará tanto más cuanto menos conozcas la trayectoria del grupo y, sobre todo, si te abstraes y olvidas de que lo que estás escuchando son Night Ranger. Inevitablemente lo vas a recordar cuando escuches “Fool In Me”, y “Being”, que son los cortes más ortodoxos del disco, pero también hay algunos detalles clásicos en “Revelation 4 AM” y “Wrap It Up”. El resto es como si fuera otro grupo haciendo otra música, que está bien, pero que no es lo que yo buscaba tras la carátula.
Llevábamos 9 años esperando otro disco de ellos, así es que, por favor, los experimentos con gaseosa. Gracias.

NIOBETH “The Shining Harmony Of Universe” (2008)
El grupo formado y comandando por la vocalista Itea Benedicto y el guitarrista Jesús Díez se dieron a conocer con la maqueta “Infinite Oceans Of Stars” (2006), comentada en la sección correspondiente de esta casa. Dos años después, finales de 2008, publicaban su primer larga duración por Molusco Discos, con nuevos cambios en sus filas: Santi Tejedor (teclados, violín y gaita) y Alberto Trigueros (batería), ambos entraban en la banda durante el año 2007. Además de ayudarles en la grabación con el bajo Juanba Nadal (Dragonfly), Lourdes Guillén con flauta, piccolo y ocarina, y el “Orfeón de la Mancha” dirigido por Antonio Hidalgo, con sus sopranos, contraltos, tenores y bajos.
Los trece temas (doce + uno extra en japonés) de los que consta “The Shining Harmony Of Universe” (con preciosa portada obra de Dimitri Elevit) fueron grabados, mezclados y masterizados por Fernando Asensi (quien también produjo el disco, junto con el grupo) en los Nazgulsound Studios de Valencia en los meses de agosto y septiembre de 2008. Aunque los teclados fueron grabados por Art Rodríguez en julio de 2008 en Albacete, y la coral en Volcano Studios, también en la ciudad manchega, el séptimo mes de 2008.
Habiéndose separado Ebony Ark, Niobeth es una de las bandas más interesantes y más exportables del llamado Metal Operístico Sinfónico que tenemos en nuestro país, sin olvidarnos de Westfallenpark, Crownless, VaniShine, Eternal Dream…
Entre las canciones, que se acercan a los setenta minutos de duración total en el CD, han vuelto a grabar “Rhyme For My Gone Beloved”, la adaptación de la pieza clásica de W. Amadeus Mozart “The Magic Flute (Queen Of The Night Aria)” y “The Awakening”, ya aparecidas en su última maqueta.
Al igual que otras bandas internacionales con soprano al frente, la voz de Itea Benedicto destaca en las extensas composiciones donde se pueden escuchar diferentes estilos como el Power Metal, Metal Progresivo, Metal Gótico, música Clásica, Folk… Si en “Infinite Oceans Of Stars” la chica ya se mostraba con una impresionante voz, ahora ha dado un paso más, ganado en experiencia, madurez y seguridad. Todo lo comentado anteriormente se puede apreciar echándose al oído temas como el inicial “The Whisper Of Rain” (elegido como primer single y habiendo filmado un videoclip), el más tranquilo, y de aires misteriosos, “Secrets”, la balada “My Silence Within”, “Reflected Lights´ Garden”, “Musician´ Soul”… Tampoco hay que menospreciar el trabajo realizado por Jesús Díez a la guitarra principal, rítmica y acústica, ni a Santi Tejedor con sus teclas, violín y gaita, ni la fuerte pegada y cambios de Alberto Trigueros (por ejemplo en “Tell Me Lord”), ni las colaboraciones del bajista Juanba Nadal (dejándose escuchar más de una vez), Lourdes Guillén a los instrumentos de viento, ni la coral que arropa y acompaña con sus grandes y majestuosas voces a Itea en “The Whisper Of Rain”, “A Frightening Shiver”, “My Silence Within”, “Dance Of Tragedy”...
Aunque Itea y Jesús son los principales compositores, también dejan que Santi Tejedor aporte su granito con su destacable composición musical en “Requiem For Imogen”, siendo la letra un poema de William Shakespeare. Atención a los altos registros de Itea.
Dedican un bonito homenaje a las víctimas de los ataques nucleares de Hiroshima y Nagasaki en “A Frightening Shiver”, teniendo su versión cantada en japonés (incluyendo, en el completo y trabajado libreto, el texto en los caracteres de la escritura nipona) en el tema extra “Kowasani Furuete”, donde el productor Fernando Asensi participa de manera puntual con su voz, al igual que lo hace en “Dance Of Tragedy”.
Felicitar al grupo por el trabajo de debut conseguido, aunque la producción y el sonido, sin sonar en absoluto mal, podría haber sido un poco mejor. También la extensión del álbum (cerca de los setenta minutos) se puede hacer algo cansada para la gente que no suele escuchar Metal Operístico Sinfónico. Esos son los dos puntos menos positivos que puedo encontrar en el primer disco de los albaceteños.
La presentación en directo de “The Shining Harmony Of Universe” se hizo por todo lo alto en Albacete en el Teatro Circo el 24 de enero de 2009, contando con la coral “Orfeón de la Mancha”.
En septiembre de 2009 “The Shining Harmony Of Universe” era editado en Japón por Rubicon Music, con un tema extra, “Dreaming”, y un DVD con el videoclip de “The Whisper Of Rain”, su “making of…” y un vídeo con fotos del rodaje.
Aparte de tocar en salas de Barcelona (Razzmatazz), Valencia (Durango), Bilbao (Bilbo Rock), Murcia (Gamma)… acompañaron a los noruegos Sirenia (con la vocalista española Pilar Jiménez “Ailyn”) en sus cuatro fechas por España en septiembre de 2009 (Barcelona, Alicante, Madrid y Bilbao).
