| FIESTA X ANIVERSARIO THE SENTINEL: ATLAS + MONTERREY + COVER BAND Sala Ritmo y Compás (Madrid) |
| THE GRAND ASTORIA Pub La Cueva (Almería) |
| VI FESTIVAL LEYENDAS DEL ROCK Colegio Río Segura (Beniel, Murcia) |
| IRON MAIDEN Gira británica |
| JUDAS PRIEST + MOTÖRHEAD + SAXON Coliseum (La Coruña) |
| SONISPHERE FESTIVAL Getafe Open Air (Getafe, Madrid) |
| JORGE SALÁN + TAKO Sala Caracol (Madrid) |
| DIO DISCIPLES + ANVIL + THE RODS Sala Heineken (Madrid) |

Sábado 10 de septiembre de 2011, Sala Ritmo y Compás (Madrid)
Todo tiene su momento, y el de celebrar los momentos vividos, los amigos y el trabajo de diez años fue la noche del 10 de septiembre. www.thesentinel.es es, como todos sabéis, una web hecha por y para aficionados, sin ánimo de lucro, vamos, ni siquiera ánimo de ingresar otra cosa que no sea vuestra atención, vuestro apoyo y vuestra amistad, que no consume otra cosa que tiempo, dedicación, interés desinteresado y muchas ganas de hacer cosas, aunque esto último va y viene como los catarros.
Pues eso, que con el gran apoyo prestado por
Marcos Sánchez Perandones y su Jackpot Producciones (sin cuya colaboración
difícilmente hubiera salido la cosa tan dignamente como salió), conseguimos
culminar estos diez años de alegrías y sinsabores varios con una fiestuqui
que empezó con una comida de confraternización (más, si cabe) y que siguió
con el concierto que ofrecieron las bandas Cover Band, Monterrey y Atlas,
más Julio Castejón y su acústica, en la sala Ritmo & Compás de Madrid.
A eso de las nueve y pico de la noche subimos al escenario D. Fernando Picón, alias “Starbreaker”, D. Santiago Fernández, más conocido por “Shan Tee” y un servidor de uztede vozotro a soltar la primera de las parrafadas con las que dimos la brasa al personal y que consistió, básicamente, en agradecer al personal su estrecha participación (como decía Sabina).
La sala se fue llenando poco a poco hasta alcanzar unos dos tercios del aforo aproximadamente, quizá algo más, lo que, en los tiempos que corren es todo un logro, especialmente si tenemos en cuenta que la competencia “ahí fuera” era feroz (fútbol, festivales cerca más que atractivos, etc.).

Eran los encargados de abrir la noche, con lo que eso conlleva. No había demasiada gente en la sala al comienzo de su set (muchos estaban en el bar de enfrente viendo al R. Madrid), algo que se fue remediando a lo largo de los 45 minutos de actuación.
Son ya varias las veces que he podido
disfrutar del directo de Cover Band, y esta ha sido la mejor, sin duda.
Desde el inicio salieron a por todas, y ese “Boys Are Back In Town”
nos sorprendió muy gratamente. Gustavo Martín, inmenso toda la noche,
demostró que es un guitarrista como la copa de un pino, y Rubén “Alvar de
Flack” Martín salió a buscarse a sí mismo y se encontró (nos encontramos) en
un estado pletórico como no le habíamos visto nunca. Sólo por verle así ya
merecía la pena montar esta fiesta de aniversario.
“Hooks In You” y “Days Of No Trust” fueron las opciones menos conocidas de su repertorio, pero no por ello dejaron de gustar. Muchos fueron los comentarios positivos que pude escuchar de la voz de Antonio, que tuvo el mejor día desde que le conozco. Su entonación y timbre de voz son los más adecuados para cantar temas de Journey, y el grupo lo sabe y aprovecha. Esta noche cayó “Separate Ways (World Apart)”, que sonó a gloria.
La elección del repertorio fue perfecta.
“Into The Arena” les quedó de lujo a pesar de un pequeño fallo de
Gustavo, “Jealous Lover” (uno de los temas menos conocidos de Rainbow)
demostró las claras influencias del grupo e himnos como “Ready An’
Willing” y “Some Kind Of Wonderful” nos invitaron a dejarnos la
garganta para corearlos abrazados frente al escenario.
Para terminar, unos pletóricos “Only You Can Rock Me” y “Highway Star” con Gustavo a un nivel increíble y el resto de la banda cumpliendo con nota muy alta, la mejor desde que les conozco, con Ramón López cumpliendo bien a la batería y el plus de elegancia de Ricardo Olivares a los teclados, imprescindible en el empastado sonido del grupo.
El concierto de Cover Band fue el que más se correspondió con el espíritu de esta fiesta. El hecho de que su repertorio se base en clásicos del Hard Rock ayuda a que las sensaciones sean buenas (aunque es un arma de doble fila), pero lo cierto es que todo el mundo salió encantado de su concierto y de la solvencia con la que afrontaron estos temas. Yo terminé especialmente contento. Consciente de las dificultades de la banda (logísticas y anímicas) para preparar el concierto en condiciones, el hecho de verles felices sobre el escenario y de escuchar las buenas opiniones de la gente, este éxito fue una de mis mayores satisfacciones de la noche.
1. Boys Are Back In Town (THIN LIZZY)
2. Hooks In You (MARILLION)
3. Days Of No Trust (MAGNUM)
4. Separate Ways (Worlds Apart) (JOURNEY)
5. Into The Arena (MSG)
6. Jealous Lover (RAINBOW)
7. Ready An’ Willing (WHITESNAKE)
8. Some Kind Of Wonderful (GRAND FUNK RAILROAD)
9. Only You Can Rock Me (UFO)
10. Highway Star (DEEP PURPLE)
![]()
No estaba ni anunciado ni siquiera previsto, pero unas horas antes recibimos
una llamada de Julio diciéndonos que estaría encantado de participar en
nuestra fiesta.
Para nosotros fue un honor, así es que se echó su guitarra al hombro y se vino a regalarnos un set acústico, de unos quince minutos, en los que cantó alguna nueva composición de su nuevo disco en solitario, titulado “Vía cortada al paraíso” y que verá la luz en breve, más las versiones acústicas de “Joven ruso” y “Ya está bien”, un tema que sigue encajando como anillo al dedo, treinta y tantos años después, en la situación en la que se encuentra actualmente la música en general.
Julio no sólo cantó en la fiesta, sino que participó en la comida de hermandad y se mezcló con el público ofreciendo conversación interesante. Insisto, para nosotros fue un placer y un auténtico lujo tenerle por allí.
Texto: Alvar de Flack

Se presentaban como banda debutante en directo, con unos cuatro meses de
vida juntos y en plena grabación de lo que será su primer disco. Unos 25
minutos de actuación que, aunque quedaron escasos, sirvieron para que el
personal congregado en la sala se llevara una buena impresión de lo que son
y, sobre todo, de lo que pueden dar de sí.
La música que ofrecen es hard rock cantado en inglés por Daniel García (también cantante de Burning Kingdom) quien tiene una magnífica voz, a quien acompaña la experimentada guitarra de José de Benito “Pajarito” (ex Sobredosis) y una base rítmica muy potente que da al grupo una gran solidez a cargo de David Noisel al bajo (compañero de Daniel García en Burning Kingdom) y José A. Pereira (batería que también lo fue de Danger y ahora en The Val).
Lógicamente, se les nota poco rodados por el poco tiempo de vida de la banda (aunque cada uno por separado tiene otros proyectos y una larga trayectoria a sus espaldas) pero atesoran un potencial inmenso y un futuro prometedor porque son muy buenos músicos y capaces de componer temazos como “Livin’ It Up” o “Love On The Rox”, que dejaron al personal con la oreja más que satisfecha. La actuación se completó bordando una espectacular versión de “Immigrant Song” de Led Zeppelin.
Monterrey son una banda de gran nivel de la que, esperemos, se hablará mucho
en un futuro próximo. Desde aquí les deseamos la mejor de las suertes.
Set-list MONTERREY:
1. Livin’ It Up
2. Living Without You
3. Rock And Roll Lady
4. Immigrant Song (Cover LED ZEPPELIN)
5. Love On The Rox

La fiesta se cerró con la actuación de, si no el mejor, uno de los mejores
grupos de hard rock melódico que tenemos en este país. La expectación por
ver al grupo se veía incrementada por comprobar si los cambios sufridos en
el seno de la banda eran o no el recambio idóneo, y la verdad es que no hizo
falta esperar mucho para comprobar que los sustitutos de Ignacio Prieto y
José Martos mantienen a Atlas en, como mínimo, el mismo nivel que tenían
antes del abandono (por muy distintas causas pero, en todo caso, de fuerza
mayor) del cantante y batería originales.
Rafa Suárez (ex Kuarentena) es un cantante asturiano de 27 años con una voz privilegiada, potente y a la vez melódica, que no se desvía ni una miaja de su trayectoria, que no falla ni se descompone y que aguanta el tipo sin inmutarse durante todo el set. Impecable. Además, todos los presentes coincidimos en que los temas suenan igual de bien y que tiene suficiente potencial como para ir creciendo como artista a medida que se sucedan las actuaciones.
Óscar Pérez (Nexx, Patricia Tapia Khy, Dr.Snake) es un pedazo de batería con mucha experiencia que encaja perfectamente en el grupo, no sólo por su estilo (técnico y contundente), sino también por la relación que le une a los hermanos Arias (toca junto a Manolo en Dr. Snake, por ejemplo), su compenetración con el resto de la banda y adaptación de los temas a su forma de tocar.
Ángel se encargó de explicar (justo antes de que Rafa le pisara el final de
la parrafada…) la situación de Ignacio y Jose, a la vez que presentaba a los
nuevos compañeros y anunciaba la grabación de su tercer disco en estudio.
Una vez comprobado que el grupo seguía “intacto”, y disfrutando del buen sonido general (como en las bandas anteriores), pudimos asistir a un gran concierto en el que repartieron temas de sus dos discos al 50%, más la inclusión de una pequeña demostración de Óscar en forma de solo de batería, y la presentación de uno de los temas que están grabando en estos momentos, titulado “Es verdad”, que suena, como era de esperar, tan bien como el resto del repertorio.
En definitiva, un buen concierto de una muy buena banda que está en plena forma y que fue obligada a volver a salir a escena para rematar la faena con un par de bises.
1. Odisea
2. Abriendo los ojos
3. Condenado loco
4. Nosotros somos la revolución
5. Oveja negra
6. Es verdad
7. Demasiado bueno para durar
8. Generación sin miedo a vivir
10. Si me faltas tú
11. Unidos
12. Imperio de la ley
13. Matar o morir
14. Contra viento y marea
15. Da igual
----------
16. No necesito a nadie
17. 2040
Sinceramente, creo que por el nivel de las bandas, el sonido y el buen ambiente que reinó en todo momento, con un montón de caras conocidas pululando por la sala, no sólo de nuestros lectores asiduos y foreros, sino de gente de otras webs, programas de radio, grupos, gente de medios acreditados etc. en fin, que entre todos hicieron que la noche del 10 de septiembre de 2011 fuera inolvidable. Los 8 euros que costó la entrada quedaron más que amortizados por todo lo que, afortunadamente, se pudo recibir a cambio.
Gracias a todos, de todo corazón.
Texto: Alvar de Flack (prólogo, Julio Castejón, Monterrey, Atlas y epílogo y Shan Tee (Cover Band)
Fotos: Shan Tee

