| BARÓN ROJO Sala La Riviera (Madrid) |
| STONE CALIBER Pub La Cueva (Almería) |
| NAPALM DEATH + AGGRESSION + HYBRID + MORVITY Sala Jala Jala (Almería) |
| TOPO + CASABLANCA Sala Heineken (Madrid) |
| ´77 Pub Lili Marlene (Almería) |
| ANDRALLS + EXQUISITE PUS + DAMNED PLAN Sala Stereo (Murcia) |
| DAMO SUZUKI & CUZO Pub Lili Marlene (Almería) |
| IV BRUTALMERÍA: CANKER + HINDRANCE + PESTA PORCINA + CAUSTIC + INFERNAL FUNERAL Sala Jala Jala (Almería) |
| UFO + THE BULLETMONKS Sala Heineken (Madrid) |
| RAMMSTEIN Pabellón Bizkaia Arena BEC (Bilbao) |
| SNIPER ALLEY Pub Lili Marlene (Almería) |
| PARADISE LOST + KATATONIA + ENGEL Sala O2 Academy Islington (Londres) |
| ASFALTO Sala Heineken (Madrid) |
| OVER THE RAINBOW + HANDFUL OF RAIN Sala Joy Slava (Madrid) |
| GOTTHARD + ATLAS Sala Heineken (Madrid) |
| ANTIGUA + JUAMPORTALES Sala Ritmo & Compás (Madrid) |
| INERCIA Pub La Fuga (Almería) |
| MALEVOLENT CREATION + VOMITORY + DITCHCREEPER + NOCTEM Sala Jala Jala (Almería) |
| I A DAY OF DARKNESS FESTIVAL: AVULSED + LOOKING FOR AN ANSWER + GRAVEYARD + DEATH OVER THREAT + MORVITY Sala Jala Jala (Almería) |
| DRONE CON PATATAS + C-UTTER + ELECTROZOMBIES + STORM OF TORMENT Pub El Zaguán (Almería) |
| ROSENDO + BARRICADA + EN ESPERA Recinto Ferial (Almería) |
| IV LEYENDAS DEL ROCK Colegio Carrión (San Javier, Murcia) |
| CAGANDO SIN PAPEL Pub La Fuga (Almería) |
| IV POSIDONIA ROCK I.E.S. El Parador (El Parador, Almería) |
| INFERNAL SUMMER FEST: SALA X + MORTIS CRUENTUS + MORVITY + DELIRIUM Sala Salammbo (Retamar, Almería) |
| METALLICA + LAMB OF GOD + MASTODON Palacio de Deportes de la C.A.M. (Madrid) |
| FIESTA PRESENTACIÓN A.C. METALMANCHO: ANIMA ADVERSA + ANVIL OF DOOM + WILDAN Sala Who (Granada) |
| TRANSYLVANIA Pub La Caverna (Almería) |
| ASFALTO Teatro Pilar Bardem (Rivas-Vaciamadrid, Madrid) |
| SONNY VINCENT Pub Lili Marlene (Almería) |
| CASABLANCA Sala Cats (Madrid) |
| GARY MOORE Palacio de Deportes de la Comunidad (Madrid) |
| SPHINX + CARPE DIEM Sala Eventual Music (Málaga) |
| NOCTEM + MORVITY + WAR INSIDE Pub Salammbo (Retamar, Almería) |
| BERRINCHE + LOS GÜEVOS DE GUYBRUSH Pub El Zaguán (Almería) |
| LUJURIA + ZENOBIA Sala Brutal Zone (Haro, La Rioja) |
| CARAVAN BAND Pub La Cueva (Almería) |
| I METALMERÍA FEST Sala Salammbo (Retamar, Almería) |
| Fiesta 22º Aniversario de “La Cabaña del Tío Rock”: ATLAS + MR. ROCK + PIEL DE SERPIENTE Sala Ritmo & Compás (Madrid) |
| MUÉRDAGO Pub La Cueva (Almería) |
| AC/DC + THE ANSWER Pabellón Bizkaia Arena BEC (Bilbao) |
| AC/DC + THE ANSWER Palacio de los Deportes de la Comunidad (Madrid) |
| FREEBIRD Pub La Cueva (Almería) |
| SOZIEDAD ALKOHÓLIKA + SECOND SILENCE Sala Jala Jala (Almería) |
| PRIEST FEAST: JUDAS PRIEST + MEGADETH + TESTAMENT La Cubierta (Leganés, Madrid) |
| PATENTE DE CORSO + COVER BAND Sala Silikona (Madrid) |
| II WINTER BLUES FESTIVAL Patio del Colegio La Salle (Almería) |
| HUMA Pub El Zaguán (Almería) |
| OVERKILL + EXODUS + GAMA BOMB + TORTURE SQUAD Sala Nave 8 (San Vicente del Raspeig, Alicante) |
| ALAJA + VENGEANCE SOUL Roquetas de Mar (Almería) |
| ADONAY + ALAJA + SIROCO El Ejido (Almería) |
| II HEAVY METAL ESPECTROS FESTIVAL Sala Nuevo Garaje de la Tía María (Murcia) |
| DR. SNAKE Sala Ritmo & Compás (Madrid) |
| ARREA Pub El Zaguán (Almería) |
| ASFALTO Sala Joy Eslava (Madrid) |