Durante la gira del disco tras los tambores se sucedieron diferentes baterías, al igual que otros músicos. Ahora integran el grupo, además de Itea Benedicto, Jesús Díez y Santi Tejedor, el bajista Javi Palacios y el batería Alberto Izquierdo.
Antes de la publicación del segundo disco de Niobeth, tienen previsto editar el E.P. “Dreaming” en marzo o abril de 2010, donando a Cruz Roja española lo recaudado por el E.P. para la reconstrucción y ayuda a Haití. Un gran gesto por parte de la banda.

NÍOBETH “Dreaming” (2010)
Entre todas las iniciativas que surgieron para poner un granito de arena en la reconstrucción de Haití tras su conocida tragedia, algunas se quedaron en agua de borrajas y otras, afortunadamente, lograron hacerse realidad. Este es el caso de “Dreaming”, un EP que Níobeth ha editado con el propósito de recaudar unos fondos que irán íntegramente a Cruz Roja Española, quien canalizará esta ayuda para que llegue a la zona devastada. Sea mucha o poca la cantidad que se recaude con esta iniciativa, debemos agradecer y aplaudir que un grupo como Níobeth haya tenido el compromiso social suficiente para llevarlo a cabo. Desde aquí nuestro más sincero reconocimiento.
¿Y qué nos encontramos en este EP? Pues una visión diferente de lo que este grupo puede llegar a ofrecer. El disco se abre con “Dreaming”, dando nombre al EP. Se trata de un tema semi-inédito del grupo, que únicamente vio la luz como bonus-track para la versión japonesa de “The Shining Harmony Of Universe” (2008), el único disco que hasta la fecha tiene el grupo albaceteño. En él podemos disfrutar del grupo en su faceta más tranquila, ya que es una preciosa balada en la que destaca sobremanera la voz lírica de Itea Benedicto.
El resto de temas incluidos son orquestales, en una visión muy alejada de lo que se espera de un grupo de Metal, aunque tenga influencias clásicas, acercándose más a lo que pudiera ser la banda sonora de alguna película. Sea como fuere, ofrecen una visión muy especial de su música, montada ex profeso para este curioso EP. Los temas incluidos en este formato también pertenecen a su disco “The Shining Harmony Of Universe”, en concreto “The Whisper Of Rain” y “Reflected Light’s Garden”, estando este último incluido de nuevo, esta vez en una curiosa versión a capella únicamente con la bella voz de Itea Benedicto. También en formato orquestal tenemos una sorprendente versión de “And The Story Ends” de Blind Guardian, cerrándose el disco con, de nuevo, “Dreaming”, también en formato orquestal.
La escucha del disco nos deja algo descolocados, ya que no estamos habituados a este formato de adaptaciones orquestales, pero no deja de ser una curiosidad, atrayente para fans del grupo y cualquier seguidor de este tipo de rarezas. Además, no olvidemos que es para una buena causa, así que cualquier compra de este EP será bienvenida. En la propia web del grupo os darán instrucciones de cómo conseguirlo.

NO APTO “La gran manzana” (2009)
¿Os imagináis que Metallica fichara a Enrique Bunbury como cantante? Vale, yo tampoco. Pero si se diera el caso, el resultado no sería muy diferente a lo que nos ofrecen No Apto en “La gran manzana”.
Este grupo tarraconense curiosamente cuenta en sus filas con tres hermanos: Erik López (voz y guitarra), Raúl López (bajo) y Aleix López (guitarra), acompañados por Ángel Alonso (batería). Tras su debut discográfico de 2005 (“Mi propio infierno”) en el que aún buscaban su camino, y un segundo trabajo llamado “Voces” (2007) ya más centrado, nos ofrecen ahora su tercer disco en el que muestran su plenitud como banda.
La comparación inicial no es fútil. Las guitarras de Erik y Aleix suenan llenas, poderosas, con fieros riffs que llenan de energía cada tema, y la buena voz de Erik está excesivamente influenciada por Bunbury, de quien toma prestado en demasía estilo, timbre y dejes, restándole personalidad. Aún así, No Apto consigue compactar ambas líneas a priori tan alejadas, dejándonos un disco bastante interesante.
La base rítmica formada por Raúl López y Ángel Alonso se limitan a sostener los contundentes riffs que lideran cada tema, y tampoco tenemos excelsos solos, según el estilo del metal moderno que nos invade. No Apto lo compensa con la fuerza de sus riffs, la voz de Erik y, sobre todo, con un puñado de buenas canciones.
El disco se hace ameno y atractivo. En él destaca sin duda “Harto de aguantar”, con un estribillo tan sencillo como efectivo, de los que entra en tu cabeza para no salir en bastante tiempo. También me ha gustado especialmente la terna “Trampa mortal” – “Poder continuar” – “Fuera de control”, colocada casi al final del disco, donde No Apto da rienda suelta a toda su energía, dejándonos un regusto de adrenalina recién liberada.
Interesante disco, en definitiva, al que deberías dar una oportunidad.

NOCTEM “Divinity” (2009)
Hay bandas que, aún con la calidad que tienen, se quedan verlas venir y no se mueven apenas a la hora de dar a conocer su música. En el extremo opuesto hay otro tipo de bandas que creen totalmente en su trabajo e intentan hacerse notar de manera más que acertada. Eso le sucede a los valencianos Noctem. Un grupo de Black / Death Metal que ficharon por la Discográfica austriaca NoiseHead Records y con su primer larga duración están moviéndose más que acertadamente para que en cualquier medio que apoye el Metal quede constancia la edición de “Divinity”.
El grupo se formaba en abril de 2001 y en sus inicios realizaban Gothic / Black Metal. Editando independientemente la demo “Unholy Blood” (2002) y el álbum en directo “Live 2004” (2004).
