Cr-Cu
| CRÁNEO Un plástico más (2011) |
| CRASH! Crash! (2005) |
| CRASH THE SYSTEM The Crowning (2009) |
| CRASHDÏET Generation Wild (2010) |
| CREED Weathered (2001) |
| CRIPTA Cuando los ciegos guían (2004) |
| CRIPTA Ante mí (2010) |
| CRIPTOFONIA Sinfonía de la cripta (2008) |
| CRISIS DE FE Razas de noche (2003) |
| CROW NEST Forgotten Pleasures (2009) |
| CRYING BLOOD Réquiem (2004) |
| CRYING BLOOD Animae Damnatae (2009) |
| CRYPTIC VISION Moments of Clarity (2003) |
| CRYSTALMOORS Antiqvam Exqvirite Matrem (2008) |
| CULT, The Beyond Good And Evil (2001) |
| CULT, The Born Into This (2007) |
| CYRIUM Entre tormentas (2009) |

CRÁNEO “Un plástico más” (2011)
Nacieron dentro de la pléyade de grupos que nacieron en la prolífica década de los ’80 y vieron truncada su carrera en el primer escalón, cuando parecía que tenían todo a favor. Cráneo ganó el por entonces prestigioso festival Villa de Madrid en su 6ª edición, allá por 1983, cuyo premio consistía, además de una dotación económica, en la inclusión de 3 temas (“Un plástico más”, “Sin poder ver el sol” y “Estela azul”) en un disco que editó el Ayuntamiento, compartiendo vinilo con Inkilinos del 5º y Números Rojos, ganadores en otros apartados del concurso.
Tras unos cambios de formación, entran Juanjo Melero a la guitarra y Johan Cheka como cantante, grabando un single con dos temas: “Niños desarraigados” y “Marcado por el Rock and Roll”, producido por Carlos de Castro, guitarrista de Barón Rojo. Circunstancias del negocio musical de la época evitaron que el single, completamente grabado, se pusiera a la venta, quedando abortada así la carrera discográfica de Cráneo antes de nacer. Tras infructuosos intentos de sobrevivir como grupo (incluyendo un desafortunado cambio de imagen), la banda desapareció de la escena.
Han pasado 25 años de aquello y Cráneo ha vuelto con ganas de reverdecer viejos laureles. A Johan Cheka, apartado de la música desde entonces, le vuelve a picar el gusanillo y contacta con Manuel Maestre, único miembro original de Cráneo, con idea de rehacer la banda. Tras unos intentos de recuperar más miembros de aquella formación, pronto desisten debido a que son demasiados años los transcurridos, y no es fácil reclutar a los antiguos miembros. Con Johan como vocalista y Manuel Maestre a la guitarra, el grupo se completa con el bajista Antonio Tejada “Napi” y la corista Nanny Vergel. Para el puesto de batería tienen más problemas, y aunque en principio Carlos Martín grabó el single que salió como adelanto (“Mil gotas de sangre”), fue Paco Lê quien ha grabado el resto del disco. Poco después de la grabación, Paco Lê fue sustituido por Daniel Elorriaga, quien actualmente es el batería de Cráneo.
Estamos ya en la segunda década del siglo XXI, y grabar un disco es mucho más sencillo que en aquella primera mitad de los ’80, por lo que por fin, con dos décadas y media de retraso, tenemos en nuestras manos el primer disco de Cráneo. Su contenido se puede dividir claramente en dos partes, y merecen tratamiento diferenciado.
Los 5 primeros temas han sido grabados en la actualidad, mostrando lo que son Cráneo en la actualidad. Cuatro de ellos son de nueva factura, más una versión renovada de su clásico “Un plástico más” con algunos arreglos diferentes pero que conserva todo el sabor del tema original, incluyendo su solo de guitarra con clara influencia de Blackmore, aunque mucho más recortado en esta actualizada versión. Esta canción sonó hasta la saciedad en la radio de la época, y es todo un placer tenerla de nuevo. El resto de temas son “Mil gotas de sangre” (balada intensa que se editó como adelanto hace unos meses), “No me dirás que no”, “Fuera de lugar” y “Palabras”, nuevas composiciones que demuestran que la calidad creativa de estos músicos sigue intacta, combinando fuerza y melodía, con ese toque ochentero que no debe sorprender en músicos formados en aquella época.
La poderosa voz de Johan Cheka y la versatilidad guitarrera de Manuel Maestre son los mayores atractivos de estos temas, formando un tándem clave en la buena marcha de estas canciones. En el debe, el sonido conseguido es mejorable, en especial en el apartado rítmico, con una batería que en los tiempos que corren debería sonar mucho mejor.
Los otros 5 temas que compone el disco han sido rescatados del baúl de los recuerdos craneales, en un ejercicio de arqueología rockera que será muy bien recibido por aquellos que han buscado durante este tiempo las pocas canciones que Cráneo dejó grabadas en su momento. Aquí tenemos tanto los 3 temas que apareció en aquel disco del Villa de Madrid como los 2 que produjo Carlos de Castro y que se quedaron en el tintero, ya con la voz de Johan Cheka. Estos 5 cortes han sido pasados por un proceso de remasterización para mejorar, en la medida de lo posible, el sonido original, pero las diferencias con los temas actuales son evidentes.
Quizás muchos de vosotros consideréis a Cráneo uno más de los grupos ochenteros que han decidido volver a la palestra. Y quizás no os falte razón. Dadles una oportunidad y veréis que en su día merecieron mucho más. ¿Ahora será su momento? Ojalá sea así, el tiempo lo dirá.

CRASH!
“Crash!” (2005)
Crash! Es un grupo atípico, o por lo menos a mí me lo parece. Atípico porque nada de lo que hay en el exterior del disco, desde la portada o la pulcra y “de andar por casa” imagen de la banda (se agradece que se prescinda de artificios inútiles) hasta el sello de Los 40 Principales, dan una idea de lo que te vas a encontrar en el interior: una banda buenísima, de gente muy joven, que conjugan perfectamente el Hard Rock de corte setentero, incluso sureño en ocasiones, con el Metal de los noventa a lo que le suman influencias de gente como Stone Temple Pilots o los mismos Audioslave, todo ello bien aderezado con mucho Rock & Roll. Una gozada de coctail muy bien mezclado por personajes como Portu a la voz, Armando con la guitarra y Lionel y César con el bajo y la batería respectivamente.
Siguiendo con mi estúpida idea de lo atípico. Atípico que un grupo así gane un concurso de Los 40 Principales, que les ha permitido grabar este disco (de ahí lo del sello) y atípico que, habiéndolo grabado y sonando tan bien como suena, no esté más gente hablando de ellos sin parar. Atípico que, cantados en román paladino, las diez coplas que forman este trabajo, y que corren todas y cada una a cargo del grupo, gocen todas de una estupenda salud y un mejor sonido adquirido en los estudios Eox de Blimea en Asturias.
En fin, quizá no sea tan atípico y lo verdaderamente atípico, valga la redundancia, sea que todavía quedemos energúmenos incapaces de creer que una banda así sea hija de este suelo patrio. Pero para convencer hasta a Santo Tomás ahí están canciones como “Completamente loco” o “Más gas” que suenan a unos M*Clan (los de antes, los que valían) metalizados o la sentida balada “Detrás de mi cristal”.
Termino tirando por la borda los prejuicios que tuve al ver la portada y el sello antes comentado y esperando ansioso que este proyecto tenga continuidad para disfrute de todos, los típicos y los atípicos, que de todo hay en la Viña del Señor ¡¡¡MÁS GAS!!!
Pedro Salinas “Pears”

