Jo-Ju
| JOE LYNN TURNER The usual suspects (2005) |
| JOE SATRIANI Strange Beautiful Music (2002) |
| JOHN FOGERTY Deja Vu (All Over Again) (2004) |
| JOHN FOGERTY Revival (2007) |
| JOHNNY B. NASTY Johnny B. Nasty & The Rock Circus (2010) |
| JOHN PAUL JONES The Thunderthief (2002) |
| JOHN SYKES Bad boy live! (2004) |
| JOHN WAITE In Real Time (2010) |
| JOHN WAITE Rough & Tumble (2011) |
| JORGE CALVO El navegante del tiempo (2008) |
| JORGE SALAN The Utopian Sea of Clouds (2002) |
| JORN Spirit Black (2009) |
| JORN Dio (2010) |
| JOSÉ DE CASTRO Un poco de lo mío (2001) |
| JOSÉ DE CASTRO Music Guitar Box (2004) |
| JOSÉ DE CASTRO Conversation (2006) |
| JOSÉ DE CASTRO Live (2009) |
| JOURNEY Eclipse (2011) |
| JUDAS PRIEST Discografía Completa |
| JULIO CASTEJÓN Vía cortada al Paraíso (2011) |
| JULIO CASTEJÓN Y LOS TRÍPODES El corazón de la manzana (2004) |

JOE
LYNN TURNER “The usual suspects” (2005)
Noveno
disco en solitario del ex-cantante de Fandango, Rainbow, Yngwie Malmsteen, Deep
Purple, Brazen Abbot, Mother’s Army o Hughes Turner Project, entre otros
muchos proyectos, en sus 30 años largos de impecable trayectoria musical, a lo
largo de la cual ha totalizado más de medio centenar de discos entre LPs,
colaboraciones y demás. Todos con el sello personal del chaval... aunque
cumpla los 54 el próximo mes de agosto.
Una
de las preguntas que me hacía antes de escuchar este disco era si la voz
seguiría al mismo nivel de sus discos de estudio más recientes con Brazen
Abbot o HTP, o se parecería más a lo que pude presenciar en el concierto de
Hughes Turner Project del año pasado, apagada y tirando de tonos más graves.
La respuesta es que los registros altos son una constante en todo el disco,
nada de chillidos (ya no está para ello), sino modulando perfectamente, aunque
se rompa en ocasiones rasgando el resultado.
Escuchad
“Live and love again”, por ejemplo.
Turner
ha querido darle a este nuevo trabajo un ‘punto’ más reconocible del
estilo Rainbow (“Unfinished business” es el ejemplo más claro), para lo
cual se ha rodeado de viejos conocedores de dicho sonido, como John O’Reilly
(batería) y Paul Morris (teclados), quienes grabaron el, hasta la fecha, último
trabajo en estudio de los de Blackmore (electrificados, se entiende)
“Strangers in Us all” de 1995. ¡Y vaya si se nota!, todo el disco está
salpicado de detalles que recuerdan a alguna de las etapas del Arco Iris, en
gran parte debido a la labor de estos dos músicos.
El
resto es un equilibrado grupo de perros viejos como los guitarristas Al
Pitrelli (ex-Asia, Megadeth o Savatage entre otros) y Karl Cochran (músico de
la banda de Ace Frehley, ex–Kiss) y los menos expertos Andy Burton (teclas) y
David Z (bajo), más la suave voz de Nancy Bender en los coros.
Pero
no sólo de recuerdos de Rainbow vive Joe Lynn Turner, que el resto de grupos
de su currículum también tiene peso en el resultado final. Los aires a
“Slaves and masters” (1990) de los Purple más melódicos están presentes
en temas como “Ball and chain” o “Jack knife”, dos de los más duros
del disco, aunque para ser exacto debo decir que detecto mucha más presencia
de guitarra en este disco que en sus producciones anteriores, al menos las
publicadas bajo JLT, lo que hace complicado encuadrar cada tema en alguna etapa
anterior concreta, más bien cada corte es el compendio de muchos rasgos de los
distintos grupos por los que ha pasado, como una especie de “esta es su
vida” en forma de nuevos temas.
Buen
disco, equilibrado entre medios tiempos, baladas y temas más duros, muy bien
instrumentado y muy fácil de digerir, ligeramente más guitarrero que la línea
habitual, con detalles vocales que ponen los pelos de punta (este tío va
sobrado). En definitiva, un seguro anti-decepciones tras la compra.

JOE SATRIANI “Strange Beautiful Music” (2002)
El genio de las seis cuerdas
que popularizó la música instrumental guitarrera la década pasada vuelve con
un nuevo disco de estudio tras el directo “Live
In San Francisco”, en el que demostraba su buen estado de forma a lo
largo del doble álbum. Uno, tras escuchar a un Satriani tan inspirado, se
abrochaba el cinturón en espera de una nueva bomba discográfica....y dicha
esperase ha visto compensada, sin duda.
Este “Strange Beautiful Music”
es, en mi opinión, muy superior a su antecesor disco de estudio, “Engines Of Creation”, y no exagero si lo
sitúo al nivel de sus primerizos trabajos. Sin perder ese ápice innovador del
anteriormente citado, Satch vuelve con temas que no suenan a nada de lo que él
haya hecho en otras entregas, es un músico que prefiere mirar hacia delante y
buscar nuevas formas, nuevos conceptos, como todo lider de estilo debiera
siempre hacer. Es una apertura de caminos musicales para las generaciones
venideras.
Para
ello ha contado con una compañía de lujo, como es habitual en él. Músicos
experimentados que desde la sombra cumplen sobradamente con sus labores de rítmica
y adorno sonoro. Encontramos a Jeff Campitelli a la batería, Eric Cardieux a
los teclados, John Cuniberti a la percusión y a Matt Bissonette al bajo,
supliendo al emblemático Stuart Hamm. A diferencia de otros “guitar heroes”, Joe nunca ha negado protagonismo a sus acompañantes, que desde
la primera hasta la última canción suenan claros y nítidos gracias a una
gran producción. El plástico lo componen catorce canciones que suman una hora
de duración que se hace muy llevadera. Tan sólo hace falta cerrar los ojos y
dejarse llevar por el manantial fluido de notas ajustadas al tono.
El
arranque de nuestro viaje resulta misterioso (“Oriental Melody”),
gracias en parte a los arreglos de teclado y al poco abuso de licks que
hubieran saturado el ambiente. Buen primer tema, ya hemos entrado en calor.
“Belly Dancer” nos muestra más detalles del lejano oriente y
a nuestra mente nos viene la imagen de una mujer en plena Danza Del Vientre.
Cabe destacar de este tema el Wah grave que sirve para introducir a esos
ligados limpios “made in Satch”; y el clímax final, simplemente,
apoteósico.
El siguiente corte (“Starry Night”) es uno de los más valiosos del
disco, una buena muestra de que las melodías sobre una pentatónica todavía
pueden sonar originales. Balada que recoge toda la esencia Satriani, muy
elegante. Con “Chords Of Life” sigue el buen rollo. Canción
efectiva, con intro de teclado melancólico y cambio apoteósico mediante una
secuencia de acordes acústicos que dan paso a un fraseo de eléctrica que
engancha a primera oída. Repetimos esto dos veces y le añadimos un solo final
más largo y hemos completado otro gran corte. Lo dicho, simple y efectivo.
“Mind
Storm” es el corte más duro y psicodélico del disco, muy en la honda de “Cristal Planet”, con uso de sonidos algo caóticos creados a base de octavador y arpegios, sí sí, de esos que acostumbras a oír a Yngwie Malmsteen
(entre otros), pero con un uso mucho más casual y esporádico. Es curioso el
contraste, pues tras la locura viene la calma más absoluta. Exquisita la
versión del clásico imperecedero llamado “Sleep Walk”, en la que
aporta su granito de arena el genial Robert Fripp (King Crimson). ¡Así
cualquiera!
De “New Last Jam” hay que
destacar ante todo la figura del solo de mitad de canción: demostración de
destreza y saber hacer. La melodía principal, sin embargo, es de las menos
atrayentes del disco. Seguidamente nos topamos con “Mountain Song”, de aire solemne y majestuoso, y con
acompañamiento de guitarra de talante progresivo.
Las inquietudes sentimentales
del guitarrista se ven reflejadas en el tema “What
Breaks A Heart”, en el que mediante su música nos explica lo enredadas
que resultan las relaciones... sí, sé que es complicado de creer, pero
la percepción de la canción muta al cerrar los ojos y dejarse llevar por
ella, al sentir su mensaje. No os perdáis el primer solo del tema,
sencillamente conmovedor, se pueden oír los lamentos de su Ibanez JS. Y
tras ponernos sentimentaloides llega a nuestros oídos una melodía muy chulesca
a lo “Cool #9”. El tema en cuestión se llama “Seven
String” y os podéis imaginar por el título qué tipo de instrumento
utilizó para interpretarla.
“Hill Groove” se trata de una pieza de rock estándar facilón, en la que
se oye disfrutar a Joe con una guitarra de sonido desnudo y en la que el bajo
queda más al descubierto pues no es una pieza para nada sobrecargada de
pistas y pistas de guitarras montadas una encima de otra. En la simpleza
radica lo bello en muchas ocasiones.
Los siguientes dos temas van
cogidos de la mano pues tratan una temática similar. “The Journey” empieza fuerte, con bends potentísimos y muy
expresivos. El resto del tema suena misterioso gracias a esa guitarra acústica
y esos harmónicos a mitad de canción. Enlazando con “El viaje” tenemos “The Traveler” (El Viajero, en el idioma de Cervantes), que
suena más atrevida y personalmente creo que refleja de manera muy apropiada
el concepto del título. Las dos suponen otro punto álgido en el disco.
Para finalizar, y ponerle la
guinda al pastel, nada mejor que una balada lentita como “You Saved My Life”, que debido a su ritmo acústico y sus susurreantes guitarras me recuerdan a otra de sus grandes creaciones,
“(You´re)
My World”. Melodía preciosa, de nuevo, y acertada parte intermedia con
pedal de Wah en canal mínimamente saturado.
Como podéis haber comprobado, el resultado final de este “Strange Beautiful Music” es sencillamente impresionante, con composiciones que se mueven dentro de un contexto de pentatónica apoyándose siempre en el tono, con estructuras y cambios rítmicos acertadísimos, con ideas frescas y novedosas y con espacios reservados a las obligadas demostraciones de virtuosismo. Un trabajo que vuelve a afianzar a Joe satriani, en el que vuelve a dar una lección de cómo hacer melodías inolvidables con apenas 3 ó 4 notas y con el que, a buen seguro, no defraudará a sus seguidores de siempre y meterá el gusanillo a más de uno de escuchar música instrumental, pues este disco resulta idóneo para descubrir éste género por su accesibilidad. Tan sólo un pero: ¿cuándo podremos volver a disfrutar de él sobre un escenario aquí en España? Esperemos que sea pronto .Mientras tanto enchufaremos nuestros equipos de música, meteremos este “Strange Beautiful Music”...
...y seguiremos soñando.
Héctor Hidalgo

