Mr-My


  MR. BIG What If... (2011)
  MR. ROOSTER All that Noise (2005)
  MSG Tales of Rock 'n' Roll (2006)
  MUNICIPAL WASTE The Art Of Partying (2007)
  THE MURDER INDUSTRY Death Motivation (2010)
  MURO Corazón de Metal (2001)
  MURO Este Muro no se cae (2003)
  MUSHROOM RIVER BAND, The Simsalabim (2002)
  MY DYING BRIDE The Dreadful Hours (2001)
  MY SHAMEFUL The Return To Nothing (2006)
  MYSTERY BLUE Metal Slaves (2003)
  MYSTERY BLUE Claws Of Steel (2006)
  MYSTERY BLUE Hell & Fury (2009)

 

 

MR. BIG “What If...” (2011)

Mr. Big nació a finales de ’80 con la unión de dos de los más prestigiosos instrumentistas de la época, el guitarrista Paul Gilbert y el bajista Billy Sheehan, dos virtuosos incluidos en la élite de su instrumento a nivel mundial. Junto con el batería Pat Torpey y el cantante Eric Martin formaron uno de los supergrupos más prestigiosos los ’90. Tanto su homónimo disco debut (1989) como los dos siguientes, “Lean Into It” (1991) y “Bump Ahead” (1993) se encuentran entre los discos más valorados de la década. “Hey Man” (1996) bajó el nivel y con ello comenzó la crisis en la banda, provocando la salida de Paul Gilbert, que fue sustituido por Richie Kotzen (Poison), editando “Get Over It” (2000) y “Actual Size” (2001), intentando sin éxito reverdecer viejos laureles.

Agotada la fórmula, Mr. Big se deshizo y cada uno de sus miembros tomó un camino distinto, lleno de actividad como corresponde a músicos de este calibre, hasta que en 2009 la formación original se reunió para celebrar el 20º aniversario de su primer disco, de lo cual salió el disco en directo “Back to Budokan”.

Ahora, 14 años después de su último disco en estudio, Mr. Big editan este nuevo trabajo llamado “What If…” en el que recogen el testigo donde lo dejaron, con un disco lleno de buenos temas en los que combinan la excelencia instrumental de todos sus miembros con temas variados que van desde el Hard Rock trepidante al Rock melódico, demostrando que siguen siendo una banda a tener en cuenta.

El disco carece de una balada acústica del tipo “To Be With You” o “Wild World”, que tanto éxito le dio en el pasado. Aún así, la parte sentimental de este trabajo está cubierta con “Stranger In My Life” y “All The Way Up”, dos baladas que dan el contrapunto al resto del disco, mucho más cañero y contundente.

De hecho, el disco camina entre dos vertientes. De un lado, Mr. Big explota muy bien el Hard Rock melódico, aprovechando la buena voz de Eric Martin, muy bien dotada para el AOR, consiguiendo así grandes temas como el inicial “Undertow” y, sobre todo, “As Far As I Can See” y “I Won’t Get In My Way”, excelentes exponentes del Rock melódico. Y por otro lado, muestran de nuevo su gusto por los temas rápidos y trepidantes, en los que además de mostrar su energía y vitalidad, crean un espacio perfecto para el lucimiento personal de Billy Sheehan y Paul Gilbert, con vertiginosos solos en el que bajo y guitarra se dan el relevo con el sello claro de Mr. Big, mostrados en cortes como “American Beauty” o “Still Ain’t Enough For Me”, que no desmerecen en absoluto con esta misma opción que representaban aquellos antiguos “Colorado Bulldog” o “Shy Boy” (de aquellos Talas en los que debutó Sheehan).

Ambas opciones musicales confluyen en el tema “Around The World”, que aúna lo mejor de cada una de ellas en lo que es el mejor corte del disco, con melodía, músculo y una interpretación fabulosa de todos los componentes del grupo.

Siempre es una buena noticia tener de nuevo entre nosotros un grupo con tanto talento como Mr. Big. Esperemos que este retorno no sea efímero y la banda se asiente en el status que sus músicos se merecen. “What If...” es una buena piedra de toque para ello.

Web MR. BIG

Shan Tee


 

MR. ROOSTER “All that Noise” (2005)

Si hubiera justicia en este país… el primer disco de los catalanes Mr. Rooster, que lleva ya varios meses en el mercado, estaría en boca del rockerío nacional. Pero ya se sabe, en este país la cultura musical rockera brilla por su ausencia. 

Si hubiera justicia en este país… esta banda, que realizaban Hard/A.O.R., que editaron la maqueta “Mr. Rooster” (iba a ser su primer disco, pero al final quedó en demo, con nada más y nada menos que catorce temas, cuatro de los cuales han sido vueltos a grabar para el larga duración), que han abierto para Blaze, Harem Scarem, Danger Danger, The Atomic Bitchwax, U.D.O., etc., que antes era quinteto (con los guitarristas Lluc Oliveras y Marcel Graell) y que en la actualidad está formada por los buenos músicos Rafael Morata (vocalista, guitarras acústicas y algunas rítmicas, y teclas), J. R. Moreso “More” (bajista y coros), Eduardo Ibáñez “Dudi” (batería), y Jordi Alcázar (guitarras principales y rítmicas; y último en entrar en la formación, en el año 2003); deberían sonar en las buenas emisoras musicales a nivel de todo el país (¿hay alguna?) y en los programas musicales televisivos (¡y nos quejábamos en su época del poco Rock que aparecía en la tele… ya que volvieran esos programas!)

