Ka-Kh


  KAIN Cain (2004)
  KAIN TUBAL Un grito al silencio (2009)
  KAMELOT The Fourth Legacy (2000)
  KAMELOT Karma (2001)
  KAMELOT Epica (2003)
  KANSAS Device - Voice - Drum (2003)
  KAOS MOON The Circle of Madness (2004)
  KATAPLEXIA Supreme Authority (2008)
  KATIE KING Letras de Sangre (2004)
  KATIE KING 1870 (2006)
  KHAEL Dualidad (2010)
  KHAMUL En la habitación (2003)
  KHOUS Loturak (2010)

 

KAIN “Caín” (2004)

Kain son de Medina del Campo (Valladolid) y uno de los grupos participantes en aquel “Medina Sonora vol.3” que ya comentamos por aquí hace unos meses. “Caín” es su primer disco tras una maqueta titulada “Mi hermano es tonto del culo” publicada en 2002, y el tema que incluyeron en el recopilatorio antes mencionado.

Hacen un Heavy Metal bastante primitivo, poco pulido, con más ganas que técnica. Todavía tienen mucho que mejorar y terminar de definir su personalidad, pero no es un mal comienzo este disco, al menos en cuanto a sonido se refiere. Cuantos grupos consagrados quisieran haber conseguido sonar como suena “Caín”, tanto el LP como el tema que da título, una auténtica joya. Sin embargo, el nivel del resto del CD no está a la altura. “Ni amos ni presas” se le acerca, incluso la versión del “Another brick in the wall” de Pink Floyd les ha quedado curiosa (solo ‘curiosa’), pero el resto no da la talla.

Valentín (voz) no tiene mala voz, a poco que se la curre le puede sacar mucho más partido. Jose “Hristo” e Iván “Belga” son los guitarras, otro Iván es el batería, y el bajo corre a cargo de Roberto “Aspid”, quien ha conseguido sacarle un buen sonido a su Gibson (que bien suenan esos chismes).

No disfruto dándole palos a grupos que empiezan, pero las cosas son como son. Yo no me precipitaría en el segundo LP.

Más en KAIN. Suerte.

Alvar de Flack


 

KAIN TUBAL “Un grito al silencio” (2009)

Es difícil encontrar un estilo tan popular y con tantos adeptos como el Rock urbano. Cientos de grupos salen cada día para, con mayor o menor fortuna pero siempre con pocas diferencias, pasar a engrosar la pléyade de bandas herederas de un sonido que inventó Leño y que terminaron de definir Extremoduro primero y Marea después, a quienes se les podrá discutir su calidad pero nunca su influencia sobre todos los grupos que han nacido a su sombra.

Uno de ellos es Kain Tubal, grupo madrileño nacido en las entrañas de Hortaleza (como Porretas, otro referente del género) y que presenta su disco debut, “Un grito al silencio”. El grupo lo componen Luis Valero (guitarra solista y coros), Kurro González (voz y guitarra), Alfonso Cobos (bajo y coros) y Andrés Sánchez (batería y coros), y su propuesta no difiere gran cosa de lo que podemos encontrar en la mayoría de grupos del género: Rock and Roll ligero, instrumentación sin ánimo de virtuosismo y una voz ligeramente cazallera que da forma a unas letras mucho más poéticas e inspiradas de lo que suele ser norma en este tipo de grupos, habitualmente más orientados a la temática callejera.

Canciones como la inicial “Involución”, “Preludio” o “Lágrimas y adiós” podrían convivir sin problemas junto con un puñado de temas de Marea, Benito Kamelas y algunos más referentes del género a la hora de hacer un botellón en un parque, pero también agradecen la atenta escucha de quienes agradecen un mensaje envuelto en Rock and Roll liviano y desenfadado, algo que suele ser muy apreciado en nuestro país.

Dentro del estrecho margen estilístico en el que se encuentran, el grupo suena bien y el disco se hace ameno, ayudado por el buen sonido conseguido en el CD. La buena calidad de las letras ayuda a prestar atención a cada canción, y hacen que el disco, corto de por sí, se pase en un suspiro y no se haga pesado en absoluto. Aún así, a Kain Tubal les va a costar trabajo destacar entre la gran cantidad de grupos que existen haciendo prácticamente lo mismo.

Si eres seguidor del Rock urbano, dales una oportunidad.

MySpace KAIN TUBAL

Shan Tee


 

KAMELOT “The Fourth Legacy” (2000)

Estos americanos del estado de Florida, a pesar de ser una banda relativamente reciente (el primer lanzamiento discográfico fue en 1995), llevan cinco álbumes de estudio y uno de directo ya a sus espaldas. Una banda que, en sus dos primeros trabajos, practicaban un estilo similar al de aquellos casi olvidados Crimson Glory y que poco después maduraron hasta tener su propio sello. Es un estilo difícil de definir: una especie de mezcla de Heavy Metal épico-progresivo con toques power en algunas canciones y con diferentes influencias a la hora de orquestar (desde la música clásica hasta la new-age). Un grupo con canciones variadas por todo el compacto, cosa que es casi imposible de ver en las bandas que surgen últimamente.

De la formación original se mantienen Thomas Youngblood (guitarrista, compositor y líder) y Glenn Barry (bajista). En el tercer trabajo se unieron Casey Grillo (batería) y Roy Khan (vocalista, co-compositor y co-líder actualmente). Miro se encarga de las orquestaciones desde el “The Fourth Legacy” y el genial Sascha Paeth (guitarra de los desaparecidos Heaven's Gate y productor afamado entre las bandas noveles actualmente) se encarga de la producción. Con una sección rítmica maravillosa, con la producción y orquestación en buenas manos, con las composiciones geniales del señor Youngblood y con la voz impresionante de Roy Khan, tenemos a una banda que espero no pase desapercibida entre tantas bandas nuevas que surgen día a día. Ésta es una banda que merece lo mejor en mi opinión.

He escogido “The Fourth Legacy” como su clásico por tener la mejor composición de todos sus trabajos, por ser el proyecto más pensado y trabajado y por ser el que empezó a crear expectación alrededor de esta banda.