JOHN
FOGERTY “Deja Vu (All
Over Again)” (2004)
Por si hay
algún despistado en la sala, deciros que John Fogerty, junto a su hermano Tom,
fue uno de los miembros fundadores, cabeza pensante y alma mater de esa
perfecta y engrasada máquina de crear magníficas coplas llamada Creedence
Clearwater Revival. Canciones que se nos han quedado grapadas al pecho como
“Have You Ever Seen The Rain”, “Fortunate Son”, “Proud Mary”,
“Bad Moon Rising” y así hasta poder contar más de una docena que forman
parte ya de eso que mal llamamos “subconsciente colectivo”.
Desde los
primeros acordes de “Deja Vu (All Over Again)” queda patente que aunque
hayan pasado casi cuarenta años desde que Fogerty saltase a la palestra con el
debut de la Creedence, el que tuvo retuvo, como bien dice el refranero español,
y nos ha dejado un buen puñado de coplas que, aunque el disco quizás peque de
ser algo irregular, todavía son capaces de ponernos la piel de gallina. Acústica
en ristre y con esa voz privilegiada que la naturaleza le ha dado, el tema que
abre y da nombre al disco es toda una joya que ha llegado a obsesionarme y
hacer que me la ponga una y otra vez. Un alegato contra la política americana
revestido de obra maestra. A partir de aquí Fogerty va tocando diferentes
palos, unos con más acierto que otros, y si en esta primera canción saca a
relucir su lado más “folk” en “She´s Got Bagaje” da toda una lección
de Punk Rock (sí, has oído bien) melódico y alegre capaz de levantarle la
moral a un muerto. En “Nobody´s Here Anymore” rescata a los mejores Dire
Straits con ayuda del mismísimo Mark Knopfler y su inconfundible sonido de
guitarra mientras que “I Wilk Walk With You” es un perfecto ejercicio de
Country y “Wicked Old Witch” (otra de las joyas de este disco) nos trae a
la memoria a lo mejor de la Creedance en un rock potente lleno de chulería y
guitarras.
Lo siento por Ian Anderson pero nunca se es demasiado viejo para el Rock & Roll (ni demasiado calvo) y como muestra este mismo trabajo de Mr. Fogerty (sesenta años le contemplan), no importa la edad y ni siquiera las fuerzas sino que lo más importante son las ganas y, por supuesto, el talento y, mira tú por donde, precisamente de estas dos cosas va más que sobrado.
Pedro Salinas “Pears”

JOHN FOGERTY “Revival” (2007)
¡Menuda bestia parda! Imposible acumular más talento. Es que no se me ocurre otra cosa que decir ante la capacidad de este hombre de convertir sensaciones y sentimientos en pequeños pedazos de Rock. Y es que lo ha vuelto a hacer, y si su anterior disco, comentado en esta misma página, ya me pareció, como casi todo lo que ha hecho, sublime, este me ha parecido todavía mejor. Sé que no soy objetivo, que soy de los que oigo su voz y me dan tembleques en el alma y se me afloja el corazón pero el amigo Fogerty se ha sacado una obra maestra que sabe más que nunca a la vieja Creedence, algo que no se oculta ni en el título.
De nuevo disco variado, que como digo suena a la Creedence por casi todos sitios. De hecho hay hasta una copla que se llama “Creedence Song” que suena a eso mismo. Claro que también hay espacio para soltarse la melena, cencerro incluido, en el estupendo cierre que es “Longshot”. Ejercicios de puro Rock & Roll clásico en “It Ain´t Right” o ese cuasi Punk, algo que ya hizo en su último disco, llamado “I Can´t Take No More”. Se apunta al corazón de la música de finales de los sesenta en “Summer Of Love” con unas guitarras que hubiera firmado el mismo Clapton de Cream y un estribrillo grandioso. En “Long Dark Night” saca la armónica a pasear con maestría mientras en “Broken Down Cowboy” te noquea con esa facilidad que tiene Fogerty para facturar canciones sobrecogedoras.
No me canso de repetirlo, casi siempre cuando alguien saca a colación el manido “están acabados”, los músicos mejoran con el tiempo o por lo menos no empeoran. Ahí están los trabajos de gente como Dylan, Neil Young o John Fogerty. Gente que ha sobrepasado ya los sesenta y sin embargo todavía son capaces de darnos auténticas obras maestras. Desde luego Revival no está al alcance de cualquiera. Discazo, otro más.
Pedro Salinas “Pears”

JOHNNY B. NASTY “Johnny B. Nasty & The Rock Circus” (2010)
Cuando un músico lleva el Rock en las venas, da igual los reveses que de la vida o si tu proyecto de siempre se vaya al garete, siempre encontrarás un nuevo camino para expresarte. Dicho de forma más rural, que la cabra siempre tira al monte, vaya…
Nasty Army fue un grupo barcelonés de Hard Rock macarra y pendenciero, crecido a la sombra de bandas como Motley Crue, L.A. Guns o incluso algo de los Ramones. En 10 años de lucha y brega en los que nunca lograron saborear las mieles del éxito, editaron 4 discos (incluyendo uno en directo) e incluso se labraron una buena base de fans, hasta que las cosas se empezaron a torcer hasta el punto de dar con la disolución de la banda.
Aquel final llenó de dolor al que fuera su fundador, amén de bajista y cantante, Johnny B. Nasty. ¿Cómo se curan las penas? Con pan, dicen. Y el pan de un rockero de pro es la vuelta a la actividad. Así que ni corto de perezoso se lanzó a la grabación de este, su primer disco en solitario. El bueno de Johnny se encarga de la voz, el bajo y algunas guitarras, y se ha rodeado de buenos amigos para la grabación: Martín Madrid (guitarra solista), Juande García (guitarra rítmica) y Jordi Ródenas (batería) excepto en “Yo quiero ser sleazy”, donde la batería es responsabilidad de Marc Muñoz.
No es ninguna sorpresa que el estilo de este disco sea similar a lo que encontrábamos en Nasty Army. Rock directo, visceral y desenfadado, con algunas letras cachondas (“Frikipollas”, “Sexo telefónico”) llenas de buen humor junto a otras llenas de los tópicos de siempre (“Me atrapó el Dios del Rock”, “Máquina infernal”…). La mayor diferencia radica en el cambio de idioma, siendo ahora todos los textos en castellano a diferencia del inglés elegido para las composiciones de Nasty Army.
El disco cuenta con algunos invitados que hacen más interesante este trabajo: El más llamativo es Sherpa, colabora en “¿Qué hago yo aquí?”. También tenemos a Miguel Costas (ex Siniestro Total) y al guitarrista de su actual banda, Juan Naya, colaborando en “Luna”. Precisamente estos dos temas, junto con “Frikipollas”, son los mejores del disco, rebosando frescura y vitalidad, las mayores virtudes del disco, que camina en un estilo que tampoco exige demasiado virtuosismo instrumental.
Los pocos medios con los que se ha grabado el disco hacen que el sonido logrado no sea el mejor, pero no impide disfrutar de los temas, fiesteros y que seguro verán su mejor versión en directo. Además, vistas las expectativas de negocio actuales del Rock nacional, Johnny B. Nasty ha decidido colgar todo el disco para su descarga gratuita en su web oficial. Pruébalo y disfrútalo.