Sábado 30 de enero de 2010, Sala La Riviera (Madrid)
De Barón Rojo mucho se ha dicho y escrito desde 1989, año en el que la formación original quedó partida en dos. Incluso bastante antes de esa fecha ya se especulaba con la posibilidad de la fractura del grupo debido a los malos resultados, tanto artísticos como en ventas, de los últimos discos. El caso es que tras la publicación de “Obstinato” fueron incapaces de soportar la presión interna y externa y el grupo explotó como una olla llena de clavos.
Durante
estos veinte años ha habido de todo, se han tirado los trastos a la cabeza,
se han resuelto problemas legales, se han echado flores y mierda… eso ellos,
los músicos. El público, mientras, ha estado demandando de forma insistente
que la cosa se solucionara en aras de devolver al grupo la gloria que
alcanzaron y no pudieron o supieron mantener por mucho tiempo. La inercia
del grupo mantenía la reputación del nombre, pero no su gloria. Formaciones
con más o menos fortuna, conciertos para olvidar entre otros para enmarcar,
discos mediocres entre algunos brillantes, declaraciones… nada consiguió que
se perdiera la esperanza de volver a ver juntos a Hermes, Sherpa y los
hermanos De Castro. Y cuando la edad aprieta y la ocasión del 30º
aniversario la pintan calva (no quiero hacer chistes fáciles con esto) es el
momento en el que se tragan todo lo que haya que tragarse para darse y
darnos una alegría pal cuerpo en forma de reunión. Bienvenida.
Vi a Barón Rojo con la formación original en varias ocasiones, pero de la última hacía ya 25 años. Fue en aquel conciertazo del Paseo de Camoens de Madrid junto a Tritón, Goliath y Santa, que en gloria estén. Este sábado pasado no me esperaba ver lo que vi aquella noche de mayo de 1985 ni mucho menos, pero tampoco a un grupo que hubiera perdido sus cualidades esenciales. Y acerté.
El
ambiente antes de entrar en la sala era de máxima expectación. La venta de
entradas iba a un ritmo relativamente bajo al principio, lo que desató todas
las especulaciones negativas habidas y por haber, incluso los ávidos de
carnaza ya estaban escribiendo chorradas al respecto en este saco en el que
cabe de todo y que llaman Internet, pero en las tres últimas semanas antes
del concierto se agotaron las 2.500 entradas que se pusieron a la venta, con
algunos haciendo el agosto en el mes de enero y con mucha gente buscando
desesperadamente su pase al precio que fuera. De hecho perdí la cuenta de
los que me preguntaron eso de “…no te sobrará alguna entrada, no?”.
Como entramos con bastante tiempo (el precio fue dejarnos los dedos de los pies en la cola, que hacía un frío del carajo) pudimos colocarnos justo delante de la mesa de mezclas con el ánimo de verlo y escucharlo en las mejores condiciones. Fuimos saludando a gente, charlando un rato del evento y, a la vez, comprobando que la emoción era grande, tanto en los veteranos que querían rememorar tiempos pasados como en la gente más joven que nunca había visto a los Barones “de verdad”. Mucha alopecia y mucha cana, vale, pero también mucha criatura capaz de darse cuenta de lo histórico del momento para no dejar escapar la oportunidad.
A
las 20:00 h. se apagan las luces de la sala, se afinan las gargantas y se
encienden los leds de la pantalla gigante que cuelga en el fondo del
escenario, sobre la batería, mientras va sonando una intro que desemboca en
“Concierto para ellos” ya con el grupo frente al mar de brazos en
alto que les recibe. El ruido es ensordecedor, mezcla del hammering de
Armando con el griterío del personal. Sherpa se sitúa a la izquierda con su
Rickenbacker 4003 de siempre, Armando en el centro con un micro inalámbrico
y una Fender Stratocaster y Carlos a la derecha con su Gibson SG,
instrumentos que no cambiaron en toda la noche, por cierto, excepto el de
Armando que sustituyó en alguna ocasión por otra Strato blanca y negra.
Hermes incrustó su Yamaha roja entre las dos torres de amplificadores.
Lo primero que se aprecia, a la fuerza, es que ni las luces ni el sonido les hacen justicia y empiezo a intuir que la cosa no va a sonar como debiera. Se les ve algo tensos al principio y tardan un poco en sentirse cómodos, pero a medida que avanza la actuación van cogiendo el sitio. En “Tierra de vándalos” Carlos tiene una pájara y se le olvida la primera estrofa pero da igual, ya la canta el público por él. “Campo de concentración”, “Las flores del mal”, “El malo”, “Hermano del Rock and Roll”… van pasando las canciones y el sonido sigue sin arreglarse.
La
batería apenas se oye y especulamos sobre la pegada de Hermes y el efecto de
tocar jazz y otros estilos menos contundentes durante los últimos años. Las
guitarras suenan turbias excepto cuando Armando pisa el pedal de volumen
para sus solos, que se montan encima de todo, y a Carlos sólo se le intuye.
Personalmente eché de menos el sonido metálico de las dos Gibson,
especialmente en los temas de los dos primeros discos, pero pensé que quizá
se notaría más el contraste entre las dos guitarras, al estilo de lo que se
hacía en los ochenta. También debieron tener problemas con el sonido
interno, porque Carlos y Sherpa estuvieron durante mucho tiempo intentando
solucionar volúmenes y otros inconvenientes con sus respectivos pipas.
El set-list está confeccionado para ir alternando las voces de Sherpa y Carlos y no castigar demasiado sus gargantas, a lo que también ayudan los instrumentales como “Buenos Aires” el siguiente tema en sonar. Las parrafadas de Sherpa entre tema y tema eran un indicador de que el grupo empezaba a dominarse a sí mismo, a soltar tensión y a coger confianza. Me gustó especialmente la presentación de “Se escapa el tiempo”, más por cuestiones personales que otra cosa, pero eso de “Si no eres tú… ¿quién?, si no es aquí… ¿dónde? y si no es ahora… ¿cuándo?” me pareció muy oportuno.
En
“Satánico plan (volumen brutal)” Armando demostró su dominio del slide,
como siempre. Siguieron con “Son como hormigas”, “Rockero
indomable” y “Tierra de nadie”, una canción que no me esperaba
pero que fue de las que mejor sonó de toda la noche, no sólo por el sonido
general (el técnico debió tener ese momento de inspiración) sino porque
Sherpa la cantó especialmente bien. Mientras tanto, en la pantalla gigante
seguían saliendo imágenes alusivas a cada uno de los temas que iban tocando,
aunque con poca definición por la separación entre los leds.
No me esperaba que tocaran “Caso perdido” pero fue una alegría porque es una de mis favoritas de su repertorio, tanto como escuchar los primeros acordes de “Herencia letal”, aunque el resultado quedó algo confuso porque hubo una cierta descoordinación, quizá fue la que peor les quedó de todo el concierto. Con “El Barón vuela sobre Inglaterra” se tomaron otro respiro, todos menos Hermes, que empalmó el tema con un solo de batería en la línea del que grabó para “Barón al Rojo Vivo”, no demasiado inspirado y que al final se hizo un poco largo y pesado. Me encantan los solos, siempre lo he dicho, pero este creo que debería trabajárselo un poco más.
Vuelve
a escena el resto del grupo y suena la inconfundible introducción de batería
de “Breakthoven”, a la que sigue “Larga vida al Rock and Roll”
y “Con Botas Sucias”. En ésta sustituyen el talk-box por un solo de
Armando al que acompaña él mismo cantando. A todo esto, el público seguía
coreando todas y cada una de las canciones íntegras, y dado el escaso
volumen del P.A., en muchas ocasiones tapaban literalmente el sonido del
grupo. Con “Hijos de Caín”, “Cuerdas de acero” y “Los
rockeros van al infierno” terminaron la primera parte de la actuación,
ésta última mejor ambientada con las luces rojas y el humo que salía de los
laterales. Dan las gracias y Sherpa despide con un “…Y ahora nos
retiramos a nuestros aposentos y, si gritáis, a lo mejor salimos…”
mientras asoma la cabeza por un lateral.
Pues eso, la gente grita y aparece el logotipo del grupo en la pantalla, síntoma inequívoco de que la próxima en sonar será “Barón Rojo”, con toda la sala cantando al unísono. “Efluvios” podría haber quedado mejor si Armando no se empeñara en meter su horrorosa voz en sitios donde no la hay ni debe haberla, y terminan este primer bis con la inevitable “Resistiré”, con toda la sala volcada con el grupo. Vuelven a despedirse y salen de escena.
El
siguiente bis empieza con un solo de guitarra de Armando, nada espectacular
y cortito, por lo que no se hizo pesado, que sirvió de introducción a
“Incomunicación” que también alargaron unos compases más por extender el
solo central. Con “Siempre estás allí” volvieron a despedirse y de
nuevo entraron a darse otro mini-respiro.
Los últimos diez minutos de concierto fueron para un último bis en el que tocaron “Los desertores del Rock”, con un problema serio en el bajo. Aparentemente se desafinó alguna cuerda del bajo, probablemente por el calor y la humedad, aunque también podría ser una digitación errónea lo que diera esos sonidos tan fuera de tono, pero el caso es que Sherpa no debió escucharlo por monitores y terminó el tema de forma un poco rara. La última de la noche fue una forzada y algo fallona “Casi me mato”, tema cuya melodía de voz va en tonos altos que hizo que Sherpa se estirara intentando llegar pero sin conseguir meter las notas en su sitio, a lo que hay que sumar otra pájara de Carlos, que alternaba estrofa y repitió la primera, ya cantada por su compañero. Pero insisto, todo esto nos dio igual tanto al grupo como al público, que entendimos perfectamente el esfuerzo y las circunstancias.
El grupo terminó con unas caras muy distintas a las que tenían cuando empezó el concierto, y el público perdonó todo porque comprendió que lo que había en el escenario era una parte importante de la historia del Rock en este país, al que le falta un comprensible rodaje y al que nunca podrán exigir ser con 60 primaveras los mismos que con sólo 30. El inexorable paso del tiempo se notó, pero el grupo dio todo lo que podía dar esa noche, que fue mucho. Barón Rojo no tiene que convencer ni demostrar nada a nadie a estas alturas. Tocan porque les apetece a ellos y porque había una fuerte demanda de mucha gente. Era el momento, ahora o nunca.
Fue el segundo concierto juntos desde el Metalway y llevan ensayando pocos días, es normal que tengan fallos porque son humanos y porque ha habido 20 años de interrupción, que se notan a la hora de coger forma. Tardarán bastante tiempo hasta sonar como deben, que lo harán, pero seguro que tampoco será como lo hacían hace 25 años. Y no quiero que parezca que “no sonaron”, porque no es verdad. El grupo suena bien y va a sonar mejor.
En todo caso, dos horas y 52 minutos de actuación. No hay muchos grupos que ofrezcan tanto por el mismo precio, al menos de su quinta. Dieron que hablar, para lo bueno y para lo malo. La abarrotada sala salió con una sonrisa colectiva en la cara, en clara muestra de satisfacción por el objetivo cumplido de volver a ver al Barón Rojo clásico tocando los temas de siempre, y haber vivido una noche importante.
Desde mi punto de vista fue un gran concierto, intenso y emotivo, que podría haber rozado el sobresaliente con un mejor sonido y un grupo más trabajado en directo. Seguro que lo consiguen cuando ofrezcan juntos algunos conciertos más. Yo pienso repetir, quizá sea la última oportunidad.
Texto: Alvar de Flack
Fotos: Gustavo Martín
STONE CALIBER
Sábado 23 de enero de 2010, pub La Cueva (Almería)
Tenía bastante mono de sentir música en directo, ya que había pasado un mes largo desde que viera mi último concierto a comienzos de diciembre del pasado año (Napalm Death + Aggression + Hybrid + Morvity), como ya te conté por aquí.
La temporada metalera de 2010 en Almería comenzaba el viernes 15 gracias a que la promotora A Day Of Darkness se agenciaba una de las cuatro fechas por España de los suizos Mumakil y los italianos Natron (+ los locales esa noche War Inside). El emplazamiento elegido fue una nueva sala, Concept Club, que permite realizar bolos metaleros, estando ubicada en el pueblo de El Ejido y captada por Navarro “sólo ante el peligro”. No tenía muy claro si ir o no, pero pensándolo razonadamente días antes, durante este mes de enero tenía que hacer una serie de gastos que me dejaban la economía tiritando. Así que aunque me fastidiara no pude acudir a otra de las giras internacionales que nos sigue trayendo Mr. A Day Of Darkness, a pesar de varios varapalos económicos por la poca afluencia de peña. En esta ocasión le salió bien y el público acudió en buen número (si no me equivoco, 150 personas me dijo) y no perdió dinero, cosa que me alegra y espero que siga así en próximos conciertos que organice.
¿Siguientes fechas concierteras?, sin contar
el concierto de A Palo Seko + 5 Duros (me chocaba que los rockeros
granadinos compartieran cartel con los broncas madrileños) en la capital
almeriense de la noche del viernes, que ni me planteé verlo, ya que
tuve
bastante en la época de los 90 al verlos unas cuantas veces por diversos
escenarios de la geografía española compartiendo cartel con otros grupos que
me interesaban (¡manda co/o/nes que los viera en San Sebastián compartiendo
escenario con Black Sabbath + Slayer + Soulfly + Coal Chamber!). Aunque al
parecer el concierto que iba a tener lugar en la sala Jala Jala se suspendió
por la poca venta de entradas.
El sábado coincidían dos eventos, por un lado el “Craft Of The Wise Metal Fest” (Visceral Damage + Anvil Of Doom + Daeva + Infernal Funeral) en el pub Salammbo de Retamar y por otro lado los granadinos Stone Caliber en el pub La Cueva de la capital. Me hubiera gustado volver a ver en vivo a los jerezanos Anvil Of Doom, y más con el nuevo vocalista (MG), pero uno se cansa últimamente de tantos “platos ofertados de cemento metalero y extremo armado”, que no digo que esté mal o bien, o que me guste o no, pero siempre casi lo mismo… pues cansa, y pillé como un gran respiro el concierto de la agrupación de Hard Rock clásico. Además, si el festivalillo extremo se hubiera organizado en la capital, pues quizá me hubiera planteado acudir, pero claro, ¿dónde iban a meter cuatro bandas de “traga-tralla” que no fuera en Jala Jala?, pero mi decisión de no ir fue en el momento de enterarme que se celebraría en Salammbo. Desde mi última vez allí, “viendo y escuchando” (con mucha ironía) los grupos que conformaron el cartel del “Pre-BrutAlmería Fest.” (Altar Of Sin + Morvity + Winter Night) me dije que era la última vez que asistía a conciertos en ese local. A pesar de que dice el dicho: “nunca digas de esta agua no beberé”... pero alguna mejora tendría que tener el pub (¡una tarima donde toquen los grupos, aunque sea pequeña, carajo!) o que fuera alguna banda que me atraiga mucho como para ir a tal antro, donde si hay un buen número de gente arremolinada frente al escenario a ras de suelo, en vez de disfrutar del concierto lo padeces.
Tan sólo me había dado tiempo a pegarle una escucha a los tres temas que tienen los granadinos Stone Caliber en su Myspace. Pero había sido suficiente para comprobar que sonaban a buen Hard Rock clásico. Finalmente iría sólo al concierto, así que decidí salir antes de casa para elegir con tranquilidad el sitio donde ubicarme en el pub.
Eran alrededor de las 00.45 h. cuando al bajar las escaleras comprobé que allí no había nada de ambiente de concierto. Tras la barra dos personas, los cinco componentes del grupo y acompañante femenina. Bueno, tras pedirme un botellín de birra (siguen con la mala costumbre allí de no enfriarlos en condiciones, y eso que insistí en que me dieran uno fresco) pensé que a partir de las doce empezaría a llegar gente. Uno de los guitarristas (vestido con chaqueta, corbata y gorra) junto al bajista calentaban dedos tocando, mientras los otros charlaban e iban preparándose con calma. Pasaban los minutos y no entraba nadie, situado servidor al final de la barra, me enteraba sin intención de todo lo que cascaban los granadinos, puesto que la música enlatada no sonaba por algún problema que tenían y que intentaban solucionar las camareras tras la barra y fuera de ella.
En uno de los barriles que sirven como mesas, situado próximo al escenario, habían colocado un puestecillo para vender su primera grabación, “Radiophone” (2009). Tenía intención de comprarla al final del concierto, pero para que se animaran, aunque fuera un poco, viendo el panorama desolador que pintaba el garito al no entrar por allí ni el gato, decidí comprarles un CD.
El
vocalista cansado de dar vueltas decidió sentarse en el suelo y ponerse a
repasar las letras de las canciones. Pero cuando el reloj marcaba 30 minutos
pasadas las doce, empezó a llegar y llegar gente y aquello se puso en
condiciones (¡menos mal!). Con buena afluencia de público (00.40 h.)
comenzaron su descarga.
Aless Mudder antes de empezar con la primera canción decía quienes eran, de donde venían y que iban a dar un concierto de Rock, acto seguido el quinteto comenzaba “Big Lie”, realizando los coros el guitarrista John y el bajista Nando Strada. En la posición en la que estaba situado viendo el concierto la columna que hay próxima a las tablas me tapaba a ese guitarrista y al batería Dave. Y es que el mayor mal que tiene el pub es esa columna, que según el número de componentes de los grupos, o desde donde te sitúes para verlos, te tapa uno o dos músicos. Dejando el problema de siempre con la columna, hay una acústica en condiciones y los grupos suelen sonar bien, como estaba sucediendo aquella noche.
Si
la indumentaria del guitarrista Mathew era casi idéntica a la de Angus Young
(cuando empezaba el concierto lanzó la gorra a la chica que les acompañaba,
quien se situaba en el puesto de CDs) el movimiento cual “sacudida nerviosa”
mientras tocaba su guitarra era también muy influenciado por el pequeño
“canguro” Young.
El vocalista se quejaba del calor que hacía en lo alto de las tablas, y es que un foco le daba de lleno. John aprovechaba y se despojaba de su chupa vaquera (más adelante se quitó la coleta). Presentando el siguiente tema, “Tears Of The Devil”, como uno de los que estaba grabado en el E.P. “El hijo de Angus Young” se bajó del escenario para tocar más pegado a la audiencia el buen tema que gozaba de unos buenos y pegadizos coros que volvían a hacer los cuerdas que estaban hacia la derecha, según mirábamos a escena.
Fue
acabar el tema y refrescarse el guitarrista quitándose chaqueta y corbata.
Aless volvía a hacer mención del calor que hacía, como si estuvieran en
agosto. De nuevo decía el nombre del tema que iban a tocar (cosa que siempre
se agradece, y más si es un grupo desconocido) y también la traducción al
castellano, como hizo en las dos anteriores y en las siguientes. Se acompañó
con palmas un poco durante “Good Luck” y las criaturas seguían allí
asadas, porque el bajista no tardó en quitarse la camisa y quedarse a pecho
descubierto.
El cantante continuaba en su Infierno y pedía un bidón de agua o de cerveza, jejeje, pasando a comentar que compráramos discos, que necesitaba comprarse un pie de micro. Tras el momento publicitario hicieron “You Can´t Save Me”, que me sonó de maravilla.
Para
bailar presentaban “Go Down”, creyéndome al decir el título que sería
una versión al tema de AC/DC, pero no, aunque el guitarrista ha mamado mucho
de Angus Young y también tienen algunas influencias de los australianos, no
cayó ninguna versión de éstos ni de ningún grupo, creo no equivocarme.
Pareciéndome muy bien que defendieran sus temas en directo, sin el típico
recurso fácil de tocar versiones para meterte a la gente que no te conoce en
el bolsillo. Y con sus propios temas nos contagiaron a muchos durante su
descarga. “Go Down”, como dijo Aless presentándolo, iba en referencia a la
maldita crisis, sobre todo la de los músicos. Una composición muy
rock´n´rollera y movida, volviendo “Mathew Young” a campar a sus anchas bajo
las tablas y aproximándose aún más a la peña.
Antes de seguir con “Good Times, Hard Times”, el guitarra John y el cantante bromeaban para volver a repetir que los discos estaban allí, a 3 euros nada más… Durante el tema, que también está en el E.P., el vocalista meneó la pandereta, como ya había hecho anteriormente en otras canciones. Volviendo a gustarme bastante la labor de coros.
El
activo guitarrista, al igual que había hecho su compañero Nando
anteriormente, se quedó “en pechos”, jejeje, siendo normal, ya que al calor
había que sumarle el derroche de ejercicio y energía. También aprovecharon,
y si el bajista había estado bastante fuma que te fuma, ahora encendieron
todos un cigarro, menos el batería, al que no veía.
Presentaban otro tema del disco, y volvían a dar la murga para que se comprara, ya que Aless decía, con razón, que necesitaban pasta, porque si no la música no avanza. Creo que nadie se fue de allí sabiendo que vendían el E.P. Una buena melodía de guitarras dio comienzo a “Carry Me”, un tema que me recordó bastante a Deep Purple (con Coverdale) o a los primeros Whitesnake. Durante la parte instrumental “el guitarrista rabo de lagartija” volvía a bajarse de las tablas y John se marcaba un solo genial. Estupendos guitarreos. Y cuando parecía que acababa Mathew siguió con un riff y el vocalista pedía un aplauso para el batería, quien se marcaba un pequeño solo, y tras éste se volvían a pedir aplausos.
“¡Vamos
con un Country!”, así dijo la voz principal antes de acometer “West
Canyon”, acompañándola con palmas en el comienzo y animando a la peña.
El sonido Blues se apoderó de La Cueva con “Tell The Truth”, regresando a las losas el sudoroso guitarrista y acercándose a la gente de las primeras filas. Habiendo un pequeño duelo entre guitarra y voz, aprovechándose luego para ir presentando a la banda, haciendo cada uno un pequeño solo: Nando Strada, Dave, John, Mathew marcándose éste su solo frente al público a ras de suelo. Jugando a la repetición vocal de “¡yeah!” con la concurrencia. Las guitarras echaban chispas con su clásico sonido hard rockero.
Momento para hacer la petición a la barra de
vodka-naranja, dos chupitos de Ron miel (para el bajista)… y preguntar si
queríamos otro tema, animando para que chilláramos más. Mientras llegaban
las bebidas, el guitarrista a pecho descubierto comentaba que no tenían
donde dormir, y cachondeo de que si había alguna moza, o mozo… jajaja, o ¡a
la playa! Seguían animando a que la gente
pidiera
y gritara más para otro tema, acabando con “Highway Son” (si hubiera
sido “Highway Song” de Blackfoot me la hubiera sacado, jajaja), para los
moteros, preguntando si había alguno, y la rockera “I´m Gonna Shake It On
You”, bajando el pequeño guitarra y luego el vocalista, cediendo el
micro al público para que cantaran el estribillo. Finalizando metiendo cera
descontrolada y recordando el nombre de la banda.
Pedíamos otra, y nos preguntaban si no nos importaban que repitieran, gritándoles alguien del público en tono muy jocoso “¡andaluces!”, jejeje. Amago de “Highway Star” de Purple, pero Nando decía que no se sabía la letra, y así, para los que habían llegado tarde, volvieron a hacer la pegadiza “Tears Of The Devil”, pidiendo el bajista palmas. Despedida de todos agarrados cuando faltaban cinco minutos para las dos de la madrugada, aunque antes el cuatro cuerdas agradecía la acogida y al pub, echando pestes de los garitos y salas en Granada en los que tenías que pagar para tocar, no siendo en La Cueva así. Todo un detalla de agradecimiento y sinceridad. Podéis ver este último tema en dos partes aquí y aquí (los vídeos tienen poca luz y el sonido no es bueno, pero ustedes perdonen, es lo que hay con una pequeña cámara digital).
El grupo, incluso servidor, se creía que iban a tocar ante cuatro gatos y al final triunfaron. Creo que el público acabó bien contento y eufórico y los componentes de Stone Caliber bien satisfechos y orgullosos por haberse ganado al público a base de genuino y buen Hard Rock.
Hubo felicitaciones a los músicos por su actuación, alguna pequeña charla con Aless (al final apunté casi todo perfectamente en mi libretilla, pero muchas gracias por el listado) y su chica, Pilar (creo que se llamaba así, que me perdone si meto la pezuña) al mando del puestecillo de CDs, quien me comentó que le habían dicho los del pub que a ver si próximamente volvían. Espero que así sea y tener la oportunidad otra vez de escuchar en vivo buena música. Correcta elección hice esa noche al ir a La Cueva a descubrir en vivo otra banda a tener en cuenta.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
NAPALM DEATH + AGGRESSION + HYBRID + MORVITY
Sábado 5 de diciembre de 2009, sala Jala Jala (Almería)
¿Quién me iba a decir a mi que después del
primer contacto auditivo que tuve con Napalm Death escuchando a finales de
lo 80 aquel vinilo del “From Slavement To Obliteration” (Earache Records,
1988), iba a tener oportunidad de verlos por primera vez en un variopinto
festival murciano (“Levante Music Festival”) allá por 1997? Eso sí, desde
esas escuchas a su segundo álbum, con el pasar de los años fui
acostumbrándome a los sonidos más extremos, porque recuerdo que en esa
época, por mucho que escuchara
el disco, no había co/o/nes de encontrarle el
punto por ningún lado. También los británicos se hicieron más asequibles
para mi con la edición de “Harmony Corruption” (Earache Records, 1990), con
cambio de personal (entrando el vocalista Mark “Barney” Greenway por Lee
Dorrian y Mitch Harris & Jesse Pintado a las guitarras por Bill Steer) y
temas más largos (dejando atrás los temas predominantes de segundos y minuto y pico) donde
mezclaban el enfermizo Grindcore con el Death Metal.
A comienzos de este siglo XXI se montó expectación y revuelo cuando se anunció que Napalm Death tocarían en Almería gracias a la tienda Tipo y la productora granadina B.R.F. Music Internacional. Aquel concierto tuvo lugar en una abarrotada sala Venue (ahora el local tiene otro nombre y es un pub de esos que intentan emular a las taberna irlandesas, pero que de esos tabernáculos tienen poco o nada) el 28 de octubre de 2000. Pudimos ver al guitarrista Mitch Harris tocando sentado por una lesión y al altote Jesse Pintado (en la banda desde 1989 a 2004), que años después fallecía (27 de agosto de 2006), aunque otro músico que también dejaba este Mundo y que vimos en Almería fue el guitarrista y vocalista Mieszko Talarczyk de los ya separados Nasum (el grupo sueco que abrió la atroz velada), fallecido en el tsunami del 26 de diciembre de 2004 que asoló distintas zonas de Asia.
La productora A Day Of Darkness (o lo que es lo mismo, ya tirando sólo de ella J.C. Navarro) volvía a jugarse su dinero y traía a los británicos a la capital almeriense nueve años después de aquella primera vez. Siendo una de las tres fechas de la nueva gira que Napalm Death hacía por nuestro país (viernes 4 en Bilbao, 5 en Almería y domingo 6 en Madrid).