Comenzaron otro período volviéndose más extremos en su sonido y añadiendo a su Black Metal elementos e influencias del Death Metal, dando como resultado de esta reciente etapa su primer fruto con la demo “God Among Slaves” (2007).
Por sus filas han pasado diversos músicos: Urmila (violín), Maleficer Mortem (bajo), Sonetchka (bajo), Monra (batería)… Estando siempre encabezados por Beleth (voz) y Exo (guitarra), a quienes se les unieron, hasta el día de hoy, Alasthor (guitarra), Ul (bajo) y Darko (batería) con quienes viajaron a Viena (Austria) para grabar en NoiseHead Studios, propiedad del mismo Sello NoiseHead Records, durante veinte días bajo los mandos del productor Mario Jezick, esta primera obra que lleva todas las papeletas a encumbrarse como uno de los debuts más destacados en nuestro país en cuanto a Metal Extremo.
El material incluido en “Divinity” suena ferozmente salvaje y atronador. La banda en la mayoría de los doce temas apabullan y no dan tregua ni respiro con su tremendísimo ciclón de Black / Death Metal, aunque hay algún corte o instante de relajación y tregua.
En el disco se cuenta la historia de la desaparecida Atlántida visto desde un lado oscuro y subjetivo, utilizando “Atlas Death” como introducción con presencia de unas teclas melancólicas y efecto de ventisca. Habiendo colaborado en esta pequeña intro Luis Leal (ya ex–Forever Slave).
Lo que viene después de la intro son temas cantados por Beleth por una atroz rabia, utilizando y alternando su voz rasgada y chillona propia del Black Metal con guturales del Death Metal. Realmente dejan a uno acongojado y anonadado por la rapidez y el muro sónico conseguido en temas como el segundo corte “In The Path Of Heleim”, “The Call Of Oricalco´s Horn”, “Across Heracles Towards” (habiendo también influencias del Thrash Metal como escuchamos en este tema y en otros), “Under Seas Of Silence” (editando un video-clip de esta canción)…
Aunque en las composiciones prevalece más el Black Metal que el Death Metal, éste estilo también se hace notar, como sucede en el ritmo que consiguen en “Realms Of Decay”, donde incluyen hacia el final un buen pasaje cargado de misterio logrado por la música y el tañido de una campana; o en “Necropolys Of Esthar´s Ruins”.
Las guitarras de Exo y Alasthor destacan tema a tema bien en riffs, solos o melodías, como por ejemplo escuchamos en “The Sanctuary”, con esos riffs “tarareables”. O la técnica que despliegan en “Religious Plagues”.
Ante tanta excelente debacle respiramos con “In The Aeons Of Time”. Un corte de dos minutos y pico que relaja con su ambiente y guitarras acústicas. Unido tras “Across Heracles Towards” y previo a “Necropolys Of Esthar´s Ruins”.
“Divinity”, el tema que da título al disco, lo encontramos por partida doble. Por un lado la versión orquestal, siendo el responsable de la orquestación Christos Antoniou (SepticFlesh, Chaostar), y por otro lado como extra, sin orquestación, en su versión más iracunda, atrayendo a servidor más ésta última.
El único pero que se le puede poner al disco es esa ayuda artificial en las baterías, como sucede en muchas grabaciones de Metal Extremo. Quitando eso, un grandioso disco.
Si a su muy buen debut unimos su impactante imagen y sus arrasadores conciertos (pronto lo comprobaré) estos extremos metaleros valencianos van a dar que hablar no sólo en nuestro país, también en otros lugares. Habiendo ya desolado parte de Europa en su gira en el 2008 por Portugal, Francia, Bélgica, Reino Unido, Italia…

NOCTURNAL RITES “Shadowland” (2002)
Alrededor de 1990 en Suecia lo que triunfaba era el Death Metal. Multitud de bandas de este estilo de música iban saliendo de debajo de las piedras. Éste fue el punto de encuentro para los integrantes de Nocturnal Rites. Sacaron su primer disco en 1995 y, tras varios cambios de formación han llegado a lo que ahora son con este nuevo álbum: “Shadowland”.
¿Power/speed/dark metal melódico? Podría ser una definición aproximada. Su primer tema, “Eyes of the Dead”, nos muestra ya cuál es el camino que han tomado. Guitarras muy potentes, punteados muy melódicos y virtuosos, batería con el doble bombo marcando el ritmo. Las voces son un punto a favor. No es la típica voz heavy aguda, es más bien una voz rasgada, con personalidad, acompañada de unos magníficos coros que hacen da cada uno de los temas un himno para levantar manos y voces al unísono en futuros conciertos.
El segundo tema, “Shadowland”, que da nombre al disco, es una canción muy conseguida. Empieza con un redoble de batería, los cuales se volverán a repetir a lo largo del tema. Bastante buenos, por cierto, al igual que las guitarras. Podemos encontrar también temas a medio tiempo como “Invincible” o “Underworld”, en mi opinión mucho más currados que los a veces cansinos y rapidísimos dobles bombos. En estos temas se aprecia mucho más la calidad de los músicos, las guitarras llenas de sentimiento y técnica, la batería plagada de matices y redobles. Al igual que la voz, que también me dice mucho más en estos temas. Suena como más agresiva y los coros menos “himnos power metal”.
Aun así sería un error por mi parte descartar los temas rápidos y cañeros como “Revelation”, “Never Die” o “Vengeance”. Claro que también demuestran su virtuosismo, su calidad. Claro que también son potentes y agresivos, pero lo que te puede pasar (como me pasó a mí en un principio) es que al ser más típicas, pues te fijes menos. De todas formas son temas muy buenos, con partes a medio tiempo entre medias muy ricas en matices. Yo creo que aún se les notan sus raíces death-metaleras, tanto en las letras como en la agresividad y oscuridad de los temas y eso sea posiblemente lo que les haga distintos a muchos de otros grupos de este estilo. Y si no, escuchemos, por ejemplo, “Faceless God”. Es un tema muy oscuro, en el que se pueden escuchar los lamentos que Anders Zarikkson nos transmite con su voz o la rabia que Mikael Söderström irradia con su guitarra.