JOHN
PAUL JONES “The
Thunderthief” (2002)
Cuando
se cita a John Paul Jones, todos tenemos en mente al bajista y teclista de Led
Zeppelin. Pero buceando un poco en su currículum, uno da con una información
que no deja indiferente y ayuda a comprender la importancia de este personaje
polifacético. Nacido en el seno de una familia de artistas, trabajó como músico
de sesión para The Rolling Stones, Jeff Beck o The Yardbirds (entre otros
muchos) antes de entrar a formar parte de la reformada alineación de estos últimos,
que en torno a Jimmy Page se convertirían poco tiempo más tarde en el
zeppelin más famoso de la historia. A lo largo de su vida, Jones ha hecho
labores de productor para gente como The Mission (“Children”), Butthole Surfers o La Fura dels Baus, metido arreglos en discos de Peter
Gabriel o Cinderella (“Heartbreak station”) y girado con Diamanda Galas. Su
vida ha estado ligada estrechamente al mundo de la música y, para no dejar a
sus incondicionales con la miel en los labios, sacó a la luz en 1999 “Zooma”, su primer álbum en solitario. Ahora, tres años más
tarde, regresa con el segundo, grabado al igual que aquel en The Malthouse, el
estudio londinense del que es propietario. Como no, también se ha encargado
de producirlo y mezclarlo. La grabación recrea entornos variados que cubrirán
las expectativas de los nostálgicos y los deseosos de algo nuevo (creativa y
técnicamente) por igual.
“Hoediddle” condensa la esencia Zeppelin. No podrás abstraerte al hecho de que en tu
equipo suena el mismo tipo que coescribió clásicos como “Black dog”, “Your time is gonna
come”, “All my love”, “No quarter”, “In my time of dying”, “Whole lotta
love” o “Rock and roll”. Más cuando, tras una introducción de feeling bluesero, aparece un riff de guitarra devastador que de haberlo
firmado Page en algunos de los ocho álbumes se trataría de una pieza de
culto. Puro rock'n'roll, fusionado en cierto momento del tema con sonidos árabes,
logrando una simbiosis perfecta. De la misma manera, se aprecia el dominio de
Jones a la guitarra y la capacidad que posee para ejecutar las partes más
intrincadas con una destreza equiparable a la de su antiguo compañero.
“The
thunderthief” abre la veda para que John Paul Jones se atreva a cantar,
aunque lo que más destaque de ésta sea la base de bajo sobre la que se apoya
(el hombre no ha perdido la forma). La voz de John, casi a capella, en “Ice fishing at night” se bate con unos pasajes de piano idílicos.
Una canción agradable que en la garganta de Michael Stipe hubiera sido de
fábula, algo así como un “Nightswimming” rehecho (recordemos que nuestro
hombre colaboró con R.E.M. en la grabación de “Automatic for the
people”). El aura de paz que irradia “Down to the river to
pray” le debe todo a la acústica folk que la inspira de principio a fin. “Freedom song”,
por su parte, está envuelta de ecos orientales. Muy distinta es “Angry angry”, que suena insolente, simplona y descarada
al mismo tiempo. Resulta curioso escuchar algo tan punk con una producción
limpia y falta de distorsión, pero el cocktail funciona.
“Leafy
meadows” o “Shybaya bop” ofrecen otras alternativas: la primera
es una instrumental de rock clásico con ciertos soplos de modernidad
aportados por unos ritmos obsesivos que zigzaguean por todo el corte; la
segunda mezcla los sonidos de un sinfín de instrumentos que, a pesar de crear
cierto caos, acaban haciéndose compatibles. No olvidemos que en este disco Jones toca el bajo (en distintas versiones según el número de cuerdas),
guitarra (eléctrica y acústica), mandolina, piano, órgano y sintetizadores,
además de hacer de vocalista.
El uso de sintetizadores en “Daphne” me trae a la mente
“In through the out door” y las similitudes que guarda en esta práctica con
el Mike Oldfield de años ha (si bien en el sonido y la ejecución de guitarra
poco o nada tienen en común).
“The
thunderthief” es un reto que no muchos músicos con el background de Jones estarían dispuestos a asumir. Si Zeppelin se caracterizaron en su época
por no dar jamás nada por sentado y tratar de buscar nuevas formas de
reinventarse a si mismos, John Paul Jones debió tener mucho que ver con
aquella actitud. Máxime si observamos lo que hacen en la actualidad Plant y
Page: revisitando uno sus raíces blues y rememorando los viejos hits de
Zeppelin hace algo más de un año otro. Nada reprochable, faltaría más,
aunque sí deja en evidencia quien ha optado por estancarse en su madurez y
quien ha preferido seguir aprendiendo, experimentando y explotando un
potencial que hasta el día de hoy no se ha agotado.
J. A. Puerta

JOHN
SYKES “Bad boy live!” (2004)
Magnífico
disco en directo del gran John Sykes, buen guitarrista y cantante de voz versátil
(lo mismo te canta una copla por Coverdale que por Lynott), algo criticado últimamente
por su empeño en recuperar a Thin Lizzy sin Phil Lynott, pero músico genial
donde los haya. Solo hay que echarle un vistazo a su producción musical, desde
Tygers of Pang Tang hasta Sykes, su proyecto en solitario, pasando por los
citados Thin Lizzy, Whitesnake y los incomprendidos Blue Murder de Carmine
Appice y Tony Franklin.
Grabado
en directo en Japón durante la gira de 2004: el 16 de abril en Osaka, el 17 en
Nagoya, el 20 en Tokio y el 21 en Kawasaki. Le acompañan músicos de
reconocido prestigio como sus compañeros en Whitesnake y Thin Lizzy Marco
Mendoza (bajo y coros) y Tommy Aldridge (batería y coros), y el ex-teclista de
Dream Theater, Alice Cooper o Yngwie Mamlsteen entre otros, Derek Sherinian.
Banda de lujo para un set-list de lujo:
De
su participación en el “Whitesnake-1987” de ese mismo año, meten
versiones de “Bad boys”, “Crying in the rain”, “Is this love” y
“Still of the night” a cual mejor, adaptándose a los registros de
Coverdale de forma camaleónica. A Thin Lizzy les tributa con temas del
“Thunder & lightning” de 1983 (“Cold sweat” y “Thunder &
lightning”), además de la versión de “Please don’t leave me” que ya
grabó para su LP en solitario “Loveland” de 1997, y que hicieron popular
mis queridos Pretty Maids. De la etapa en Blue Murder tocan “We all fall
down” del “Nothin’ but trouble” de 1993, y la fantástica “Jelly
Roll”, del disco debut de 1989 “Blue Murder”. Por cierto, bonito detalle
el de permitir a su técnico de guitarras, Rich Mazzetta, hacerse la intro con
acústica.
De
su etapa en solitario como Sykes se hacen dos, “Look in his eyes” (del
“20th century” de 2001) y “I don’t wanna live my life with you” (del
“Out of my tree” de 1995). Pero
el disco se queda incompleto si lo que pretende es darle un repaso a toda su
carrera musical, puesto que se olvida por completo de su etapa en los Tygers of
Pang Tang, aquel grupo que tanto prometía durante la época de máximo
esplendor de la NWOBHM y que tan buenos discos dejó, aunque tampoco nos
quejaremos demasiado puesto que quedarte con ganas de más es síntoma de que
acabas de escuchar algo que vas a tardar poco en volver a ponerte.
Fue
producido y mezclado por el propio John Sykes con ayuda de su técnico de
Pro-Tools, uno de los programas que están acabando con los estudios de grabación
convencionales, pero que da unos resultados óptimos en las manos adecuadas, y
las de Mike Nielsen (el técnico que grabó los directos) parece que dominan el
asunto a juzgar por cómo suena.
Teniendo
tal lista de buenas canciones es fácil hacerse un disco como éste, y si además
vas rodeado de grandes músicos, el resultado debe ser el que es: una gozada de
disco en directo.