Los jóvenes death metaleros ya pueden ampliar positivamente su currículum incluyendo el haber compartido cartel y tablas con unas leyendas como Napalm Death. Era la tercera vez que les volvía a tocar abrir un concierto en el escenario de aquella tarde-noche (anteriormente lo hicieron en el “I A Day Of Darkness Festival 2009” y en el “III BrutAlmería 2008”).
Faltaban tres minutos para que dieran las
19.30 h. cuando los cuatro músicos tomaban posiciones mientras sonaba la
“Intro”. Me sorprendía que el guitarrista Álvaro se colocara en el
centro de las tablas, lugar habitual del vocalista Fran. Bueno, imaginé
que cuando comenzaran a tocar el cantante saldría al escenario… pero no fue
así, el ahora cuarteto, después de la introducción, enlazaron con “Némesis
omnisciente”, con Álvaro guturalizando (y el batería Pablo apoyando). En
esos momentos no sabía si la falta de Fran era ocasional o permanente, y es
que como he dicho otras veces, a menudo es más fácil enterarse de novedades,
cambios… en bandas foráneas, que en nacionales, provinciales o incluso de la
propia ciudad donde habita uno.
Como les ha pasado en sus dos anteriores descargas en esa sala, poca gente se encontraba viéndolos. Álvaro animaba a la gente e informaba de la marcha del vocalista Fran, sacándome así de dudas.
Durante “El reto de la hipocresía”
vimos a los instrumentistas hacer molinos, una imagen que volvimos a ver a
lo largo de su descarga.
Álvaro daba las buenas noches y decía guturalmente el título de la siguiente canción: “Pinturas grotescas”. Estaban sonando un poco embarullados y la voz del guitarra un tanto baja. Éste pedía algunos ajustes en el sonido, preguntando después cómo lo llevábamos y dando paso a otro tema, “Morvity”, incluido en su primer álbum, “Némesis omnisciente” (Hecatombe Records, 2009), volviendo a animar a la poca peña que empezaba a desentumecerse.
Agradecimientos por estar viéndolos y continuaron con “Purgatorio”, con el ahora guitarrista y vocalista dando gritos agónicos.
Momento publicitario para hacer saber que el disco se encontraba en el puesto de material a precio módico (8 euros), y presentarnos una nueva composición: “Único”, aunque ya nos resultaba familiar por haberla escuchado en anteriores descargas. Ya habían empezado a surgir tímidamente los pogos.
Navarro les avisaba que les quedaba tan sólo
por tocar una canción, y si no escuché mal, era un tema, ¿“Credo”?, que
iría incluido en su próximo disco, comenzándolo el bajista Helios.
Dejaban el escenario pasando cuatro minutos de las 20 h., habiéndole quedado por tocar una más, pero tuvieron que descartarla ante los grupos que quedaban por salir y por tener que acabar el concierto antes de la media noche.
Aunque el sonido no fue del todo bueno, al menos consiguieron sonar mejor que las otras dos veces que tocaron en la misma sala. A ver como progresan con la nueva labor del guitarrista Álvaro a la voz. Sinceramente, no eché de menos a Fran, que aunque cada vez se soltaba más en directo, su voz no terminaba de gustarme.
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Sabía de la existencia de Hybrid, pero hasta esa noche no me los había echado al oído. Y alguno dirá que podría haberlos escuchado en su Myspace pero, como me gusta hacer en otras ocasiones, preferí descubrirlos en la esencia del directo.
El quinteto tomó las tablas cerca de las 20.20
h. haciendo sonar una “Intro” grabada. A partir de ahí una música
extrema y experimental que me gustó, aunque recomendable escucharla más
veces para captar los detalles, cambios de ritmo, complejidad… en cada tema,
pudiendo sonar unas veces a Death Metal, otras a Grindcore, otras a Hardcore
(especialmente por su vocalista Rafa Fernández), Jazz… Había más gente que
con Morvity y parte del público la lió desatándose con los pogos.
Basaron su concierto en temas aparecidos en su demo de 2005, el E.P. “Beyond Undeniable Entropy” (Deadwrong, 2006) y el hasta ahora único LP, “The 8th Plague” (Eyesofsound, 2008), intercalándolos con intros: “Intro”, “Hundred Years Ocean”, “Post Traumatic Stress Disorder”, “Intro”, “Sleep Of The Defeated”, “Soul Prolapse”, “Sun Burnt”, “Intro” y “Ashes Of Babylon” (lenta y de inicio Doom).
Era un puntazo ver al nuevo bajista, el
almeriense Alfonso Vicente (Seed Of Doom, ex-Reincarnation…), moverse, hacer
molinos y poner caras de loco gesticulando o cantando los temas. Iván Durán
(izquierda de las tablas, según mirábamos) y Antonio Sánchez (a la derecha,
junto a Alfon) no se quedaban atrás en cuanto a movimientos, al igual que
Rafa (un buen fiera teniendo un esguince que se hizo el día antes en
el concierto que Hybrid dieron en Valencia), vociferando entre los dos
guitarristas. El batería Chus Maestro aniquilaba con sus complejos ritmos y
pegada.
Para concluir su buena y brutal descarga hicieron tras otra “Intro” una nueva composición: la cañera “Final Anthropic Principle”, acabando con una versión a “New Millenium Cyanide Christ” de los suecos Meshuggah.
Eran las 20.58 h. y en los cerca de cuarenta minutos me convencieron con su enrevesado y técnico extremismo.
P.D.: Agradecimientos a Alfon.

Uno de los jóvenes grupos emergentes en
nuestro país de la nueva oleada del Thrash Metal, basado e influenciado por
bandas clásicas del Thrash Metal, son los catalanes Aggression. Y otros que
podía haberlos escuchado antes, pero teniendo pendiente para comentar su
primer álbum: “MoshPirit” (Xtreem Music, 2009), también decidí ir sin la
tarea realizada y comprobar a ver si me knockeaban en directo.
Como se suele decir tópicamente: “no hay dos sin tres”, y si las dos anteriores formaciones habían comenzado con intros el cuarteto catalán utilizó la “Intro” de su álbum para iniciar su descarga. Mientras sonaba, Pol Luengo (vocalista y guitarra), Óscar Reka (guitarra y coros) y Sergio Soto (bajo y coros) nos daban la espalda y miraban hacia el batería Sergio García.
Fue acabar la introducción, dar las buenas
noches Pol y empezar a thrashear como en el disco con “Chaos Anatomy”,
seguida de “Thrashing Your Brain”, incluida también en el álbum,
además de ser el tema-título de su primera maqueta editada en 2008.
Si ya se había desatado la locura, mayormente entre la chavalería que estaba próxima al escenario, más se consiguió desatar al invitar Pol a la peña que se acercara, calentando más el ambiente preguntando si queríamos Thrash Metal, descargando “New Born War”.
Continuaron sacudiendo cuerpos y cabezas con “Better You Run” y “Never Surrender” (acompañada por “wall of death” para los “valientes”).
El vocalista y guitarrista hacía mención a la
publicación de su primer álbum hacía dos o tres meses, animando en el tema
que da título al trabajo, “MoshPirit”, con pogos al final.
Anunciaban que tenían previsto hacer algunos temas más, pero tuvieron que finalizar con “Thrash And Kill”, con desparrame final con Pol de rodillas y guitarras en vertical. Se despedían cuando faltaban tres minutos para las 22 h. y sonaba una “Outro”.
Comencé el concierto en los primeros temas pegado al escenario echando fotos, y la verdad me contagiaron con su clásico Thrash Metal, pero con el transcurso de su actuación fui perdiendo algo de interés, no sé si por sus composiciones o porque suenan a lo ya escuchado muchas veces anteriormente en la época de los que vivimos el apogeo del Thrash Metal. Habrá que darle varias escuchas a su disco e incluso verlos de nuevo en directo a ver si consiguen atraparme más.
P.D.: Agradecimientos a Pol.

Cuando comenzaron a las 22.32 h. los británicos, ya en la sala se veían bastantes cabezas (según cifras de Navarro, 249 entradas vendidas más invitados… = cerca de 300 criaturas metidas allí).
Mientras sonaba una introducción, con el
batería Danny Herrera ya tras sus tambores, bajaban al escenario el
guitarrista Mitch Harris, el bajista Shane Embury y el gran Mark “Barney”
Greenway.
Como en el disco que venían presentando, “Time Waits For No Slave” (Century Media, 2009), el primera tema de la atroz descarga fue “Strongarm”, apoyando aquí (y a lo largo del concierto) con sus gritos el guitarrista Mitch Harris, y con algo de voz limpia y clara de “Barney”.
Mientras la gente gritaba y aplaudía, sin contemplaciones unieron con “Unchallenged Hate”, de aquel segundo disco con el que he comenzando hablando en la reseña. Los locos pogos se desataron en las primeras filas.
Más ovación y el vocalista empezaba a
chapurrear castellano (detalle que le debemos agradecer): “¡Muchas gracias,
amigos y amigas! Somos Napalm Death de Birmingham, Inglaterra. Regresamos a
“Harmony Corruption…” y soltaron la grandiosa “Suffer The Children”,
con parte del público enloquecido, llegando a subirse uno al escenario y
pasándose de tiempo allí (algunos no aprenden), al final le tuvo que hacer
gestos Navarro de que bajara y menos mal que le hizo caso.
Harris presentaba la siguiente, que fue: “Silence Is Defeaning”, con una parte pausada casi Doom, siendo el primer corte del antepenúltimo disco, “The Code Is Red… Long Live The Code” (Century Media, 2005), acogida con algarabía, y es que la gente estaba totalmente volcada con el cuarteto.
Un pequeño parón para respirar y tomar
energías para seguir “Barney” con una charla introductoria con algo de
castellano para “Life And Limb”, de su reciente álbum de estudio,
donde el vocalista berreaba histéricamente de lo lindo. No creo que a estas
alturas haga falta decir cómo se mueve y desenvuelve “Barney” en escena. A
la peña le daba igual el tema que sonara, disfrutaban por igual chocándose y restregándose a base de bien en
los pogos. Surgieron durante el tema unos acoples, pero aquello ya sonaba en
condiciones, no así del todo bien los primeros temas del concierto.
Más agradecimientos en castellano y proseguir castigándonos a base de bien los pabellones auditivos con otra reciente, “Diktat”, aunque realmente no sé si fue esa o fue “When All Is Said And Done”.
El caso es que me transporte de nuevo a
finales de los 80 cuando no entendía la propuesta musical de los británicos
al anunciar el vocalista que harían otra del segundo álbum para la igualdad
para todos… (mezclando castellano e inglés en su charla): “It´s a M.A.N.S.
World” y de paso el tema-título “From Enslavement To Obliterarion”,
dos andanadas cortas y concisas de puro Grindcore.
El simpático y atroz vocalista continuaba con sus charlas, esta vez dedicada a las religiones: “¡Religiones son mierdas todas!”, así dijo claramente, antes de “On The Brink Of Extinction”.
Y para los que le gustan y disfrutan de la primera época, más barrenazos con “Scum”, “Life?”, “The Kill”, “Deceiver” y la “eterna” “You Suffer”, curiosamente cuando se editó el primer disco, “Scum”, en 1987, ninguno de los componentes de hoy en día estaba en la formación. El activo vocalista tuvo que cambiar de micrófono durante la primera, jugando con los dos micros como si fueran maracas, a lo Antonio Machín, jejeje.
Un paroncete dio paso a “Mass Appeal
Madness” y la antifascista “Nazi Punks Fuck Off” de los
californianos Dead Kennedys.
Algo de “cuatro más por la noche” o algo así chapurreó el cantante, y si no me equivoco “Persona Non Grata” y “Smear Campaign” (con un chaval volando sobre las cabezas de la peña) precedieron al final con el tema-título, “Time Waits For No Slave” y a la locura definitiva con la mítica “Siege Of Power”.
Poco más de una hora (+ cinco minutos) estuvieron los legendarios Napalm Death en escena. Demostrando que les queda cuerda para rato. Me fijé al finalizar el concierto en un chaval que intentó darle un CD a Shane Embury, quizás de algún grupo novel, y el bajista pasó de cogerlo, feo detalle, sin embargo “Barney” estuvo chocando manos afablemente desde el escenario a quien se acercara.
Finalmente este histórico concierto en tierras almerienses fue el último al que asistí en 2009, ya que mi intención de acudir un día después a ver a Nexus, Evolved y Demiurgo en la sala Bottom / Circus quedó truncada, al igual que el concierto de los veteranos Transylvania, Winter Night y Sin Cobertura D.F. Rock que dieron un día después del día 25.
In memory of Burninboy
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
TOPO + CASABLANCA
Martes 22 de diciembre de 2009, sala Heineken (Madrid)
De nuevo nos encontrábamos, cuatro años y tres días después, en el mismo recinto viendo a los mismos grupos. Aquel 19 de diciembre de 2005 la sala Heineken se llamaba aún sala Arena, y José Luis Jiménez y Lele Laina se empeñaban en no llamar Topo a aquel grupo, pero salvo estos detalles, todo era igual. Incluso muchos de los presentes entre el público éramos los mismos, 4 años más viejos.
En este intervalo, Casablanca ha cambiado media formación. Juanjo Temiño ha sustituido a Ingo y el histórico Pachi Escolano cedió su puesto a Nacho Ruiz y Marisa de la Plaza, y en este tiempo han puesto a la venta un bonito disco llamado “Apostando contra el avestruz”. Mientras tanto Topo, además de asumir que no puede huir de su propio nombre, sólo nos trajo la novedad con respecto a aquel concierto de tener al gran Luis Cruz de nuevo en sus filas, en lugar del guitarrista desconocido que tocó aquel día.
Así las cosas, en un día de perros (solo son cuatro gotas, como decía Noé…) nos plantamos en la sala dispuestos a repetir las buenas sensaciones que estos dos históricos grupos nos iban a ofrecer. Llegamos pronto y el panorama era desolador. A media hora del inicio del concierto apenas 10 personas ocupaban el espacio dedicado al público. Afortunadamente, según avanzó la noche la sala se fue poblando, y es que la normativa de la sala Heineken obliga a empezar muy temprano, ya que la última nota debe salir de los amplificadores antes de las 23:30, con lo que las 20:30 es una hora demasiado temprana para que la mayoría de los asistentes puedan llegar a una zona tan céntrica, donde entre la lluvia y las fiestas navideñas, los accesos se complican y causan retrasos inevitables.