Casey Grillo y las orquestaciones de Miro dan una entrada espectacular en la intro “New Allegiance”, para dar comienzo a la demoledora y vertiginosa “The Fourth Legacy”. Una canción con una fusión espectacular de la orquestación con los riffs de guitarra de Youngblood, mientras la voz de Khan literalmente “flota” con elegancia por encima de la línea compositiva de la canción. Si a esto le añadimos un fantástico interludio coral al que le sigue el solo de Youngblood volviendo a la velocidad que le imprime Casey a la batería, tenemos uno de los temas más dinámicos y mejor conseguidos del disco. A esta maravilla le sigue “Silent Goddess”, un medio tiempo en el que la sección rítmica trata la canción impecablemente. Impresionante el trabajo de Casey Grillo, que aporta contundencia a un corte en el que el aire místico de las orquestaciones y las geniales líneas vocales de Khan (¡Cómo ha ganado el grupo con este genio!) tienen el protagonismo absoluto.

Una introducción con motivos musicales arábigos (gracias Miro) llamada “Desert Reign”, nos transporta a lo que es en mi opinión una de las canciones más espectaculares que se han hecho con este tipo de influencias en nuestra música: “Nights Of Arabia”. Este corte es de una lucidez compositiva espectacular y de una progresividad con gusto. El tema comienza con el protagonismo de Glenn Barry en una escena ambiental apropiada para el tema, para de repente arrancarse con Casey y las guitarras distorsionadas en una velocidad a medio tiempo, que luego se acelera definitivamente en el estribillo junto a todos los coros y orquestaciones. Después se para el tema en otro gran interludio y tenemos a Khan cantando con todo su sentimiento junto a las guitarras limpias, que luego pasarán de nuevo a acelerarse en otro riff buenísimo, que da paso a una parte con voz femenina interpretada por Cinzia Rizzo. Lo dicho, impresionante.

El tema power-épico del álbum por excelencia es “The Shadow Of Uther”. En mi opinión un tema para dar ejemplo a todas las bandas actuales. Se pueden hacer temas buenísimos como éste, que enganchan a primera escucha, sin copiar a Helloween, Stratovarius, etc... Un tema con mucho feeling y con un riff final muy épico que acaba siendo interpretado por una especie de orquestación folklórico-medieval. De ahí pasamos a la mejor balada que ha hecho esta banda: “A Sailorman's Hymn”. No puedo hacer otra cosa que ponerme de rodillas ante esta canción y ante a Roy Khan. Aparte de que las guitarras acústicas, el piano y la orquestación estén perfectamente metidos, la voz de este hombre desprende sentimiento (parece que se va a echar a llorar en algún momento) y clase por los cuatro costados. Se mueve por los tonos bajos, medios y altos con una soltura que he oído a pocos cantantes, y no abusa de ninguno de ellos, por tanto la escucha se hace amena. Y no solo se contenta con eso, sino que hace unas letras buenísimas. La “voz de cristal” del Heavy Metal es preciosismo en estado puro.

Otra canción sencillamente genial es el medio tiempo “Alexandria”, un tema original a más no poder, con una progresión impecable y con unas orquestaciones realmente grandes. Aquí la producción, como en “Nights of Arabia” o “Silent Goddess”, se nota que está en buenas manos. Un 10 para Sascha Paeth. De nuevo Casey es incuestionable. Uno de los mejores baterías que han salido en los últimos años. Y pasamos a un tema de ambientación algo más oscura (The Inquisitor), dónde los acordes simples de guitarra dejan a Khan desarrollar sus maravillosas líneas vocales sobre una orquestación predominante(una técnica que se ha desarrollado más en su posterior trabajo “Karma”). Después llegamos a otra balada llamada “Glory”, pero planteada de distinto modo a la otra. Ésta se centra en las guitarras acústicas y en una orquestación de violines (un aire cargado de mayor epicismo diría yo). Maravillosa también.

El tema con el que abrían los conciertos de la gira correspondiente al lanzamiento de este disco era “Until Kingdom Come”, un tema rápido que hubiera encajado perfectamente en el anterior disco a éste (“Siege Perilous”), debido al gran protagonismo de los teclados y el estilo de líneas vocales y corales que tiene la canción. Un tema majestuoso donde los haya que da paso al tema final del compacto: “Lunar Sanctum”. Tema que me puedo más que suponer que viene de las manos de Roy Khan. Perfectamente podría haberse visto en algún disco de aquellos disueltos Conception. La orquestación y los efectos de producción junto con esas guitarras crudas y una sección rítmica protagonista, de nuevo construyen una estructura espectacular para que las líneas vocales y el sentimiento inconfundible que imprime el noruego nos llenen de escalofríos en este maravilloso y original medio tiempo.

Uno de los grupos que está marcando nuevos y buenos caminos para que nuestra música siga adelante y no se quede estancada es éste. No lo ignoremos, porque bandas tan buenas y originales como ésta últimamente se cuentan con los dedos de una mano.

Diego Cibrian (Roy Khan)


 

KAMELOT “Karma” (2001)

Es una pena que hoy por hoy sea tan relativamente fácil editar un disco, y digo esto porque estoy seguro de que, ante la desmesurada avalancha de discos a la que estamos acostumbrados, este trabajo pasará desapercibido entre otros muchos que no merezcan ni tan siquiera competir con él. Y es que si el anterior disco de estudio de la banda (“The Fourth Legacy”) fue un más que notable trabajo, este “Karma” simplemente se sale; tiene todo lo que hoy por hoy se le puede pedir a un disco de Heavy Metal: buena producción, caña y melodía a partes iguales y, ante todo, excelentes canciones.