Si hubiera justicia en este país… “All that noise”, producido por el grupo y grabado en tres semanas en La Pecera Studio de Barcelona en el 2004, y como se informa en el libreto despegable: “ni “loops”, ni “samples”, ni cortar y pegar, sólo válvulas y cinta analógica”. Vamos, como se grababa en el pasado (muy buena idea la impresión en el propio CD asemejando un vinilo). Eso, que si hubiera justicia en este país temas que nos pueden traer recuerdos, pero con personalidad propia y actual, de grandes bandas tales como Guns n´Roses, L.A. Guns, Tesla, Skid Row, Aerosmith, Mötley Crüe… tendrían que ser escuchados y tenidos más en cuenta por muchos rockeros de este nuestro país. ¿Acaso no es para que se les haga la justicia merecida a canciones como la buena y pegadiza “Factory boy” con esa guitarra recordando al, ahora en Velvet Revolver, Slash; los ritmos graves y marcados en “Fear” con el buen hacer de Dudi a los tambores; las suaves melodías de “Shangri-la” con Alcázar (atención a su buen gusto a la hora de pulsar y rasgar su seis cuerdas) sacando buenísimas notas; el riff y ritmo genial que te hace contornear el cuerpo en “Easy come, easy go”; el sonido en “Stranger” que recuerda, como en otros cortes, a bandas de Hard Rock norteamericano de los 80 y 90, pero también al Hard Rock clásico de los 70; las sensaciones que comunica la tranquila “Scarred”; la genial y marchosa “Mind your own business” (concebida originalmente en castellano, y de la cual hay una versión en nuestro idioma como tema extra al final titulado “Si yo te contara”); la oscuridad en “Martyr”; la sutileza y energía, comandada por la voz de Rafa, que se dan en “The black wave”; la historia de “Mr. Rooster”; y la ternura de “Time to leave, time to live”? Eso sí, más justicia y mayor partido le deberían haber sacado a los coros.

Si hubiera justicia en este país… pero… “No hay justicia”, como decían mis queridos Áspid, aunque Rafa Garrigós (batería de la desaparecida formación gerundense) ha apostado por ellos editando el CD bajo su Sello, Big Bang Music. Ojalá pronto volvamos a escuchar y ver en las tiendas el segundo trabajo del “Señor Gallo” y porqué no, soñar que se les hace justicia e incluso se exporta su disco y reciben aceptación fuera de nuestras fronteras. Clase tienen de sobra.

Web MR. ROOSTER

Starbreaker


 

MSG “Tales of Rock’n’Roll – Twenty-five Years Celebration” (2006)

La historia del pequeño de los Schenker es bien conocida. En esta misma web tienes una detallada biografía, pero no está de más dar unas pequeñas pinceladas a modo de recordatorio: Siendo muy joven, y junto a su hermano Rudolf formó parte del más grande grupo alemán de la historia: Scorpions. No duró mucho, y con 17 años y sin saber una palabra de inglés, se trasladó a Londres para formar parte de la mejor y más clásica formación de UFO, toda una leyenda del rock mundial. Después de unos años en la banda, y tras un breve retorno a Scorpions, se decide a formar su propio grupo: MSG (Michael Schenker Group), con el cual escribirá algunas de las más brillantes páginas en el libro del Hard Rock mundial.

Aprovechando el 25 aniversario de la creación de MSG, Michael Schenker ha querido hacer algo especial. “Tales of Rock’n’Roll” es un disco conceptual en el que ha invitado a todos los cantantes que han grabado con la banda a lo largo de estos 25 años. La nómina de cantantes es impresionante: Gary Barden, Graham Bonnet, Robin McAuley, Leif Sundin, Chis Logan, Kelly Keeting y el actual voceras del grupo, Jari Tiura alternan sus voces para conformar este disco. Instrumentalmente cuenta con la participación de sus actuales compañeros Jeff Martin (batería) y Wayne Findlay (guitarra y teclados), y para el puesto de bajista ha contado nada menos que con su viejo compañero en UFO, Pete Way.

Tres años han sido necesarios para componer el disco, y uno completo para su grabación, dada la complejidad del material y la dificultad para acoplar a tantos invitados. La concepción conceptual del disco no es únicamente a nivel de textos, sino que musicalmente forma una única unidad, enlazando los temas sin solución de continuidad, en un largo desarrollo que va de inicio a fin del CD.

La idea, desde luego, es fabulosa, pero se ha dejado en el camino lo más importante: la inspiración. A los temas les falta chispa, las composiciones son en, muchos casos, tediosas, y pasan por el reproductor sin pena ni gloria, sin destacar especialmente ni llamar la atención más que en muy contados fragmentos. Por supuesto, la guitarra de Michael Schenker siempre está presente, y su pulcro y depurado estilo siempre es un placer escucharlo, y la curiosidad de ver a estos históricos cantantes alternarse en la interpretación de los temas es muy atrayente, pero poco más. La musa de la inspiración, que tantas gloriosas visitas le ha hecho a Michael Schenker a lo largo de todos estos años, no forma parte de las estrellas invitadas en este proyecto.

Evidentemente esta circunstancia condiciona de manera definitiva el resultado final. Lo que podría haber sido un disco histórico, se queda a medio camino. Este ambicioso y atrayente proyecto merecía haber fructificado de manera más brillante.

Shan Tee


 

MUNICIPAL WASTE “The Art Of Partying” (2007)

Decía Rob Halford en el último Popular 1, que cada estilo musical tiene su época y no tiene sentido volver a recrearla años después y yo soy casi de la misma opinión, claro que, a veces uno se encuentra cosas como estos Municipal Waste y te tiran por la borda la teoría del cantante del cuero y las tachuelas en lo que tardas en decir ni pío. Pero pongámonos en antecedentes, no empecemos a desvariar.