A pesar de que no es un grupo que toque en directo a menudo, Casablanca mantiene una periodicidad baja pero constante, y sus últimos conciertos en los que tuve oportunidad de asistir (Festival “Nos va la marcha” y concierto propio en la sala Cats) me causaron muy buena impresión, por lo que mis expectativas sobre este concierto eran altas.
Con puntualidad absoluta, dadas las
condiciones de la sala, el grupo salió a escena para defender, sobre todo,
su último disco “Apostando contra el avestruz”, que fue el trabajo sobre el
que se apoyó la mayor parte de su actuación.
Para demostrarlo, empezaron con “Caras de cera” y “Da tú primero”, ambos temas pertenecientes al último disco, tocados de forma algo acelerada. Sin embargo, esta energía no escondía que el grupo no terminaba de estar suelto en el escenario. Mitad fríos, mitad atenazados por el principio del concierto, los músicos no terminaban de encontrarse a gusto. Afortunadamente, esta sensación se disipó a partir del tercer tema de la noche, “Cabeza y corazón”, en la que ya pudimos disfrutar de la soltura que se le supone a un grupo de esta trayectoria, sin perder ese ímpetu con el que habían comenzado el concierto.
Carlos “Nano” Hervás estaba disfrutando del
momento, se le veía en la cara. Después de mucho luchar, el único miembro
fundador que queda en el grupo ha conseguido reunir a unos músicos que no
desmerecen el pasado de la banda. José Manuel Fernández está plenamente
integrado en Casablanca desde hace varios años, hasta el punto de ser
responsable de gran parte de los temas que estábamos escuchando esta noche.
Y entre los “nuevos”, el fichaje de Juanjo Temiño ha demostrado ser todo un
acierto, no sólo por el parecido de su timbre de voz con el del fallecido
Terry Barrios, sino que tiene voz más que suficiente para acometer con
soltura y con su propio estilo tanto temas antiguos como nuevos.
En cuanto a los dos guitarristas, disparidad de opiniones. Siempre hay quien echa en falta el estilo más clásico de Pachi Escolano, presente en la sala, pero yo me quedo con el soplo de aire fresco que han aportado Nacho Ruiz y Marisa de la Plaza, mucho más técnicos y de sonido más moderno. Con ellos, Casablanca puede mirar al futuro con posibilidades, y dejar de ser sólo una banda antigua que se ha juntado para tocar de nuevo.
Tras los 3 primeros temas, sorprendentemente
duros y contundentes, el grupo dio una vuelta de tuerca con “El blues de
la tensión”, también algo acelerado pero que terminó de acoplar al
grupo, que mejoró definitivamente según avanzó el concierto. La cálida voz
de Juanjo Temiño y el experto liderazgo de Nano Hervás hizo que este blues
terminara de conectar al grupo con el público.
La banda nos había adelantado la presencia de algunos invitados, y la verdad es que tuvimos muchos y buenos. El primero de ellos fue Raúl Santana, co-guitarrista y co-cantante de los actuales Asfalto, quien subió al escenario para poner su voz junto a Juanjo en el tema “Suena Chicago”. Disculpándose por no saberse la letra y ayudándose de una chuleta, Raúl dio toda una lección de poderío vocal, compaginándose a la perfección con Juanjo Temiño, y regalándonos uno de los momentos de la noche.
A partir de este momento, el desfile de
invitados fue constante. El relevo de Raúl lo tomaron José Luis Jiménez y
Lele Laina, quienes como anticipo de lo que vendría después con Topo, se
subieron a las tablas para cantar con Casablanca el clásico “Vallecas
1996”. Fue realmente emotivo, aunque algo caótico, ya que dio la
impresión de que no lo habían preparado demasiado, con muchas dudas de
cuándo debían entrar cada uno. Además, en uno de los movimientos de José
Luis por el escenario, se enredó con los cables y a punto estuvo de darse de
bruces en el suelo. Aún así, el tema quedó muy bien por el momento de ver a
ambos históricos músicos participando en su propio homenaje.
Destacar también el gran solo de Marisa de la Plaza, quien estuvo realmente brillante toda la noche, destacando en cada una de sus intervenciones. Mi impresión fue que Nacho no tuvo su día, se le veía frío y distante en comparación a otras ocasiones en las que he tenido el placer de verle, aunque su depurada técnica siempre garantiza que sus intervenciones sean bien aceptadas.
Los invitados seguían apareciendo. Tras
despedirse José Luis Jiménez y Lele Laina, otro músico histórico apareció en
el escenario: Miguel Oñate, cuya presencia en escena siempre es enorme,
captando para sí toda la atención. El tema elegido para su aportación fue
“Andrés en el Marquee”, canción en la cual también colabora en el disco,
y que fue el inicio de la trepidante recta final del concierto, ya que de
ahí al final Casablanca estuvieron lanzados.
El histórico y festivo “Me liaste niña” arrancó a todo el mundo a bailar, en especial las primeras filas, con cachondeo generalizado. El tema fue extendido para hacer las pertinentes presentaciones de los músicos de la banda, y este buen ambiente fue mantenido hasta el final. Nano comentó la estrechez del horario de la sala, por lo que los temas iban muy seguidos, y se despidió de nosotros con “Lecciones de felicidad”, a pleno rendimiento, y cuando creíamos que terminaba, enlazaron con “Corta la sesión”, con la cual la fiesta de Casablanca llegó a su fin.
Gran concierto de los madrileños, que fueron de menos a más y remontaron un comienzo frío para meterse al público en el bolsillo. Ojalá no tarden mucho en volver a subirse a un escenario.

Quienes se suben aún más de tarde en tarde a un escenario son los históricos Topo. Esa circunstancia hace que cada aparición suya sea seguida por muchos nostálgicos que echan de menos su presencia en la escena del Rock nacional. Llevan casi 10 años sin editar ningún disco nuevo, y manteniendo el recuerdo vivo con un disco acústico con canciones antiguas editado en 2004 como “Lele Laina y José Luis Jiménez”, y algunos conciertos muy esporádicos repartidos a lo largo de estos años, pero ahora parece que hay voluntad de volver a buscar su sitio en el mundo del Rock.
La banda se presentaba comandada por los dos
miembros históricos del grupo, José Luis Jiménez y Lele Laina, a quienes les
acompañaban el batería Bulli, como es habitual, y la presencia de nuevo en
el seno del grupo de Luis Cruz, quien después de un largo periplo en el que
se puede destacar su pertenencia a la banda de Sherpa o en el musical “We
Well Rock You”, vuelve al grupo que le dio notoriedad pública, y en el que
grabó el brillante “Ciudad de músicos” allá por 1986.
En fin, que tras un intervalo razonablemente corto para preparar los cachivaches, los músicos hicieron aparición en el escenario. Una introducción algo caótica se convirtió pronto en el inicio de “Cantante urbano”, para el que el público se volcó desde el primer momento, seguida por “Ciudad de músicos”. La actitud del público fue intachable durante todo el show, pero pronto vimos que la banda no correspondía como todos esperábamos. En mi opinión, la falta de actividad como grupo les pesaba como un lastre, y no terminaban de estar sueltos en el escenario. Únicamente Luis Cruz, quizás el que pisa más habitualmente los escenarios, mantenía el tipo con soltura.
“El blues del dandy” mejoró
notablemente la situación. Con José Luis Jiménez más entonado, el grupo
ofreció su mejor cara. “Ser urbano” fue el primer tema rescatado de
su “primera etapa”, como dijo Lele Laina, refiriéndose al primer
disco que grabaron con Asfalto. Continuaron con "Quijotes eléctricos”,
otro disco grabado con Asfalto, en concreto de aquel “El planeta de los
locos” que supuso en su día la reunión de la formación original.
Tras el par de temas de su etapa “asfaltera”, Lele presentó “El bosque” como un tema nuevo… y no pudo reprimir una sonrisa irónica, ya que esta canción lleva presentándose como nueva ya unos cuantos años, a la espera de ver la luz en un próximo disco que lleva posponiéndose más de un lustro.
A su término, José Luis Jiménez comentó un molesto ruido que le estaba desconcertando. Desde el público no se escuchaba en absoluto, pero en el escenario debía ser bastante fastidioso, tanto que se afanó en encontrar su origen mientras que el resto de la banda empezaba con “Rocinante”. Y esto fue fatal. Más pendiente del ruido que de la canción, José Luis entró mal y a destiempo, y no pudo rehacerse en todo el tema. Con el tono perdido y totalmente desconcentrado, el destrozo que sufrió este histórico tema fue de proporciones memorables. Yo me miraba con mis compañeros de baldosa y no nos lo podíamos creer. Una verdadera lástima.
Afortunadamente, el grupo se repuso, y
“Todos a bordo” recuperó un mejor tono para el concierto. Este tema,
recuperado también de “Ciudad de músicos”, sonó ya al nivel que se le supone
a una banda del prestigio de Topo.
“Empezar” fue, ahora sí, un tema nuevo que nos presentaron, y que irá incluido en el nuevo disco que todos esperamos vea la luz en un futuro próximo. La canción, en la habitual línea de fuerza y melodía que nos tienen acostumbrados, nos causó muy buena impresión.
José Luis Jiménez se resarció del desastre de “Rocinante” en “El palacio del terror”, donde su aportación instrumental es decisiva. Su voz, sin embargo, estaba al límite, aunque su experiencia consiguió evitar el desastre en forma de gallos, que no se produjeron en ningún momento. Sin embargo, era evidente que estaba caminando sobre el alambre. Sea como fuere, el tema sonó muy bien, reivindicando una vez más un “El planeta de los locos” que mereció mucha mejor suerte.
En este momento, vino muy bien el respiro que supuso la preciosa “Colores”, en la cual Lele Laina se lució cantando este tranquilo tema, en el que el público se apuntó a corearlo con todas sus fuerzas.
Quizás fue el respiro, o que el grupo terminó
de asentarse en el escenario, pero el final del concierto fue mucho mejor.
La histórica “Los chicos están mal”, enlazada con “Marea negra”,
mostró al grupo en su mejor versión. Luis Cruz estuvo brillante, y el resto
de la banda no se quedó atrás, olvidando sus problemas anteriores.
La recta final estuvo dedicada a la siempre emocionante “Días de escuela”, un himno de toda una generación, que fue aprovechada para hacer las presentaciones de los músicos. Y para cerrar, José Luis Jiménez solicitó la presencia en el escenario de todos los músicos que en un momento u otro habían intervenido esta noche, para todos juntos regalarnos un emocionante “Mis amigos donde estarán”. Allí estaban Casablanca al completo, más Miguel Oñate y Raúl Santana, en un fin de fiesta memorable con el que, exigencias de la sala, terminaron por completo su actuación.
La falta de oportunidades de ver a Topo en vivo hizo que mucha gente saliera satisfecha, a pesar de que más de la mitad del concierto estuvo bastante desentonado. El buen final, unido a un buen puñado de temas míticos, hicieron que saliéramos deseando ver en otra ocasión, lo antes posible, a unos músicos que, estoy seguro, aún pueden ofrecernos muchas noches de gloria.
Texto y fotos: Shan Tee