JOHN WAITE “In Real Time” (2010)
A pesar de que muchos de vosotros sólo conoceréis su mega-hit “Missing You”, que 25 años después sigue inundando las radios comerciales, la carrera de John Waite es larga y fructífera. Comenzó cantando y tocando el bajo en un grupo llamado The Babys a finales de los ’70, con los que grabó 5 discos, sin llegar a conocer el éxito masivo. Tras dejar la banda y abandonar el bajo para concentrarse en su labor como cantante solista, vio como su carrera en solitario despegaba hasta lo más alto. Su primer disco (“Ignition” – 1982) ya consiguió un éxito popular notable con el tema “Change”, pero fue con su segundo trabajo (“No Brakes” – 1984) con el que tocó el cielo, debido sobre todo a “Missing You”, que llegó al Nº1 en todo el mundo y que a día de hoy sigue siendo uno de las canciones más representativas del AOR de todos los tiempos.
En 1988 dejó a un lado su carrera en solitario para formar Bad English junto al gran Neal Schon (guitarrista de Journey), sus antiguos compañeros de The Babyes, Ricky Phillips y Jonathan Cain (este último también en Journey) y el batería Deen Castronovo (que años después también recalaría en Journey). Bad English editó 3 discos, consiguiendo un nº1 con la balada “When I See You Smile”. Desgraciadamente, la lucha de egos acabó con uno de los supergrupos de AOR que más potencial tuvo a finales de los ’80 y principios de los ’90.
Tras Bad English, John Waite retomó su carrera en solitario con el lanzamiento de dos discos más que se añadían a los 7 anteriores a Bad English. Tras el último de ellos (“Downtown: Journey of a Heart” – 2007) desapareció de la escena musical, y no supe de él hasta hace unos meses, cuando vino a tocar a España en una serie de buenos conciertos que le acercaban por primera vez (que yo sepa) a nuestro país.
“In Real Time” es un disco en directo que muestra lo que fue aquella gira, que no es más que un repaso a su vida musical. Con una banda formada por Tim Hogan (bajo), Luis Maldonado (guitarra) y Billy Wilkes (batería), el grupo repasa temas de todas sus etapas, sin dejar fuera ninguno de sus éxitos más conocidos. Por supuesto que tenemos el archiconocido “Missing You”, que suena más desnudo (y más rockero, quizá) que la versión de estudio, su primer éxito en solitario “Change”, con el que se abre el disco, y el mayor éxito de Bad English “When I See You Smile”, con el que se cierra, además de otros temas, algunos mucho más rockeros (“Best Of What I Got”, “Head First”) de lo que algún neófito podría esperar de John Waite junto con algunas tiernas baladas marca de la casa (“In Dreams”, “New York City Girl”).
El grupo suena muy rockero, totalmente Hard Rock, y la ausencia de teclados y cualquier otro elemento que adorna de vez en cuando los discos de AOR le da un sonido crudo y directo. La banda cumple perfectamente su papel, con el guitarrista Luis Maldonado ejerciendo un papel protagonista, y con una base rítmica sonando como un cañón.
Como guinda al pastel, el disco incluye una versión del clásico “Rock & Roll” de Led Zeppelin, dando un cariz más rockero a un disco que no sólo interesará a los amantes del AOR, sino a todos los que disfruten del buen Hard Rock hecho con gusto y calidad.
Web JOHN WAITE - MySpace JOHN WAITE

JOHN WAITE “Rough & Tumble” (2011)
No hace mucho comentábamos el disco en directo “In Real Time”, recogido de su última gira, y que significaba la vuelta de John Waite a la actualidad musical. Parece que el histórico cantante le ha cogido el gusto a este retorno, ya que sólo unos meses después ha editado un nuevo disco, esta vez en estudio, en el que retoma su carrera en el mismo punto donde la dejó.
“Rough & Tumble” sigue la misma línea que se podría esperar, ya que no significa ninguna ruptura en su estilo habitual. A su edad (está a punto de cumplir las 60 castañas) y con su trayectoria, hubiera sido una sorpresa. Así que lo que nos encontramos en este disco es más de lo mismo: AOR correcto y elegante, hecho para no desentonar en las radios comerciales.
Si bien hay algunos temas que contienen la fuerza suficiente para satisfacer a sus fans más rockeros, como la inicial “Rough, Tumble” o “Sweet Rhode Island Red” (versión del viejo tema de Ike & Tina Turner), la mayoría de los cortes del disco son baladas, medios tiempos y temas deliberadamente comerciales.
Si bien es cierto que no hay ningún “Missing You” en el disco que pueda devolver a John Waite al número 1 mundial, el disco contiene cortes que pueden hacerse un hueco sin problemas en las FM del gran público. Temas como “Shadows Of Love” o “Evil” destacan en ese sentido, con gran elegancia y gusto por la melodía.
Quizás el punto flaco del disco es el abuso de las baladas, ya que son 4 los temas lentos y románticos que contiene el disco (“If You Ever Get Lonely”, “Love's Goin' Out Of Style”, “Further The Sky” y “Hanging tree”) más el medio tiempo “Better Off Gone”, echándose en falta algo de equilibrio por la ausencia de más temas rockeros.
Como curiosidad, el disco contiene una autoversión, en concreto “Mr. Wonderful”, recuperado de su primer disco en solitario, “Ignition”. Es sorprendente comprobar como este tema, escrito en 1982, es de los más frescos del disco, un Rock & Roll alegre y vacilón que nos hace echar en falta más canciones en esta línea.
Siempre es una buena noticia que una leyenda de la música sigan en activo, facturando buenos discos como éste. Eso sí, cuando te acerques a “Rough & Tumble” debes saber lo que te vas a encontrar. No busques mucha fuerza y energía en este disco, pero lo disfrutarás si buscas elegancia, calma y la impronta personal de John Waite.
Web JOHN WAITE - MySpace JOHN WAITE

JORGE CALVO “El navegante del tiempo” (2008)
De primeras he de decir que todo lo concerniente al mundo y al universo del grupo comandado por José Carlos Molina, Ñu, me suele interesar bastante, tanto en tiempos pasados, como en el presente y el futuro.
Jorge Calvo Rodrigálvarez en 1997, mientras acababa la licenciatura en Historia y Arqueología, entró en Ñu como teclista y flautista de apoyo en la preparación de la gira acústica de lo que luego fue el disco “La taberna encantada”. Acompañando a José Carlos Molina y sus huestes, tanto en directo como en estudio, estuvo unos diez años, permaneciendo casi sin faltar hasta el 2007.
“Tres
cantigas para un rey” (Vaso Music, 2002) supuso el primer disco bajo el
nombre de Jorge Calvo. En el álbum se podían encontrar siete temas del
propio Jorge y cinco antiguas e históricas composiciones tradicionales, de
Juan del Encina y Alfonso X El
Sabio (todas con adaptaciones del propio
Jorge, e incluyendo una adaptación de temas y melodías de Ñu junto a J.C.
Molina). Canciones donde se mezclaban el Folk con el Rock, rezumando aires
medievales y del Renacimiento. En esa grabación Jorge se hizo acompañar por
unos cuantos músicos del universo Ñu: Pedro Vela (guitarras), Ramón Álvarez
(bajo) y José Carlos Molina (que puso la voz, coros y risas en “Behetría”);
además de Mar Cabello (voz y coros en “No quiero ser monja”, “Tres cantigas
para un rey” y “¿Si habrá en este baldrés?”) y Miguel Ángel Olmeda (voz en
“¿Si habrá en este baldrés?” y “Tres cantigas para un rey”). El multi-instrumentista
Jorge grabó diversas teclas (piano, órgano Hammond…), instrumentos de viento
(flautas, whistle…), programación… y puso su voz en “Huestes hacia el fin”.
“El navegante del tiempo” fue auto-editado, grabándose y mezclándose en los estudios del Navegante del tiempo (Madrid) y, como su primera obra, fue producido por el propio Jorge Calvo.
Para su segundo disco en solitario Jorge se rodeó de más músicos que en su anterior trabajo. Volvió a contar con instrumentistas que habían pasado o estaban en Ñu: el bajista Gorka Alegre y los guitarristas Juan Freire y Pedro Vela; además de esos, otras guitarras eléctricas las registraron Antonio Herrero (también bouzuki, mandolina, bajo, guitarra clásica y whistle), Juan Gorospe y César García Forero (más acústica); y también Iris Valero (guitarras acústicas) y Ángel Ortiz (bajo).
En este álbum hay más temas cantados que en el primero. Ocho canciones repartidas en las voces de Juan Olmos (quien también masterizó el disco), Mar Cabello, Rául Galván y Jorge Calvo, que en esta ocasión, además de hacer sonar todo lo que había tocado en el anterior disco (y más), se encargó de cantar en algunas canciones.
El comienzo del CD nos transporta a pasadas épocas medievales con la corta instrumental “Ad urbe condita”.
A lo largo del disco la música y legado de Ñu vienen a la cabeza con frecuencia (incluyendo la batería programada), y es que hay numerosas influencias en la música de Jorge Calvo del grupo de los cuernos, incluso cuando Jorge canta tiene bastante deje a la forma de cantar del genio Molina. Así los temas con la voz principal de Jorge: “Alabanza”, “En un jardín de palacio danzaba un oso” (pieza tradicional y de Valeriano Moreno, con el toque de Jorge, y que ya incluyeron Ñu en su disco “La taberna encantada”), “Gloria” y “Retorno a Gigia”; además de “Las velas de tu entierro” (obra de Jorge y Mar Cabello con la grandiosa voz y coros, puro feeling, del cantante Juan Olmos), “El astrólogo” (con Raúl Galván poniendo la voz y coros a una composición tradicional con adaptación de Jorge) y “Caballero arrogante” (otro tema tradicional adaptado y con las voces de Juan Olmos y Jorge Calvo), no desentonarían nada en un álbum de Ñu.
Si en “Tres cantigas para un rey” se incluía el villancico tradicional “¿Si habrá en este baldrés?”, para este disco también hay otro villancico tradicional: “Rodrigo Martínez”, con la voz y coros de Mar Cabello y Jorge.
Después del primer corte instrumental y siete canciones cantadas, hay seguidos dos temas instrumentales. Por un lado tenemos “Danza judía en la taberna encantada”, compuesto por J.C. Molina, y que no es otro que una revisión al tema “La taberna encantada” de Ñu. Y por otro “El navegante del tiempo”, una pieza cargada de buen sinfonismo en las teclas, escuchándose pinceladas sinfónicas también en “Caballero arrogante”, “Gloria” y “Retorno a Gigia”.
Los dos últimos temas son la versión acústica de “Alabanza” (consiguiéndola aún más juglaresca) y la versión instrumental de “En un jardín de palacio danzaba un oso”.
Tanto “El navegante del tiempo” como “Tres cantigas para un rey” son obras que deberían tener todos los seguidores de de Ñu, o concretando más, a los que también les gustan los Ñu más Folk y medievales.
A falta en los últimos años de una continuidad discográfica en Ñu, escuchar a menudo los dos discos de Jorge Calvo hace que la espera no se haga tan larga.
Las últimas noticias que sé de Jorge Calvo es que había comenzado un proyecto bajo el nombre de Mágica con el guitarrista Enrique Bertrán de Lis (ex–Ñu) y con el vocalista Juan Carlos García “Chimo” (Sinestress, ex–Abu Simbel). Desconozco como marcha Mágica, pero espero que Jorge vuelva a grabar más discos con su nombre y hacerse acompañar de tan buenos músicos y vocalistas.
Web JORGE CALVO - Myspace JORGE CALVO