CRASH THE SYSTEM “The Crowning” (2009)
Bajo el nombre de CRASH THE SYSTEM se presenta el proyecto de dos personas, el compositor Sören Kronqvist y el batería y productor Daniel Flores, quienes de forma conjunta han dado forma a este “The Crowning”, un disco que, basado en el AOR, incluye elementos de Hard Rock y el tradicional gusto escandinavo por complicar las composiciones.
Ambos autores se hacen cargo de medio disco: Sören Kronqvist toca teclados, guitarras rítmicas y bajo, y Daniel Flores se ocupa de la batería, guitarras, bajo, teclados y coros, además de haber producido, mezclado y masterizado el disco.
Sören Kronqvist tiene labrado un nombre como compositor, habiendo firmado algunos temas para House Of Lords y Michael Bormann, en tanto que Daniel Flores ha participado en bandas como Mind's Eye y The Murder of My Sweet. Como curiosidad, Flores tiene en su currículum un campeonato finlandés de atletismo, como parte del equipo ganador en la prueba de 400 metros vallas.
Para completar la grabación del disco han contado con muchas y variadas colaboraciones. Para el siempre crucial puesto de cantante, han alternado las voces de Göran Edman (Ex-Yngwie Malmsteen, John Norum, Brazen Abbot, etc), Mats Leven (Ex-Yngwie Malmsteen, Infinite Mass, etc), Thomas Vikström (Ex-Talk Of The Town, Candlemass, etc) y Björn Jansson (Ex-Ride The Sky, Tears Of Anger, etc), y la pléyade de músicos invitados se completa con las guitarras de Johan Niemann (Mind's Eye, Murder My Sweet, etc), Daniel Palmqvist (The Murder of My Sweet), y Manuel Lewys (Machinery, Elwood, etc), los teclados de Andreas Lindahl (The Murder of My Sweet) y los coros de Angelica Rylin (The Murder of My Sweet).
El resultado es un disco heterogéneo, en el que la presencia de diferentes vocalistas elimina la impresión de estar ante un trabajo compacto y uniforme. Por momentos, el grupo nos hace recordar desde Asia hasta Whitesnake, siempre desde la perspectiva de un Rock melódico bonito y muy adornado, a veces demasiado, ya que uno de los defectos del disco es que está sobreproducido, con exceso de elementos incluidos en los temas. Demasiadas voces, guitarras y teclados aportando a la vez, tanto que a veces resulta algo agobiante.
Sin embargo, un disco lo hacen bueno sus canciones, y “The Crowning” es, sin duda, un buen trabajo. A pesar del exceso de teclados y la edulcoración reinante, un buen puñado de temas llaman nuestra atención. Buenos medios tiempos como “Love Is In Your Eyes”, temas más contundentes como “Fight Fire With Fire” (nada que ver con el clásico de Metallica), y otros descaradamente comerciales como “Enough Of Your Lovin'”, todos ellos conforman un disco de Rock melódico más que aceptable. Me han gustado especialmente “Rolling Stone”, que a pesar de su nombre a quien recuerda es a Whitesnake, y “Angel Of My Heart”, posiblemente el mejor tema del disco.
Desconozco si esta colaboración entre Sören Kronqvist y Daniel Flores es algo puntual o tendrá continuidad. Vistos los resultados, no me importaría disfrutar de una segunda entrega de Crash The System. Y puestos a pedir, que me lo sirvan un poco más crudo, por favor.

CRASHDÏET “Generation Wild” (2010)
Viendo las pintas de los cuatro suecos no puedo evitar que mi mente retroceda a los 80 cuando en mi pletina, tocadiscos, o cintas de vídeo Beta (luego VHS), tenían cabida sin problema ninguno lo mismo Mötley Crüe que Possessed, Ratt y The Rods, Britny Fox o Raven… y así podría seguir poniendo parejas muy diversas de bandas. Cuando explotó el Glam Metal, Hair Metal, o Sleazy Rock, había gente que le gustaba ir de “duros metaleros” y criticar a esa serie de grupos por su imagen, cuando la mayoría de veces ni se habían sentado tranquilamente a escuchar un disco entero sin prejuicios, llamándolas despectivamente falsas, pasteleras… para descalificar lo que no era de su agrado que llevara pintas glamourosas o andróginas, algo parecido a lo que hoy en día les pasa a algunos farfollas cuando se les llena la bocaza con la palabra “poser”, que al fin y al cabo es casi lo mismo que utilizaban esos “duros” individuos (a saber dónde estarán ahora la mayoría). Cierto es que salieron grupos de debajo de las piedras, habiendo de todo en esos estilos, como también sucedió con otros en esa época (caso de mi adorado Thrash Metal, por ejemplo), sucediendo así hasta nuestros días. Soy de los que pienso que los excesos de rockstars pasaron factura e hicieron que esas bandas y bandas clónicas se fagocitaran y la industria del Metal acabara bastante quemada y tocada. Nada de echarle la típica culpa al Grunge. Bien, pues Crashdïet te hacen volver a lo mejor de esa época con su macarrería, pintas y excelentes canciones que te enganchan y te hacen pasar grandes momentos.
“Generation Wild”, editado en Europa (menos en
Escandinavia) por
Frontiers Records, es
el tercer disco del cuarteto sueco, que hasta ahora sale a cantante por
disco. En su exitoso debut discográfico “Rest In Sleaze” (Stockholm Records,
2005), el vocalista era David Hellman, más conocido por Dave Lepard (también
guitarrista), miembro fundador de la banda, y que se suicidó en enero de
2006 (R.I.P.). Después de una serie de homenajes y pensarse el continuar o
no, los músicos restantes: Peter London (bajo), Eric Young (batería) y
Martin Sweet (guitarra), con el beneplácito de la familia de Lepard,
siguieron con Crashdïet, y con el vocalista finlandés H. Olliver Twisted (Reckless
Love) editaron su segundo disco: “The Unattractive Revolution” (Universal
Music / Stockholm Records 2007), con el que realizaron una gira por Europa
(finales de 2008 / comienzos de 2009) junto a Hardcore Superstar, recalando
en España en tres fechas.
Simon “Simme” Cruz (proveniente de Jailbait) es el actual cantante de la formación sueca, siendo un gran acierto su inclusión en la banda, pudiendo cantar de manera perfecta tanto melódicamente como con agresividad cual Sebastian Bach (ex–Skid Row). Llegando incluso a recordarme en algunos tonos melódicos durante “Down With The Dust” a Mike Tramp en White Lion.
El aviso con sirenas de “442” nos pone alerta de lo que se nos avecina encima con “Armageddon”, rememorando en esta composición de manera ejemplar a los Kiss de la década de los 80.
“So Alive” y “Generation Wild” son canciones con gran garra y fuerza, dotadas de estribillos quedones para seguirlos cantándolos y comerte el mundo, especialmente el del tema-título.
El rugir de una moto nos adentra en “Rebel” un tema bien cañero y enérgico, al estilo de los mejores Mötley Crüe o Skid Row, como el gran pelotazo de “Native Nature”, cuyo comienzo es inevitable que nos recuerde al “Monkey Business”.
Los medios tiempos “Save Her” y “Beautiful Pain” (prefiriendo servidor la segunda, ya que la primera es la pieza más floja, o que me sobra, del disco) son ese tipo de canciones que pueden atraer a gente diversa, y que en los 80 hubieran causado sensación en la MTV. Y es que parece que estos chicos hubieran vivido en plena fiebre de esa época en USA, habiendo más demostraciones fehacientes en “Bound To Fall” y “Chemical”, la cual tiene melodías glamourosamente Pop.
Lo mejor musicalmente del Metal de pelos cardados, la barra de labios y el rimel, nos lo traen en pleno siglo XXI estos suecos. Conocía a la banda por el nombre, pero aún no había escuchado ningún disco de ellos. Dicen que este tercero se asemeja al gran debut discográfico, no lo sé, pero lo que sí estoy seguro es que “Generation Wild” es un gran álbum. Ideal para patear culos y cerrar bocas a los que sólo opinen por las pintas.
Web CRASHDÏET - Myspace CRASHDÏET