Los últimos temas, “Birth of Chaos” y “The watcher”, quizá sean más del estilo de los himnos que decía antes, pero aun así originales y preciosos, con melodías muy buenas, cambios de tiempo que enriquecen muchísimo y guitarras rápidas y prácticamente perfectas.
Pienso personalmente que, a pesar de no llevar demasiado tiempo, es un grupo bastante consolidado y que con este disco pueden terminar de conseguir su merecida fama.
Clara González Lobo (Kiky)

NOSTRADAMEUS “Hellbound” (2004)
Los amantes del Power Metal ya les conoceréis, porque no son ningunos recién llegados. Además, estos suecos ya saben lo que es el jamón serrano, ya que han tocado en España en alguna ocasión.
En esta ocasión -recordad que es su cuarto disco oficial, tras “Words Of Nostradameus” (2000), “The Prophet Of Evil” (2001) y “The Third Prophecy” (2003)- han dado muestras de una ligera evolución en su estilo, ya que aunque lo suyo sigue siendo el Power Metal de doble bombo y guitarras cabalgando, han adquirido un punto de agresividad que les diferencia en parte del mogollón de bandas parecidas que nos llegan del norte.
El disco comienza precisamente con uno de los temas más duros, “Never turning back”, en los que tanto la voz de Freddy Persson como el resto del grupo demuestran que son capaces de salirse del patrón establecido. El tema es una buena carta de presentación, con muchos cambios de ritmo y alternancias entre doble bombo a piñón y otras partes más alejadas de su estilo habitual. Por cierto, que el resto del grupo lo componen Jake Freden (guitarra), Michael Aberg (guitarra), Thomas Antonsson (bajo) y Esko Salow (batería).
Todos los temas del disco vienen enlazados unos con otros, lo que le da al CD sensación de uniformidad, aunque a veces se hace bastante monótono al ser composiciones bastante lineales. Aún así podemos encontrar diferencias apreciables en bastantes matices, desde temas más melódicos (“Your Betrayal”, “Hellbound”) a otros de Heavy Metal más clásico (“Seven”, “Fight”), que se alejan algo del Power Metal de doble bombo a piñón (“The reaper’s image”, “One Step Away”, “Cuts like blades”, “I am free”). El mejor tema del disco es “One world to live in”, puro Heavy Metal épico con muchos cambios de ritmo en el que han llegado al que parece que es por ahora su techo compositivo.
Su público no variará mucho, siguen apostando por el Power Metal, y eso no es ni bueno ni malo, es una opción más. Y este disco es eso, ni bueno ni malo. Sino todo lo contrario.

NOVA ORBIS “Imago” (2009)
Sexteto de la capital de Colombia, Bogotá, con este primer álbum que se editó hace un par de años, pero que aún continúa teniendo vigencia, ya que sigue siendo el único disco que tiene en su haber la banda colombiana. Sabiendo de ellos en Europa gracias a la campaña de promoción de Lugga Music Productions.
Nova Orbis se formaron en 2005 por: David Martínez (teclista), José David Barajas (guitarra / voces), Ana María Barajas (voz; ex-Highway), José Fernando Osorio (batería), Jorge Andrés Gutiérrez (guitarra / voces), y Rodolfo Cáliz (bajo). Grabando antes que su álbum de debut una maqueta, “Nova Orbis”, en el 2006. Descargando su música además de en su ciudad de origen, por otras ciudades y festivales colombianos, llegando a participar en el CaliGothic Festival en 2007 (sábado 17 de noviembre). Compartiendo escenario con los históricos Kraken (en el Tributo Acústico a Kraken y en el Progressive Rock 2007), Tom Abella, Introspección, Entropía, etc. Consiguiendo el segundo puesto en el Bogotá Ciudad Rock Festival 2007; y formando parte del Bogota Gothic Alliance, integrado por siete grupos de Metal Gótico, entre los cuales están Rhyme Of Tears e Impromtus Ad Mortem.
Las diez canciones de “Imago” fueron grabadas y mezcladas entre los meses de junio de 2008 y marzo de 2009 en los Buena Onda Studios de Bogotá. Siendo co-producido por Juan David García y la banda.
Entre sus influencias se citan formaciones extranjeras como Kamelot, Dream Theater, Nightwish, Opeth, Ayreon… consiguiendo en sus canciones una buena, convincente, y atractiva mezcla de Metal Gótico & Progresivo, incluso alguna ráfaga de Power Metal europeo sale a flote como se puede escuchar en la inicial “Castle Of Exile”, “Love Remains” o “Falling Of The Empire” (con participación de coral).
Los músicos realizan bastante bien su cometido, pero destacando principalmente la voz clara, melódica, y con personalidad, de la vocalista Ana Barajas (genial sus diversos registros vocales durante “Unstable Mind”, o su gran voz en “Love Remains”); junto a las teclas de David Martínez, las cuales dotan, y acentúan más, el toque sinfónico y progresivo de las canciones (citemos por ejemplo “Ancient Guardian”, “Sarah Deserves To Rest” o “Wisdom Hunter”). En el lado opuesto lo que menos me convence son las voces de los guitarristas, uno realizando una voz rasgada que cuando aparece no queda bien (“Castle Of Exile”, “Falling Of The Empire”, “Wisdom Hunter”), siendo la otra voz clara, pero que para mi tampoco llega a encajar del todo bien en las canciones (“Unstable Mind”, “Dark Delusion”, “Love Remains”), a excepción de cuando se escucha, junto a la de Ana, en “The Lamp”, una de las dos canciones (“Dark Delusion” la otra) que aparecieron en su demo de 2006.