JORGE SALAN “The Utopian Sea Of Clouds” (2002)
“...el
feeling que tenía, pero las composiciones me sorprendieron porque estaban
llenas de madurez, en fin creo que Jorge Salán sabe lo que esta tocando, no
es como esos guitarristas que exhiben si técnica y de una forma absurda lo único
que hacen es dar mil vueltas por la misma escala. A mi me gusta la música
bien hecha, me gusta la música con sentimiento...”
Así
escribió Raúl González sobre la música de este joven guitarrista madrileño.
“The
Utopian Sea Of Clouds” sale por fin al mercado, un disco lleno de buena música,
bonitas melodías capaces de relatar historias y una frescura que sólo pocos
guitarristas pueden expresar. Un disco realizado con mucha ilusión y acompañado
de una gran técnica y una amplia visión musical poco vista en un guitarrista
que digamos acaba de sacar su primer disco. Treinta y nueve minutos de duración
muy llevaderos son los que encontraremos en este disco.
-
“Sea
Of Clouds”: Una suave intro de guitarras con unos exóticos arpegios da paso
a la voz de Pau Sastre. Una rítmica muy peculiar y trabajada que Jorge acompaña a la par a este cantante, poseedor de una suave voz, muy fácil
de escuchar. El solo tiene en su clímax una de esas melodías que es capaz de
hablar y decir algo, como muchas de las escucharemos a lo largo del disco.
-
“Driving
Through The Tunnel”: Es la segunda canción. Muchos la conocereis por la
sintonía del programa Rock Star. Como en él titulo de la canción, al
escucharla nos da esa impresión. La canción está llena de pequeñas melodías
unidas que no solo muestran velocidad. Tienen algo mas, ese algo del que tanto
se podría decir sobre este guitarrista.
-
“Faith”:
Es otra historia guitarrera que podemos escuchar en este disco. Para mí suena
diferente, son líneas que pocos músicos pueden expresar. La rítmica me
parece bastante emotiva. Se escucha la pequeña voz de Edu, el hermano de
Jorge.
-
“One
Way”: Incluida en el recopilatorio “Metal Warriors”. A la voz Tony Guerrero,
me viene a la cabeza una mezcla de Bryan Adams y Rod Stewart. Una voz rasgada,
muy rockera y expresiva. Un estribillo que entra muy bien y de esos que se te
quedan.
-
“Relaxation”:
Una canción de esas que bien podían haberlas sacado Vai o Satriani. La
guitarra vuelve a ser la protagonista. En general me parecen muy apropiados
los títulos de las canciones pues de alguna forma expresan su contenido.
Escucharemos melodías muy exóticas.
-
“Running
Free”: De las que más me gustan: rápida y con feeling. Éste, al igual que
el anterior corte, venia incluido en la maqueta que salió hace unos años de
Jorge. Volvemos a apreciar la gran técnica y velocidad que posee este
guitarrista.
-
“Face
To Face”: Compuesta por Tony Guerrero, suena a blues de antaño, como si
fuese un Cross Road. De las más cortas, pues casi todas rondan los cinco
minutos.
-
“North
Sea” y “Green Fields”: Tras una pequeña intro en la que escuchamos las
gaitas de Fernando Pindy se da paso a la ultima canción de este disco.
Echeday Molina a los tambores. Una rítmica hard-rockera que me recuerda a
algo de G'N'R concluye en la melodía principal de la canción con solos
imposibles llenos de color.
Un
disco recomendable para todo tipo de gente, pues en él veréis variedad y
buen hacer. Una producción muy conseguida: las cosas con tiempo y bien hechas
merecen la pena. Es una pena que la portada no sea muy sugerente. El
conjunto de grandes músicos que se unen a este joven guitarrista también es
digno de mención. Como curiosidad también escucharemos unos coros de Pacho
del grupo Ankhara. Influenciado principalmente por un guitarrista como Steve
Vai, nace un guitarrista que seguro llegara muy lejos y nos dará una nueva
visión de lo que es música, buena música.
Seguro
que en un futuro volverá a sorprendernos.
Batería:
José Mena - Bajo:
Albert Anguela
Félix Gómez Manso

JORN “Spirit Black” (2009)
El pluriempleado vocalista noruego Jorn Lande (Allen / Lande, Masterplan, Ark, Vagabond, ex-Wild Willy´s Gang, Millenium, The Snakes…) continúa con su proyecto en solitario y nos presenta su sexto disco de estudio (sin contabilizar recopilatorios, directo ni álbum de versiones). El cuervo vuelve a aparecer en la portada en el séptimo lanzamiento como Jorn por Frontiers Records.
De nuevo el noruego ha contado con el afamado productor Tommy Hansen (Pretty Maids, Helloween…) en los daneses Jailhouse Studios, como ya hiciera en su anterior álbum, “Lonely Are The Brave” (Frontiers Records, 2008). El propio vocalista define el nuevo lanzamiento como un cruce entre su penúltimo disco y “The Duke” (AFM Records, 2006).
Es sabida la admiración de Jorn Lande por grandes vocalistas como Ronnie James Dio, David Coverdale… y por bandas clásicas como Deep Purple, Black Sabbath, Thin Lizzy, Rainbow… Y en “Spirit Black” deja más que patente sus influencias del pequeño y gran R.J. Dio y del líder de la Serpiente Blanca.
La inicial “Spirit Black”, “Road Of The Cross”, “The Last Revolution” y “Rock´n´Roll Angel” (con un precioso comienzo baladístico) son cortes densos, marcados y de tintes oscuros muy de escuela Dio, emulando bastante bien Lande al maestro. Aún siendo temas correctos les falta la magia de las mejores composiciones del vocalista norteamericano y su banda, quedándose a medio camino entre éstas y las más mediocres de la discografía del pequeño.
Aunque en “The Last Revolution” hay cosas de Dio, también nos encontramos influencias de otro de sus maestros: David Coverdale. Como sucede en “Below” y siendo más que evidentes en la canción “Burn Your Flame”, una composición de Hard Rock rápido de escuela Whitesnake.
“City InBetween” es el corte más peculiar y que se sale fuera de la línea que lleva el disco, con un riff repetitivo de guitarra acompañado por toques de campanas y con un estribillo melódico y pegadizo. Siendo el tema una revisión a la canción de Vagabond que formara parte del segundo larga duración de los noruegos: “Huge Fan Of Life” (High Times, 1996).
De todo el disco mi pieza preferida es “World Gone Mad”, con el sentimiento que le pone al cantar Lande y esas buenísimas reminiscencias de Thin Lizzy.
Sorprendido estoy de que el disco concluya con “I Walk Alone”, empleando ritmo cadente a lo Dio con estribillo pegadizo y comercial, siendo una versión del tema que canta la vocalista Tarja Turunen (ex–Nightwish) en su último álbum: “My Winter Storm” (Universal Records, 2007).
En la primera edición limitada en digipack incluyen la versión “The Sun Goes Down” de Thin Lizzy. Siendo la tercera vez que Jorn rinde homenaje al grupo del difunto Phil Lynott en un álbum de estudio. Anteriormente fueron “Are You Ready?” en “The Duke” (AFM Records, 2006) y “Cold Sweat” en el álbum de versiones “Unlocking The Past” (AFM Records, 2007), además de esas dos también formar parte del doble directo “Live In America” (Frontiers Records, 2007).
Acompañaron en la grabación del disco a Jorn Lande: los guitarristas Tore Moren (Carnivora, ex–The Snakes, Arcturus…) y Jimmy Iversen (Blonde On Blonde, Perfect Crime, ex–Road…), el bajista Sid Ringsby (Wild Willy´s Gang, ex-TNT, The Snakes, Road…) y el baterista Willy Bendiksen (Wild Willy´s Gang, ex–The Snakes, Road…). Además de las colaboraciones de: el guitarrista Jgor Gianola (U.D.O., Wild Willy´s Gang, ex–Ain´t Dead Yet) en “City Inbetween”, “I Walk Alone” y “The Sun Goes Down”; el bajista Espen Mjoen en “City Inbetween” y “The Sun Goes Down”; Nic Angileri (Alto Voltaggio) al bajo en “I Walk Alone”; Jon Berg aportó guitarras adicionales en “Rock´n´Roll Angel”, y el productor Tomy Hansen añadió algunas teclas.
El disco se deja escuchar y si no pides mucho es correcto. Pero a pesar del buen trabajo de Jorn Lande (aunque quizás se evidencia mucho de quienes ha aprendido), y el respaldo de los buenos músicos que intervienen, le falta algo a “Spirit Black”. Quizás mejores composiciones y más temas que impacten.