Lo primero que quiero hacer resaltar es lo mucho que ha ganado la banda con la incorporación del ex-Conception Roy Khan a la voz (desde su entrada en el tercer álbum de la banda “Siége Perilous” del 98), para mi gusto uno de los mejores vocalistas del género en la actualidad, el cual combina a la perfección con la música ejecutada por el grupo, con uno de los registros más interesantes de los últimos tiempos (y no me refiero con ello al típico gritón “estalla cristales”, algo manido ya). Decir que el grupo ha vuelto a contar con el habitual Sascha Paeth en la producción, y el resultado no puede ser mejor. Desde el arranque con la intro “Regalis Apertura”, a la que sigue el impresionante “Forever” (uno de esos temas que no puedes dejar de escuchar una y otra vez), hasta esa delicia de trilogía de temas que cierra el disco llamada “Elizabeth”, “Karma” es un compendio de excitantes composiciones, que en más de un momento te harán llegar prácticamente al orgasmo musical. Mientras que “Wings Of Despair” continúa con la potencia inicial (con otro de esos estribillos ultrapegadizos), “The Spell” se presenta como un medio tiempo más controlado, aunque no por ello menos atractivo. Y si en la acústica “Don’t You Cry” o en la tranquila “Temples Of Gold” Khan te puede llegar a poner los pelos de punta (eso es modular la voz, sí señor), “Karma”, “The Light Shine On You” (lo más!) o el épico “Across The Highlands” harán lo propio pero con Thomas Youngblood (guitarra), Glenn Barry (bajo) y Casey Grillo (batería) dando caña de nuevo.

Insisto, este tipo de trabajos no puede decirse que se prodiguen mucho últimamente, y su búsqueda puede llegar a ser más que difícil me atrevería a decir que desesperante. Si alguien llega y te ahorra la misma, ¿qué más quieres?

David Fernández “Bubba”


 

KAMELOT “Epica” (2003)

La banda comandada por el guitarrista americano Thom Youngblood y el vocalista noruego Roy Khan retornan de los Pathway Studios de Sascha Paeth con un tesoro entre sus manos. Tras el éxito de “Karma” y el aumento de ventas que ha supuesto tal maravilla, no podían dejar pasar la oportunidad de confirmar su gran talento. Por si fuera poco, no sólo es que no la hayan dejado pasar, sino que de paso han subido un peldaño más en cuanto a composiciones se refiere.

“Epica” se nos presenta como un disco conceptual de muchos colores que sutilmente fluyen y se transforman de corte a corte, todos ellos abrazados por una gama de arreglos, orquestaciones y teclados pertenecientes a una producción elegante y espectacular. Un buen puñado de nuevas ideas que refrescan la cara de la banda, como bien puede ser la inclusión de elementos más progresivos, new-age, folk, tango o flamenco en algunos pasajes del compacto, o bien la interpretación de Roy en algunos momentos con diferentes efectos de voz, acompañado de voces femeninas (interpretadas por Mari, del grupo Titania).

El álbum evoluciona constantemente junto con la historia conceptual y llega a tomar tintes muy distintos según avanza el tiempo.

Tras una breve introducción de violines creando una atmósfera de tensión (“Prologue”), comienza la aventura con “Center of the Universe”, una canción que lleva el sello de los Kamelot más recientes con un gusto exquisito. Melodía y potencia a partes iguales en una estructura similar a canciones como “Forever”, que tanto juego les han dado. Realmente destacable y emotivo el interludio de tintes new-age, con las voces de Roy y Mari alternándose y dibujando melodías preciosistas sobre la base.

“Farewell” sería una especie de evolución del anterior tema puesto que guarda cierto paralelismo en algunos detalles. Diría que es un tema con buena pegada, con un estribillo pegadizo y algún que otro buen detalle, pero es el corte que menos me ha llamado la atención del disco.

El tema dice adiós, como reza el título, a la parte digamos más convencional dentro del disco y nos sumerge al finalizar en un interludio de coros grandilocuentes en latín (“Interlude I: Opiate Soul”), que inmediatamente desemboca en uno de los grandes temas del disco: “The Edge of Paradise”. Recuerda un poco a los medios tiempos con aires arábigos de los que hicieron gala en “The Fourth Legacy”, pero con un cierto regustillo a los desaparecidos Conception en la estrofa. Gran estribillo, gran interludio y apoteósico final. Un gran acierto.

¿Qué ocurriría si se reuniera la magia de las mejores baladas de la banda en una sola? “Wander” es una de esas baladas que habría que guardar en el baúl de los recuerdos indefinidamente. Violines, piano, guitarras, distintas atmósferas y efectos de estudio, todo ello dibujando melodías bellas hasta el delirio en una balada realmente chocante que pondría los pelos como escarpias a la más fría persona que jamás hubiera existido. La guinda del pastel, por supuesto, la pone Roy Khan en una nueva demostración de calidad y sentimiento a raudales. Terminando nos introducimos en otro interludio clásico bajo la tormenta (“Interlude II: Omen”), que va a dar a “Descent of the Archangel”, un corte de mucho color, muy imaginativo en cuanto a melodías vocales y con un desarrollo realmente logrado. Como dato curioso, Luca Turilli realiza una colaboración especial en la primera parte del solo de guitarra.

Otro interludio nos conduce a un lugar concurrido donde alguien parece dar una charla que acaba en una especie de espectáculo flamenco con el público dando palmas (“Interlude III: At the Banquet”). Y así da comienzo una de las mejores canciones. “A Feast for the Vain” tiene la mejor interpretación de Roy (realmente buenos los cambios de voz) en todo el disco y un estribillo de melodías vocales muy alegres y originales a la vez, al margen de muchos cambios de dinámica con inclusión de un interludio espectacular que evoluciona de algo flamenco a instrumentación folk, pasando por una fase de guitarras pesadas entre medias.

Realmente sorprendente la balada “On the Coldest Winter Night”. Muy original y melancólica. Una balada básicamente de guitarras acústicas con alguna inclusión de piano, pero con un sabor muy añejo. Para que os hagáis una idea, sería como una canción de club de los años 30, de aquellos ambientados con luz tenue en las películas clásicas de Hollywood.

La seguiría “Lost and Damned”, que en los primeros compases, que suponen el trasfondo del estribillo, sería similar a la tónica habitual de Kamelot, nada desdeñable por supuesto. Pero la sorpresa es la estrofa, que se podría definir perfectamente como un tango con acompañamiento de un acordeón. De nuevo aparece otro interludio brillante, como a lo que nos tienen acostumbrados, y un final digno de esta canción. Tras ello, aparece una pieza corta de música clásica con la voz preciosa de Mari en solitario, y el último interludio (“Interlude IV: Dawn”), meramente narrativo, con la interpretación de Ian Parry en la voz principal como colaboración.