Además de los sonidos e influencias góticas y progresivas que predominan en los temas, también se atreven a incluir instrumentos del folclore colombiano, como el tiple y la bandola en “Change”, tocados por Diego Saboya (Palos y Cuerdas).
En el mes de mayo de 2010 Nova Orbis realizaron sus primeros conciertos fuera de territorio colombiano, descargando en tres ciudades de Argentina (Córdoba, Altagracia y Buenos Aires). Y en el presente 2011, además de abrir el 5 de febrero el concierto de los holandeses Epica en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, hicieron cuatro fechas por Perú y Bolivia (Lima, Cuzco, Puno y La Paz) a comienzos de diciembre.

NOWAN “Imagina” (2004)
Debo reconocer que nos hace especial ilusión cuando nos llega un disco de un grupo que previamente ha pasado por nuestra sección de Maquetas. Nos queda la sensación de haber visto crecer al grupo desde sus inicios, y que nuestro apoyo haya sido un ligero empujoncito que ha ayudado a la consolidación de la banda hasta el momento de sacar el siempre ansiado primer disco. Este es el caso de Nowan. Su maqueta “No temas” (2002) tuvo una buena crítica en nuestra web, y ahora llega el momento de hablar de su primer disco.
Antes de seguir, conviene aclarar que este disco aún no está a la venta. Los chicos de Nowan no han querido esperar a que fructificaran las negociaciones con ninguna Compañía, y como Juan Palomo se han guisado y comido ellos solitos la grabación del disco. Sin más recursos que su propio bolsillo se han ido a los estudios Rimshot de Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde ya registraron su maqueta, y han grabado este “Imagina” que tengo sonando por mis altavoces.
El resultado de la grabación es brillante. El sonido conseguido es muy bueno y el producto está listo para ser comercializado, únicamente a la espera de la firma de un contrato con una Compañía Discográfica que se decida a editarlo.
La grabación del disco ha corrido a cargo de Jorge Ferradal (guitarra y voz), Marcos Lara (guitarra), Víctor Manuel Varas (bajo) y Rafa Motilla (batería), y han contado con algunas colaboraciones interesantes, como Javier Sánchez (guitarra española), Ivahn de Sugarless, que presta su voz gutural para “No temas”, las femeninas voces de Eva Moreno, Guiomar González de Prada y Yolanda Navarrete y la prestigiosa guitarra de Manolo Arias en el tema “Aire”.
El disco combina melodía y fuerza, con alternancia de partes suaves y agresivas. “Imagina” abre el CD, siendo un perfecto tema de choque que entra con mucha facilidad. Pegadizo y festivo, sin duda es la bandera con la que Nowan se darán a conocer. Quizás sea el tema más significativo del disco, pero hay otros que pueden competir con él en cuanto a calidad, como “Sin saber”, más cañera y con un Jorge Ferradal pletórico a la voz. Otro tema que puede seducir a un amplio espectro de oyentes es “Mundo sin ti”, adornado con unos bonitos pasajes de guitarra española al principio y al final del tema pueden satisfacer tanto al público rockero como a otros oyentes de gustos más suaves.
De aquella maqueta se recuperan dos temas, “Noche de cristales rotos”, que alterna suavidad y agresividad con acierto y un remix (qué mal queda eso en el rock...) de “No temas”, en la que lo más destacable es la mala leche de Ivahn (Sugarless), quien colabora con su voz en el tema.
Ciertamente el resto del disco baja algo el nivel, sin llegar a aburrir, pero lejos de los temas comentados, lo que le resta puntuación a la nota final. Como curiosidad, se han apuntado a la absurda moda de dejar 2 minutos de silencio en el último tema antes de seguir con un final instrumental.
Estamos ante una buena banda y ante un buen disco. Desde luego, mucho mejor que algunos que nos quieren meter a bombo y platillo. Esperamos que alguna Compañía se de cuenta pronto de ello y decida editarles el disco. Se va a encontrar con todo el trabajo hecho.

NUMEN
“Basoaren Semeak” (2004)
No exagero ni mucho menos al comentar que Numen se han convertido en una de las referencias de la escena extrema de nuestro país. Llevan formados desde el 1997 y hasta el momento han editado un par de MCDs “Haize Sorginduen Intiziriak” (5 temas) y “Jarrai Beza Kondairak” (incluyendo dos temas nuevos, una versión de Sutagar, una versión acústica de uno de sus temas y como bonus, el anterior MCD de 5 temas), así como su disco debut “Galdutako Itxaropenaren Eresia”. Un disco que obtuvo excelentes criticas ya no sólo en España, sino en Europa, América o Japón.
A finales del 2003 se metieron en el estudio donde hasta la fecha habían grabado todos sus trabajos, es decir, los Estudios Shot de Arrasate. Allí, bajo la ayuda de Iñaki (Bad F-Line) y Jimmy (S.A.), registran los 8 temas que dan vida a “Basoaren Semeak”. 8 cortes con una visión muy personal de lo que es el Black Metal para Numen, conteniendo todas sus letras en el idioma vasco.
En un estilo como éste, las comparaciones son odiosas, pero para que os hagáis una idea de lo que realizan Numen, están muy cercanos a los Immortal del “Pure Holocaust” o del “Battles In The North” (ese inicio del “Arranoaren Ahotsa” es brutal....), pero no caen en una burda copia de los de Abbath & Cia. Numen imprimen, si cabe, más velocidad a su temas, acercándose a lo que denominan Pagan Metal (dichosas etiquetas), aparte de incluir en su música matices folk, así como partes muy melódicas.
