| SHERPA Sala Barracudas (Madrid) |
| RUSH O2 Arena (Londres) |
| MR. BIG Sala Heineken (Madrid) |
| MIGUEL RÍOS Plaza de Toros La Ribera (Logroño) |
| ASFALTO Concierto 30º Aniversario de “Déjalo así”. La Sala Live! (Madrid) |
| TOPO ReviRock Studios (Madrid) |
| OBITUARY + GRAVE + PATHOLOGY Sala Jala Jala (Almería) |
| II METALMERÍA FEST.: ZARPA + OMISSION + ALTAR OF SIN + WILD + ALAJA + TRANSYLVANIA + VX Sala Jala Jala (Almería) |
| ASFALTO Sala Heineken (Madrid) |
| TAIFA + WINTER NIGHT Pub Malevaje (Almería) |
| BLACKFOOT + 69 REVOLUCIONES Sala Penélope (Madrid) |
| KOMA Sala Concept (Logroño, La Rioja) |

Sábado 18 de junio de 2011, sala Barracudas (Madrid)

Si hay algo de lo que Sherpa puede estar orgulloso es de la fidelidad, cariño y dedicación de sus seguidores, en especial de aquellos que llevan sacando su foro adelante desde hace años. Su empuje y defensa a ultranza de su ídolo a veces les ha llevado a cometer algunos errores por exceso de vehemencia, pero sin duda son un ejemplo de demostración de pasión por un artista. Este concierto nació por iniciativa de unos pocos valientes de ese foro, que pusieron toda su entrega, corazón y empuje, amén de dinero de sus bolsillos, para organizar este concierto acústico que, además, fue grabado en audio y vídeo para posterior disfrute de quien lo quiera adquirir.
La sala Barracudas, para quien no la conozca, es un bar con varias
estancias. Sólo una de ellas da acceso al pequeño escenario que se sitúa al
final de la planta superior. Esta circunstancia confundió a los
organizadores, quienes creyeron que el aforo completo del garito podría ver
el concierto sin problemas. Pronto se dieron cuenta de que no era así, y ya
que la totalidad de las entradas se vendieron, todos los presentes se
apelotonaron frente al escenario para no perder ripio de lo que allí
sucedía, creando una sensación algo agobiante. Aún así, en los tiempos que
corren en que los conciertos están siempre semi-vacíos, esta sensación era
incómodamente agradable.
Afortunadamente yo conocía las características de la sala, y esperé pacientemente muy cerca de la puerta de entrada para colocarme de los primeros, a sabiendas de que luego sería imposible acercarse más, y así disfrutar en primera fila del concierto y, de paso, ofreceros las mejores fotos que pude recoger para adornar esta crónica.
Uno de los guitarristas actuales de la banda de Sherpa, Fran Soler, ejerció de telonero en un set instrumental en el que, sobre una base rítmica grabada, desgranó algunos temas propios y algunas versiones, demostrando una gran técnica y unas influencias más que evidentes del maestro Joe Satriani.
En su set tuvieron cabida un par de temas homenajeando al recientemente
fallecido Gary Moore (impresionante ese “The Looner”) y algunos temas
propios, como la sintonía del programa “Concierto para ell@s” de nuestro
amigo Txema, quien se acercó desde su Mondragón natal para este concierto.
Pero sin duda, el momento estrella de su set tuvo lugar cuando invitó al escenario a dos buenos amigos, pertenecientes a la organización del evento: Luis Guio y nuestro gran amigo “Edurocks”. Con ambos invitados flanqueando a Fran Soler, se marcaron un “Coast To Coast” memorable.
Lo cierto que este set eléctrico rompía bastante con el acústico que habíamos venido a ver, pero sirvió para calentar el ambiente y, de paso, comprobar el alto nivel técnico de este joven guitarrista.
Con algunos problemas debido a la aglomeración en la sala, Sherpa consiguió llegar al escenario para acomodarse en su taburete y, guitarra acústica en mano, saludar a los presentes y ofrecernos lo que estábamos esperando.
Comenzó su actuación con un par de temas de The Beatles, “You´ve Got To Hide
Your Love Away” y “I've Just Seen A Face”, mostrando sus cartas de inicio,
que no eran otras que hacernos pasar una gran noche recordando un buen
puñado de clásicos del Rock, entre los cuales aquellos que nacieron de su
talento iban a ocupar sólo una parte del set.
Sherpa estaba de buen humor, dicharachero y contando chistes entre tema y tema, como es habitual en él. Lo importante, o al menos lo que yo más valoré, era la conexión con el público y su interés por explicar algún retazo de la historia de cada tema que iba a interpretar. Así lo hizo con la figura de John Phillips, líder de The Mamas & The Papas, quien acabó en la indigencia tras dejar para la Historia temas como el “San Francisco” con el que Sherpa nos deleitó, y cuyo estribillo fue seguido con sorprendente fidelidad por el público asistente.
Una de las dudas con las que yo iba al concierto era el estado de voz de Sherpa, algunas veces criticado. Seguramente favorecido por la menor exigencia vocal de estos temas en formato acústico, la verdad es que estuvo inconmensurable, con una entonación modélica y desterrando cualquier duda que pudiéramos tener.
Una entrañable “Everybody’s Talking” tomada prestada a Harry Nilson dio paso al tema que más me gustó de todo el concierto: un impresionante “Wish You Were Here” que para mi fue el tema de la noche, tanto por la calidad con que Sherpa la hizo suya como por el increíble seguimiento del público, que tapaba con sus voces la melodía que José Luis Campuzano nos regalaba por los altavoces.
Aquí terminó la primera parte del concierto, basada en clásicos
imperecederos de la música del siglo XX. En este momento, hizo su aparición
de nuevo Fran Soler en el escenario, con guitarra eléctrica (modelo Steve
Vai) para acompañar a Sherpa en algunos temas, esta vez repescados de su
estancia en Barón Rojo, y por tanto conocidos por la totalidad de los
asistentes, aunque este paso al formato acústico dejó algunas casi
irreconocibles.
Empezó con “El malo”, y como era de esperar, todos el público la cantó de principio a fin. Siguió con la versión más extraña de la noche, según dijo Sherpa basándose en una idea de Juanjo Melero, ex guitarrista de su banda (y de Sangre Azul, y de Marshall Monroe, y de Cráneo...) y que andaba por la sala. El caso es que “El pobre” sonó en formato Swing, muy fresca y divertida.
“Son como hormigas”, sin embargo, significó el único punto flaco del concierto. Era el tema más exigente a nivel vocal de lo que llevábamos de concierto, y Sherpa tuvo los únicos problemas de la noche, lo que le llevaron también a olvidar la letra en varias ocasiones. No importaba, allí estaba el público para cantar por él. Una dulce versión acústica del clásico “Barón Rojo” y una oportunidad para el tema inédito “Vuelvo a mi barrio” cerraron esta fase del concierto.
Fran Soler dejó su lugar en el escenario al
invitado que recibió la mayor muestra de cariño del público asistente, el
inefable Hermes Calabria, quien con los gritos de ánimo de “Hermes, Hermes…”
primero y “¡U-ru-gua-yo!” después (los que tenemos el corazón a rayas
sabemos lo que eso significa…) tuvo un recibimiento acorde a su categoría.
Hermes acompañó a Sherpa con un extraño bongo del cual desconozco el nombre
real. También subió el teclista Ismael Filteau, actual miembro de Cuatro
Gatos y que ya ha acompañado a Sherpa en alguna ocasión. Y no puedo decir
gran cosa de él, porque lamentablemente los teclados no se escucharon en
ningún momento, el único lunar en un sonido por lo demás muy bueno del que
disfrutamos toda la noche. Con ambos invitados tuvimos ocasión de escuchar
una preciosa versión de “Mi Everest”, uno de los mejores temas de la carrera
en solitario de Sherpa.
Despedida de gala para Hermes, que dejó su sitio a un guitarrista llamado
Manu (guitarrista suizo ahora afincado en España que perteneció a una banda
helvética llamada Stonfield), quien fue el siguiente invitado de la noche.
Con él en escena, Sherpa retomó algunos clásicos más de cosecha ajena. El
primero de ellos fue el conocido “Wild World”, tema maravilloso compuesto
por Cat Stevens antes de que se le licuara el cerebro y se convirtiera en un
talibán llamado Yusuf Islam. Dependiendo de la edad, los presentes conocían
el tema original o la versión de Mr. Big, pero el caso es que todos coreamos
el tema con mucho sentimiento.
Sherpa nos recordó sus raíces, y todos sabemos que The Beatles marcaron a todos los de su generación. Así que, retomando el inicio del concierto, nos ofreció algunos temas más del cuarteto de Liverpool, en concreto “Revolution” y una deliciosa “Here Comes The Sun”, otro de los mejores momentos de la noche. Tras ellas, otro tema coetáneo como es “Don't Let Me Be Misunderstood” de aquellos Animals de Eric Burdon. Y para finalizar esta fase del concierto con Manu, el celebérrimo “Dust In The Wind” de Kansas.
El concierto estaba acabando (“o casi acabando”, le faltó decir…), y para
despedirse volvió a invitar a Fran Soler y a un nuevo invitado, Jordi
Longan, teclista barcelonés que le acompaña eventualmente. Con ellos en el
escenario nos ofrecieron uno de los temas que marcaron mi vida. Y es que Led
Zeppelin en general y “Stairway To Heaven” en particular tienen mucho que
ver en que yo ame el Rock de esta forma, algo bastante común a los rockeros
que nacimos en los ’60. Esto dio un punto de emotividad añadido a este final
de concierto.
Sherpa pretendía abandonar el escenario para volver y hacer un bis, pero la aglomeración de público frente al escenario le hizo desistir del habitual paripé, y sin moverse de su sitio nos anunció el que, ahora sí, sería el último tema de la noche. Después de “Stairway To Heaven” yo me esperaba algo más… trascendental, pero lo que tuvimos fue “A los rebeldes de corazón”, un festivo tema incluido en su disco en solitario “El Rock me mata”, que fue acogido con la algarabía que exige esta canción.
El concierto nos dejó muy buenas sensaciones. La camaradería y el ímpetu de la gente del Foro de Sherpa, que organizaron modélicamente este concierto, y el buen ambiente y la calidad interpretativa de Sherpa, que además de mostrarnos algunos de sus temas en formato acústico, nos hizo viajar en el tiempo para recordar temazos que nunca deberían ser olvidados.
Espero que la grabación del evento haya sido lograda con una calidad que os permita, dentro de un tiempo, juzgar si la opinión de este humilde juntaletras se corresponde con lo que allí se vivió.
Texto y fotos: Shan Tee
Vídeos: Txema - Markets

Miércoles 25 de mayo de 2011, sala O2
(Londres)
Dentro de las fechas británicas de su gira “Time machine”, Rush actuaban en
el O2 londinense, situado en la península de Greenwich. Ver a los
canadienses en vivo era una de mis asignaturas pendientes y el que en su
actual gira interpretasen uno de mis discos favoritos de todos los tiempos
(“Moving Pictures”) al completo era el aliciente que contribuyó a disipar
todas mis dudas sobre si ir o no al concierto un miércoles.
Al llegar al O2 pude comprobar que es un
recinto ideal para este tipo de espectáculos, con fácil acceso con
transporte público (metro, barco, bus…), parking por si uno se acerca en
coche, además de multitud de restaurantes y bares para satisfacer todos los
gustos. De todos modos, nada de esto sería importante si el recinto luego no
estuviera preparado para conciertos como está, con buena visibilidad desde
todas las zonas y una buena acústica. Nada más entrar era posible adquirir
el programa de gira y, coleccionista que es uno, no me pude resistir a
comprar uno.
Sin tiempo que perder fui a tomar asiento y me preparé para disfrutar del directo de una de las mejores bandas de Rock de la historia. El escenario, sobrio y con los toques humorísticos que caracterizan a la banda (en el pasado lo han decorado con lavadoras, secadoras y hornos para asar pollos; en esta ocasión la decoración hacía referencia al paso del tiempo, con múltiples relojes) incluía una pantalla detrás del inmenso kit de batería de Neil Peart en la que fueron proyectándose diferentes vídeos referentes a las canciones que interpretaban en vivo. Todo esto estaba acompañado por un magnífico espectáculo de luces móviles (impresionante la araña móvil que colgaba sobre el escenario).
A las 20:00, las luces se apagaron y comenzó el concierto con un vídeo humorístico de introducción, en el que dentro de una cafetería norteamericana (Gershon’s Haus of Sausage) una banda de chavales (Rash) intentaba encontrar su sonido tocando “The Spirit Of Radio” ante la atenta mirada del camarero (Geddy Lee), un manager (Alex Lifeson) y un policía que pasaba por allí (Neil Peart). Al manipular una extraña máquina del tiempo, el sonido de la banda cambiaba en función del año seleccionado por la máquina. Como era de imaginar, el final del vídeo daba paso a la salida de la banda con “The Spirit Of Radio”, ante la alegría general de un O2 prácticamente lleno.
Como es habitual desde hace unos años, Rush
estructuran sus largos conciertos (2 horas y 45 minutos en Londres) en dos
sets diferentes, con un descanso de 15 minutos entre medias. En el primer
set se centraron, fundamentalmente, en material editado después de 1986.
Así, fueron alternando temas como “Time Stand Still” (de “Hold Your
Fire”, 1987), “Presto” (de “Presto”, 1989), “Stick It Out” o
“Leave That Thing Alone” (ambas de “Counterparts”, editado en 1993)
con “Workin’ Them Angels” o “Faithless” (de “Snakes And
Arrows”, editado en 2007) y el tema nuevo “BU2B (Brought Up To Believe)”,
adelanto de su próximo disco. Esta sucesión de temas menos populares enfrío
un poco al público londinense tras la euforia del comienzo, pero supieron
volver a meterse a la gente en el bolsillo regresando a tiempos pretéritos
con “Freewill” (de “Permanent Waves”, 1980), “Marathon” (de
“Power Windows”, 1985) y un sublime “Subdivisions” (editado en 1982
dentro de “Signals”) que cerró la primera parte de la actuación.
El segundo set comenzó con un nuevo vídeo cómico en el que Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart representaban diversos papeles cómicos dentro de la grabación de un vídeo musical para el tema “Tom Sawyer” y daba pie a que comenzara la interpretación de “Moving Pictures”. “Tom Sawyer”, “Red Barchetta”, “YYZ”, “Limelight”, “The Camera Eye”, “Witch Hunt” y “Vital Signs” sonaron a gloria, a pesar de que Geddy Lee las pasase canutas para cantar alguna de estas canciones. Tras terminar “Moving Pictures”, salto al futuro para tocar otro tema nuevo, “Caravan”, que dio paso al siempre impresionante solo de batería de Neil Peart (imposible describirlo con palabras). Por si no hubiéramos tenido suficiente, la siempre emotiva “Closer To The Heart” y las dos primeras partes de “2112” pusieron el O2 patas arriba, para despedirse con “Far Cry” (de “Snakes & arrows”, 2007), dejando descolocados a muchos que se esperaban otro clásico.
Afortunadamente, los canadienses aún tenían dos balas en la recámara para el bis, la impresionante instrumental “La Villa Strangiato” (de “Hemispheres”, 1978), con comienzo en forma de polka en la que demostraron sobradamente su virtuosismo, y la prehistórica “Working Man” (de su disco debut, “Rush”, editado en 1974), con inicio en clave de reggae y un pequeño fragmento de “Cygnus X-1: Book I” para terminar un magnífico concierto.
Texto: Dani “GhostofCain”