JORN “Dio” (2010)
Una de las mayores influencias para todos los cantantes de Rock ha sido, sin lugar a dudas, Ronnie James Dio. Su gran voz, carisma y personalidad, así como su extraordinaria trayectoria, le hicieron ser uno de los referentes más claros que ha tenido el Rock en toda su historia. Por ello, su reciente muerte víctima del cáncer nos afectó a todos de una forma brutal. Con Dio se nos fue parte de nuestra juventud, con él murió una de las grandes estrellas que jamás dio este tipo de música.
Esta misma sensación la experimentó Jorn Lande, uno de los cantantes más prestigiosos y prolíficos que podemos encontrar en estos momentos. Su capacidad de trabajo nos permiten encontrarle en multitud de grupos, proyectos eventuales y, por supuesto, su propia carrera en solitario, y siempre disfrutamos de su gran voz y carisma.
Jorn nunca ha negado sus influencias. Basado en las grandes voces de los ’70 y ’80, tanto su voz como su estilo han sido modelados por los grandes cantantes del Hard Rock, con Dio a la cabeza.
Poco tiempo después de la muerte del histórico cantante neoyorkino, Jorn Lande tenía listo este disco homenaje, en el que recoge un buen puñado de temas de la carrera de Dio y los interpreta con su propia banda, rindiendo así tributo merecido a uno de sus máximas referencias.
El disco se abre con el único tema propio. Como su nombre indica, “Song For Ronnie James” es una clara dedicatoria al maestro. Sobre una música claramente inspirada en el estilo de composición que tenía el gran Dio, la letra está construida utilizando constantes referencias a canciones de la carrera de Dio, tanto en solitario como con Rainbow y Black Sabbath.
Acompañado por Willy Bendiksen (batería), Tore Moren (guitarra), Jgor Gianola (guitarra), Tor Erik Myhre (guitarra) y Nic Angileri (bajo), Jorn Lande hace gala de su privilegiada y camaleónica voz, adoptando el estilo e incluso un timbre muy parecido al del fallecido Ronnie James Dio. Esta circunstancia, unida al respeto casi escrupuloso de los arreglos, hace que los temas no hayan sido apenas adaptados a Jorn Lande, sino que ha sido él quien se ha adaptado a ellos. Una de las pocas excepciones es “Kill The King”, el único tema perteneciente a la época de Dio en Rainbow, y que suena aquí mucho más Heavy que en la versión original.
La elección de los temas a versionar ha sido sorprendente, desde mi punto de vista. Casi la mitad del disco está rescatado de “Holy Diver”, el primer disco en solitario de Dio: “Invisible”, “Shame On The Night”, la tremenda “Stand Up And Shout”, “Don’t Talk To Strangers” y “Straight Through The Heart”, esta última grabada en directo. El segundo disco de Dio, “The Last In Line” ha sido ignorado por completo, y del tercero (“Sacred Heart”) únicamente ha recuperado el tema-título. Del último disco de los ’80, “Dream Evil”, son recuperadas “Night People” y “Sunset Superman”.
Todos los discos de los ’90 (“Lock Up The Wolves”, “Strange Highways” y “Angry Machines”) son ignorados, y los temas que representan los discos del nuevo milenio son “Lord Of The Last Day” (Magica) y “Push” (Killing The Dragon) , más un medley de temas de la época Black Sabbath, como son “Lonely Is The Word” (del clásico “Heaven & Hell”) y “Letters From Earth” (“Dehumanizer”).
El hecho de que haya pocos cambios con respecto a los temas originales hacen que las preferencias de cada uno ronden por el gusto que tengamos por las canciones de Dio. Por eso, además del único tema inédito, “Song for Ronnie James”, y de la sorpresa de escuchar “Kill The King” con esa energía metálica, yo me quedo con “Stand Up And Shout”, que fue todo un himno de mi época adolescente, y en general todos los temas de la primera época.
Algunos le podrán tachar de oportunista, pero yo veo en este disco de Jorn un homenaje sincero hacia el maestro de maestros, Ronnie James Dio, quien tanto nos ha influido a los que de una forma u otra amamos esta música.

JOSÉ
DE CASTRO “Un poco de lo mío”
José
de Castro (“Jopi”) es un guitarrista madrileño de 27 años, profesor de
la escuela “Ritmo & Compás”, actividad que compagina con la impartición
de seminarios a nivel nacional, clinics del material que le patrocina
(amplificadores ENGL) y músico de acompañamiento de artistas de distinto
pelaje. También es músico de sesión para grabaciones de anuncios de TV,
documentales y demás. Empezó en esto de la guitarra eléctrica a los 10 años,
estudió guitarra clásica, armonía, solfeo, etc. A los 17 años formó parte
de un grupo de rock con los que llegó a ganar algún concurso importante
(Villa de Madrid entre ellos), y actualmente se gana la vida con las seis
cuerdas.
Bien, pues este hombre acaba de publicar un disco, bajo el sello “Didáctica musical” (con quienes también publica material didáctico), de sobresaliente. Desde mi humilde punto de vista, me parece el mejor disco que un guitarrista español haya grabado hasta la fecha en solitario. No es que me parezca un disco digno, es que tiene suficiente nivel como para ser publicado, por ejemplo en los USA, sin ningún complejo.
Se
trata de un disco corto (unos 35 minutos nada más), de 9 temas en los que
demuestra su dominio en el manejo de diferentes estilos (samba, bossanova,
etc.) siempre bajo patrones de rock y con una gama de técnicas impresionante.
A destacar la demostración en sextas diatónicas de “Fiesta funk”, o las
influencias de Hendrix en “Pasion”. Además se ha rodeado de unos músicos
desconocidos para la gran mayoría, pero de gran calidad, a los que da gran
cancha durante todo el disco, especialmente en “Entre los dedos”, tema que
inicia el disco.
José
de Castro y su Ibanez han hecho un disco nada aburrido por la variedad, que
entra a la primera, con un sonido brillante y un futuro más brillante aún.
Hacía tiempo que no escuchaba un producto nacional tan bueno.
Salud.

JOSÉ
DE CASTRO “Music Guitar
Box” (2004)
Jopi ha vuelto a conseguirlo.
Su primer disco en solitario “Un poco de lo mío” fue un trabajo excelente y sorprendió a muchos que
andaban buscando guitar-heros fuera de nuestras fronteras, y este segundo es la
misma demostración de técnica y feeling corregida y aumentada.
“Music
guitar box” es la reedición del disco de mismo nombre aparecido el año
pasado, pero con distinta portada. Trabajo para el que ha contado con la
colaboración nada más y nada menos que de Simon Phillips (actual batería de
Toto) a las baquetas, además de otros músicos de similar calidad
aunque con menos nombres, como Melvin Lee Davis (bajista que suele acompañar a
Steve Lukather), Maurizio Sgaramella y Enzo Filippone (baterías) y Denis
Bilanin (teclas).
El
contenido es similar al disco anterior, temas instrumentales en los que mezcla
diferentes estilos desde una perspectiva inequívocamente rockera, mostrando
todo un abanico de ejemplos de su depurada técnica, de tal manera que consigue
un disco de diez temas sin desperdicio que es, a la vez, entretenido, de sonido
espectacular, variado y denso en cuanto a detalles técnicos. Hace fácil lo
difícil, extrae cientos de sonidos distintos de sus cacharros, fusiona el funk
con el rock y el blues y hace de la versatilidad su mejor carta de presentación
(de hecho en estos momentos anda girando con... Chenoa!!!).
Sigue
teniendo un cierto deje a Eric Johnson en “When she walks” o a Satriani en
“Thousand words”, pero siempre con su particular visión del asunto. “The
crazy chicken” es country desbocado, “I’m heavy” es eso mismo, y en
“Free soul” lo dice todo sobre su concepto del instrumento, aunque para mí,
la joya del disco es “Hot sounds”, magistral.
Especialmente
indicado para músicos que busquen recursos que sirvan de escape a la repetición.
Más en su página Web