CREED
“Weathered” (2001)
Multimillonaria banda USA. Quitando esto, ¿qué nos encontramos realmente aquí? ¿Hay chicha o no hay chica? Con “Weathered” nos encontramos ante el tercer disco de la banda tras “My Own Prison” (1997) y el ultra-millonario “Human Clay” (1999), que actualmente es n#1 en los States y una banda pinchada hasta la saciedad en emisoras como Los 40 Principales.
Retornando a las preguntas iniciales, me siguen saliendo interrogantes: ¿se merecen vender tantos discos la banda? ¿son realmente tan buenos? Preguntas del millón. Creed se podría catalogar como una banda de rock alternativo que cogiendo elementos de otras bandas han logrado tener un sonido personal. Es decir, con un poquito de Pearl Jam en las partes vocales de Scott Stapp, un poquito de Alice In chains y un poquito de Soundgarden, Creed han dado con la formula multimillonaria para vender millones de discos.
No crean nada nuevo, pero sí canciones frescas, hechas con sentido, que con un par de escuchas ya las estás tatareando. Me agrada sobretodo Scott a la voz, con un timbre de voz bastante parejo a Eddie Vedder de Pearl Jam, pero dándole personalidad y no siendo una mera copia. Para ellos tenemos temas como “My Sacrifice” (single del disco, quizás el tema más comercial) o “Sings” (con una muralla de guitarras que me recuerdan a ciertos Soundgarden). El tema título “Weathered” nos muestra a los Creed más melódicos, un medio tiempo muy emotivo, para mí de los mejores temas del disco junto al ya mencionado “My sacrifice”. Muy buenos.
Entre los temas más potentes del disco nos encontramos con la inicial “Bullets” (donde también se nota que Korn son una de sus influencias). Pero por normal general predominan los medios tiempos. Y en el caso de “Lullaby”, una balada acústica demasiado melosa, bastante diferente a lo que tenemos globalmente en “Weathered”.
Cada uno tendrá su opinión en lo referente a las preguntas iniciales. Personalmente considero a Creed como una banda nada innovadora, pero que cogiendo pinceladas de aquí y de allí han logrado un sonido muy personal y tres discos realmente agradables a la escucha. Luego que cada uno dé su opinión.
Javier Sánchez (Javibackyard)

CRIPTA
“Cuando los ciegos guían” (2004)
Segundo
disco del grupo madrileño Cripta. Personalmente desconozco su primer disco
(“Ahora shi”, 2002), por lo que no puedo ejercer ningún tipo de comparación.
El grupo lo forman los mismos componentes: Raúl Conejo (guitarras y voz),
David
Marcelo (guitarras), Ángel Muñoz (bajo) y Enrique García (batería). De
hecho esta formación es la misma desde los inicios del grupo, hace ya 10 años.
“Cuando
los ciegos guían” es un disco lleno de agresividad y rabia, aunque entre
tanta mala leche consiguen incluir melodías bien construidas, concediendo
mucha importancia a los textos reivindicativos que no dejan títere con cabeza,
abogando por la Libertad de Expresión y cargando contra el poder establecido,
la Iglesia, la Sociedad o la manipulación mediática.
A
la hora de buscar referentes para que os hagáis una idea a qué suenan Cripta,
la verdad es que podría ser el resultado de meter en una turmix a Def Con Dos,
Rammstein, Hamlet, un poco de Nu-Metal y otro poco de Thrash de los primeros
Metallica o Pantera, todo ello servido en un bloque compacto y sin fisuras.
Los
temas son bastante parecidos entre sí (una de las pegas del disco), siempre
con la voz al límite y sin virguerías instrumentales. A pesar de todo, logran
desarrollar las canciones de forma satisfactoria y convierten cada tema en un
alegato contra el asunto tratado en cada letra. No deja de sorprender el buen
uso de la melodía, mucho mayor de lo usual en el estilo, así como el empleo
de sintetizadores e incluso violines.
Una
intro con olor a bacalao (será para despistar...) da paso a 10 temas en que la
rabia, potencia y agresividad a veces no dejan lugar para nada más
(“Asesinos”), pero que según avanza el disco muestran un mayor colorido en
su propuesta, unas veces basándose en buenas estructuras de thrash, como en
“No me podréis callar” o la cañera “Algo tendremos que hacer” con la
que se cierra el disco y donde colabora
M.A.R.S.
(Habeas Corpus), y en otras
mostrando la influencia de otras tendencias, desde el semi-rap de “A los que
quieren escuchar”, con la colaboración de Ivahn (Sugarless) hasta temas más
complejos y trabajados como “Utilizan bien sus manos”, construido con
diferentes partes, inhabitual en un estilo tan directo. Incluso “Coge tu
camino”, si la despojamos del sonido tan agresivo podría pasar por hard rock.
Pero,
sin duda, la baza de Cripta son sus letras incendiarias y reivindicativas, y en
este sentido destaca “Quiero saber”, con una brillante interpretación de
Raúl, que en todo momento le da una gran intensidad a cada tema, llevando su
voz al límite y haciendo de cada denuncia social una denuncia desesperada.
Ahora
que parece que la vieja actitud rebelde del rock and roll se ha perdido entre
devaneos instrumentales en busca del más difícil todavía, Cripta representa
una buena opción para aquellos que aún buscan en el rock un canal de
reivindicación y de enérgica liberación de adrenalina

CRIPTA “Ante mi” (2010)
No es la primera vez que Cripta se asoma a esta web. Hace 6 años os comentamos su segundo disco, “Cuando los ciegos guían”, que nos sorprendió gratamente, ya que destacaba entre la mayoría de grupos cañeros y contundentes, ya que ofrecía un plus basado sobre todo en el tino de sus reivindicativos textos y en unos temas que, a pesar de su agresividad y fiereza, dejaban entrever una estructura de metal clásico.
En este tiempo, Cripta editó un tercer disco llamado “Necesito estar en pie”, y ahora vuelven a la actualidad con “Ante mi”, cuarto trabajo del grupo. Este salto en el tiempo ha traído como consecuencia una transformación notable en el grupo. Sus componentes siguen siendo los mismos de siempre, de hecho Raúl Conejo (guitarra y voz), David Marcelo (guitarras), Ángel Muñoz (bajo) y Kike García (batería) son los mismos Cripta que arrancaron hace más de 15 años, pero la concepción del grupo y de su música ha evolucionado de forma notable. Aquellas melodías rockeras y estructuras de metal clásico que sólo se dejaban vislumbrar en “Cuando los ciegos guían”, ahora han tomado protagonismo, convirtiéndose en una banda de metal más standard, con un espectro de público más amplio. Con ello, Cripta no ha abandonado sus momentos agresivos, pero ya no basa en ellos todo su potencial. La voz de Raúl Conejo combina ahora momentos de rabia con muchos otros en los que se esfuerza por sacar a la luz su buen gusto y su capacidad para mostrar líneas melódicas, y los temas muestran una versatilidad mucho mayor. Aun así, cuando tienen que apretar los dientes no dudan en hacerlo con éxito, apoyados en la desbordante labor de Kike García a la batería.
Esta vocación de apostar por la melodía se muestra, por si había dudas, en la elección de los colaboradores que ponen su voz en dos de los temas del disco, dos de las voces principales del Rock melódico español, como son Tony (exSangre Azul) en la balada “En la distancia” y Patricia Tapia (Khy, exNexx) en “Debes callarte”, todo un lujo que da un punto más de interés en el disco.
Pero no te equivoques, Cripta no se ha convertido en un grupo blandito, nada más lejos de la realidad. Cuando tienen que sacar las uñas, no dudan en hacerlo, como muestran en la inicial “Tiempos de inquietud” o “Ante mi (W.D.)”, elegida como single, pero esta fiereza se muestra en el disco como un elemento más, y el grupo decide cuándo y cuanto abrir el grifo, eligiendo momentos más melódicos (“Volveré”, “En la distancia”…) según se tercia la ocasión.
A nivel instrumental, el grupo suena muy bien. David Marcelo ha mejorado la calidad de sus solos, y la banda suena muy compacta. La excelente calidad de sonido del disco aumenta esta sensación de solidez.
Además de la edición normal de este disco, es posible conseguir una edición limitada en la que, además del CD, nos ofrecen un DVD con el videoclip de “Ante mi (W.D.)” y 5 temas en directo, rescatados de su actuación en la edición 2008 del festival Granito Rock. Esta grabación, de excelente calidad tanto sonora como visual, nos permite hacernos una idea muy aproximada de lo que la banda es capaz de ofrecer en directo.
Gran trabajo, en definitiva, de esta banda madrileña que ha sabido evolucionar para encontrar su sitio en el mundo del metal. Totalmente recomendable.