El Hardcore y el posterior Crossover tuvo una época clara y concreta en los años ochenta (nada que ver con mariconadas tipo Offspring o Green Day). Los discos de grupos como D.R.I., que fueron los que dieron título a aquella extraña mezcla de Hardcore y Metal, los primeros Suicidal Tendencies, Crumbsuckers, Ludichrist o Cryptic Slaughter viven en mi estantería con contrato de renta antigua pero, lo reconozco, llevo sin pincharlos varios lustros. Yo amé aquella manera de entender la música pero hoy en día estos discos “no me ponen”, tú ya me entiendes, y sinceramente pocas ganas tenía yo de echarle una oreja a Municipal Waste (horrible nombre por cierto) pero…

…me han puesto como una moto porque los tipos son buenos, buenos (dos veces). Vaya por delante que su propuesta musical esta más cercana a unos Anthrax desenfrenados o, mejor dicho, al proyecto Hardcore de Scott Ian, S.O.D. y a los primeros Nuclear Assault que a aquel Hardcore primitivo. Ya sabes, todo muy Hardcore y tal pero muy limpio y muy bien grabado, mirando de reojo mucho más al Thrash que al caos de D.R.I. (etapa “Dealing With It”). De todas maneras da igual que se acerquen más aquí que allí porque lo bordan y además sacan del armario toda la parafernalia, desde la portada hasta las pintas de cachondos y tarados dejándonos con ganas de hacer “moshing” o por lo menos, que algunos estamos ya entrados en años y kilos, de reventarnos el pescuezo, nada que ver con la mierda esa del Emo o el Pop para niñas vestidos de Hardcore melódico que nos venden Green Day y sus acólitos.

Y antes de irme, que nadie piense que estamos ante un producto para nostálgicos, que éstos lo mismo sirven para unos como para otros, son así de cojonudos. Yo por ejemplo, que soy capitán del equipo de los nostálgicos voy a ver si le quito el polvo a mis viejos vinilos mientras suenan los hipervitaminados riffs de “Mental Shock” o “Headbanger Face Rip”.

Pedro Salinas “Pears”


 

THE MURDER INDUSTRY “Death Motivation” (2010)

Te los presentábamos por aquí con su primera maqueta, “Man Devour The Man” (2009), y poco después conocíamos más sobre la formación de Zamora con una entrevista realizada a sus cuatro componentes vía e-mail en verano de 2009.

El cuarteto no cejaba en su actividad, y en marzo de 2010 Xtreem Music editaba “Death Motivation”, el primer disco de The Murder Industry. Grabado en I & S Studios (Zamora) entre octubre de 2009 y enero de 2010. Siendo sus productores e ingenieros J. Vega y el batería Juanjo Fernández. Realizando la mezcla y masterización Erik Monsonís (quien ha trabajado con los thrashers Aggression, entre otros) en febrero de 2010 en Madrid.

Tras esa aterradora portada con un psicópata agarrando con las dos manos un gran cuchillo (y con más impactantes fotos de él en la bandeja de soporte del CD y en el libreto, especialmente en la que sale acabando con la vida del guitarrista José, y tremebunda, y muy conseguida, cuando está degollando al vocalista Roberto) nos encontramos ocho brutales, intensísimas, y demoledoras canciones de un Brutal Death Metal influenciado por bandas norteamericanas del género como Cannibal Corpse, Dying Fetus, Killing Addiction, Suffocation… Con la música creada por el guitarrista José, y las letras -basadas en históricos asesinos en serie- escritas por el pantagruélico vocalista Roberto.

Entran a degüello con la primera canción (¡¿para qué leches esperar con intros y parecidos?!), la que da título al álbum, “Death Motivation”, quedándonos pegados al asiento de la apabullante y machacante brutalidad, sus cambios… y del gran y aplastante sonido conseguido en el disco, nada comparable al de la maqueta. Pudiéndose notar perfectamente la gran mejoría sonora al volver a escuchar dos de las tres canciones que formaban aquella primera grabación: “Messenger Of Terror” y “Man Devour The Man”, ganando en esta entrega, sonando mucho más aniquiladoras y arrasadoras. Con las guitarras de José María Nieto lanzando un armazón sónico de veloces, graves, pesados, compactos, y contundentes riffs; la voz hiper-gutural de Roberto Ramos (¡a ver quién es el listo que puede seguir la letra de los temas!), la cual en el disco se percibe brutalísima; el demoledor, incesante, y potentísimo trabajo -pero también con su dosis técnica- tras la batería de Juanjo Fernández; siendo el bajo de Luis M. Nieto el instrumento que menos presencia tiene, aunque se deja notar más durante parte de “Man Devour The Man” y “Apology Of Cannibalism”.

Hasta el cuarto corte todo casi perfecto, pero me dejan aún más estupefacto y me vuelan la cabeza con los veloces, arrasadores, y variados ritmos que imprimen en “Mutilated Innocence”. Hoy por hoy mi favorita del disco.

“Temple Of Torment” y “Antropophagic Doctrine” siguen sin dar respiro ni tregua a su inmenso torrente de tremenda brutalidad death metalera, especialmente en la segunda, donde el trabajo tras los parches de Juanjo es digno de mención.

Pero no quieren despedirse como si nada, y para cerrar este bastante recomendable primer trabajo de los zamoranos, nos sueltan sin concesión, durante un poco más de ocho minutos, aplastantes riffs tras riffs en “Master Of All Assassins”, con destacado respaldo vocal, a la monstruosa garganta de Roberto, de Manu (Klanghor, Marius).