Miércoles 2 de diciembre de 2009, pub Lili Marlene (Almería)
De
los catalanes ´77 tenía como referencia el comentario al E.P. editado en
2008 que escribió el amigo Shan Tee para The Sentinel. Lo poco que había
escuchado del cuarteto era suficiente para trasladarte a la época de cuando
Bon Scott, los hermanos Young, Mark Evans y Phil Rudd electrizaban con su
Rock de “Alto Voltaje” Australia y parte del Mundo.
Hoy en día es sencillo escuchar los temas de un grupo antes de verlo en concierto, y aunque te puedes familiarizar con las canciones de la banda vía Myspace…, poder bajarte con un sólo clic el disco (le solicité a Shan Tee que me pasara el álbum debut “21st Century Rock” antes de publicar su comentario y días antes del concierto, pero finalmente ni me lo llevé al oído una sola vez antes del bolo), o incluso poder ver videos en directo para hacerte una idea de cómo se desenvuelven en vivo… en muchas ocasiones prefiero escuchar lo mínimo (o nada) y optar por ir al concierto sin la “tarea aprendida” y que así se produzca la buena sensación directa y plena de descubrimiento y sorpresa.
A la gira de primavera presentando en directo “21st Century Rock” le siguió una segunda parte de fechas por diversas zonas y lugares de la geografía española entre noviembre y diciembre. Sorprendiéndome y alegrándome de que una de esas fechas les trajera a rockear en la capital almeriense y mejor aún, en el pub Lili Marlene, muy cerca de donde habito.
Después
de tomarnos unas birras en el garito mientras charlábamos con las amistades,
esperando la descarga del cuarteto, y cuando pasaban unos tres minutos de
las 23.30 h. los hermanos Valeta (Armand – guitarra y voz, y LG – guitarra)
junto a la base rítmica (Johnnie “Dolphin” Riot y “Raw”, batería y bajo,
respectivamente) tomaban las tablas y con el primer tema (en el cual en su
comienzo a Armand no se le escuchaba cantar, problema que se solucionó al
instante) me trajeron rápidamente a la mente el “Go Down” de su marcada e
innegable fuente de inspiración. Si no me equivoco, después al escuchar las
canciones del disco, ese tema de apertura fue “Your Game´s Over”,
donde en el chiquitajo escenario ya empezaba a moverse y contorsionarse el
guitarrista LG.
Enlazaron a ese tema inicial el corte de apertura del disco: “Gimme Rock´n´Roll”. Estaban sonando fuertes, compactos… estupendamente, y donde nos encontrábamos (en el lateral derecho, justo pegados al bajista, temiendo más de una vez por nuestras caras y cabezas ante la proximidad y movimientos de la pala del Rickenbacker o de la Gibson de LG) estábamos a punto de quedarnos gratamente sordos.
Armand
(con parecido en el corte de pelo a Malcolm Young) daba las buenas noches a
la ciudad (en castellano e inglés) y comentaba que era un placer estar aquí,
presentando el disco e informando que luego se podría comprar en CD o
vinilo. Después de probar si estaban los instrumentos y equipo preparados
para seguir, continuaron, si no yerro, con “Less Talk (Let´s Rock)”,
donde el incasable “rabo de largartija” LG, en el final del tema, acabó
hincado de rodillas en las tablas.
“Thank you, very much!!! ¡¡¡Muchas gracias!!!”, ¿cómo?, parece que a Armand se le habían quedado fijos en su mente los agradecimientos en sus salidas al extranjero a tocar.
“Shake It Up” (ya con LG habiéndose despojado de su corta chupa vaquera y mostrando su delgado torso) nos seguía haciendo disfrutar de lo lindo, meneando cuerpo o pies, a base de genuino Rock duro o Hard Rock, e imaginarnos las descargas de AC/DC cuando empezaban por los antros y tugurios australianos, con esa enorme y contagiosa energía.
Nos presentaban ahora un tema de los que apareció en el E.P. (y de los cuales no han repetido en el álbum): “Things You Can´t Talk About”, con un desbocado LG marcándose buenos solazos y tocando por entre el público.
Después
de hacer “Let The Children Hear Rock´n´Roll”, tomaban aire y pedían
bebida, agradeciendo la acogida que estaban teniendo… para rendir el primer
homenaje a AC/DC con “Gone Shootin´”, genial elección de un tema que
no es el típico que se escucha de los de las antípodas en garitos ni es de
los que se suelen versionear. LG y “Raw” se pegaban al segundo micrófono
para soltar sus coros.
Respiraban otro poco más y pasaban a hacer el tema-título del disco: “21st Century Rock”, seguido del pegadizo “Big Smoker Pig”, con el “correcaminos” LG de nuevo guitarreando entre la audiencia, y luego dirigiendo su micrófono al público para cantar el estribillo y acompañar con palmas. Con el tema aparecido en el E.P. y L.P. acababan sobre las 0.25 h. y a pesar de que la peña no se movía, allí poca gente pedía que volvieran con gritos, palmas, silbidos… una mala costumbre que llevo percibiendo en la pasiva audiencia almeriense. En fin, que porque estaba más que preparado que volvieran a salir, pero si fuera por la demanda del público…
Terminaron
de meterse a todo el mundo en el bolsillo con perlas del calibre de “Hell
Ain´t A Bad Place To Be” (¡grandiosa!), “T.N.T.” (con palmas y
coreando el público, y un LG subiéndose y tocando su Gibson sobre la barra y
acabando al final tirado por el suelo del escenario) y se despedían con la
archiconocida y manida “Highway To Hell”, con participación vocal de
la concurrencia y un hiperactivo guitarra líder volviendo a saltar en el
final, llegando casi al aparato de aire acondicionado que había en el techo.
Disfrute total en la hora y diez minutos (0.33 h. – 0.43 h.) que estuvieron rockeando, y con el mejor sonido que he escuchado en un concierto en ese pub. ´77 no son una copia barata ni burda de AC/DC, es un grupo con la mejor esencia de los AC/DC de Bon Scott. Y un LG que es puro Angus Young pero en joven, alto y delgado, la de kilómetros que se hará en cada concierto y la de peso que perderá el guitarrista.
Si se le pueden poner algunos peros al concierto son: que se hizo bastante corto, no haber hecho el cuarteto sesión doble como en otras fechas:´77 + The Night Prowlers (la misma banda haciendo versiones de AC/DC) y el no entender a qué venían las frases que soltaba Armand en inglés tras las canciones.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
ANDRALLS + EXQUISITE PUS + DAMNED PLAN
Jueves 19 de noviembre de 2009, sala Stereo (Murcia)
Los thrashers brasileños Andralls, después de su primera gira europea (“Noiséthrash Tour 2006”), afrontaban su segundo tour por el viejo continente durante noviembre y diciembre (“Let´s Kill Again European Tour 2009”), presentando su cuarto disco de estudio “Andralls” (2009). Tras los cuatro conciertos iniciales de la gira por territorio italiano, recalaban en nuestro país, siendo la primera vez que tocaban por nuestro territorio, realizando seis fechas (Palencia, Madrid, Murcia, Valencia, Torelló y Zaragoza).
Como
Murcia nos pillaba cerca, decidimos acercarnos a la ciudad por donde pasa el
Segura, aunque al ser el concierto en jueves sería un viaje relámpago. Para
la fecha murciana se anunció de primeras que los grupos encargados de
preceder a los brasileños serían Gauntlet e Iron Curtain. Principalmente me
atraía bastante poder volver a ver en directo a Gauntlet desde aquella única
vez que los vi, cuando aún era un grupo maquetero, en el III aniversario del
fanzine Alianza en la madrileña sala Ritmo y Compás en abril de 2003; y
verlos presentar en vivo el excelente disco (“What Doesn´t Kill Us…”)
editado el pasado año 2008. Pero la semana anterior al concierto se
informaba que finalmente los madrileños no podrían tocar por motivos
laborales del batería. Los sustitutos serían los valencianos Death Over
Threat, a los que ya habíamos visto a finales de agosto descargar en el “I A
Day Of Darkness Festival” en Almería, como ya te contamos.
Perdiéndonos unas cuantas veces por las inmediaciones de la sala, finalmente dimos con ella cerca de las 21 h. Al llegar a la puerta el colega Antonio y servidor, nos encontramos allí con Juan Antonio (Exquisite Pus), quien se encargaba de organizar el bolo, informándonos que habían estado a punto de suspenderlo por caerse a última hora Death Over Threat e Iron Curtain. Siendo suplidos con poco tiempo de reacción los murcianos Damned Plan y Exquisite Pus (quienes pusieron el “backline”), anunciándose en un cartel a la entrada de la sala el imprevisto. Era un fastidio que por enfermedad de garganta del vocalista / guitarrista de los valencianos y por otro problema de uno de los componentes de Iron Curtain no pudiera volver a disfrutar del directo de estas dos bandas. Pero principalmente el viaje lo habíamos hecho por ver a los brasileños en vivo, y aunque con el estilo de los sudamericanos pegaban más los grupos que se habían caído, era una buena oportunidad de descubrir a otras dos formaciones en directo.
En la puerta de la sala le dimos los últimos bocados a los sándwiches y bocata que habíamos llevado, charlando amenamente con Juan Antonio, el batería brasileño Alexandre Brito y Paco, uno de los fijos que no faltan a los conciertos en la Comunicad Murciana, quien nos recordaba sus años vividos en Almería, dándonos un repaso de personajes, grupos y canciones de bandas almerienses de los 80 y comienzos de los 90, jejeje.
Era la primera vez que estaba en la sala Stereo y me gustó bastante, siendo más bien de aforo pequeño, pero con muy buena distribución, con buena acústica y buen escenario. Aunque el público no respondió a la cita de esa noche, llegando a contar al comienzo nada más que 11 personas, añadiéndose unas pocas más según avanzó la noche, pero vamos, que no se llegó ni a la veintena.
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El quinteto procedente de distintas
localidades murcianas comenzaba su descarga cerca de las 22.15 h.
“Inmutable” fue el tema que eligieron de apertura, diciendo después el
vocalista quienes eran y presentando a las dos nuevas incorporaciones: el
bajista Peter y el batería Juan P., dando paso a “All Is My Delusion”,
o como tradujo jocosamente el vocalista “toda mi porra en tu boca”,
jejeje.
El grupo sonaba bastante cañero y potente, mezclando diversas influencias del Metal contemporáneo de las dos últimas décadas, y con el vocalista Doyo con diversos registros, predominando el agresivo, grave y a veces casi gutural, aunque de vez en cuando metía tonos agudos más heavy metaleros.
A otro tema propio, “My Denial”, le siguió la primera versión que hicieron en su concierto, “The End Of Heartache” de Killswitch Engage, encargándose los guitarristas Cristian y “Nachfield” de los coros, como lo hicieron antes y después.
El cantante anunciaba más caña, aunque iban
cortos de tiempo, así que nos soltaron sin más preámbulos “Beyond
Strength”, volviendo Doyo a impresionar con su vozarrón y meter un alarido más Heavy.
Alguien del público pidió una de Slayer, ante lo cual el vocalista decía que casi… “Fight Your Way Home”, de comienzo pausado y voz melódica, pasaba luego a la caña, con las guitarras trenzando melodías al unísono, e intercalándose los solos (Cristian y Nacho), enlazada con líneas de bajo precediendo a “Spread The Fire (That Lives In Me)”.
Ya llegaba el momento de la despedida, anunciado, como lo habían hecho con la anterior versión, que tocaba destrozar otra (no fue para tanto): “Creeping Death” de Metallica. Informando en el final que al día siguiente tocaban en otro sitio, dejándonos con Exquisite Pus.
En los menos de cuarenta minutos que estuvo Damned Plan sobre el escenario me pareció un grupo interesante, no ciñéndose a un sólo estilo o etiqueta, teniendo como denominador común el Metal potente y trallero. Habrá que estar al tanto de su actividad.
P.D.: Agradecer a Doyo y Nacho su ayuda en el listado de temas.

Pasaban tres minutos de las 23 h., habían transcurrido tan sólo doces minutos del fin del concierto de Damned Plan, y ahora era el turno de los death metaleros Exquisite Pus.
“¡Vamos a darle tomate, si la PSP
funciona!”, así decía el vocalista Juan Antonio, refiriéndose al
ordenador que sería el encargado de hacer sonar la intro “Symphony Of
Perdition” y la batería.
Desde el comienzo con “Conspirating”, nos dejaron sorprendidos de la calidad que demuestran en directo, no sólo instrumentalmente (el guitarrista “Achokarlos” nos dejó maravillados con su superior técnica, aunque tampoco hay que menospreciar la buena labor a las seis cuerdas de Miguel Reina), también moviéndose, aunque ya sabía de lo bien que lo hacían en escena el vocalista Juan Antonio y el bajista Pedro, cuando tuve ocasión de verlos con su anterior banda, Demised, en un par de conciertos que dieron en la difunta almeriense sala El Rockero en 2007 (uno junto a Gorefest, One Man Army & The Undead Quartet y Before The Fall; y otro con Avulsed, Die You y Siafu).
El vocalista informaba de quienes eran, y que
les había tocado sustituir, junto con la anterior banda, a Iron Curtain y
Death Over Threat, presentando a continuación el tema-título del primer
álbum de la formación murciana: “Dead [Forgotten]”, unida a “No
Choice”.
El ahora cuarteto se movía al unísono, desplegando su extrema, brutal y técnica música, acompañada de un muy buen sonido. El muy activo y buen vocalista gutural comentaba que éramos pocos (pero pocos, pocos) pero buenos, anunciando que el CD del grupo se encontraba a la venta en el puesto de material, diciendo “Achokarlos” que dentro de poco eran los Reyes Magos, así que…
Continuaron con “Guts And Pleasure”, un tema que además de estar en el disco, se encuentra en el compartido “United In Repulsion” (Neuralgia Records, 2007).
Un detalle por parte de Juan Antonio fue decir que allí se encontraba gente de Almería (en concreto tres personas) y recordatorio por parte de “Achokarlos” al miembro de Iron Curtain que estaba indispuesto para tocar, dedicándole “Machine God”, demostrando en ésta su técnica a la guitarra Miguel.
Juan Antonio pedía un aplauso para Paco de
Alhama y, tras “Bleeding Kingdom” y recordarnos la baja del batería
Helios por tener problemas en su espalda, informando que pronto tendrían
nuevo batería, tuvieron que retasar el siguiente tema al surgir
problemas en la guitarra de “Achokarlos”. Solicitaban un cable para el guitarrista, pero
nada, a pesar de haber puesto ellos el backline, allí nadie aparecía con la
solución para él, con lo que tuvieron que tocar “Waiting Room”
a una sola guitarra y ya avanzado “Erased” se incorporó el técnico
guitarrista.
“Achokarlos” se disculpaba por los problemas técnicos y enfilaron el final de su actuación con unas líneas de bajo de Pedro que desembocaron en “Hammer Smashed Face”, versión del tema de Cannibal Corpse que los murcianos ya grabaran en el compartido, ya mencionado anteriormente, junto a las bandas Carrioned y Confined.
A pesar del problema de guitarra del final, Exquisite Pus me pareció una muy buena y excelente banda en directo en los cincuenta minutos que estuvieron sobre el escenario. Llegando a tocar todo su primer disco, excepto el tema “Decaying Future”.
Dos días después iba a tener oportunidad de verlos en el segundo día del “IV BrutAlmería Festival”, pero como al final no pude asistir, mayormente me alegro de de haberlos visto descargar esa noche.