CRIPTOFONIA “Sinfonía de la cripta” (2008)
Tres jóvenes: Emiliano Pérez (guitarra), Leonardo Magallanes (bajo) y Gonzalo Gayoso (batería), formaban, en la mitad de 2004, Criptofonia en la localidad de Ezpeleta (Buenos Aires, Argentina).
Después de pasar horas y horas ensayando, a pocos metros del cementerio de Ezpeleta, deciden incorporar a Fabricio Pavic (voz y guitarra). Constituyéndose así la primera formación de Criptofonia hasta el presente.
Su primera grabación fue la demo “Factor de la destrucción” (2007), compuesta por sólo dos temas: “Múltiples personalidades” y “Factor de la destrucción”. Esa demo la repartieron gratuitamente en sus conciertos, compartiendo tablas con Horcas, Malicia, Tren Loco… por la provincia de Buenos Aires y provincias del interior.
“Sinfonía de la cripta” es un E.P. auto-editado por el joven cuarteto en el que se nos muestran a lo largo de los cuatro temas propios, más una versión, como una banda interesante que aúna influencias del Speed / Thrash Metal de bandas como los primeros Metallica o Megadeth, y clásicas del Heavy Metal y de la N.W.O.B.H.M.
Temas extensos (compuestos por los cuatro integrantes) que van desde los cinco a los diez minutos, arrancando el trabajo con la nueva revisión a “Factor de destrucción”, un tema largo con diversos cambios de ritmo y con un sonido crudo y auténticamente de buen regusto metalero. Quizá lo que menos me atraiga sea la voz de Fabo.
El comienzo instrumental de “Oscuros recuerdos” puede traerte a la mente, como otras canciones, a Megadeth. Una composición donde destacan principalmente las ráfagas más cañeras (con el doble bombo de Gonzalo) del estribillo donde el vocalista cambia a una tonalidad más agresiva y chillona. Interesante también el trabajo de las guitarras de Emiliano y Fabricio, incluidas melodías.
En “Leyes”, algo más Speed Metal a los primeros Metallica, Fabricio también fuerza su voz aunque el resultado no me agrada tanto como en la anterior. Buena labor de Gonzalo tras sus tambores.
Pasan de los diez minutos (la canción más larga) en “Arquitecto de las pesadillas”. Ideal para seguir su desarrollo y variados cambios veloces, metaleros y pausados, meneando la cabeza. Fabricio se muestra como buen poseso cantando hacia el final.
Todo un gran y buen detalle por parte de la banda el incluir una versión no típica de una banda de la N.W.O.B.H.M. Hacen “Cry Wolf” del primer larga duración, “Loose ´n´Lethal” (Ebony Records, 1983), de los británicos Savage. Ya se acordaron de éstos en el pasado Metallica con su “Let It Loose”.
Los cuatro jóvenes argentinos han sabido plasmar de acertadas maneras lo mejor de la buena época de Metallica y Megadeth y por ende del buen y clásico Heavy Metal y de la N.W.O.B.H.M. Espero que sigan adelante por muchos años y continúen componiendo buena música.

CRISIS
DE FE “Razas De Noche”
(2003)
Nos
encontramos con el segundo álbum de la banda valenciana, actualmente formada
por Juampa a la voz, Miguel y Paco a las guitarras, Aleks al bajo y Ricky a la
batería.
No
tengo su primer disco, “En Compañía de Lobos”, y por lo tanto no puedo
hablar sobre las variaciones o evolución en este “Razas de Noche”.
Ellos se definen como Heavy Metal, y según la biografía enviada por su discográfica, Red Dragon Records, pretenden ser la alternativa del power metal clónico que domina España y Europa.
Y
ciertamente esto es Heavy Metal, no creo que pretendan innovar nada que no se
haya hecho con anterioridad y este CD huele a Maiden, pero no os engañéis, no
son una mera copia de Maiden, hay un trabajo muy bien hecho, una base rítmica
en su sitio, riffs potentes y muy melódicos y muy buena voz.
De
los 11 temas que dan forma al CD yo me quedo con “Castigo Imperfecto”, quizá
la más Maiden de todas, me encanta ese comienzo melódico, y sobre todo el
estribillo, pegadizo, de esos que se te meten en la cabeza. Si quieres tralla
lo mejor es que te pongas “Los Sabios Dementes”, para que os hagáis una
idea es un tema muy Judas del “Painkiller”, con unos riffs muy machacones o
la que cierra el CD “Sangre Inmortal”. En una onda digamos más rockera nos
encontramos con “Quiero Salir”, un tema menos cañero y con una parte
intermedia con teclado que me encanta. Y por supuesto también hay una balada,
de nombre “En la Distancia”, una canción acústica en su primera parte y dónde
entran las guitarras eléctricas en el solo, donde destaco sobre el resto la
voz de Juanpa.
Un
buen disco de Heavy Metal.
Aguskill

CROW NEST “Forgotten Pleasures” (2009)
Por el recopilatorio “(AE)quilibrium - Man Vs. Machine”, editado por el Sello ubicado en Cartagena Mutant-e Records, y no hace mucho comentado por estos lares, supe de la existencia de Crow Nest. Y es la misma Discográfica cartagenera quien publica el primer álbum de los madrileños, los cuales grabaron, mezclaron y masterizaron en sus propios estudios Crow Nest los doce temas (+ dos extras) que integran su debut. Habiendo grabado anteriormente una maqueta.
Nacidos a mediados de 2001, la banda ha ido sufriendo cambios en su formación, pasando de hacer Pop-Rock melódico a endurecer su sonido, teniendo siempre como base un halo oscuro, triste y cargado de melancolía. El grupo se consolidó en el 2004, y un año después comienzan los conciertos con la actual formación, llevándoles en los siguientes años a compartir escenario con formaciones internacionales como Elegant Machinery, Escape With Romeo, The Crüxshadows… nacionales: Blood, La Broma Negra, Silica Gel… y formando parte también de festivales como End Of Summers, Existence Festival, etc.
“Blind Faith” es el tema de apertura que me hace albergar la esperanza de estar ante un interesante grupo de Rock / Metal Industrial, aunque ya desde este primer corte se evidencia la falta de una mejor pronunciación en inglés. Un tema donde participa Sergio Tous, y no es la única vez, ya que en nueve de las doce canciones del disco deja su huella a las guitarras y letras.
La segunda canción, “Sin saber, sin querer”, era la que se incluía en el recopilatorio citado al comienzo, una composición que no me causó muy buena impresión en aquel disco, más que nada por la voz de Manuel Carballo, para mi gusto falta de más energía. Aquí, entre los teclados de Sergio de la Fuente Martín y la programación y sintetizadores (además de coros en otros temas del álbum) de José Manuel Guzmán López -ambos, junto con el vocalista, miembros de la banda- mete guitarra Javi (de los alicantinos Blood).
En “Death In Egypt” salvaría el aporte vocal femenino de Tere Campos, sobre todo cuando se queda sola, y las melodías arábigas que se escuchan. Después se van sucediendo los temas donde muchísimas veces echo en falta algo más de dureza y furia, además de un vocalista que le corra algo más que horchata por sus venas. Sinceramente, las siguientes canciones se hacen cada vez más soporíferas: “Ghost”, el popero y soso “Mundo gris”, la lentorra “Nada más”, “Hidden Desire” (recuerdos a Depeche Mode) y “There Is No Time” (destacable sólo la guitarra de Sergio Tous), por mucho que me empeño en escucharlas y sacar algo en positivo no lo consigo. Para más inri “Placeres olvidados” (donde intervienen a la guitarra José de la Fuente y al bajo Sergio Apesteguía) empeora la situación, con ese tono vocal de Manuel y la letra tan simplona, ni siquiera los repetitivos gemidos femeninos que se escuchan ayudan. Poca cosa me hace cambiar mi pensamiento que la mayoría del disco es un coñazo, ustedes perdonen.
Tras “Solo”, otro tema sin chica ni limoná, uno sale del letargo con “Caos”, y es que aquí hay distorsión y energía, aunque tampoco es que sea un gran tema pero, ante tanto aburrimiento anterior, se acoge con gusto. Rematan el disco con otra pieza que no me dice absolutamente nada, la ambiental y relajante “Questions”.
Como extras, después de las doce canciones del álbum, incluyen: “Solo” en directo, sin tanto adorno artificial y más desnuda, simple y tranquila que la versión de estudio, convirtiéndose en una balada; y también suena otra canción anterior, “Hidden Desire”, pero con mezclas que le dan un aire más discotequero y movido.
En fin, en “Forgotten Pleasures” vas a encontrar Rock y Metal industrial (bien poco), Darkwave, Electro Pop de los 80 / 90… pero en general es un disco que es demasiado, pero demasiado, flojo y aburrido para servidor.