Lunes 23 de mayo de 2011, sala Heineken (Madrid)
Me hacía especial ilusión este concierto. Mr. Big aúnan como pocos la apertura al gran público del Hard Rock con la exclusividad de sus excelsos instrumentistas, así que en sus conciertos se pueden disfrutar a lo grande. No tuve ocasión de verles en su última visita a España hace un par de años, pero me quedaba el grato recuerdo de un concierto memorable hace casi dos décadas en el que me dejaron más que satisfecho. Así que tenía claro que este concierto no me lo podía perder.
Con gran satisfacción y algo de sorpresa, las noticias que iban llegando hablaban de la buena marcha de la venta anticipada, lo que desembocó en que se agotaran las entradas el día anterior al concierto, lo que hacía pensar que la sala Heineken era un recinto demasiado pequeño para el calibre de este grupo. Claro, que a toro pasado todo se ve muy bien…
El caso es que, a pesar de ser lunes, el ambiente era el de las grandes
ocasiones. El concierto estaba anunciado a las 9 de la noche (sin telonero,
cosa de las limitaciones horarias de la sala). A las 8 de la tarde entré en
el recinto y me encontré ya mucha gente abarrotando el espacio principal
frente al escenario, hasta la mesa de mezclas. Rápidamente me instalé en uno
de los escalones laterales, lugar donde me aseguraba buena visión y la mejor
calidad posible de sonido. Con el aforo completo iba a ser imposible moverse
durante el concierto, así que había que elegir bien.
Con puntualidad exquisita, a las 9 en punto comenzó a sonar una intro de Frank Sinatra, mientras los músicos tomaban posiciones. Formación de gala: Pat Torpey a la batería, Paul Gilbert a la guitarra, Billy Sheehan al bajo y el cantante Eric Martin, bailando vacilón la música de Sinatra.
Sin más dilación, el concierto empezó con “Undertow”, el tema elegido como
single de su último disco, “What if…”. El sonido era una bola casi
ininteligible que nos hacía presagiar lo peor. Teníamos en mente la debacle
del reciente
concierto de Blackfoot y cruzamos los dedos para que aquello
no se repitiera. El segundo tema, “American Beauty”, también del último
disco, siguió por los mismos derroteros, pero afortunadamente el técnico de
sonido iba acertando con los controles, y la calidad sonora iba mejorando
hasta que poco a poco fuimos llegando a unos niveles bastante aceptables, al
menos en nuestra posición privilegiada en la sala.
Aunque el sonido no acompañaba y además los dos primeros temas eran nuevos, el ambiente en la sala era muy propicio para el éxito del concierto. Y lo que eran buenas sensaciones se convirtió en un estallido con el primer peso pesado de la noche, “Daddy, Brother, Lover, Little Boy”, cantado de forma impresionante por todo el público. La cara de satisfacción de los músicos era evidente, y de ahí al final el concierto se convirtió en algo especial, con el público entregado y la banda derrochando simpatía y ganas, además de demostrar que son instrumentistas de primer nivel, algo que ya sabíamos, en especial Billy Sheehan y Paul Gilbert, que se encuentran entre los mejores del mundo en su instrumento, y sus momentos de lucimiento son constantes. Por supuesto, el tema incluyó el conocido solo doble de bajo y guitarra ayudados por una taladradora.
“Take Cover” fue el único tema rescatado del disco “Hey Man”, para
lucimiento de Eric Martin, cuya voz se adapta a la perfección a los temas
más melódicos, no en vano es un excelente cantante de AOR, bordando por ello
también la preciosa “Green-Tinted Sixties Mind”. Su voz, pletórica e impecable toda
la noche, no dio ni un atisbo de agotamiento en todo el concierto.
El grupo no dejaba de hacer bromas entre ellos, y también con el público, y ese buen ambiente se transmitía. Detalles banales como el de Eric Martin, que cogió una cámara de fotos de un fan de las primeras filas y estuvo haciendo fotos a los miembros del grupo para luego devolvérsela, le hicieron ganarse la simpatía de todos los presentes.
El grupo confía en su nuevo trabajo, “What if…”, que presenta en esta gira, hasta el punto de que 8 de sus temas fueron incluidos en el set-list. “I Won’t Get In My Way” fue el siguiente, y su desconocimiento entre el público provocó un pequeño enfriamiento de los ánimos, aunque la pasión y simpatía con que el grupo abordó toda la actuación impidió que decayera demasiado.
Precisamente otro de los temas nuevos fue muy bien recibido, la tierna
balada “Stranger In My Life”, una gran composición que seguramente se quede
en el set de Mr. Big por mucho tiempo. Un gran tema en el que, sobre todo,
Eric Martin y Paul Gilbert sobresalen con una interpretación maravillosa.
“Once Upon A Time” cerró este nuevo bloque dedicado al nuevo disco. Una nueva exhibición en forma de duelo entre Sheehan y Gilbert dio paso a “A Little Too Loose”, un pedazo de blues como la copa de un pino, comenzado a cantar por Billy Sheehan con voz súper grave, para después dar paso a todo el grupo para que nos hiciera disfrutar.
Eric Martin nos daba las gracias efusivamente, y aunque fue incapaz de decir ni una palabra en español, supo conectar perfectamente con el público. Un duelo a tres entre voz, guitarra y bajo sirvió para dar paso a “Road To Ruin”, otro de los temas aclamados de la noche, siendo su pegadizo estribillo motivo de que nos dejáramos la garganta.
“Price You Gotta Pay” tuvo un tratamiento especial, con una parte intermedia
blusera, un apartado para el sobado “yo canto, vosotros me imitáis” y un
bonito duelo guitarra-bajo en el que tanto Sheehan como Gilbert demostraron,
además de un dominio impecable de su instrumento, que saben llevarlo al
directo para hacer de cada noche algo especial.
“Just Take My Heart” de nuevo sacó a pasear su vena más romántica. Esta balada, contenida en aquel “Lean Into It”, hizo que alguno de los presentes rememorara viejos tiempos sacando algún mechero al aire.
Tras esta balada, se dio uno de los momentos graciosos de la noche. Espontáneamente, el público empezó con el consabido “oé-oé-oé…”. Billy Sheehan sonrió y empezó a acompañar con el bajo, y fueron entrando todos los demás hasta que improvisaron un acompañamiento para esta arenga. Al término, Eric Martin anunció entre risas que este tema iría en su próximo disco. De vuelta a la seriedad, “Merciless” dio paso al momento de lucimiento personal de Paul Gilbert¸ quien nos obsequió con un solo pletórico de técnica y energía.
Con las pilas cargadas, el concierto se enfrentó a su fase más trepidante,
con “Still Ain’t Enough For Me” y “Around The World”, ambas del nuevo disco,
para terminar este bloque dedicado a “What if…” con “As Far I Can See”, tras
el cual Billy Sheehan se quedó en medio del escenario para ofrecernos el
siempre esperado solo del rubio bajista neoyorkino. Y qué queréis que os
diga, demostró de nuevo que tiene una técnica envidiable y una rapidez en
los dedos prodigiosa, pero a mi me aburrió bastante. Será que no soy músico,
pero se me hizo largo y aburrido, aunque nadie le discutirá su talento a las
4 cuerdas. Al final del solo se le unió Paul Gilbert a la guitarra, dándole
un poco más de color y formando un bonito duelo (uno más) entre bajo y
guitarra, que se convirtió en el tema “Addicted To That Rush”, con el que
finalizaron el teórico concierto (a falta de bises).
Y efectivamente, no hizo falta esperar mucho para tenerles de nuevo sobre el escenario. Eric Martin nos contó que la última vez que estuvieron en Madrid (hace un par de años) fue el mejor concierto de toda la gira, y que estaban deseando volver. Supongo que sería una frase hecha que utiliza en muchas ciudades, pero a mi me dio la impresión de que esta vez era algo sincero, visto la entrega mutua de público y grupo en este día.
El caso es que para los bises habían dejado algunos de los pesos pesados de
su repertorio. Cuando un roadie apareció con una guitarra acústica, todos
sabíamos que había llegado el momento más tierno de la noche: “To Be With
You” es la balada por excelencia de este grupo, y el público así lo entendió
cantando todo el tema junto a Eric Martin. Pelos como escarpias, oye…
El siguiente tema incluido en el bis no iba a ser tan tierno: la trepidante “Colorado Bulldog” fue una apisonadora que empezó a causar estragos en alguno de los presentes. Y es que entre el calor, el aforo a tope y las dos horas que llevábamos de concierto, algunos ya no podían más. Pero el grupo estaba lanzado, y se llevaba todo por delante.
Para cerrar este primer bis, Eric Martin nos contó que habían preparado una versión de un clásico del Rock. Soy consciente de que no todo el mundo conoce su procedencia a pesar de que les acompaña desde hace tiempo, el caso es que “30 Days In The Hole” fue un tremendo homenaje a un grupo mítico como Humble Pie y que sirvió para despedirse de nuevo de nosotros.
Otro ratito de espera y se produjo algo que sorprendió a todos los que no
han visto el DVD “Back to Budokan”, con un número que repiten en esta gira:
El primero en salir al escenario es Paul Gilbert, que se sienta a la
batería, haciendo un pequeño solo que demuestra que ese instrumento tampoco
se le da mal. ¿Y la guitarra? Para Eric Martin. Al bajo, Pat Torpey, quien
estuvo pletórico toda la noche pero que nos dejó sin su solo de batería. Eric Martin se
arrancó con los acordes del celebérrimo “Smoke On The Water”, el cual fue
cantado por el único músico que se había quedado libre: Billy Sheehan. Así,
con todos los instrumentos cambiados, el tema avanzaba coreado por todo el público,
como era de esperar. Cuando llegó el momento del solo… corriendo se
cambiaron los instrumentos: Billy Sheehan cogió la guitarra para hacerse el
solo mientras que Eric Martin se colgaba el bajo. Paul Gilbert seguía con la
batería y tras el solo, Pat Torpey apareció de nuevo en escena para cantar
la parte final de la canción. Una gran idea que queda muy simpática y da un
sentido de fin de fiesta increíble.
¿Era el fin? Casi. El historico “Shy Boy” fue el encargado de poner el punto final al concierto. Este tema, que lleva acompañando a Billy Sheehan desde Talas, el grupo en el que se dio a conocer, lo ha ido llevando por todas las bandas en las que ha participado, y es el contundente final que Mr. Big nos tenía reservados.
Los comentarios tras el concierto eran unánimes. Había sido uno de los mejores shows de los últimos años, y ni siquiera los problemas de sonido del principio y la incomodidad de una sala llena (bendita incomodidad) fueron pegas que limitaran nuestra satisfacción.
¡Gracias, Mr. Big!

Texto: Shan Tee
Fotos: José M. Cano & Shan Tee
MIGUEL RÍOS
Sábado 7 de mayo de 2011, Plaza de Toros La Ribera (Logroño)
A sus sesenta y siete primaveras y con
cincuenta años de carrera musical a sus espaldas, Miguel Ríos y su banda se
dispuso a
efectuar una parada en Logroño dentro de lo que está siendo su
gira “Bye Bye Ríos, Rock Hasta El Final”.
Ésta es su cuarta visita ya por estas tierras, destacando el memorable concierto en el estadio de Las Gaunas allá por 1983, incluido en su gira “Rock de una Noche de Verano”, con una asistencia de 12.000 almas. Por lo que me he podido documentar, hasta la fecha, ningún artista, ni banda de Rock, o cualquier otro género, ha alcanzado esa cifra en Logroño.
Con bastante menos asistencia de público, alrededor de una 2.000 personas, la Plaza de Toros de La Ribera acogía a todo un mito del Rock nacional con un público deseoso de aprovechar una de las última oportunidades de ver al señor Ríos en directo.
Nos adentramos al ruedo para ir cogiendo posiciones, desde abajo se puede apreciar que los laterales del graderío están vallados, ocupando el público sólo la parte frontal más la arena de abajo. Si ya de por sí, últimamente se nota que ha bajado la asistencia de público en los conciertos, ahora que estamos en tiempos de crisis el bajón se nota bastante, exceptuando unos cuantos privilegiados.
Sobre las 22:15 y la plaza con buen ambiente, se
apagaban las luces a la vez que la intro empezaba a sonar con un pegadizo
sonido de bajo de fondo y una sección de viento a base de trompeta y saxo
durante unos minutos hasta que el, en otro tiempo
llamado Mike Rivers,
aparecía en el escenario ataviado todo de negro, gabardina incluida que no se
la quitaría en todo el concierto, entonando las primeras estrofas de
“Memorias de la carretera” con el público ganado desde el primer minuto.
“Bienvenidos”, uno de sus mayores éxitos de su carrera, incluido dentro
de aquel “Rock & Ríos” de 1982, sería el segundo tema de la noche, muy bien
recibido por el respetable y con un Miguel que llegó a cambiar la letra de la
canción dejándola: “...bienvenidos al concierto... hijos de Logroñoooo...”,
metiéndose a los asistentes en el bolsillo.
“Generación límite”, la cañera “Antinuclear”, “Nueva ola”... cerraban un primer tercio del set donde pude ver a un Miguel Ríos muy bien vocalmente aunque algo estático, pero que poco a poco fue sintiéndose más activo hasta llegar a hacer sus típica carrerillas por el escenario.
Miguel se toma un respiro y nos presenta un Blues con “El ángulo muerto”, de su disco editado en 2008 “Sólo o en compañía de otros”. Con “Raquel es un burdel”, el rockero granadino bota como si tuviera veinte o treinta años menos, ¡¡esto es debido a la fuerza que transmite el Rock!!
Es ahora cuando Miguel Ríos hace recordar al
público aquel gran concierto del estadio de Las Gaunas con cara de emocionado.
El concierto de hoy, en cambio, sería de los de menos afluencia de público de
esta gira de despedida, pero en cuanto a sintonización, corear los temas, y
mostrar ese cariño hacia Miguel, sería de los que más.
A ritmo de las palmas, nos cae “Cosas que debo a Madrid”, tema escrito no hace mucho en honor a su segunda ciudad, la cuál curtió a Miguel dentro del mundo de la música. Pero de quien Miguel está más orgulloso es de su querida Granada, como así lo demostró interpretando el tema “Vuelvo a Granada”, mostrando esa pasión que tiene por su ciudad natal.
“No estás sola” iba para dar apoyo a todas esas mujeres víctimas de la violencia de género maldiciendo a los, como dijo Miguel: “...hijos de puta de los maltratadores...”.
Llegaría el turno de una de las canciones más longevas de su repertorio, yéndonos al año 1969 cuando publicó aquél primera larga duración, “Mira hacia ti”, en el cual incluía “El río”, un tema que esta noche no hacía falta ni que lo cantara, ya que el público lo cantó de principio a fin, dejando a un Miguel de rodillas, sólo dirigiendo con sus brazos y gestos el estribillo de la canción. Con las palmas y la sección de viento de la banda acompañando el tema “El ruido de fondo”, hizo que el cantante botara de nuevo.
Volvemos de nuevo a su primer disco con el
insulso “Yo sólo soy un hombre”, para llegar a la hora de actuación,
pero todavía nos quedaba mucho concierto por delante.
Llegados a este momento de la noche, es buena hora para que Miguel nos presentase uno a uno a la banda que le está acompañando, una banda donde destacaría la labor durante todo el concierto del productor, ingeniero de sonido, y músico José Nortes, encargándose de las seis cuerdas junto al más tranquilito Toni Brunet, quedando éste en un segundo plano, claro, estando al lado de José Nortes cualquiera parece tranquilo, apenas quedó quieto en todo el concierto, ¡¡¡qué tío!!! Una sección de viento muy bien ejecutada con el portugués Raúl Marques a la trompeta, y Rolfi Calahorrano al saxofón, teniendo los dos bastantes momentos de protagonismo durante todo el concierto. Y sin olvidarnos de Luis Prado a los teclados, la base rítmica era ocupada por el gigantón Javier Schoendorff al bajo, y el argentino Marcelo Novatti a la batería dentro de una mampara acristalada al fondo del escenario.
Tras esta obligada presentación de la banda, la
noche riojana pedía más Rock & Roll y Miguel Ríos era el encargado esta noche
de tan grata labor con temas como “La reina del keroseno”, “Niños
suicidas”, “No voy en tren”, la verdad es que este tema no me lo
esperaba y me gustó. También fueron cayendo “Un caballo llamado Muerte”,
“El sueño espacial”, “Año 2000”, o una de las más vitoreadas,
“Rock de una noche de verano”, marchándose la banda junto a Miguel Ríos a
tomarse un respiro mientras el público gritaba cosas como... “¡¡Miguel, no
te jubiles...!!”.
Unos minutos después, volvía el cantante granadino para interpretarnos, junto al sonido del piano de fondo, un sentido “Todo a pulmón”.
Y con la banda de nuevo respaldando a Miguel,
vinieron “El blues del autobús” y “Santa Lucía”, llegando ya a
la media noche y
volviéndose
a ir todos del escenario para preparar el último tercio de la actuación.
Éramos conscientes de que podríamos estar viviendo una de las últimas oportunidades de vivir un concierto de Miguel Ríos en directo, y eso se notaba en el ambiente.
Ahí salen todos de nuevo, con un Miguel Ríos emocionado y agradeciéndonos a todos por estar presentes esta noche, con toda la plaza coreando su nombre.
La traca final comenzó con “Rock & Roll boomerang”, “Sábado en la noche”, o el clásico de Tequila “Mueve tus caderas”, demostrando el señor Ríos que todavía sabe mover las caderas. Eso sí, a su ritmo.
El cantante decide obsequiarnos con unas
improvisaciones a capela, referentes a La Rioja y sus tierras, en plan vacilón,
antes del
clásico de los Leño “Maneras de vivir”.
Y agradeciendo a todos los músicos, a los técnicos, roadies, etc., que le han acompañado en toda su carrera musical, tocan el novedoso “Bye Bye Ríos”, para acabar el concierto con el “Himno de la alegría” con toda la plaza cantándolo.
Buen concierto, donde sonaron los temas más conocidos de Miguel Ríos, amenizados por una pantalla que proyectaba videos e imágenes de la carrera musical del artista, y donde el sonido no estuvo mal del todo, teniendo en cuenta que no es un lugar muy apropiado para conciertos. Como ya dije antes, posiblemente sería de los conciertos con menos asistencia de esta gira, al menos, los que estuvimos salimos satisfechos. Por cierto, Miguel Ríos se quedaría algún día más en Logroño, ya que el lunes recibiría el reconocimiento a toda su carrera musical por parte de Punto Radio La Rioja.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Rubén P.G.