Y vamos con los dos últimos cortes del disco. El penúltimo, “The Mourning After”, es un medio tiempo de ambientación oscura y mística, de guitarras pesadas en el riff principal, y con un estribillo en el que se enfrentan los coros a la voz de Roy en una especie de lucha grandiosa. En la parte media se da un cambio de dinámica muy logrado, con inclusión de juegos de voces realmente mágicos, seguidos de un bonito punteo de guitarra de Youngblood.

Y “III Ways to Epica” es el colofón a una obra realmente magna. Es el corte más progresivo del disco y la verdad, el que más me gusta. Espectacular de principio a fin. Partes más machaconas a medio tiempo, partes rápidas con las voces de Roy y Mari literalmente flotando por encima de las guitarras, música electrónica, diferentes atmósferas... emocionante a cada paso, deleite en su máximo grado. Mágico.

Kamelot sigue su evolución ascendente y trae nuevos elementos y detalles que enriquecen cada vez más su música. No me equivocaría si digo que es uno de los grupos con más talento de los actuales. Sólo necesitan un pequeño empujón a nivel de marketing y lo demás será coser y cantar. Desde luego, buen gusto y dotes compositivas les sobran, y además apuestan constantemente por el cambio y la evolución. En “Epica” lo han demostrado sobradamente. ¡Que sigan siempre así!

Diego Cibrián Gala (Moonchild)


 

KANSAS “Device-Voice-Drum” (2003)

Esta es la edición en soporte CD del sonido del concierto editado en DVD de mismo título (Lo tienes en esta misma web, vete a nuestra sección de DVD), con algunos extras, como el clip del tema “Distant vision” (perteneciente al LP “Somewhere to elsewhere” de 2000) que no aparece en el DVD, y un buen montón de fotos de gran calidad y a gran resolución. También incluye un enlace a su web oficial (www.kansasband.com) y un salvapantallas que al menos a mí no me funciona, ya lo advierto...

Por lo demás, son los mismos 16 temas con el mismo buen sonido, del que se ha elegido como single el clásico “Dust in the wind” y cuyo objetivo creo que ya está cubierto: aparecer en las tropecientas listas esas que se confeccionan en función de los intereses que todos sabemos. No entro a valorar esta cuestión en esta reseña, pero tras 25 años y muchas versiones (unas buenas, otras malas y otras regulares) se ha hecho alguna (españoles encima) que es sencillamente catastrófica y me alegro de que se reivindique por estos abueletes lo que es suyo, aunque evidentemente no sea esa la intención inicial.

Es difícil confeccionar un set-list para el directo de un grupo que lleva 30 años empeñado en ofrecer buena música, y en este en concreto se echan en falta algunas, pero también es cierto que están las que tienen que estar, caso de la antes citada, o “Song for America”, “The preacher” (apoyado por un impresionante coro Godspell situado tras la batería), o el final con “Miracles out of nowhere”, “Point of know return”, la fusión de “Portrait/Pinnacle” y el final apoteósico con “Carry on wayward son”. Y así repasando, me he dado cuenta de que en la reseña del DVD dije que no tocaron ninguna del “Audio-Visions” (1980) ni del “Power” (1985), pero ahora caigo que tampoco del “Freaks of nature” (1995), es normal entre tanta buena composición.

Este es un disco recomendado para iniciarse todos aquellos que no tengan nada de Kansas, también lo recomendaría a todos los que tengáis todo de Kansas, a los curiosos del sonido Kansas, a los que quieren saber más sobre el rock progresivo y sus raíces, a quienes quieran pasar un buen rato escuchando un concierto en directo de un gran grupo, a quienes quieran emplear bien su dinero, a los nostálgicos, a los novatos, a los melómanos, a los músicos, a los que piden la cabeza de los grupos clásicos (por no sé que razones de espacio y competencias...) y en definitiva a todos aquellos que quieran seguir aprendiendo cosas de quien se debe, es decir, de los maestros.

Ah, y por supuesto, ¡¡¡rechaza imitaciones!!!

Salud.

Alvar de Flack


 

KAOS MOON “The circle of madness” (2004)

El rock progresivo es cada vez más popular, se ha perdido esa especie de miedo que muchos le tenían a ‘aguantar’ piezas de larga duración en las que es indispensable mantener la concentración para optimizar el resultado de un disco. A la vez, uno se va dando cuenta que los grupos que no hace mucho fueron nuevos discípulos de los grandes dinosaurios de los setenta, se van convirtiendo en clásicos de escucha básica para las nuevas bandas del género. Y, por último, cuando se escuchan discos como este “The circle of madness” y queda el mismo regusto que un batido con los mejores momentos de Marillion, Spock’s Beard y Saga, se llega a la conclusión de que unas veces la evolución consiste en volver a empezar, y otras en empezar por el medio.

Esta es la tercera generación, los nietos que sacan la pinta de los abuelos y a la vez recuerdan al tío. Dejando a un lado a Mendel y sus teorías, se puede decir que Kaos Moon son un grupo que, sin tener nada que ver genealógicamente, han sido capaces de empaparse de la mejor música progresiva de treinta años a esta parte y forjar así su personalidad.

Nacidos de las cenizas de Moon Project y Visible Wind, grupos canadienses de mediados de los ochenta, Kaos Moon está formado por Bernard Oullete (voz, batería y teclados), Norman Lachapelle (bajo), Sylvain Probost y Alain Bertrand (guitarras) y Magella Cormier (batería). Para la grabación del disco también han contado con la colaboración de antiguos miembros de la banda, como Alain Pothier y Benoît Chaput (guitarras). Todos son músicos de amplio historial en Canadá, pero totalmente desconocidos por estos lares, aunque de sobrada calidad instrumental.