A los brasileños Andralls los descubrí con su segundo disco de estudio, “Force Against Mind” (2003), el cual comenté en esta casa. Resultándome su Thrash Metal, poderoso, compacto y bien grabado, pero al irse sucediendo los temas, su propuesta se me hacía algo pesada, poco original y no me aportaba nada nuevo. Así que vería si en directo me parecerían igual que en disco o cambiaría mi idea.
Cuando pasaba un cuarto de hora de la
medianoche, el ahora trío (acompañando a la base rítmica de Eddie C. y
Alexandre Brito, la nueva incorporación del guitarrista y vocalista Cleber
Orsioli) subía a escena y tras un “¡Hola, Murcia, nosotros somos Andralls
de Brasil!” dicho por Cleber, dieron inicio con “Rotten Money”,
de aquel segundo disco con el que los descubrí.
Agradecían la respuesta del poco público que estábamos allí, y después de quejarse Alexandre de la batería, con gracia, soltando un “caralho!”, siguieron con su directo Thrash Metal atacando el tema de apertura de “Andralls”, “Two Sides”.
El bajista Eddie C. nos preguntaba si estábamos bueno, continuando con el segundo corte del disco que venían presentando, “Crosses Shall Burn”, con una pequeña intervención a la voz principal del cuatro cuerdas.
Entre el público se pedía “Andralls On Fire”,
diciendo el bajista: “después, después”, ya que era el momento de
revisar el disco donde se encontraba el tema solicitado, el primero:
“Massacre, Corruption, Destruction…” (2000), de cuya formación sólo queda el
bajista, pero con la canción que abría el álbum, “Hate”, teniendo que
cambiar el batería de baquetas durante el transcurso del tema.
Y parece que en ese comienzo de concierto, lo idóneo para los brasileños era ir tocando el primer corte (o primeros cortes) de sus discos, ya que la instrumental “Unexpected”, que abría “Inner Trauma” (2005), con el guitarrista y vocalista al borde del escenario, era enlazada a la segunda canción de ese disco, “Fear Is My Ally”, donde el roadie tuvo que subir a solucionar sobre la marcha un problemilla de la batería.
Alexandre bromeaba, dando paso a “The Age
Of Rage”, también perteneciente a su penúltimo disco de estudio (tienen
dos discos en directo).
El bajista presentaba una nueva canción que estaba en su nuevo CD, “In The Eyes Of The Killer”, recordándome en su inicio a Slayer.
Anunciaban una versión desde Brasil, no pudiendo ser otra que de Sepultura: “Slave New World”. Teniendo los brasileños muchas influencias en su sonido de la que fuera banda de los hermanos Cavalera.
Tras un amago a Ratos de Porao, siguieron descargando “Thrash Blood´s Mine”, “Cocaine” (abierta por el bajo de Eddie) y “Beyond The Chaos” (las tres del “Force Against Mind”). Habiendo cachondeo por parte del bajista y el batería, quien pedía más cerveza.
Eddie anunciaba la última: “Andralls On
Fire” y lógicamente se pedía más tras uno de sus himnos, preguntándonos
si nos gustaban Black Sabbath, haciendo un tributo a los de Birmingham
tocando instrumentalmente partes de clásicos de los ingleses. Intentando que
cantara Juan Antonio (Exquisite Pus), pero decía que no se las sabía. El
guitarrista y vocalista llegó a bajar del escenario para tocar entre la poca
peña que estábamos.
Pasaban nueve minutos de la una de la madrugada, y yo me lo había pasado muy bien durante el concierto de los brasileños, el cual no llegó ni a la hora. Quizá el acompañar su Thrash Metal de “tupa-tupa-tupa” con unas cuantas cervezas cortesía de la amiga Carmen por su cumpleaños, hizo que disfrutara aún más. De todas maneras creo que la banda brasileña gana mucho más en directo que al escuchar sus discos. Nos dijeron Eddie y Alexandre (muy agradables y amenos, molto obrigado!) que en mayo volverían a nuestro país. Espero sinceramente que en los otros conciertos, y cuando regresen, tuvieran, y tengan, más público que esa noche.
La noche inesperadamente la acabábamos viendo los últimos temas del guitarrista Santiago Campillo y una serie de músicos haciendo jam sesion en la sala Retrodelia de Las Torres de Cotillas. Ideal para desengrasar oídos tras lo vivido en la sala Stereo.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
DAMO SUZUKI & CUZO
Viernes 13 de noviembre de 2009, pub Lili Marlene (Almería)
El japonés Kenji Suzuki, más conocido como Damo Suzuki, fue vocalista de los germanos Can, grupo encuadrado dentro del KrautRock (de eso saben una miaja los amigos y foreros Monraymon y Crucificado, “¿aónde sus metíteis?”). Puso su voz en cuatro discos de Can: “Soundtracks” (1970), “Tago Mago” (1971), “Ege Bamyasi” (1972) y “Future Days” (1973).
Retomó al mundo de la música en 1983 como Damo
Suzuki´s Network, editando discos y girando por el mundo haciéndose
acompañar en cada improvisado concierto de una banda local o del país donde
tocara.
Que servidor tenga conocimiento, viene realizando conciertos en nuestro país desde 2004, y en este nuevo tramo de su infinita gira llamada “Neverending Tour” (desde los 90) hacía dos fechas por el Norte: 30 de octubre acompañado por Zä en Azpeitia, y 31 de octubre en Bilbao; para luego tocar junto al trío barcelonés Cuzo desde el 4 al 15 de noviembre (Huesca, Barcelona, Tarragona, Torelló, Sevilla, Almería, Orihuela y Madrid).
Cuzo es un terceto instrumental de Rock Progresivo & Psicodélico, con músicos que forman, o han estado, en otras formaciones como Archetype, Lords Of Bukkake, 12Twelve… e influenciados por grupos como Zombi, Mammatus, Goblin, Earthless… y la Psicodelia rockera de los 70. Publicando su primer disco, “Amor y muerte en la tercera fase”, el pasado 2008 por el Sello Alone Records, quien también lo editaba en dos ediciones en vinilo con diferente portada a mediados del presente 2009.
El mismo día que Damo Suzuki & Cuzo iban a tocar en Almería me enteré del concierto por Internet. La fecha almeriense fue la última que se agregó a la gira hispana, así que me enteré de casualidad porque, además de la inmediatez de la fecha, tampoco había mirado días antes las páginas que tengo localizadas en la Red para enterarme de los diferentes conciertos que se realizan en Almería. Lo bueno es que el concierto me pillaba a tiro de piedra de mi casa y de nuevo gratuitamente, como viene siendo habitual en los bolos organizados en ese local (aunque normalmente siempre me gusta compensar económicamente al menos con una consumición). La descarga del japonés y los catalanes venía de maravilla para desatascar oídos ante el primer sábado del IV BrutAlmería Festival.
Cuando Janny y servidor entrábamos al pub se encontraba ya la gente pegada al bajo escenario, mientras el trío catalán estaba tocando. Juro que lo primero que escuché me pareció el tema “Dark Lady” de Scorpions, cuando el buenísimo guitarrista Uli Jon Roth estaba en sus filas durante una de las etapas más admiradas por mi de los germanos, pero no fue ese el tema.
Como llegamos tarde y poco íbamos a ver si
seguíamos frente al escenario y tras la peña apiñada, decidimos darle la
vuelta a la amplia barra y situarnos en el lateral derecho de las tablas,
donde había menos peña y al menos se veía algo más.
El concierto se dividió en dos partes. La primera constaba de Cuzo tocando en solitario sus progresivos y psicodélicos temas instrumentales alrededor de 35 minutos. A pesar de perdernos el comienzo, fue de los mejores momentos del concierto ver al guitarrista y sintetizador Jaume Pantaleón (Lords Of Bukkake, Bélmez, Liquid Machine, Ruiz Pantaleón, ex-12Twelve…), al batería Pep Caravante (Warchetype, Tort...) y al nuevo bajista Álvaro (sustituto de Iván Román, ex-Warchetype, Tort, The Eyes) interpretar con mucha maestría y conjunción dos temas pertenecientes a su primer disco: “Escalera roja” y “Lluvia de sapos”, y otro más de lo que supondrá el segundo álbum, “Montaman”, a editarse por Alone Records el próximo 2010.
Después, tras un pequeño respiro, el pequeño
japonés Damo Suzuki empezó a cantar, o más bien digamos balbucear, melodías
en un tono bastante lineal y anárquico, acompañado improvisadamente por el
trío Cuzo, durante, más o menos, una hora sin parar.
El oriental agarrado al micrófono se curvaba para cantar, pero, como en otros conciertos que he visto en ese pub, la voz se oía bastante saturada. De todas maneras, aunque la voz se hubiera escuchado bien, eso era lo de menos, en muchas ocasiones se percibía que la improvisación reinaba totalmente, con Damo Suzuki por un lado, a su bola, y los músicos por otro.
Me esperaba algo más de la actuación del casi sexagenario Damo Suzuki, quien acabó chorreando de sudor. Para mi lo mejor de la noche fue ver en vivo a los músicos de Cuzo, fijándome especialmente en la manera de tocar la batería de Pep Caravante.
P.D.: Agradecimientos a Xavier Román (de Music Works).
Web DAMO SUZUKI - Myspace CUZO
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
IV BRUTALMERÍA: CANKER + HINDRANCE + PESTA PORCINA + CAUSTIC + INFERNAL FUNERAL
Sábado 14 de noviembre de 2009, sala Jala Jala (Almería)
El trabajo en conjunto de Pedro (Hecatombe Records) y Mariano (BrutAlmería Corp.) cada vez se afianza más y una muestra es que el festival BrutAlmería ya va por su cuarta edición, consiguiendo que el nombre se haya hecho más conocido en el circuito underground de Metal Extremo en nuestro país. Los que llevamos asistiendo al festival desde sus comienzos bien que nos alegramos enormemente.
Para
esta edición hubo novedades, como pudiste leer en la entrevista que nos
respondió Pedro días antes del festival. Se hizo un concierto-presentación
el sábado 10 de octubre en el pub Salammbo (Retamar, Almería) uniendo
fuerzas junto a los de fanzine MetAlmería. Incluyéndose en el cartel de esa
noche a los almerienses Winter Night, Morvity y los valencianos Altar Of
Sin. Los ejidenses Morvity aprovecharon y presentaron en directo su primer
disco, “Némesis Omnisciente” (Hecatombe Records, 2009), aunque para servidor
esa presentación se vio muy desmejorada por la infraestructura de ese pub y
el sonido deficiente que tuvieron una vez más los grupos en ese local.
Era la primera vez que el festival iba a realizarse en dos días (dos sábados consecutivos). Constando el cartel de cada sábado de cinco grupos, incluyendo en los dos días de nuevo el apoyo a bandas de la tierra, en esta ocasión fue a Infernal Funeral y War Inside. Una de las cosas positivas de la organización fue el disponer de dos baterías para que se tardara lo mínimo entre el cambio de grupo y grupo.
Lo malo fue, como las anteriores veces realizadas en la sala Jala Jala (antes Génesis), la hora temprana de comienzo para que hubiera suficiente tiempo disponible a la hora de tocar las cinco bandas, antes de desalojar la sala a medianoche para que pasara a ser discoteca. No sienta muy bien estar casi en la digestión del almuerzo o en la merienda y meterte de sopetón a escuchar tralla. Y si encima los precios de la barra son abusivos, pues nada, a piñón fijo tragándose grupos y grupos sin echarse nada al buche. Aunque hubo momentos en que dejaban salir a la gente a la calle (la mayoría a hacer botellón que trajo como consecuencia que en los primeros conciertos no hubiera impresión de que se habían vendido 90 entradas, según cifras de la organización), en una ocasión mis amistades intentaron salir a comer algo por las inmediaciones y no se les permitió la salida, intentándolo después y ya sí pudieron salir. Se deberían tener en cuenta esos detalles, o desde el principio hasta el final se deja entrar y salir de la sala a todo el mundo, o se determina tajantemente que no (aunque más de cinco horas metidos en una sala se hace duro). Pero ahora sí, ahora no, ahora vale… no es serio.
Siento que para esta cuarta edición sólo haya crónica del primer sábado (estando reseñadas prácticamente en su totalidad las anteriores tres ediciones del BrutAlmería en The Sentinel), puesto que al segundo día finalmente servidor no pudo acudir por coincidir con el cumpleaños de una de mis sobrinillas. Según información de la peña hubo más afluencia de público, creyendo servidor que habría menos por ser aún grupos más desconocidos, pero me alegro de haberme equivocado, y también al parecer el sonido acompañó a los cinco grupos, cosa que no sucedió en el primer día, como te comento más adelante.

Cuando
entrábamos a la sala el cuarteto almeriense de Black Metal ya estaba
posicionado sobre las tablas con sus abalorios y pinturas de guerra. Aunque
no sabíamos si estaban probando sonido o estaban dando comienzo a su
concierto. Finalmente fue lo primero, cuando el reloj estaba a punto de dar
las 18.45 h. (un cuarto de hora de retraso sobre el horario previsto)
comenzó a sonar una introducción que duró unos tres minutos y cuyo título es
“Homo Homini Lupus”, según listado de temas que me pasó el bajista
“Vladark” (¡agradecido!).
Tras la entrada del batería “Sarkans” (Morvity), reemplazando a “El Psychotico”, el grupo decidió romper con el pasado y crear nuevos temas, siendo éstos los que nos ofrecieron durante cerca de los cuarenta minutos que estuvieron en escena. Así que no sonó ninguna de las tres canciones que comprenden su primera maqueta, “Deus Impotents” (2008), ni ninguno de los otros temas que venían haciendo en directo anteriormente.
Acabada
la introducción tocaron “Extra Satanam Nula Salus” y “Post Mortem
Nihil Est”, dos temas, como los siguientes, que era la primera vez que
los escuchaba, y los cuales me parecieron largos.
Tomaron aire para la siguiente, que fue “Pollice Verso”, donde se volvía a echar en falta algo de más movimiento por parte de los músicos, especialmente del guitarrista “Mem”, muy concentrado y anclado en su parcela. El sonido estaba siendo decente, aunque algo retumbaba, sonaban bien.
El vocalista “Sadeus” (ex–Black Prophets) hacía girar su cabeza y sus pelos (como ya había hecho en anteriores temas) durante “Pornea”, quizá la canción que más me gustó de las que tocaron esa tarde / noche.
Ya
parte del poco público que estábamos viendo a los de “Rocketas del Mal” se
fue aproximando un poco al escenario. Y tras otro pequeño parón dieron paso
a “De Rerum Natura”, de comienzo pausado.
Anunciaban la última, “Asmodeus”, una canción rápida y donde el vocalista volvía a alternar su vozarrón gutural con registros más rasgados y chillones propios del estilo que hacen, Black Metal.
Concierto correcto en la nueva etapa de la banda, aunque por ser los primeros que abrieron el festival, como por la gente que había viéndoles, pareció más un ensayo-concierto, que un concierto en sí.
Para servidor es aún pronto para hacerse una idea fija de los nuevos temas que han creado, aunque me parecieron bastante extensos y faltos de más esencia instrumental. A ver si pueden ir tocando más en directo para poder escuchar y familiarizarme más detenidamente con las nuevas composiciones.

Con
parte del poco público de esa tarde / noche haciendo botellón en las
inmediaciones de la sala, otros tantos pocos permanecimos dentro para
asistir al concierto de los catalanes.
El grupo volvía prácticamente con la formación de diez años atrás. Acercándose el reloj a las 19.40 h. pisaban las tablas y su vocalista Roger Moreno (con cierto parecido físico a “El Sevilla” de los Mojinos Escozíos) antes de repartir cera daba las buenas noches y decía que eran Caustic, desde Barcelona.
Eligieron abrir su descarga con “Immola't en Deu” (canción desconocida para servidor y que imagino que será una nueva composición), donde ya desde el principio se percibió en toda la sala el sonido predominante de la batería de Chus Torres, que sonaba horrorosamente a lata seca, y la poca presencia de la guitarra de David Blaya.
Roger,
que guturalizaba yendo de un lado a otro del escenario, presentó “Legacy
Of Terror”, perteneciente a su última obra, “The Horror Cult” (Hecatombe
Records, 2005). Acompañada la composición de Brutal Death Metal por
movimientos de cabeza por parte de Roger y del bajista Xavi. Además del mal
sonido que les acompañó en toda su actuación, sonaron molestos acoples en el
tema que abría el segundo, y hasta ahora, último disco. La siguiente
canción, “El reinado del invertebrado”, también fue de ese trabajo.
Intentando animar en balde el activo vocalista. Volviendo a escucharse
jodidos acoples.
El berreador pedía que bajaran monitores, pasando a presentar un tema, “Progressive Human Tide”, perteneciente a la promo de 2007. David hizo tapping durante el tema, pero era una lástima que la guitarra apenas se escuchó durante la actuación.
Un
plato típico en la Navidad por tierras catalanas es La Escudella y así
dieron paso a “Escudella Macabra”, donde Roger volvía a intentar
animar al público con un: “¡Vamos, Almería!”, mientras el sonido
taladrador de la batería y unos acoples nos hacían chirriar los oídos.
“The Coronation Of The Eternal Paradise” fue el único tema del primer disco, “Rebirth Of Procreation” (Jackhammer Music / Lard Records, 1999), que hicieron esa tarde / noche. Y del nuevo, o mejor dicho próximo, “Transfiguration... The Eyes Of The Martyr”.
Roger anunciaba la última, “Matter´s Sulphuric Corrosion”, corte final de su disco editado por Hecatombe Records, aunque antes de meter tralla, agradeció a Pedro del Sello almeriense, a los grupos, público…
Faltando dos minutos para las 20.20 h. nos daban las gracias, nombrando a la ciudad, y que nos dejaban con Pesta Porcina. Compañeros del “Iberian Massacre Tour 2009”, compuesto por cuatro fechas (Torrelló, Fuenlabrada, Almería y Castellón).
El sonido no les acompañó nada de nada durante su concierto, siendo el grupo que peor sonó del primer sábado del festival.
P.D.: Agradecimientos a Myspace CAUSTIC

A
los catalanes Pesta Porcina se les puede considerar la respuesta Grindcore a
Mojinos Escozíos. Vestidos de payeses tomaron las tablas sobre las 20.35 h.
y mientras sonaba “Intro: Camí a l'escorxador” el vocalista con un
almirez hacía una especie de ritual untando de rojo a sus compañeros.
La primera, “Porcs!”, donde la voz se escuchaba bien baja, hizo las delicias para los pogos de la peña que les vino acompañando desde tierras catalanas. El vocalista Roger “Llobarro” se deshizo de su pelliza y pedía más sonido de batería para el bajista Roger Pérez, quien acompañó con coros un tanto Punk la canción “Al cul m'hi pixo”.
El gracioso (a veces en demasía) vocalista comentaba que habían salido del pueblo, que ayer habían estado tocando en Fuenlabrada (Madrid) y que querían comprobar el apoyo y el salero de por aquí abajo (Andalucía, ejem, ejem, mejor digamos simplemente Almería). Dando paso a “Lo Jaume de Torregrossa”, de nuevo apoyada en coros por el bajista.
Prácticamente
cada canción era presentada con historia cachonda por parte del gruñidor,
así “Masovera caníbal”, primer corte del disco “Tots trempant!!!” (Voliac
Rock Produccions, 2008), no fue menos. Pasándose Roger el cable del micro por el
“arco del triunfo” durante la canción. La voz seguía escuchándose un tanto
baja respecto a la demencial música del cuarteto catalán (faltaba uno de los
guitarristas).
Más temas de jocoso GoreGrind siguieron cayendo, para deleite de los que hacían pogos: “Enculada al Paller” (acompañados de gemidos al comienzo), “Bull blanc gang bang” (dedicada a una chica libidinosa y golosona y donde Roger hizo gestos de fornicar una de las piernas del guitarrista), “Turisme rural”, precedida de “El violador de les margeres”, donde ya la voz se escuchaba mejor que en los primeros temas, con un vocalista que seguía haciendo gracias para algunos y para otros no tanto, como gritar agudamente la palabra “Metal” y poner cuernos.
Dedicaba
a sus compañeros de Caustic, y agradecía a las demás bandas y a Pedro,
además de al de la barra, jejeje, “Fam i penuries a ca la masovera
caníbal”, diciendo durante una parte del comienzo Thrash Metal y sonando
riffs de ese estilo.
Otra nueva, “Hospitalitat macabra”, con unas líneas guarreras de bajo en su inicio, seguida de otra de nuevo cuño “Vull menjar fems”, nos condujeron al final con “U.P.A. (Unió de Pagesos Assassins)”, volviendo a pintar Roger de rojo al bajista y guitarrista.
Cerca de las 21.15 h. dejaban el escenario, gritando Roger: “¡Visca Catalunya y visca Andalucía!” (mejor me abstengo de opinar).
Un grupo que para echarse algunas risas no está mal, pero no creo que fuera fiel de sus conciertos y menos escuchar seguidas sus canciones en casa.
P.D.: Agradecimientos a Roger “Llobarro”.
Siendo sincero, entre las anteriores tres actuaciones y las dos siguientes, hubo bastante diferencia, tanto en el plano musical y profesional, como en el del sonido. Hindrance y Canker demostraron con creces la calidad que atesoran.