Concierto 30º Aniversario de “Déjalo así”. Viernes 6 de mayo de 2011, sala Live! (Madrid)
La
historia de “Déjalo así” es extraña desde su nacimiento. Editado como doble
LP en estudio, algo totalmente innovador, la Compañía de Discos (Chapa en su
momento) lo ignoró por completo, convirtiéndose en disco de culto que ha ido
creciendo a base del boca a boca, labrándose un prestigio que se ha ido
afianzando entre los seguidores del Rock español, hasta convertirse en un
disco querido y valorado por los amantes del Rock nacional. Los 19 temas que
contiene son un puente entre el Asfalto más progresivo de finales de los ’70
y el más Hard Rock en que se convirtió con la llegada de Miguel Oñate.
En estos años, el disco sufrió el desprecio de las Compañías resultantes de las fusiones acaecidas en el negocio, llegándose a reeditarse en CD sólo uno de los discos, con portada cambiada. Este cutrerío contrastaba con el valor cada vez mayor que tenía el disco entre los seguidores del grupo. Conscientes de ello, y vista la nula intención de Sony, propietario actual de los derechos, en reeditar el disco en condiciones, Julio Castejón ha cogido el toro por los cuernos y ha reeditado, remasterizando con mimo el trabajo y dotándole de un libreto que aúna el respeto por el original y el valor añadido que ha sabido darle. Y como guinda, al alimón con su viejo amigo Jorge García Banegas, quisieron montar este concierto monográfico sobre el disco.
Pronto se levantó gran expectación en el mundillo por este concierto, hasta tal punto de llenar la Sala Live! de Madrid (desconozco si se vendieron todas las entradas, pero si no hubo “sold out” debió faltar poco), con un buen número de seguidores desplazados de diversos puntos de España. La ausencia de los otros dos músicos que grabaron el disco, Enrique Cajide y Guny sería cubierta por Pedro Navarro (batería de La Leñera) y José Regadera (bajista de Quijotes Eléctricos, y además habría invitados que enriquecerían aún más el evento.
Con algo de retraso sobre el horario previsto, la banda salió a escena bajo los aplausos de los asistentes. Jorge García Banegas se llevó una gran ovación, demostrando que es un personaje muy querido entre los fans de Asfalto. Los dos músicos invitados, Pedro Navarro y José Regadera, algo tensos por el papelón que tenían encima, y Julio Castejón con una sonrisa que no le cabía en el rostro, visiblemente satisfecho con lo que estaba a punto de suceder.
Antes de que nos diéramos cuenta ya estaba sonando “Déjalo así”, el
tema que abría el doble disco y que es el único que se mantiene con
regularidad a día de hoy en los conciertos de Asfalto. En mi posición,
pegada al escenario para disfrutar más del concierto y para obtener la mayor
calidad posible en las fotos que ilustran esta crónica, el sonido que yo
recibía era de los monitores, y era muy bueno. Desconozco cómo se escucharía
en las partes posteriores de la sala.
Al acabar el tema, y visto el enorme recibimiento del público, la satisfacción de Julio Castejón se fue tornando en emoción, algo que fue creciendo en toda la noche, y es que la respuesta de la gente fue en todo momento modélica. La mayoría de la gente se sabía las letras de todos los temas, algo sorprendente ya que en algunos casos llevaban décadas sin ser interpretadas y en otros ni siquiera eso, sino que era la primera vez que veían la luz sobre un escenario. Esto me sorprendió en “Baila madre”, segundo tema, y luego ya me acostumbré a ver como todos los que me rodeaban habían acudido al concierto con los deberes hechos.
El concierto no sólo iba a ser monográfico sobre el disco, sino que todos
los temas iban a ser tocados en el mismo orden en el que aparecieron. Julio
aprovechaba los intervalos entre las canciones para ir contando anécdotas
sobre la grabación, enriqueciendo aún más el conocimiento que pudiéramos
tener sobre este disco.
Como recordó Julio, “Vendedor furtivo” estaba originalmente cantada por Guny. Así que esta noche, para este tema iba a dejar que fuera su sustituto, José Regadera, quien se atreviera con él. ¿El resultado? Sobresaliente. Realmente me sorprendió la solvencia con que el simpático bajista cantó este tema, amén de que demostró ser un gran instrumentista, algo que se puede extender también a Pedro Navarro, dos excelentes recambios que ayudaron a que el concierto fuera todo un éxito.
Una de las incógnitas iba a ser el estado de forma en que nos encontraríamos
a Jorge García Banegas. A pesar de que no hace demasiado tiempo le vimos
participar en la grabación del disco en directo de Asfalto, “Al fin vivos”,
nos preguntábamos si su carisma y el buen recuerdo que tenemos de su etapa
en activo en Asfalto se iba a mantener tantos años después. Y creo que Jorge
cumplió con nota su cometido y no defraudó a nadie.
Como se había avisado, varios iban a ser los invitados que participarían en el concierto. El primero de ellos iba a ser bastante obvio: Raúl Santana, actual co-cantante y co-guitarrista de Asfalto, presente en la sala junto al resto de sus compañeros, se subió a escena para cantar “Lucy escóndete” y “No puedo retener tus ojos en mi mente”, que se mostró como uno de los temas más queridos del disco, por lo que entre la excelente interpretación y la gran acogida entre el público, se convirtió en uno de los momentos cumbres del concierto.
Los temas iban cayendo, con Julio comentando en cada caso las circunstancias
de la grabación o explicando la letra: “Adiós al sol”, “Miedo”,
“Juega tu carta”, con exhibición vocal de José Regadera, a quien ya
conocíamos de Quijotes Eléctricos y al que vimos pletórico tanto de técnica
como de ánimo.
Tras “El maniquí” y “Demasiado aprisa” vino el único momento malo del concierto. De repente, se empezó a escuchar una voz por los altavoces. Se trataba del técnico de sonido, quien paró el concierto para ajustar los niveles de los teclados. Con instrucciones directas a Jorge G. Banegas, y con bastante poca educación, le mandaba cambiar los niveles de ecualización con los que llevaba todo el concierto, y con los que al menos yo estaba tan a gusto.
Julio puso cara de circunstancias, le dio las gracias de forma algo forzada
y el concierto continuó con “Decepción”, uno de los pocos temas que
de vez en cuando se asoma al set-list actual de los concierto de Asfalto.
Cuando Jorge puso las manos sobre las teclas, casi nos da un infarto a
todos. El sonido, totalmente descompensado de los teclados, hacía que nos
bailaran los empastes. Entre que se arreglaba el desaguisado, y el cabreo
comprensible del grupo, en especial de Jorge, la consecuencia fue la total
desconcentración de la banda que llevó a que este gran tema quedara
destrozado. Me quedé con ganas de decirle cuatro cosas al tal Isaac, creo
que se llamaba.
Afortunadamente, la banda se repuso y pronto retomó el buen nivel del concierto, con “Nada que decir” y “Solo por amor”, para los cuales se subió a escena Enrique Castejón, hijo mayor de Julio, quien guitarra en mano y apoyando en los coros, protagonizó uno de los momentos emotivos de la noche.
Como dijo Julio, “tengo la música metida en casa”, así que Enrique
Castejón bajó del escenario para dejar sitio a su hermano Paul, quien
también guitarra en mano participó en “La rara”. A diferencia de
Enrique, más tímido y comedido, Paul es un músico mucho más extrovertido que
se mueve con gran soltura en el escenario. El tema terminó con un buen solo
de Pedro Navarro, demostrando ser un gran batería.
Llegado este momento, fue Jorge G. Banegas quien se convirtió en protagonista, con un bonito solo de piano que satisfizo a todos los que estábamos ávidos de escucharle de nuevo. Esta vez, a diferencia de la grabación de “Al fin vivos”, no hizo aquel medley de temas de Asfalto sino que poco a poco fue incluyendo los acordes de “Lady Madonna” de The Beatles, hasta tocar casi por completo la canción, con el beneplácito del público, que se lo agradeció con una sonora ovación.
De nuevo con Paul Castejón en escena, esta vez con un clarinete en vez de la
guitarra, llegó “Ahora no”, tema en el cual también apareció Juan
Olmos, cantante de Antigua, que como siempre derrochó energía y vitalidad,
amén de hacer un dueto fantástico con Julio Castejón en este tema.
Tras él, Julio Castejón invitó a Enrique Cajide, presente en la sala, a subir al escenario a compartir un pedazo de la gloria que estaba invadiendo al grupo. Tras hacerse un poco de rogar, Enrique apareció y se fundió en un gran abrazo con Julio y con Jorge G. Banegas, mientras que todos reconocíamos con un gran aplauso su histórica labor durante tantos años en Asfalto. Enrique Cajide respondió al cariño del público, visiblemente emocionado, y dejó al grupo que continuara el concierto, que ya caminaba hacia el final, con “Díselo”.
El último invitado en subir al escenario fue Johnny, guitarrista de Quijotes
Eléctricos y, por tanto, compañero del presente José Regadera. Con Johnny en
escena vino otro de los platos fuertes de la noche, “Rainbow Warrior
8-11-80”, uno de los temas más queridos del disco y por lo tanto uno de
los más cantados, en el cual Johnny demostró que es un gran guitarrista.
Todos sabíamos que el concierto iba a terminar, ya que llevaba exactamente el mismo guión que el disco. Johnny fue relevado por, de nuevo, Paul Castejón, para acometer ese gran tema que es “La generación perdida”, que fue alargado en su parte final con un gran solo progresivo-psicodélico de Pal Castejón, cuyo talento está pidiendo a gritos un sitio por sí solo en el Rock nacional, y así se lo valoramos todos los presentes.
El fin de lo que fue el disco y, por tanto, del concierto estaba escrito que sería la instrumental “Benvingut”. Sabíamos que no habría ningún tema perteneciente a otro disco de Asfalto, pero nos esperábamos algo especial como fin de fiesta. Y así fue, a modo de bis, todos los músicos invitados salieron de nuevo al escenario para repetir “Déjalo así”, con músicos y público pletóricos, disfrutando los últimos sorbos de este día tan especial.
La sensación tras el concierto era unánime. Nos fuimos con la sensación de haber asistido a algo único e irrepetible, sintiéndonos parte de un trozo muy importante de la historia del Rock de este país. Porque la grandeza de un grupo no se mide en el número de discos vendidos y en la posición en las amañadas listas de éxitos, sino en lo profundo que consigue entrar en nuestros corazones.
Texto y fotos: Shan Tee