CRYING BLOOD “Réquiem” (2004)
Los grupos nacionales de sonidos extremos pocas veces aparecen en los “importantes” medios metálicos del país. Bien porque la mayoría de veces los Sellos con los que editan son pequeños y no disponen de mucha economía para una gran campaña publicitaria, o porque autoeditan ellos mismos sus discos, haciendo que la publicidad sea poco menos que una utopía. Crying Blood son de los últimos y, a pesar del nulo apoyo de los medios, poco a poco se están labrando un nombre en la escena underground nacional. Aunque también hay que decir que muchas bandas extremas se encierran en su círculo y no se dan a conocer; ellos sabrán.
Hagamos un poco de historia para saber algo más de la formación que nos ocupa. Corrían finales de 1998 cuando en Alcalá de Henares (Madrid) los guitarristas Raúl Casarrubios y Ramón Ramos “Rai”, Marco A. Millán (bajo y voces), Iván Manzano (batería), y Mario Chacón (teclados), que provenían de grupos de estilos diversos como el Thrash Metal, Industrial, Crossover, Black Metal... fundan Crying Blood. El grupo sufre varios cambios, ya que Iván se marcha a Muro (en la actualidad está en Silver Fist) y surgen problemas entre Raúl y Marco con Mario y Ramón, así que estos dos al final se quedan con el nombre del grupo. El teclista y el guitarrista a principios del 2000, tras meses parados por la ardua tarea de buscar músicos y componer temas, finalmente completan la formación con César Mata (batería), Emilio Montes (guitarra), Tony Mulas (bajo), y Ángel Escudero “Harris” (voces). Con ese sexteto entre junio y septiembre de 2003 graban y mezclan en los estudios Tráfico junto a Nacho Frutos y autoeditan su primer disco “Réquiem” (anteriormente habían editado la maqueta “Rituales de sangre” – 1999, además de su primer concierto en la sala Ritmo y Compás de Madrid el 17/4/1999, y el directo en el Sancho Panza Festival del 25/10/2002).
A pesar de que cuando los vi en directo, en el primer día del Anti-Christmass Festival de Madrid, no me llamaron demasiado la atención, tengo que decir que el disco está bastante bien. La introducción “Las puertas de la inmortalidad” (con letra sacada del libro egipcio de los muertos) sirve de preámbulo para los ocho temas siguientes (más uno extra), de agresivo Black Metal cantando en castellano con teclados que le dan más melodías, atmósferas, ambientes tenebrosos y tétricos a la devastadora música del sexteto. Alternan la voz rabiosa/black con voz grave/gutural, y en bastantes ocasiones doblan la voz black con la grave. “Profecías malditas”, “Armagedón” y “El guía de las tinieblas”, son los temas más atroces y un claro ejemplo de la enérgica furia que pueden llegar a desplegar. Pero no sólo hay furibundo Black Metal, también podemos escuchar otras influencias, como en “Juego morboso” (que ya apareciera en la maqueta “Rituales de sangre”, al igual que “Placer sepulcral”), con una parte de Death Metal iniciada por unas líneas de bajo. Los teclados dotan de buenas melodías las canciones, muestra de ello es “Réquiem eterno”, trayéndonos a la mente la primera época de The Gathering.
El extra es la canción “Ofrenda de sangre” grabada en directo en el Sancho Panza Festival de 2002 y en la que escuchamos al grupo descargar con muchísimas furia y energía dicha composición. Suena de muerte.
Aunque en el disco venga como año de edición el 2003 no fue hasta principios del pasado año (2004) cuando el CD vio la luz. Y precisamente antes de poner en circulación el álbum el seis cuerdas Ramón deja el grupo (hoy en día forma en The Art of Blasphemy), incorporándose rápidamente Jairo González. Pero ahí no acaba todo el baile de componentes. En febrero, dos semanas antes de presentar el disco en directo, el bajista Tony deja plantados a los demás componentes. A mediados de año encuentran a Rubén Tamames el recambio al huido, pero éste en junio de 2005 abandona la banda por no poderla compaginar con sus estudios, quedando así el puesto vacante para quien quiera unirse a estos blackers.
Si eres degustador de Black Metal melódico, o abierto de oídos, préstales algo de atención y escucha algún tema de ellos en su página web, lo mismo descubres un grupo a tener en cuenta.