Su primer LP se tituló “After the storm” y apareció en 1998. Desconozco su repercusión, aunque es seguro que por aquí fue nula. Ahora, su discográfica Unicorn Records publica en todo el mundo este su segundo disco, del que tengo que decir que me ha dejado absolutamente impresionado, y a estas alturas ya no es cosa fácil. Recuerdo haber sentido algo parecido cuando escuché el “V” de Spock’s Beard, para mí el mejor disco de rock progresivo aparecido en los últimos años, pero llevo unas cuantas escuchas de este “The circle of madness” y seguramente con alguna más compartirán la cabeza de mi ranking particular.

Son 8 temas no excesivamente largos (entre 3 minutos y medio y 7 pico), pero que en su interior dan de sí todo lo que pueda dar cualquier tema extenso de corte clásico: melodías de voz suave, muy agradables de escuchar, con momentos (y digo momentos, nada de partos infinitos) para el lucimiento y arreglos de cada instrumento. No hay guitarras excesivamente potentes, aunque lo suficiente como para mantener al grupo dentro del recinto rockero. Los teclados lo llenan todo, pero quiero destacar la base rítmica que es sobre todo eso, básica, soportando con elegancia los vericuetos (que no tirabuzones) del resto de instrumentos.

Además del saborcillo a grupos más o menos en activo, añaden en “Eternal light avenue” unas gotas de los Camel del “Nude”, en “The wall of silence” otras tantas de los Kansas más clásicos, en “Presidency” teclas propias de Tony Banks (Genesis)... bueno, y en el resto van y vienen detalles de toda una retahíla de nombres importantes que sería imposible de enumerar y describir.

No sé si llegarán a ser tan grandes como todos los nombres que he dicho antes, pero por si acaso habrá que seguirles la pista. Si os gusta el rock progresivo haríais mal en no darles una oportunidad.

Alvar de Flack


 

KATAPLEXIA “Supreme Authority” (2008)

Descubrí a Kataplexia en el festival organizado en la sala Caracol (Madrid) por la Discográfica Xtreem Music el tercer día de junio de 2006 (pudiéndose leer la reseña en los archivos de Conciertos de aquel año). Compartieron tablas con Unreal Overflows, On, Vorkreist, Horrid y The Heretic, siendo una de las bandas que más me gustaron aquella tarde-noche.

El salvadoreño Rodrigo “Fatality” Artiga (ex-Deep Red, Kabak…) comenzó un proyecto a comienzos de 2003 en las frías tierras de Helsinki (Finlandia). Él solo se encargó de grabar todos los instrumentos y voz en el primer trabajo, “Morgue´s Reality” (Severe Music, 2003), con la ayuda del ingeniero Jani Loikas, que grabó solos de guitarra en tres temas. El nombre de Kataplexia fue elegido tras las mezclas finales.

Rodrigo decide hacerse acompañar de músicos para que Kataplexia no sea un mero proyecto y poder realizar directos. Así en el mismo año de publicación del primer disco los brasileños Davi Moreira (guitarra; Talvella, ex–Nerlich, Side Effectz) y Mikael Da Costa (bajo; ex–Carcase Inc.) se unen a Rodrigo (voz y batería). Siendo el bautismo del trío en directo en octubre del 2003, junto a los brasileños Necroterio y los fineses Slugathor, en Helsinki.

Después de afianzar el grupo en directo (en el “Gothenburg Death Fest 2003” y con conciertos dentro y fuera de Finlandia) y de realizar nuevas composiciones, registran su segundo álbum. Tras la publicación de “Catastrophic Scenes” (Xtreem Music, 2005) el bajista Mikael Da Costa marcha en marzo a Londres. Entraban en la banda un segundo guitarrista Eeero Tertsunen (Renascent, Kastimonia…) y el bajista-guitarrista Miikka Merikallio (Nerlich).

En junio de 2006 hicieron una gira de cuatro fechas por España, con el trío del comienzo y Miikka Merikallio. La actividad del cuarteto se vio frenada a finales de 2006 debido a una tendinitis en la mano derecha de Rodrigo.

Kataplexia (Rodrigo, Davi y Mikael) regresaba al directo el 5 de julio de 2007 con el baterista de sesión Perttu Kurtila (Tracedawn, Moravia, Lithuria…).

“Supreme Authority”, el tercer disco de Kataplexia, se grabó en los Red Five Studios de Vantaa (Finlandia) entre marzo y abril de 2008, con Rodrigo “Fatality” Artiga (voz), Davi Moreira (guitarra), y Mikael Da Costa (bajo), grabando la batería Timo Häkkinen (Sotajumala, Where Victims Lie…). Supone el segundo lanzamiento del grupo por el Sello Xtreem Music, quien lo editaba en junio de 2008.

Comenzaré alabando la portada, obra del griego George Grin Prasinis, que me parece buenísima. Y sigo alabando el disco por el sonido demoledor y apabullante conseguido. Todo suena brutal, contundente y nítido.

Pero lo principal en un disco son los temas, y aunque escuchar de tirón un álbum de Brutal Death Metal se me hace algo cansado, he de decir que “Supreme Authority” me ha parecido muy bueno. Han sabido dotar a los temas de la rapidez, contundencia, salvajismo y técnica del Brutal Death Metal norteamericano, con los ritmos oscuros y marcados del Death Metal europeo. Además de algunos recuerdos a la técnica de grupos de Thrash y Death Metal.

Los nueve cortes no llegan a los 35 minutos, siendo así aún más asimilable para mi. Mejor corto e intenso que largo y tedioso.

Y es que es una gozada escuchar la grave y gutural voz (también algo gorrina como en parte de “Unpredictable Spiritualism”, “Sight Of The Anonymous Identities”, “Endless Suffering”, “Supreme Authority”) de Rodrigo por los altavoces o auriculares, y más cuando alterna gruñendo a derecha y a izquierda.

Davi con su guitarra hace un gran trabajo de riffs, rápidos solos (“Life Under Earth”, “Sight Of The Anonymous Identities”, “Supreme Authority”) e incluso depurada técnica (“Endless Suffering”, “Inexplicable Extinction”, “Circle Of Sickness”, “Supreme Authority”).

La batería del músico de sesión en todas las canciones es rapidísima, atroz y utilizando blast beats por doquier, aunque también mucho me temo que la tecnología habrá hecho milagros.