Sábado 30 de abril de 2011, ReviRock Studios (Madrid)
Me disponía a salir de casa para acudir al concierto (una hora inusual para estos menesteres, 18:30) cuando me sorprendió una tormenta, ¡empezamos bien! En los alrededores de la sala me encuentro un paraje desolador, un polígono industrial a medio construir, en la calle donde se encontraba el local me recibieron dos mujeres de “vida alegre”. Fue entonces cuando me plantee seriamente si había sido buena idea venir al concierto.
Ya
dentro de la sala me acerco al bar, donde empecé a palpar el ambiente,
cambio impresiones con otros seguidores del grupo y veo al personal de
organización como ultima los detalles para la grabación del concierto que se
utilizara como material extra en el próximo DVD del grupo. Con tres cuarto
de hora de retraso nos invitan a subir a la sala. Como ya me habían dicho,
la sala es minúscula. Empezamos por ocupar las sillas, seguidamente se
ocuparon el pasillo y la parte trasera con la gente ya de pie. La sala a
reventar (50 personas).
Desde mi sitio observé en el escenario. Algo que me hizo pensar que la tarde se podía arreglar, en la parte derecha había una batería y en la parte izquierda un teclado, el concierto parecía que no sería un mero trámite. Unas palabras a modo de introducción por parte de la organización en la que se disculpan por el retraso y a continuación presentan al grupo, salen Lele Laina y José Luis Jiménez, que se enfundan la guitarra y bajo acústico respectivamente.
Comienzan
con “Que es esta vida” del mágico primer LP de Topo, que ejecutan con
gran maestría, el público se lo agradece con aplausos. Desde el primer
instante fluye una química especial entre músicos y publico. Continúan con
otro tema muy representativo del grupo: “Colores”, con la voz de
Lele, que como casi siempre nos deleitó con una soberbia interpretación y
gran solo de guitarra acústica.
Presentación por parte de José Luis del tema que da título al último LP del grupo “Mirar atrás”, momento que aprovecha Miguel Bullido “Bullí” para sentarse tras la batería. Tema cantado con gran solvencia por José Luis, que le encontré de voz como nunca. Se nota que ya están más rodados en todos los aspectos. Primera sorpresa de la tarde: “Michelle”, del cassette que grabaron con canciones The Beatles, muy bien recibida por el público, pero que su ejecución no fue de lo mejor de la tarde.
La
siguiente, perteneciente al primer LP de Asfalto, “La isla del amor”
que cantaron al unísono Jose y Lele con ese aire tan sensual y vacilón que
propone esos ritmos caribeños muy bien conducidos por la batería de “Bullí”,
enorme toda la tarde. A continuación “El bosque” y “Cambios”,
ambas del último CD, que el público recibió con mucho agrado, por lo que
deduzco que son de las canciones que más gustan del nuevo disco (no es mi
caso).
Llegamos al punto culminante de la tarde, presentación del teclista Rafa Rubio que les acompañará en los próximos temas. Empiezan con “El periódico”, otro tema del primer LP de Topo, que canta Lele con ese timbre de voz tan característico y personal. Los coros de José Luis magníficos, el teclado omnipresente durante todo el tema.
Ahora el turno para “El bar” y” “Estoy cansado” del CD fantasma (“La jaula del silencio”) como recalco José Luis. Los dos cortes son muy bluseros, el primero con la voz inconfundible de Lele y una introducción de guitarra buenísima. Este tema fue versionado no hace mucho tiempo por el grupo Ars Amandi. En el segundo se hace cargo de la voz José Luis, que lo borda. Lele cambia la guitarra acústica por la eléctrica para regalarnos un gran solo de guitarra marca de la casa, también es digno destacar el gran trabajo del teclista Rafa Rubio durante toda la tarde, pero especialmente en esta canción, que como sabéis es una versión del tema ”I’m Tired” , del grupo Savoy Brown, compuesta por su cantante Chris Youlden.
Topo
ya tenía al publico metido en el bolsillo, sonando como un cañón. Jose y
Lele muy cómodos en el escenario haciendo chascarrillos de sus múltiples
peripecias por los pueblos y ciudades españolas; tras lo cual la banda nos
presenta dos joyas enlazadas “Autorretrato” / “Abelica”, ambas del
primer y querido LP de Topo, recibidas con una ovación cerrada y prolongada,
agradeciendo así la inclusión de canciones un poco olvidadas por el grupo,
con una interpretación magnifica desde la voces, pasando por la batería y,
cómo no, el teclado que dota a los temas de una riqueza y matices que
últimamente el grupo había perdido. Tampoco quiero ni debo perder la ocasión
de recordar al cuarto miembro de Topo, Luis Cruz, que no pudo asistir,
desconozco la causa. Una lástima, con él la fiesta hubiera sido completa.
Rafa
deja el escenario con aplausos del respetable reconociendo así su gran
trabajo. Jose Luis mientras aprovecha para bromear con el título de la
siguiente canción “Santo Grial”, también de su último CD, haciendo
referencia al título de la película “Capitán Trueno y el Santo Grial”. Se
preguntaba cómo no habían utilizado ninguna de las dos canciones para la
película, con el consiguiente cachondeo en la sala.
El concierto se daba por finalizado por parte del grupo, pero el público quería más. Improvisan sobre la marcha y decide tocar “Ser Urbano” del primer disco de Asfalto, con el publico emocionado coreando el estribillo y un Jose Luis inconmensurable con el bajo acústico y esa voz tan carismática.
Para
terminar llaman otra vez a Rafa, que se sube al escenario y repiten el tema
“Estoy cansado” de nuevo sonó redondo, pero podían haber improvisado de
nuevo, y acabar con algún otro tema como “El blues del dandy” que es del
mismo corte. Tras la despedida del grupo, la organización nos da las gracias
y nos invitan a visitar el bar donde en breve se nos unirán los músicos para
charlar y firmar autógrafos.
Poco mas se puede decir, sobre un concierto casi perfecto, estoy deseando ver el video y volver a disfrutar del concierto y recordar los buenos momentos allí vividos.
Moraleja: esto no es como empieza sino como…
Texto y Fotos: Ramón Rodriguez
OBITUARY + GRAVE + PATHOLOGY
Sábado 23 de abril de 2011, sala Jala Jala (Almería)
Me sorprendía que en menos de un año los de
Florida (USA) volvieran a realizar una gira por Europa / España, y más sin
tener nuevo
disco
que presentar. Serán consecuencias de la crisis el que algunas bandas opten
por girar y girar aún sin nuevo trabajo, o quizá el caché lo hayan rebajado,
digo yo.
En la anterior visita de Obituary (septiembre de 2010) uno de sus conciertos fue en Granada. Ciudad que se había vuelto a elegir en un principio para una fecha de esta nueva gira europea y española, pero después no sé por qué razón se trasladó a Sevilla, siendo luego cancelado el concierto en la ciudad hispalense. Al final, pendiendo de la suspensión de la fecha por el Sur, y con tan sólo tres días de antelación, Madness Live! Productions y A Day Of Darkness Productions anunciaban que el concierto se realizaría en Almería. Para el que suscribe mejor, porque realmente no me hubiera desplazado ni a Granada, y menos a Sevilla, a ver los tres grupos que componían el cartel, pero teniéndolos a unos cuantos minutos de casa, pues habría que volver a ver a Obituary y Grave, por segunda y tercera vez, respectivamente, y por primera a Pathology.
En plena Semana “Infiel”, que diga... Santa, y con un margen tan pequeño de tiempo para hacer publicidad y dar información del concierto, dudaba de la asistencia de un buen número de público. Finalmente, aunque tampoco hubo demasiada gente, la cosa podría haber sido mucho peor, y es que en plenas vacaciones y anunciando la ciudad y emplazamiento a tan sólo tres días vista, pues tampoco se podía pedir mucho más, aún siendo sábado.

El quinteto californiano era totalmente desconocido para servidor, y como pueden decir algunos: ahora con Internet “te puedes poner al día” rápidamente, pero como en otras muchas ocasiones he hecho, pasé de pegarme el “empacho” y preferí tener las primeras impresiones de una banda desconocida para servidor en directo.
Después de ser de los primeros en entrar a la
sala (a eso de las 19.30 h.) y esperar el comienzo, entre charlas, comprobamos
que el escenario había sido agrandado por su frontal, estando la batería sobre
una pequeña tarima. Mirando las pantallas y equipo de sonido se intuía que los
conciertos sonarían en condiciones (y más si los grupos llevaban su técnico de
sonido), a pesar de la acústica de la
sala.
También luego, durante la descarga de las tres formaciones, comprobamos la
mejora en el juego de luces respecto a otros conciertos celebrados en el mismo
local.
Con un retraso cercano a la media hora, y cuando faltaban un par de minutos para las ocho de la tarde empezó a sonar una “Intro” seguida de la primera andanada de bestial y brutal Death Metal / Grindcore de Pathology, castigando sin piedad sus instrumentos los guitarristas Tim Tiszczenko & Kevin Schwartz (éste realizando molinos con su rizada cabellera durante algunas canciones), Oscar Ramirez (bajo) y Dave Astor (batería), con Jonathan Huber pasando como si nada de registros gorrinos a guturales. Toda una bestia, y no sólo vociferando, además no paraba de moverse de un lado a otro del escenario. Siendo también buen comunicador entre tema y tema, pidiendo a la peña repetidas veces que se acercara más al escenario, llegando a agradecer en castellano unas cuantas veces, animando al público que realizara “circle-pit”, y ensalzando la belleza de la ciudad de Almería y su visita a la playa.
De los títulos de las canciones que descargaron,
pues poco os puedo decir, ya que además del desconocimiento del material de
Pathology (con cuatro álbumes editados ya), cuando Huber presentaba los temas
con esa voz tan gutural, poco se entendía.
Tocarían alrededor de ocho
canciones, entre las cuales hicieron, si no escuché mal, el tema-título de su
segundo álbum, “Incisions Of Perverse Debauchery” (Grindhead, 2008).
Supongo que también caerían algunas de su más reciente trabajo, “Legacy Of The
Ancients” (Victory Records, 2010), y de sus anteriores. Curiosamente en
ninguno de los cuatro discos canta Jonathan Huber, que entraba en la banda
para suplir a Matti Way, vocalista que registró el tercero (“Age Of Onset” –
2009) y cuarto trabajo de Pathology.
Realmente su atroz mezcla de Brutal Death Metal y Grindcore me pareció aniquiladora, tremebunda y acongojante durante los cerca de treinta minutos que estuvieron sobre las tablas. Siendo un grupo para quedarte estupefacto de la cruda y atómica energía que desprenden en directo pero que, como me sucede con la gran mayoría de bandas parecidas y de esos estilos, seguro que no disfruto plenamente en casa escuchando un disco de ellos.

Segunda vez que la banda comandada por Ola
Lindaren (voz / guitarra) descargaban su auténtico y clásico Death Metal en
Almería. De aquella primera vez, junto a Nile, Belphegor y Between Ther Frost,
en septiembre de 2008, ya te dimos cuenta por aquí. Los suecos venían con
novedades en sus filas respecto al pasado, a Ola Lindaren y el batería
Ronnie Bergerståhl les acompañaban el grandote guitarrista Mika
Lagrén (Facebreaker) y el espigado bajista Tobias Christiansson (Dismember,
ex-Necronaut). También volvía a lucir la bandera sueca colgada bocabajo en uno
de los altavoces, tras el bajista.
Si cuarenta minutos tocaron en el 2008, en esta ocasión el tiempo fue prácticamente el mismo (de 20.45 h. a 21.24 h.). Ganas tengo de ver a Grave en un concierto donde descarguen más tiempo, aunque como sigan viniendo a España acompañando a otros grupos como cabeza de cartel, la cosa va a ser más que complicada.
Me supo
a poco su concierto, pero el cuarteto sueco estuvo realmente bien y disfruté
bastante con ese clásico sonido mórbido del
Death Metal de finales de los 80 /
comienzos de los 90. Sonando demoledores, aunque al principio al guitarrista
Mika Lagrén se le escuchara un poco bajo.
Cayeron algunos temas de su último disco, “Burial Ground” (Regain Records, 2010), como “Liberation” (si no me confundo), pero la chicha estuvo al descargar perlas de su discografía, y clásicos ya del Death Metal de la escuela sueca, como “Banished To Life”, “You´ll Never See...” (con apoyo en los coros, que apenas se oían, del bajista Tobias Christiansson), “Hating Life”… y acabando su gran concierto con las enormes “Day Of Mourning”, “Soulless” e “Into The Grave”, en la que Ola nos hizo repetir unas cuantas veces con entusiasmo la palabra “grave” al presentar el tema-título de su primer álbum que en el presente 2011 cumple ni más ni menos que veinte años ya, y que como has podido comprobar descargaron unas cuantas gemas del citado disco.