Tras la salida del disco brutalizaron durante 2010 / 2011 algunos escenarios de la geografía hispana: Zamora, Castellón, Zaragoza, El Puerto de Santa María (Cádiz), Lugo, Madrid, Guadalajara, Sevilla…. Anunciándose en septiembre de 2011 la búsqueda de batería tras la marcha de Juanjo Fernández, pero al poco de comenzar este año 2012 informaban del fichaje del gran y reconocido batería catalán Alfred Berengena (Olvido, Meltdown, Profundis Tenebrarum, Mistweaver, Scent Of Death, Baalphegor…), con el que publicarán en el presente año su segundo disco, el cual llevará por título “Taste Of Flesh”. Si alcanza las cotas de su debut, o las mejora, será otro recomendable trabajo para desahogarse de jodidos recortes, crisis… y demás ponzoña que tienen al ciudadano de a pie hasta las gónadas.

 

Myspace THE MURDER INDUSTRY

Starbreaker


 

MURO “Corazón De Metal” (2001)

Las huestes de Silverio Solórzano “Silver” y compañía vuelven por sus fueros, esta vez con bastante más acierto que en el anterior “Peligro Inminente”, el cual ‘cagaron’ en cierta medida con una producción que simplemente no les venía a la medida (y es que hay cosas que es mejor no tocar...) “Corazón De Metal” nos devuelve a los Muro más clásicos, mezclando ese speed metal con el heavy de toda la vida, cosa que puedes comprobar en temas como “Corazón De Metal” (todo un himno dedicado a sus seguidores más fieles) o “Contra La Pared”, temas con un sabor añejo que enganchan a la primera. Y qué decir de las letras! Sólo con ver la de “Sal De Mí” nos damos cuenta de que Muro no han perdido el sentido del humor a pesar de los años. Hasta se atreven con alguna pieza instrumental como “K3197”, que me recuerda en parte a aquel comienzo del ya mítico “Mr. Crowley” de su majestad Ozzy Osbourne. “Por Siempre” es una adaptación acelerada del tema de Y&T, y “Sangre En Mis Manos” me trae a la mente a AC/DC y a Manowar a partes iguales. Decir que han regrabado el mítico “Acero Y Sangre” de aquel primerizo y legendario directo de mismo título (y que también aparece comentado en nuestra sección de clásicos, aprovechando su reciente reedición). Por otra parte, Silver nos sorprende un tanto en “Puedo Vivir Sin Ti”, una balada en la que deja aflorar sus sentimientos más íntimos. Por último destacar “En El Corredor De La Muerte”, un tema más extenso y complejo pero no por ello exento de una buena dosis de caña y mala leche, que sirve para cerrar el disco. Resumiendo, otro trabajo más de la mítica banda madrileña, que si bien tal y como está el negocio musical no creo que despunte, sí les sirve para seguir en la brecha y regalar a sus incondicionales un puñado más de canciones con las cuáles disfrutar. Al loro con la pista escondida! (A ver quién adivina la peli, yo ya lo sé!)

David Fernández “Bubba”


 

MURO “Este Muro No Se Cae” (2003)

El esperado directo de despedida de los madrileños es ya una realidad. Finalmente, de las dos noches de descarga en la sala Caracol del pasado mes de enero, la segunda se ha llevado el gato al agua. El formato escogido para dejar registrada la histórica cita ha sido el de un compacto sencillo. Decisión ésta acertada si se tiene en cuenta que los únicos descartes del concierto son la versión de “Children of the sea” de Black Sabbath y “En el corredor de la muerte”, restando una duración asimilable para un solo plástico que favorece el precio de adquisición y nuestros bolsillos.

Dieciséis temas conforman el segundo trabajo en vivo de Muro, incluyendo la intro “XXI”. No entraré a repasar los detalles de la actuación ya que éstos los encontrareis en las crónicas de ambos shows, publicadas en multitud de lugares (éste incluido). Por lo tanto, echaremos un vistazo a otras cuestiones más puntillosas.

En primer lugar, el continente viene presentado en digi-pack, del cual destaca una infinidad de fotos: del cuarteto tocando, de los invitados que acompañaron a Muro y del público que abarrotó la sala aquel fin de semana. Los créditos se han reducido al mínimo espacio y no hay mucho más: austero, aunque con lo imprescindible.

En segundo lugar, en el apartado técnico, por llamarlo de alguna forma, caben señalar más cosas. El sonido de la grabación es muy limpio y está pulido en todos los aspectos. Desde la primera nota de “Corazón de metal” hasta la última de “Mirada asesina” se puede apreciar con toda nitidez las evoluciones de Silver, Julito, Manolo Arias e Iván. De éstos, quizá sea Silver quien se lleve la palma: sale en tromba desde el principio y, además de poner con su registro el extra de poderío que tienen las canciones en vivo, se alza como líder del grupo levantando a la gente y lanzando proclamas metaleras. Es tal el despojo de maquillaje en estudio que determinados fragmentos reproducen los vacíos lógicos causados por la presencia de una sola guitarra y que en el disco oímos convenientemente retocados.

Por otra parte, tanta transparencia en mesa tiene un handicap: los coros “bramidos” tan característicos de Muro están a un volumen bajísimo (véanse “Juicio final”, “España va bien”, “Maldición de Kcor” o “Aquí huele a muerto”), al igual que el público (“Sólo en la oscuridad” y “Mirada asesina” son las pruebas más patentes). Las gargantas de las personas que arroparon el evento, cantando cada estribillo y entregadas a más no poder, apenas se asoman. Exceptuando el comienzo, donde sí se escucha perfectamente el cántico que ha propiciado el título del trabajo, esa interacción banda-público que de hecho se dio no puede intuirse en este documento sonoro y no hace justicia a lo que sucedió.

El adiós de “Este muro no se cae” formará parte de las memorias de aquellos que estuvimos allí, de los que hubieran querido estar pero no pudieron y, en general, de cualquier devoto de la banda. Para el resto de mortales, “Acero y sangre” seguirá siendo el disco en directo.