JOSÉ DE CASTRO “Conversation” (2006)
Tercer disco instrumental de “Jopi”, uno de los mejores guitarristas de este país por su técnica, imaginación y versatilidad, y a la altura de cualquier nombre extranjero consagrado que se os venga a la mente en este momento. De hecho es endoser de “Suhr guitars”, una prestigiosa marca que también utiliza gente tan variopinta y reputada como Reb Beach (Winger, Whitesnake), Guthrie Govan (Asia), Peter Frampton, Scott Henderson o Steve Stevens.
Sus dos anteriores discos dejaban claro que le gusta probar con multitud de estilos, efectos y técnicas, fusionando rock con otros estilos como el country, el funk o el blues, siempre con su sonido pulcro y rodeado de grandes músicos. Pues bien, este tercer disco (realmente no sé si el título es “Conversation” o “Conversación”, porque tanto el título genérico del disco como los de cada corte vienen en inglés y castellano) es más de lo mismo, y como lo mismo era bueno, este incluso mejora lo anterior por la evidente evolución y podemos catalogarlo como buenísimo.
Básicamente se trata de músicos haciendo diabluras con su instrumento. Temas muy trabajados armónicamente, con un gran sonido y con arreglos muy cuidados. Pero no os equivoquéis, no se trata de un disco al uso de guitarristas-plasta de esos que se repiten más que el ajo en cada corte. Este es un disco variado, nada aburrido y lejos de cualquier parecido con Malmsteens y sucedáneos (con mis respetos), de hecho se acerca más al sonido de Eric Johnson que al de Tony MacAlpine. Lo digo por si todavía no conocéis la obra de Jopi, aunque para quien ya haya escuchado “Algo de lo mío” (2001) o “Music guitar box” (2004) todo esto sobra.
Para la grabación del álbum ha contado con la colaboración de músicos profesionales como los bajistas Melvin Lee Davis y J. Vera, los teclistas de Denis Bilanin e Iñaki Quijano, y la batería de Enzo Filippone, quien ya participó en el disco anterior.
Para quien disfrute con música hecha por músicos de verdad. Más en www.josedecastro.net.

JOSÉ DE CASTRO “Live” (2009)
Todos sabemos que el mercado de Rock instrumental en España es bastante limitado. A pesar de ello, hay un puñado de instrumentistas que tiene bien labrado un prestigio entre los aficionados y sus compañeros músicos. José de Castro es uno de esos casos.
The Sentinel tiene el orgullo de haber seguido todos sus pasos discográficos, desde aquel “Un poco de lo mío” (2001) que supuso su debut, pasando por “Music Guitar Box” (2004) y finalizando con su última aportación de estudio, “Conversation” (2006), trabajos cuyo denominador común es la calidad indudable de este guitarrista madrileño, que no tiene nada que envidiar a grandes guitarristas extranjeros que tienen mucho más nombre a nivel mundial.
José de Castro nos presenta ahora un disco en directo llamado simplemente “Live”, en donde recopila cortes de sus tres discos de estudio. La grabación ya tiene su tiempo, ya que se remonta al 21 y 22 de noviembre de 2007, en el teatro “Rigoberta Menchú” de la localidad madrileña de Leganés. En este doble CD, totalmente instrumental, da rienda suelta a lo mejor de su discografía, tocando todos los estilos que le son conocidos, desde el Blues al Funk, del Soul al Rock, con una versatilidad que permite disfrutar de la música sin que asome el cansancio.
En esta grabación, José de Castro se hace acompañar de José Vera (bajo) y Enzo Filippone (batería), quienes ya le acompañaron en “Conversation”, a los que se añade Alexis Hernández (órgano Hammond) para dar un toque algo más retro al sonido. La aportación de estos músicos es excelente, disfrutando de momentos de protagonismo, aunque la mayor parte del tiempo están dedicados a dar el soporte básico a la guitarra de José de Castro, quien huye de las exhibiciones gratuitas de técnica, esforzándose en dibujar pasajes melódicos llenos de feeling. Por ello, su estilo es más cercano a guitarristas como Eric Johnson o Joe Satriani más que a amantes del “más difícil todavía” como Steve Vai o Yngwie Malmsteen, con quienes apenas tiene puntos en común.
El sonido ofrecido en el disco es brillante, y
permite disfrutar de cada instrumento, que suena nítido en todo momento,
algo que favorece a la depurada técnica que demuestran. Por ello, los
amantes de la técnica instrumental tendrán en este disco una magnífica
oportunidad de escudriñar cada detalle de la interpretación, deslumbrante a
cada momento.
El disco tiene vocación internacional, como demuestra el hecho de que toda
la información interior, incluidos los créditos, están únicamente en inglés.
Esperamos que el disco tenga salida internacional, dentro del exclusivo
mundo del Rock instrumental.
En lo que a nosotros respecta, este compendio grabado en vivo de la carrera de José de Castro nos parece una excelente forma de acercarnos a este gran guitarrista.
Web JOSÉ DE CASTRO - MySpace JOSÉ DE CASTRO

JOURNEY “Eclipse” (2011)
Son el máximo exponente del AOR mundial, o al menos uno de sus más destacados representantes. Nacieron en 1973 de la mano del guitarrista y líder Neal Schon, que acababa de dejar la banda de Carlos Santana para establecerse por su cuenta. Tras unos años intentando destacar haciendo Rock Progresivo, fue la llegada del cantante Steve Perry en 1978 cuando cambiaron su estilo hacia el Rock Melódico, encontrando un camino que le llevó a la cima del éxito, tanto de ventas como de popularidad, en la primera mitad de los ’80, con discos como “Escape” instalado en el número 1 mundial.
Tras discrepancias internas que les llevaron a cambiar de formación en varias ocasiones, es en 1987 cuando la salida de Steve Perry hace que la banda se rompa y sus músicos se dediquen a otros proyectos, hasta que en 1995 se reunieron en lo que parecía que iba a ser un retorno a lo grande, con un buen disco (“Trial by fire”) que estaba llamado a reverdecer viejos laureles, hasta que una lesión en la cadera obligó a Steve Perry a parar su actividad con la banda, y terminó provocando su segunda (y definitiva) salida del grupo.
Cuando un cantante de éxito deja un grupo, hay dos soluciones: buscar la continuidad en alguien que cante de forma muy parecida o buscar una ruptura en una voz completamente diferente. Está muy claro que Neal Schon es de la primera opinión, ya que el sustituto buscado, Steve Augeri, se mantenía en una línea continuista con un timbre de voz, e incluso una imagen, muy parecida a Steve Perry. Cuando la voz de Augeri dio problemas y debió dejar la banda al no poner mantener el nivel, recurrieron a Jeff Scott Soto como reemplazo, con cuya participación llegaron por primera vez a escenarios españoles. Dado el carácter nómada de Soto y su polifacética carrera, estaba claro que no iba a durar mucho. Su sustituto fue (y es) un sorprendente y desconocido cantante filipino llamado Arnel Pineda, descubierto por Schon en Youtube. Además de ser un excelente cantante, su voz es exacta a Steve Perry, lo que garantizaba el recorrido a todos sus temas históricos.
Y así llegan a nuestros días. En 2011, nada menos que 38 años después de su fundación, Journey presenta “Eclipse”, su nuevo álbum de estudio. Además del líder Neal Schon y del comentado Arnel Pineda, la banda se mantiene estable con los históricos Ross Valory (bajo, presente desde sus inicios), Jonathan Cain (teclados, quien entró en la banda en el ‘81) y Deen Castronovo (batería, el menos nuevo ya que entró en 1998, si bien ya había compartido grupo con Schon en Bad English).
Con toda esta historia, tantos años, tantos discos y tantas vicisitudes, podríamos pensar que “Eclipse” es un disco de continuidad, editado para satisfacer a los viejos fans de la banda y en el que no podríamos encontrar gran cosa de lo que fueron los grandes Journey del pasado. Pues nada más lejos de la realidad. “Eclipse” es un disco pletórico de energía, lleno de grandes canciones y de unos músicos deseosos de ofrecer lo mejor de sí mismos en cada corte. Un disco que devuelve a Journey a su lugar de privilegio dentro de las grandes bandas de AOR.
Desde la inicial “City of Hope” hasta el epílogo instrumental “Venus”, el disco desprende alegría y vitalidad en todos sus cortes, algunos de ellos realmente brillantes como “Chain Of Love” o “Anything Is Possible”, con la banda rayando a un nivel enorme. También nos encontramos con dos temas más lentos, “Tantra” y “To Whom It May Concern”, emotivos pero más enérgicos que las grandes baladas que talonan su discografía (“Open Arms”, “Faitfully”, “Lights”…), que encuentran su sitio en un disco pletórico que muestra que, aunque en su vertiente melódica, esto sigue siendo Rock.
La guitarra de Neal Schon sigue siendo un lujo, pletórica de feeling y omnipresente en todos los temas, con solos de longitud comedida pero llenos de sentimiento, como es su costumbre. Muy brillante también es la aportación de Arnel Pineda, con una exhibición de facultades encomiable. Pineda se desenvuelve con mucha soltura, estando plenamente integrado ya en la banda. Además, el parecido de su timbre con el de Steve Perry dota a este disco de un aire continuista con respecto a la histórica trayectoria del grupo.
El resto de la banda no se queda atrás. La precisión de Ross Valory y las aportaciones de Jonathan Cain, cuyos teclados no aparecen siempre, pero cuando lo hacen llenan de brillantez los temas, sólo son superadas por un pletórico Deen Castronovo, cuya pegada y contundencia ayuda a crear este sentimiento vital que ofrece el disco.
Ya lo sé. Este disco no llega a la excelsa calidad de “Escape” ni hay ningún “Don’t Stop Believin’” en él. Es un listón demasiado alto al que ni estos Journey ni ningún otro grupo parece poder acercarse. Pero eso no quita para que “Eclipse” pueda instalarte sin problemas entre tus discos de AOR preferidos de los últimos tiempos.