Y por último nos queda el bajo de Mikael que se empasta a la batería perfectamente e incluso en más de un tema se hace notar individualmente con sus notas (“Life Under Earth”, “Unpredictable Spiritualism”, “Inexplicable Extinction”).

“...The Unknown” es una introducción al noveno y último corte, que es otro aniquilador tema, “The Unknown’s Conquest”.

Un disco 100% recomendable en todo (temas, brutalidad, técnica, producción, portada…). Así que si te gustan Suffocation, Deeds Of Flesh, Dying Fetus, Disavowed, Pyrexia, Cannibal Corpse… ya tardas en hacerte con él o echarle una escucha.

Web KATAPLEXIA - Myspace KATAPLEXIA

Starbreaker


 

KATIE KING “Letras de Sangre” (2004)

Sevilla siempre ha dado geniales y buenas bandas de Rock, Heavy Metal… como Storm, Triana, Acracia, Cadena Perpetua, Urbe… Lo malo es que por diversas causas, la mayoría no llegó nunca a conseguir una porción de éxito del pastel rockero de este nuestro país.

Katie King no son unos pipiolos en el mundo de la música. La semilla del grupo se gestó a finales del verano de 1992 con Miguel Gullón (bajo), junto a Francisco Vázquez (voz) y Manuel Iñigo (guitarra), ex-componentes de Magia Negra. El puesto de baterista se movió más que los precios, pero en 1997 la banda entra en una etapa estable con Ismael Delgado tras los tambores. No pudieron cantar victoria, ya que al poco tiempo el vocalista deja el cuarteto, y hasta mayo de 1999 no encuentran a Larri López (ex-Karnembarra, que además de encargarse de la voz toca la guitarra). Finalmente el último en entrar fue Paco “Battery” Rodríguez (ex-Tesai), sustituyendo a Ismael Delgado en el 2001. Ni más ni menos que siete maquetas grabaron antes de su álbum de debut: “Katie King” (1993), “1870” (1993), “La tentación” (1994), “KK” (1998), “El legado de Morgan (2000), “Directo Funclub 7/12/01” (2001), y “Demo 2002” (2002).

Los temas de “Letras de sangre” se grabaron, mezclaron y masterizaron entre septiembre y octubre de 2002, autofinanciándoselo ellos mismos, y encargándose Avispa Music de la distribución.

“Almäví” (nombre del estudio en Ginés –Sevilla- donde hicieron todo) sirve de introducción (de teclas) y fue compuesta por Vicente Frías que además fue el técnico de sonido y mezcló y masterizó junto con los hispalenses.

Sus composiciones navegan entre el Heavy Metal y el Hard Rock, con aires ochenteros y bien tocadas, aunque la producción deja algo que desear, como en el caso de la batería, sonando bastante (saturados) los timbales. Canciones correctas pero, lo siento por ellos, encuentro muy pocas que me enganchen, digamos que “Suena” con su estribillo, “V Jinete”, con cierto aire épico, con inicio narrado y efectos de caballo al final, son de las que más me llaman la atención. Otra es “Algo personal”, especialmente por ciertos parecidos en los agudos de Larri con Glenn Hughes, (salvando las distancias), como también hace en “Suena”, “Triste” y alguna más.

Las guitarras en una parte de “Triste” son un homenaje (¿o copia descarada?) al “Fast as a shark” (Accept). Destacables las guitarras, como por ejemplo en “Sin piedad”, con buenos solos heavymetaleros de Manuel Iñigo junto a Larri, que mezcla tonos heavies con tonos más roqueros en su voz, prevaleciendo los últimos.

“Ojos de niño”, que antecede a la heavymetalera “Opresión”, es una corta pieza con suaves guitarras y voz narrativa de Adrián López, risas de Isabel López y llantos de Zaira Gullón, descendientes por un lado del vocalista/guitarrista Larri y por el otro del bajista Miguel.

Imagino que “Metal” dará mucho juego en los directos del grupo, el público cantará voz en grito y puños en alto su estribillo, aunque se llega a hacer pesada por la duración de la composición.

“Reto a vivir” es un tema extra grabado en directo (con poca potencia en el sonido) en su concierto de la sala Salvation de la capital andaluza el 10 de enero de 2004, con amago al principio a la guitarra del “Lazy” (Deep Purple).

Es de agradecer el incluir la pista interactiva “La guarida de Morgan”, donde vemos al grupo en su local de ensayo, a los componentes hablando sobre el nacimiento del grupo, la grabación del disco… imágenes en directo… sus conciertos de homenaje al Metal español de los 80….

Buen collage de fotos en la parte central del libreto donde podemos ver a los miembros del grupo con amistades y reputados músicos, tanto internacionales como nacionales, ¿cuántos encuentras tú?

Katie King junto con Evassion y Four Ways, por decir los grupos ya consolidados con trabajos discográficos, son el presente y futuro del Heavy Metal en la ciudad de la Torre del Oro… No hagas caso 100% a un solo comentario, préstales algo de atención, quizás a ti te gusten más que a mi, porque ya se sabe, en cuestión de gustos… Ya tienen a punto su segundo disco, esperando que me convenza más que el comentado, ¡suerte!

Web KATIE KING

Starbreaker


 

KATIE KING “1870” (2006)

Vienen pegando fuerte. Estos sevillanos han logrado destacar entre la vorágine de grupos que pueblan la geografía hispana, a base de trabajo, actitud y creer firmemente en lo que hacen. No estamos hablando realmente de un grupo nuevo. Llevan en esto desde 1992, y en 2004 publicaron su debut discográfico, llamado “Letras de Sangre”, y al año siguiente editaron un EP, “Última mirada atrás”, adelanto de lo que sería este “1870” que tengo en mis manos.