J. A. Puerta


 

THE MUSHROOM RIVER BAND “Simsalabim” (2002)

La expresión que reza “las apariencias engañan” no puede ser más cierta. Cuando le arranqué el disco a Bubba, tenía cierta desconfianza: un nombre horroroso para un grupo, un título más cómico que otra cosa y unos locos disfrazados de magos en la portada. Mirando el dibujo tan hippy de ésta detenidamente me quedé pensativo: esa barba, las greñas, ese “relleno”, la pose con las manos hacia arriba... Se parece al cantante-bajista de Spiritual Beggars. Miré los créditos...era él. The Mushroom River Band es la banda en la que ha militado Spice desde 1996, cuando se formó. A la vez que promocionaba “Ad astra” por toda Europa en el año 2000 (Spiritual Beggars abrieron para Iron Maiden y Entombed en las fechas españolas), su banda principal, ésta que nos ocupa, publicaba su primer larga duración: “Music for the world beyond”. Ahora ve la luz su segundo trabajo, una declaración de intenciones que define el carácter de estos suecos.

Los treinta y cinco minutos de “Simsalabim” nos dejan diez canciones de por medio que no bajan la guardia ni un instante. Un redoble y el tema que da título al álbum entra a destajo descargando la primera ráfaga de rock’n’roll enfurecido. Slice compagina estrofas descarnadas death y “normales”, mientras Saso (bajista), Chris Rockström (batería) y Andres Linusson (guitarrista) fabrican unos ritmos endiablados de distorsión heavy y ejecución rockera que no exigen florituras de ningún tipo.

“Bugs” imprime un toque setentero al disco. Igual pasa con “Make it happen”, fuertemente influenciada por los Hellacopters fanáticos de los primeros Kiss. “Change it” y “My vote is blank” también tienen algo que ver con sus compatriotas en la forma de entender las pegadizas estrofas que Slice canta en todos los registros que puede. Cabe destacar lo cuidada que está la melodía en la segunda, de fragmentos bien diferenciados (uno de ritmo impetuoso y otro reposado), y el solo sencillo pero espléndido que se marca Linusson.

La mala leche que desprende “Tree of no hope” tiene mucho de punk, aunque en ella predomine el rock que practica la banda. “Time-laps” presenta guitarras pesadas (el riff podría haber sido de Queens of the Stone Age) y esquemas repetitivos muy stoner, aunque sus tres minutos de duración se hacen algo cansinos. Más pegadiza resulta “Proud of being cool”, el tema más largo del álbum y donde en cuatros minutos y medio el cuarteto sueco evidencia que busca mil variantes dentro de su estilo para no anquilosarse. Para acabar el trabajo, “The big sick machine” y “Run, run, run” nos meten la última ración de heavy-rock en el cuerpo. Si dejas pasar el último corte, oirás unos ronquidos abominables (vaya bonus escondido).

Posiblemente The Mushroom River Band no se conviertan en la nueva sensación del rock escandinavo, pero la buena música que encierra “Simsalabim” es una bomba de oxígeno para los oídos. No puedo más que alegrarme por haber descubierto la nueva andadura de Slice (de pura casualidad, si no, ni me habría enterado de su existencia). Aquí hay personalidad y calidad. Dicho queda.

J. A. Puerta


 

MY DYING BRIDE “The Dreadful Hours” (2001)

Octavo disco de estos ingleses, concretamente de Yorkshire (exceptuando recopilatorios y mini LPs...), con ya cerca de 12 años a sus espaldas y los cuales no han conseguido el lugar que merecen dentro de la escena metálica. ¿Estamos ante otra banda infravalorada? Seguro que sí, al menos a mí me hace pensar en ello.

Fueron precursores del denominado movimiento doom junto a bandas como Paradise Lost (los cuales sacaban por aquellas fechas “Gothic”), Anathema, Celestial Season y otras muchas. A diferencia de los nombrados, My Dying Bride quizá hayan sido los que más han seguido fieles a su sonido original. Mientras que Paradise Lost han ido evolucionando hacia terrenos mucho más “metalicos”, Anathema hacia sonidos más influenciados por Pink Floyd e incluso Radiohead en su último “A Fine Day To Exit”, My Dying Bride sacan un disco muy fiel a sus raíces de principios y mediados de los '90. Es decir, doom melódico (quizá mala etiqueta para ellos), donde te puedes sumergir dentro de cantidad de detalles de buen hacer, tanto vocal como musicalmente.

En relación al disco en sí, tiene una duración que sobrepasa los 70 minutos, divididos en 8 temas, con lo cual la media de cada tema es realmente alta, cosa que siempre ha caracterizado a My Dying Bride a lo largo de su carrera.

Lo primero que me sorprende es que han vuelto a grabar un tema antiguo de la banda, caso de “The Return of the Beautiful” del LP “As The Flower Withers “, que aquí ha sido rebautizada como “The Return to The Beautiful”. ¿Diferencias en el tema? Más bien casi ninguna, únicamente que en este tema se nota que el sonido de la banda está mucho más asentado, más maduro que en aquel primer disco-debut. El inicial “The Dreadful Hours” nos muestra quizá a los My Dying Bride más versátiles de su carrera, con un inicio muy acústico, pasajes ambientales, ritmos a medio tiempo, mezclados con una voz de Aaron destacando por encima de todo, sabiendo llevar a la banda desde terrenos melódicos y tristes (hay matices en su voz en las que parece que realmente está llorando) hasta voces que encajarían en una banda de death metal. Quien escuche los 8 temas de este disco puede dar buena fe de ello.