CRYING BLOOD “Animae Damnatae” (2009)
Desde la edición del disco “Réquiem” (2003 / 2004) tuvieron que pasar alrededor de cinco años para que una de las bandas más luchadoras del Black Metal Melódico o Sinfónico de nuestro país sacara un nuevo trabajo. Y es que tras las bajas en la formación no fue nada sencillo dar con los nuevos componentes.
De aquel anterior álbum que te comentamos por aquí, tan sólo permanecen el teclista Mario Chacón “Ares” y el batería César Mata “Kaexar”, acompañándoles en esta nueva entrega discográfica el guitarrista Jairo González “Vael” (entrando a finales de 2003), el bajista Fernando Ranera “xTro” (incorporándose en diciembre de 2005; ex-Pus, Internot, Black Haze) y el vocalista “Delicardes” (desde abril de 2008). Pasando también por las filas de los blackers los guitarristas Rubén (de agosto de 2004 hasta mediados de 2005) y José (desde julio de 2005 hasta verano de 2006), y el bajista Rubén Tamames (de mediados de 2004 hasta junio de 2005).
“Animae Damnatae” era grabado y producido por Samuel Ruiz y el propio grupo en los estudios VRS durante la primavera de 2009; siendo masterizado por Samuel Ruiz (VRS Studios) y Dave Rotten (Xtreem Music Mastering) durante julio del 2009. Saliendo publicado el disco por Xtreem Music.
“Réquiem” no es que tuviera una producción y sonido ejemplar (aunque se dejaba escuchar), y lo han mejorado un poco en esta nueva entrega, pero sin embargo no han logrado que la batería de Kaexar suene en condiciones. Está falta de mucha más fuerza, quedando con un sonido bastante flojo y deficiente en la grabación y mezcla final.
El grupo sigue en su línea de composiciones cantadas en castellano de Black Metal Melódico en línea a Dimmu Borgir, los primeros Cradle Of Filth, Covenant, etc. Ganando con el vocalista Delicardes más extremismo en cuanto a la voz rajada y chillona, pero sin embargo éste no consigue alcanzar los guturales del anterior cantante, Ángel Escudero “Harris”.
Trece cortes (doce más uno si eres supersticioso/a) tiene “Animae Damnatae”, trasladándonos y situándonos inmediatamente en la portada del álbum (por obra de nuevo del teclista) cuando suena la introducción “Exilium”, con crepitar de llamas, chirriar de puerta, voces susurrantes y agonizantes… que desemboca en la primera andanada, “En mi fría tumba”, donde ya las teclas de Ares comienzan a realizar su buena función de dotar a las composiciones de envolventes melodías, ambientes…
“El devorador de pecados” es la composición más larga del disco, y de las más destacadas, con diferentes partes, pasajes, cambios, etc., alcanzando más de seis minutos, y donde aparece por primera y única vez temática que se puede encuadrar en la religión Cristiana.
La bélica “Tierra de lobos” y la condena auto-destructiva del propio ser humano en “Sólo una oportunidad, sólo una vida” preceden a la corta, pero interesante, “Luzbel”, donde resaltan aún más los riffs guitarreros de Vael y las teclas.
“Polaris” es una ensoñadora instrumental que nos adentra plenamente con sus instrumentos y sonidos en “El monte de las ánimas”, otra de las composiciones más resaltables, inspirada su letra en la leyenda (de igual nombre) del gran escritor Gustavo Adolfo Bécquer.
Citas a Bafomet, Satanás, Belial, Lucifer y Leviatán aparecen en “El ritual”, pudiendo imaginar de lo que trata este otro buen tema de Black Metal Melódico o Sinfónico.
La letra de “Lo renglones torcidos del yo” está inspirada en el relato “Yo” de Darío Asensio. Siguiéndole “Sólo ódiame”, para servidor la canción que menos me gusta del disco (la encuentro bastante simple), y la que tiene la letra más corta.
“Procesión de difuntos” quizá sea la composición más veloz y extrema de todo el disco, aunque también tiene sus cambios y diversos pasajes. Cerrando el CD “Almas torturadas”, otra pieza iniciada por las teclas melódicas, las cuales vuelven a cubrir con su manto de sinfonismo la canción.
Tras la edición del álbum y una serie de conciertos, el guitarrista Vael dejaba la banda, dando su último concierto el 6 de junio de 2010 en la madrileña sala Excalibur, junto a las bandas Frozen Dawn y Ethreum. Su reemplazo es Orpheus, con el que debutaron el 26 de junio de 2010 en la sala Ultimátum de Zaragoza, acompañados del grupo Thorgeir.
Web CRYING BLOOD - Myspace CRYING BLOOD
CRYPTIC
VISION “Moments of
Clarity” (2003)
Los caminos del Rock son muchos y variados, y los estilos que derivan de él viven cíclicamente momentos de reconocimiento o de ostracismo, según los casos. En estos momentos, uno de los estilos que goza de mayor salud es el llamado Metal Progresivo, con el innegable éxito de Dream Theater, Spock’s Beard y la nueva juventud (cuantas van ya?) de Rush.
Cryptic Vision ayudan a engrandecer este estilo, con un disco de una calidad que no tiene nada que envidiar a los grandes del género. Pero empecemos por el principio:
Cryptic
Vision son un trío procedente del Estado de Florida (USA), y “Moments of
Clarity” es su primer CD. El verdadero motor del grupo es Rick Duncan, cuya
aportación es extraordinaria: toca la batería, teclados, mellotron, guitarras
acústicas y rítmicas, el bajo y una cosa llamada djembe que Dios sabe lo que
será.. Además, es responsable de la composición de la mayor parte de los
temas, y por si fuera poco, también ha hecho las funciones de productor e
ingeniero de sonido en la grabación del disco. Y aún saca tiempo para labores
de promoción, ya que el sobre con el disco que me llegó a casa llevaba su
remite.
El
resto del grupo lo componen el cantante Todd Plant (ex Eyewithness, ex
Millenium) y el teclista / guitarrista Robert Van Dyne.
Para
la grabación del disco han contado con varias y brillantes colaboraciones,
como la del guitarrista Ralph Santolla (Eyewithness, Millenium, Iced Earth),
Shawn Bowen (Bald Daisy, ex NEUROTICA), GJ Gosman (New Crash Position, ex
Neurotica) y David Ragsdale (ex Kansas).
El resultado de todo este trabajo es un disco realmente bueno, una delicia para los que disfrutamos de este tipo de música. Las influencias más evidentes vienen de grandes nombres como Kansas, Yes, Rush, los primeros Genesis o incluso Marillion, pasando por Spock’s Beard, una de las referencias actuales del género, junto con Dream Theater, aunque Cryptic Vision carece por completo de esos guiños a Metallica que nos muestra el grupo de Petrucci.
También carece, afortunadamente, de exhibiciones instrumentales gratuitas, habiéndose trabajado siempre a favor de la música, cuyos miembros siempre enlazan sus habilidades en busca de un objetivo común. Esto no quiere decir, en absoluto, que sean músicos limitados, y lo demuestran con creces a cada momento, desde la fina y melodiosa voz de Todd Plant hasta los solos de quitarra de Robert Van Dyne.
El CD se compone de 11 temas, enlazados entre sí de forma que le dan una continuidad al disco muy aconsejable para este tipo de música. Como casi cualquier disco progresivo que se precie, existe un largo tema (“Moments of Clarity”) de más de 12 minutos, dividido en cuatro partes, que constituye la composición más elaborada del disco, sin llegar al retorcimiento de algunos de sus compañeros de estilo.
Sin duda es un disco extraordinario, que engancha desde las primeras escuchas, algo no muy habitual en este tipo de composiciones más trabajadas. Apuntad bien el nombre de Cryptic Vision, oiremos hablar mucho de ellos en el futuro.
¿La parte negativa? En cuanto encuentre algo que no me guste seréis los primeros en saberlo.
Rock has taken many varied paths, and over the decades, we have seen the resulting styles go through cyclical moments of both recognition and ostracism. Through this journey of ups and downs, one of the styles that has weathered the best is Progressive Metal, with the undeniable success of Dream Theater, Spock’s Beard and the new youth (how many go already?) of Rush.
Cryptic Vision helps bring this style into its grandeur with a disc of such quality that it stands at par with the other 'greats' of this genre. But let’s start at the beginning:
Cryptic Vision is a trio originating in the State of Florida (USA), and “Moments of Clarity” is their first CD. The true engine behind the group is Rick Duncan, whose contribution is extraordinary: he plays the drums, keyboard, mellotron, both acoustic and rhythmic guitars, the bass and an instrument called the Djembe. He is also responsible for much of the composing, and as if that were not enough, he has also occupied the role of producer and sound engineer in the recording of this disc. Even after all of this, he still finds time to work on promotion, since the envelope containing the disc that arrived at my home noted him as its sender.
The remainder of the group is composed of the singer Todd Plant (formerly with Eyewithness and Millenium) and the keyboardist / guitarist, Robert Van Dyne.
For the recording of this disc, they have included several brilliant collaborative efforts, such as with the guitarist Ralph Santolla (Eyewithness, Millenium, Iced Earth), Shawn Bowen (from Bald Daisy, formerly with Neurotica), GJ Gosman (from New Crash Position, formerly with Neurotica) and David Ragsdale (formerly with Kansas).
The result of all this work is a disc of variation and high quality, a delight for one who enjoys this type of music. The most evident influences come from big name groups, such as Kansas, Yes, Rush, the first Genesis or even Marillion, passing for Spock’s Beard, one of the current references in this genre, together with Dream Theater. However, Cryptic Vision continuously looks to Metallica and Petrucci’s group for inspiration.
With free instrumentals, Cryptic Vision is always working in favor of the music. The members are always playing in search of a common objective. This does not at all mean that the musicians are limited, contrary to this, they demonstrate their broad musical talent and capabilities in every moment, from the fine and melodic voice of Todd Plant, to the guitar solos of Robert Van Dyne.
The CD is composed of 11 tracks, which are bound by a continuity very advisable for a disc of this type of music. As in most any complete progressive disc, a long theme song exists (“Moments of Clarity”) of more than 12 minutes, which is divided into four parts. This constitutes the most elaborate composition on the disc, without relying upon the other songs for style.
Without a doubt this is an extraordinary disc. It captures you from first moment you listen to it, which is quite rare for this type of composed work. Take note of Cryptic Vision now, because we will be hearing much more from them in the years to come.
The negative part? As soon as I find something that I do not like, I'll be sure that you are the first to know.
Trad: Laura Manyik “Schatzie”