“Nortasumaren Ateak” está muy cercano a lo que conocemos todos los seguidores del estilo como “sonido noruego” pero con una parte intermedia muy pegadiza y melódica. Al final del tema la voz chillona cambia literalmente de registro, mostrándonos la parte más Death Metal de la banda. El uso de gaitas y violines en el intermedio caracteriza a “Eskualdunak”, así como el uso de coros y teclados, con toda la potencia de Numen en pleno esplendor. Excelente trabajo de Karlos a la batería, realmente descomunal a lo largo de todo el disco. Los ambientes iniciales de “Ekaitzaren Deiadarra” son brutales, con muchísima agresividad y oscuridad en todo el tema.
La
música de Numen, dentro de lo que es el Black Metal como tal, es muy variada y
está llena de diferentes elementos como guitarras acústicas, flautas y voces
limpias. Todo ello enriquece mucho su música y no la
hace para nada aburrida.
De
lo que a mi conocimiento llega, no me cabe ninguna duda de que Numen es la
mejor banda de Black Metal que hay en nuestro país. Pruebas como este
“Basoaren Semeak” o todo su anterior material así lo atestiguan. Si eres
de los que dejó el estilo un poco de lado como el que escribe estas líneas,
Numen es realmente lo que se necesita para reengancharse al estilo con un
excelente disco de Black Metal.
Javier Sánchez (Javibackyard)

ÑU
“Colección” (2000)
Sí,
lo sé, no se trata de una “novedad” propiamente dicha... pero, ¿a quién
le importa? El fin justifica los medios, ¿no? Lo cierto es que tendría que
haberlo incluido directamente en nuestra sección de “Clásicos”, pero como
últimamente tenemos la sección perfectamente cubierta por nuestra enciclopedia
ALVAR...
Pues
bien, como decía, el fin justifica los medios, y el fin no es otro que rendir
nuestro pequeño homenaje desde The Sentinel a una de esas bandas míticas de
nuestro rollo, y más concretamente a ese controvertido personaje llamado José
Carlos Molina que, arropado por un trasiego incesante de músicos en las filas
de la banda (desde Rosendo Mercado hasta Jerónimo Ramiro (ex-Santa, Saratoga), pasando por Niko del Hierro
(ex-Barón rojo, Saratoga), Luis García (ex-Sobredosis), Javier Rocaberti (ex-Hamlet), Carlos
Kakutani, etc.), nos
ha dejado un puñado de discos que podemos considerar clásicos en lo que se
refiere al Rock Duro elaborado en este país, y que se ven representados en esta
“Colección” en el vigesimoquinto aniversario de la banda.
Como
todos los discos recopilatorios, “Colección” tiene como pro el repasar una
larga trayectoria y sintetizarla extrayendo lo que se considera más
representativo de la misma (sobre todo para los “no iniciados”), y como
contra el hecho de que, como siempre, se queden un puñado de clásicos fuera (¿dónde
está “La Granja del Loco” sin ir más lejos?). Con todo y con eso, ahí están
temas como “Más duro que nunca” o “El Tren” (que hiciera famoso el
Rosen), clásicos atemporales del Rock español, así como temas estandarte de
las distintas épocas y/o formaciones de Ñu, desde aquellos primerizos
“Cuentos de Ayer y de Hoy”, “El Flautista”, “Ella” (aquí en versión
acústica, puro feeling), “No hay ningún loco” (todo un clásico inmortal)
o “Robin Hood”, hasta los más recientes “La Danza de las Mil Tierras”,
“Cruz de Hierro” o “Renegado”, sin olvidarnos de temazos como “Sé quien” o la emotiva “Tocaba
correr”, todos con ese estigma tan característico
de Ñu como es la flauta del Molina (y no va con segundas), herencia directa del
señor Ian Anderson de los Tull (José Carlos está hasta el gorro de que se lo
echen en cara...), aunque siempre con un sonido mucho más “heavy” que el de
la banda británica.
A los más veteranos poco o nada les puedo decir que no sepan ya; es por eso que esta reseña va más bien dirigida a aquellos que por diversas circunstancias, ya sea edad, accesibilidad o simplemente desinterés, no se han llevado al oído ninguno de estos clásicos, ¿a qué estáis esperando para haceros con esta jugosa “Colección”? Simplemente con ahorraros el último disco de la millonésima banda de Power Metal Sinfónico Italo-Germánico podéis haceros con un compendio de temas que han deleitado a más de una generación. Palabra.
David Fernández “Bubba”

ÑU
“Requiem” (2002)
Se
ha hecho de rogar, pero tras una larga espera y una agobiante incertidumbre en
lo referente al nuevo material de Ñu, aquí tenemos “Requiem”, el nuevo
trabajo de José Carlos Molina & crew (como dicen los guiris), porque no nos
engañemos, Ñu y J. C. Molina son sinónimos en significado, por mucho grupo
que los quieran considerar algunos.
Lo
primero que salta a la vista al hacerse con el disco, obviamente, es la portada,
con una ilustración que deja bastante que desear y en la que, visto lo visto,
bien podría haber aparecido de nuevo José Carlos Molina (en moto, a caballo o
como fuere, pero por favor, esos dibujillos...).
Pasando
ya a detallar el contenido del plástico, decir en primer lugar que, para esta
ocasión, acompañan a José Carlos (voz, flauta, whistle, teclados, etc.) un
considerable elenco de músicos, pues si bien antes las formaciones se veían
alteradas en cada disco, ahora ya sucede en cada canción. Así, se han
encargado de las guitarras Pedro Vela (principalmente) y Juan Miguel Rodríguez
(en menor proporción), del bajo este último, además de Miguel Lozano y del
burgalés Gorka Alegre, y de la batería José Carlos Molina (hijo), que todo
sea dicho, siguen sin gustarme tanto las programaciones como las baterías
electrónicas, pues le restan tanto contundencia como imperfección (en el buen
sentido) al sonido, claro que la economía y la comodidad pueden mucho... En los
teclados (esporádicamente) Jorge Calvo, y paro de contar, porque la lista sigue
y sigue...