Jueves 25 de agosto de 2011, pub La Cueva (Almería)
Almería estaba en plena ebullición con su feria y
fiestas, la oferta musical pues desde Luz Casal, Camela… el festival de
Flamenco… y el viernes 26 Rosendo + Obús en el Palacio de los Juegos del
Mediterráneo. A ese concierto en otras circunstancias hubiera acudido, pero
no iba a asistir puesto que el viernes por la mañana viajaría rumbo a Lugo
(con escala en Madrid), a la otra punta del
país
para disfrutar del “I Legions Of Metal Fest.” (Steel Horse + Omission + Ciclón
+ Lethal Vice + Raze), organizado por el joven club gallego de Heavy Metal Legions Of Metal. Había desestimado en el verano festivales como Leyendas del
Rock, Metal Lorca y Barcia MetalFest. (éste coincidía con el festival gallego)
por tal de visitar las verdes tierras del noroeste del país y darme una buena
dosis de Metal (que al final no se llevó a cabo porque el mismo viernes
viajando me informaron de la suspensión del festival). Pero la noche antes de mi viaje tenía la oportunidad de ver a
los rusos The Grand Astoria, que se encontraban en plena y extensa gira
veraniega de su “Omnipresence European Tour 2011”, habiendo empezado a partir
del 15 de julio en Letonia, siguiendo en Polonia, Alemania, República Checa,
Holanda, Francia, Portugal, y desde mediados de agosto una decena de conciertos en pueblos y
ciudades de nuestro país. Continuando después en Italia, Eslovenia, Austria,
vuelta a visitar la República Checa, Alemania, Polonia y Letonia, para
concluir a mitad de septiembre en Rusia.
Desconocía la existencia de la banda rusa hasta que unas cuantas semanas antes del bolo me enteraba que el cuarteto descargaría en Almería. Informándome un poco por Internet leía que en sus canciones realizaban una mezcla de Psicodelia, Stoner Rock, Heavy Metal, Punk, etc., a priori esa amalgama de influencias y estilos podía ser muy interesante y atractiva, o por el contrario, como otras veces, quedar en un quiero y no puedo de batiburrillo musical.
De primeras leí que el concierto sería a las siete de la tarde, dudando totalmente de ese horario, y más sabiendo que en La Cueva los conciertos que programan comienzan a partir de las doce de la noche. Luego en el cartel se anunciaba a partir de las nueve de la noche, tampoco me lo creía del todo, aunque podría ser por tal de enlazar la feria del mediodía con la noche y la feria nocturna. Así que tras unas cuantas rondas en un bar no muy lejano con las amistades, llegamos al local sobre las 21.30 h., o por ahí. Pensaba que iba a estar a reventar por eso de ser feria y mucha gente empalmar mediodía con primeras horas de la noche, pero nada de eso, un poco de peña en la parte de arriba, y la parte de abajo, donde se celebran los conciertos, aún cerrada. Me informaban que el concierto hasta las diez no daba comienzo, así que pedimos una ronda sobre la marcha. Pero llegaron las diez de la noche y aún no se podía acceder a la parte de abajo, dándome cuenta del poco público que entraba expresamente para el concierto, y los músicos rusos ya estaban allí entrando y saliendo del local.
Finalmente aquello empezó a las 23.30 h.,
“gracias” a esa hora de inicio la amiga Carmen “Rising” se tuvo que marchar
porque había quedado a las once con su familia, una lástima que se perdiera el
concierto. Kamille Sharapodinov (voz y guitarra) abría la
boca
en primera instancia para decir: “¡Buenas noches, Almería! We´re The Grand
Astoria from Saint Petersburg, Russia” y acto seguido el cuarteto comenzar
su actuación con “Mania Grandiosa”, el tercer corte, y el segundo tema
más extenso, de su tercer álbum “Omnipresence” editado en enero de 2011. Pieza
de Hard Rock (vale, dígase Stoner Rock) y Psicodelia, donde la voz se escuchó
baja, al menos desde donde me encontraba, frente al activo, sonriente y nuevo
bajista Michael Bukin (todo un gustazo verlo como disfrutaba tocando con los
dedos las cuerdas del bajo), a un lado de la ancha columna más próxima al
escenario y que tanta visión quita desde la parte de atrás del pub. Algún
sonido pregrabado llevaban, y que dio ambiente al tema, sucediéndose los
punteos de los guitarristas Kamille Sharapodinov e Igor Suvorov (quien gran
parte del concierto se pasó meneando su cabeza arriba y abajo), y con el
batería (desconozco su nombre, al entrar para esta gira europea) golpeando con
enorme fuerza los tambores.
Continuaron con otra del disco de este año,
“Rat Race In Moscow”, uno de los pocos temas que había tenido tiempo de
escuchar el día antes del concierto y que me había gustado, con esos aires
Punk. Y otro de los que me había llevado a las orejas y que me había
fascinado
era “Something Wicked This Way Comes”, esperando que lo tocaran, a pesar de su
duración cercana a los trece minutos.
“Evolution Of The Planet Groove” tuvo inicio psicodelico. Canción perteneciente a su primer álbum, “I” (2009), y en la que Kamille agachado “hurgó” con sus pedales logrando efectos sonoros psicodélicos.
Un simple “¡grasias!” soltaba el de la camisa colorida, bajando del escenario el guitarrista Igor, y tardando un poquillo en regresar, comenzando aún más psicodelicamente “Omniabsence”. Al concluir la composición instrumental, Kamille nos recordaba el puesto de material del grupo que había (donde se podían adquirir sus CDs, camisetas y el nuevo single de edición limitada “Caesar Enters The Palace Of Doom”). Para pasar a presentar la grandiosa “Something Wicked This Way Comes”, con ese inicio digno heredero del sonido Sabbath, y posteriormente adoptado por las bandas de Stoner Rock. Aquí la voz de Kamille se escuchó más alta, y no tan tapada por los instrumentos. Un magno placer poder ver, escuchar y disfrutar el enorme tema en vivo, contagiándome y llenándome con la música de los cuatro músicos desde tan cerca del escenario.
Tras un parón, continuaron con la larga
instrumental “Wikipedia Surfer”, tema incluido en su disco “II” (2010),
y único de ese trabajo que tocaron esa noche. En dicha composición pasaron de
tempos reposados y calmados a otros más cañeros e intensos,
que
en esos momentos me trajeron a la mente a Metallica.
Esta gente no tiene ningún complejo y me sorprendían de nuevo gratamente con ese comienzo Funk con marcadas líneas de bajo de “All The Same”. Segundo y último tema esa noche recordando su primer disco, y acabando la composición metiendo tralla.
Anunciaban la última canción, un tema nuevo aún sin título, como me informaba días después por un mensaje Kamille (thanks for all, man!!!), con un comienzo grueso y con cuerpo de estilo de Hard Rock clásico, pasando luego a partes cañeras, después psicodélicas, volviendo el vocalista / guitarrista a agacharse y “jugar” con su pedalera, y llegando a sacar un cacharrico con una pequeña luz (cuyo nombre desconozco) que frotó sobre las cuerdas de su guitarra, creando aún más efectos sonoros. La inusitada fuerza con la que el batería golpeaba los tambores, y platos, durante todo el concierto (¡¡¡toda una bestia parda!!!), acabó en este tema rompiendo en dos una baqueta que salió despedida hacia delante (y que servidor cogió como trofeo). Y como si nada, sobre la marcha, agarró otra y siguió tocando hasta acabar cuando el reloj pasaba de las 0.40 h. Algunos pedimos más, e insistimos un poquito, pero nada, no nos hicieron caso y no hubo nada extra.
En resumen, muy buen grupo y buen concierto (¡¡¡encima gratis!!!), aunque algo corto. Pudiendo disfrutar plenamente y en condiciones del directo de estos rusos que si te agradan los sonidos de los 70, pero sonando bien frescos, te recomiendo encarecidamente que escuches sus discos aquí, y si te gustan los compres.
Blog THE GRAND ASTORIA - Myspace THE GRAND ASTORIA
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker

Sábado 13 de agosto de 2011, Colegio Río Segura (Beniel, Murcia)
Esta sexta edición del festival se presentaba muy complicada de realizar, el nuevo equipo gobernante vencedor de las últimas elecciones en San Javier, no tenía ninguna intención ni ganas de apoyar este festival, por lo que su organizador Marcos Rubio, con poco tiempo de margen, se vio obligado a cambiar urgentemente la ubicación, siendo Beniel la opción elegida. No es la primera vez que se ha tenido que cambiar de lugar por los cambios de gobierno, antes de echarnos de San Javier, ya nos echaron de Puerto de Mazarrón por el mismo motivo, de momento, Beniel y sus ordenantes nos han recibido con los brazos abiertos y apoyando a la organización del festival.
El
día anterior, la organización montó una fiesta de bienvenida, con entrada
gratuita, con las bandas Sealen, Guadaña, Dünedain, Zenobia, The Stingers y La
Leñera. Este día no pudimos asistir tras la intensidad de la jornada...
trabajar, llegar a casa, donde mi mujer ya tenía todo preparado, comer,
ducharse, meter el equipaje en el coche y meternos siete horas de viaje hasta
lo localidad murciana de Santomera, lugar a escasos kilómetros de Beniel,
donde nos alojaríamos durante ese fin de semana.
Sábado 13 de agosto, salimos de Santomera hacia Beniel, serían las 10:00 de la mañana y ya estaba calentando, nos podíamos hacer una idea del calor que nos esperaba. Ya en el pueblo, unas señales colocadas por la organización indicando el parking del concierto, nos ayuda a orientarnos y aparcar el coche. El parking está junto a la zona de acampada y a escasos metros del colegio Río Segura. Una zona de acampada un poco diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, rodeada de edificios y una carretera bastante transitada muy cercana a las tiendas de campaña. Una barra durante las 24 horas con música y un gran toldo con mesas y sillas para resguardarse de la calorina que estaba pegando estos días junto a unas duchas ayudaban a los acampados a disfrutar de la estancia.
Llegamos al colegio, recogemos las acreditaciones correspondientes y nos adentramos al recinto mientras Azrael, la banda encargada de abrir el festival comienza a sonar. Lo primero que me llama la atención es un gran panel en modo de tributo llamado “In Memorian” con las fotos de los fallecidos Steve Lee, Scott Columbus, Gary Moore y Ronnie James Dio.
Una larga barra de bebida y plancha junto al stand de merchandising con una amplia cubierta contra el sol y dos máquinas expendedoras de tabaco serían buen sitio para tomar algo mientras nos ponemos a observar y estudiar el recinto, vemos que no faltan stands con camisetas, gorras, anillos, camisetas y bodys para bebés, accesorios, etc.. la parrilla argentina ya habitual, un puesto de granizados, un asador de pollos, un stand de venta de vinilos y CDs y una goma que pulverizaba agua de la que hicimos uso varias veces al día para refrescarnos.
De frente, nos encontrábamos con una explanada con dos escenarios, a la izquierda uno llamado Jesús De La Rosa y a la derecha otro llamado Azucena dentro.
Todo ello amenizado por Rafa Basa, maestro de ceremonias del festival y que será quien haga la función de presentar a las bandas y animar el festival, como ya ha hecho otros años.
Ya todo controlado y con varios colegas ya saludados es hora de disfrutar de los conciertos de las 16 bandas que teníamos por delante...

Con puntualidad inglesa, a las 11:30 de la
mañana y 38 grados de calor comenzaron su concierto los granadinos Azrael con
un sonido buenísimo repasando un poco lo mejor de su repertorio con temas como
“Nada que temer”, “Todo/nada”, su clásico
“Sacrificio”,
la muy aplaudida “Tarde ya” o temas de su último trabajo “Metal Arena”
como “Decirte adiós”.
Cincuenta minutos de actuación donde sudaron la camiseta con un Mario Gutiérrez destacando con su guitarra, Maolo peleando y gozando desde su kit de batería con una camiseta liada a su cabeza a modo de turbante árabe para protegerse del sol o su nuevo cantante Marc Riera (ex-Dark Elf) que estuvo fantástico, a mí, me gustó mucho como desempeñó su labor a las voces en este concierto.
Hay que remarcar, la cantidad de gente que se congregó para ser la primera banda en actuar y la hora que era. Me quedo con el nuevo aire que le ha dado Marc Riera al grupo y está claro que Azrael son una banda de directo por lo bien que lo hicieron. La banda ahora, prepara su próxima gira llamada “Metal Forces United Tour” junto a las bandas Sexton´s Orchids y Arthemis.

Con la llegada del mediodía, saltaban al escenario una de las bandas con más historia y proyección internacional del país, Avulsed. Como diría su líder Dave Rotten, eran un poco los bichos raros por su estilo del festival.
Su
Death Metal fue mortífero, sus músicos, haciendo molinillos a todo trapo nos
daban un poco de aire fresco, que con la que estaba cayendo, no venía nada
mal.
“Gorespattered Suicide” o “Sick Sick Sex” fueron algunos de los temas destacados del concierto, interpretados con una maestría digna de su veteranía.
Al final del concierto, Dave Rotten no pudo evitar lanzarse al público... eso te hace llevarte una idea de toda la peña que ya pululaba por allí.
Muy acertada, por parte de la organización, la idea de incluir una banda Death en el cartel y más siendo Avulsed, una banda ya veterana, con un buen puñado de discos, diversas giras nacionales e internacionales y que todavía puede ser un poco más conocida en este país. Avulsed dejaron su huella en Beniel...

Ahora,llegaba la hora, de una de las bandas que más ganas tenía de ver de todo el festival y recordar las mil batallas thrassheras que hace unos años vivimos con bandas como The Natal Pride, Legion o de los que hoy íbamos a disfrutar, los catalanes Fuck-Off.
La banda encabezada por Pep Casas, ya conocido
por estos lares, por sus conciertos con Barbarian, tuvo la presencia de Joe,
compartiendo
de esta forma las voces, Joe cantó los temas del primer disco “Another
Sacrifice” y Pep los temas de “Hell On Earth”.
Fue una gozada escuchar esos míticos temas thrashers nacionales, tanto los que cantó Pep como los que cantó Joe, aunque quizás me quede con Joe, tenía ese toque de vieja escuela que me encantó...
Sonaron “Hell On Earth”, “People In War”, “Witch (Hell Below The Belly)”, “Blood In The Night”, dedicada por Joe a su novia, una gran fan de Judas Priest, “Another Sacrifice”, todavía tengo el recuerdo de este tema en mi retina, es el tema con el que más disfruté, “Midnight Confession” formó un buen pogo, “Born To Die”, “Inquisición” y acabando el concierto con “Long Live Rock & Roll” cantada por Joe siendo éste no el único homenaje a Ronnie James Dio.
Sólo esperar que Joe se mantenga en la banda, vuelvan a girar y saquen disco nuevo, después del concierto pudimos charlar un poco con Joe y la verdad es que se mostró muy ilusionado.

Y con un calor de justicia siguiendo el
festival, Centinela. La banda de Albacete salió a escena en formación de
cuarteto
quedándose
con un sólo guitarra en vez de dos como hasta ahora.
Nos mostraron su buen Heavy Metal afilado con temas como “Más fuertes”, una muy cañera “Como un huracán”, “Escribiré”, “Rey del tiempo” del primer disco... Un José Cano que como nos dijera más adelante hubo momento que realmente lo pasó mal debido al calorazo, tened en cuenta que los dos escenarios son al descubierto y a sobre las 14:00, que es una muy mala hora... aún y todo la banda estuvo fantástica durante toda la actuación, tanto Fernando Moya a la guitarra, como Miguel A. Moreno a la batería, como Javier Simarro al bajo o José Cano a la voz.
También tocaron “Siéntelo”, “Nueva vida”, “La herida”, “Pánico” o el tema nuevo “Hueso y piel”.
Otro buen concierto de Centinela y ya van...

Para los amantes del Heavy macarra y callejero del primer disco de Banzai, siempre es un placer y un honor presenciar la actuación de Valentín del Moral “El Chino”, primer cantante de Banzai, representando esos temas tan legendarios como el conocido “Voy a tu ciudad”, “Funciona legal”, que sonó muy macarra con esa voz tan personal de El Chino, “Héroes”, “Gatos” tema dedicado a la gente que vivían la vida de los barrios madrileños. No tocó Javier Mira con ellos, pero estuvo arropándoles todo el concierto con su cámara de video, quien no faltó fue Miguel Ángel López “Cachorro” con su guitarra.
No éramos tantos los que presenciamos el
concierto, mucha gente, sobre todo la más joven que no conocía tanto la
trayectoria de
Banzai,
aprovechó para ir a la barra o simplemente descansar, una cosa está clara, en
un festival tienes que dosificarte, son jornadas largas y muchas bandas, si
encima le sumas el calorazo murciano pues se convierte en opción obligada.
Pero los que decidimos no perdernos al Chino gozamos, temas como “Rock duro” o “No te enganches” (que Valentín la nombró como “...No te enzarpes...”), no pueden quedarte indiferente.
“Siempre quieres más”, dedicado por Valentín a “...esas chicas comebolsas...”, la verdad, es que Valentín estaba muy dicharachero como cuando soltó lo de “...soy una vieja gloria al sol y qué!!, con cincuenta y ocho tacos tengo más huevos que los de quince...”, genio y figura, jeje.
Otros temas fueron “Vamos, corre”, “Coche rápido en la noche” o “Banzai”, el tema de Miguel Ríos con el que cerró el concierto. Pero hay un tema con el que se me pusieron los pelos como escarpias, por lo bello y emotivo que es, fue “Amigo” dedicado al organizador Marcos Rubio y a todo Lorca que sufrieron el terremoto este año.
Tengo que reconocer que estoy deseando de ver la reunión de Banzai con José Antonio Manzano (igual para la siguiente edición...), pero Chino Banzai es digno de ver, concierto recomendado.