A
Obituary tan sólo los había visto anteriormente una vez, en aquel concierto
que te comenté por aquí en la madrileña sala Caracol en enero de 2006
perteneciente a la gira de su retorno con el disco “Frozen In Time” (Roadrunner
Records, 2005) y con la formación clásica. Recuerdo que en ese concierto,
además de estar como piojos en costura, los parones entre tema y tema mataban
la intensidad que creaban tocando. Comprobando en esta ocasión que siguen
igual, o diría que peor aún, porque hay que reconocer que cuando tocaban sonaban muy potentes,
compactos… con uno de los mejores y más intensos sonidos que he escuchado en
este antro, pero los descansos que se pegaban entre canción y canción cada vez
iban cansando y desesperando más a servidor, y no sólo era
esa acción, si no
lo que comunicaba el quinteto desde el escenario, un pasotismo total, sin
apenas interacción con el público, e incluso llegando a dar la espalda y
charlando entre ellos, vamos, como si de un ensayo con peña se tratara. Para
colmo tocaron tan sólo una hora justa de reloj (de 22 h. a 23 h.), algo que me
parece incomprensible en una banda de la historia de los norteamericanos y con
ocho discos de estudio. Además cuando llegó el momento de marcharse la banda, la reacción de la
peña, como vengo comprobando durante los últimos años en esta amada / odiada
tierra almeriense, fue de conformismo absoluto. Es decir, parece que les pareció
correcto que tan sólo hubieran tocado una ínfima hora, cuando después supe que
vienen realizando como norma general 75 minutos de concierto (como cuando los vi en Madrid). Pues nada, no tendré ni la más mínima idea, pero a mi me
pareció un soberano timo el concierto de Obituary, porque si a esa hora le
restamos los parones o descansos, quedan menos de sesenta minutos de
concierto, y a algunos que pregunté a la salida del bolo, tan contentos
diciendo que había sido un conciertazo. Hay opiniones y gustos como colores,
igual que culos, pero que una banda como Obituary toquen tan poco y encima
rompiendo cada dos por tres la gran intensidad que crean en sus temas con
prolongados cortes y descansos, pues qué quieren que les diga… para servidor
pasan a ser otro grupo más de los históricos que la próxima vez que vengan de
mi bolsillo no va a salir un céntimo. Y que encima uno de los organizadores al
final me diga que con la peña que había asistido qué quería... pues lo siento, a
mi la peña que acuda o deje de ir a estas alturas de la película me da
exactamente igual, ya sabemos cómo está el panorama por aquí abajo en cuanto a
asistencia de público a conciertos. Además que anunciando el concierto a tres
días vista en plenas vacaciones qué querían, a servidor le parece un soberano
engaño pagar una entrada y que a cambio me den menos de lo estipulado, luego
si la gente deja de ir a conciertos que tampoco se quejen ni se lamenten los
grupos ni organizadores, los cuales deben exigir a las bandas lo estipulado o
firmado.
Ahora a los clásicos hermanos Tardy (John y Donald) y Trevor Peres (guitarra), les acompañan el guitarrista Ralph Santolla (desde el 2007 en Obituary) y el histórico bajista Terry Butler (ex-Death, Massacre, Six Feet Under), quien ha ensanchado lo suyo.
El
comienzo fue como hace cinco años, con la instrumental “Redneck Stomp”
que fue
enlazada, como en su antepenúltimo disco, “Frozen In Time”, a “On The Floor”.
Tras ese tema ya empezaron con los parones, estarían cansados los señoritos,
vamos, porque díganme.
Seguidas hicieron “Chopped In Half” y “Turned Inside Out”, dándole a la voz de John Tardy ayuda de ecos o reverb, algo que se hizo más evidente durante “Evil Ways”. Acababa Donald en pie tras la batería, y dando su hermano las gracias en castellano, una de las pocas veces que se dirigió al público.
Cambiando Santolla de guitarra, pasaron a hacer “Dying”, donde la batería sonó bestialmente atronadora y desapareciendo John Tardy del escenario hasta que le tocó cantar la corta letra de la canción incluida en el disco “Cause Of Death” (Roadrunner Records, 1990). Comentar que Santolla, que ha pasado por grupos como Death, Iced Earth, Deicide…, es un guitarrista bastante técnico, pero en directo su cara de inexpresividad absoluta era excesiva, además de que me pareció que abusaba y se excedía en solos y punteos.
Otros temas que realizaron fueron “The End
Complete”, seguido, el tema-título de su tercera obra, por “Threatening
Skies”, donde se volvieron a desatar pogos como en otros temas.
Continuando, si no meto la pata, con “Forces Realign” y “List Of
Dead”, pertenecientes a su último trabajo, “Darkest Day” (Candlelight
Records, 2009). De nuevo Donald se ponía en pie animando, y gritaba en
castellano un “¡¿qué pasa?!”, para seguir con “Don´t Care” y
otra del nuevo, “Blood To Give”, donde destacó otra vez la labor tras
la percusión, y el cambio de ritmo acelerado.
Si no me confundo tocaron “Contrast The Dead”, del álbum “Xecutioner´s Return” (Candlelight Records, 2007), con claras y marcadas reminiscencias a una de sus influencias, los suizos Celtic Frost. Para arremeter en la recta final con “Slow Death”, “Evil Ways” y la clásica, y previsible para cerrar, “Slowly We Rot”, donde tras el comienzo el batería se levantaba y desaparecía por la parte izquierda del escenario, según mirábamos, ¿?, alargando las notas sus compañeros mientras le daban tiempo a regresar, para seguir con el tema, y acabar largándose hacia el final John Tardy, mientras sus compañeros concluían metiendo ruido.
Si Obituary hubieran tocado intensamente durante una hora, sin apenas respiro, de acuerdo, quizá servidor no hubiera salido con la sensación de haber sido engañado vilmente. La próxima vez que me esperen en un concierto suyo, igual que otros como Suffocation… grupos que servidor cree que faltan al respeto para los que van a verlos pagando una entrada y se les ofrece menos de lo previsto. Cada vez tengo más claro que no me vuelvo a rascar el bolsillo con este tipo de grupos endiosados, tengan el nombre que tengan.
In memory of Burninboy
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
II METALMERIA FEST.: ZARPA + OMISSION + ALTAR OF SIN + WILD + ALAJA + TRANSYLVANIA + VX
Sábado 9 de abril de 2011, sala Jala Jala (Almería)
La premura que se dieron los de la asociación MetAlmería a la hora de anunciar las primeras bandas para el “II MetAlmería Fest.” no sirvió de mucho, ya que a los pocos meses se caían del cartel los almerienses Inercia tras anunciar su disolución. Más adelante Nocturnal decidían también descolgarse del festival en el sureste de España, cuando al parecer estaba todo tratado con la asociación según ésta, dejando así a los almerienses, como se suele decir: “compuestos y sin novia” (iba a ser la primera banda internacional que traían). Desconocemos la versión de los germanos, pero prefirieron tocar un mes antes en El Prat (Barcelona). Así que de las tres formaciones anunciadas con bastante antelación sólo permanecían VX… confeccionando al final un cartel bastante bueno (con cinco grupos nacionales y dos de la tierra), a pesar de no haber ninguna novedad para servidor, quien ya había visto a todas las bandas no mucho tiempo atrás. Finalmente también la fecha anunciada al principio cambió, adelantándose una semana, del sábado 16 al sábado 9 del abril.
Habiendo dormido apenas cuatro horas, me
desperté bien temprano aquella mañana para ducharme y estar pendiente de una
llamada de los componentes de una banda de las que descargaba en el festival, ya
que algunos de ellos se quedaban a pernoctar en casa. Mientras desayunaba
recibí la esperada llamada del grupo, el cual había viajado de madrugada
bastantes kms. para llegar bien temprano (a eso de las ocho y pico de la
mañana) a la puerta de la sala, ya que eran los primeros en probar sonido.
Allí estuvieron
esperando
solos durante unas horas, y cuando se supone que debían estar en las pruebas (diez, o diez y
algo de la mañana) aún permanecían en la puerta del local a ver si lo
abrían. Desconozco quien o quienes fueron los responsables de ese trato,
pero ningún grupo se merece eso, y menos una formación, con su historia y
trayectoria, que viaja de madrugada desde lejos.
Al final quedé con los del grupo en que me llamarían después de probar sonido, para que al menos pudieran descansar en casa antes de su actuación. Así que aproveché y llevé al amigo Paco (gran “enfermo” y comprador compulsivo de discos) a unas cuantas tiendas de la ciudad que aún resisten vendiendo música. Vuelta a casa tras una buena pateada por la urbe, previo refrigerio, y el madrileño Paco habiendo menguado su bolsillo y el montante de su tarjeta de crédito por la compra de algunos vinilos y CDs. Pendiente del móvil y no sonaba. Imaginando que no nos iba a dar tiempo de comer en casa, al final decidimos Paco y servidor ir de camino hacia la sala al mediodía, y con la que estaba cayendo de solanero, pues decidimos sentarnos en una terraza para echarnos al menos unas cuantas tapas y cañas. Tan sólo nos tomamos dos rondas, y recibo por fin la esperada llamada del grupo, habiendo terminado de probar sonido y de almorzar, así que les dije que en pocos minutos estábamos allí. Llegamos, abrazos, saludos y… rumbo a casa para que se quedaran descansando, ¡¡¡qué menuda paliza llevaban!!!, y eso sin haber empezado el festival aún. Alojados ya, me dirigí yo sólo rumbo a la sala a pie, y con el Sol de justicia que caía creía que no llegaba, y menos a tiempo. Pero no, llegué bien, eso sí, deshidratado y como si hubiera salido de alguna caldera de Pedro Botero. Menos mal que la adorada amiga Carmen “Rising” fue previsora y en su nevera había bebidas frescas y, lo más importante, ricas viandas que hicieron que tomara energías ante las horas que se avecinaban. Así que un poco antes del inicio del concierto, y más pegando a la hora de la merienda, que del almuerzo, me comí con enormes ganas un bocadillo.
A todo esto, había decidido aquella mañana no hacer la reseña del festival, más que nada por no repetirme a la hora de escribir sobre los grupos, a los cuales ya había visto y comentado conciertos suyos, y de la gran mayoría más de una vez. Pero entre Paco y el carismático alma máter de una de las bandas de aquel día, finalmente me convencieron y opté en realizar la reseña, aunque no iba a tomar ninguna nota, simplemente me pegaría o estaría cerca del escenario disfrutando de las bandas y echando fotos. Así que ustedes me perdonen si hay errores, meteduras de pezuña o lapsus.
Me dio pena que la sala estuviera desangelada en cuanto a público durante la tarde / noche. Una de las razones fue que habiendo la posibilidad de salir fuera, y con el calor de invernadero que hacía dentro, por no volver a reincidir una vez más en los precios de las bebidas, pues hubo gente que se pasó más tiempo en la calle bebiendo y de fiesta que dentro. Algo que no concibo, porque para beber y charlar siempre hay tiempo de sobra, y aunque me pareció excesivo el número de bandas del cartel (y más dentro de un recinto cerrado), servidor vio todas prácticamente en su totalidad, a pesar de la paliza y cansancio acumulado. Saliendo a tomar aire y el fresco, además de alguna bebida o alimento, sólo entre banda y banda. Y no digo esto para colgarme ninguna medalla, ni cosas parecidas, lógicamente cada cual hace lo que le apetece, y en un festival de esta índole quizá no se conozca o gusten todas las bandas, y no hay obligación ni deber de zamparse el festival al pie del cañón. Pero no sé, además del poco público que asistiría (calculo que no llegarían a las 150 entradas vendidas), daba cosa estar al borde del escenario, o en las primeras filas, y echar la vista atrás, o a los lados, y verse bastantes espacios libres. Habiéndose dado una mejor imagen si la gran mayoría de gente que acudió se hubiera acercado durante los conciertos a las inmediaciones del escenario.

El joven quinteto procedente de Valencia tuvo la
carga de empezar los primeros sólo antes unos cuantos, pero al menos nos
contagiaron incesantes movimientos en cabeza, brazos y cuerpo con sus rápidas
y veloces canciones de Speed / Thrash Metal.
Como en su pasada actuación en el murciano “IV Heavy Metal Espectros Fest.” (reseñado por aquí), salieron a saco, tocando seguidas sus cinco primeras canciones: la rotunda declaración de principios de “Metal sin parar”, “El trono del Averno”, “La gola de l´Infern” e “Ira VX” (ambas cantadas en valenciano), y “Asalto”. Haciendo así de una tacada, y con un par, todos los temas de su segundo EP, “Contraataque” (2010).
Poco tiempo para respirar y descansar dedos y
garganta y, tras pocas palabras (¿para qué más?), continuar agitándonos (a
algunos a ritmo de pogos) con una nueva composición, “Zombies”, y otra
declaración metalera de intenciones, “Speed Maniacs”,
perteneciente a
su primer EP, “Holocaust musical” (2009), al igual que la que le siguió, la
veloz y violenta “Patada en la boca”. No recuerdo bien si fue antes de
“Speed Maniacs”, o más adelante, pero tuvieron el gran detalle de acordarse
del que fuera batería de Manowar, Scott Columbus, quien fallecía pocos días
antes (4 de abril), dedicándole su concierto. R.I.P.
Como en su descarga de febrero dentro del “IV Heavy Metal Espectros Fest.”, cerraron con “Rude Thrash”, una canción que aún no han grabado, pero que es una buena elección para concluir sus furibundos, enérgicos y rabiosos conciertos.
Segunda vez que los disfrutaba en directo y puedo decir que esta gente va mejorando y haciendo las cosas como debe. Gocé aún más que en Murcia (también tocaron dos temas más, ya que dispusieron de algo más de tiempo), pegado al escenario, y moviéndome con su directo y frenético Speed / Thrash Metal.

A los veteranos Transylvania habíamos tenido oportunidad de verlos la semana antes (viernes 1 de abril) en un extenso y enorme concierto acústico (alternando temas propios con versiones) en el almeriense pub Blason´s. Y ahora volvíamos a disfrutar viéndolos en eléctrico y repartiendo más cera, como ellos bien saben hacer.
Al estilo de los clásicos Black Sabbath, y si no
me falla “Neury”, como en algún que otro concierto de ellos visto, el
vocalista Javier Rubio se situó a la izquierda de las tablas según mirábamos,
dejando el centro para el activo bajista Ángel Cabrerizo, estando en la
derecha su hermano, “Tote”, y atrás Jesús Ropero. Quien nos dejaba
estupefactos al concluir la primera canción, la hímnica
“Transylvania”,
y salir despavorido. ¿Le había dado un apretón a la criatura?, jajaja… nada de
eso, fue que no estaba del todo cómodo en su asiento.
Ya situado de nuevo Jesús tras la batería, prosiguieron con tres temas cantados en la lengua de Shakespeare: “Misery In Paradise”, “The Unforgettable Darkness” y “Dance Of Death”, toda una artillería de ritmos marcados, pesados, tralleros y acelerados (por obra de los tres instrumentistas), tanto de más reciente factura, como de su primera época.
“Venganza” nos devolvía a los queridos “Transy” en castellano, aunque sin cejar en hacernos disfrutar con el sonido potente y heavy que estaban sacando (al menos desde mi posición, al borde del escenario), con un Javier que es todo pasión, ganas y esfuerzo cantando y vociferando, dejándose la garganta y con su cara encendía, y más esa tarde que el recinto, y me imagino que sobre el escenario más, era una sauna.
“Tote” se marcó un pequeñito detalle con su guitarra hacia Rainbow y en concreto homenajeando al desaparecido y gran DIO (¡¡¡esa Carmen “Rising”!!!). Aprovechando Javi para recordar a todos esos músicos que ya no estaban con nosotros.
Invitaron a subir al escenario a su gran amigo,
y gran persona, Manolo Díaz (Sala X), con quien se marcaron el tema compuesto
por el rubio guitarrista “Suicide Sorrows”, tema en onda Thrash Metal
de la Bay Area, y que si mal no recuerdo habían tocado anteriormente, también
junto a Manolo, tan sólo una vez, en aquel penúltimo concierto que dieron
Transylvania (junto a Sala X) en el pub El Zaguán.
Viendo a Javi colocar su micrófono más arriba ya se imaginaba uno la que se nos venía encima… recordando que ese mismo día hacía ya veinte años (¡¡¡ni más ni menos!!!) de su concierto en la desaparecida sala madrileña Canciller, concierto que habían cerrado con la que venía a continuación… “Iron Fist”, repartiendo bronca musical “motörhead-rizada” de la buena y a dos guitarras.
Volví a disfrutar de lo lindo con Transylvania y van… aunque me quedé con ganas de mucho más, especialmente de más temas suyos en castellano. Pero bueno, es lo que tienen estos festivales con grupos metidos con calzador.

Después de su accidentada descarga (por la falta del guitarra solista y el deplorable sonido) de diciembre pasado en El Zaguán, era de justicia que el quinteto almeriense (de Roquetas de Mar) tuviera la oportunidad de demostrar en condiciones sus credenciales… ¡¡¡ y vaya si lo demostraron y se desquitaron!!!
Para servidor fueron de las bandas que mejor
estuvieron sobre el escenario en toda la tarde / noche. Incluso de las que
mejor sonaron, o al menos eso me pareció a mí, aunque tampoco estuve muy
pendiente del sonido, a decir verdad, ya que como he dicho,
me
dediqué a disfrutar plenamente en “primera línea de combate” prácticamente
durante todo el festival.
“The Mechanical God”, el tema-título de su EP digital, ya nos puso a tope, comenzando los primeros pogos entre la chavalería. Seguida de “Flesh”, grabada en su primer disco “Chaos Theory” (Hecatombe Records, 2009), y continuada por “Black Gold War”, una de mis debilidades de la banda desde que la escuché por primera vez hace años en aquel “III BrutAlmería Fest.” celebrado en la misma sala. ¡¡¡Enorme canción de Thrash Metal con ese sonido a lo Legacy / Testament / Exodus!!!
Aunque en ocasiones parece que a la banda se la trague la tierra, se demuestra que no es así, y continúan trabajando y ensayando, presentándonos allí un nuevo tema, “Nitroglycerine”, el cual habrá que fijarse más y desmenuzarlo auditivamente en futuras descargas de la banda thrasher.
La gente estaba entregada con la banda y éstos
dándolo prácticamente todo en el escenario, me alegraba un montón que eso
sucediera. La verdad es que hubiera preferido que hubieran tocado un tema
propio, pero le tocó el turno a la feroz versión que
hacen del clásico
“Highway Star” de los Purple, y que grabaran para el EP.
Otra novedad en su repertorio vino con “As The Wolf I Am”, tema que tocaron hace meses en El Zaguán, aunque aquí con mucho mejor sonido y con la banda al completo. Causándome una buena impresión el joven guitarra solista, Jesús, en esta primera vez que tenía la oportunidad de verlo sobre un escenario
Hasta el final nos tuvieron en acción y gritando como posesos, cerrando su colosal concierto con “Cold”.
No sé si será por el aprecio que les tengo a Transylvania y Alaja, además de pensar que son dos de las mejores formaciones a lo largo de la historia del Metal en Almería, pero creo que no desentonaron para nada en el cartel, cosechando ambas formaciones almerienses grandes actuaciones. Sobre todo Alaja, que creo que consiguieron realizar uno de sus mejores conciertos de los cuantos que les he visto.