Más temas a destacar podrían ser “My Hope The Destroyer”, que quizá sea el tema más “movido” del disco, con mucho teclado, mucha atmósfera y con mucha variedad de voz de Aaron, como bien demuestra a lo largo de todo el disco. “A Cruel Taste Of Winter” nos muestra el lado más melódico de la banda, mientras que el regrabado “Return To The beautiful” a los My Dying Bride más duros y contundentes. Algo bastante lógico tratándose de un tema del primer disco de la banda.

El sonido a lo largo de todo el disco es realmente bueno, muy apropiado para el sonido de la banda. Guitarras muy densas, teclados incluidos en su justa manera, y cada instrumento donde tiene que estar. Quizá eche en falta un uso mayor de violines como hacían en su primer disco.

Con este disco y el anterior “The Light at the End of the World”, My Dying Bride salen al paso y muestran que siguen ahí, sacando excelentes trabajos tras el “descentrado” trabajo que hicieron con el anterior “34.788%”, el cual fue quizá el punto más bajo de su carrera. Nos muestran quizá su trabajo más maduro, más trabajado y con el que quizá nos han dado a mostrar todos los matices que pueden llegar a dar como banda. Espero que por el bien de la banda la gente dé con ellos y después saque sus conclusiones.

Javier Sánchez (Javibackyard)


 

MY SHAMEFUL “The Return To Nothing” (2006)

En el año 1999 comenzaron Sami Rautio (voz, guitarra, teclados; ex-Wrathchalice, Deep Red Divine…) y Harri Jussila (guitarras, voces, bajo, sintetizadores) con el proyecto My Shameful. Grabaron tres demos en el año 2000 con la ayuda de un ordenador (para la batería): “Your Dark Overwhelming” (con el bajista de sesión Janne Marttila), “Sown In Sadness”, y “To All I Hated”. El Sello italiano Nocturnal Music se interesó por la última grabación y la re-editó en el 2001, llamando la atención de la Discográfica Firebox Records y fichando con ésta para el primer disco, “Of All The Wrong Things” (2003), con Sami siendo el único miembro de la banda en esos momentos. El segundo larga duración fue “… Of Dust” (Firedoom Music, 2004). Después entró Mark Napier a la batería, y poco tiempo después el guitarrista Mario Hahn (ex–Mystic Alliance, Tokkata) y el bajista Twist consolidaron la banda para presentarse en directo. Con esos músicos grabaron su tercer disco, “The Return To Nothing”, publicado en 2006 también bajo el Sello finés. 

“The Return To Nothing”, como en sus dos anteriores discos, consta de ocho pistas, siete de ellas extensas (entre seis y ocho minutos), como es marca del estilo de Funeral Doom / Death moribundo, insano, agónico y atmosférico que practican. 

Ambientes opresivos, oscuros y deprimentes llenan las lentas composiciones, muy lentas… hasta decir basta para los neófitos en estos sonidos. La afligida voz de Rautio acompaña, como un instrumento más, junto a las guitarras, bajo y batería las atormentadas odas rebosantes de tristeza, pesimismo y negatividad lírica escupida grave y guturalmente, mascullada o susurrada por él. 

“This Same Grey Light”, “Days Grow Darker”… “The Return To Nothing”, “It Can´t Get Worse”… “Just One”, todas son como un largo lamento que nos hacen pensar más en las miserias, internas y externas, que rodean el mundo del ser humano abocado a un final apocalíptico. “Return”, la última pieza, es una instrumental simple pero bella, tocada por el baterista Napier con guitarra acústica, y las teclas creando ambiente. 

Si estás anímicamente hundido es aconsejable que no escuches el disco, puedes caer aún más en el pozo de la desesperación.

En la primavera de 2007 el baterista Mark Napier dejaba la formación, ocupando su puesto tras los tambores Jürgen Fröhling, procedente de los germanos Neocosmic. 

“Descend”, el cuarto larga duración de My Shameful, se editará en abril de 2008.

Web MY SHAMEFUL Myspace MY SHAMEFUL

Starbreaker


 

    

MYSTERY BLUE “Metal Slaves” (2003)

El Heavy Metal francés en un gran desconocido en España, siempre ha sido así. Ni siquiera Trust, muy grandes en su país de origen, nunca han pasado de ser en España grupo de culto y poca gente ha escuchado algo que no sea aquel “Antisocial” que repasaron Anthrax y Los Suaves.

Y es una pena, porque más allá de los Pirineos hay grandes bandas que estoy seguro que satisfarían a más de uno.

Este es el caso de Mystery Blue, un veterano grupo con 10 años de antigüedad que nos presenta su cuarto disco, “Metal Slaves”. Las grabaciones precedentes son “Mystery Blue” (1984), “Circle of Shame” (1986) y “Spirits of your song” (1998), las cuales desconocemos por completo.

El grupo lo forman Frenzy Philippon (guitarra y coros), Dany Ohlmann (bajo y coros), Vince Koehler (batería y coros) y Nathalie Geyer (voz y teclados), y lo que nos ofrecen es puro heavy metal de concepción moderna, a medio camino entre los Judas Priest de “Painkiller” y nuestros queridos Saratoga.

El CD se abre con una instrumental introducción llamada “Human E.T.” de sonidos industriales que da paso a 10 cañonazos de heavy metal. El grupo mantiene buen nivel instrumental, sobre todo el batería Vince Koehler, todo una máquina tras los parches.

Temas como “Slave to Blood” o “Roller Coaster Ride” entran como una bala. También hay temas menos tralleros como “Dark Visions”, con lento inicio y desarrollo algo más hard rock. Las influencias de Judas Priest son evidentes, e incluso de Accept (“Metal Dream”), pudiéndoseles achacar falta de originalidad, un bien muy difícil de encontrar en nuestros días.