Saurom, esta vez sí pude verles bien, en la II edición del festival, en 2007, los gaditanos tocaron muy tarde y uno ya no estaba en buenas condiciones. Disfrutamos de Juglar Metal, como ellos se definen, me llevé una grata sorpresa, hacen de su directo un show festivo donde un público muy fiel cantan sus temas de cabo a rabo demostrando que son una banda muy querida. Aunque he seguido medianamente la trayectoria de la banda desde sus inicios como Saurom Lamderth no había tenido ocasión de verlos en directo antes.
Ahí estaba, frente a ellos, flipando con la que
estaban montando con su música, un Narci Lara vestido de juglar cantando
algunos
temas,
tocando la guitarra y la flauta de vez en cuando, aunque la mayoría de los
temas los cantó Miguel Franco, muy bien por cierto. Otro músico que da mucha
vida al directo de Saurom es su bajista José Gallardo, no parando de un lado a
otro del escenario, saltando y dando vueltas a sí mismo con su bajo
siguiéndole el resto de la banda.
Temas muy festivos y medievales como “Regreso a las Tierras Medias”, cantado por Narci Lara mientras que Miguel Franco cantó “La taberna”, “La posada del Poney Pisador”, “El arquero del rey”, “Wallada la Omeya”, “Mendigo”... la intensidad del concierto no decayó con esa onda al sonido de bandas como Turisas o TYR.
Algunos temas más en sonar fueron “La musa y el espíritu”, “Irae Dei” o “Tom Bombadil”, temazo, de los que más me gustó junto a “La batalla con los cueros de vino” y “Dioses eternos”.
Y cuando todo parecía que llegaba al final Miguel Franco da las gracias a la organización por dejarles tocar un tema más, “Aquel paseo sin retorno” con Narci tocando la flauta sería el encargado de concluir un concierto donde el público se volvió majara bailando, botando y cantado. Decir que la firma de discos de Saurom sería de las más concurridas.
No quiero dejar a Saurom sin destacar también a Raúl Rueda a la guitarra, Santi Carrasco al teclado y Antonio Ruiz a la batería que estuvieron sensacionales. El sonido del que gozó la banda fue de lujo.

“...en el país de las hadas...
...donde los monstruos bailan sobre sus alas...
...a mitad de camino...
...entre el cielo y el infierno...
...han nacido los guardianes del puente...
...larga vida al rock & roll...”
Bajo esta introducción decorada con una música cinematográfica se presentaban unos veteranos con muchos años de rock a sus espaldas llamados Los Guardianes Del Puente, es decir, los catalanes ex-Sangträit, Martín Rodríguez (batería) y Quim Mandado (bajo) más el ex-Terratrèmol / Rockson Joan Cardoner (guitarra y voz).
Nos cautivaron con ese Hard Rock clásico con
temas, principalmente, de su único disco “Rockferatu” como “El ganador”,
“Sombras”,
“La voz del creador”, “Caminos”... y qué decir de Martín
Rodríguez, echaba de menos ese golpe de batería tan duro y seco de los que ya
no se escuchan. Habrá que hacerse con este disco llamado “Rockferatu” porque
los temas estaban bastante bien, Heavy clásico con buenas letras en castellano
y unos riffs de guitarra muy currados. Es una pena que muchos de los que
estábamos allí no conocíamos este trabajo, pero con esta actuación en Beniel,
la banda va a ser más reconocida, eso seguro, de momento se ganaron el respeto
de todos los presentes.
Y ahora, los temas que todos esperábamos, los dos temas de Sangträit como son “Els senyors de les pedres” y “El vol de l´home ocell” que hicieron las delicias de los allí presentes. También tocaron un tema llamado “Herederos del Rock” que si no me falla la memoria, era un tema de Rockson, banda en la que militaba Joan Cardoner.
Los Guardianes Del Puente, sí demostraron ser una auténtica leyenda, no importándoles tocar de 16:20 a 17:20 a pleno sol, remarco ésto, por que en un principio, los ex-Sangträit no estaban en el cartel, fueron incluidos a última hora ante la negativa de Evo, concretamente su cantante Stimula, de tocar a esas horas de la tarde, cosa que no pareció importarles a Los Guardianes Del Puente, viniendo encantados, siendo ésta cita en Beniel una de las pocas salidas de la banda de su Cataluña natal.

Esta vez no fue Rafa Basa quien presentaría a Tako, sino, el organizador Marcos Rubio, gran seguidor de los aragoneses, presentándoles como “...una de las bandas con mas sentimiento de este país...”.
Empezaron con “Ruedas de ratón” a pleno
sol, muy dispuestos a darlo todo y continuaron con “Bastos y espadas”,
“Entre
tinieblas”,
“Balas de vodka”, “La tormenta”, con un Fernando Girón brillante
a la guitarra igual que Fernando Mainer al bajo con su pañuelico en la cabeza
sin parar de moverse de aquí para allá contagiando a un público que no
parábamos de sudar a chorros, lo mismo le pasaba a Mariano Gil, con el sudor
goteándole por la cara, mención a parte, el batería Teto Viejo, que hizo una
labor encomiable.
Algunos temas más de los se pudieron escuchar fueron “Con Dios y con el Diablo”, “Ayer, hoy, por siempre”, “A las puertas del deseo” o “Seda negra”, pero hubo dos momentos que yo destacaría, el primero sería la invitación de la banda a Mario, hijo del organizador Marcos Rubio, a cantar junto a Mariano Gil el tema “Piel de cordero”, ¡¡qué bien la cantó el mozo!! Y el segundo momento a destacar, más que nada, por el grado de intensidad que cogió el concierto, fue cuando interpretaron “La dama de blanco” y “Carpintero de condenas”, con un público integradísimo muy volcado con Tako.
De repente, la banda abandona el escenario veinte minutos antes de lo previsto, algo raro pasaba. Al parecer, Mariano Gil, guitarra y cantante, sufrió un golpe de calor con diversos mareos viéndose obligado a abandonar el escenario. Una pena, porque el concierto que estaban realizando estaba siendo de muy buena nota. El público despidió a los cuatro valientes con un aplauso y a gritos de ...Tako, Tako, Tako...

De nuevo y con mucho gusto, me toca hablar sobre Angelus Apatrida, de los cuales ya he escrito unas cuantas líneas y siempre con buenos elogios hacia ellos y no es para menos.
La segunda banda de Albacete en tocar hoy en Beniel, anteriormente ya lo hizo Centinela, orgullosa tiene que estar la ciudad de las navajas...
Mucha fue la gente que se acercó a ver a Angelus
Apatrida, hubo que esperar un poco debido al percance que sufrió Tako, pero
llegada la hora prevista los manchegos salieron a desafiar al sol y el calor
sin ningún tipo de piedad. Tienen tan bien engrasada la
máquina
que es empezar a tocar y poner todo patas arriba a base de buen Thrash Metal.
Todo esto comenzó como un tiro con “Clockwork” y “Blast Off” de su último trabajo “Clockwork”. Su cantante y guitarra Guillermo Izquierdo muy comunicativo entre canción y canción diciendo todo tipo de comentarios.
“Free Your Soul”, “Versus The World”, verdaderos trallazos sonando en Beniel invitando al headbanging, “The Manhattan Project” o una de las que más hace enloquecer como es “Vomitive”.
Con “Give´Em War”, Guillermo Izquierdo nos invita a hacer círculos, provocando un auténtico circle pit con empujones y codazos por doquier, ¡¡¡digno de ver la que se montó!!!
Y qué mejor manera de acabar la fiesta que con “Thrash Attack”, unos de sus temas más queridos. No me canso de decirlo, pedazo de banda que tenemos, todo el status que están cogiendo fuera de nuestras fronteras es totalmente merecido, es fruto del trabajo bien hecho y en Beniel dieron buena muestra de ello.

Ahora, iba a ser el turno de una de las bandas más míticas del Rock urbano que tenemos en este país, Topo, con varias décadas de trayectoria musical y un disco reciente llamado “Prohibido mirar atrás”.
Topo o lo que es lo mismo, Joé Luis Jiménez y Lele Laina acompañados por la guitarra de Luis Cruz hicieron las delicias de todos nosotros con la magia de sus canciones interpretadas con gran sentimiento y buen hacer.
Desde el comienzo con “Cantante urbano”
de su disco “Marea negra” de allá por los primeros años ochenta o “Vallecas
1996”
de
su primer disco de finales de los setenta pasando por “Autorretrato”,
“Después del concierto”, canción que Lujuria versionearon e incluyeron
en su disco de versiones “Llama Eterna”, o “El blues del Dandy” hasta
llegar a temas tan clásicos y placenteros de escuchar como “Rocinante”,
“Días de escuela” o “Mis amigos dónde estarán” fue como estar en
la máquina de las emociones y recuerdos rodeados de colegas.
Por cierto, si antes fue Mariano Gil de Tako quién sufrió las consecuencias del calor ahora le tocó el turno a José Luis Jiménez, no encontrándose bien debido de nuevo al calor e invitando a Lele a cantar “Dias de escuela” y “Mis amigos dónde estarán”, diciéndonos a todos que no se encontaba con fuerzas para cantar reduciendo también un pelín su actuación, siendo “Todos a bordo” la última que cantó.
Por cierto, José Luis Jiménez nos recordó al recientemente fallecido Rober de Porretas, todo un detalle. Mientras en otro escenario veíamos a Roberto de Tierra Santa probando sonido y discutiendo con uno de los técnicos sobre algún problemilla técnico que tendrían.
Otra gran actuación del día, un placer presenciar el concierto de Topo.

Cuando el sol comenzaba a perder su fuerza y con
el recinto lleno hasta la bandera, aparecieron los riojanos Tierra Santa,
respaldados por un gran telón con llamas y el logo de la banda, directos a
dejarnos un buen concierto abriendo con “Indomable” seguida de
“Sangre de reyes”, dos cañonazos que hicieron al público alzar sus brazos
y acompañar con sus cánticos a la banda, la cual, muy motivada con Roberto
Gonzalo que no paró de animar con sus gestos a las masas, un Arturo Morras muy
sonriente
llevando
su labor guitarrera de una forma magistral como David Carrica, que estuvo
soberbio todo el concierto tras los parches o el teclista, Juanan San Martín,
dándole al sonido del grupo un retoque de mejora. Ángel San Juan, estuvo como
siempre, serio y profesional, cantando los temas con mucho arrojo.
Hubo temas ya habituales en su última gira como “La leyenda del holandés errante”, el primer single de su último trabajo “Caminos de fuego” del que también cayeron “Reina de Egipto” y “Libre”, con ésta última pareció bajar un poco la intensidad, pero ese bajón sólo me pareció verlo ahí y por decir algo, ya que con temas como “Pegaso”, “Otelo” o “Alas de fuego”, una de mis favoritas del concierto, la euforia volvió a apoderarse del público. Aún tengo en mi retina la imagen de un chaval, en primera fila junto al vallado, que no llegaría a los catorce años cantando los temas de Tierra Santa con el puño en alto y sin cesar de botar, digno de ver. Otro punto a favor para la organización, al dejar entrar al festival menores de edad.
Tierra Santa quiso dedicar al Leyendas del Rock su tema “Tierras de leyendas” recibiendo una sonora ovación por parte del público.
Ya, para acabar, pudimos disfrutar de dos temas muy queridos y deseados, uno de ellos fue su épico “Legendario” y la bella canción basada en Espronceda, “La canción del pirata”, con todo el recinto pidiendo más, un gran broche final.

Cayó la noche y un año más los hermanos De Castro junto al batería Rafa Díez y el bajista Gorka Alegre dieron una lección de buen Heavy Rock. No me canso de verlos año tras año y espero verlos muchos años más, sí, tengo ganas de verlos con la formación original, pero con el line-up actual no está nada mal.
Una hora y diez minutos de actuación para un grupo como Barón Rojo se nos puede hacer corto para lo que nos tienen acostumbrados, pero hay que cuadrar dieciséis bandas en un día por lo que no queda más narices. Ten por seguro que lo aprovecharon bien.
La instrumental “El Barón vuela sobre Inglaterra” dio paso a “El malo”, el primer tema del concierto, “Vampiros y banqueros” o una de las dos sorpresas del concierto, “Chica de la ciudad” de su primer disco. Cómo les gusta a los De Castro sorprendernos con el setlist...
Allí,
en el colegio Río Segura de Beniel, seguíamos coreando temas del calibre de
“Caso perdido”, “Larga vida al Rock & Roll” o “Cueste lo que
cueste” con un Carlos De Castro en muy buena forma vocal y física.
La segunda sorpresa que nos dieron fue “El enemigo a batir” de 1992, incluido en su disco “Desafío”, dirigida, como dijo Armando De Castro, a todos esos tipos que no merecen la pena.
“Hermano del Rock & Roll”, que fue muy coreada, la heavy “Satánico plan”, la entrañable “Concierto para ellos” o qué decir de “Cuerdas de acero”... Es curioso lo que es capaz de hacer el Rock, con “Cuerdas de acero”, acabé abrazado con dos tipos que estaban al lado nuestro viendo el concierto, ¡¡cantando puños en alto hasta quedarnos sin voz!!, ésto sólo lo puede hacer la pasión por el Heavy/Rock.
Para cerrar, el “Resistiré” a toda pastilla, qué grandes los barones... Concierto más corto de lo habitual en ellos, como ya dije anteriormente, por el cumplimiento de los horarios pero muy intenso y con cabida para un par de sorpresas.
También querría destacar la labor que está realizando en los directos su bajista Gorka Alegre, haciendo coros, bailando al son de los hermanos De Castro y otras veces a su bola, buen fichaje.
Resumiendo con dos adjetivos, corto pero intenso y caras de satisfacción entre el público.