Segunda vez que tenía oportunidad de ver a a Wild y aparte de que no me lleguen a convencer ciertos tonos del vocalista Javier Endara, los madrileños heavy metaleros estaban haciendo un buen concierto, hasta que tuvieron problemas técnicos que dieron al traste con su descarga.
Iniciaron su concierto con “Salvaje”, el
tema de apertura, y para servidor el mejor, de su EP “Calles de fuego”
(2009). Siguiendo, como en dicha grabación, con “Nuevo amanecer”, para
pasar a presentarnos “Nunca mires a los ojos de la muerte” y “Reina
de la noche” (tocándola ya cuando los vi por primera vez el pasado 2010),
dos canciones que formarán parte de su inminente primer larga duración, “La
nueva orden” (Santo Grial Records, 2011).
Como aquella anterior vez que los vi en la madrileña sala Excalibur a comienzos de mayo de 2010, y como te conté, los más activos, y que dan más juego, en escena son el vocalista de origen ecuatoriano y el bajista Sergio, que no paran quietos ni un instante, algo que se agradece al ver un concierto, que los músicos no sean meros palos ejecutando música. Prosiguiendo su descarga con “En nombre de nadie”, otro de los destacados temas del EP y donde se aúnan Heavy Metal & Hard Rock.
Y después de tocar “Hijos del Rock”, otra
de las canciones que formarán parte del nuevo disco, y mientras hacían otra
nueva,
“Arde en la hoguera”, de repente uno de los
cabezales se
fastidió, teniendo que parar y decidir que darían paso a la siguiente banda,
para luego volver y acabar los tres temas que le quedaban de su concierto.
Aunque finalmente, tras la actuación de Altar Of Sin, los madrileños volvieron
y tan sólo pudieron tocar la pegadiza, y todo un buen himno, “Heavy Metal
(es mi religión)”, no teniendo tiempo para tocar, como tenían previsto,
“The Gods Made Heavy Metal” (de Manowar) y “Calles de fuego”.
Es una lástima que el concierto de Wild se lastrara con el imprevisible accidente del amplificador, aunque seguro que si el cartel no hubiera contado con siete bandas, y teniendo en contra la cuenta atrás en el tiempo para acabar antes de las doce de la noche, quizá hubieran podido solucionar el problema sobre la marcha, o haber podido tocar las tres canciones que les quedaban para acabar. Merecerían que la asociación almeriense tuviera el detalle de volverlos a traer por estos lares en algún concierto.

Como Altar Of Sin en su anterior visita a
Almería tuvieron importantes problemas sonoros (concierto junto a Alaja en El
Zaguán),
MetAlmería tuvo la deferencia de volver a traer al trío. Siendo la
segunda vez que pisaban esta sala, después de venir por estas tierras por
primera vez formando parte del cartel del “III BrutAlmería Fest.”. El sonido
fue mejor que aquella vez y ni qué decir de la última, aunque no del todo
bueno para mi gusto, quizá también por la manera de tocar suciamente ese
infernal Death / Thrash Metal que realizan los de Valencia.
El repertorio, si no me equivoco (y tirando de listado de temas), fue casi el mismo que el que sonó mal, pero mal, en El Zaguán en diciembre pasado, más o menos en el mismo orden, es decir: “Intro / The Conjuration”, “Sadism Circle”, “Bleeding The Prophet”, “Wall Of Blood”, “Caligula”, “Metal Massacre”, “Raining Blood” (de Slayer), “Death Metal Inferno”, “The Damned Dogs From Hell”, “Claws In The Box”, “The Art Of Violence”, “Praise Evil”, la desconocida “Master Satan”, “Predator” y “Altar Of Sin”.
Destacando de sobre todo y especialmente la inconmensurable labor tras los tambores de Goyo “Hammerhead”, quien también acongoja con su gutural voz en algunas canciones. ¡El Dan Beehler hispano del Metal Extremo!
Web ALTAR OF SIN – Myspace ALTAR OF SIN

¿Qué volver a decir a estas alturas de Omission que no haya dicho ya al comentar sus conciertos? Volvieron a imponer su ley metálica y a demostrar con creces que son de lo mejor que hoy en día se puede ver en cuanto a presencia escénica, imagen, acción… y devastador, furioso, rabioso, inmenso, violento… Thrash Metal con muy mala baba, sobre nuestros escenarios ¡¡¡y qué leches!!!, también en Europa y parte del Mundo.
Tuvieron el magno detalle de quitar dos temas de
su repertorio para que sus compañeros de Wild pudieran tocar lo que les
quedaba. Aunque ni éstos finalmente pudieron tocar lo previsto, ni Omission lo
escrito en su listado de temas, ya que llegando hacia el final fueron avisados
que el tiempo se les echaba encima y con la disconformidad de Miguel
“Patillas” tuvieron que saltarse también “Architects Of Fear”, si mal no
recuerdo, ¿o fue “Traitor”?
A esas alturas de festival me dolía un poco la cabeza, pero tras la “Intro” comenzaron a repartir tralla, como sólo ellos saben hacer con gran maestría, con “A Field Sowed Of Coffins”, de su reciente segundo disco, “Merciless Jaws Form Hell” (Xtreem Music, 2011), seguida sin parar por “Pure Fucking Hate”, y ya se me había olvidado el dolor de tarro y estaba sacudiendo vilmente la testa al tremebundo ritmo de las “coplichuelas” de los madrileños.
Seguía sin haber dolor, ¡¡¡ no hay dolor!!!... y aquello era una enorme dosis ansiada y esperada de Metal, continuando con “Here We Stand” (también del segundo trabajo), y “Primite Instinct” enlazada a “You Can´t Hide”.
¡¡¡Bufff, cómo gocé con la versión de “You
Can´t Bring Me Down” de Suicidal Tendencies!!!, volviendo a demostrar una
vez más el grandioso gusto a la hora de elegir versiones para los directos.
“Fuckin´ Alone” (otra del nuevo, al que le debo la requerida atención inmediatamente) fue seguida sin respiro por “Satanic Feelings”. Y aunque estábamos bien vivos y en desmesurado movimiento, cayó “We Are The Dead” y nos dejaron totalmente aniquilados y hechos menuza, pero más que satisfechos con “Traitor”, ¿o fue “Architects Of Fear”? (lo siento, no recuerdo ya), mientras se despedían sonando una “Outro”.
Grandioso el detalle de “Patillas” de dedicar el concierto a Alberto, el metalero de El Alquián (Almería) que fallecía en accidente de coche en mayo del pasado año a la vuelta del “IV Pounding Metal Fest.”.
¡¡¡Qué Omission sigan así por los siglos de los siglos… Satán!!!
Web OMISSION - Myspace OMISSION

Cuando la añorada sala El Rockero estaba abierta, se pensó en traer por primera vez a Almería a Zarpa, pero finalmente no fue así y tuvo que pasar su tiempo para que por fin el más grande grupo de Heavy Metal valenciano, y uno de los mejores de la historia heavy metalera de España, descargara todo su potencial en la tierra del Indalo. Como todas las veces que los he visto, disfruté como un enano con Blancanieves, aunque quizá deberían ir cambiando un poquito el repertorio. Porque comparando con la última vez que los vi, en el pasado “III MetalCova Festival”, hicieron los mismos temas y en el mismo orden, a excepción de añadir aquí la canción “¿Quién eres tú?” (tercera de aquella noche) y la magistral y emotiva instrumental “Viena”, y allí un bis. Por ejemplo hubiera quedado de maravilla un recuerdo al castigado pueblo nipón con “Tokyo”, ¿a qué sí?
Es ya habitual que el histórico cuarteto
valenciano cumpla sobradamente en directo y ofrezca grandes conciertos, aunque
quizá esta vez vi al bajista Vicente “Hueso” un tanto cansado y menos activo
que anteriores veces, notándolo también en los coros en
ocasiones
no tan bien como en otros conciertos. Aún así una vez más fue grande tener
delante a Zarpa luchando con sus temas más recientes, sin olvidar algunos de
sus clásicos.
Servidor humildemente pediría el cambio en el tema de apertura, “Máquinas”, aunque quizá la utilicen para ir arrancando y calentando. Pero tras ésta ya sueltan un gran cañonazo heavy metalero con “Ángeles negros, demonios blancos”.
A “Los ojos del Mundo” le siguió “Los defensores del Rock”, donde antes de comenzarla Vicente Feijóo la dedicó para uno de tantos defensores del Rock que nos dejaba hacía dos años, el amigo Pepe de Vera “Angus68”. R.I.P.
El Heavy-Rock de “Babilonia, la ramera” fue seguida de un solo de guitarra e introducción para la instrumental “J.S. Bach”. Como siempre que la escucho, ¡¡¡pelos como escarpias!!!
Tuvimos
más dosis de duro y potente Heavy Metal con “La zarpa y el
sable”, continuada por uno de los clásicos de su vuelta, la enorme
“Luchadores de la Paz”, y a ese tema-título de su, hace ya tiempo
descatalogado, disco de 2002 (¡¡¡lo barato que me costó en su época en un
catálogo!!!), le siguió otro tema-título, esta vez del hasta ahora último
trabajo, “Iberia”.
Cuando suenan temas del disco “Herederos de un imperio” (re-editado en vinilo el pasado 2010) no puedo evitar recordar con mucho agrado aquella época en que los descubrí, como lo que volví a sentir cuando tocaron “Ojo por ojo”.
Después de la soberbia instrumental “Viena”, hicieron “Un mundo perfecto en un mundo siniestro”. Y como viene siendo habitual desde hace unos años, cerraron con “Fantasía” y su clasicazo “Herederos de un imperio”, haciendo participar al público en ambas canciones, subiéndose en la última los dos guitarristas de sus paisanos VX.
Con el muy buen concierto de Zarpa acababa el “II MetAlmería Fest.”. A pesar de tanto cansancio acumulado servidor sobrevivió estoicamente, pero como se suele decir: “sarna con gusto no pica”. Después vino una gran juerga con amistades y músicos hasta la mañana siguiente. ¡¡¡Muchas gracias por todo, canallas!!!
Es de bien nacido... agradecer a todos los que hicieron posible el festival, Chema (por esa birra “freshquita”), a toda la gente con la que compartí horas, y a todos los músicos de las siete bandas, pero especialmente a Joseto, Diego y “Lechu” (VX), Javi, “Tote”, Ángel y Jesús (los cuatro “Transylvanios”) + Manolo Díaz, Chris “Motherfucker” y Juanjo (Alaja), Javi Endara (Wild), Miguel “Patillas”, Jaime Surt y Daviti (Omission), Vicente, Rafa, “Hueso”, Bienve, “Kleine” y toda la familia Zarpa… además de Paco (Madrid), Blanca (Madrid / Omission)… y “mis niñas” Janny & Carmen “Rising” por tener que aguantarme y comprenderme. Y por supuesto a Pepe, Alberto y “Burninboy”. R.I.P.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker

Viernes 8 de abril de 2011, sala Heineken (Madrid)
Muchos eran los motivos para acercarse este viernes a la sala Heineken. Asfalto son siempre una garantía en directo, con una profesionalidad y calidad fuera de toda duda. Además, tras una ausencia muy prolongada de los escenarios, tanto público como grupo estábamos ávidos de reencontrarnos de nuevo en un concierto madrileño.
Además, este concierto servía como presentación del nuevo batería de la banda, Marcos Parra, de quien no teníamos ninguna referencia anterior. Y como postre, en el concierto se estrenaba la venta tanto del nuevo EP del grupo, “Music”, como de la reedición en CD del mítico “Déjalo así”, coincidiendo con su 30º aniversario.
Con
tantos alicientes, no extrañar que la sala estuviera a punto de completar su
aforo, algo que en los tiempos que corren es todo un acontecimiento. Dadas
las restricciones horarias que imponen hoy en día la mayoría de las salas,
se suprimió la presencia de un grupo telonero, siendo Asfalto quien salió
con puntualidad a escena, entrando con tranquilidad uno por uno mientras
sonaba una introducción pregrabada.
El concierto empezó con “Concierto fatal” y “Más que una intención”, y desde el primer momento pudimos comprobar dos cosas: que este tiempo de inactividad le ha sentado de maravilla al grupo, que salió con unas ganas y una energía increíbles. Y que el fichaje de Marcos Parra a la batería ha sido todo un acierto. Tiene pegada, ritmo y se ha integrado de maravilla en la dinámica del grupo. Las ganas del grupo eran respondidas desde el público con idéntico fervor, cantando los míticos temas hasta el punto de sorprender (a estas alturas…) a los propios músicos.
Para
el tercer tema, Julio habló que había pensado mucho en la larga trayectoria
del grupo, pensando que su carrera era similar a la de un… y se quedó
señalando y esperando a Carlos Parra, teclista de la banda que en esos
momentos esperaba una introducción mucho más larga, y tuvo que ser avisado
para comenzar “Corredor de fondo”, entre las risas del resto del
grupo. El tema sonó espléndido, aprovechando la combinación de voces entre
Julio Castejón y Raúl Santana, inconmensurable toda la noche.
Y es que esta banda es un auténtico lujo, sin ninguna parte débil. Me gustó especialmente Alejandro Ollero “Pollo”, cada día más virtuoso al bajo, pero cada uno de los músicos que componen el grupo está a un nivel admirable, desde la decisiva aportación de Raúl Santana tanto con su gran voz como por su maestría a la guitarra como la excelsa presencia de Carlos Parra, cada día mejor a los teclados.
Julio comentó la edición del nuevo EP del grupo, que se ponía a la venta ese mismo día, y del que seguidamente tocaron dos canciones: “La mujer de Lot”, rápida y contundente, y “El templo de los sueños”, compuesta y cantada por Raúl Santana. Tiempo habrá para analizar estos temas con tranquilas escuchas del disco, pero en esta presentación en directo nos causaron muy buena impresión, confirmándonos que el manantial creativo que siempre ha sido Asfalto no se ha secado.
El
público escuchó los temas con expectación, y se desbocó después con “La
paz es verde”, que sonó como un tiro. Tras ella, Julio se puso al piano
para ofrecernos una delicada interpretación de “El hijo de Lindberg”,
un intervalo dulce para después atacar de nuevo con “La batalla”, que
sonó de nuevo muy contundente.
Mediado el concierto, uno de los pesos pesados de su repertorio: “Días de escuela”, en el que las voces del público casi ahogan al grupo, demostrando por qué es una de las canciones más representativas de la Historia del Rock nacional. Tras ella, “El viejo” siempre ha provocado un cariño especial en el público, siendo muy bien acogida en este tramo central del concierto.
En este momento, Julio aprovechó para comentar la nueva edición de “Déjalo así”, que se ponía en circulación ese mismo día, y del concierto dedicado a este disco que tendrá lugar el próximo 6 de mayo, en el cual lo tocarán de forma íntegra. Y, por supuesto, “Déjalo así” fue el siguiente tema en sonar, muy cañero, con el grupo desbocado.
Otro
de los temas incluidos en el EP que se presentaba esta noche es “Luz de
atardecer”, aunque ya es conocido al ser incluido en el CD y DVD “Al fin
vivos” editado en 2009. Sin embargo, la interpretación de este tema fue
bastante caótica, ya que Julio olvidó la letra en varias ocasiones, lo que
además le produjo una cierta desconcentración que hizo que este tema fuera
el peor del concierto. Julio se lo tomó con humor, diciendo que “la parte
que no he cantado está en el disco, la podéis leer allí”.
Para recuperar el nivel habitual llegó “Gente como tú”, único tema del disco “Utopía” que sonó esta noche, y que a mi no me terminó de convencer esta noche.
Nos acercábamos al final del concierto y para este momento nos tenían reservada una agradable sorpresa. Hacía más de 20 años que no sonaba “El joven ruso” en directo, y tuvimos la fortuna de asistir a su “resurrección” y comprobar que suena tan fresca y jovial como el primer día.
Y si
este tema se conserva bien 30 años después, Asfalto se trasladó aún más
atrás en el tiempo, hasta sus inicios. Un fragmento de “Todos los días”
dio paso a la mítica “Rocinante”, poniendo la sala Heineken de patas
arriba. Impagable el ver a dos chicas a mi lado, que apenas tendrían 20 años
de edad, cantando tan emocionadas como yo una canción compuesta mucho antes
de que ellas nacieran.
El único tema incluido en el EP “Music” que faltaba por aparecer en este concierto era “Music Was My First Love”, del que Julio comentó que era uno de los pocos de la discografía de Asfalto que no es propio (es una versión del mítico John Myles) y además cantado en inglés. Y las expectativas se cumplieron por completo, ya que la versión de Asfalto es tan inmensa como la original, con especial mención a Raúl Santana, inconmensurable y directamente responsable del alto nivel alcanzado en esta versión.
Para
finalizar, a la espera de los habituales bises, “Es nuestro momento”,
con algún problema en la batería de Marcos Parra rápidamente solucionado. Un
adiós de mentira y a esperar para salir otra vez.
Y efectivamente, apenas unos minutos después apareció en escena Julio Castejón, que se puso al piano, Carlos Parra a sus teclados y Raúl Santana… sin su guitarra. ¿Para qué? Pues para que bendijéramos una vez más el día en que a Julio se le ocurrió recuperar para el repertorio en directo de Asfalto esa maravilla llamada “Prisionera enmarcada”. Este tema se ha convertido en una de las estrellas de Asfalto en directo, gracias de nuevo a la impresionante voz de Raúl Santana, y a la pasión con que todo el grupo la lleva a cabo.
El final del concierto fue apoteósico. Las celebérrimas “Buffalo Vil” y “Ser urbano” se encargaron de ello, con el grupo en tromba disfrutando de esta memorable noche hasta el final, y haciéndonos a todos partícipes de ello.
Tras el concierto estuve charlando con varios amigos, desde Bamberg (webmaster de grupoasfalto.com) al lujurioso Óscar Sancho, pasando por otros amigos habituales en estos saraos, y cada uno echábamos en falta temas diferentes. Y es que con este fondo de armario que tiene Asfalto, sería imposible contentar a todos. Pero en lo que todo el mundo coincidía es en valorar el grupazo que acompaña a Julio Castejón en estos Asfalto del siglo XXI, y la pasión y vitalidad con que el propio Julio lidera la banda. Estoy seguro que nos queda Asfalto para rato, y seguiremos disfrutando de ello siempre que podamos.
Texto y fotos: Shan Tee