CRYSTALMOORS “Antiqvam Exqvirite Matrem” (2008)
Viajamos a tierras del Norte. Vemos seis guerreros que, con una imagen muy conseguida ataviados con cotas de malla en un bosque, parecen auténticos habitantes nórdicos. Pero estos guerreros no le cantan a Odín, ni al Valhalla, ni basan sus letras en las historias ni costumbres ancestrales de los pueblos del Norte de Europa. Su lírica está centrada en el Norte, pero en el Norte de la Península Ibérica, en concreto en las Guerras Cántabras (29 a.C. – 19 a.C.) y en la tradición celta de Cantabria. De ahí que cataloguen su música como Cantabrian Pagan Metal.
Estando Javier Sixto “Erun-Dagoth” en Eldereon (ex–Moonshine), creó un proyecto en solitario en el invierno de 1995. Después de la grabación de tres maquetas caseras, no fue hasta 1999 cuando grabó la primera demo oficial, “Thy Gift Of Ravens”, bajo el nombre de CrystalMoors, encargándose él mismo de las voces, guitarras, bajo y programación. En solitario grabó y editó dos demos más, “At The Moon´s Realm Gate” (2000) y “Dominion Of The Ancient Seal” (Nigra Mors, 2001). Pasando luego a consolidar la banda con la entrada de José Lavín Cabello “Uruksoth” (voz; Forestdome, Gathering Darkness, ex-Insidia) e Iván “Gharador” (batería y percusión; Forestdome, ex-Eldereon), y más tarde con Fernando Navarro “Faramir” (guitarras rítmicas, acústicas, whistle, voces melódicas, y gaita; Noesis, Flowing Crimson, Eldereon), José María “Gothmog” (sintetizadores y samplers; Noesis, Flowing Crimson) y “Thorus” (bajo; Stygia, Eldereon, Forestdome). La primera grabación como sexteto fue el E.P. “The Unconquered Land” (Draug-Dûr Productions, 2003). “Thorus” dejaba el bajo en manos de Eduardo Martínez Garbía “Thorgen” (Fatal Portrait, ex–Endemic, Bifrost, Eldereon). Tras una serie de conciertos, en 2005 graban el MCD “Nabia Orebia”, pero pasa el tiempo y no es editado. A finales de 2006 “Aernus” (Omendark, Eldereon, Mashu) toma el puesto de “Gothmog” tras las teclas. Y por fin en el 2007 Draug-Dûr Productions publican “Nabia Orebia” en un compartido junto a los vascos Omendark.
Con el historial de CrystalMoors, y escuchando a conciencia el disco, se puede decir que ha merecido bastante la espera de la edición del primer larga duración de los cántabros. “Antiqvam Exqvirite Matrem”, o “Tratad de descubrir a la Antigua Madre”, en referencia a Cantabria. Fue grabado en cuatro diferentes estudios, consiguiendo que el Sello germano Blood Fire Death Productions lo publicara.
El sexteto ha grabado un disco enorme, donde hay unas grandes composiciones de Black / Death Metal con melodías y aires de música Celta. Al escuchar canción a canción del disco se nota que han trabajado cada uno de los nueve cortes a conciencia, incluso a la hora de la distribución en el orden de los temas.
Sonando el whistle (pequeña flauta que se utiliza para la música Celta) acompañada del caer del agua, nos trasladan sosegadamente al Monte Vindio, “Mons Vindivs”, emplazamiento donde los antiguos guerreros cántabros se refugiaban y resistían durante las Guerras Cántabras. Y cuando la bella melodía se nos va quedando en la cabeza tras menos de un minuto, irrumpen de manera colérica, feroz y atroz con “Wrath Of Centvries” (antiguo tema que integraba la segunda demo), transportándonos al fragor de la batalla (incluyendo rechinar de espadas en su comienzo y final) con unos cambios y velocidad de los instrumentos demencial, típica del Black Metal, acompañada por la excelente voz gutural, y alguna vez desgarrada, de “Uruksoth”. Las teclas dan la ambientación y atmósferas perfectas, incrustadas en la música, sin destacar, pero haciendo su función a la perfección de dotar de épica a las composiciones. En “Heathenwood” siguen con la intensidad, ira y melodías, aunque no es un tema tan apabullante como el anterior. En la primera escucha nos quedamos confusos al escuchar palabras en castellano, y efectivamente incluyen unas pocas frases.
De manera acertada, después de dos aguerridos temas cual fuerte y violento temporal en el Mar Cantábrico, titulan el cuarto corte “Tras la Galerna”. Otra breve composición Folk de nuevo con “Faramir” soplando el whistle esta vez acompañado del crepitar del fuego.
En los siguientes tres temas mezclan más el Black / Death Metal con el Folk, habiendo algunas pequeñas partes de melodías vocales por cuenta de “Faramir” y “Thorgen”, y coros por ellos dos y “Erun-Dagoth”. El primer tema de este bloque, “Brotherhood Of The Three Banners”, es un potente y marcado medio tiempo con bastantes elementos Folk, habiendo guitarras acústicas. Por el contrario, “Bellvm Cantabricvm” vuelve a tener ráfagas veloces al más puro estilo Black Metal, aunque también tiene sus melodías, como las de las guitarras que inician la canción. Incluyen gaita en “The Enchantment Of Lvgnassad”, aunque queda un poco eclipsada.
“Ibervs Flvmen” es la tercera y última pieza de puro Folk, y donde suenan varios instrumentos utilizados en ese estilo.
De manera épica cierran el disco con la composición más extensa (cerca de diez minutos), “Lvnarian”. Siendo el tema con las partes más rabiosas y veloces junto con el segundo corte. Aquí la gaita sí suena clara en el final Folk de la canción.
Hay que alzar la copa y la espada ante el disco que han conseguido “Uruksoth”, “Gharador”, “Faramir”, “Thorgen”, “Aernus” y el creador y alma máter “Erun-Dagoth” que, como sus compañeros, integra o integró otros grupos: Eldereon, Briargh, Forestdome, Omendark, Flowing Crimson, Orgenvs, Hrizg, Ancienthorn, Spekthrvm, Oprom, Undernoise, Elderscry, Bagronk, Daemonlord…
Pienso que no me equivoco al decir que CrystalMoors han debutado con uno de los mejores discos de Metal Extremo (junto al de Guilles de Rais) que se ha parido en el presente 2008 en la Península Ibérica.
A lo largo de los años han tocado con bandas internacionales como Centinex, Skyclad, ThirdMoon… el sábado 29 de noviembre estarán compartiendo cartel con los fineses Norther y los catalanes Laments Of Silence en la madrileña sala Ritmo y Compás. Si los cántabros logran llevar al directo la intensidad, fuerza, potencia y melodías que despliegan en disco, deben ser dignos de ver.
Web CRYSTALMOORS - Myspace CRYSTALMOORS