Ahora, turno para los holandeses Epica, liderados por Mark Jensen y Simone Simmons que vinieron como única banda extranjera del festival.
Gran cantidad de jóvenes esperaban el momento de ver a una de las bandas más exitosas del género. La parte del público con gusto más clásico aprovecharon para ir hacia la barra y cenar, pero sin perder de vista el concierto como fue mi caso. Tras la cena, me dirijo hacía el escenario para llegar al foso de fotógrafos y tirar una buenas fotos, una misión que costó lo suyo ante la marabunta de gente, perdiéndome los dos primeros temas del concierto. Una vez sacadas las fotos, me marcho junto a mi chica más atrás viendo el concierto sentados en el suelo.
Un buen espectáculo con bastante humo (yo creo que se les fue la mano con el hielo seco en más de una ocasión) y buen sonido con esa mezcla de la voz gutural de Mark Jansen junto a la fina y delicada voz de la peliroja Simone Simons.
Repasaron
temas de su último trabajo “Desing Your Universe” como la intro inicial “Samadhi”,
“Resign To Surrender”, que me gustó bastante, la balada “Tides Of
Time”, “Unleashed” o la infernal “Martyr Of The Free World”
donde su cantante Simone Simmons se desató en varios molinillos cervicales y
cantando como a mí más me gusta, utilizando más su voz que su registro
operístico, posiblemente, uno de los mejores temas del concierto.
Tampoco faltaron otros temas como “Sensorium”, “The Phantom Agony” o “The Obsessive Devotion” de su disco “The Divine Conspiracy”, “Blank Infinity” de “Consign To Oblivion” o su clásico por derecho propio “Cry For The Moon”.
Todo un éxito de público, era de prever, sería el grupo que más camisetas vendieron en el stand de merchandising y su firma de discos otro éxito con una gran cola de fans esperando estar con sus ídolos.
Los he visto otras veces y noto la mejoría en directo de la banda, aunque para mí, nunca fue una banda que me llamó mucho la atención, como dije anteriormente, esa voz operística me aburre. Pero eso no quita para que se viera un gran concierto de los holandeses Epica.

Sexta edición del Leyendas del Rock y sexta descarga de Warcry en el festival, como bien remarcó Víctor García con un “...seis de seis...”. Warcry es una baza clave en el festival, tocan de lujo, buenas canciones con estribillos pegadizos conocidos por todos, congregan a cantidad de gente, en fín, si han estado en las seis ediciones por algo será, se lo han ganado a pulso.
Cercanos a la media noche y bajo un... “nada
hay, bajo el Sol... que no tenga solución...” cantado por el público, los
asturianos
comenzaron
su repertorio de buenas canciones con “Alma de conquistador” de su
nuevo trabajo “Alfa”. Sí, de “Alfa” tocaron no sólo ésta, creo recordar que
también tocaron “Cobarde”, “La muerte de un sueño” o “Libre
como el viento”. Yo no había escuchado este nuevo trabajo pero la gente
los acogió muy bien, como si ya llevaran un tiempo editados.
El sonido hizo de las suyas en los primeros compases del concierto, quedándose un lado del escenario sin sonido durante unos instantes, se le notaba a Víctor García un poco enfadado, pero qué bien canta este tío mientras mueve la cabeza sin separar el micro de su rostro, estuvo sensacional todo el concierto. En general, toda la banda estuvo a la altura, tanto el bajista Roberto García como Rafael Yugueros en la batería o el teclista Santi Novoa. Pero el que para mí esta noche se salió fue su guitarrista Pablo García, ¡¡¡¡qué dominio de las seis cuerdas!!!!
Hay temas que yo creo que son indiscutibles en el repertorio como “Nuevo mundo”, “Contra el viento”, “Tu mismo”, “Devorando el corazón”, “La vieja guardia”, todas ellas llenas de fuerza y mucho sentimiento o buenas baladas como “La vida en un beso” y “El amor de una madre”, canciones que dan una garantía de éxito en cualquier repertorio que se tercie. Con “Hoy gano yo” dieron por finalizado su sexta descarga en el festival.

Ya de madrugada, con la intro de Ennio Morricone sonando y mucho humo, Obús se preparaban para salir al escenario tras un gran telón con una calavera en llamas en la parte delantera del mismo. Desde el foso de fotógrafos, podía observar al bajista Fernando Montesinos y Fortu subidos en dos plataformas, una en cada lado de la batería de Carles Mirat.
Cae el dicho telar y un juego de pirotecnia escupiéndonos chispas se pone en acción mientras “Corre mamón” de su último disco “Cállate”, se convierte en el primer tema en sonar, con un Paco Laguna con su guitarra dejándose ver entre la gran humareda de hielo seco y seguido, Fernando Montesinos y un Fortu más delgado que de costumbre (se nota que quiere estar en forma para el XXX aniversario de Obús), se apoderan del escenario.
Hacía tiempo que no tocaban “Cualquier noche sale el Sol”, de su revulsivo disco “Desde el fondo del abismo”, pues este tema hoy en Beniel lo tocaron también.
Y no sé, prácticamente, a partir de aquí, fueron cayendo todo clásicos con una banda muy bien engrasada y compenetrada con los nuevos músicos Fernando Montesinos, que no paró de moverse de un lado a otros con su bajo y Carles Mirat, cómo le pega a la batería, los dos estuvieron sensacionales.
Y empiezan a caer los clásicos, siendo el
primero en caer “La raya” con un Fortu arrodillado que no dejaba de
lanzarnos perdigones
mocosos,
Fortu, tío... contrólate un poco con este temilla, que a los que estamos en el
foso sacando fotos nos tienes acojonados, jeje.
“Autopista”, con Fortu invitándonos a cantar el estribillo, una pasada ver a todo el público gritando eso de... “me domina la autopistaaaa...”.
Luego sonó “El que más”, de las más queridas y una de las más ovacionadas junto a la espídica “Pesadilla nuclear” donde Fortu se puso a prueba demostrando que está muy bien de voz y de manejo del pié de micro, subiéndolo alto y haciéndolo girar entre sus dedos.
Incendiaria también resultó “Te visitará la Muerte” con Fortu desafiando al Papa señalándole con su dedo acusador.
Paco Laguna letal con su guitarra, muy eficaz tocando estos grandes clásicos. Bueno, “Que te jodan”, digamos que no es un clásico de los ochenta pero sí que lo es de su época más nueva, un tema el cual a Obús le gusta compartir bastante con el público.
Uff, qué dos temas vendrían ahora, “Dinero, dinero”, de los primeros temas que escuché de los Obús hace ya muchos años, igual que “Juego sucio”, qué buen rato pasé con estos temas.
Hubo un momento, en el que fui a la barra, creo que ese momento tocaron “Sólo lo hago en mi moto”, no te puedo asegurar. Cuando volví era el turno de “Vamos muy bien”, donde tuve el honor de ser invitado por Fortu a un trago de whisky lanzándome la botella de JB desde el escenario. También llegó a manos de Fortu una bota de vino que compartió con el resto de músicos, el que más difícil lo tuvo fue Carles Mirat que con la ayuda de Fortu bebió de bota sin dejar de tocar la batería, eso sí, la batería acabó empapada de vino.
Parecía que se marchaban pero no, no podía faltar “Va a estallar el Obús” con un buen sólo de batería de Carles Mirat, finalizando el concierto con una especie de batucada final con un Fortu en patines que echaban chispas o echando sus calcetines al público, bueno, ahora recordando más cosas que el Fortu hizo esta noche, me viene a la cabeza cuando se subió a los andamios del escenario desafiando a la gravedad o cuando mostró los calzones agarrándose el paquete atemorizando a un par de mozas que se encontraban a un lado del escenario.
Un gran show el de Obús demostrando que con treinta años de carrera siguen muy espectaculares y en muy buena forma. De lo mejor del festival.

Otros que estaban de aniversario eran los segovianos Lujuria, ¡¡¡veinte años ya!!! Sería la primera vez en el festival que tocaban de noche, podría ser como premio al favor que hizo la banda el año pasado al festival cuando la tromba de agua, aparte de ser Óscar Sancho una de las personas que más admira el Leyendas del Rock, así que merecido lo tenían.
Ya bajó un poco la afluencia de público, eran ya muchas horas y la gente estaba bastante cansada por lo que Lujuria sería perfecto para cerrar el festival y animar a los que nos quedamos a ver el concierto, que tampoco fuimos pocos.
A eso de las 02:30 saltaban al escenario Lujuria con un Óscar Sancho espectacular, vestido con una especie de casaca azul y sombrero militar a la vez ondeaba una preciosa bandera del Escuadrón 69 al grito de ¡¡¡Larga vida al Heavy Metaaaal!!!
Así
arrancó el concierto, con “Escuadrón 69”, siguiendo con “Estrella
del porno” y “Jekyll and Mrs. Hyde” de su primera etapa. De su
disco “Licantrofilia” sólo cayó “Cae la máscara” por cuestión de
tiempo.
Óscar Sancho no paraba de decir comentarios sobre el Papa y su inminente visita, los políticos, la prima de riesgo o la realeza española dedicando al rey “La favorita del rey”.
Del último disco de versiones “Llama Eterna” cayeron dos, una magistral versión de Bruque “El Heavy no es violencia” y “Destrucción” de los argentinos V8. También tocaron “La gorda”, un muy vacilón tema de Tyc, una antigua banda del Chepas, el cuál también cantó.
También interpretaron la no muy asidua en el setlist de la banda “Carne de cañón” junto a dos grandes himnos lujuriosos que son “Joda a quien joda” y “Corazón de Heavy Metal” a la que empalmaron un “Long Live Rock & Roll” de Rainbow en homenaje a Ronnie James Dio (segunda vez del día que escuchábamos “Long Live Rock & Roll”, anteriormente también la tocaron Fuck-Off).
En un momento dado, Óscar Sancho se encaramó a los andamios e incluso llegó a tirarse al público costándole luego un ojo de la cara volver a llegar a subirse al escenario. Luego dio unos cuantos agradecimientos para la organización del Leyendas del Rock, a Beniel, al público, etc...
Mientras sonaba el “Just A Gigolo” la banda se despedía cumpliendo un buen papel en los setenta minutos que dispusieron.
Y aquí acaba otra edición del festival Leyendas del Rock, la primera que se celebra en la localidad de Beniel, con una muy buena asistencia de público desde el primer grupo en tocar, la gente salió feliz de allí.
Una nota muy alta para Marcos Rubio, Isaac Vivero y Sufriendo y Gozando por todo lo que han luchado por mantener vivo el festival enfrentándose a todo tipo de adversidades, la muy buena organización, no faltó comida ni bebida, buenos precios, pusieron alternativas para combatir el calor, cumplieron con los horarios, además las bandas respondieron dando buenos conciertos, en fin, ¡¡¡que tenemos el Leyendas del Rock más vivo que nunca!!!
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Rubén P.G.