En
cuanto a los temas que componen “Requiem”, abre la traca “Mazmorra”, un
fuerte comienzo que, aunque se abre de forma dulce con la flauta de José
Carlos, va adquiriendo fuerza a golpe de timbales y al son de las trompetas
(viento incluido), de tono épico-majestuoso y oscuro (algo predicable de gran
parte del disco) y con unas guitarras muy presentes. Sí, son Ñu haciendo heavy
metal de nuevo (para deleite de unos y desgracia de otros). Con “Tenebros”
sigue ese aire oscurillo que decíamos antes, con un dibujo de guitarra que se
repite al inicio y al final exclusivamente, y un doble bombo que peca de una
frialdad considerable (lo que yo decía, estas máquinas...). Y si los dos temas
anteriores pueden tildarse de oscuros, “Aramundi” se me antoja como apocalíptico
incluso (óigase el estribillo), a destacar la aportación de la flauta.
En
“Gracias” se puede apreciar un tono más alegre y heavylón, con las
guitarras altas pero siempre acompañadas del resto de instrumentos, y con una
de esas letras que tiran a degüello. “Sacrificio” es un tema de riffs
cargantes y obsesivos, y porta una de esas letras de contenido lascivo con las
que suele sorprender José Carlos de vez en cuando (con citas incluidas a capítulos
añejos de Ñu), la cual se podría prestar perfectamente a cual danza del
vientre. Por su parte, “Dagas” lo encuentro un tanto soso, falto de gracia,
el cual llega incluso a aburrir, sobre todo por su extensión (salvo
determinados momentos de lucidez). A destacar la narración final del mismo, en
la cual J. C. hace las veces de “ojo observador” en plena reflexión metafórica.
Mención
aparte merece “Hada”, uno de los temas más inspirados y elaborados, desde
el punteo inicial, pasando por la avalancha de dobles bombos de la mano de la
flauta de José Carlos, hasta esos estribillos épicos y grandilocuentes acompañados
por un piano de fondo, donde vuelve a relucir el genio (y locura) de ese
monstruo llamado José Carlos Molina (padre, je je).
“Entrega
Romántica”, como su nombre indica, es una entrega en forma de canción llena
de romanticismo lírico que nos golpea ahí donde más duele y la vista no logra
alcanzar, donde vuelve a aflorar la faceta más melosa de Ñu, dejando un poco
de lado la vena más oscura implícita en los primeros cortes del plástico.
“Refugiados” es otro tema relajado, donde las letras miran hacia la miseria
y las melodías de guitarra y el estribillo se te clavan como espadas (¿dónde
he oído yo eso?). Por último, con “La Boca Del Infierno” me sucede más o
menos como con “Dagas”, que aunque cañero, lo encuentro algo cansino y
falto de chicha.
A
modo de conclusión decir que, pese a que las primeras escuchas pueden prestar a
confusión (a mí me ha sucedido), según vas familiarizándote con el trabajo
va gustándote más y más, puesto que si algo se puede destacar en el disco es
un claro espíritu inconformista, inquietud musical e ideas frescas, y es que
sorprender al respetable tras más de veinticinco años haciendo música ya
tiene mérito. Pues eso, que no es un disco de usar y tirar. Como diría mi
abuela, despacito y buena letra...
David Fernández “Bubba”

ÑU “Títeres” (2003)
Tenía
yo algo pendiente por comentar y no sabía qué, hasta que el otro día me dio
por enchufar algo del Molina y bajó el santo del cielo. Bueno, tampoco es que
haya mucho que contar, porque con dieciocho discos bajo el brazo que tiene el
mozo supongo que ya sabréis de qué va todo esto.
Así a primera vista se agradece una portada más ‘recatada’ que la de su predecesor “Requiem”, aunque de ahí a que sea buena va un rato. A segunda vista, tras pulsar play, comprobamos que el material más “power” (si es que hablando de Ñu suena hasta mal, leñe) ha dejado paso de nuevo al rock and roll clásico marca de la casa (me refiero tanto a la música como a las letras, más directas), siempre claro está aderezado de los instrumentos de viento tan característicos de José Carlos (flauta, flautín, etc.), aunque en esta ocasión el aire ‘trovadoresco’ no tenga tanta presencia.
Tampoco tiene mucha presencia la producción que digamos, claro que esto ya se puede decir que es un defecto clásico en Ñu (yo me lo guiso, yo me lo como). A ver si alguien le hace entrar en razón de una vez al sr. Molina y se molesta en grabar baterías de verdad (muy bonita la foto de Javier Arnaiz con su Tama, pero no cuela).
Aunque
la compañía discográfica se empeñe en presentarnos como clásicos de
entrada temas como “Te Seguiré”, la satírica “Mono” o “Todo Por La
Pinta” (buf!), a servidor le han caído más en gracia otros como “Soy Él”,
la festiva “Hot Show Girls”, la evocadora “Sólo Por Ti (Hago Rock &
Roll)” -que recuerda más a lo añejo- o la más cañera “Tormenta De Pasión”,
que con un buen sonido de batería habría quedado de lujo. “Ídolo” y
“El Canto Del Gallo” podrían haber entrado perfectamente en “Requiem”,
mientras que “Títeres” se presenta como el tema central del disco, con
uno de esos estribillos con el sello ‘Molina’ que no deja ‘títere’
con cabeza (de lo mejor del plástico). Por cierto, todo un detalle el
acordarse del “Have You Ever Seen The Rain” de la Creedence, pero como de
costumbre me quedo con la original.