THE
CULT
“Beyond Good And Evil” (2001)
Vuelve una de las bandas de culto (nunca mejor dicho) de todos los amantes del buen Hard Rock, y no ha podido hacerlo de mejor forma. No me gustaría parecer exagerado, pero es que lo que han parido Ian Astbury y Billy Duffy (muy bien acompañados esta vez por el ex-Guns n’ Roses Matt Sorum a las baquetas, que ya estuviera con ellos tiempo atrás) tras 7 años de sequía discográfica (si exceptuamos el recopilatorio de temas inéditos y rarezas) no puede calificarse sino de obra maestra. Y digo esto porque, a parte de encontrar todos y cada uno de los ingredientes característicos de la banda, es decir, los inconfundibles riffs de Mr. Duffy, esos punteos cristalinos que tiñen de gótico el Hard Rock de tinte típicamente americano, la inconfundible voz de Ian Astbury (que todo sea dicho, se encuentra en un momento inmejorable -ahora que a nuestro siniestro Glenn Danzig parece haberle dejado de interesar el Hard Rock de corte más clásico, ya tenemos de nuevo al Astbury llenando de graves nuestro equipo-), etc., la producción, a cargo del afamado Bob Rock, tanto ha enriquecido como endurecido las excelentes composiciones de la ya clásica pareja de músicos (lo primero que me vino a la cabeza al escuchar el sonido de este “Beyond...” fue aquel muro sónico contenido en el archiconocido album negro de Metallica, siempre claro está bajo el tapiz de una banda hard-rockera como The Cult).
En esta ocasión no voy a destacar ningún tema por encima de otro, puesto que desde la inicial “War (The Process)” hasta la que cierra, “My Bridges Burn”, en mi modesta opinión todos están a una altura similar. Si bien “Nico” y “True Believers” marcan el punto más tranquilo del plástico (que ni desmerecen ni restan potencia al disco en absoluto), el resto de temas contienen esos riffs aplastantes, esos punteos “marca de la casa” y esos estribillos que harán que te desgañites, copa en mano, en tu bar favorito (o en tu casa, si al DJ de turno no le apetece pinchar el disco).
Sintetizando, un auténtico disco de ROCK (en mayúsculas) atemporal lleno de matices y colorido musical, de esos que llenan de principio a fin y que ganan con cada escucha, y que desde un principio seguro que van a ocupar un sitio privilegiado en tu estantería.
Lo dicho, creo que The Cult ha hecho definitivamente otro clásico en potencia, para mi gusto equiparable a lo que fueron trabajos como “Sonic Temple” o “Electric”, y si no tiempo al tiempo. Sólo me resta lanzar una enérgica protesta al/los responsable/s de que no podamos presenciar a la banda por estos lares en esta ansiada vuelta, a pesar de que ya habían fechas concretas para ello. Otra vez será.
David Fernández “Bubba”

THE CULT “Born Into This” (2007)
Seis años de espera con la incertidumbre de no saber si volverían o no han sido muchos, pero oyendo “Born Into This” podemos decir que han merecido la pena. Y es que a pesar de todas las sandeces que uno oye o lee, desde que si es un disco de electrónica, un disco flojo o hasta que “eran los Cult más accesibles”, a pesar de todo ello, digo, The Cult nos han obsequiado con una obra que puede mirar de tú a tú a cualquier otro trabajo de la banda. Como siempre, lo han vuelto a hacer en su enésima reinvención.
¿Electrónica? Ni por asomo. Al contrario, la producción de Youth (ex-Killing Joke) rebosa Rock afilado por todos lados. Si a alguno le confunden dos minúsculos detalles no es problema nuestro. Que quede claro, “Born Into This” es un disco eléctrico con todas las connotaciones que esa palabra tiene en el imaginario Cult. ¿Flojo? Bueno, hay miles de grupos más fuertes en el universo, pero ninguno tiene tanta clase. Sí, es más flojo que el anterior si a eso se refieren pero el disco está lleno de auténticos puñetazos de Rock & Roll. ¿Accesibles? Vale, es más accesible que el disco de la cabra o incluso que “Sonic Temple” pero el que quiera inaccesibilidad que se ponga los discos de EL&P al revés mientras se lee a Saramago.
“Born Into This” nos presenta diez coplas absolutas y plenas de poderío (cinco más en la versión “savage” que tengo yo) que suenan a The Cult por todos los lados. Con un Astbury ejerciendo de capitán general y un desatado Duffy como jefe de guerrillas secundados por unos perfectos Chris Wyse al bajo y John Tempesta a la batería que, como ahora está de moda entre los que no tienen nada que decir, podrían haber grabado un “Electric II” (y convertirse en AC/DC) o un nuevo “Sonic Temple” pero, como siempre han hecho en cada disco, han preferido entregar una nueva y renovada versión de The Cult, todo ello sin tener que dejar de ser ellos mismos. Unos siguen modas, otros marcas tendencias.
Una obra sin relleno, donde nada sobra y todo es necesario. De cuidados estribillos y ricos arreglos, que suena de muerte aunque recomiendo oírla a buen volumen y que abarcan todo el espectro que puede esperar un fan de la banda, desde el Rock directo a la épica majestuosa. Por favor, que no esperan otros seis años para volver a grabar. Astbury y Duffy se necesitan el uno al otro y nosotros necesitamos a los dos juntos por muchos años. Grandísimo disco.
Pedro Salinas “Pears”

CYRIUM “Entre tormentas” (2009)
La sierra norte de Madrid no suele ser un lugar propicio para el nacimiento de grupos de Heavy Metal. Históricamente siempre ha sido el sur la tierra más fértil para las bandas de Rock, pero estas cosas, como todo en esta vida, tienden a cambiar. Del madrileño pueblo de Soto del Real nos llega Cyrium, una nueva banda cuyos jóvenes componentes han editado su disco debut, “Entre tormentas”.
El grupo lo componen Andrés Vázquez (batería), Diego Gutiérrez (guitarra), Edu Mira (bajo), Pablo Matías (voz), Juan Carlos Medranda (guitarra) y Ángel Matías (teclados), y su juventud hace que el grupo rebose ilusión, aunque se muestre aún algo verde en sus composiciones. Ciertamente, a Cyrium le queda un largo camino por recorrer para madurar como banda y como músicos. Además, el Power Metal melódico que practica les estrecha mucho el margen de innovación, con lo que nos queda un grupo más de tantos que pelean por despuntar. Básicamente, los temas están bien construidos a nivel instrumental, pero las melodías vocales son manifiestamente mejorables, amén de que los textos caen constantemente en los manidos clichés del género.
El disco suena bastante bien, con la única excepción de la batería, que suena contundente pero demasiado artificial. Sin embargo, las guitarras y el bajo tienen un tratamiento excelente, con una producción adecuada al Power melódico del grupo. Los componentes del grupo deben crecer aún como músicos, aunque es de agradecer que no se metan en berenjenales demasiado complicados para su nivel. Diego Gutiérrez y Juan Carlos Medranta lideran con sus guitarras la estructura de los temas, con varios cambios de ritmo que les dan vitalidad a las canciones. Pablo Matías canta de un modo natural, sin intentar los agudos que suelen ser habituales en el género, lo que redunda en beneficio propio y de cada canción. Sólo falta mejorar las melodías vocales de los temas, uno de los puntos negativos del disco, para que Pablo demuestre su valía. Tras ellos, Edu Mira y Andrés Vázquez componen una buena base rítmica, contundente y sin fisuras, aunque como ya he comentado la batería no suena natural. Como colofón, los teclados de Ángel Matías cumplen funciones de colchón de fondo además de tomar un papel protagonista en varios solos, de ejecución sencilla y que complementan la riqueza del grupo.
Entre los temas que componen el disco, destacan “La sombra de Caín”, “Huérfano” y “¿Todo acabó?”, en los que se aprecia el trabajo invertido en la composición, sobre todo a nivel instrumental. Estos temas llegarían a ser realmente interesantes si revisaran la línea vocal, demasiado standard y previsible.
Esta reflexión se puede aplicar en general a todo este “Entre tormentas”, que viene a ser una buena primera piedra de toque para Cyrium. Potenciando sus virtudes y mejorando sus defectos, pueden llegar a ser una buena banda. Juventud y ganas les sobran, así que… ¡a trabajar!