Gira británica:
Domingo 24 de julio, Motorpoint Arena (Sheffield)
Miércoles 27 de julio, Capital FM Arena (Nottingham)
Lunes 1 de agosto, Cardiff International Arena (Cardiff)
Viernes 5 de agosto, O2 (Londres)
Sábado 6 de agosto, O2 (Londres)
Cuando
en 1999 Adrian Smith y Bruce Dickinson regresaron a Iron Maiden, pocos
podían imaginar que 12 años después la banda seguiría en activo, habría
editado 4 notables discos en los que ahondan en su amor por el rock
progresivo de los 70 y disfrutaría de una popularidad sin precedentes. A día
de hoy la banda es una leyenda viva, considerada digna de respeto por gente
muy alejada del mundo del Rock duro. A diferencia de otros grupos clásicos,
han conseguido renovar su legión de seguidores con niños y jóvenes rockeros
manteniendo a gran parte de sus antiguos fans (resultaba especialmente
gratificante ver a muchas familias enteras asistir juntas a los conciertos)
a fuerza de tenacidad, tozudez y apostar por su presente. Prueba de ello es
que la presentación de “The Final Frontier” ha terminado con la gira
británica más exitosa de su larga carrera (excluyendo festivales). Más de
125.000 personas disfrutaron de la banda en los 12 conciertos (en todos se
colgó el cartel de “entradas agotadas”). Aproveché tan larga gira para ver 5
de esas fechas (Sheffield, Nottingham, Cardiff y los dos últimos conciertos
en el O2 de Londres) y aquí tenéis un resumen de lo vivido.
En
Sheffield (24 de julio, 11.650 espectadores), Nottingham (27 de julio, 8.500
espectadores) y Cardiff (1 de agosto, 7.000 espectadores) tuvimos a los
australianos AIRBOURNE como teloneros
(con unas inmejorables condiciones de sonido, al igual que el resto de
teloneros; ojalá otra banda australiana tratara así de bien a sus bandas
invitadas). ¿La nueva esperanza del rock duro o una copia de AC-DC?
Posiblemente ni lo uno ni lo otro. A mí me parecieron una entretenida banda
de Rock, aunque lo lineal de su propuesta terminase cansándome al tercer
día. Aunque las comparaciones con AC/DC o Rose Tattoo sean inevitables, el
grupo de los hermanos O'Keeffe tiene un muy buen directo y temas como “No
Way But The Hard Way”, “Too Much, Too Young, Too Fast” y
“Runnin’ Wild” hicieron más llevadera la espera.
En
el primer concierto en el O2 londinense (5 de agosto, 15.700 espectadores y
posiblemente el mejor recinto cerrado para conciertos en el que haya estado)
DRAGONFORCE fueron los encargados de
calentar el ambiente antes de Iron Maiden. Aunque su aceleradísimo Power
Metal no sea apto para todos los gustos, consiguieron impresionar a más de
un asistente y presentaron tema nuevo (“Cry Thunder”) y nuevo
cantante, Marc Hudson, que superó con nota la tarea de reemplazar a ZP
Theart. TRIVIUM fueron los teloneros en
la segunda fecha en el O2 (6 de agosto, 15.700 espectadores) y pude
comprobar lo que han mejorado en directo desde la anterior vez que pude
verlos (también en Londres como teloneros de Iron Maiden, en los dos
conciertos finales de la gira de “A Matter Of Life And Death” en diciembre
de 2006).
En
cuanto a Iron Maiden, todos los días comenzaron sus conciertos con
puntualidad británica a las 20:45. “Doctor, Doctor” de UFO animó al personal
antes de pasar a la introducción propiamente dicha, la misma que abre “The
Final Frontier”, acompañada por un vídeo de ciencia ficción proyectado por
las pantallas situadas en los laterales del escenario y un juego de luces
espectacular. Tras ello, explosión de sonido y salida de la banda con
“The Final Frontier”, con ese aroma a los UFO de los 70. La segunda en
sonar fue “El Dorado”, crítica a la banca recibida como si de un
clásico de hace 25 años se tratara, y en la que Bruce Dickinson, ocultando
su cabello cada vez más gris con un gorro de lana, aprovechó para hacernos
gritar por primera vez (“Scream for me Sheffield / Nottingham / Cardiff /
London!”) mientras recorría las pasarelas superiores del escenario.
Desde
el principio pudimos comprobar que la banda sigue mostrando su habitual
entrega y profesionalidad, con Steve Harris, y Bruce Dickinson – bastante
bien de voz con un repertorio muy exigente – recorriendo el escenario de un
lado a otro de manera constante, Janick Gers jugando con su guitarra en su
lateral, Adrian Smith y Dave Murray más estáticos en el suyo y Nicko McBrain
marcando el ritmo sin descanso. Lo habitual, pero no por ello menos
bienvenido. Sigue alegrando ver a la banda en un estado de forma excelente,
aunque quizá empezasen a acusar el cansancio de una gira bastante larga
(Bruce Dickinson cambió alguna melodía vocal en el bis en Sheffield y la
segunda noche en Londres y Steve Harris lució en varias fechas una rodillera
debajo de sus bermudas y dosificó sus carreras por el escenario).
A partir de ahí fueron alternando temas antiguos (“2 Minutes To Midnight”, un auténtico cañonazo, o “The Trooper”, con Dickinson ondeando la Union Flag) con material del nuevo disco (magníficas “The Talisman” – todo un tour de force vocal para Dickinson – y la emotiva “Coming Home”, presentada como su vuelta a Albion’s land) y temas editados tras la reunión de 1999 que fueron recibidos como si de clásicos de los ‘80 se tratara (“Dance Of Death” en particular).
La presentación de “Blood Brothers” fue
aprovechada por Dickinson para realizar un alegato a favor de la amistad
entre diferentes religiones y razas, mencionando que habían comprobado que
la música de la banda unificaba a gente de diferentes creencias y bromeando
con la idea de rellenar la casilla de religión en los papeles del censo
británico como “Jedi”. Tras la épica y oscura visión apocalíptica de
“When The Wild Wind Blows” – que dio pie al lucimiento de los tres
guitarristas, aunque quizá ralentizase el ritmo del concierto al sonar
después de “Blood Brothers” – llegó el sprint final con “The Evil That
Men Do” (con aparición del nuevo Eddie andante, que aprovechó para tocar
la guitarra y juguetear con Dave Murray y Janick Gers), “Fear Of The Dark”
(con la habitual participación de un público rendido a los pies de la banda)
e “Iron Maiden”, en la que surgió un Eddie gigantesco francamente
impresionante tras la batería.
Como
bis, tres temas míticos para cerrar una actuación redonda, “The Number Of
The Beast” (con Satanás gigante), “Hallowed Be Thy Name” y
“Running Free”, aprovechado por Bruce Dickinson para presentar a los
miembros de la banda y jugar con el público. Y, cada día, tras casi dos
horas de actuación, los acordes de “Always Look At The Bright Side Of Life”
de la película “La vida de Brian” nos anunciaban que el concierto había
terminado y que era hora de ir al hotel o enfilar el camino a casa.
Pese a que todos tengamos algún tema que queremos escuchar en directo (eché en falta “Run To The Hills” y me hubiera gustado que tocasen algo de “A Matter Of Life And Death”), la selección de canciones fue bastante acertada, cubriendo gran parte de la discografía de la banda. Su apuesta por el material reciente resulta encomiable y demuestra que Iron Maiden creen en lo que hacen (y su creciente popularidad parece demostrar que aciertan).
Como
es habitual en la banda, no hubo ningún cambio de repertorio entre los
diferentes conciertos. Aunque se agradecería alguna variación en el setlist,
de este modo todo el mundo disfruta del mismo show (no siempre es posible
ver 5 conciertos en la misma gira). Aun así los conciertos resultaron
distintos, tanto por la respuesta del público (en las gradas en Sheffield y
Nottingham la gente permaneció sentada durante gran parte del concierto,
mientras que en el O2 de Londres la gran mayoría ya estaba de pie con el
“Doctor, Doctor” de UFO y el Cardiff International Arena era una olla a
presión desde la actuación de Airbourne), como por la interpretación de la
banda (me quedo con la primera fecha en Londres y la de Nottingham,
particularmente brillantes) o las parrafadas de Dickinson que, pese a tener
una línea argumental similar, eran adaptadas cada noche teniendo en cuenta
las particularidades de cada ciudad.
En resumen, gran colofón a una exitosa gira y punto y seguido en la carrera de la banda, ya que Bruce Dickinson se encargó de desmentir desde el escenario que “The Final Frontier” fuese el último disco de la banda. También anunció que nos volveríamos a ver en la próxima gira, por lo que esperemos que no se demoren en demasía y pronto podamos volver a disfrutar con la música de Iron Maiden.
Texto: Dani “GhostofCain”
Fotos: Eduard Tuset
JUDAS PRIEST + MOTÖRHEAD + SAXON
Viernes 29 de julio de 2011, Coliseum (A Coruña)
Por fin
llegaba la fecha y el viernes después de comer cogíamos autopista rumbo a
Coruña. British Steel, Screaming for Vengeance y Defenders of the Faith
sonaban en el coche para ir calentando motores. Algo antes de las 5
llegábamos al Coliseum, con tiempo
de
apretarnos dos huevos con 3 filetes de cinta de lomo y patatas, en un centro
comercial cercano y por menos de 6 euros. Una comida al más puro estilo
gallego, plato a desbordar y de calidad. Dado que el presupuesto de los
reporteros desplazados es superior al de los que están en tierra patria (por
eso de las primas por desplazamiento), pasé del bocata de rigor (véase
reseñas por Fernando “Starbreaker”) que es la opción barata. A las 6 abrían
las puertas y este juntaletras ocasional, ya nervioso perdido, se metió para
el recinto a ver camisetas, pillar un mini y apañar un sitio decente en la
grada desde el que ver el concierto. Para pasar el tiempo me puse a charlar
con la gente que estaba alrededor comentando jugadas de conciertos y del
mundo del rock en general. Algunos tocaban en grupos y comentaban lo que
muchos ya conocemos, lo mal que está el panorama. Tengo que decir que en
ésta mis compañeros de grada resultaron ser gente muy guapa (enxebre que
dicen por allí) que hicieron que el tiempo de espera pasara rápido tanto al
inicio como entre grupo y grupo. Si alguno lee este intento de reseña, un
saludo. Y aún cuando el Coliseum todavía no presentaba ni media entrada, a
las 19’15 empezaron a sonar Saxon.

Qué decir
de este grupo, grandes donde los haya, y en directo siempre me han sorprendido
para bien. Esta vez no iba a ser menos a pesar de no disponer de tiempo para
un concierto entero suyo. Una simple tela con su nombre y una espada rodeada
por una
serpiente
(que me recordaba en cierta manera a Whitesnake) era todo lo que llevaban por
telón. Comenzaban con “Hammer of the Gods”, del último disco, para
inmediatamente saltar al pasado con “Heavy Metal Thunder” y “Never
Surrender”, temas que tienen la friolera de 20 años pero que siguen
sonando de lujo. “Chasing the Bullet”, del último, nos devolvió al
siglo XXI momentáneamente para seguir con “Motorcycle Man”. Se les
notaba con ganas, Biff Byford comunicativo y con ganas de motivar al público
(grandes cohones, grandes tetas), Paul Quinn y Doug Scarratt más tranquilos
pero eficientes y mostrando calidad y las tablas que llevan encima, Nibbs
Carter un terremoto, posturas, molinos con el pelo, todo heavy el tío, y Nigel
Glockler una máquina que golpea segura. En un instante se habían llevado de
calle al público, que si bien les recibió algo frío por eso de que la gente
estaba
entrando,
para cuando sonó este tema ya estábamos calentitos. Continuaron con “Back
in ‘79” del último, para seguir con “Demon Sweeney Todd” que
precedió un solo de batería de Nigel. El tema “Call to Arms” del último
nos dio cierto respiro, un tema para el que Paul Quinn sacó una guitarra de
doble mástil, y en el que tanto él como Doug Scarratt hicieron un gran trabajo
a las cuerdas. El tema es una pasada, con partes más acústicas y lentas
intercaladas con otras más pesadas, y que quedó muy bien en directo. Y
desgraciadamente ya nos adentramos en el sprint final que no dio descanso a
mis cuerdas vocales: “Strong Arm of the Law”, “Crusader” con el
público totalmente entregado, “Denim & Leather”, “Princess of the
Night”, imposible seguir cantando a este ritmo toda la noche, y “Wheels
of Steel”. Sin palabras. Una hora de metal del bueno, con una grandísima
banda que está en un momento envidiable. Si alguien duda de ir a ver a Saxon,
que tenga en cuenta que son de lo mejor que hay en la actualidad en directo y
que no defraudan.
Mientras cambiaban el material de Saxon por el de Motorhead, el personal iba entrando y ya se iba llenando el recinto. Entre tanto yo andaba cambiando vaso vacío por lleno y de charla con la gente de alrededor y con unos amigos con los que había quedado ya dentro.

Y en
estas pasó el tiempo y sonaron los primeros acordes de “Iron Fist”.
Estaba claro a lo que iban Motorhead, directos al cuello y sin dar tregua. Las
huestes del Lemmy es lo que tienen. Y por eso me gustan. La seguía “Stay
Clean”, nada mal, y luego “Get
Back
in Line” del último. Lemmy a la derecha/centro (según se mira) del
escenario, Phil Campbell a nuestra izquierda y Mikkey Dee, una bestia, con su
batería atrás. Y la que arman estos tres solos es pequeña. “Metropolis”
es un tema que me flipa pero que creo que nunca había escuchado en directo,
así que el escuchar el inicio ya me dejó con la piel de gallina. Tras ella el
Lemmy nos hizo gritar a todos, por aquí por allá, y siguieron con “Over the
Top”, que sonó atronadora, y “One Night Stand” a la que siguió un
solo de guitarra de Phil Campbell. El concierto siguió con “The Chase is
Better than the Catch”, “I know How to Die”, “The Thousand Names
of God” e “In the Name of Tragedy”, seguida de un solo de
batería de esa máquina que se llama Mikkey Dee. La última parte del
concierto, impresionante con el Rock’n’Roll directo de “Going to Brazil”,
la clasiquísima “Killed By Death”, la imprescidible
“Ace
of Spades” y “Overkill” para rematarnos. Y tras dejarnos para el
arrastre con todo el cuerpo molido, la apisonadora Motorhead dejó el escenario
tras una hora y un cuarto aproximadamente. A pesar de disfrutarlo no fue el
mejor concierto que he visto de Motorhead, y en gran medida por la voz (o la
falta de voz) del Lemmy, que se escuchaba bastante poco (o casi nada) y a
veces era complicado seguir las letras. No sé si era porque estaba mal de voz
o porque el micro no estaba entonado, y si sería esa la razón por la que de
vez en cuando Lemmy abandonaba el micro del centro y se iba al de la derecha,
y luego volvía al centro. El caso es que no fue la noche de Lemmy a la voz.
Tras Motorhead, era tiempo de tomarse otra cerveza y sentarse un rato a descansar y departir con la gente de alrededor sobre lo visto, lo que nos quedaba, y sobre otros conciertos a los que se ha asistido, además de tirarse unas fotos con el personal.