Katie King es un cocktail compuesto por elementos que brillan por sí solos, conjuntados en una engrasada maquinaria que da lugar a un resultado excelente. Por un lado, la aplastante base rítmica formada por Miguel Gullón (bajo) y Paco Rodríguez “Batthery” (batería), responsables de este sonido crudo y contundente que es la seña de identidad del grupo. Su aportación, muy alta en la mezcla, es crucial en el sonido poderoso de Katie King. Las guitarras de Manuel Iñigo y Larri López se complementan perfectamente, doblándose en muchas ocasiones y adaptándose con éxito a la temática de cada canción. Larri López también es el encargado de poner voz a los temas. Su poderosa garganta lidera las melodías vocales de cada composición, con una fuerza descomunal sacada de las tripas, al más puro estilo Ronnie James Dio y lejos de la mayoría de cantantes, más empeñados en buscar tonos agudos. Todo ello, unido a un excelente sonido, confiere a este disco un carácter rocoso, duro y contundente muy atractivo.

Pero todo esto no serviría de mucho si el disco no contuviera buenas canciones. Y ciertamente, las tiene. Una desconcertante intro folk llamada “La taberna de Morgan” (¿?) da paso a 12 trallazos que, con el denominador común que supone la crudeza del sonido y la contundente base rítmica, son lo suficientemente diferentes entre sí para conferir al disco una frescura y diversidad que lo hace ameno, permitiendo escucharlo al completo (algo más de una hora) sin cansar en absoluto.

Temas melódicos con buenos estribillos como “Letras de sangre” (lo mejorcito del disco) o “La visión” conviven con otros de estructura más complicada, como la extensa “Gaia”, cuyas guitarras rezuman influencias de Iron Maiden, más duras como la instrumental “69” o la cañera “A propósito de Annie”

El disco contiene 2 versiones: La primera es una atrayente y rocanrolera “It’s all right”, de los míticos y pioneros sevillanos The Storm, que allá por 1974 se adelantaron a su tiempo formando una de las primeras formaciones rockeras conocidas en nuestro país. Para ello han contado, además, con la colaboración del miembro original de aquella banda Ángel Ruiz, quien se hace cargo de la voz en una de las estrofas y de uno de los solos de guitarra. La otra versión es la mítica “El Tren” de Ñu / Leño, totalmente adaptada al estilo Katie King, y por lo tanto muy alejada del original, con la colaboración de Vikingo V.D. (Ex–Narco, V.D.M.), quien añade su ronca voz en una de las estrofas.

Estas colaboraciones no son las únicas del disco, ya que David Kala mete su slide guitar en el inicio de “Sicarios”, y la trepidante “Reto a vivir” (con un breve guiño inicial al “Lazy” de Deep Purple) contiene una sucesión de solos de guitarra en los que intervienen Ángel Ruiz (The Storm), José Rubio (Trilogy), Fernando García Poblet y Nacho Madeiro (Narco). Para terminar, “La caja de los truenos” contiene un doble solo de batería, donde el inicial de Paco “Batthery” Rodríguez (¡qué exhibición hace en todo el disco!) da paso a otro de Diego Ruiz, conformando un inusual tema con dos solos de batería.

Katie King. Apuntad bien este nombre. Llegarán lejos. Palabra de rockero.

Web KATIE KING - Web ExpoRock Music

Shan Tee


 

KHAEL “Dualidad” (2010)

El mundo del Metal lleva ya tiempo viviendo una muy buena época, no con el nivel de popularidad de otras décadas, al menos en lo relativo a la atención mediática o de ventas, pero el fenómeno de internet ha favorecido otras vías para encontrar salida.

Pero muchas veces, esta explosión produce una saturación de bandas, y más en estos tiempos en los que cualquiera con un PC se graba una demo e incluso un larga duración, y a través de Myspace u otra red social pone su música en circulación, lo que lleva a tener que elegir entre lo que realmente tiene calidad y lo que no deja de ser un mero propósito.

Dicho esto, a nivel nacional, se puede aplicar perfectamente. Afortunadamente, cada día salen más bandas, muchísimas con muy buenas propuestas, otras no tanto, pero a diferencia de tiempos pasados, están aprovechando la eclosión del estilo para intentar vivir su día a día en este difícil y complicado mundo del Metal.

Khael es una de esas bandas que apunta a establecerse, relativamente nuevos –dieron sus primeros pasos en 2008 con el lanzamiento del E.P. “Khael”- aunque sus miembros ya poseen un bagaje importante. Creados por Dani Perez y Edu Fernandez (que ya habían coincidido también en Stravaganzza) cuando abandonan Skizoo. Llaman a Aroa Martin, quien también hacia coros en Stravaganzza y que ya había coincidido con Edu en Midway, para ocuparse de las voces, y para las guitarras, piden ayuda a Tony Hernando, que les recomienda muy acertadamente a Víctor Durán.

La música de Khael se mueve en los parámetros del Metal más actual, basado en poderosos riffs en contraposición con la melódica voz de Aroa, que sigue la línea tan de moda de bandas con vocalista femenina. Y es precisamente ese fuerte contraste, de unas líneas vocales que cruzan las líneas del Gothic más melódico y accesible con la furia de una banda que no tiene miedo a experimentar.

Once temas componen este “Dualidad”, donde se encuentran desde temas comerciales como “Momentos”, una canción que podría jugar en la misma liga que bandas como Evanescence, los sonidos mas metálicos y épicos de “Vida”, la oscuridad de “Demonios” o temas entroncados en el Gothic Metal como “En tus manos” con unos riffs increíbles y “El placer que confunde”.

Pero Khael también saben ponerse duros, e “Isla olvido” con sus riffs casi Thrash y el ritmo salvaje de la batería escudados tras las melodías de Aroa y su precioso estribillo, lo convierte en uno de mis favoritos del disco, aunque lo mejor está aún por venir: “Un nuevo despertar” es instrumentalmente puro Metal, jugando con la dualidad de voces masculina / femenina. Aroa es una vocalista a tener en cuenta, y para su lucimiento personal es el último tema, “Acordes” donde su voz solamente junto a un piano deja constancia de todo su potencial.

Si Khael consiguen ser constantes, algo que falla en el Metal nacional, su música puede tener lugar seguro entre las hordas de metaleros que se unen a las filas del Metal Gótico y derivados.

Web KHAEL - MySpace KHAEL

Carlos T.


 

KHAMUL “En la Habitación” (2003)

Provenientes de Pamplona y formados hace ya unos 6 años, este trabajo que nos presentan “En La Habitación” no es su primer material editado, tienen hasta la fecha un par de grabaciones anteriores, caso de una demo de 6 temas en el año 2000, y su primer disco titulado “La Flor” en el 2002. En la actualidad la banda la forman: Mike, (Voz), Raul (Guitarra), Richard (Guitarra), Jaime (Bajo), Javier (Batería) y Arkaitz (Scratches y Samples).

Me han sorprendido, y muy gratamente. Para que os hagáis una idea se hacen llevar por un sonido bastante actual, sus influencias pueden ir desde Sepultura (sobretodo “Roots”), Deftones, Soulfly hasta los nacionales Hamlet o Koma. El sonido logrado en la grabación es altamente espectacular y digno de cualquier grabación venida desde fuera, con todos los instrumentos en su punto ideal –la batería es arrolladora-.

Lo que les diferencia de las bandas anteriormente citadas es el uso de los samples y scratches que se marca Arkaitz. Cierto que le da un toque de originalidad a la banda, pero es realidad que ya esta siendo bastante habitual en varias bandas del estilo. En todo caso, buena iniciativa por parte de ellos el salirle de los tópicos preestablecidos.

“En la habitación”, “Elimíname” o “Sueño Despertar” son temas que encantarán a los seguidores del estilo. Temas con mucha fuerza, rabia e intensidad, que es lo quieren lograr con lo que autodenominan “metalcore cannábico” –tela, con la etiqueta-.

Lastima que el “handicap” del idioma no les pueda abrir mas las fronteras, pero así y todo con una promoción como es debido, deberían tener un buen status en la escena nacional. No estoy diciendo que puedan estar a la altura de Hamlet o Koma mismamente, pero sí hacerse con un nombre respetable.

Contacto:

Web KHAMUL - Discográfica AKELOO

Javier Sánchez (Javibackyard)


 

KHOUS “Loturak” (2010)

Hasta que no tuve en mis manos este segundo disco de Khous, desconocía totalmente la existencia del cuarteto navarro.

La banda nacía en septiembre de 2001 en Berriozar (Navarra) por tres músicos que habían sido compañeros en otro grupo: Iñaki Villanueva (voz), Kupi (guitarra) y Raúl Etxabarren (batería). A ellos se les unía Eneko Leza (bajo), y semanas después Andrés Cortés (DJ). Tan sólo seis meses, desde su formación, tardaron en debutar en directo, haciéndolo en un concurso de grupos sin maqueta en el barrio pamplonés de Arroxadia, consiguiendo el segundo premio.

Grabaron tres temas que incluyeron en el cortometraje “Anacrónica moderna”, alzándose con el premio de mejor banda sonora en el festival navarro Cortomanía de 2002.

Después de curtirse en directo, grababan su primera maqueta en 2004. Y en 2005 logran el primer puesto en el “XV concurso de maquetas de Euskadi Gaztea”, consiguiendo con ello dinero en metálico y la grabación de un videoclip que se emite por ETB. De esa manera el grupo empieza a ser más conocido y no para de dar conciertos, compartiendo tablas con Soziedad Alkohólica, Sorkun, Reincidentes, Betagarri, Skalariak, etc.

En febrero de 2008 editaban su primer álbum, “Taupaden Bidetik”, por el Sello Baga-Biga. Sufriendo en ese mismo año las bajas de Andrés y del batería Raúl. Optando la banda por seguir sin responsable en teclas ni DJ, sólo como cuarteto, y con la entrada de Aritz González a los tambores graban su segunda obra, “Loturak”.

“Loturak”, editado por Maldito Digital, se ha ido gestando en diversos países. Se empezó a grabar en septiembre de 2009 en los estudios Aberin, del productor Iñaki Llarena (Dead Means Nothing, Sök, etc.), responsable de la producción de su primer disco. Pero tomaban la decisión de viajar a Box (Reino Unido) para grabarlo finalmente en los Real World Studios del músico Peter Gabriel. Realizando las mezclas Drew Mazurek (Linkin Park, H.I.M, Fu Manchu.…) e Iñaki Llarena a finales de 2009 en New York. Y para el remate final se masterizaba por Jacob Hansen (Anubis Gate, Volbeat…) en Dinamarca.

En los diez cortes del disco los navarros mezclan la energía y contundencia de riffs y ritmos de Metal con melodías instrumentales y vocales. Consiguiendo un gran comienzo con los tres primeros cortes, plenos de gran fuerza y peso guitarrero: “Ekialdeko Hotsak” (con un marcado bajo, y unos añadidos de teclas que quedan francamente bien), “Begiak” (tema al que han hecho un videoclip y en el que sale como actor Brigi Duque de Koma) y “Ahotsak Batzen” (incluyendo coros supersencillos pero más que efectivos).

Lo malo, para servidor, es que tras el colérico comienzo del disco, esa energía y potencia inicial se va mezclando con más melodías, y para servidor en vez de ganar las composiciones, éstas se van diluyendo a partir del cuarto corte, “Zer Dio?”, que aunque tiene su carga metálica, y un pegadizo estribillo, esas melodías que aparecen no terminan de cuadrarme del todo en la composición, como igual me sucede cuando escucho los temas que le siguen: “Iluntzean” (donde van alternando ramalazos de tralla con partes más melódicas), “In Nomine”, y la que sería un potencial single: “Idatzi Ez Nizun Kanta”.

“Zerrenda” llega a tener riffs que pueden recordar un poco al potente ritmo de “Five Minutes Alone” (Pantera), pero con las melodías me queda como un tema a muy medio gas.

Juegan con los silencios en “Lege Berria”, y “Bidailagun” es otra canción que podría ser single, teniendo más de Rock que de Metal.

Por norma general me atrae bastante la música Rock y Metal cantada en euskera. Pero, como todo en esta vida, hay sus excepciones, y aunque Khous no es un grupo para olvidarlos absolutamente, no llegan a colmar mis expectativas. Lo siento por ellos y por quienes les gusten.

Myspace KHOUS

Starbreaker