En
síntesis, un trabajo que recupera el sonido más clásico de la banda pero
que podría haberse cuidado un poco más (ya ni siquiera rimas asonantes, a
pelo), sobre todo en cuanto a producción se refiere. Así es Ñu / José
Carlos Molina. ¿Lo toman o lo dejan?
Bubba

ÑU “Viejos himnos para nuevos guerreros” (2011)
Llevábamos mucho tiempo sin noticias de Ñu, y eso nunca es bueno. Lo último que pudimos degustar de su cosecha fue aquel DVD en directo que vio la luz en 2007, y desde entonces pocas noticias nos habían llegado sobre el camino que estaba siguiendo José Carlos Molina. Conciertos prácticamente inexistentes y algunas noticias que nos llegaban con cuentagotas, como la salida de la banda de Manolo Arias tras 7 años de permanencia.
Su último disco data de 2003, y muchas cosas han cambiado desde aquel “Títeres” que está ya tan lejano en el tiempo. Las circunstancias del Rock en general y de Ñu en particular han propiciado que las prisas por engendrar este disco hayan sido inexistentes. Así que, con mucha calma y cuidando los detalles como quien mima a su nuevo retoño, José Carlos Molina ha ido cocinando este “Viejos himnos para nuevos guerreros” desde la tranquilidad que le ofrece su residencia en un bonito pueblo como Sacedón.
El resultado es un disco muy alejado de la última etapa de la banda, quizás la más cañera de su trayectoria . El nuevo disco es mucho menos contundente y mucho más íntimo, donde José Carlos Molina ha sacado a relucir su vena más espiritual e introspectiva. El disco suena más setentero, más onírico. La contundencia de los últimos tiempos ha dejado paso a más delicadeza, más flauta, más teclados, aunque la presencia de la guitarra de Manolo Arias (las guitarras llevan grabadas varios años, aún con Manolo en la banda) sigue siendo destacada.
Este nuevo disco es una vuelta a los orígenes. Si recuerda a algún disco anterior no es descabellado rememorar “Cuentos de ayer y de hoy”, en el arranque de la banda allá por 1978, pero con la madurez y el salto de calidad de estos 33 años en los que Ñu se ha convertido en una parte muy importante en la historia del Rock de este país. Esta vuelta al concepto primigenio de Ñu les ha hecho acercarse de nuevo a Jethro Tull, guardando paralelismo con el gran “This As A Brick”, aunque manteniendo la fuerte personalidad que imprime José Carlos Molina a todo lo que hace.
El propio Molina participa muy activamente en el disco, como siempre, encargándose de la voz, flauta, flauta irlandesa, flauta barroca alto y soprano, whistle, piano, guitarras acústicas y órgano de iglesia. Como ya he comentado, Manolo Arias dejó grabadas las guitarras antes de dejar la banda para centrarse en Atlas. Ramón Álvarez (bajo), Javier “Búmper” (batería) y Peter Mayr (órgano Hammond) completan la formación que ha grabado este disco. A Javier “Búmper” le conocíamos sobradamente, y la labor de Ramón Álvarez y Peter Mayr me ha sorprendido muy gratamente, con una labor sobresaliente en todo el disco.
El disco también cuenta con las colaboraciones de Judith Mateo (violín) y Danny Doyle (bodhrán), algo que no sorprende, ya que José Carlos Molina ha estado colaborando el pasado año en los conciertos en directo de la gran Judith Mateo. Su aportación imprime un delicioso toque celta que se une al aire medieval que fluye en buena parte del disco.
El disco arranca con “Arreando mi suerte”, un largo tema (10 minutos) con vocación progresiva en el que se contienen todas las virtudes del disco. Sólo con él ya se pueden sacar todas la conclusiones expresadas anteriormente, y el resto del disco no hace sino confirmarlas.
“Cantarás sin fe” es un tema mucho más rápido y vigoroso, con el doble bombo de “Bumper” bastante presente y una gran aportación del teclista Peter Mayr. Aún así, el tema contiene bruscos cambios de ritmo que son una constante en todo el disco.
“Hoy por ti dejaría mi piel” se abre con una bonita introducción de guitarra acústica que da paso a un precioso tema con influencias medievales, con esa vocación de trovador que José Carlos siempre ha llevado consigo.
“La tentación de Cristoforo Orsino” quizás sea el tema más árido de este trabajo, y aunque insistiendo sobre él se le saca partido, me parece el menos inspirado del disco.
“Viejos himnos para nuevos guerreros” es el tema que da título al disco. Después de una pomposa introducción con un órgano de iglesia, tenemos a Ñu en estado puro: Rock, mucha flauta y la voz de José Carlos Molina sobre una letra bastante tópica. Destacar la gran labor al bajo de Ramón Álvarez.
“El invento de sentir” es una preciosidad, donde José Carlos Molina saca su voz más melódica para dar forma a una balada en la que el sentimiento expresado es inmenso.
“Serafín” tiene el toque más medieval del disco. Es un tema alegre y bien construido, que se hace muy agradable desde las primeras escuchas. También tiene el aliciente de contar con un atrayente pasaje intermedio celta, ayudado por Judith Mateo y su marido Danny Doyle.
El disco termina con “Siempre en escena”, cuya letra es un precioso epitafio de la carrera de José Carlos Molina, hasta el punto de dejar entrever (esa es mi impresión, espero equivocarme), que esta forma de cerrar el disco sea también una despedida a la carrera de Ñu.
Si así fuera, José Carlos Molina ha conseguido poner como colofón a su trayectoria un disco que se encuentra entre los mejores de su discografía, dejando claro que su nombre ya está grabado con letras de oro en la Historia del Rock Español.