El
concierto de Judas Priest venía precedido de una triple polémica. Por un lado
parecía que sería la despedida del grupo, pero al poco de anunciar la gira del
Epitaph se sacaron de la manga que estaban escribiendo material nuevo. Lo que
explicaron es que Judas no desaparecía sino que dejarían de hacer giras para
pasar a sacar discos y tocar conciertos puntuales. Eso es lo que se llama una
retirada a lo torero. La segunda polémica la provocó la inesperada salida del
guitarrista KK Downing a pocas semanas de
comenzar
la gira, sin explicación alguna, y que iba acompañada por la rápida
incorporación de Richard Faulkner, un guitarrista para mi desconocido. Y la
tercera polémica viene ya de lejos y es el estado de voz de Halford. Aún así,
el menda tenía ya la entrada y, como me cansé de decir a unos y a otros, era
un concierto con un cartel de lujo que merecía la pena ya sólo por las dos
bandas que acompañaban a Judas (luego nos quejamos de que ya no hay Mosntruos
del Rock y tal, pero este cartel tiene poco que envidiar a aquel histórico de
1988). Además de que Halford no lo es todo en Judas, tienen un repertorio, una
calidad instrumental y tablas suficientes como para suplir deficiencias.
Pasadas las 10’30 de la noche sonaba el War Pigs de fondo y un telón con
“Epitaph” escrito e iluminado desde atrás cubría el escenario para rápidamente
caer a tiempo que comenzaba “Rapid Fire”. Un tema potente para abrir el
concierto, y más seguido de “Metal Gods”. Fuegos artificiales,
llamaradas, humo, el escenario tenía un juego de luces espectacular y sería
así durante todo el concierto; todo lo que se puede esperar de una gran banda
de Heavy Metal como lo son Judas Priest. Esto prometía y yo ya estaba como una
moto. El setlist iba a ser el mismo que en el resto de las fechas de la
gira,
y así cayeron después “Heading Out to the Highway” y “Judas Rising”,
quizás la primera prueba de fuego de Halford. Una lástima que la noche pasara
a ser un examen de uno de los vocalistas, en otros tiempos, más valorados y
más queridos del Heavy Metal, pero era inevitable estar a la expectativa por
el runrún que se lleva oyendo desde hace años en los mentideros rockeros sobre
el estado de voz de Halford, bastante irregular en las últimas giras. En mi
modesta opinión con este tema pasó la primera evaluación. Y en esas llegó la
parte más clásica del concierto con “Starbreaker”, todo un lujo
escuchar este tema en directo y que, por lo que tengo entendido, no lo han
tocado en concierto desde hace más de 20 años, “Victim of Changes”, con
un Halford que me sorprendió positivamente y que dio todo lo que tenía dentro
para acabarlo muy bien, “Never Satisfied” del primerísimo Rocka Rolla y
del que tampoco tengo constancia que lo hayan tocado en directo desde los 70,
y “Diamonds and Rust”, la famosa versión de Joan Baez. Segundo parcial
aprobado para Halford. Al grupo se le veía bien, el sonido muy bueno, Ian Hill
tan “movido” como siempre a la derecha según se mira del escenario, Scott
Travis aporreando la batería atrás, Tipton a su rollo al lado de Hill y dando
muestras de
su
calidad y el novel Faulkner quizás el que más se movía a la izquierda del
escenario. Con muchas ganas para ganarse al público, aunque el feeling KK
Downing-Tipton se echó de menos, y los movimientos clásicos de las guitarras
de Judas los hacían esta vez Tipton e Ian Hill. Halford, con muchas ganas,
cambiaba su repertorio de chaquetas casi al mismo ritmo que el telón cambiaba
de imagen, que se iba alternando con las portadas de los distintos discos
según el tema. “Dawn of Creation” y “Prophecy”, tema para el que
Halford sacó un guardapolvos plateado y un cayado coronado con el símbolo de
Judas tipo tridente, serían la única referencia al último disco sacado.
Continuaron con “Night Crawler”, con un riff de guitarras muy Judas, y
“Turbo Lover”, temas para los que bajaron ya el símbolo de Judas a
ambos lados del escenario y que se iluminarían en determinados momentos de lo
que quedaba de concierto. Con “Beyond the Realms of Death” nos
trasladarían a hace 23 años, y seguidamente sonaría un tema que me hace
particular ilusión, por ser uno de mis favoritos y por recordarme a los
colegas con los que llevo compartiendo amistad cibernética desde hace la
friolera de 10 años: ¡Felicidades “The Sentinel”! Pelos como escarpias,
señores. El Ram It Down tuvo sus detractores, pero si en
algo
estamos de acuerdo muchos es que “Blood Red Skies” es un temazo.
Y para seguir,
anunciado por Halford, “The Green Manalishi (with the Two Pronged Crown)”,
versión de Fleetwood Mac.
Con
“Breaking the Law” Halford se dirigió al público para pedirnos que la
cantáramos, y la cosa fue bien con un público decididamente entregado a los
Metal Gods, y además serviría para que Halford cogiera carrerilla para su
examen final, “Painkiller”. Temazo con una exigencia vocal máxima, y
con el que Halford demostró que lo sabe dar todo y que, sin ser la potencia de
voz de hace ya muchos años, cumplió con nota. Descanso de pocos minutos tras
el fin del concierto, pero todavía había más, “The Hellion/Electric Eye”
suena como primer bis mientras un ojo nos observa desde la pantalla que hace
las veces de telón. Se meten de nuevo tras el escenario pero el sonido de una
moto nos anuncia el segundo bis, “Hell Bent For Leather”. Halford
aparece subido en una Harley y el Coliseum atruena. A esas alturas mis cuerdas
vocales
ya ni sienten ni padecen y me desgañito con el estribillo. “You’ve Got
Another Thing Comin’” suena y la tradicional “Living After Midnight”
nos anuncia el fin del concierto. Dos horas y 20 largas según las horas de mi
cutre-cámara de fotos, probablemente 2h30’, de concierto. Nada mal para un
grupo que se está retirando y por el que muchos no daban/mos un duro. Un
concierto muy bueno de despedida, con sus polémicas incluidas, pero que son
ajenas a lo que dieron de sí sobre el escenario estos viejos rockeros. Segunda
despedida en este Coliseum de A Coruña, el año pasado Barón Rojo, y este
viernes pasado Judas Priest.
Y en estas que nos volvimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Casi 6 horas de concierto, Saxon grandísimos, como siempre, Motorhead, bien salvo la voz de Lemmy, y Judas Priest gran despliegue de energía y gran concierto. La gente que me acompañó en las gradas de lo más auténtica y agradable, gracias a todos por las conversaciones, los minis compartidos y nos vemos en Coruña en el próximo concierto!
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Ramiro “Motorhead”
SONISPHERE FESTIVAL
Sábado 16 de julio de 2011, Getafe Open Air (Getafe, Madrid)
Dicen que hay una subespecie dentro del género de los Homo Rockerus con un gen diferenciador. Se le conoce como Homo Festivalensis, y esa mutación les permite asistir y, más aún, disfrutar de estas maratones de conciertos que durante dos o más días concentran en pocas horas una oferta de grupos que cubrirían varios meses de una programación más adecuada a su disfrute racional.
Hace mucho tiempo que sé que yo carezco de ese gen, con lo cual tengo plena consciencia de que estos macro-festivales no son para mi. Pero como la ilusión a veces es más poderosa que la experiencia, de vez en cuando me dejo seducir por algún festival cuyo cartel es lo suficientemente atractivo como para dejar a un lado experiencias anteriores y embarcarme en una nueva experiencia de este tipo.
La organización de este evento no tuvo a bien conceder una acreditación a The Sentinel, desconozco los motivos, y aunque esto nos generó alguna incomodidad (no sólo pagarnos la entrada o disfrutar de las facilidades que siempre se le dan a la prensa, sino desistir de incluir nuestra cámara de fotos para adornar esta crónica). Pero por otro lado, esta decisión nos liberaba de la obligación de hacer un seguimiento exhaustivo del festival, para alivio de este cuerpo cuarentón que ya acusa los esfuerzos demasiado prolongados.
La primera decisión, por lo tanto era qué NO VER. El primer día del festival se quedaba fuera del concierto, así que ya habrá (o no) otra ocasión para ver a The Darkness, Arch Enemy, Söber, Valient Thorr, Gojira y Ángelus Apátrida. Centrándome en el sábado, día fuerte del festival, tampoco estaba dispuesto a acometer la maratón completa, así que fueron desechados los dos primeros grupos (Hammerfall y Mastodon) y el último (Lacuna Coil), lo que me evitaba el calor extremo de las primeras horas y el agotamiento final.

Así las cosas, cuando accedí al recinto APOCALYPTICA estaban a punto de comenzar su actuación. Tenía bastante curiosidad por ver en directo su propuesta, y la verdad es que el grupo se lo trabaja de verdad, con mucha energía y vitalidad. La originalidad de escuchar Heavy Metal tocado con chelos es impactante, sobre todo por la caña que son capaces de desplegar sobre el escenario. Luego cada cual saca más o menos partido de esta propuesta, y la verdad es que yo saco bastante poco. El grupo incluye un batería y un cantante para las nuevas canciones, pero personalmente no me enganchó demasiado, una vez pasado el impacto de la originalidad intrínseca a este grupo. Me gustaron las versiones de Metallica (“Seek And Destroy”, “Master Of Puppets” y “Nothing Else Matters”) por aquello de que todo el mundo las conocía y las coreaba, pero poco más.
Tras este primer concierto (para mi) me di una vuelta por el recinto y me empecé a encontrar con amigos que estaban por allí. Alguno de ellos se extrañaba de verme en un sarao de estas dimensiones, incluso. Así que a partir de ese momento iba a compartir el resto de la noche con buenos amigos que harían todas estas horas aún más interesantes.
![]()
Poco tiempo después, y soportando aún un sol de justicia, nos dispusimos a ver el siguiente concierto: DREAM THEATER. No es la primera vez que veía en directo a los reyes del Metal Progesivo, aunque dudaba de la conveniencia de incluirlos en un cartel en el que la mayoría de público no había venido a verles a ellos. Uno de los elementos más interesantes iba a ser, además, comprobar la calidad del nuevo batería, Mike Mangini, encargado de la difícil tarea de suplir a Mike Portnoy. Mangini, que viene de poner sus baquetas al servicio de bandas tan diversas como Extreme, Steve Vai o Annihilator, cumplió sobradamente con todas las expectativas. Y es que para tocar en un grupo como Dream Theater hay que demostrar una excelencia sobresaliente, no hay duda.
El grupo demostró, como siempre, estar formado
por unos músicos excepcionales. Es todo un placer contemplar el virtuosismo
extremo de John Myung, John Petrucci y Jordan Rudess, de lo mejorcito que se
puede encontrar en su instrumento. E incluso la voz de James LaBrie estuvo
muy bien, plena de fuerza y sin el menor síntoma de desfallecimiento. Pero,
a pesar de todo, no terminaron de enganchar con el público. Con un
repertorio demasiado complicado para una audiencia que en su mayoría no
había ido a escucharles a ellos, no consiguieron conectar con la mayoría de
los asistentes, quedando como un concierto frío a pesar de los chorrocientos
grados de temperatura que estábamos aguantando a esas horas de la tarde.
Abrieron con “Under A Glass Moon” y la expectación con que fueron recibidos
se fue desinflando a medida que avanzaba el set. Técnicamente no se les
puede reprochar ningún fallo, pero no era su sitio ni su lugar. Únicamente
“Caught In A Web”, casi terminando su concierto, levantó algunas pasiones,
quizás por ser el tema más asequible de los que nos ofrecieron.
Tras el concierto de Dream Theater hice una pequeña visita a una de las barras, atestadas de gente, para conseguir una botella de agua con que evitar la deshidratación, dado el calor reinante. “¿Cómo que ya no queda agua?” Miles de personas sin posibilidad de salir al exterior (las entradas de un día no incluían pulsera para poder salir), con un calor sofocante ¿cómo es posible que se acabe el agua? Inconcebible.

Maldiciendo tan flagrante falta de precisión, me coloqué todo lo cerca que pude del escenario para ver a Iron Maiden, las estrellas de la noche. Apretujado a bastantes metros del escenario, me dispuse a ver de nuevo, después de varios años, a la Doncella de Hierro en directo.
Eran las 21:15 cuando comenzó la doble intro de su concierto. Aún totalmente de día, sonó enlatado el “Doctor, Doctor” de UFO y la intro de su último disco, tras la cual la banda irrumpió en el escenario. Y dio una lección de lo que es un concierto de Heavy Metal. El grupo está en una forma increíble, y aunque la edad hace que las carreras de Bruce Dickinson y Steve Harris (con una rodillera bajo sus bermudas) estén más controladas que antaño, la entrega, empuje y contundencia que nos ofrecieron dejaron a todo el mundo entusiasmado.
El set-list estaba estudiado para dar cabida a
sus grandes clásicos intercalado con los temas más nuevos. Esta
circunstancia fue criticada por algunos asistentes, empeñados en escuchar
sólo temas ochenteros, pero en mi opinión es una virtud del grupo no dejar
en el olvido temas de todas sus épocas. Así, “El Dorado”, “The Talisman” o
“Dance Of Death” convivían perfectamente con “2 Minutes To Midnight”,
“The
Evil That Men Do” o “Fear Of The Dark”, con mención especial para un
“Blood
Brothers” que sonó como un cañón.
Los tres guitarristas se combinan a la perfección. Janick Gers sigue siendo el más extrovertido, pero Dave Murray y Adrian Smith no le andaban a la zaga, explotando cada momento de protagonismo. Steve Harris sigue liderando firmemente su banda, y tanto Nicko McBrain como Bruce Dickinson (muy bien de voz en todo el concierto) demostraron estar a un nivel excelente.
No faltaron los numeritos habituales: Cambio de telón en cada tema, el disfraz de soldado inglés con la bandera hecha trizas de Bruce Dickinson en “The Trooper”, la salida a escena del Eddie gigante, al que incluso colgaron una guitarra hecha a medida, y la aparición trasera de una cabeza de Eddie enorme en “Iron Maiden”.
El final de fiesta con los bises fue para enmarcar: “The Number Of The Beast”, “Hallowed Be Thy Name” y “Running Free” nos dejaron con la boca abierta, y una sensación inmensa de haber presenciado a una de las mejores bandas de la historia del Heavy Metal.
Afortunadamente, media hora después del inicio del concierto ya había anochecido, lo cual nos permitió disfrutar del buen juego de luces móvil que adornó aún más su concierto, y de paso aliviarnos del calor que llevábamos soportando toda la tarde.
Tras el concierto de Iron Maiden fui a dar una vuelta por el recinto, aprovechando para estirar un poco las piernas después de las 2 horas en medio metro cuadrado en el que había visto a Maiden. Parte del público asistente abandonó el festival o, al menos, no se acercó tan delante para ver el siguiente concierto, lo que me permitió ver a Twisted Sister más cómodamente.

El show de los neoyorkinos se puede colocar exactamente en el lado opuesto del concierto de Dream Theater, algunas horas antes. Comparados con ellos, incluso con Iron Maiden, lo cierto es que Twisted Sister son un grupo de juguete, con unos músicos torpes con su instrumento (sólo el batería A.J. Pero tiene un cierto dominio del mismo) y que basan su show en el carisma de Dee Snider y de unos temas conocidos por todo el mundo. Estas son sus armas y las explotan al máximo, hasta el punto de que para muchos asistentes el suyo fue el mejor concierto de la noche. La conexión con el público, el buen rollo y la complicidad con la audiencia es máxima, y su concierto fue muy divertido. Lo que empezó siendo una pequeña gira de reunión lleva varios años alargándose, y visto lo sucedido aún les quedan algunos cartuchos más. La más joven de sus canciones tiene más de 25 años y no pretenden vivir una segunda juventud, sino trasladarnos a la primera, como si el tiempo no hubiera pasado.
Su set estuvo plagado, por tanto, de clásicos
de su época dorada: “The Kids Are Back”, “Stay Hungry”, “You Can’t Stop Rock
‘n Roll”… fueron cantados, bailados y disfrutados por todos los asistentes
con una alegría y diversión que ya quisieran muchos.
Daba igual que los guitarristas Eddie “Fingers” Ojeda y Jay Jay French no sean capaces de reproducir fielmente los ya de por sí simples solos de estos temas, o que el enorme Mark “The Animal” Mendoza (tiene que dar miedo encontrárselo tras una esquina…) toque el bajo a puñetazos (¡literalmente!), todo ello construye su propia personalidad como grupo. Me gustaron especialmente “The Price” y “Burn In Hell”, temas quizás menos aclamados pero que a mi me encantaron.
El reprise de uno de sus mejores temas como es el siempre aclamado “We’re Not Gonna Take It” como “Huevos con aceite” es el colmo del cachondeo, esperado por el público y disfrutado por la banda entre risas. El concierto se terminó con “I Wanna Rock”, rebautizado como “I Wanna Fuck” tras un vacile de Dee Snider con las primeras filas.
Los bises estuvieron compuestos de “Come Out And Play” y “S.M.F.”, dejándonos a todos con una gran sonrisa en la boca.