Habiendo
visto a los madrileños anteriormente tres veces, me chocó de salida ver que
el guitarrista Ernesto ya no corría con la voz principal, habiendo entrado
para el puesto de vocalista Felipe, todo un huracán en escena, berreando con
mucha energía y no parando de moverse durante todo el concierto. ¿De dónde
ha salido esa bestia parda?
Una introducción empezó a sonar a eso de las 21.37 h. que fue enlazada a una nueva composición donde la voz del guitarrista Ernesto no se escuchaba. El vocalista Felipe para cerciorarse que el sonido era bueno, cantó al principio frente el escenario. El bajo de Gon crujía demasiado.
Agradecían el estar allí a Pedro y pasaban a hacer “Rebirth” y “Celebrating Failures”, ambas incluidas en su reciente disco, “Rebirth” (Hecatombe Records, 2009).
Antes
de “Spittle” (alternando los ritmos tralleros con otros más cargados)
Felipe gritaba que se acercara la peña, pasando a derrochar energía saltando
y botando durante el tema, como en las anteriores.
Daban las gracias y decían quienes eran, agradeciendo el compartir escenario con las demás bandas, y anunciando que el siguiente tema iría incluido en un nuevo disco que sería editado cuando Pedro tuviera dinero, jejeje. “Mutagénesis dirigida”, otro trallazo de buen y aguerrido Death / Grindcore donde Felipe saltó hacia el público y luego volvió al escenario para tirarse al suelo. Increíble derroche de energía sónica y física.
A otra canción de reciente factura, aún sin título, le iban a suceder “Hypnotic” y “One Minute Of Noise”, dedicada a muertos y caídos en el Metal. Cuando se encontraban dispuestos a dar inicio al nuevo tema se fue la luz, quedando sonando sólo la batería de Makoko (guitarra de Looking For An Answer) a pelo. Tardo algo en volver el fluido eléctrico, no retomando la canción. Lástima.
El
parón no hizo mella en el grupo, es más, parece que hizo que les diera más
vitalidad, siguiendo a saco con “Dead Shall Rise” de Terrorizer.
Invitando a Pedro a moverse, ya que no estaba tan mayor, y bajando de nuevo
el vocalista al pogo para animar aún más al enfervorecido público.
Tras agradecimientos a los grupos nos soltaron su clásico “Gordas sin tetas”, seguida por otra canción nueva, y dedicando a Antonio “Zapatos” “Satan Korps”. El grupo había puesto la sala patas arriba, y como buen final se despidieron con otra versión, “Infecting The Crypts” de Suffocation (dedicada al amigo Mariano), volviendo a los pogos el vocalista, incluso cantando entre la vorágine humana.
Eran las 22.15 h. y si ya los madrileños en anteriores ocasiones me habían gustado bastante en directo en estos menos de cuarenta minutos (teniendo que recortar su concierto por el apagón y para que a Canker le diera tiempo a tocar lo suyo), me demostraron, con la incorporación de Felipe, que el grupo ha ganado aún más en directo, recordándome bastante a los Napalm Death de Barney Greenway. Arrasadores.
P.D.: Agradecimientos al guitarrista Alfredo.

Muchas ganas tenía de volver a ver en directo al grupo comandado por Miguel Hernández. No pude verlos el verano de 2008 (21 de junio) en un concierto que se celebró en la sala Kabuki de El Ejido, junto a sus paisanos A Tu Puta Kara, Tribal, Arrea y los ejidenses Adonay. Y es que parecía que servidor estaba gafado cuando los granadinos pisaban tierras almerienses para tocar su Thrash / Death Metal. Su último y curioso concierto por estas tierras fue el pasado 15 de septiembre en el cuartel de la Legión de Viator (Almería) con motivo de una serie de actos culturales en el aniversario de dicho cuerpo militar.
Habiéndolos visto en directo en varias ocasiones en su primera etapa, y tras la vuelta sólo una vez en aquel “Broken Head Fest” en enero de 2004, compartiendo tablas con Exhumed Day, Avulsed, Between The Frost, Human Mincer y Morior Ergo Sum, que te comenté en la granadiana sala El Tren. Ésta iba a ser la primera vez que los vería en Almería.
En
la banda siguen, desde la última vez que les vi, Miguel Hernández y el
batería Rául Márquez (Morior Ergo Sum, ex-Esfinge…), acompañándoles ahora a
las labores de bajista Benji (Tortura), quien debutó con el grupo en el
citado concierto en la base militar almeriense.
Pasando un minuto de las 22.30 h. el trío granadino comenzó con “Zorro” (según lista de temas), imagino que nueva composición y que irá incluida en su tercer disco que anda ya grabado desde el 2005 y que aún no ha visto la luz. Estoy ansioso porque sea editado por Hecatombe Records. Miguel se marcaba un estupendo solo de guitarra, demostrando que aunque haya perdido bastantes kilos y pelo, la técnica y destreza en la guitarra aún la sigue conservando. Eso sí, desde que lo ando viendo en directo lo suyo no es la comunicación con el público entre tema y tema, tras cada canción solía decir: “¡gracias, peña!” y poco más. Quedando en bastantes ocasiones fríos silencios entre canción y canción, otra de las cosas “negativas” que siempre han acompañado a Canker en directo.
Volver
a escuchar entre canciones “nuevas”, perlas de la discografía de Canker como
“Inquisition” (dando las gracias a Pedro por el festival y con el
baterista en pie en el comienzo) y “Carrion” (pidiendo aplausos para
las otras bandas y abierta por las líneas de bajo de Benji) me daban un
subidón tremendo, y las disfrutaba a mi bola y sin molestar, meneando mi
cabeza. El trío venía acompañado por un grupo de gente de su ciudad que daba
algo de apoyo vociferando el nombre de la banda.
Mirando el listado de temas se saltaron “Hunt Wale”, pasando tras la canción que abría “Exquisites Tenderness” (Visur Prod., 1997) a “Earthquake”, ese tema mezcla de Hardcore y de Motörhead que vienen haciendo en directo en esta nueva etapa, y que formará parte del disco que editará el Sello afincado en Dalías (Almería).
“Wolf”,
acompañándola por palmas en los suaves acordes de comienzo, y con tapping de
bajo durante el tema, precedió al temazo “Dark Destiny” de su obra de
arte “Physical” (Romilar-D Records, 1994).
Miguel agradecía el apoyo esa noche de sus paisanos de Granada, y seguían con “Ravenous”, otra de las composiciones “recientes” que tocan en directo desde hace años y que fue acompañada por voces y palmas por el comando granadino que estaba allí.
Otra que se saltaron fue “Bedout”, pasando directamente a ese enorme temazo llamado “Physical” que hizo rejuvenecerme y hacer que sacudiera mi cabeza y cuerpo al ritmo de esa grandiosa canción. Como en anteriores ocasiones, Miguel en el inicio se fue al lado izquierdo del escenario, que quedaba desangelado, ya que el trío se concentró a la derecha de las tablas.
“Leyla
Island” fue otra de las “nuevas” que ya había escuchado cuando los vi
por última vez en directo en los comienzos del año 2004. El batería en pie
animaba durante los aires arábigos que invaden la composición.
El nombre de la formación volvía a surgir en boca de los que estábamos disfrutando con su clase de furia y técnica y si no me equivoco volvieron a saltarse unos cuantos temas y acabar con un desconocido para servidor ¿“Lince”? en el que la batería sonó atómica y un tanto artificial.
Agradecía a la peña por todo y decía que volverían, aunque ante la insistencia de que tocaran otra y habiendo aún algo de tiempo, Miguel tuvo que solicitar la púa que había regalado antes (a Armando), jejeje, para hacer “Out Of Control”. Aunque yo desde hacía tiempo venía solicitando “Opus Death” una y otra vez, no siendo concedida mi petición.
Buen concierto de Canker (hora y cinco minutos), disfrutando servidor al máximo especialmente con los temas antiguos, aunque nos quedamos sin escuchar unos cuantos más que había previstos. Sería ideal la entrada de un segundo guitarra, como en el pasado, para sonar aún más compactos, sólidos y sentirse Miguel más respaldado a la hora de sus punteos y solos. Eso y que suelte un poquito más la lengua entre tema y tema, además de menos paroncillos, aunque eso es ya habitual en Canker desde que los llevo viendo en directo desde 1992.
Espero que haya BrutAlmería por muchos años y que vaya creciendo en su justa medida. Eso sí, quizá ya sea hora de cambiar de sala, ya que pocas cosas buenas ha dado hasta ahora donde se ha venido celebrando. Estamos ya ansiosos de empezar a saber los grupos que conformarán el cartel de la ya quinta edición. Seguro que Pedro y Mariano están trabajando como se debe, sin cesar en su labor, y sin historias raras ni absurdas polémicas.
In memory of Burninboy
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker
UFO + THE BULLETMONKS
Sábado 5 de diciembre de 2009, Sala Heineken (Madrid)

Ver a UFO en una sala tan pequeña como Heineken me daba un poco de reparo, pero por otro lado tenía el aliciente de poder disfrutar un concierto en condiciones acústicas dignas. Además de esto, los teloneros eran poco conocidos más allá de YouTube, así es que entramos en la sala con las orejas bien abiertas por lo que pudiera sorprendernos.
THE BULLETMONKS
Con
mínimo espacio en el escenario, que ya de por sí es una birria, la batería
en un lateral y con las piezas justas, y el resto del grupo sin apenas
moverse por si “aterrizaban” en el suelo del local, THE BULLETMONKS salieron
puntuales a aprovechar la media hora de que disponían para presentar su
disco “Weapons Of Mass Destruction”, del que tocaron, entre otras, “My
World’s A Show”, una de las mejores del disco, la brutal “Canned
Insanity”, “No Gain Just Pain” en la que el batería tuvo un
problema con el pedal del bombo y tuvieron que parar para volver a empezar,
con el aplauso y el cariño del respetable, y la que ha sido el single o como
quieras llamarlo, “Hang On Lord” para finalizar.
El mini-concierto fue de menos a más, pero al final se metieron a público en el bolsillo, que les despidió con una cariñosa ovación, tanto por su música, sus ganas y su humildad en el escenario (ellos lo montaron y lo recogieron todo). Se lo pasaron bien, se les veía en las caras, y la gente también. Además sonó de lujo. Un buen grupo que merecen tener suerte, a ver si puede ser.

También puntuales (cosas de la sala y algo que se agradece), a eso de las 21:15 h. aparecen Phil Mogg, Andy Parker, Paul Raymond, Vinnie Moore y un bajista cuyo nombre desconozco (pensaba que era Barry Sparks, pero no, y eso que su cara me suena…) con un Gibson Thunderbird como el del añorado Pete Way. Vinne Moore se coloca a la izquierda y empieza a hacer sonar, en una acústica con un soporte, los primeros acordes de “Saving Me”. Mientras el sonido va tomando forma y los músicos van acoplándose en el escenario, observo la sala que ya tiene un “lleno sin apreturas”.
“Daylight
Goes To Town” suena ya perfectamente, y esa sería la tónica de todo el
concierto, el gran sonido que hizo que disfrutáramos de cada detalle, algo
que es más complicado en salas de otro tipo, pero que en esta equilibra el
hecho de que el escenario sea minúsculo o que la sala en sí sea bastante
incómoda. Observo que a Andy Parker apenas se le ve, incrustado entre varios
amplificadores y sin tarima que le eleve un poco sobre el suelo del
escenario. También esbozo una sonrisa cuando recuerdo que Michael Schenker y
Vinnie Moore son ahora endosers de la misma marca, “Dean”. Gibson y MusicMan
pasaron a la historia, o eso parece.
“Mother Mary” fue el primero de los clásicos que tocaron esa noche, y a estas alturas de concierto Paul Raymond todavía no se ha descolgado su guitarra zurda para meterse de lleno en los teclados. Por cierto, la imagen de este hombre chirría un poco, y no me refiero sólo a la camisa de cuadros o al “Just for men” que debe consumir por litros, sino a la mala leche que se gasta cuando algún acople se interpone entre su figura y la del respetable. El micro (¡¡¡qué culpa tendrá!!!), situado frente a sus teclados (Korg Triton Le y Roland VK-8, dos clásicos) recibió una galleta del músico cuando osó acoplarse en mitad del tema, y terminó colgando del pie y a punto de estrellarse contra alguna cabeza de las primeras filas, algo que le sentó bastante mal al técnico de sonido, que estaba a mi espalda, y también al pipa, que tuvo que hacer malabares para no estorbar y a la vez arreglar el desaguisado.
“Let
It Roll” fue la siguiente y, aparte de la reacción del público, Vinnie
Moore demostró (no sólo en este tema, sino durante toda la noche) que es un
gran guitarrista que pone su talento al servicio del grupo. No obstante, el
grupo también le ofrece la posibilidad de lucirse, pero eso fue más
adelante. Siguieron con “I’m A Loser”, con todo en su sitio. Creo que
fue la que mejor sonó de toda la noche.
En “Hell Driver” Paul Raymond volvió a colgarse la guitarra, y en “Cherry” sigo observando a Andy Parker, a quien vengo viendo que en cualquier momento se va a quedar sin pilas. Pensé que no llegaba al final, aunque su pegada y su estilo siguen intactos, sus fuerzas no son las que eran, o eso aparentaba, pero al final aguantó como un campeón.
El octavo tema de la noche fue “Only You Can Rock Me”. Me lo estuve estudiando nota por nota (algunos sabéis por qué) y, la verdad, la parte del bajo me decepcionó un poco, no sólo en este tema, en todos. Se limitó a marcar tónicas y los dibujos eran simplemente correctos. No sé si es porque se trata de un bajista de circunstancias que está en el grupo de forma coyuntural y no ha tenido tiempo de prepararse como es debido el repertorio, o es porque sigue instrucciones de su jefe Mogg. En cualquier caso me pareció que quedaba correcto y punto. Eso sí, el tema sonó espectacular, como siempre, aunque Phil Mogg modificó algunas partes de la melodía de la voz por cuestiones obvias. No es que haya sido un cantante con un amplio abanico de registros, precisamente, pero los mantiene en un porcentaje muy elevado, y aunque anda bien de voz, se le arropa con efectos y con los apoyos del bajista y de Paul Raymond, que se suben encima (vocalmente, se entiende) en varios momentos de algunos temas.
“Ain’t
No Baby” fue la siguiente. Evidentemente, la respuesta del público era
más intensa en los clásicos, pero ninguna de las canciones que tocaron
desmereció en cuanto a la interacción grupo-público. Sin embargo, si algún
tema hay que destacar en este sentido ese fue “Love To Love”. El
crescendo de la canción, las diferentes partes y sus ambientes y el primer
momento de lucimiento de Vinnie Moore, que modificó la parte central y
alargó el solo del final, en el que dio una lección magistral de cómo se
toca la guitarra con criterio, fueron ingredientes que hicieron de este tema
uno de los momentos álgidos de la noche, a pesar de que se pasaron con la
reverb de Mogg. También estuve observando este tema de forma especial por la
misma razón que “Only You Can Rock Me” y llegué a la misma conclusión. Muy
buenos arreglos en directo y un autorretrato de Phil Mogg desde su propia
cámara con el público de fondo.
En “Mystery Train” la armónica fue sustituida a la perfección por el sintetizador, o es que quizá la grabaran con éste y no con el pequeño instrumento de viento. En cualquier caso, Phil Mogg la disfrutó con una cerveza (otra) a la que iba rematando a base de tragos largos. Al inicio de “Too Hot To Handle” le siguió una atronadora respuesta del público y una no menos espectacular reacción del grupo, con Vinnie Moore haciendo un solo con la guitarra a la espalda, algo que imitó el bajista con su instrumento en la suya, y la contrarrespuesta posterior de Moore tocando con la boca. El solo alargado de este tema sirvió como “segundo momento de lucimiento de Vinnie Moore”.
Eran
ya las 22:30 h. cuando empezaron a sonar los primeros acordes de “Lights
Out”, que fue el tema elegido para poner fin a la primera parte de la
actuación. No hizo falta silbar mucho, lo justo para que el cantante
trincara por el pescuezo otra cerveza y empezara a sonar “Doctor Doctor”,
cantado de forma apoteósica por toda la sala. Para el final dejaron una gran
“Rock Bottom”, con el tercer momento de lucimiento de Vinnie Moore,
que dejó patente su clase como músico en un final más largo de lo normal.
Caras de satisfacción y comentarios sobre el buen sonido fue la tónica general mientras abandonábamos la sala. Gran concierto de un gran grupo que está atravesando un momento importante de su carrera.
Texto: Alvar de Flack
Fotos: Dioforever
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Sábado 14 de noviembre de 2009, Pabellón Bizkaia Arena BEC (Bilbao)
Seis meses después de haber sacado las entradas por fin había llegado el momento de viajar a Bilbao para presenciar por primera vez una descarga de los controvertidos Rammstein en el BEC de Barakaldo. Hasta allí me desplacé desde la capital del reino británico y allí me reencontré con mi hermano y amigos, que a su vez subían, bien en coche bien en avión, desde Almería.

