
Si hubiera que elegir a un grupo de rock que se hubiera ganado el cariño de la gente y cuya sola mención crea un sentimiento de buen rollo, ese es sin duda LEÑO. De corta carrera pero largo legado, su influencia se ha dejado entrever entre decenas de bandas posteriores. La victoria de una manera de sentir y cantar.
Transición.
Manifestaciones. Libertad. Barriada. Pobreza. Cerveza. Canutos y... Rock´n´Roll.
Estos son solo algunas de las claves de una época, la de final de los '70, en la
que surgía la banda madrileña más mítica y adorada de nuestro rock. Sinónimo
de autenticidad, de fuerza arrolladora en directo y de un estilo personal en la
creación musical que ha dejado huella en los gustos de miles de chavales que se
colgaban una guitarra por primera vez. El triunfo de lo cotidiano, del sentir de
la calle, del lamento que incomoda al rico. En definitiva, la sublimación de
ese estilo que ha deparado tan buenos momentos a nuestra música: el rock
urbano.
La
historia del grupo se fragua el día de Nochevieja de 1977, cuando antes de un
concierto en el Parque de Atracciones de Madrid, Rosendo le dice a José Carlos
Molina: “Chico, hasta aquí hemos llegado”. La banda eran los míticos Ñu y
la tensión entre el guitarra y el flautista eternamente cabreado se hace
insoportable. La banda se rompe y en pocos días Rosendo tiene ya nuevo grupo
formado por el antiguo miembro de Fresa, Chiqui Mariscal al bajo y el ex-Coz
Ramiro Penas a la batería. Su nombre: Leño. El origen de este nombre es también
fuente de discusión con Rosendo y Molina apropiándose de la frase: “Las
canciones que haces son un leño”.
Sea como fuere, el 10 de Enero se presentan tocando en vivo en Murcia, para dos días después hacerlo en el Alcalá Palace de Madrid, teloneando a Asfalto. Su buen hacer en directo atrae la atención de aficionados y crítica, consiguiendo grabar un par de temas para el disco colectivo “Viva el Rollo”, del recién creado sello musical Chapa. “Aprendiendo a Escuchar” y sobre todo una primera versión de “Este Madrid” (durante las mezclas nacería el primer hijo de Rosendo), daban idea de la potencia y bronca sonora que poseía el trío madrileño.
Durante
el resto del 78 y comienzos del 79, el grupo fue trabajándose una reputación
de sensacional banda en directo. Participarán en la fallida primera película
española rock “Nos va la marcha”, donde su actuación resulta la más
brillante. Chapa decide contratarlos definitivamente y en marzo entran en el
estudio para grabar su primer redondo: “Leño”, producidos por el
omnipresente Teddy Bautista. A punto de acabar la grabación del disco, Chiqui
decide dejar la banda y entra el ex-Coz Tony Urbano que grabará el himno al LSD
“El Tren”, tema compuesto por José Carlos Molina y Rosendo. La experiencia
es por un lado, una mezcla del amateurismo de la banda en estudio y por otra, de
disciplina por parte de Teddy Bautista. El 20 de marzo del 79, salía el disco a
la calle y a pesar de la poca promoción que recibió por parte de Chapa y de
que no fuera editado ningún single, la banda se pateó el país entero a base
de trabajo en directo, consiguiendo el cariño y la afiliación de cientos de
personas que veían en ellos al grupo más autentico del rollo.
Imaginad
cual sería la decepción de toda esa gente cuando al año siguiente lanzan
su segundo disco “Más Madera” y escuchan la intro sintetizada de
“Insisto”. Los sonidos de la new wave calan hondo en Teddy Bautista y este
les aplica una capa pop a los temas que horrorizaran al público. La promoción
sin embargo será mayor y sonaran en todas esas radios comerciales que le habían
negado una oportunidad con el primer elepé.
Sin
embargo, en directo era donde la banda demostraba lo que era realmente: una
banda de puro rock´n´roll callejero. De este modo decidirán que su próximo
paso será un lanzamiento en directo (el primero del sello Chapa). Los días 25,
26 y 27 de marzo del 81, Leño descargan toda su energía y buen hacer
rockero en la mítica sala Carolina de Madrid. Reventaron las tres noches y las
críticas (aunque el sonido en disco deja bastante que desear) fueron
excelentes, recuperando a los aficionados más auténticos del lugar que se habían
despistado con “Más Madera”. El disco llega a ser oro (el más vendido del
grupo) y la banda está en el momento perfecto para hacer estallar el país. Así
que en los primeros meses del 82, marchan a los estudios Kingsway de Londres,
donde Barón Rojo habían grabado el “Volumen Brutal”, con Carlos Narea como
productor y con las canciones que harían de “Corre, Corre”, uno de los
mejores y más míticos discos de nuestro rock. Allí Rosendo conocerá a su ídolo
Rory Gallagher y el trío al completo se codeara con los artistas más punteros
de la época.
El
disco sonará mucho en radio y televisión (¡qué tiempos!) y la banda presenta el
disco en una fabulosa gira que empezaría el 30 de abril en el Pabellón de
Deportes del Real Madrid. Leño se embarca en el verano del 83 en la
multitudinaria gira “El Rock de una Noche de Verano” organizada por Miguel Ríos
y que supone el momento más álgido de popularidad de la banda con estadios
llenos a reventar. Pero para octubre de ese año el grupo decide poner fin a su
historia. Problemas con la Compañía, malos rollos entre ellos y cierto vértigo
ante la responsabilidad de no fallar a toda esa gente a la que arrastraban, se
unieron para dar al traste con un grupo, que más que un mero grupo de música
se convirtió en una leyenda.
Texto:
David Montalvo