Viernes 8 de abril de 2011, pub Malevaje (Almería)
Ya iba siendo hora de que Taifa, el trío
mallorquín comandado por Luis Massot, realizara un concierto en Almería
capital, y más, tras haber tocado en los últimos años en la capital
granadina y provincia, quedándome varias veces con las ganas de haberme
acercado a las tierras vecinas a verlos. Aunque al enterarme del concierto
días antes me alegré enormemente, pero mi mente no podía pasar por alto la de conciertos anunciados y
suspendidos después en el Malevaje durante años, y la más cercana última
“maldición” que
está
habiendo en Almería con conciertos que se iban a realizar y suspendidos
próximos a las fechas: los maños WildHorse (+ Raise), los granadinos Cabeza
de Caballo (+ Ever Silence), Ktulu (+ Nexus), Falsos Profetas + Winter Night…
Menos mal que esa noche no se dio ninguno de los casos y pudimos disfrutar.
Además del concierto de Taifa, esa noche tenía el gran atractivo de volver a ver a locales Winter Night, pero estrenando nueva formación en directo. Quedando de esa manera un cartel de dos grupos muy diferentes, pero bastante atrayente para servidor… y es que vuelvo a decir que en la variedad está el gusto.
El amigo Paco, que finalmente decidía bajar (¡¡¡con un par!!!) desde Madrid para el “II MetAlmería Festival”, optaba por adelantar su viaje al viernes cuando le dije que Taifa y Winter Night tocarían ese día. Aunque había que planificar bien esa noche, puesto que también teníamos el estreno del cortometraje “Solanero 1.0” de los grandes figuras Guille Rojo, Ramón y compañía.
Bien, a las diez de la noche llegaba Paco, así que fui a recogerle a la estación de autobuses y a dejar el poco equipaje en casa. Sin tiempo para cenar, Janny, Paco y servidor, nos fuimos a la pequeña sala / tienda Vampiras, lugar donde se proyectaba “Solanero 1.0” (pinchando aquí podéis ver el trailer). Mucha gente dentro y fuera del local esperando la proyección, que finalmente se demoró. Pero mereció la pena haberse acercado para ver ese pedazo de cortometraje al estilo de una “road movie”, con música de Los Coronas. Mis felicitaciones, por el gran trabajo realizado y por el éxito conseguido a los artífices del mismo: Guille, Ramón, El Perro, Jesús, Kuiky, Josemo… y todo el mundo que ha participado en él.
Finalmente no nos daba tiempo para tomarnos las cervezuelas y tapas que había pensado antes de ir al concierto, así que fue acabar el corto y, tras rápidas felicitaciones, salir pitando para el Malevaje. Llegamos a buena hora, ya que Winter Night y familia estaban haciendo tiempo en la puerta del garito, además de la sorpresa de encontrarme allí con Maolo (el batería de los granadinos Azrael).

Después de la marcha de los guitarristas Vasko y Sell, el grupo almeriense comenzaba una nueva etapa con la entrada del guitarrista Koyote (ex–Lucro Hostil, BDoce, Sarcoidosis…) y el apoyo a las voces de Chester (vocalista de Nexus), aunque no sé exactamente si éste está como miembro fijo de la formación o participa eventualmente, porque en el supuesto de que algún día coincidiera un concierto de Winter Night y Nexus, ¿qué sucedería?
Cuando
el reloj marcaba la medianoche, el renovado cuarteto irrumpía con desmesurada
energía en el pequeño escenario del garito con el tema “War Of Fear”,
comiéndose en ocasiones los infernales berridos de Chester la voz de Rhandy
Roal. Bajo mi modesto punto de vista es algo que no debería suceder, puesto
que la voz de Chester debe servir sólo de apoyo o acompañamiento, aunque quizá
la culpa fuera del sonido dado desde la mesa de mezclas al bajista / vocalista
Rhandy, puesto que luego en Taifa la voz de Luis Massot también se escuchó
baja.
Después del primer tema de la noche, el cual se encuentra en su primera grabación “Evil Dead” (2010), empezaron a presentarnos composiciones de reciente factura: “Vlad Tepes” (donde Chester bajó del escenario para provocar pogos entre el público), “WhiteChapel” (previa a su feroz ejecución Rhandy presentó a sus tres compañeros y al diseñador de su página web John “Telarañas”, y Chester nombraba al bajista / vocalista) y la “extensa”, y de cachondo título, “Eggs Have Filled With Love” (en línea a su otro tema “Total Death”).
“Winter
Night” se ha convertido ya en un himno dentro de su repertorio, y así se
volvió a demostrar aquella noche. Continuando con una de vikingos, como así
dijo Rhandy, “Twilight Of The Gods”, seguida por otras nuevas, y de
temática terrorífica, como “Crystal Lake” y “Zombification”.
Antes de ésta, se nos preguntaba si nos lo estábamos pasando bien, y se
respondía afirmativamente con fuerza, aunque el sonido no estaba siendo bueno
del todo, y es que retumbaba demasiado, no escuchándose con nitidez, como
requiere el Thrash / Death Metal de Winter Night.
Aquella noche era de novedades, excepto los temas “War Of Fear” y “Winter Night”, ambos de “Evil Dead” (no realizaron ninguno de su segunda grabación, “Night Of The Ripper”), se dedicaron a presentar en sociedad por primera vez una buena batería de nuevas canciones compuestas con los dos nuevos miembros en estos últimos meses. Sorprendiéndome con “Ace Of Caress” (sin el apoyo vocal de Chester), una rápida “dos en uno”, donde aúnan dos clásicos, por un lado el “Ace Of Spades”, y por otro el “Last Caress” de Misfits. No quedándole muy bien para mi gusto, sobretodo el tema de los Misfits, versioneado anteriormente por Metallica… y también por nuestros veteranos Transylvania.
Concluían
su corto y brutal concierto con “Fucking Metal From Hell”, una canción
que me sonó tremendamente a himno metalero, y quizá una de las mejores de las
nuevas que han creado, al menos así me lo pareció en la primera toma de
contacto con sus recientes temas.
Se pedía más, pero no pudo ser, estando tan sólo media hora descargando. No me atrevo a pronunciarme del todo ante la mayoría de las nuevas canciones que escuchaba por primera vez, ya que las condiciones sonoras del local no fueron las más óptimas para la música de Winter Night, aunque volví a pensar, como así les dije tras los conciertos, que para mi modesto punto de vista les sigue haciendo falta un guitarra solista para dar mejores matices a esas brutales y tremendas canciones de ritmos contundentes, pero quizá demasiado básicos.
Una vez más tengo que agradecer el buen trato de los integrantes de Winter Night hacia mi persona, al igual que la familia Winter Night, especialmente a AnabeLobo, que en esta descarga me volvió a “salvar” ofreciéndome pilas nuevas para la cámara de fotos. ¡¡¡Muchas gracias por todo!!!
Web WINTER NIGHT - Myspace WINTER NIGHT

Pasando el reloj dos minutos de las una menos veinte de la madrugada, los de Mallorca, con el carismático Luis Massot a la cabeza, daban las buenas noches a Almería y pedía que nos acercáramos al escenario.
El trío comenzó instrumentalmente con melodías
arábigas el tema “Persiguiendo una mentira”, acabando con problemas en
la
guitarra
del nuevo hacha, Víctor Arco. Una vez solucionados continuaron con
“Despertando el silencio”. El terceto había comenzado con dos canciones
que irán dentro del nuevo disco (el tercero) de Taifa, continuando con su
mezcla de Rock / Heavy Andaluz y de toques Progresivos que ya ofrecieron con
su maqueta “Fe” y en el disco “Alhambra”.
Varillas aromáticas encendidas sobre los mástiles del bajo y la guitarra impregnaban el ambiente y, tras volver Luis a darnos las buenas noches y comentar que prácticamente del aeropuerto habían ido al garito, presentaban “El color de la libertad”, el tema que abría, y abre, el segundo álbum del trío, “Alhambra”. Una delicia ver tan cerca al terceto y la técnica del slap al bajo de Luis.
Seguían con el buen segundo corte, “Las torres de Babel”, de aquel disco auto-editado en 2008 y que servidor te comentó por aquí, al igual que su segunda maqueta “Fe” (2004), de la cual incluso sorteamos unas cuantas en su tiempo.
El
bajista / vocalista agradecía por todo a Winter Night, y a María, una chica
que andaba por allí y en cuya casa se quedarían a dormir, pidiendo después
palmas de acompañamiento para “Sin saber por qué”. Lógicamente el grupo
sonaba más duro y crudo que en disco, no escuchándose los arreglos o
llevándolos pregrabados.
Luis volvía a pedir que se acercara más la gente, e iba consiguiendo que la poca peña que ya andábamos por allí le hiciera caso y se volcara e interactuara más en el concierto. Por fin anunciaba el tema-título “Alhambra”, que anteriormente lo había pedido con insistencia la colega Adry (aunque hubo alguien que “conozco” desde que nació, que pidió algo de Elikat, jajaja). Una delicia escuchar en vivo el tema a ese gran monumento, y a la ciudad de Granada (al día siguiente regresaban a esas tierras, en concreto a la sala Amsur, para descargar junto a Estrella Sin Luz).
La tercera novedad del concierto de Taifa fue con la nueva canción “¿Dónde están mis sueños?”, otro tema que irá incluido en su tercer álbum. Y como ya he dicho en la reseña de Winter Night, la voz de Luis se escuchaba a veces baja, como pudimos escuchar en esta nueva copla.
Tras
comentar que quien quisiera podría comprar su anterior disco después, pedía
que María, su anfitriona, subiera al escenario para acompañarles, uniéndosele
una amiga, y no pensándoselo apenas Adry. Así que con las tres féminas
acompañando con palmas flamencas (al igual que parte del público, incluso
algunos/as se atrevieron a realizar con gracia bailes flamencos, jejeje) se
marcaron un emotivo “Amanece”, única revisión que hicieron de aquel
primer disco, “Más allá del Sur” (Avispa Records, 1999), cuando eran quinteto.
Llegando a ponerse de rodillas Luis durante la parte instrumental.
Anunciaban una “baladita”, pidiendo que se encidieran mecheros: “La casa del olvido” sonó genial, con esa mezcla de melodías y caña, crujiendo el bajo que da gloria. Volviendo a tirar de sonidos pregrabados de guitarra flamenca y teclas.
Con la nueva “Una razón para vivir” se despedían, pero insistimos en que tocaran más, obsequiándonos con agrado con “Nada que perder”.
Si ya me gustaban Taifa en estudio, en directo me convencieron totalmente, no sólo por la voz y bajo de Luis, la guitarra de la nueva incorporación, Víctor, sonó bien heavy, y me quito el sombrero ante la calidad y recursos tocando la batería de Antonio Medina, de escuela clásica. Lo malo fue la casi hora raspada que tocaron.
Luego fue un placer pasar un buen y agradable rato en el garito charlando y echándonos fotos con los componentes de ambos grupos. Me vuelvo a repetir como en otras reseñas: los que estuvimos allí salimos bien satisfechos de la noche, los que no acudieron, se lo perdieron.
Rumbo después a seguir con la diversión al pub “La Guarida del Metal”, volviendo a tratarnos de lujo Pili y Víctor, incluido al amigo Paco. Acabamos a las tantas comiendo paninis (¡estábamos más enmallados que una espuerta perro chicos!) y charlando con la pareja del pub metalero antes de que cogieran su coche rumbo a casa. Al día siguiente teníamos otra cita con el Metal, pero eso te lo contaré en la próxima.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker


Viernes 1 de abril de 2011, Sala Penélope (Madrid)
Era la primera vez que los míticos Blackfoot se pasaban por España y, aunque
de los originales sólo quedan el bajista Greg T. Walker y el guitarrista
Charlie Hargrett (Recordemos que Rick Medlocke es el actual frontman de
Lynyrd Skynyrd y que Jackson Spires falleció en 2005), no todos los días se
tiene la oportunidad de ver en directo a un grupo histórico como ellos, que
forma parte de la banda sonora de la vida de muchos de nosotros, con algunos
de los mejores discos de la historia del Hard Rock como “Strikes” (1979), “Tomcattin’”
(1980), “Marauder” (1981), o “Siogo” (1983), con una fuerza en directo (en
sus mejores tiempos) impresionante que quedó plasmada en aquel mítico
“Highway Song Live” de 1982, que participaron en históricos festivales como,
por ejemplo, aquel de Reading’82 en el que también estuvieron Barón Rojo… en
fin, que estamos hablando de uno de los grupos de culto para muchos de
nosotros sin ninguna duda.
Todo esto es razón suficiente para que la actuación prevista para el 1 de abril en Madrid gozara de unas condiciones dignas, para que el digno público que iba a disfrutar de tan digna e histórica banda quedara con la sensación de haber visto al grupo que queríamos ver y que la inversión de nuestro dinero, ganado dignamente, tuviera una respuesta del grupo, del local, del sonido, del ambiente y de la profesionalidad de sus promotores que no hubiera dudas sobre la dignidad de cada uno. Sin embargo esto último es lo que, al terminar la actuación, la inmensa mayoría de los allí presentes nos cuestionábamos. De hecho, cuando salimos del concierto la frase más repetida fue “si lo se no vengo”.