Como quiera que el reencuentro fue emotivo, para cuando nos vinimos a dar cuenta, entre pinta y pinta en una cervecería anexa, eran más de las 9 de la noche y, entre que entras y no al recinto, resultó que los teloneros Combichrist ya habían tocado y en el recinto se respiraba la tensa calma del respetable, expectante ante la llegada de la hora del concierto.
Eran las diez menos cinco de la noche, más o menos, cuando las luces del BEC
se apagan y poco a poco los componentes del sexteto alemán empiezan a
perforar un “muro” que tapaba el escenario y a hacer acto de presencia,
hasta que por fin aparece el cantante Till, y empieza a sonar “Rammlied”,
una canción de su último y polémico trabajo “Liebe ist für alle da” que ya
calentó, y de qué manera, el ambiente entre los miles de seguidores que nos
habíamos dado cita en Vizcaya.
Acaba la canción y vuelve la oscuridad hasta el comienzo de la siguiente. Esa sería una tónica en todo el concierto, la oscuridad y la ausencia de comentarios hacia el público sería una constante en todo el concierto. Ninguna canción fue presentada. Entonces da comienza otra canción del último, “B********”, mucho más tranquila que la anterior, seguida de otra de ese nuevo álbum, “Waidmanns Heil”, que no suenan mal, pero los allí presentes, o creo que puedo hablar por la mayoría, estábamos deseando que empezaran a caer los clásicos indispensables.
Y el primero llegaría con
“Keine Lust”, del álbum “Reise, Reise”, con
el que no haría falta nada más para caldear el ambiente, pero el juego de
luces y humos del escenario ayuda a que la comunión banda-público sea total,
como lo seguiría siendo con “Weißes
Fleisch”, de su primer álbum “Herzeleid”, en el que el teclista Flake
Lorenz, el showman de la banda que se tira todo el concierto haciendo
kilómetros sobre una cinta de correr, se marca un baile en el escenario, y,
sobre todo, con “Feuer frei!”, del celebradísimo disco “Mutter”,
donde las llamaradas del escenario subieron la temperatura, en todos los
sentidos.
Tras este subidón de adrenalina, los alemanes parecen darnos una tregua con otras cuatro canciones del disco nuevo, “Wiener Blut”, “Frühling in Paris”, “Ich Tu Dir Weh”, en la que el cantante Till se “pelea” con el teclista Flake, lo mete en una bañera, y se sube en una plataforma desde la que le lanza fuego al tiempo que canta el estribillo, y la canción que da nombre a su último trabajo, “Liebe ist für alle da”. Y digo tregua porque, pese a que el último disco no está mal, es cierto que quizás abusaron de él para conformar el nuevo repertorio de esta gira, ya que tocaron 9 en total, dejando fuera clásicos como “Asche zu Asche”, “Du Riecht so gut” o “Amerika”.
Pero de nuevo llegaría el turno de disfrutar y tararear (porque dudo que
nadie sea capaz de cantar en alemán) con “Benzin”, del “Rosenrot”, en
la que un “espontáneo” nos sorprende tras burlar las medidas de seguridad y
subirse en el escenario con tan “mala suerte” de que Till tiene en ese
momento un lanzallamas y lo hace arder en llamas… Afortunadamente el tipo
está bien y me cuentan que suele hacerlo en todos los conciertos… Después
vendría “Links 2-3-4”, también del “Mutter”, en la que la simbiosis
del público con la banda fue total respondiendo a las arengas de Till desde
el escenario.
En estas que empiezan a sonar los primeros acordes de una canción fácilmente reconocible por todos, “Du hast”, del “Sensucht”, en la que siguen los efectos pirotécnicos y que fue muy coreada por el público, hasta el punto de que uno no sabía bien si estaba en Barakaldo o en Berlín… Y después llegaría el single de su último disco, el más que polémico “Pussy” (lo que viene siendo coño), también muy cantada, sobre todo el estribillo, que es en inglés, y en la que Till se sube a un cañón de espuma en forma de pene gigante y empieza a bañar con “sus lefazos” al público, al tiempo que unos cañones lanzan papel, de forma que por un momento es casi imposible ver el escenario.
Acaba la canción y es aquí cuando por primera vez Till se dirige al público
para dar las gracias, en euskera y castellano, mientras que la banda se
retira del escenario. Lamentablemente, sin darnos cuenta, había llegado el
tiempo de los bises. Con el típico e incomprensible “oé, oé, oé” se
reclama el regreso de los alemanes al escenario, y éstos lo hacen que “Sonne”,
del “Mutter”, “Haifisch” del último, y la potente “Ich will”,
que mantenía al público encendido, casi tanto o más que el escenario.
De nuevo se apagan las luces y de nuevo la banda desaparece, pero todos sabemos que aún no puede ser el final, básicamente porque el ‘setlist’ era un calco del que venían tocando en los anteriores conciertos y aún faltaban dos temas. Uno de ellos un clásico de la banda, “Seemann”, en la que el showman Flake, como es costumbre, se sube a una barca hinchable y es llevado por el público de un lado a otro, y el otro una canción no menos emblemática, “Engel”, que pone el punto y final a un conciertazo, con una calidad de sonido excepcional y una puesta en escena a la altura de bandas como Kiss, AC/DC, Iron Maiden…
Es cierto que, para mi gusto, el repertorio era mejorable. En mi opinión se abusó en exceso del nuevo disco, aunque tengo que reconocer que, por otro lado, el concierto se me pasó volando y me dejó un magnífico sabor de boca hasta el punto que, como suele ocurrirme, estoy deseando repetir experiencia…
Texto: Hallowed Land
Fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Kr3strO (www.flickr.com/photos/kr3st0)
SNIPER ALLEY
Jueves 8 de octubre de 2009, pub Lili Marlene (Almería)
Los granadinos The Grandfuckers duraron dos años (desde 2006 a 2008), dejando como legado dos grabaciones: “Psychoroad” (2007) y “Sucka Sucka Doll” (2007), además de numerosos conciertos por todo el país metidos en su furgoneta y viajando de aquí a allá. Uno de esos enérgicos conciertos tuve la suerte de ver a mitad de febrero de 2008 en el almeriense pub La Caverna, como ya te reseñé en su día.
El
grupo pasó por diversas formaciones, siendo quinteto, cuarteto, trío…
siempre estando en todas ellas el guitarrista y voz Augusto Lao (ex-Shotgun
Blues, Dargor), acompañando siempre al pelirrojo desde finales de 2006 la base
rítmica compuesta por Jorge Ami Elche (bajista) y Antonio J. Alcarria
(batería), ambos ex–Degradation.
Después de dejar la banda por segunda (y definitiva) vez el vocalista Julián Sánchez (en abril de 2008) y de acabar su gira de treinta y cinco conciertos, iniciada en noviembre de 2007 en la sala La Telonera (Armilla, Granada) y finalizada en dicha sala el 4 de octubre de 2008, aproximándose el final de 2008, el grupo decidía dejar de llamarse The Grandfuckers y continuar bajo el nombre de Sniper Alley.
El presente año trajo la salida del primer disco de Sniper Alley, compuesto en su mayoría por antiguas composiciones de The Grandfuckers que no habían sido grabadas hasta la fecha.
Y hete aquí que para mi gozo volvían a tocar en directo en Almería, y aún mejor, muy cerquita de donde servidor come, defeca, duerme… y encima gratuitamente. Poco más se podía pedir. Hard Rock del clásico, genuino y del bueno, bueno un jueves por la noche.
Pero esa noche era la celebración del XV aniversario del pub Con Garra y ante la invitación de pasarnos por allí de los amigos Robert y de Guille, no podía hacer el feo de no asistir. Así que iba a ser una noche al menos completa de un poco de alcohol & grandes dosis de Rock.
Después de unas cuantas cervezas (sin abusar) era la hora de dejar la fiesta en el Con Garra y dirigirnos al Lili Marlene, aunque finalmente de ir acompañado por mi chavala y otras amistades, ellos / as decidieron seguir la fiesta en el Con Garra y dejarme que fuera solo a ver a los granadinos. No importaba, en los años que llevo viendo conciertos no es la primera vez que servidor va sin compañía a disfrutar de un directo.
Fue llegar al pub y tras pedirme un botellín de birra veo que era el turno del trío granadino. Mejor que mejor, ya que el grupo que se encargaba de abrir el concierto, los almerienses de Punk Pop Arny Division no son de mi agrado.
Así que cuando pasaba media hora de la media
noche, el terceto compuesto por “Red Lao” (guitarra y voz), “George” Ami
(bajo y coros) y el nuevo batería Esteban Albarral “Steve The Ride”
(entrando en la banda en mayo, tras la marcha de A.J. Alcarria), tomaban el
bajo escenario del garito y comenzaban con la crudeza rockera de “Johnys Massacre”, pero al
poco tuvieron que parar ya que había problemas con la guitarra.
Solucionados, iniciaron de nuevo el tema, aunque la voz del guitarrista y
los coros del bajista se escuchaban con mucha saturación y muy bajas. Un
defecto que tuvimos que padecer durante todo el concierto. Sin embargo,
conforme fueron desgranando temas pude campar a mis anchas por delante del
escenario, y es que si al principio había poca gente, después nos quedamos
cuatro gatos prestando atención al buen trío granadino. Una vez más… y van
muchísimas (y seguirá)… una lástima que por Almería vengan buenos grupos y
que la gente pase de prestarles atención en directo. Luego hay algunos con
mucha fanfarronería de apoyo y más apoyo… claro, lo que sólo a ti te conviene y
gusta, dejándose llevar sólo por las etiquetas que les “clasifican”.
Al tema perteneciente al disco “Sniper Alley”
enlazaron “Sucka Sucka Doll”, tema-título de aquella grabación que The Grandfuckers editaron a finales de 2007 y que servidor compró en el
concierto del, por entonces, cuarteto en el pub La Caverna. Una canción
donde “Red Lao” se marcó un enorme solo, contorsionándose, acompañado por una marcada
base rítmica.
Después de dar las gracias prosiguieron con la rápida y cañera “Holy Butts”, recordando al concluir su anterior visita a Almería y que la ciudad estaba viva (no sé yo que decir… viva para algunas cosas y para otras… como siempre pasividad y dejadez). Continuaban desgranando su reciente disco con “George´s Toys”, comenzado por el wha-wha de la guitarra del pelirrojo y con un sonido muy influenciado por grandes bandas de la época de los 70.
En “El Demonio” alternaron suavidad con
energía, sufriendo la constante de todo el concierto al apenas escucharse la
voz del guitarrista. De nuevo solazo de guitarra cargado de feeling,
torciendo el tronco y poniendo la guitarra en vertical.
Mientras el de la gran mata de pelo pelirroja ajustaba su pedalera el baterista improvisaba un solo con su flamante Ludwig. Ya preparados “Red Lao” presentaba (por mucho que hablara poco se entendía lo que decía) la siguiente, que fue “T.V. Eye”, versión al tema de The Stooges.
Durante “To Be Young” servidor volvía a recrearse escuchando a la banda (las voces no, porque a cada tema pensaba que el sonido de éstas era horrible) y especialmente los guitarreos llenos de feeling, siendo restregada la guitarra por aquí y allá.
“Timbal Wizard” fue todo un torbellino
de genuino Hard Rock (¿dónde estaba toda esa gente que perdía el culo por
bajarse el último disco de AC/DC (y
demás grupos), antes de que se editara, y conseguir una entrada de los
australianos?). Después de un amago a Led Zeppelin, soltaron el trallazo de “American
Punk Express”, ¿quizá dedicada a todas esas bandas de chicloso Punk Pop?
Tras los temas de “Sniper Alley” y la versión, volvían a revisar su etapa como The Grandfuckers con la canción “Half A Chiken”, con Lao alzando su brazo y guitarreando con gusto, acabando luego de rodillas.
Regresaban a homenajear y versionear a unos clásicos, esta vez a The Rolling Stones con su “Gimme Shelter”.
Después de secarse el sudor, anunciaban que iban a ir terminando, iniciando el bajo “Fandango”, otra de la etapa The Grandfuckers, con parte calmada, luego caña y sentimiento. Brindando el guitarrista cual torero al público.
Al tema que apareció en “Sucka Sucka Doll”
unieron sin respiro “Elvis Bones”, canción de cierre de su primer álbum,
durante la cual el bajista bajó del escenario a tocar más cerca de los
cuatro gatos que estábamos allí, y Lao volvió a hincarse de rodillas, al
igual que el bajista, ideal para ser inmortalizados fotográficamente,
girando luego hacia el altavoz que quedaba a sus espaldas y acabando con debacle final sobre la 1.38
h.
Un grupo de jóvenes componentes que tocan con grandes pelotas y con ese buen regusto de banda auténtica y genuina de Hard Rock, donde predomina la buena música ante todo, sin ir de nada especial, con una sencilla pero enorme actitud de la cual muchos grupos que se encasillan en esta u otra etiqueta deberían aprender. Agradecer una vez más al grupo el hacerme disfrutar con su enérgica música, a pesar del mal sonido en voz y coros, un problema que viene siendo habitual en los conciertos en ese pub. Mientras otros se emborrachaban en los mismos sitios de siempre y prácticamente rodeados de las mismas caras, servidor disfrutaba del directo de Sniper Alley. ¡¡¡Cuestión de gustos y prioridades, oiga!!!
Luego regresaba al pub donde había comenzando la noche y al volver a casa nos topábamos con el trío granadino acabando con una sesión de fotos en la Plaza de La Catedral, jejeje.
Texto y fotos (para verlas en grande pinchar sobre cada una): Starbreaker