Tras Twisted Sister estuve tentado de abandonar, ya que el cansancio ya estaba haciendo mella en mis doloridas piernas y espalda, pero no quise perderme a Uriah Heep. Y acerté de pleno, porque su concierto fue increíble.
Ya no son unos niños, pero la energía y
vitalidad que desplegaron parecía demostrar lo contrario. En especial 3 de
sus miembros: Mick Box estuvo pletórico, simpático y enorme con la guitarra.
Bernie Shaw cantó y lideró al grupo con muy buena voz, solvencia y
elegancia, ganándose al público que quedaba en el recinto. Pero quien más me
impresionó fue el batería Russell Gilbrook, un verdadero huracán que nos
dejó a todos con la boca abierta.
Con un set deliberadamente cañero, se llevaron de calle a todos los que aún aguantábamos a aquellas horas. Comenzaron con “I’m Ready” y desde luego que estaban listos, sorprendiendo gratamente incluso a los más jóvenes, muchos de los cuales no les conocían. “Return To Fantasy”, “Stealin” (¡inmensa!), “Rainbow Demon” o “Gipsy” hacían un hueco también a temas de su último disco como “Nail On The Head” o “Into The Wild”, siempre con el denominador común del buen hacer de estos míticos músicos. El toque retro lo daba el Hammond de Phil Lanzon, pero el sonido y estilo de Uriah Heep no es antiguo en absoluto, con una caña que ya quisieran muchos grupos más jóvenes.
El concierto acabó, como no podía ser de otra forma, con un pletórico “Easy Livin’” que convirtió el final de su set en una fiesta con todo el mundo cantando y bailando, a pesar de ser ya madrugada y las horas de festival que todos llevábamos ya encima.
Los que se fueron antes de tiempo no saben lo que se perdieron, porque realmente mereció la pena quedarse para ver a Uriah Heep.
El último grupo de la noche era Lacuna Coil, pero tal y como había imaginado, no me quedaban fuerzas para ellos, así que con los Heep di por finalizada mi asistencia al Sonisphere de este año, así que me encaminé hacia el coche con una mezcla de satisfacción y agotamiento que aún me dura.
Así fue y así os lo hemos contado.
Texto: Shan Tee
Fotos: Avihai Levy (Dream Theater), Eduard Tuset (Iron Maiden), Absurda.cl (Twisted Sister), Fraze.com (Uriah Heep)
JORGE SALÁN + TAKO
Viernes 1 de julio de 2011, sala Caracol (Madrid)
Madrid me recibía el primer día de julio a primeras horas de la tarde con un calor sofocante e infernal, pero una temperatura aún más infernal sufrí al llegar al lugar donde me hospedaba. Un apartamento en el último piso de un edificio donde durante todo el día pega Mr. Lorenzo, dando como resultado un calor semejante al que se padece en un invernadero o un horno. Para colmo tenía que darme prisa si quería llegar a tiempo para ver, aunque fuera una rato, al amigo y compañero Shan Tee, que esa tarde estaba acompañando a Cráneo en el programa radiofónico “Rockcinante” de Óscar Sancho (Lujuria), y luego salir de allí pitando para llegar a tiempo al concierto de Caracol.
A ver, andar con prisas no es nada bueno, pero
en Madrid la mayoría de veces si no vas con prisas no llegas a tiempo, así que
sin descanso fui rápidamente a comprar al supermercado para comer y beber en
condiciones el fin de semana. Luego, a pesar de seguir con un intenso calor,
mi cuerpo volvía a necesitar una refrescante ducha como la dada antes de
partir rumbo a la capital del país,
pero
opté por irme sofocado y acalorado porque si no era casi imposible llegar en
el horario del programa radiofónico y a la emisora, que estaba en la otra
punta de Madrid. Así que revisando rápidamente todo lo que necesitaba para la
tarde / noche, me encaminé rumbo al Metro en dirección a la estación de
Alfonso XIII. Después de bastantes minutos en el subterráneo, vuelta a la
calle, y menos mal que el calor ya había mitigado un poco. No me fue muy
complicado dar con la emisora, gracias a las indicaciones que me había dado
antes de salir de casa Shan Tee, aunque a él se las había dado anteriormente
Óscar, jejeje.
El tiempo en el programa “Rockcinante” fue muy ameno, pero pasó volando, destacando sobre todo datos de la historia de Cráneo y los grupos anteriores y posteriores donde habían estado sus componentes, especialmente la carrera musical del fundador y guitarrista Manuel Maestre. Pensando servidor en esos momentos que alguien debería ir recopilando en una ardua labor todos los datos históricos que se dan en las entrevistas que realiza Óscar Sancho en sus programas, y con ello llegar a confeccionar un extenso libro de la historia del Rock y Heavy Metal en nuestro país. Sería de fábula conseguirlo y que quedara para la posteridad.
Después de estar un rato en la calle, en la puerta de la emisora, y tentarme para el mini-concierto de Cráneo esa misma noche en Coslada, algunos pocos nos fuimos a tomar un refrigerio a un bar cercano. Aunque a mi me dio tiempo sólo a tomarme una refrescante copa de cerveza y unas pocas patatas fritas, ya que si no no llegaba a tiempo al concierto de Caracol. Tras despedirme, rumbo al Metro, previa llamada al amigo Trasgu-Rock para quedar en la entrada de la sala a las 21.30 h.
Pensé que llegaría un poco más tarde de la hora dicha, pero fue al revés, llegué con minutos de antelación, y tras preguntar en la puerta que si había comenzado el concierto y decirme que no, y como Trasgu-Rock aún no había llegado, decidí bajar un poco la calle, torcer la esquina y entrar en un bar donde los quintos de cerveza me supieron al líquido más preciado, e incluso los cacahuetes y tapas a ansiado maná en el desierto. A la segunda ronda llegó Trasgu, y entre charla, unas pocas cervezas más, y charla… pues nos perdimos a los primeros que abrían esa noche, la banda madrileña de Metal Extremo Violent Eve. Me disculpen, pero si no llego a sentarme un rato y a tomar algo, creo que hubiera desfallecido durante el concierto. Así que espero poder tener pronto ocasión de verlos, y resarcirme de habérmelos perdido esta noche.
El concierto estaba organizado por Bomberos Unidos Sin Fronteras, y toda la recaudación iría destinada a la construcción de centros escolares en la devastada Haití. Una gran iniciativa que hizo que pagáramos con gusto los 13 € que costaba la entrada en taquilla.
Cuando entramos a la sala la imagen era un poco desoladora, con mucho hueco libre, aunque menos mal que mientras trascurrió el concierto de Tako se fueron tapando huecos, y ya con Jorge Salán aquello llegaría a estar rozando la media capacidad.

Poco tiempo tuvimos que esperar para escuchar la
voz del Pirata, DJ y presentador para la ocasión, dando paso a los maños Tako.
Un par
de minutos pasaban de las 22.20 h. cuando los que nacieron en Ejea de
los Caballeros (Zaragoza), comandados por Mariano Gil “Rones”, comenzaban a
saco y sin parar de moverse sobre las tablas con el Rock urbano de “Ruedas
de ratón”, perteneciente a su decimoquinto y último lanzamiento, “El
taller de los caprichos” (2010).
Tras gritar Mariano: “¡Aupa Bomberos Sin Fronteras!”, prosiguieron con “Ayer, hoy, por siempre”, más buen Rock urbano y directo, con la característica voz de Mariano, acompañada por los coros del teclista Nacho Jiménez y del bajista Fernando Mainer (¡muchas gracias, figura por echarme una mano!). Una gran ovación siguió a la conclusión del tema que se encuentra en el disco “Veneno” (1996).
Fernando agradecía el haber acudido para el buen
fin de la construcción de escuelas en Haití, continuando Mariano de cachondeo
hacia Fernando por haber hablado bien. “Con Dios y con el Diablo”, de
su álbum “Jaque” (2005), se animó más la sala con su ritmo festivo y cercano al Ska, dándome cuenta de que cuando metían chicha la guitarra solista del seis
cuerdas de luenga cabellera, se escuchaba un tanto baja, aunque cuando
Mariano gritó: “¡esa guitarra!”, ahí si se escuchó en condiciones. El
alma máter del grupo acabó la canción sobre la tarima de la batería.
Era momento de volver al último disco, con el tema “Bastos y espadas”, donde Fernando Mainer dejaba su lado derecho del escenario, según mirábamos, y se iba al izquierdo, a la vera del teclista, para después ir el guitarra solista al lado del bajista, en la derecha. Ya digo que no pararon de moverse y contagiar al público durante el concierto, y se notaba de sobra las tablas que llevan los maños a cuestas durante años y años.
Con ritmo guitarrero, que me recordó a AC/DC, comenzaron “La mitad de mis espejos”, un tema que luego torna a bastante melódico, especialmente por las voces melodiosas con los coros del bajista Fernando.
Dedicaban al “jodido Pirata”, con batir
de palmas en el comienzo, “Carpintero de condenas”, en esta ocasión
apoyando con su voz el teclista, y haciéndonos cantar y participar Mariano una
y otra vez en el estribillo. Uno de los momentos más memorables de la noche y
del concierto, transcurridos varios días aún sigue rondando en mi cabeza la
canción a la que han dado un correcto lavado de cara respecto a la versión
original que aparecía en el disco “Todos contra todos” (1993).
El tiempo apremiaba, así que tras unas pocas palabras más seguían con “El viejo Resina”, donde empezaron cantando a pachas el teclista y Mariano, comentando que se les caía la batería, jejeje, continuaron con el inicio relajado del tema, cantando el teclista en el micrófono del bajista. Teniendo dicho tema un deje de Punk-Rock.
Con recuerdo al Cuerpo de la Benemérita por
parte del teclista, dieron paso a otro de sus clásicos, “Poeta nocturno”,
con los cuatro de delante juntos en el centro del escenario. Notando el tema
modificado respecto a la primigenia versión que recordaba en
mi cabeza de su
primer álbum, “Tako” (1986), y que descubrí junto a “Jarabe de tocino”, si
“Neury” no me falla, en las madrugadas de los fines de semana de hace ya
bastantes años, precisamente en la “Emisión Pirata”. Realmente no me convenció
del todo la actual versión.
Mariano anunciaba la última canción y se quejaba del jodido tiempo, haciendo otra composición antigua y clásica, “El enterrador”, del “A las puertas del deseo” (1988), pidiendo antes disculpas al Pirata por no hacer “Jarabe de tocino”. El teclista animaba dando palmas para que le siguiéramos, gozando con el rockero tema, habiendo más acompañamiento de palmas hacia la mitad, y la peña volcada siguiendo con sus voces el tema.
El líder de la banda comentaba que había sido un placer haber estado con nosotros, que no cambiáramos, y que siguiéramos así de bien, acabando su muy buen concierto, sin el guitarra solista, ¿?, y haciendo como colofón la festiva “Oh, oh, oh (Despedida)”. Pidiendo El Pirata, cuando pasaban cuatro minutos de las 23 h. un aplauso cerrado para Tako y para los organizadores.
Por fin pude ver por primera vez a Tako en directo y aunque el concierto fue corto, me pareció un muy buen grupo con bastantes tablas. Metiendo, tras el transcurrir de los temas, a la gente de lleno en el concierto, sin importarle si había poco público. Eso sí, prefiero cuando suenan rockeros antes que cuando se decantan por ritmos más festivos o de Punk-Rock.
![]()
En el tiempo de respiro entre grupo y grupo aprovechamos para salir a la calle y que el amigo Trasgu pudiera fumar. De nuevo dentro, a eso de las 23.20 h., no se demoró mucho El Pirata en salir a escena y soltar unas palabras sobre la buena labor de Bomberos Sin Fronteras y después dar paso a Jorge Salán.
Primero salía a las tablas Edu Brenes (Skunk
D.F., Violent
Eve), seguido por el bajista / coros Fernando Mainer (otro que repetía), Jorge Salán
(guitarra y voz), y por último el teclista / guitarrista / coros Javi Díez (en la
actualidad con Biosfear).
Un gran detallazo comenzar el concierto con “Over The Hills And Far Away” en honor a Gary Moore, el gran irlandés que hace meses nos dejaba. Y sin parar unieron la versión del guitarrista irlandés a “Sea Of Clouds”, animando en su inicio Javi tras sus teclas.
Durante la melódica “Fuerza y aire” pensé en lo que ha crecido Jorge Salán como músico, recordando en el pasado cuando se comentó por estos lares su segunda maqueta y servidor lo vió unas cuantas veces en directo a comienzos del presente siglo XXI en Madrid, viendo a un joven guitarrista que apuntaba muy buenas maneras y técnica, pero aún con la típica timidez escénica. Ahora, tras el paso de los años, cinco discos, y habiendo ganado mucha experiencia en vivo, con Mägo de Oz, y sin ellos, se ve a un músico que llena el escenario con sus poses, movimientos, gestos... y simpatía.
Jorge agradecía a Bomberos Sin Fronteras y
comentaba que se le criticaba por presentar siempre a sus músicos de la misma
manera, pero él iba a seguir igual, así que presentaba a Fernando Mainer, el cual había pasado la noche con…, a Javi Díez, quien acababa con el alcohol de los bares,
jajaja, y atrás,
tras la batería,
habiendo tocado anteriormente con Violent Eve, y que merecía un abucheo,
jejeje,
Eduardo Brenes, quien se marcaba un pequeñillo solo de batería. Dando paso,
tras las presentaciones, a “En la tormenta”, animando con palmas Javi
Díez.
Las teclas de Javi hicieron participar a la peña, para luego tomar el protagonismo Fernando, Edu y Jorge en el tema “Risk”, donde Javi salió de su parcela y, agarrando una guitarra, se juntó a sus otros dos compañeros.
El espíritu del gran Gary Moore volvió a llenar la Caracol con el emotivo Blues de “The Sky Is Crying”. Una delicia pero que frenó un poco el devenir del concierto.
Jorge comentaba que el siguiente tema, “A tu
lado caminar”, lo había compuesto Carlos Escobedo (Sôber) para él.
Pareciéndome
un
tema lento y demasiado insulso, y que aún bajó más el ritmo del concierto.
Menos mal que de nuevo me animaron con la gran versión que se marcaron del “Dedication” de Thin Lizzy, otra vez con Javi empuñando la guitarra, y apoyando en los coros, como Fernando.
De nuevo agradecimientos a los Bomberos, y lamentarse que deberíamos haber sido más público (¡cierto era!), pasando a presentar el tema que hiciera junto a Miguel Ríos, “Subsuelo”, demorándose un poco en el comienzo del medio tiempo donde lo que más me gustó fueron las teclas de Javi.
Cuando eran las 0.22 h. no había tiempo para más y se despedían los cuatro músicos juntos desde el centro del escenario.
Volver a ver a Jorge Salán, y sus grandes compañeros, me hizo comprobar lo que ha crecido como músico y sobre las tablas, aunque creo que el final del concierto estuvo algo flojo a la hora de elegir los temas.
El gran cansancio ya se acumulaba en servidor (en pie desde las seis de la mañana) y tuve que decirle al amigo Trasgu que la siguiente cerveza nos la tomaríamos en otra ocasión.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
DIO DISCIPLES + ANVIL + THE RODS
Sábado 2 de julio de 2011, sala Heineken (Madrid)
Cuando la mayoría de peña ansiaba que llegara el
festival Sonisphere para ver a Iron Maiden, o el “Epitaph World Tour” para
asistir a la supuesta despedida en directo de Judas Priest… servidor tenía más
que claro cual iba a ser el concierto del verano para uno. Pasando de
masificaciones y organizaciones precarias de festival, y pasando de acústica
deficiente en La Cubierta, entre otras grandes razones. Cuando se anunció que
la banda de homenaje al añorado y gran Ronnie James Dio, Dio Disciples,
vendría acompañada por Anvil y The Rods, mi objetivo era acudir a Madrid a ver
principalmente al trío norteamericano que, si no me
equivoco,
era la primera vez que tocaban y realizaban una gira por suelo hispano, y
volver a ver a los canadienses tras aquel gran concierto que disfrutamos unos
pocos en en el Lorca Rock 2006. Atrás quedó abortada la visita que iban a
realizar el año pasado Anvil junto a Ratt.
Habiendo dormido bien poco, me desperté el sábado temprano. Con mucha calma desayuné y me pegué una refrescante y reconfortante ducha, haciendo luego tiempo para quedar con Nacho y un par de colegas de la facción pacense del club de Heavy Metal Pounding Metal Union. Estuvimos cerca del Metro de Oporto, en un pequeño y acogedor bar de barrio, donde dimos buena cuenta de quintos de birra y sus correspondientes y nutritivas tapas a un precio más que asequible. ¡¡¡Peligro que tienen los pacenses, oiga!!! (¡¡¡agradecido por todo, Diego y Miguel!!!). Ya a eso de ¿las cuatro y pico de la tarde? era hora de plegar y tirar con el material vinílico hacia casa en el Metro, para luego volver a pegarme otra ducha y dirigirme a Plaza de España, y en concreto a la sala Heineken. Cuando llegué a la sala, a eso de las seis y pico de la tarde, allí ya había una pequeña cola formada. Al poco tiempo de estar en la fila, apareció Nacho, con los de Badajoz, y más colegas, y decidieron ir a tomarse algo antes de que empezara el concierto.
La Gran Vía y sus inmediaciones cada vez estaba más llenas de gente y de despliegue policial para el desfile del día del orgullo gay (¡¡¡y eso que hay crisis!!!). Fuimos a mojar el gaznate a un sitio cuyo nombre ni recuerdo, y prefiero ni acordarme, de esos tipo franquicia, donde a la hora de atender al cliente se tomaban su tiempo con muchísima calma, además que la oferta de cervezas era pésima y encima con precios caros. Total que me tomé una y no más. Dirigiéndonos luego ya hacia la sala, porque intuíamos que el primer grupo, ¿Anvil o The Rods? -la información de los organizadores en ese aspecto había sido prácticamente nula- saldría al escenario a las 19.30 h. y no nos lo queríamos perder.