Cuando escuchamos un grupo de heavy metal con chica al frente, es inevitable compararla con Doro Pesh, dado que es el referente casi atemporal del estilo. Y en este caso los pasos no van muy desencaminados, porque la energía de Nathalie al encarar los temas e incluso su manera de modular su voz recuerdan a la rubia cantante alemana, aunque no llega a su nivel, no acertando de lleno en el tono en alguna ocasión.

Ojalá la entrada de buenos grupos como Mystery Blue abran de una vez por todas el camino a las bandas de nuestro país vecino. Merece la pena.

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Shan Tee

 

Le heavy métal français est un grand inconnu en Espagne, cela a toujours été ainsi. Ni même Trust, très grand dans leur pays d’origine, ne sont pas en passe d’être un groupe culte et peu de gens ont écouté quelque chose qui ne soit pas cet “Antisocial” que Anthrax et Los Suaves ont revu.

Cela est dommage, car au-delà des Pyrénées, il y a de grands groupes qui, je suis sûr, en satisferaient plus d’un.

C’est le cas de Mystery Blue, un groupe vétéran de plus de 10 ans d’ancienneté qui nous présente son quatrième disque, “Metal Slaves”. Les précédents enregistrements sont “Mystery Blue” (1984), “Circle of Shame” (1986), et Spirits of your song” (1998), que nous méconnaissons entièrement.

Le groupe formé de Frenzy Philippon (guitarre et chœurs), Danny Ohlmann (basse et chœurs), Vince Koehler (batterie et chœurs) et Nathalie Geyer (chant et claviers), et ce qu’ils nous offrent est du pure heavy métal de conception moderne, à mi chemin entre les Judas Priest de Painkiller” et nos adorés Saratoga.

Le CD débute avec une introduction musicale appelée “Human ET”, de sons industriels et continue sur 10 coups de canons de heavy métal. Le groupe maintient un bon niveau instrumental, surtout le batteur, Vince Koehler, une machine derrière les tambours.

Des thèmes comme “Slave to blood” ou “Roller Coaster Ride” entrent comme une balle. Il y a aussi des thèmes plus doux comme “Dark Vision”, avec un début lent et un développement quelque peu hard rock. Les influences de Judas Priest sont évidentes, et même de Accept “(“Metal Dream”) en leur imputant leur manque d’originalité ce qui est un bien très difficile de trouver de nos jours.

Quand on écoute un groupe de heavy métal avec une fille au front, c’est inévitable de la comparer avec Doro Pesh, sachant que c’est la référence intemporelle de genre. Et dans ce cas, nous ne nous trompons pas beaucoup, car l‘énergie de Nathalie à affronter les chansons et même sa manière de moduler sa voix rappellel a chanteuse blonde allemande même si elle n’arrive pas à son niveau, le ton n’est pas complètement réussi à certaines occasions.

On espère l’entrée de bons groupes comme Mystery Blue ouvre une fois pour toute le chemin à des groupes de notre pays voisin. Cela en vaut la peine.

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Shan Tee


 

MYSTERY BLUE “Claws Of Steel” (2006)

Los franceses Mystery Blue, en su segunda etapa, empezaron a asentar sus buenos pilares en el Heavy Metal europeo con el disco “Metal Slaves” (Road Show Prod., 2003), que Shan Tee comentó en su tiempo. Ese mismo trabajo fue re-editado con distinta portada y un tema extra por Steelheart Records en el 2004. El mismo Sello italiano incluyó la versión que hicieron del “Metal Daze” (Manowar) en el CD “A Tribute To The Glory´s Of 80´s Metal” (2004).

Su quinto disco, “Claws Of Steel”, editado por Mausoleum Records, hace que demos ya por hecho que la banda liderada por Frenzy Philippon es una de las muchas bandas que pululan por Europa de auténtico Heavy Metal que poco o nada tiene que envidiar a otras más conocidas y con más apoyo de sus Discográficas.

Grabado por Jochen Weyer en los House Of Audio Studios de Karlsdorf (Alemania), y mezclado y masterizado por Achim “Akeem” Köhler (habiendo trabajado, entre otros, con Sinner, Silent Force, Brainstorm, Primal Fear, Pegazus…), en cerca de cuarenta y cinco minutos la guitarra y coros de Philippon, la voz de Nathalie Geyer, el bajo y coros de Rikki Mannhard (reemplazó a comienzos del 2005 a Dany), y la batería y coros de Vince Koehler (así como las pequeñas pinceladas de teclas de Bernard Geyer en algunas canciones como “The Blade” y “Hidden World”), nos muestran en sus diez temas, y la introducción, que lo suyo es el Heavy Metal clásico de toda la vida, inspirado en los grandes del género como Judas Priest, Iron Maiden, Accept, Saxon… y ya desde el comienzo lo dejan bien claro, “The Twilight Zone” se titula la introducción que es parte de la pieza clásica de “La Flauta Mágica” (Wolfgang Amadeus Mozart), una guitarra distorsionada irrumpe, y la voz de la chica pregunta: Hey, guys! What´s up?, a lo que les responden con fuerza: It´s time for Metal!!!!!! Dando comienzo el gran tema-título, “Claws Of Steel”, en línea a cualquier tema rápido del “Painkiller” de los Judas Priest.

La voz de Nathalie me gusta, excepto cuando sube demasiado, siendo algo desagradable y pareciendo que se va a romper de un momento a otro, menos mal que no abusa mucho de los tonos hiper-altos en las canciones. El trabajo de la base rítmica es demoledor, especialmente los tambores de Koehler. Dirigiendo la nave los riffs y solos bien compuestos y tocados del fundador.

Las melodías de guitarras que hay en “Shades Of Death” nos recuerdan a Iron Maiden. Los potentes riffs en el comienzo y durante “Electric Power” son de escuela Accept, con letra enarbolando con orgullo la bandera del Heavy Metal, como en el tema-título. ¿Alguien recuerda a Ann Boleyn de Hellion?, pues a la cabeza me viene ella durante la interpretación de Nathalie en ésta canción. 

“Psycho City” es otro tema de tempo rápido, y en el que me ponen un poco de los nervios los esfuerzos vocales de la cantante por dar notas altas. La sombra de Accept de nuevo vuelve a surgir en el inicio guitarrero de “Destructive Instinct”, para luego pasar a una parte lenta cual balada, que da paso a un tema de buen ritmo marcado al estilo germano, volver a la parte calmada, y continuar con el medio ritmo, acabando con el sonido de guitarra del principio. 

En “The Blade” el líder sigue haciendo una buena labor a las seis cuerdas, como en todo el disco, y Nathalie aborda el tema muy correctamente, sin forzar apenas la garganta, aunque al final, y durante el tema, lo hace un poco. 

Rapidez y guitarras a lo Judas vuelven a surgir con “Queen Of The Damned”, no siendo uno de los que más destaquen. “Hidden World” es un medio tiempo con sus partes muy melódicas. 

La letra, en castellano, de “Fuego”, diría que está inspirada en nuestro país. Resulta curioso la manera que tienen de pronunciar nuestro idioma, tanto la chica cantando, como los coros. Imagino que los ingleses sentirán lo mismo cuando escuchan muchos grupos de los nuestros cuando cantan en su lengua. Nathalie ejerce de Halford cuando arranca (y durante) “Contagious”, de marcado ritmo, potente y pesado, soplando ella su didgeridoo. 

Ante tanta mediocridad que intentan colarnos muchos Sellos es indiscutible que hay buenas bandas de Heavy Metal del de toda la vida que luchan y trabajan por salir a flote dignamente, el problema es darse a conocer ante tanta oferta, es cuestión de indagar y quedarse con lo bueno, y este cuarteto francés merecen que se les tenga más en cuenta por su buena labor. Preferiría ver a este grupo, u otros parecidos, en algún festival de por aquí, antes que otros que están cada dos por tres por nuestras tierras y ya cansan.

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Starbreaker


 

MYSTERY BLUE “Hell & Fury” (2009)

Sexto larga duración de los franceses, y cuarto con la vocalista Nathalie Geyer. ¡Cómo pasa el tiempo!, parece que fue ayer cuando los descubríamos y te los presentábamos con su antepenúltima obra: “Metal Slaves” (2003).

Satisfechos con el resultado conseguido en el pasado, regresaron a House Of Audio Studios (Karlsdorf, Alemania) y entre diciembre de 2007 / enero de 2008 de nuevo se encargó de la grabación Jochen Weyer, y para mezclar y masterizar durante 2008 otro conocido, Achim Köhler. Volviendo a producir el propio grupo el álbum, el cual fue editado en noviembre de 2009 por sus compatriotas de Bernett Records.

La portada, que para mi es la mejor que tienen, ha sido realizada por el húngaro Peter Sallai. Recordándome a la película de culto “Night Of The Living Dead” (“La noche de los muertos vivientes”), y que si no me equivoco la introducción que da comienzo al CD, “The Night Before”, contiene un extracto de dicha película.

“Hell & Fury” suena como su predecesor, “Claws Of Steel” (2006), muy poderoso, directo y demoledor, con composiciones, como nos tenían acostumbrados en sus anteriores grabaciones, siguiendo la pauta de grupos como Judas Priest: en la speedica “Hell & Fury”, “Welcome To Chaos”…; Accept: la hímnica “Metal Attack”…; Saxon: “Nuclear Skies”…

Frenzy Philippon continúa llenando las canciones con sus potentes guitarras. La base rítmica es compacta y con mucha fuerza y energía, sobresaliendo otra vez los tambores de Vince Koehler, aunque el bajista Rikki Mannhard también toma más protagonismo en los comienzos de piezas como “No Way Out”, “Nuclear Skies” y “When Time Is Pain”. Pienso que Nathalie Geyer realiza su mejor trabajo a la voz desde que está en Mystery Blue, sin excederse en altos y afilados agudos, soltándolos cuando debe.

En “Endangering Species” la vocalista le da bastante sentimiento al estribillo, no olvidándose Nathalie de hacer sonar su didgeridoo al inicio, escuchándose también este instrumento de viento en “No Way Out”.

Ante tantos cañonazos de eléctrico y potente Heavy Metal hay partes para un poco de relax, como en el comienzo y final de “Piece Of Eternity”, siendo un medio tiempo metalero incluyendo algunas teclas, o en la final “When Time Is Pain”, donde también suenan teclas, y es una mezcla de garra metálica y melódico y suave estribillo.

Con “Hell & Fury” han conseguido seguir por la buena línea que ya nos demostraron hace años, y creo que a los que nos gusta el Heavy Metal clásico, con una producción actual y poderosa, deben agradarles Mystery Blue.

El cuarteto ha pasado a quinteto con la incorporación de un segundo guitarrista. Phil Blazek. Y si no tienes nada mejor que hacer el sábado 22 y el domingo 23 de mayo de este 2010 y estás en Madrid, o viajas a la capital del país, tendrás oportunidad de ver a los franceses por primera vez en España descargar su potente, poderoso y clásico Heavy Metal en directo acompañados por bandas madrileñas. El sábado 22 de mayo tocarán en la sala Excalibur, junto a Hateskor y MadGun; y el domingo 23 de mayo en la sala Ritmo y Compás, compartiendo escenario de nuevo con Hateskor, además de Silent Havoc y Deadnight.

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