JULIO CASTEJÓN “Vía cortada al Paraíso” (2011)
Hasta finales de la década de los ’80 era habitual que los grupos editaran un disco por año, incluso en algunos casos podíamos disponer de dos discos de una misma banda en un intervalo inferior a 12 meses. En la travesía en el desierto que el Rock cruzó en la década de los ’90 el mercado cayó, la oferta de grupos subió y las consecuencias fueron, entre otras, que los grupos debieron acostumbrarse a espaciar en el tiempo sus lanzamientos, práctica que ha llegado a nuestros días, donde cada banda espera varios años para poner un disco en circulación.
Julio Castejón, líder de Asfalto, ha vivido ambas etapas. Y no se acostumbra a esta nueva forma de hacer las cosas, ya que su mente creativa no para de construir nuevos temas, sintiendo además la necesidad de compartir esa creación con sus seguidores.
Este es el motivo por el que, en un intervalo en el que Asfalto tiene poca actividad, Julio haya dado a luz este “Vía cortada al Paraíso”, su tercer disco en solitario si contamos aquellos dos (“¿Hay alguien ahí?” -2000- y “El corazón de la manzana” -2004-) que grabó como “Julio Castejón y los Trípodes.
En esta ocasión las circunstancias son diferentes. “Vía cortada al Paraíso” es un disco en solitario en el más amplio sentido del término. Sin una banda de apoyo como Los Trípodes como tuvo en aquellos discos, o sus actuales compañeros de Asfalto en los últimos trabajos de la banda, Julio se ha lanzado a la creación y grabación de este disco en la más absoluta intimidad, aprovechando las ventajas de tener un estudio en su propia casa. La soledad en la que este disco ha sido creado y la falta de opiniones externas durante esa creación ha dado lugar al disco más íntimo, más personal de toda su trayectoria.
A todo esto le debemos sumar que Julio se ha
encargado de la grabación de guitarras, bajo, teclados y voz, dejando
únicamente la batería para un especialista (Pepe López “Pphillo”) más
algunas colaboraciones puntuales (Pablo Ruiz toca el bajo en “Salvation”,
Jorge García Banegas el órgano en “Vía cortada al Paraíso, Josefina Gómez
colabora con la voz en “Salvation” y sus hijos Paul y Enrique meten
guitarra, flauta y coros en algunos cortes). En definitiva, este disco
refleja al 100% lo que la mente creativa de Julio Castejón ha producido en
este momento de su vida.
Esta forma de hacer las cosas conlleva la ventaja de tener la pausa y
tranquilidad necesaria para dar al disco todos los detalles, matices y
sonidos que Julio ha querido incluir. Es un disco hecho con mimo, con
paciencia, en el que las prisas que genera un estudio contratado han
brillado por su ausencia. Y el resultado se nota, como no podría ser de otra
forma. Es un disco para escuchar tranquilamente, descubriendo detalles en
cada escucha y en el que se pueden descubrir virtudes a medida que se
insiste en él.
Podríamos orientar al neófito (si es que queda alguno) en la carrera de Julio Castejón diciendo que en el disco encontramos muchas influencias de grupos como Yes, incluso de Marillion, y no estaríamos mintiendo. Pero lo cierto es que el disco suena a lo que Julio ha estado haciendo últimamente, si entendemos por ello la suite de “Utopía”, los pasajes más progresivos de la última etapa de Asfalto o incluso de aquel maravilloso “El corazón de la manzana”.
El disco se abre con una larga suite llamada precisamente “Vía cortada al Paraíso” que resume fielmente lo que este disco nos va a ofrecer. Son 12 minutos en el que los detalles se suceden y el buen gusto en la composición desborda a cada momento. Dando un sentido de globalidad al trabajo, el tema que cierra el CD es otra larga suite, llamada en este caso “Abre los ojos”, que tras un comienzo más standard se convierte en un bonito desarrollo progresivo que nos deja con ganas de escuchar el disco de nuevo.
Entre medias, un buen puñado de temas que aúnan las virtudes que atesoran este disco. Desde cortes más directos (“Hijos de Guillermo Tell”) a temas lentos e intensos (“Peso ligero, carga pesada”) llenos de sentimiento, pasando por canciones que aúnan todas las virtudes en un mismo corte (“El afilador”), el disco suena variado y atractivo, con un sentimiento de unidad que casi le confiere el aroma de disco conceptual.
Como ha sucedido siempre en la carrera de Julio Castejón, las letras son muy importantes. Julio siempre ha puesto especial atención en transmitir un mensaje, sabiendo que la creación del texto es tan importante como la música con que se transmite ese mensaje. Y en los duros tiempos de crisis que estamos viviendo no podía faltar un tema como “Salvation” o el análisis del camino que la Sociedad ha tomado en la propia “Vía cortada al Paraíso”. Pero no queda ahí la cosa, y personalmente me quedo con “In memorian”, un precioso tema que cuenta con emoción el amor hacia la amada fallecida años atrás.
Un disco que gana con cada escucha y que no sólo viene a cubrir el espacio temporal hasta el siguiente disco de Asfalto, sino que tiene identidad propia y que encantará a todos los que améis la música hecha con sentimiento. Eso sí, los que quieran un disco para irse de fiesta o descargar adrenalina deberán buscar en otro sitio.

JULIO
CASTEJÓN Y LOS TRÍPODES
“El corazón de la manzana” (2004)
Julio
Castejón es un tipo en absoluto estrella del rock. Gente sencilla, tranquilo,
todo sensibilidad, capaz de tomarse un café con dos desconocidos al calor de
la charla y una estufa de butano en medio del diluvio. De los músicos que
disfrutan hablando de música. Si Julio Castejón no existiera habría que
inventarlo.
Es
cierto que tiene un pasado. También lo es que su nombre va unido al de
Asfalto, de quien se siente orgulloso. Pero no lo es menos el hecho de que en
2004 su momento musical y personal está junto a Los Trípodes, cuarteto de
amigos y Músicos de esos con M mayúscula, con quienes ha grabado ya dos
discos: “¿Hay alguien ahí?” (AZ-2000) y este “El corazón de la
manzana” (Borderdreams-2004).
Julio
ha levantado la cabeza, ha echado un vistazo a su alrededor y ha visto cosas
que no le gustan. Pero ha sido capaz de inventar historias maravillosas y
situarlas dentro de las miserias cotidianas que inundan los telediarios. 12 de
esas historias también tienen música, y después de darles forma las ha
plasmado en un disco de esos que ya no estábamos acostumbrados a escuchar.
Historias
de pateras, recuerdos de Chernobyl, de Vietnam, gritos contra la masacre de
Irak... Puede parecer demasiado manido, o excesivamente tópico, pero es que no
se queda ahí. El título del disco lo explica todo, y la frase que preside el
digipack también: “El corazón de la manzana es un canto a la más hermosa
de todas las bellezas: la interior”.
Que
nadie se equivoque, esto es puro Rock, o mejor dicho, Rock Puro. Musicalmente
lo veo muy cerca de los Asfalto de la etapa “Déjalo así”, incluso con guiños
líricos al mismo (Adiós al sol, déjalo así...). Bien flanqueado por un buen
grupo, formado por el batería de la caja ‘nerviosa’, Antonio Sánchez,
quien goza de un buenísimo sonido (Aldo Gilardi ha rozado la perfección),
Eduardo Kinderman en el bajo haciendo un trabajo sobresaliente, Paco Benítez a
la guitarra, bien tocada pero algo opaca en la mezcla, y Carlos Parra en los
teclados, recordando a veces al bueno de Jorge W. García Banegas.
Detrás
de una sugerente portada de tonos pastel que invitan al relax, hay un gran
disco que no voy a destripar, no puedo. Necesitaría bastante espacio para
explicar con palabras que hay en cada canción. Todas y cada una son magníficas
piezas de un todo, cada una distinta y todas con algo en común. No es una obra
conceptual, pero casi. No es Asfalto, pero casi.
Buen
trabajo el realizado en los estudios “El jardín paramétrico” por Julio y
Jesús Yanes (dueño de los estudios y tipo de quien tengo pésimo recuerdo
desde hace 10 años, pero eso es algo personal e intransferible). Son 62
minutos, 12 canciones y una sorpresa final. Buena presentación, buen diseño
interior y buen gusto en general.
Julio,
que es gente noble, ha sido capaz de hacer un disco que ennoblece eso que
llamamos ‘canción’. Rezuma honestidad.
Salud.