Ni dignidad, ni profesionalidad ni nada de nada. La noche del 1 de abril quedará para la historia de los allí presentes como “lo que pudo haber sido y no fue”. Un desastre en todos los sentidos, tanto por lo cutre de la sala como por el horroroso sonido, la falta de profesionalidad del grupo, de los técnicos y de todo bicho viviente responsable de aquello. Nos mataron la ilusión, acabaron con el mito, rompieron todos los esquemas a los allí presentes y de repente pasaron de estar en el Olimpo reservado a los grupos históricos, a codearse con el grupo más vulgar de cualquier barrio de cualquier ciudad. Entre la sala, el promotor y los cálculos económicos del grupo (o de su manager, da igual) hicieron que nos diéramos un batacazo emocional de dimensiones considerables. Así es que, o vuelven y nos ofrecen un show en condiciones en una sala digna en la que se nos trate como personas, o Blackfoot dejarán en Madrid y para los restos una huella “imborrable”.
A las 19:30 h., hora prevista de apertura de puertas, estábamos por allí no más de una docena de personas. Para quienes no conozcan la sala Penélope, decir que es un recinto pequeño, con un mini-escenario frente a dos columnas que molestan bastante, y que es sitio habitual de concentración de parte del pijerío madrileño. A pesar de sus reducidas dimensiones no se llenó. Ni siquiera había merchandising, excepto del grupo telonero, lo que contribuyó a que el ambiente fuera nulo. Escenografía austera a más no poder, backline de 69 Revoluciones que pensaba yo (inocente…) que cambiarían para el grupo principal y una frialdad que pocas veces había vivido antes de la salida de un gran (a priori) e histórico grupo. Vale que la música de ambiente no contribuyera, que la media de edad fuera muy elevada y faltara algo de energía, que se mezclaran por allí moteros de imagen sureña, heavies, padres de familia y algún que otro curioso (poquísimas chicas, por cierto), pero aquello parecía un duelo más que un concierto de Rock.

Con
bastante retraso empezaron 69 REVOLUCIONES, un sexteto madrileño que
presentaba su tercer disco titulado “Nº 4” y que sale a la venta el próximo
11 de abril (cuanto número… xD). El sonido empezó siendo horroroso para
pasar a ser simplemente malo en la segunda canción y quedarse en regular a
partir de la tercera. Sin embargo, aunque esto deslució bastante su
actuación, lo peor fue lo lineal de su propuesta, Rock and Roll con tintes
Pop que se hizo monótono y pesado. Les sobraron los últimos 20 minutos y
terminaron hartando al personal.
El grupo empezó echándole ganas, pero hubo bastantes momentos en los que las caras de los músicos lo decían todo, y es que la frialdad con la que fueron recibidos por el escaso público que estaba atendiendo al escenario se mantuvo prácticamente durante toda la actuación. No había definición en las rítmicas con lo que se perdía el contraste entre la Telecaster y la Les Paul, que le hubiera dado algo de color al asunto. Tampoco se escuchaba el bombo de la batería y si acaso hubiera que destacar algo sería la inicial “Todo vale”, “Tantas las ganas” o “A través del cristal” que fueron de lo mejor de una actuación de 50 minutos que se hizo demasiado larga. Fue la segunda vez que los vi en directo, y me dio la sensación de que han perdido caña por el camino. En cualquier caso, que tengan suerte.

Lo de BLACKFOOT fue de juzgado de guardia. Ni siquiera se trajeron su backline, supongo que para ahorrar costes, pero si un músico profesional no impone tocar con su propio sonido antes que ganar pasta (o no palmar demasiado) es que de profesional tiene poco. Esto, junto a las manos y orejas del técnico de sonido, el equipo de sonido (que estaba petando) y la acústica de la sala, se tradujo en que el sonido final fue catastrófico, peor imposible.
A
las 21:53 salen al escenario, aún con la música de fondo. Kurt Pietro, el
batería, se sienta y prueba sonido (¡!) mientras el resto del grupo le mira.
Greg T. Walker toquetea el cabezal del Ampeg de bajo. Mike Estes, el otro
guitarrista y cantante (ex–Lynyrd Skynyrd), prueba su micro, que está
bajísimo de volumen, y se estudia el amplificador que le ha tocado en suerte
(¡!). Mientras tanto, el público asiste atónito a tamaña chapuza y se va
muriendo el mito del gran grupo que se suponía íbamos a ver y escuchar. Ya
sin emoción, 8 minutos después del espectáculo bochornoso al que asistimos,
se deciden a lanzarse al abismo de lo improvisado y la suerte, destrozando
literalmente “Good Morning”.
El bajo era una pelota sonora molesta que lo ensuciaba todo. La guitarra de Charlie Hargrett no se escuchó ni en esa canción ni en ninguna otra durante toda la actuación. Fue el colmo. Era un batiburrillo sónico de voces ahogadas, bajo sin definición, bombo inexistente y coros sin efectos que convirtieron aquello en un suplicio. Quien no conociera perfectamente las canciones no se enteró de nada, porque había que esforzarse bastante para intuir por dónde iban.
En
“Wishing Well” no mejoró el sonido. Entre ellos se miraban y
decidieron seguir adelante confiando en que el técnico hiciera algún
milagro, pero no llegó. En “Morning Dew” uno de los Crash de la
batería se cayó y estuvo bastante tiempo sin poder ser utilizado, aunque
para lo que sonaba dio igual que estuviera como que no. El bajo seguía sin
comprimir, con mucha cola, nada redondo, sin definición y guarreándolo todo.
La guitarra de Hargrett sólo se escuchaba cuando él mismo se subía el
volumen en el amplificador, que parecía sonar “a pelo”, pero mantenía la
sonrisa permanente. No sé si se reía por no llorar, porque se lo pasaba
bien, por intentar agradar o directamente se estaba riendo de nosotros. Tal
era el mosqueo general que daba igual, estábamos deseando que aquello
acabara.
“I Got A Line On You”, “Baby Blue”, “Fox Chase”, “Left Turn On A Red Light” y otras, un solo de bajo y batería… pero nada. Iban pasando los temas y seguía todo igual, sin poder escucharse nada, con el público frío y el grupo contagiado por los problemas, aunque intentando agradar en lo posible, cosa que no conseguían. El timbre de la voz de Mike Estes es muy parecido al de Rick Medlocke, algo que se agradeció en lo poco que se pudo intuir de lo que cantaba y que queda como de lo más destacable en lo positivo. También habría que hacer mención al oficio de Greg T. Walker con su instrumento, a pesar del horroroso sonido, y con sus perfectos coros.
Para
el final de la actuación habían reservado “Fly Away” en la que se
escuchó algo la guitarra de Charlie Hargrett y que fue coreada por el
público (personalmente eché de menos los teclados de Ken Hensley en la
versión del “Siogo”), “Highway Song” también muy bien recibida y
“Train Train” para acabar la primera parte, que duró poco más de una
hora. Charlie ya había hecho algún amago de dolor de espalda que, pensaba
yo, formaba parte del espectáculo, pero nada de eso. En el único bis que
ofrecieron (solicitado con poco entusiasmo, por cierto), una versión del
sobado “Crossroads” y que podrían haberse ahorrado perfectamente (con
el fondo de catálogo que tiene esta gente, ¿realmente tienen que ofrecernos
esa versión?) tuvo que sentarse porque su espalda no le aguantaba más en
posición vertical. Insisto, lo mejor que les/nos podía pasar era que se
terminara ya y afortunadamente ocurrió tras una hora y cuarto de (des)concierto.
Creo que es la primera vez que me alegro de que una actuación dure tan poco.
Las
conclusiones a las que se llega en caliente son varias, entre ellas que
cualquier grupo galáctico, con los medios cutres de que dispone el resto de
mortales, los convierte también en mortales. También ocurre el caso
contrario: se puede hacer de un grupo mediocre un fenómeno de masas, pero
ese es un tema que quizá desarrollemos algún día en algún Editorial. Otra
conclusión es que, por muchos años que pasen, a los rockeros seguirán
tratándonos con desprecio, como consumidores de tercera categoría, como si
la dignidad estuviera reservada exclusivamente a otro tipo de grupos o de
gente. Personalmente aguanté hasta el final porque tenía que escribir esta
reseña con criterio, pero encantado me hubiera largado de allí a la tercera
canción.
Perdí el tiempo, el dinero y la ilusión por un grupo del que me esperaba muchísimo más. Lo dicho, si lo se no voy.
Texto: Alvar de Flack
Fotos: Carlos Guillén “DIOforever”

Viernes 25 de marzo de 2011, sala Concept (Logroño, La Rioja)
La
apisonadora navarra visitaba Logroño para presentarnos su nuevo disco “La
maldición divina”, disco que en muy pocos días de su lanzamiento se ha
colocado en el puesto cuarenta de los discos más vendidos del país. Esta vez
sería en la céntrica sala Concept, no muy rockera pero que poco a poco
espero que vaya haciéndose más cañera de cara a futuras actuaciones de
nuestro palo.
Esperando a que abrieran las puertas, vemos pasar hacia la sala a los cuatro Koma que posiblemente vendrían de la calle Laurel, de tomar unos vinos y pinchos como luego nos comentó Brigi.
Ya dentro de la sala, nos obsequian con un CD-maxi que daban a las quinientas primeras personas en entrar. Aunque la sala presentaba buen ambiente, entre los que se encontraba algún miembro de los locales Tierra Santa, se debió quedar en medio aforo por lo que dudo que alguien se quedase sin su CD-maxi, todo un detalle por parte de los navarros.
Eran las 22:30 horas cuando sobre un escenario decorado con símbolos de su nuevo disco aparecen los navarros sin los jodidos trajes que llevaban en la anterior gira del “Sakeo”.
“Sin oxígeno” sería el primer tema de la noche, un muy buen tema en el que su bajista Rafa combina parte de las voces junto a las de Brigi. Seguido de éste, “Los idiotas” también del nuevo trabajo, dos temas que parecen funcionar bien en directo.
Tras
estos dos nuevos temas, Brigi nos da las buenas noches a todos
los “komatosos” presentes. Ya entrados en calor, la banda vuelve la vista
atrás e “Imagínatelos cagando”, de su disco “Sinónimo de ofender” del
2004, es con el tema con el que se empieza a palpar los problemas de sonido,
con ciertos acoples, problema éste que desluciría ciertos momentos del
concierto, una pena; se notó que la banda no trajo su propio técnico de
sonido.
“Jipis” nos trasladaría a su anterior “Sakeo”, donde destacaría la guitarra de Natxo, al cual, le encontré un poco frío durante la primera media mitad del concierto.
Después de una breve presentación del disco por parte de Brigi, nos invita a movernos a ritmo de la contundente “Blancos de los nervios” y “No te lo tomes a mal”, un tema muy en la onda de la banda; y la cachonda “¿Quién sobra?”.
Ahora
el turno de un par de clásicos, el “Vaya carrera que llevas chaval”,
del “Catador de vinagre”, y “El pobre” de su primer disco. El público
riojano muy entregado, tanto con estos temas más conocidos, como con los
nuevos de “La maldición divina”.
La vacilona “El muro de Berlín”, donde la banda payasea a sus anchas, da paso a unos cuántos temas nuevos empezando con “Patrón a seguir”, uno de los más cañeros del disco con el que disfrutamos a gusto, sí, igual de a gusto como se encontraba la banda, así nos lo hizo saber Brigi con sus comentarios.
Con un comienzo algo extraño, tipo Reggae, sonó “Me vacío” junto a “Bagare”, la versión en euskera que han hecho para “La maldición divina” del cantautor vasco Gontzal Mendibil.
La
intensidad había bajado con estos dos temas, pero con “El exorcista”
todo volvió al buen tono del concierto, otro temazo que funciona muy bien en
directo, personalmente, uno de los mejores tema de este nuevo disco. Lástima
que el sonido volvió a hacer de las suyas dejando muy bajo el micro de Brigi,
apenas se le podía escuchar.
Con otra vez todo arreglado, la banda se lanza con “Jack Queen Jack”, perteneciente a su disco “Criminal”, el cuál nos hizo olvidar esas pequeñas trastadas del sonido.
Y llega la fiestera salsa-rumbera metálica “El sonajero”, un tema que no es para nada de mi devoción... “Protestantes” ya me agradó mucho más, un tema cañero y con garra del “Sinónimo de ofender”.
Su
guitarrista Natxo Zabala, con su peculiar y etílica voz, enciende al público
con ese empiece del “Bienvenidos a degüelto”, el público muy entregado
con este tema, esto no paraba porque “Tío Sam”, otro de los temas
indiscutibles en un concierto de Koma, no nos dio respiro ninguno. Y cuando
mejor te lo estás pasando pasa lo que pasa, que todo se va acabando y, tras
una hora y media, la banda, excepto su batería Juankar Aizpún, se marcha
momentaneamente para los camerinos, mientras Juankar y un roadie cambian un
parche roto de la batería.
Tras estos minutos de descanso, vuelven algo más frescos (sí, Brigi ya se quitó la chaqueta cerrada llena de hebillas, jeje) con “Sakeo”, el tema-título de su anterior disco.
En
formato de medley llegaron unos minutos para el disfrute de todos con “El
marqués de Txorrapelada”, “Aquí huele como que han fumao”, “Mi
jefe” y “El infarto”, una decisión muy acertada a mi modo de ver.
Y llegamos al final con “La almohada cervical”, el primer single de este “La maldición divina”, que me da que se va a convertir en un verdadero clásico por la manera en la que fue recibida por el público.
Un concierto en el que, excepto un par de cortes, tocaron todos los demás temas del nuevo disco, del que ya se puede ir viendo esos temas que funcionarán mejor o peor en los directos, dejando un buen sabor de boca.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Rubén P.G.