Al poco de entrar a la sala, tras pasar por el
puesto de merchandising, donde había muy poco y escaso material a la venta, y
cuando aún faltaban unos minutos para las 19.30 h., el trío norteamericano
salió a escena ante un escaso público. Me consta que hubo gente que con ese
horario de comienzo se perdió gran parte de la descarga. Algo injusto, y más
al precio que estaba la entrada.
La formación clásica de The Rods: David Feinstein (voz y guitarra), Gary Bordonaro (bajo y voz) y Carl Canedy (batería) comenzaron sin dilación con “Hurricane”, saliendo ya con las pilas cargadas David y Gary, que empezaron a moverse individualmente, o con movimientos juntos al unísono, por las tablas.
Al tema clásico de apertura de aquel “In The Raw”
(Shrapnel Records, 1983) le siguió un tema del disco que los ha devuelto al
panorama musical, “Vengeance” (Niji Entertainment, 2011): “I Just Wanna
Rock”, con coros por parte del activo y animoso bajista. Continuaron con
la presentación de “Evil Is Mine”, uno de los temas que integró el
disco en
solitario de David “Rock” Feinstein, “Bitten By The Beast” (Niji
Entertainment, 2010), y donde dejó registrada su voz Ronnie James Dio (primo
de Feinstein) en el tema “Metal Hill Never Die”. El solo de guitarra de la
canción se lo marcó David de rodillas en el centro de las tablas.
El trío estaba sonando realmente bien, duros, compactos, y directos con su potente Hard Rock o Rock Duro. Durante parte de “Devil´s Child” pudimos ver y escuchar en plena acción y poderío vocal de registro agudo al bajista Gary Bordonaro, enlazando el tema que apareciera en aquel “Live” (Combat Records, 1983) - disco con los que descubrí al trío gracias al vinilo que se compró el amigo Antonio “Lelo” en la desaparecida tienda de discos Radyelec – con el tema-título “Let Them Eat Metal” seguido de “Born To Rock”.
Si no me equivoco se marcaron otro “medley”
compuesto por tres temas de su tercer álbum de estudio: “Wild Dogs”,
“Waiting For Tomorrow” y “Violation”, habiendo tiempo para que
el veterano Carl Canedy realizara un pequeño solo de batería, enseñando hacia
arriba su dedo corazón al personal.
Después de nombrar Feinstein a su compañero tras los tambores, se volcaban en la recta final de su gran concierto con el clásico “Crank It Up”, donde comenzaron Feinstein y Bordonaro juntos en el centro, para luego irse el guitarrista hacia el lado izquierdo de las tablas, y el bajista hacia el derecho. Acabando con otra antigua y clásica composición del trío, “Power Lover”, donde vimos a los cuerdas prácticamente revolcándose por el suelo.
Pasaban cinco minutos de las ocho de la tarde y se despedían, con Carl Canedy saliendo de la batería y lanzando al público sus palillos. Dejándome una gran sensación con su descarga, al igual que entre el público, a tenor de lo que opinaba la gente con la que hablé después. Lástima que estuvieran poco más de 35 minutos en escena, pero los supieron aprovechar estupendamente. Para mi los mejores de la tarde / noche.

Tres minutos faltaban para las 20.20 h. cuando
era el turno del ahora trío canadiense. Steve “Lips” Kuldow empezaba a
calentar guitarreando, desembocando en “March Of The Crabs”, para
servidor, como ya he dicho en anteriores ocasiones, una de mis instrumentales
preferidas en el Heavy Metal. Aquella instrumental que formaba parte de su
“Metal On Metal” (el primer disco que me compré de ellos en aquel viaje de
estudios de 3º de B.U.P. hace ya su tiempo) fue enlazada sin parón al corte
que cerraba dicho vinilo, “666”.
Dejando atrás su época pasada del segundo disco editado en 1982, nos presentaban una pieza del actual trabajo, en concreto la canción que da título al álbum: “Juggernaut Of Justice”. Volviendo hacia atrás en el tiempo, y recordando el tercer álbum, “Forged In Fire” (Attic, 1983), con la buena “Winged Assassins”, presentando Lips al bajista Glenn Five e iniciando éste la canción.
Otro tema del nuevo disco, “On Fire”, fue
seguido sin descanso por la genial “Mothra”, haciendo que, a pesar del
pinzamiento que sufría en el cuello / espalda desde hace unos días, meneara la
cabeza al ritmo de uno de mis temas preferidos de la banda canadiense. Lo malo
fue que Lips sacó un consolador y empezó a tocar con él su guitarra, también
tocando con los dientes, además de comenzar las bromas y cachondeo, alargando
el tema en demasía innecesariamente, incluyendo mención a Ritchie Blackmore. A
partir del exceso de tiempo en el tema, para mi aquí mataron el concierto y
éste cayó
en picado.
Cambio de guitarra, guitarreos, y nombraba a su fiel amigo y compañero Robb Reiner, haciendo que el público gritara el nombre del batería, para después atacar con “White Rino”, seguida de un solo de batería.
El bajo de Glenn Five volvió a tomar
protagonismo en el comienzo de “New Orleans Voo Doo”, seguido
rítmicamente por las voces de parte de público. Lips tocó la canción con una
de las cuerdas de su guitarra rota, cambiando después de nuevo, y acabando con
la densa “Metal On Metal”, alargando el tema y jugando con la peña.
Transcurridos siete minutos de las nueve de la noche, la gente repetía una y otra vez el nombre de los canadienses. El grupo a raíz de su exitoso documental ha subido enteros entre el público metalero, pero a mi su actuación me desilusionó muchísimo, ni punto de comparación con aquel concierto de Lorca de hace cinco años. No es de recibo que en el poco tiempo de que dispusieron empezaran a alargar los temas con chorradas, después del prometedor comienzo de concierto con el que empezaron. Deberían haberse fijado en lo realizado por sus compañeros The Rods, tocar tema tras tema a saco y se hubieran salido, pero parece que Lips estaba más por la labor de pasar de todo y “payasear”, con perdón de los profesionales que se ganan la vida como payasos. Luego que no intenten dar pena en su documental.

Realmente hubiera preferido que el cartel sólo hubiera estado compuesto por The Rods y Anvil, habiendo así tenido estas dos bandas más tiempo para sus conciertos. Pero bueno, el reclamo para mucha gente era ver a músicos que habían tocado con el añorado y gran Ronnie James Dio interpretar temas de la carrera del fallecido cantante. El proyecto con los vocalistas Toby Jepson (Gun, Fastway, ex–Little Angels) y Tim “Ripper” Owens (ex–Iced Earth, Judas Priest…) en las fechas españolas se veía sin la participación del norteamericano por coincidir con la boda de su hija. Así que al inglés le acompañaría de manera especial en las tres fechas hispanas la querida vocalista alemana Doro Pesch.
Pienso que habiendo pasado apenas un año desde
la muerte de Dio, es muy precipitada esta banda homenaje, a pesar del visto
bueno de Wendy Dio, pero bueno, está comprobado que hoy en día se intenta
sacar dinero de donde se pueda y cuanto antes
mejor. Realmente yo no me
emocioné durante el concierto, como he leído por ahí gente que vio a Dio Disciples, primero porque quizá los cantantes más indicados para suplir a Dio
hubieran sido por ejemplo Jorn Lande, Nils Patrik Johansson (Astral Doors), o
incluso Tony Martin (ex–Black Sabbath), y tampoco los músicos que integran
esta banda tributo para servidor fueron de los mejores que formaron en la
historia de Dio.
Poco faltaba para las 21.35h. mientras sonaba la introducción “Holy Diver Live”, escuchándose títulos de temas de Dio. Los músicos iban saliendo al escenario y ocupando su posición. “Stand Up And Shout” fue la primera canción que abordaban, saliendo la última al escenario la rubia germana, a quien al principio del tema apenas se le escuchó la voz. Ese himno fue unido a “Holy Diver”, donde el bajista James Lomenzo (ex–Megadeth, White Lion…), único instrumentista que no formó parte de Dio, se encargaba de realizar los coros.
La rubia vocalista con su sonrisa y simpatía se
dirigía al público por primera vez, mezclando el inglés con el castellano,
para seguir el
concierto con “Don´t Talk To Strangers”, acompañada con
palmas en su inicio, y donde fue una de las pocas veces que me gustó como
quedaba la voz de la fémina en las composiciones de Dio. La batería de Simon
Wright al final del tema tomó su protagonismo.
El serio, e hinchado (¡cómo pasa el tiempo!), Graig Goldy cambiaba de guitarra, y Doro preguntaba “ready?”, para que las teclas de Scott Warren dieran comienzo a “Egypt (The Chains Are On)”, un tema que Doro hiciera y grabara en aquel doble disco tributo a Ronnie James Dio, “Holy Dio” (Century Media, 2000), cuando el vocalista aún gozaba de buena salud. Aún a pesar de la seriedad del alto guitarrista, éste durante un momento en la interpretación de la canción del segundo álbum de Dio, acercó la cara a la de la vocalista, y cuando la tenía bien cerca, sonrió. Aalgo fuera de lo normal en el seis cuerdas.
Doro daba
gracias, muchas gracias en castellano,
para presentar y dar paso a Toby Jepson, quien salía animando y gritando España, y
cantaba “King Of Rock And Roll”. El inglés, aunque tiene un tono y
registro diferente a Dio, no lo hizo nada mal, subiendo tonos y demostrando
que posee un buen chorro de voz, marcándose una actuación en general mucho
mejor que la de la alemana. Invitando a la gente que cantara con él,
dirigiendo el micrófono hacia el público.
Graig Goldy se marcó un solo de guitarra, saliendo de nuevo Doro a las tablas y junto a Toby realizar a dúo la preciosa “Catch The Rainbow” y la inconmensurable y mágica “Stargazer”.
Se marchaba de nuevo Doro, y Toby preguntaba qué tema queríamos escuchar… de Rainbow, Dio, Black Sabbath?... siendo momento para “Neon Knights”, echando aquí en falta la garra al cantar de Dio en Toby Jepson. Jugando en el final el vocalista con el guitarrista. Y estando ya en terreno Sabbath, pues otra de aquellos con Dio, “Children Of The Sea”, otra vez para hacerla a medias Toby con Doro, quien salía hacia el final para cantar y volverse a ir.
Scott Warren comenzaba a solas con su teclado.
Gesticulando, metiéndose en su papel… todo un personaje como ya pude ver
cuando vi a Dio en la gira del disco “Killing The Dragon” (2002) en la
desaparecida sala madrileña Macumba. Precisamente el tema-título de dicho
disco fue el que siguió al solo de teclas de Warren.
La fémina teutona volvía a escena para realizar a dos voces “The Last In Line”, haciendo luego que cantara la gente, para seguir sólo Toby con la hímnica “Long Live Rock´n´Roll”, acompañada por batir de palmas.
Ahora quien abandonaba el escenario era el vocalista, para dejar a Doro y la banda hacer “Man On The Silver Mountain”, donde una vez más pudimos ver como la alemana miraba la chuleta en el suelo sin controlar la letra del tema, algo que quedó bastante feo en determinados momentos y canciones.
El tema de Rainbow fue seguido sin parar por
“Heaven And Hell” con el dúo de voces, y una Doro que llegó a situarse al
lado del teclista. El reloj pasaba de las 23.50 h. cuando se despedían, pero
la gente empezaba a gritar: “¡¡¡Dio, Dio…!!!”, saliendo Doro para
animar más al personal, volviendo a salir sus compañeros para tocar
“Rainbow In The Dark”, y ya con Toby también atacar “We Rock”, con
parte del público cantando y los dos vocalistas juntos. Seis minutos pasaban
de las once de la noche cuando se presentaba a todos los músicos y se
despedían todos juntos del público (aunque a punto estuvieron de olvidarse del
batería Simon Wright, jejeje), al que al parecer gustó bastante el
concierto. A mi personalmente hubo momentos en que me llegaron a aburrir y
estaba deseando que acabaran, quizá por el trasiego que llevaba en el cuerpo
desde el día anterior, jejeje. Curioso fue que no realizaran ningún tema de
los discos donde Goldy dejó registrada su guitarra junto al gran Dio, como
“Dream Evil” (1987), “Magica” (2000), o el último, “Master Of The Moon”
(2004), por ejemplo.
P.D.: Agradecimiento a la buena gestión de la simpática y guapa Ana Laballo (Laballo Comunicación).
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker